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El guitarrista de los premios nobeles


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EL GUITARRISTA DE LOS PREMIOS NOBELES


En primer lugar debemos aclarar, que la Bolsa de Valores del Nóbel se devaluó desde que Obama fue condecorado con el Premio Nóbel de la Paz el año pasado.

 

De allí en adelante Nóbel es ANTÓNIMO DE CALIDAD… y eso no se lo podrá quitar nunca más.



 

Y así como el mayor consumidor de droga "Certifica" al país que la produce, es decir, Estados Unidos premia a los colombianos; ahora la mafia imperialista premia la traición. Es la anti-natura de la conducta americanista que actúa como lacayo del imperio de los Borbones, en el desespero de borrar 518 años de historia, desde que el primer barco español trajo al Continente el sadismo de la religión vaticana y la barbarie, avidez e ignorancia de la Corona española, que irónicamente Vargas Llosa celebrará este 12 de octubre como el “Día de la Raza”.

 

Es toda un estrategia cultural que ha sido instaurada en las escuelas americanas, desde que el fraile Bartolomé De Las Casas publicó sus “TRATADOS” sobre el holocausto americano y la invasión española.



Y así como el rey de España Juan Carlos de Borbón inventó la “Ruta Quetzal” para lavar el cerebro a los estudiantes europeos sobre el genocidio español en América con más de 60 millones de muertos en dos décadas, otra de las estrategias de “sumisión cultural y embrutecimiento ideológico” ha sido manipular la cultura con lacayos asalariados: es el caso de Vargas Llosa, ultra-defensor del término “madre patria” para referirse a la península ibérica y, como punta de lanza del imperialismo combatiente, en el campo literario, para enfrentar los movimientos socialistas en el Continente.

 

¡¡Ojo con estos lacayos!!



Es la versión colonizadora del siglo XXI

 

Saludos



Jorge Mier

 

El 8 de octubre de 2010 07:06, Organización SBEH <sbeh.org@gmail.com> escribió:


08 octubre 2010

CUANDO SE PREMIA LA TRAICIÓN


o un Nobel para un vendido…

"Muchos de ellos, por complacer a tiranos, por un puñado de monedas, o por cohecho o soborno están traicionando y derramando la sangre de sus hermanos."

Emiliano Zapata



Hoy recibo -desde Alemania- una carta de un gran artista y amigo, no pensaba escribir sobre este tema, ya que siempre he considerado que al jugar con porquería se corre el riesgo de cundirse –como dicen los llaneros venezolanos.

No hay nada que dé más asco que los traidores, y si bien para algunos la traición es bien recibida, el traidor -a todos- produce repulsa. Y éste es el caso de Mario Vargas Llosa, buen escritor -pero apátrida y traidor- quién hoy es premiado, galardón recibido no por su arte, sino por la traición a sus ideales y a la tierra que lo vio nacer.

Logró lo que quería, y como buen traidor antepone la fama fugaz y el dinero a la gloria... Ya tiene su Nóbel, más nunca logrará el respeto.


Si es verdadero que los cadáveres se revuelcan en sus tumbas, hoy Túpac Amaru, el Che, Neruda, Saramago y Allende -junto con otros miles- lo deben estar haciendo. Cuando se observa cómo se premia, hoy en día, a un apóstata solo llega al alma una profunda tristeza.

Triste espectáculo le damos a esta generación la cual se levantará con este tipo de anti valores.

No sigo, realmente siento nauseas con este tema, dejo a ustedes la misiva de Jorge Aravena Llanca, quien expresa mejor que yo, el sentimiento de una frustración que todos sentimos.
JotaDobleVe

Carta de Jorge Aravena Llanca:




El guitarrista del premio Nóbel.
Querida familia y amigos.

Fui testigo cuando, Mario Vargas Llosa, este nuevo premio Nóbel era, como buen comunista, revolucionario, amante y defensor de los pobres y, alabancioso del progreso de la humanidad en manos de mentes despojadas de religiones y ataduras ancestrales del liberalismo.





La foto que les mando y que apareció ayer en el diario El País de España, por sí sola, no dice nada.

Las conversaciones, que en esa etapa tuvimos entre ambos, fueron las que aclaran, ahora, la sorpresa y perplejidad de ver a un hombre acercarse a las monarquías, inclinarse ante ellas como un yanacona, para recibir dólares y premios ignominiosos con "olor a pólvora" como dijo el más honrado y sincero escritor de todos los tiempos Jorge Luis Borges, que no quiso recibir el premio y prefirió: "la espada de la libertad a un premio con olor a pólvora". No importa de manos de quién –fue de Pinochet–.




Este premio tiene algo más pesado y abrumador que la medalla y los dólares que se reciben, es del fabricante de armas, de la dinamita, de la nitroglicerina, de las armas modernas actuales, todo gracias a las patentes del nefasto genio de Nóbel, que para exculparse, creo el premio a la Paz, que lo aceptó el año pasado el que recibió un siniestro mandato: la ejecución y la exterminación de Irak para robarles el petróleo. El moreno elegido presidente de EEUU, para desprestigiar, con esta estrategia, a los hombres negros.

¿Se puede uno imaginar perfidia mayor, numerosa, repetida y nefasta? ¡Imposible! Sólo las mentes privilegiadas de la maldad son capaces de urdir estas estrategias para encausar el bienestar de la humanidad, hacia su demoledor molino.



Y este ganador del Nóbel, sonríe, felicita y agradece a quienes le otorgaron la infamia de recibir el dinero con que se gana en las guerras, el exterminio, el dolor y la desgracia humana del militarismo, la insaciable sed de los bancos, y la crueldad con sonrisa y gorra de militares. Y, perdón, de los que le hacen publicidad a sus libros.

¡Qué triste es decir todo esto! Muchos de mis amigos, igual que yo, son viejos a punto de morir, ya sin ningún atisbo de juventud, no quiero que se vayan al infierno a convertirse en un eterno asado al espiedo, que nadie, además, se va a comer. Espero, que estos viejos como yo piensen, y se saquen las manos de los bolsillos donde tienen, apretándose, algo que impide respirar. Espero que no estén secos y aun razonen. Aunque duela.


Les juro, que cuando me tomaron esa foto, Mario Vargas Llosa era comunista, un revolucionario completo y prometedor de mejores glorias. Caramba! Lo admirábamos! No tengo culpa que se me utilice para presentar una imagen, diametral de criterio, junto a otro comunista, pero sincero de verdad y por siempre, como fue Pablo Neruda que, cuando se enteró del genocidio de Stalin, tragó saliva, guardó silencio y se retiró a beberse una botella entera de Güisqui. Se metió el dedo en una de sus úlceras, que se le gangrenó porque ese dedo se lo había metido en un lugar indebido –en la nariz digamos–, y volvió a morir a su país bajo del régimen militar que, ese premio que había recibido por los que otorgan el Nóbel, había auspiciado, armado e incitado ese golpe fatal a la noble democraci de Chile. La misma "Fundación" de los fabricantes de armas en beneficio de la "Paz". ¡Tamaña contradicción!

Qué más. Me callo mejor. Perdonen. No he querido ofender a nadie de los que son mis amigos. De todo lo que vean y escuchen de mí sobre esto del guitarrista de los Nobeles, no soy culpable. Lo digo con dos vasos de vino adentro, de un excelente vino argentino que arremete y emborracha con un ritmo gardeliano de imparable energía. Por lo menos aun tenemos vino en esta vida. Por lo menos, también, el tango de Carlitos Gardel, que aun no ha terminado para mí.

Un saludo atolondrado.

Vuestro.


Jorge Aravena Llanca.


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