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El Libro Durmiente


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Taller de Escritura Creativa “El Libro Durmiente” Raysan (21/01/2013)

Tema 3. Encontrar la palabra adecuada.-

El objeto de la escritura creativa.-

El objeto principal de la escritura consiste en hacerse entender y expresar aquello que se piensa de un modo coherente. La escritura creativa pretende además trasmitir esas ideas de un modo armónico, con elegancia, belleza y sensibilidad.

En el arte de la bella escritura, toma preponderancia entonces encontrar las palabras adecuadas para expresar aquello que pretendemos, no solo desde un punto de vista gramatical, sino en un sentido estético.

Las correcciones de un texto.-

Cuando le asalta la necesidad de escribir, el escritor debe dar rienda suelta a su imaginación, sin detenerse a corregir las imperfecciones que detecta en el texto, porque sin duda, ello frenaría el caudal que proviene de la inspiración. Más adelante, transcurridas unas horas o unos días, es conveniente volver a revisar el escrito, con el fin de analizarlo de un modo más objetivo. Podrá entonces retocar ciertas palabras, verbos, frases o expresiones que no estén de acuerdo con lo que pretendía transmitir.

Para el principiante, la corrección a realizar sobre los primeros trazos aparece ante sus ojos como una tarea extra, tediosa, que por tanto elude. Sin embargo, es imprescindible releer el texto en voz alta, y realizar algunos arreglos finales. Tendrá que esmerarse, sobre todo, en que dichas correcciones formales no trastoquen demasiado el contenido esencial que aportaba el primer bosquejo del escrito, cuando nos visitaron las musas.

Es obvio también decir, que nos referimos a escritos que pueden mejorar mucho aplicando ciertos retoques —a modo de un maquillaje—, y no de otros textos que adoleciendo de una básica calidad precisan de una restauración en profundidad. Todo depende de la finalidad del escrito y del nivel de exigencia que se imponga el autor; algunas veces, será más práctico comenzar de nuevo…



Las palabras adecuadas.-

Hay una palabra adecuada en la escritura que conviene hallar, evitando tópicos, reiteraciones, expresiones coloquiales, muletillas, o encontrando el sinónimo correcto… Damos a continuación unas recomendaciones que serán ampliadas en nuestro Taller de Escritura creativa, con el fin de encontrar las palabras, frases o expresiones más adecuadas…



  • Evitar los “tópicos”, también denominadoslugares comunes”, como por ejemplo

su cálida sonrisa”, “sus ojos profundos”, “su aristocrática estirpe”…

  • Eludir las palabras y las frases demasiado “típicas”, de uso habitual.

te tendré al tanto, ¡voy a ver!”.

Esto me huele mal”.



No esta el horno para bollos”.

  • Evitar las “muletillas”, es decir, aquellas palabras con las cuales nos apoyamos en un lenguaje coloquial aunque no son apropiadas para un lenguaje literario. Son las palabras que repetimos frecuentemente, por hábito, a modo de lenguaje viciado.

Yo le dije entonces que se viniera, pues tenía claro que la nieve se nos vendría encima… Y no era esta una cuestión baladí sino de cautela, pues el tiempo empeoraba.”

  • Evitar las “palabras grandilocuentes”, pues no es necesario utilizar palabras muy rebuscadas ni altisonantes pretendiendo por ello que un texto tenga mayor calidad literaria.

Hay en algunos una hojarasca de voces huecas: los cuales, queriendo apartarse de la forma común del hablar, agradados de ciertos fantásticos relumbrores, cargan de una copiosa locuacidad todo cuanto quieren decir…”. (Fray Luis de Granada)

  • Evitar las “expresiones groseras”, soeces o malsonantes, sórdidas y de bajo nivel, pues no corresponden a un lenguaje esmerado y bello, salvo que en su contexto sean imprescindibles.

  • Evitar la utilización de “conceptos demasiado abstractos”, pues siempre podrán sustituirse por otros más concretos y específicos de fácil comprensión.

  • Evitar el uso sistemático de “lenguas extranjeras” o de “barbarismos”, dado que, siempre podremos reemplazarlos por otros vocablos que tienen igual significado en lengua castellana.

Usamos la palabra “hall” o “lobby” cuando podríamos decir “vestíbulo”.

Pedimos “feedback”, que traduciremos como “realimentación, reacción”, cuando necesitamos que otros nos devuelvan su parecer o apreciación sobre lo ocurrido.

  • Evitar las “expresiones complejas”, porque la complejidad no es el objetivo de lo literario. La sencillez en la transmisión, implica generalmente profundidad de ideas y razonamientos. El escritor Jorge Eduardo Benavides nos dirá que “no hace falta decir me mordió un can”, tratando de ser rebuscado, sino utilizar palabras habituales cuyo valor estará en la forma adecuada de combinar palabras sencillas. Ejemplo de bella sencillez es la expresión…

Al salir a la avenida cacé un taxi…”. (“El ingrediente secreto”.Vanessa Montfort).

Utilizar palabras simples, directas, evitando expresiones rebuscadas tales como “soluciones habitacionales” que pueden sustituirse por “viviendas”, o bien, “establecimiento bancario” en vez de decir “banco”.

  • Evitar la ambigüedad, los textos dudosos y mal compuestos que pretendiendo mantener la intriga o una aureola de misterio resultan enrevesados e ininteligibles.

  • Evitar las frases complejas que pueden ser simplificadas (aligerar frases).

No deberían rebasar las 20 o 25 palabras.

Eliminar frases retóricas como “es necesario significar que”, “es evidente que”…

Utilizar los conectores o palabras de enlace al inicio de las frases: “por lo tanto”, “entonces”, “en consecuencia”…

No mostrar la palabra importante en mitad de la frase, sino al inicio o al final.

Evitar la doble negación (“no desprovisto de interés”), sustituyéndola por una afirmación (“es interesante”).

  • Evitar la repetición continuada de algunas palabras en un mismo escrito (reiteración), cambiándolas por otras o sustituyéndolas por sus “sinónimos”, lo cual no contradice el uso de aquellas repeticiones intencionadas que algunos autores utilizan para enfatizar una idea o circunstancia, como la que se cita a continuación…

qué largo es todo, qué largo” (León Felipe).

Acerado” tiene por sinónimos “afilado”, “agudo”, “punzante”, “tajante”, “incisivo”, “penetrante”, etcétera…



  • Evitar la repetición discordante de los mismos sonidos en una misma frase, lo cual provoca una sensación desagradable (cacofonía).

En la sala había una puerta. Por ella se accedía a un patio muy hermoso que tenía bellos arriates que ya conocía de mi visita anterior.

  • Evitar las expresiones y onomatopeyas propias del “lenguaje de coloquial”, a menos que sea necesario utilizarlo puesto en boca de algún personaje de baja estopa (anacolutos). Ello no contradice, por ejemplo, un uso literario de las onomatopeyas, intentando evocar un sonido real:

“…el mar, con un plancton de susurros,

sus murmuradas medusas…” (Julio Cortázar)

  • Evitar la utilización de palabras que tienen varios significados (polisemia), tales como planta, cabo, etcétera, y sobre todo, el uso de verbos con significados muy amplios, tales como dar, decir, tener, hacer, etcétera. Algunos autores llaman a estos “verbos comodines”. En su “Manual de Redacción”, Paula Arenas nos previene sobre el uso de las “palabras de uso frecuente”, por ser demasiado generales o “imprecisas”, pues “sirven para todo”. Tal es el caso de palabras como “cosa”, “algo”, “tema”, “elemento”, etcétera.

Polisemia: "Me duele la planta del pie". "Debes regar la planta que te regalé para que no se seque".

Esa cosa me agredió”; que puede sustituirse por… “aquel ser me agredió”.

Esta situación es algo insostenible”, que puede sustituirse por “esta situación es insostenible”.

Verbos comodines:

En lugar de “dar problemas” debemos decir “ocasionar problemas.

No podemos dar o “decir detalles” sino “precisar detalles”.

Dar a conocer un secreto” puede sustituirse por “descubrir un secreto”.

Hacer daño” queda mejor expresado si decimos “causar daño”, o bien usando otros sinónimos como “ocasionar daño”, “infligir daño”, etcétera.


  • Evitar el uso de adverbios terminados en “mente”, pues dan un carácter demasiado formal al texto.

Habitualmente” puede sustituirse por “de manera habitual”.

Difícilmente” tiene una alternativa en “con dificultad”

Fundamentalmente” puede reemplazarse por “sobre todo”.

Posteriormente” puede cambiarse por “después, luego, a continuación…”.



  • Evitar la interposición de paréntesis en mitad de una frase, pues si aquello que se intercala no es breve, lejos de explicar mejor hace ininteligible el texto…

Recomendaciones finales.-

Por tanto, proponemos una atención especial sobre…



  • Mejorar el vocabulario, porque la buena lectura ayuda a escribir bien. Todo parte de una observación constante en la lectura para incorporar el vocabulario a nuestro modo de escribir.

  • Procurar atrapar al lector desde el principio a fin del texto.

  • Mantener en cada secuencia una equilibrio entre: las imágenes, que permiten recrear los lugares, las acciones, las cuales muestran como son los personajes, los diálogos, pues dan a conocer sus emociones y pensamientos, y las reflexiones que manifiesta el autor.

  • Mantener en el texto la claridad, usando palabras propias y bien ordenadas, que procuren una lectura ágil y lleven a un desenlace o conclusión no demasiado extensa ni pesada.

  • Observar una coherencia entre sus distintas partes a fin de que el texto aparezca finalmente como una homogénea unidad.

  • En resumen: “Que nada falte y que nada sobre”.


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