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El lobo: Tú eres Jimmie, ¿verdad? ¿Es esta tu casa? Jimmie


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80. INTERIOR. CASA DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jimmie abre la puerta. Vemos, ante el umbral, al hombre vestido de esmoquin. Consulta con su bloc de notas y luego levanta la mirada hacia Jimmie.
EL LOBO: Tú eres Jimmie, ¿verdad? ¿Es esta tu casa?

JIMMIE: Sí.

EL LOBO (extiende la mano): Soy Winston Wolf. Soluciono problemas.

JIMMIE: Bien, porque tenemos uno.

EL LOBO: Eso he oído decir. ¿Puedo entrar?

JIMMIE: Por favor.
Los dos hombres entran en el comedor.
EL LOBO: Deseo transmitirte la gratitud del señor Wallace por la ayuda que estás ofreciendo en esta cuestión. Permíteme asegurarte, Jimmie, que la gratitud del señor Wallace es algo muy valioso.
En el comedor, Jules y Vincent se levantan.
EL LOBO: Tú tienes que ser Jules, lo que hace que tú seas Vincent. Bien, caballeros, vayamos al grano. Si he sido informado correctamente, nos queda poco tiempo, ¿verdad, Jimmie?

JIMMIE: Correcto.

EL LOBO: Tu esposa, Bonnie... (Consulta su bloc de notas.) ... regresa a casa a las 9,30, ¿es así?

JIMMIE: En efecto.

EL LOBO: Se me ha dado a entender que si regresa a casa y nos encuentra aquí no se sentirá muy complacida.

JIMMIE: No, no le gustará.

EL LOBO: Eso nos permite disponer de cuarenta minutos para sacar el condenado Dodge, lo que debe ser más que suficiente si hacéis lo que diga cuando lo diga. Ahora tenéis un cadáver en el coche, menos una cabeza, en un garaje. Llevadme hasta allí.
81. INTERIOR. GARAJE DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Los tres hombres se mantienen algo apartados mientras El Lobo examina el coche. Estudia el coche en silencio, abre la puerta, mira al interior, lo rodea.
EL LOBO: ¿Jimmie?

JIMMIE: Sí.

EL LOBO: Hazme un favor, ¿quieres? Creo que he olido a café. ¿Me puedes traer una taza?

JIMMIE: Claro. ¿Cómo lo toma?

EL LOBO: Con mucha crema y mucho azúcar.
Jimmie sale. El Lobo continúa con su examen.
EL LOBO: En cuanto al coche, ¿hay algo que yo necesite saber? ¿Tiene alguna avería, hace mucho ruido, emite humos, tiene gasolina, alguna cosa?

JULES: Aparte del aspecto que tiene, el coche está bien.
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EL LOBO: ¿Seguro? No tratéis de darme esquinazo para descubrir luego que no funcionan las luces de freno.

JULES: Vamos, hombre, por lo que sé, el cacharro funciona perfectamente.

EL LOBO: Está bien. Regresemos a la cocina.
82. INTERIOR. COCINA – POR LA MAÑANA
Jimmie le tiende a El Lobo una taza de café.
EL LOBO: Gracias, Jimmie.
Toma un sorbo. Luego, camina un poco por la cocina mientras piensa y finalmente expone a los tres hombres el plan de acción.
EL LOBO: Está bien. Primero vosotros dos... (Se refiere a Jules y Vincent)... Sacad el cuerpo y metedlo en el portaequipajes. Y ahora, Jimmie, esta parece ser una casa bastante limpia y ordenada. Eso me induce a pensar que en el garaje, o debajo del fregadero, tienes un montón de productos de limpieza y mierdas como esas. ¿Tengo razón?

JIMMIE: Sí. Exactamente. Debajo del fregadero.

EL LOBO: Bien. Lo que necesito que hagáis es que saquéis todos esos productos de limpieza y limpiéis el interior del coche. Y quiero decir que lo hagáis rápido, rápido y más rápido. Tenéis que meteros en el asiento de atrás, recoger todos esos pequeños trozos de cerebro y de cráneo. Sacadlos de allí. Limpiad meticulosamente la tapicería. Bueno, cuando se trate de la tapicería no tenéis que dejarlo todo impecablemente limpio; no tenéis necesidad de coméroslo todo. Dadle sólo un buen repaso. De lo que tenéis que ocuparos es de las partes realmente manchadas. Los charcos de sangre que se hayan acumulado; eso es lo que tenéis que limpiar. Pero las ventanillas son algo diferente. Esas hay que limpiarlas a fondo. Haced un buen trabajo con ellas. En cuanto a ti, Jimmie, tenemos que hacer una incursión en el armario de la ropa. Necesito mantas, necesito colchas, necesito edredones, necesito sábanas. Cuanto más gruesas y oscuras sean, tanto mejor. Nada que sea blanco; no podemos utilizarlo. Necesitamos camuflar el interior del coche. Vamos a cubrir los asientos delanteros y traseros y los suelos con edredones y mantas. Si un policía nos detiene y empieza a meter las narices en el coche, el subterfugio no durará mucho tiempo. Pero, a primera vista, el coche parecerá de lo más normal. Jimmie, tú indicas el camino. Muchachos, poneros a trabajar.
El Lobo y Jimmie se dan media vuelta y se dirigen al dormitorio, dejando a Vincent y a Jules en la cocina.
VINCENT (dirigiéndose a su espalda): Un «por favor» sería agradable.
El Lobo se detiene y se da media vuelta.
EL LOBO: ¿Cómo has dicho?

VINCENT: He dicho que un «por favor» sería agradable.
El Lobo da un paso hacia él.

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EL LOBO: A ver si lo entiendes a la primera, amigo. No estoy aquí para decirle «por favor» a nadie. Estoy aquí para deciros lo que hay que hacer. Y si la autoconservación es uno de los instintos

que posees, será mucho mejor que lo hagas, y rápidamente. Estoy aquí para ayudar. Si mi ayuda no es apreciada, os deseo mucha suerte, caballeros.



JULES: Las cosas no son así, señor Wolf. Su ayuda es claramente apreciada.

VINCENT: No quería faltarle al respeto. Simplemente, no me gusta que nadie me ladre órdenes.

EL LOBO: Si soy cortante, es porque el tiempo es un factor importante. Pienso con rapidez, hablo con rapidez y necesito que actuéis con rapidez si es que queréis salir de esto. Así que, por favor, con azúcar encima si os complace, pero limpiad el jodido coche.
83. INTERIOR. DORMITORIO DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jimmie está reuniendo todas las sábanas, edredones y mantas que tiene. El Lobo habla por teléfono.
EL LOBO (hablando por teléfono): Es un Chevy Nova de 1974. (Pausa.) Blanco. (Pausa.) Nada, excepto por la suciedad del interior. (Pausa.) Unos veinte minutos. (Pausa.) Nadie a quien se eche de menos. (Pausa.) Eres un buen hombre, Joe. Te veré pronto. (Se vuelve a mirar a Jimmie.) ¿Cómo va eso, Jimmie?
Jimmie se acerca con un montón de sábanas.
JIMMIE: Señor Wolf, tiene que comprender algo...

EL LOBO: Winston, Jimmie..., por favor, llámame Winston.

JIMMIE: Tienes que comprender algo, Winston. Deseo ayudar a tus muchachos y todo eso, pero estas son mis mejores sábanas. Fue un regalo de boda de mi tío Conrad y mi tía Ginny, y ellos ya no están con nosotros...

EL LOBO: ¿Me permites que te haga una pregunta, si no te molesta?

JIMMIE: Desde luego.

EL LOBO: ¿Eran millonarios tu tío Conrad y tu tía Ginny?

JIMMIE: No.

EL LOBO: Bien, pues tu tío Marsellus sí lo es. Y estoy seguro de que si tío Conrad y tía Ginny fueran millonarios, no te habrían regalado un dormitorio completo, algo que tío Marsellus está más que dispuesto a hacer. (Saca un rollo de billetes.) A mí me gusta el roble. Eso es lo que hay en mi dormitorio. ¿Y a ti Jimmie? ¿Te gusta el roble?

JIMMIE: El roble está bien.
84. INTERIOR. GARAJE – POR LA MAÑANA
Tanto Jules como Vincent están en el interior del coche, limpiándolo. Vincent está en el asiento delantero, frotando las ventanillas, mientras que Jules está en el trasero, recogiendo pequeños trozos de cráneo y jirones de cerebro. Los dos están mucho más ensangrentados que antes.
JULES: Jamás te perdonaré por toda esta mierda. ¡Esto es una mierda de lo más repugnante!

VINCENT: ¿Has oído hablar alguna vez de la filosofía según la cual una vez que un hombre ha admitido haberse equivocado se le perdonan inmediatamente todos los errores?

JULES: Vamos, hombre, déjate de pamplinas. El hijo de puta que dijo eso nunca tuvo que recoger trozos de cerebro con los dedos, por culpa de tu estúpido culo.
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VINCENT: Tengo un límite, Jules. Tengo un límite para las injurias que soy capaz de soportar. Y tú lo estás sobrepasando. Soy como un coche de carreras, y tú me estás poniendo al rojo. Línea roja 7.000, ahí es donde estás. Sólo tienes que saber que es jodidamente peligroso conducir un coche de carreras cuando la aguja está en el rojo. Podría explotar.

JULES: ¿Te preparas para explotar? ¡Pues yo soy un jodido hongo nuclear! Cada vez que mis dedos tocan cerebro, soy un superhongo de TNT, soy como Los cañones de Navarone. Soy aquello de lo que Jimmie Walker solía hablar. De hecho, ¿qué demonios estoy haciendo yo aquí, en el asiento trasero? Tú eres el jodido que debiera ocuparse del detalle del cerebro. Vamos a cambiar. Yo me dedico a limpiar ventanillas y tú recoges el cráneo de este negro.
85. INTERIOR DEL CHEVY NOVA – POR LA MAÑANA
El interior del coche ha sido limpiado y recubierto con sábanas y edredones. Concebible o no, lo que antes parecía un matadero portátil se ha convertido ahora en un vehículo indescriptible. El Lobo rodea el coche, examinándolo. Jules y Vincent están a un lado, con las ropas literalmente ensangrentadas, pero con una sensación de orgullo por el trabajo bien hecho.
EL LOBO: Buen trabajo, caballeros. Pero todavía no hemos terminado.

JIMMIE: Parece mentira que sea el mismo coche.

EL LOBO: Bueno, no empecemos a chuparnos mutuamente la polla todavía. Se ha terminado con la fase uno de la operación, la limpieza del coche. Lo que nos lleva directamente a la fase dos. La limpieza de vosotros dos.
86. EXTERIOR. PATIO TRASERO DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
Jules y Vincent están el uno junto al otro, con sus trajes oscuros cubiertos de sangre, en el patio trasero de Jimmie, que sostiene una gran bolsa de basura de plástico, mientras El Lobo tiene en la mano una manguera de jardín con una perilla rodadora en la punta.
EL LOBO: Desnudaos.

VINCENT: ¿Por completo?

EL LOBO: Hasta el trasero.
Mientras ellos cumplen con sus instrucciones, El Lobo disfruta de un cigarrillo.
EL LOBO: Rápido, caballeros. Sólo nos quedan quince minutos antes de que la costilla de Jimmie aparezca en el camino que conduce a la casa.

JULES: El aire de la mañana es algo frío.

VINCENT: ¿Estás seguro de que esto es absolutamente necesario?

EL LOBO: ¿Sabéis lo que parecéis?

VINCENT: ¿Qué?

EL LOBO: Un par de tipos que acaban de volarle la cabeza a otro. Sí, es absolutamente necesario que os quitéis toda la ropa ensangrentada. Echad la ropa en la bolsa de basura de Jim.

JULES: Y ahora, Jimmie, no hagas algo tan estúpido como dejar esa bolsa de basura delante de la puerta de tu casa para que el basurero se la lleve.

EL LOBO: No te preocupes. Nos la llevaremos con nosotros. Jim, el jabón.
Jimmie entrega una barra de jabón a los dos hombres, ahora desnudos.
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EL LOBO: Muy bien, caballeros. Estoy seguro de que ya habéis estado antes en el campo. Ahí va.
Aprieta el disparador y el agua sale rociando a los dos hombres.
JULES: ¡Maldita sea, el agua está condenadamente fría!

EL LOBO: Mejor vosotros que yo.
Los dos hombres, temblando, se frotan el cuerpo con el jabón.
EL LOBO: No tengáis miedo con el jabón. Extendedlo por todo el cuerpo.
El Lobo deja la manguera, que arroja al suelo.
EL LOBO: Las toallas.
Jimmie les arroja una toalla a cada uno, con las que ellos se frotan furiosamente todo el cuerpo.
EL LOBO: Ya estáis bastante secos. Ahora, dales las ropas.

JIMMIE: Está bien, muchachos. Con las prendas de un solo tamaño entran todas las categorías. Tenemos bañadores, uno rojo y otro blanco. Y dos camisetas extralargas. Una de la Universidad de Santa Cruz y otra en la que pone «Soy un estúpido».

JULES: Dame a mí la que pone «Soy un estúpido».
LA ESCENA SE ILUMINA SOBRE:

87. JULES Y VINCENT
Con sus camisetas y bañadores. Parecen muy distintos a los hombres de traje negro que encontramos por primera vez.
EL LOBO: Perfecto. Perfecto. No lo podríamos haber planeado mejor. Parecéis como... ¿Qué es lo que parecen, Jimmie?

JIMMIE: Gallinas. Parecen un par de gallinas.
El Lobo y Jimmie se echan a reír.
JULES: Ja, ja, ja. Son tus ropas, hijo de puta.
Empiezan a cruzar la casa, en dirección al garaje.
88. INTERIOR DEL GARAJE DE JIMMIE – POR LA MAÑANA
La gran bolsa de basura es arrojada al portaequipajes, encima del cadáver de Marvin. El Lobo la cierra de golpe.

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EL LOBO: Caballeros, pongamos inmediatamente en claro nuestras reglas en la carretera. Vamos a un lugar llamado Camiones y Remolques del Monstruo Joe. Monstruo Joe y su hija Raquel son muy comprensivos con nuestro dilema. El lugar está en Hollywood norte, así que, dejando aparte unos cuantos giros y revueltas, vamos en dirección a Hollywood. Ahora, yo conduciré el coche. Jules, tú vienes conmigo. Vincent, tú nos sigues en mi Porsche. Si por el camino nos cruzamos con algún representante de la ley, nadie va a hacer nada hasta que yo no haga nada. (Volviéndose hacia Jules.) ¿Qué acabo de decir?

JULES: No hacer nada a menos que...

EL LOBO: ... A menos que ¿qué?

JULES: A menos que tú lo hagas antes.

EL LOBO: Hablas como un verdadero prodigio. (Volviéndose hacia Vincent.) ¿Qué me dices tú, pico de oro? ¿Eres capaz de dejar de parlotear y sacudirte?

VINCENT: Estoy completamente tranquilo, señor Wolf. Simplemente, el arma se me disparó.

EL LOBO: Bastante justo. (Le arroja a Vincent las llaves del coche.) Conduzco realmente rápido, así que no te pierdas. Si recupero mi coche con la más mínima señal diferente a como te lo entrego, Monstruo Joe va a tener que disponer de dos cuerpos.


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