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El día muy, muy largo


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El día muy, muy largo


Hay un muchacho. Se llama Richard. Richard tiene diecisiete años. Es estudiante de Lewis-Palmer High School en Monument, Colorado.
El viernes, Richard se despierta temprano y se levanta de la cama. Va a la cocina a desayunar. Come huevos, pan tostado, cereales, jugo de naranja, y un pan dulce. Su abuelo entra en la cocina. Él es canoso, casi sordo y casi ciego. Richard le grita, “Buenos días, Abuelo.”
El abuelo le pregunta, “¿Hay café?”
Richard le grita, “No, abuelo, pero te ayudo.” Richard prepara café y se lo da a su abuelo.
El abuelo prueba el café y le dice, “Está muy frío.”
Richard calienta el café en el microondas y le sirve a su abuelo. Richard le pregunta, “¿Qué tal está el café?”
El abuelo le responde, “Asqueroso,” y añade leche. Richard no se enoja. Su abuelo es muy viejo.
Richard vuelve a su habitación y se quita sus piyamas. Se baña, se lava el pelo, se afeita, y se lava sus dientes. Richard se peina pero no se seca el pelo porque su pelo es muy corto y no necesita secarlo. Su hermana menor le grita, “¡Richard! ¿Estás listo?” Ella se llama Tina y tiene trece años. Tiene los ojos azules y pelo largo. Tina se maquilla mucho y se viste a la última moda. Hoy, lleva una mini-falda morada, una chaqueta, un par de botas, una bufanda, y aretes grandes.
Richard le dice, “No estoy listo.”
Tina se enoja. “¿Qué te falta hacer?”
Richard se enoja. “¡Tengo que vestirme!” él grita.
Tina grita, “¡Qué lata!” y se va a la sala. Richard se pone pantalones vaqueros, sandalias, y una camiseta verde. A Richard le parece una lata tener que llevar a su hermana menor a la escuela.
Richard lleva a Tina a la escuela en su carro. Ellos viven en las afueras de la ciudad, y la escuela de Tina no está muy cerca—está lejos de Lewis-Palmer High School. Entonces, no puede ir a Starbucks a tomar un café mocha. Richard se enoja. Está muy cansado y necesita cafeína.
Richard va a su primera clase, del arte. Su amigo Jon le dice, “¿Qué tal, amigo?”
Richard le dice, “Hola.”
Jon le pregunta, “¿Qué te pasa?”
Richard le dice, “Mi hermana es una niña consentida. No tuve suficiente tiempo para ir a Starbucks a tomar un café.”
Jon le dice, “Tengo una buena idea. ¿Qué tal si vamos al centro comercial?”
Richard le dice, “No, Jon, es una pésima idea.”
Otro amigo de ellos, Dennis, los oye. Dennis grita, “Es una idea fenomenal. ¡Vamos, Richard! La escuela es aburrida.” Richard no está de acuerdo, pero va con sus amigos al centro comercial. Van a la plaza de comida y piden café. Richard y sus amigos se sientan a una mesa y empiezan a tomar su café. De repente, Richard ve a su Tío Rufus. Rufus es gordo y perezoso. Está comiendo un burrito grande, un helado, y papas fritas. Rufus ve a Richard y viene a la mesa.
“¡Hola, sobrino!” Rufus grita. Richard no está contento. Rufus le pregunta, “¿Por qué no estás en la escuela?”
Richard mira a sus amigos. “Porque hoy no hay clases.”
Rufus le dice, “Mi hija Tiffany tiene clases hoy.”
Richard se queda callado. Rufus le dice, “Necesito dinero. ¿Me puedes dar cincuenta dólares?”
Richard se enoja. “No.”
Rufus le dice, “¿Te gustaría que llame a tu mamá y le diga que no estás en la escuela?”
Richard saca cincuenta dólares y se los da a Rufus. Richard le dice, “Te veo mal. Debes bajar de peso. Debes seguir una dieta sana. No comas tanta grasa y tanto dulce.”
Rufus le dice, “Sí, tienes razón. Tengo un traje de baño ‘Speedo’ que quiero llevar a la piscina este verano.”
Los amigos de Richard se sienten enfermos. Rufus le pregunta a Richard, “¿Cómo te mantienes en forma?”
Richard le dice, “Levanto pesas y corro mucho.”
Rufus le dice, “No puedo levantar pesas ni correr porque me duele la espalda y las piernas. Quizás puedo hacer yoga. Hay muchas mujeres bonitas en la clase de yoga.”
Jon y Dennis se sienten más enfermos. Richard se levanta y le dice, “Hasta luego, Tío. Vamos, muchachos.” Los tres amigos se van rápido.
Ellos van a una tienda de ropa y miran las camisas, pantalones, chaquetas, y camisetas. Hay una dependiente muy bonita en la tienda. Ella camina hacia los muchachos y les dice, “Buenos días, jóvenes. ¿En qué les puedo servir?”
Jon le dice, “Nada más estamos mirando.”
Dennis le dice, “Yo necesito ayuda.”
La dependiente le dice, “Sí, ¿Qué necesitas?”
Dennis encuentra una camisa. “Quisiera saber si esta camisa roja es de algodón, o de seda.”
La dependiente le responde, “Es de algodón, y está muy a la moda. ¿Qué talla usas?”
Dennis le dice, “Tengo músculos muy grandes, entonces, uso la talla grande.”
La dependiente le dice, “Está bien. ¿Quieres probártela?”
Dennis le dice, “Sí.” Dennis va al probador y se pone la camisa. Le queda muy, muy grande. Jon y Richard se ríen.
La dependiente le pregunta, “¿Cómo te queda la camisa?”
Dennis le dice, “Me queda bien. Me gustaría comprarla.” Jon y Richard se ríen más.
Dennis lleva la camisa a la caja registradora y le pregunta a la muchacha, “¿Qué haces para relajarte?”
La dependiente le responde, “Me gusta ir al teatro.”
Dennis le dice, “Sí, a mi también. El teatro es tan interesante.” Jon y Richard se ríen. Dennis los mira y se enoja. Dennis paga la camisa. Él le pregunta a la chica, “¿A qué hora cierra la tienda?”
Ella le dice, “Cierra a las nueve de la noche. ¿Por qué?”
Dennis le dice, “Porque quiero saber si a ti te gustaría ir a cenar conmigo esta noche.”
La dependiente le responde, “Gracias, pero tengo novio.” Jon y Richard se ríen mucho. Los muchachos se van. Dennis se siente muy triste.
Jon le pregunta, “Dennis, ¿Cuánto cuesta esa camisa?”
Dennis le responde, “Ochenta dólares.”
Jon grita, “¡Es un robo! ¡Es muy cara!”
Richard le dice, “Sí, Dennis, debes devolver la camisa.”
Dennis les dice, “No, porque ¡la dependiente es mi novia ideal! No quiero devolver la camisa delante de ella. Además, vamos a la joyería. Le voy a comprar un anillo.”
Jon le dice, “¿Estás loco? Ella te dijo que tiene novio. Probablemente es un luchador enorme y malo.”
Dennis le dice, “No me importa. Estoy enamorado.”
Richard les dice, “Antes de ir a la joyería, vamos a la zapatería. Quiero buscar unos zapatos de tenis.”
Los chicos van a la zapatería. Miran los zapatos para hombres. Jon encuentra un par de zapatos que le gustan mucho. El dependiente camina hacia ellos y les pregunta, “¿En qué les puedo servir?”
Jon le dice, “Me gustan estos zapatos. ¿Los tiene en el número once?”
El dependiente le dice, “Sí, un momento.” Él trae los zapatos número once. Jon se sienta y se quita sus zapatos. Sus pies huelen muy, muy mal. Huelen como un gato muerto. Todos los clientes en la zapatería gritan y salen rápido. No queda nadie en la tienda.
Richard y Dennis se agarran las narices y le gritan, “¡Ay, amigo! ¿No usas jabón cuando te bañas?”
Jon no entiende. “¿Qué tienen? ¿Por qué se agarran las narices?” Él se pone los zapatos. “Son muy baratos. Cuestan diecinueve dólares. Es una ganga.” Jon gasta diecinueve dólares y compra los zapatos.
Los muchachos van a la plaza de comida porque quieren almorzar. Van a Chick-fil-A. El cajero les pregunta, “¿Qué desean ustedes?” Los tres muchachos piden sándwiches de pollo, papas fritas, y refrescos. El cajero les da la comida, pero no les da tenedores ni servilletas.
Richard le dice al cajero, “Perdón – quisiera tres tenedores y unas servilletas, por favor.” El cajero les da cuchillos en vez de tenedores. (Es que usa lentes y no ve muy bien.) Richard le dice, “Ah – perdón, pero estos son cuchillos.”
El cajero le dice, “Ay, sí, sí.” El cajero les da tres cucharas.
Richard le dice, “No, estas son cucharas.”
El cajero le dice, “Lo siento mucho.” Por fin, el cajero les da tres tenedores.
Los tres amigos se sientan a una mesa delante de Chick-fil-A en la plaza de comida y empiezan a comer. Dennis mira hacia Taco Bell y les dice, “A mi me encanta Taco Bell.”
Jon le responde, “A mí no me gusta Taco Bell.”
Richard le dice, “A mí tampoco.”
Dennis se enoja. “¡La carne de Taco Bell está riquísima!”
En ese momento, los tres muchachos ven a la dependiente de la tienda de ropa donde Dennis compró la camisa muy cara porque estaba enamorado. Ella está caminando tomada de la mano con un hombre enorme. Él parece muy antipático y malo.
Jon le dice, “¿Ves, Dennis? Estás loco. Debes devolver la camisa.”
“Nunca,” dice Dennis. “Ella la tocó.”
Richard les dice, “Vamos a la heladería. Quiero tomar un batido.”
Van a la heladería, y ven al Tío Rufus comiendo un helado grande. Richard les dice a sus amigos, “Shh – vamos. No quiero que ese payaso me vea.” Los muchachos salen rápido.
De repente, Richard les grita, “¡Ay, no! ¡Tengo que presentar un examen de historia esta tarde a la una! Vamos, amigos. Volvamos a la escuela pronto.”
Ellos vuelven a la escuela. Richard presenta su examen, pero está muy cansado y no lo hace muy bien. Richard se siente enojado.
Después de las clases, Richard va a la escuela de Tina, su hermana menor, para llevarla a la casa. Tina le pregunta, “¿Adónde fuiste hoy? Mi amiga Jennifer te vio con tus amigos saliendo de la escuela a las ocho de la mañana.”
Richard se enoja. “Fui a la biblioteca a estudiar.”
Tina le dice, “Voy a hablar con Mamá.”
Richard se enoja más. “No le digas nada a Mamá.”
Tina le dice, “Está bien, pero haz mis quehaceres esta noche. Me toca a mi pasar la aspiradora por toda la casa.” A Richard no le gusta hacer los quehaceres, especialmente pasar la aspiradora, pero no quiere que Tina hable con su mamá.
Richard le dice, “Está bien.” Richard no está feliz.
Cuando llegan a la casa, Richard entra en la cocina. Su madre está preparando la cena. Ella le dice, “Hola, mi amor. ¿Te duele algo? Te veo mal.”
Richard le dice, “Si, me duele la cabeza. Tuve un día muy largo.”
Su mamá le da un sándwich de atún y un vaso de agua. Richard se siente mejor. La mamá le dice, “Antes de cenar, por favor saca la basura y pon la mesa.”
Richard se siente peor. Él le dice, “Pero estoy muy cansado, Mamá.”
La mamá se enoja. “Richard James. ¡Saca la basura y pon la mesa!” Richard se levanta despacio y hace los quehaceres. También pasa la aspiradora por toda la casa. Richard no está contento porque él hace más quehaceres que Tina. ¡Niña consentida!
La mamá le pregunta, “Richard, ¿Por qué pasaste la aspiradora? Acabo de pasar la aspiradora ayer.”
Richard se enoja. “Tina me pidió que pasara la aspiradora. Dijo que le tocaba a ella pasar la aspiradora esta noche.”
La mamá le dice, “No, a ella le toca cortar el césped por la mañana.”
Tina oye. Cuando la madre sale, ella le dice a Richard, “Ahora tienes que cortar el césped, si no quieres que hable con Mamá.”
Richard se enoja mucho. Está furioso. Él le dice, “YO voy a hablar con mamá y decirle adónde fui.”
Richard va a la cocina y le dice, “Mamá, quiero decirte algo.”
La mamá le dice, “¿Sí, mi amor?” Ella mezcla la sopa con una cuchara grande.
Richard le dice, “Fui al centro comercial y no fui a todas mis clases.”
La mamá grita, “¡Richard James! ¡Eres muy travieso!”
Richard le dice, “Lo siento, Mamá. Es que quería comprarte una tarjeta de cumpleaños.”
La mamá le dice, “¡Qué bonito!” Ella está feliz.
Richard se sienta a la mesa. Está muy cansado. Toma la sopa y se acuesta temprano. Se duerme muy pronto y sueña con Paris Hilton.
Al menos no tiene que cortar el césped por la mañana por Tina. Puede dormir hasta la una. ¡Ja ja!


Fin

(2037 words )



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