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El cultivo o agroecosistema


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unidad didáctica 1

“Los enemigos de los cultivos y los daños que producen”



  1. EL CULTIVO O AGROECOSISTEMA


1.1. Conceptos básicos de ecología y ecosistemas

1.2. Los seres vivos del cultivo

1.3. Los factores ambientales

    1. Los daños en las plantas cultivadas y sus causas



  1. Los enemigos de los cultivos y los daños que producen


2.1. Plagas más importantes

2.2. Enfermedades más importantes

2.3. Plantas perjudiciales


recuerda



ejercicios prácticos




  1. El cultivo o agroecosistema



    1. Conceptos básicos de ecología y ecosistemas





Al conjunto de seres vivos que se desarrollan en un determinado lugar se les

denomina en ecología factores bióticos del ecosistema.

Los factores bióticos están en estrecha relación con los factores abióticos o ambientales (clima, suelo, etc.). Por este motivo, en cada clima y cada suelo de la tierra existe un tipo de vegetación (flora) y unos animales (fauna) distintos.


Se dice ecosistema al conjunto de relaciones que existen entre los seres vivos y su entorno. El estudio de los ecosistemas como un todo nos ayuda a entender muchas cosas prácticas sobre los cultivos, ya que en los sistemas vivos todo está relacionado con todo.

Cuando un agricultor cultiva un terreno, con el fin de obtener productos útiles para la humanidad: alimentos, fibras vegetales, etc., lo modifica todo: los seres vivos, el ambiente y las relaciones que existen entre ellos. A ese nuevo sistema de relaciones, que es el cultivo, se le puede llamar agroecosistema.


Los agroecosistemas más simples son los monocultivos pero incluso éstos entrañan una gran complejidad debido a la cantidad de variables naturales que intervienen. Sin embargo, esta complejidad también puede significar un beneficio que la naturaleza proporciona al agricultor si en lugar de luchar contra ella, la estudia, la observa y aprende a manejarla.


    1. Los seres vivos del cultivo

En un cultivo o agroecosistema los factores bióticos, o seres vivos que lo componen, son:


  • La flora: La única especie vegetal que interesa que se desarrolle es la cultivada, mientras que el resto son sus competidoras (malas hierbas) y por lo tanto, deben ser eliminadas.

Pero los cultivos no están aislados (ni siquiera los invernaderos lo están al cien por cien) por lo que en el agroecosistema también hemos de tener en cuenta otros cultivos, los linderos, la flora silvestre, los jardines cercanos, etc.




  • La fauna: El agricultor trata de eliminar a todas las especies animales (las plagas: aves, insectos, ácaros, etc., que se alimentan de su cultivo y a los que en ecología se les llama consumidores primarios) y a todos los microorganismos patógenos causantes de las enfermedades de los cultivos.




  • Además existen especies útiles a las que también se puede llamar fauna auxiliar. Son los enemigos naturales de nuestras plagas, depredadores y parasitoides (llamados en ecología consumidores secundarios), que de forma natural ayudan a controlar las plagas de los cultivos. Son, por lo tanto, especies muy beneficiosas para la agricultura.




  • También existen otras especies de las que no se conocen sus relaciones con las plagas por lo que se las llama fauna indiferente. A pesar de este nombre, esta fauna, aunque de forma indirecta, también contribuye a la sanidad de los cultivos.




  • Los microorganismos, (hongos, bacterias y virus) pueden ser perjudiciales para los cultivos y causarles graves enfermedades, pero también existen microorganismos que causan enfermedades a las plagas de los cultivos y muchísimos otros que se podrían llamar indiferentes porque, en principio, no son ni buenos ni malos.




  • El agricultor: Su trabajo consiste en manejar el agroecosistema, por lo que debe sembrar, regar, abonar, entutorar, podar, limpiar, etc., en definitiva, cuidar con esmero a sus plantas para darlas las condiciones más apropiadas.




El objetivo del agricultor sigue siendo obtener cosechas sanas y abundantes para ofrecérselas a los consumidores, por lo que una de sus ocupaciones principales es la de controlar al máximo a todos los enemigos de los cultivos.


1.3. Los factores ambientales



Los factores ambientales y los cultivos





  • Para cada planta existen unos intervalos de temperatura entre los cuales ésta se desarrolla de manera óptima y temperaturas extremas, altas y bajas, que la planta no debe superar porque si lo hace, muere. Además el óptimo para cada especie y variedad es distinto entre el día y la noche o en las distintas fases de su ciclo vegetativo (crecimiento, cuajado, maduración).




  • Del mismo modo cada planta tiene unas necesidades de agua, que se traducirán en necesidades de riego, si no llueve tanto como ella necesita, y tiene una humedad ambiental que es la ideal para ella. Las necesidades de agua de una planta aumentan con la temperatura.




  • La luz es imprescindible para el desarrollo de las plantas, pero no todas tienen las mismas necesidades, ni son constantes las necesidades de cada una a lo largo de su ciclo vegetativo.




  • El viento puede ser beneficioso, cuando ayuda a la polinización de las plantas o perjudicial cuando las rompe o trae insectos plaga. El viento aumenta las necesidades de agua de las plantas.




  • El tipo de suelo, profundidad, textura, pH, salinidad, etc., también es determinante de las especies vegetales que se pueden cultivar en una zona.





Los factores ambientales de un determinado cultivo condicionan el desarrollo del mismo, por lo que el hombre interviene para controlar estos factores al máximo, con el fin de aumentar las cosechas y mejorar el estado sanitario de los cultivos.



Los factores ambientales y otros seres vivos de los cultivos


Para el resto de seres vivos ocurre algo similar porque cada cual está adaptado a vivir y desarrollarse de forma óptima en unas determinadas condiciones, por lo que cada ser vivo (beneficioso o perjudicial) tendrá unas necesidades concretas de temperatura, humedad ambiental, luz, viento, etc., para su desarrollo y propagación.



La intervención del hombre





El agricultor debe medir y controlar al máximo todos los parámetros ambientales con objeto de favorecer el desarrollo y salud de los cultivos y de la fauna auxiliar.

1.4. Los daños en las plantas cultivadas y sus causas

El agricultor desearía ejercer un control total y absoluto sobre los cultivos pero es imposible debido a que se trata de un sistema natural en el que se producen constantemente cambios. Estos cambios producen desequilibrios y daños en las plantas cultivadas que afectan a su normal desarrollo y por lo tanto a la producción final.
Las causas de estos daños pueden ser:


  • Factores abióticos inadecuados para la especie cultivada o un incorrecto manejo del clima, suelo, agua, etc., producen lo que se llaman enfermedades fisiológicas.

  • Factores bióticos o seres vivos que viven a expensas del cultivo o compiten con él, a los que vamos a considerar sus enemigos (plagas, enfermedades producidas por microorganismos patógenos y malas hierbas) y que se desarrollan porque encuentran las condiciones adecuadas de humedad, temperatura, etc. y alimento apropiado y en abundancia.

  • Prácticas culturales inadecuadas, como por ejemplo:

  • los monocultivos favorecen y mantienen las plagas y enfermedades asociadas a ellos

  • los abonados o tratamientos fitosanitarios incorrectos producen fitotoxicidades

  • los plaguicidas no selectivos eliminan a los enemigos naturales

  • las especies o variedades sensibles a plagas o enfermedades endémicas



  1. Los enemigos de los cultivos y los daños que producen

Como acabamos de ver una planta puede enfermar o sufrir daños por causas de índole muy variada: unas son debidas a un mal manejo del cultivo, otras a un ambiente inadecuado (suelo, clima, etc.) y otras son obra de agentes parasitarios diversos.


En este apartado veremos cuáles son esos agentes vivos que reducen la producción de las cosechas y sus efectos sobre los cultivos.


    1. Plagas más importantes de los cultivos





Podemos decir que una plaga es una muchedumbre de animales que se alimentan de las plantas, causando con ello un daño económico más o menos grave al agricultor.

Las principales plagas de los cultivos son los artrópodos (insectos y ácaros, principalmente) y los nematodos aunque también hay otras plagas que pueden causar graves daños a determinados cultivos como pueden ser las aves, los roedores o los gasterópodos.


Para el correcto control de las plagas el agricultor debe conocerlas, con el fin de poder combatirlas con los productos más específicos para la plaga y en las fases de mayor sensibilidad para conseguir minimizar los costes económicos, toxicológicos y medioambientales de los tratamientos.

2.1.1. Artrópodos

Reciben este nombre por tener las patas articuladas. Las especies plaga se clasifican de la siguiente forma:


CLASE

ANTENAS

SUB-TIPO

Arácnidos

Sin antenas

Delante de la boca tienen un par de pinzas

Crustáceos
Con antenas

Dos pares de antenas

Animales acuáticos que respiran por branquias (1), con cubierta dura

**Miriápodos

*Insectos

Un par de antenas

Animales terrestres con respiración traqueal (2)

** Con más de tres pares de patas

* Con tres pares de patas





  1. Respiración por branquias: Propia de animales que viven en el agua, están formados por unos vasos sanguíneos recubiertos de piel replegada por donde se produce el intercambio de gases.

  2. Respiración por traqueas: es un sistema de tubos que se van ramificando cada vez más hasta llegar a los tejidos sin el concurso del sistema circulatorio.

I



Constituyen el grupo más rico en especies y el más importante de plagas.

nsectos


Desde el punto de vista agrícola existen insectos de gran interés por lo que los podemos clasificar en:


  • Especies plaga: muy perjudiciales para los cultivos

  • Especies útiles: polinizadores (Abejas, abejorros, etc.)

  • Especies útiles: depredadores y parasitoides que con su alimentación basándose en insectos y ácaros plaga o con su forma de desarrollarse son un aliado del agricultor y enemigos naturales de las plagas.

  • Especies indiferentes


Morfología de los insectos. Los insectos en estado adulto tienen el cuerpo dividido en cabeza, tórax y abdomen y poseen tres pares de patas y, la mayoría de ellos, dos pares de alas, aunque algunos sólo poseen un par de alas (moscas) y otros ninguno (pulgones).

Su cuerpo está protegido por una envoltura dura y resistente llamada quitina, que es impermeable al agua, pero no a las grasas.

Respiran por tráqueas, que son unos pequeños conductos con orificios al exterior, que tienen repartidos por su tórax y abdomen.
Su aparato bucal puede ser de varios tipos:


  • Masticador-devorador como en la mayoría de las larvas de insectos, algunos escarabajos adultos, el saltamontes y la langosta que poseen un par de mandíbulas dispuestas para roer las distintas partes del vegetal.

  • Chupador-picador como en los pulgones, trips, moscas blancas y chinches, que poseen un pico articulado con el que perforan los vegetales y succionan sus jugos celulares.

  • Masticador-lamedor como en las abejas y avispas que poseen una lengüeta con la que raspan y succionan los jugos de los que se alimentan.

  • Chupador-lamedor como en las mariposas que se alimentan lamiendo y aspirando el néctar de las flores.

El aparato bucal de los insectos plaga tiene una gran importancia porque cada tipo produce unos daños distintos y cada uno de ellos se combate de distinta forma.


Ciclo biológico. Cada grupo de insectos completa su desarrollo de una forma distinta, pero todos sufren una transformación, mas o menos complicada, a la que se denomina metamorfosis.

Los insectos con metamorfosis completa o complicada pasan a lo largo de su vida por las fases de: huevo, larva, pupa o crisálida e insecto adulto. Sufren este tipo de metamorfosis las orugas, el escarabajo de la patata y los trips. En cada una de estas fases los insectos deben combatirse con productos y métodos diferentes.



En los insectos con metamorfosis incompleta o sencilla las larvas tienen un aspecto semejante al individuo adulto, como ocurre con pulgones, langostas y cochinillas.

Reproducción y desarrollo. Los insectos generalmente se multiplican por vía sexual aunque muchas especies, para aumentar su capacidad reproductora, lo pueden realizar sin intervención del macho (partenogénesis) y suelen tener varias generaciones al año.
En la mayoría de los casos las hembras ponen huevos (son ovíparas), pero otras producen larvas (son vivíparas) como en el caso de los pulgones.
Su desarrollo está influido por la temperatura, la humedad ambiental y la luz, existiendo unas condiciones óptimas para cada especie. Este es el motivo de que la gravedad de una plaga varíe a lo largo del año, de una zona a otra o incluso, de un año a otro. (Por ejemplo: un minador completa su ciclo en 41 días a 15 ºC y en 17 si la temperatura asciende a 25 ºC)
Aunque los insectos plaga tienen un gran poder de multiplicación, su desarrollo se puede ver frenado por condiciones ambientales adversas o también por la acción de sus enemigos naturales (depredadores y parasitoides).

Importancia de los insectos plaga y daños que producen





En España se considera que existen unas 180 plagas agrícolas de insectos, que en su gran mayoría pertenecen a tres órdenes: lepidópteros o mariposas (con especies como orugas, rosquillas, polillas, prays, minador de las hojas de los cítricos, etc.), homópteros (pulgones y cochinillas) y coleópteros o escarabajos (gorgojos, escarabajo de la patata, picudo del olivo y vacanita del melón).
Otros órdenes son: dípteros (minador de las hojas de hortícola, mosca de la col, mosca de la fruta, mosca del olivo), heterópteros (chinches y moscas blancas), tisanópteros (trips), ortópteros (langosta y grillotopo) e himenópteros (falsa oruga del rosal y gusano del brote del peral)
Los insectos plaga más importantes en los cultivos hortícolas son: orugas, pulgones, minadores, moscas blancas y trips. Su importancia se debe no solo a su facilidad de reproducción y por lo tanto a su capacidad de invasión de los cultivos sino a los daños que producen.
Los daños que producen los insectos pueden ser:


  • Daños directos: Son los que producen los insectos al alimentarse de las plantas cultivadas.


Los coleópteros, los ortópteros y las larvas de lepidópteros, dípteros, e himenópteros citados anteriormente son devoradores y los daños son los propios de cada especie.

Las moscas blancas, los trips y los pulgones se alimentan succionando los jugos vegetales de las plantas.


  • Daños indirectos: Además de los daños directos los insectos pueden ser transmisores de virosis (pulgones, trips y moscas blancas) o pueden favorecer el asentamiento de otros agentes nocivos (pulgones, moscas blancas y cochinillas favorecen el desarrollo de hongos a los que por su aspecto se les denomina “negrilla”)



Ácaros
Los ácaros son arácnidos y se diferencian de las arañas en que éstas tienen el cuerpo claramente diferenciado en dos partes, mientras que los ácaros lo tienen mas o menos redondeado, sin diferenciar, y de menor tamaño (aproximadamente miden un milímetro). Generalmente poseen cuatro pares de patas en estado adulto.


S


u reproducción puede ser sexual o asexual y pueden ser ovíparos o vivíparos presentando durante su vida cuatro etapas: huevo, larva, ninfa y adulto.
Algunas especies de ácaros son parásitas de las plantas cultivadas a las que succionan los jugos vegetales para alimentarse. También existen especies de ácaros beneficiosos para la agricultura que se alimentan de otros animales patógenos y de sus huevos. Suelen tener las patas más largas y ser más ágiles que los ácaros plaga.

La boca de los ácaros plaga está formada por dos estiletes punzantes que cortan la epidermis de las hojas y destruyen los tejidos internos para después succionar los jugos celulares en los que, por lo regular, inyectan previamente jugos salivares.






Actualmente los ácaros son una de las plagas más difíciles de controlar debido a la intensificación de los cultivos (monocultivos, abonados intensivos, gran número de tratamientos fitosanitarios) y a la ruptura del equilibrio ecológico y desaparición de insectos y ácaros depredadores.

Tienen un gran poder de multiplicación ya que suelen tener gran número de generaciones al año. La duración del ciclo biológico está en íntima relación con las condiciones ambientales. Generalmente sus poblaciones se ven favorecidas con temperaturas elevadas y ambientes secos. En el caso de la araña roja el ciclo completo dura 36 días a 15ºC y 7 días a 30 ºC.


Las especies de ácaros que producen mayores daños a los cultivos son arañas rojas, arañas blancas, arañas amarillas, vasates, etc.
Los daños que producen debido a la succión de los jugos vegetales e incluso a la inyección de sustancias tóxicas. Los tejidos se destruyen y se altera el funcionamiento de la planta y se producen deformaciones, paradas en el crecimiento, oscurecimientos, decoloraciones, excrecencias o agallas e incluso en ataques fuertes puede producir la caída de la hoja.

Miriápodos


A este grupo pertenecen los denominados vulgarmente ciempiés o escolopendras y los milpiés. Son de vida terrestre, poseen un par de antenas y aparato bucal con mandíbulas. Su cuerpo está formado por un número variable de segmentos provistos, cada segmento, de un par de patas (los ciempiés) o de dos pares (los milpiés).

N


ormalmente viven en el suelo, en ambientes con mucha materia orgánica y humedad. Los ciempiés son artrópodos beneficiosos que normalmente se alimentan de pequeños artrópodos que viven en el suelo (son depredadores).
Entre los milpiés existen especies zoófagas (se alimentan de animales), saprófagas (se alimentan de materia orgánica en descomposición) y fitófagas que son las que, por alimentarse de plantas, causan daños a los cultivos.



Los miriápodos plaga perjudican a semillas en germinación y a plántulas porque sus mandíbulas son débiles y solo pueden atacar los tejidos tiernos.


Crustáceos


Solo una familia de esta clase de artrópodos, las llamadas “cochinillas de la humedad” está adaptada al medio terrestre, los demás crustáceos son acuáticos. Aunque son detritívoros y por lo tanto juegan un papel muy importante en la descomposición de la materia orgánica del suelo, también pueden dañar las partes más tiernas de las plántulas.

2.1.2. Nematodos

Los nemátodos son unos pequeñísimos gusanos de cuerpo generalmente alargado, revestido de una cubierta dura y cuya longitud no suele exceder de un milímetro, por lo que es difícil apreciarlos a simple vista.
La reproducción puede ser sexual (1) y también asexual o partenogenética (2) (sin intervención de los machos) o incluso hermafrodita (los dos sexos en el mismo individuo). Las larvas experimentan diversas mudas hasta alcanzar el estado adulto.
Existen nematodos fitófagos y nematodos depredadores. Los nematodos depredadores ayudan a controlar a los fitófagos. Las causas de su desarrollo como plaga son los desequilibrios del suelo debidos a la repetición del cultivo y al empleo abusivo de productos fitosanitarios.



Los nematodos fitófagos poseen un estilete bucal por donde inyectan sustancias que les ayudan a digerir los jugos vegetales que posteriormente succionan y, si se reproducen en exceso, se convierten en plagas de los cultivos.


Requieren para vivir lugares húmedos y si las condiciones de desarrollo son desfavorables los nematodos se enquistan, pudiendo permanecer en este estado durante largos periodos.


Su propagación es lenta, aunque el agua de riego o de lluvia, los vientos y los aperos de labranza los pueden transportar a grandes distancias y extender por toda la superficie de la parcela.
Los daños que producen son muy variables según cultivos y zonas, siendo muy importante en las plantas hortícolas y en algunos frutales (cítricos y plataneras, sobre todo).
Pueden ser parásitos externos o internos de las raíces. A los parásitos internos se les denomina endoparásitos y son los que producen mayores daños directos: quistes o agallas, raíces más cortas y menos ramificadas y plantas amarillas, de menor tamaño y que se marchitan en las horas de más calor. Los más comunes y los que producen mayores daños son los del género Meloidogyne.
Los nematodos externos o ectoparásitos viven en el suelo y se alimentan picando los extremos de las raíces, por estas picaduras pueden transmitir a las plantas determinadas virosis.
Además de esto, las plantas atacadas por nematodos son más susceptibles a la infección de hongos y bacterias.


  1. Reproducción sexual: Consiste en la unión de dos células una masculina y otra femenina.

  2. Reproducción asexual: Aquella reproducción en la que se unen dos células femeninas.

2.1.3. Otras plagas

Gasterópodos

Los gasterópodos (animales que se desplazan arrastrando el cuerpo) son una clase de moluscos que incluye, entre otros, a los caracoles y las babosas.


Su cuerpo es blando y no segmentado. Su masa ventral contiene el pié, órgano musculoso que usan para desplazarse, y la cabeza, bien desarrollada y provista de sensibles tentáculos.
Sus órganos están situados en el dorso, contenidos en la cavidad visceral y protegidos por una concha, en el caso de los caracoles y sin concha en el caso de las babosas
Son hermafroditas es decir, que poseen ambos sexos, así el apareo es recíproco. Se hunden en el suelo para realizar la puesta, en grupos, debajo de las piedras y de los terrones y cada individuo deposita cientos de huevos voluminosos provistos de una cubierta calcárea. Tienen entre dos y tres generaciones al año.
La boca posee una lengua con numerosas filas de dientes, todos semejantes salvo el del medio, les permite comer alimentos vegetales duros, aunque por supuesto prefieren las partes tiernas de las plantas a las que visitan durante la noche para alimentarse. Es muy fácil identificar los daños que provocan por la huella de sus bocados.

Existen especies de gasterópodos beneficiosas por alimentarse de otros caracoles e incluso los caracoles comunes suelen comer los huevos de las babosas, contribuyendo con ello a su regulación.


También existen grupos de insectos especializados en la depredación de caracoles como son las luciérnagas y ciertos coleópteros.

Aves


Los pájaros que causan mayores daños a los cultivos son los gorriones y los estorninos, sin embargo incluso las aves más perjudiciales pueden ser beneficiosas para los cultivos porque en ciertos momentos se alimentan de insectos o incluso de pequeños mamíferos.
Gorriones y estorninos en primavera pueden ser beneficiosos porque alimentan a sus crías con grandes cantidades de insectos pero también pueden atacar a cereales antes de la cosecha, a plántulas y a frutos, como es el caso de los gorriones o a todo tipo de frutales como los estorninos.
Aves muy beneficiosas son el petirrojo y el ruiseñor que se alimentan de insectos del suelo, las golondrinas que se alimentan de insectos en vuelo, las trepadoras que se alimentan de los insectos de los árboles y las abubillas que, de entre todos los insectos del suelo que come, prefiere la oruga de la procesionaria del pino.
Las golondrinas y los gorriones comen grandes cantidades de semillas de malas hierbas. Entre las rapaces nocturnas destacan los mochuelos, búhos, cornejas y lechuzas que comen pequeños roedores perjudiciales para los cultivos y además algunas también capturan insectos.

Mamíferos

E

xisten varios grupos de mamíferos de interés agrícola entre los que se encuentran los insectívoros (musarañas, erizos y topos, muy beneficiosos para los cultivos, aunque estos últimos excavan galerías que son perjudiciales), los lagomorfos (conejos y liebres, que producen daños en los cultivos de cereales, leguminosas, vid, etc.) y los roedores (ratas, ratones, topillos y ratillas) que se alimentan de vegetales cultivados o almacenados.
Entre los roedores podemos distinguir:


  • Ratas: con una alimentación omnívora, ya que igual son capaces de comer vegetales, principalmente cereales, patatas y remolacha, como huevos y animales. Son vectores de grandes enfermedades humanas.

  • Ratones caseros: abundantes en los graneros.

  • Ratones de campo y de monte:

  • Topillos: excavan galerías subterráneas para hacer sus nidos saliendo por la noche para alimentarse de vegetales.

2.2. Enfermedades más importantes de los cultivos

Podemos decir que las enfermedades de las plantas son:



Desequilibrios causados por la proliferación de microorganismos parásitos que viven a sus expensas, como pueden ser hongos, bacterias y virus aunque también existen plantas como la cuscuta el jopo y el muérdago que son parásitas de las plantas.


2.2.1. Enfermedades producidas por hongos




Los hongos son seres vivos de organización muy primitiva que generalmente están constituidos por unos filamentos llamados hifas que se entrecruzan para formar su cuerpo que recibe el nombre de micelio.

No poseen clorofila, por lo que deben vivir obligatoriamente sobre plantas vivas, desarrollándose a expensas de sus jugos celulares, (hongos parásitos) o sobre materia muerta (hongos saprófitos). Los hongos parásitos y los hongos facultativos (los que pueden ser parásitos o saprófitos según las condiciones) son los que producen a las plantas las denominadas enfermedades criptogámicas.







Los hongos se reproducen por esporas (semillas microscópicas que pueden ser sexuales o asexuales), que son fácilmente transportadas por el viento y la lluvia a grandes distancias. Además también se pueden desarrollar a partir de un pequeño fragmento del micelio y con él, la enfermedad.


Cuando las condiciones de humedad y temperatura son las adecuadas para el hongo, sus esporas germinan y penetran en el interior de las plantas a través de las heridas y de los estomas (poros de las plantas) e incluso son capaces de segregar sustancias que perforan sus tejidos.


Cuando está totalmente asentando el hongo en la planta, comienza la etapa reproductiva y si las condiciones son favorables que produce esporas asexuales que se propagan a otras plantas. El momento óptimo para tratar la enfermedad es en el período de incubación, cuando aún no existen síntomas, antes de que comience a producir esporas e infectar a las plantas próximas.
En condiciones desfavorables de desarrollo (lo que ocurre generalmente en invierno) el hongo produce esporas sexuales que son capaces de resistir el frío, el calor, la sequía, .... e, incluso, los tratamientos químicos. Además en algunos hongos, su micelio se endurece en condiciones adversas lo que permite germinar al hongo cuando las condiciones vuelven a ser las adecuadas.

Los hongos parasitarios pueden ser:




  • Externos: evolucionan por fuera de la planta, penetrando solo dentro de ella las hifas alimenticias. Es el caso del oidio en cucurbitáceas (calabacín, pepino, etc.), que produce unas manchas blanquecinas como de ceniza.

  • Internos: se desarrollan en el interior de la planta y solo sacan al exterior las hifas reproductoras. Normalmente producen manchas o necrosis en hojas, tallos y frutos, como el mildiu.

  • Internos vasculares: Se instalan en los vasos conductores de la savia e impiden su circulación, como verticilium y fusarium.

Otras enfermedades criptogámicas frecuentes en los cultivos son: podredumbres de cuello o de raíz, podredumbre gris y podredumbre blanca.




  1. Espora: Célula reproductora de los hongos

2.2.2. Enfermedades producidas por bacterias

L


as bacterias son seres unicelulares, microscópicos, que se reproducen por división, e incluso algunas forman esporas resistentes a las condiciones del medio. Su forma es variada, fundamentalmente de tres tipos: cilíndrica, esférica y espiral. En algunos casos llevan órganos especiales para poder desplazarse en el agua (cilios y flagelos).
Las bacterias que producen en las plantas las enfermedades denominadas bacteriosis no poseen clorofila, por lo que necesitan parasitarlas para desarrollarse. Viven en colonias en el suelo o en la materia orgánica en descomposición.
Para penetrar en el vegetal necesitan una “puerta de entrada”, como son las heridas o los estomas de las plantas.

Se agrupan en colonias formadas por millones de ellas, produciendo los síntomas característicos de la enfermedad, que pueden ser;




  • Manchas aceitosas que aparecen cuando destruyen los tejidos interiores (grasa de las judías)

  • Infecciones de los vasos conductores que dificultan la circulación de la savia y pueden producir: marchitamiento bacteriano (tomate y pimiento), chancro bacteriano (tomate) y necrosis de la médula (tomate)

  • Podredumbres por alteraciones de los tejidos por la acción de las toxinas y fermentos de las bacterias. Normalmente se acompañan de mal olor y sabor. Son ejemplos la podredumbre blanda (tomate, pimiento y pepino),

  • Tumores o agallas como consecuencia del desarrollo excesivo y desordenado de los tejidos (tumores en raíces y cuello de frutales, en ramas de olivo, etc.)

Las bacteriosis se propagan a través de los exudados de las plantas infectadas, que llegan hasta las plantas sanas por distintos medios: la lluvia, el viento, la tierra, los sustratos, los insectos y otros animales, e incluso el hombre, al realizar las labores culturales (podas, injertos, etc.).


Favorecen su desarrollo las temperaturas entre 20 y 35ºC, la alta humedad relativa, el exceso de agua en el suelo y el exceso de abonado nitrogenado.

Cuando las condiciones ambientales son desfavorables para su desarrollo se recubren de una membrana muy gruesa que las permite resistir el frío, el calor, la falta de humedad, e, incluso, los productos químicos.


2.2.3. Enfermedades producidas por virus




Los virus son los seres vivos más pequeños que existen. Son parásitos obligados que sólo pueden vivir en el interior de las células vivas, por lo que siempre necesitan una planta huésped. Algunos de ellos, producen en las plantas

las enfermedades denominadas virosis.


Son incapaces de penetrar por sí solos en los organismos por lo que su transmisión se realiza por contacto de la salvia a través de las manos y herramientas, por injerto, por semillas o por parásitos (insectos, ácaros, nemátodos y hongos) denominados vectores del virus.

Los signos externos de la enfermedad se manifiestan más en plantas jóvenes y normalmente aumentan cuando las condiciones ambientales son adversas para el cultivo y disminuyen con temperaturas superiores a 30ºC.


Los virus destruyen el núcleo de las células de las plantas produciendo síntomas diversos:


  • Mosaicos: son manchas de color amarillento o verde claro que se producen generalmente en las hojas, como por ejemplo el mosaico del tomate y el moteado suave del pimiento

  • Necrosis: es la destrucción o muerte de los tejidos que producen, por ejemplo el cribado del melón y el Y de la patata

  • Deformaciones y enanismos: como los que produce el rizado amarillo del tomate o el mosaico amarillo del calabacín.

  • Colapso y rápido marchitamiento, como pueden ser en el caso de la tristeza de los agrios

  • Amarilleamientos: como es el caso del amarilleo del melón, del pepino y de la remolacha

Independientemente de los síntomas, los daños que producen las virosis se pueden resumir, a efectos prácticos en:




  • Disminución del rendimiento (cantidad y calidad de las cosechas) debido al debilitamiento de las plantas, que puede llegar incluso a la muerte.

  • Disminución de la vida productiva de las plantaciones.

En general la identificación de las virosis en campo es muy difícil pues los síntomas pueden confundirse con otras enfermedades parasitarias, fitotoxicidades debidas a la aplicación incorrecta plaguicidas, o con desequilibrios nutricionales.


El diagnóstico de las virosis en campo se realiza por eliminación de otras causas y, sobre todo, al comprobar la transmisión de las plantas enfermas a las sanas. En laboratorio se realizan dos formas principales de diagnosis de virus:


  • Tests leñosos o herbáceos que consisten en introducir savia de la planta afectada en otra sana.

  • Test serológico que consiste en utilizar sueros específicos que reaccionan con el virus. El más utilizado es el test “ELISA”.




Para el control de las virosis sólo son eficaces las medidas preventivas y culturales, y el control de los agentes transmisores, pues una vez establecida la enfermedad, es muy difícil su eliminación.


2.3. Plantas perjudiciales

2.3.1. Plantas parasitarias
Algunas plantas son perjudiciales por parasitar a las plantas cultivadas. Pueden ser parasitarias propiamente dichas ya que al carecer de raíces y clorofila, tienen que extraer todo su alimento de la planta parasitada, como sucede con el jopo de las habas y la cuscuta o semiparasitarias que poseen clorofila, como el muérdago, que vive sobre algunos frutales, manzano, ciruelo, almendro...

2.3.2. Plantas competidoras o malas hierbas de los cultivos




Mala hierba es toda planta presente en el cultivo, distinta de la planta cultivada. También se las llama adventicias o arvenses.

Crecen espontáneamente, compiten con los cultivos por la luz, el agua y los nutrientes, algunas tienen gran capacidad reproductora y pueden ser muy persistentes.


Aunque son totalmente indeseables en los cultivos es imposible eliminarlas totalmente, por lo que es indispensable aprender a manejarlas, porque además, el intento de total eliminación acarrea graves consecuencias.


Propagación de las malas hierbas y factores que favorecen su proliferación

Las malas hierbas se pueden propagar de dos formas:




  • Sexual, por semillas

  • Vegetativa o por órganos subterráneos de reserva (tallos y raíces)

Las causas de la fácil propagación de las malas hierbas, de su difícil control, y de que, por tanto, siempre tengamos este problema en los cultivos pueden ser propias de las malas hierbas o debido al manejo del cultivo.


Entre las causas propias está su gran adaptación al medio:


  • Se adaptan a todo tipo de suelos y climas.

  • Algunas semillas germinan de forma escalonada y conservan su viabilidad durante muchos años

Entre las causas de manejo podemos citar:




  • El laboreo mal realizado: época, profundidad, etc.

  • Los monocultivos favorecen la proliferación de hierbas asociadas al cultivo en concreto

  • La repetición del mismo tipo de herbicidas y las dosis elevadas generan resistencias

  • El aporte de semillas en los abonos orgánicos

  • El agua de riego puede transportar semillas

  • La maquinaria agrícola puede ayudar a la propagación de las malas hierbas tanto por semillas como por vía vegetativa.





Clasificación de malas hierbas

Atendiendo al tiempo que tardan en desarrollarse se pueden clasificar en:




  • Anuales: Desarrollan su ciclo vegetativo en un año, se desarrollan con rapidez y se reproducen por semilla. Son ejemplos de hierbas anuales la amapola, el cenizo, la avena loca, etc.

  • Bisanuales o bianuales: Su ciclo vegetativo dura dos años. Durante el primero desarrollan una roseta de hojas y acumulan sustancias de reserva en la raíz y durante el segundo año, se alarga el tallo, florece y produce semillas. Pertenecen a este grupo la zanahoria silvestre, algunos cardos, etc.

  • Perennes o vivaces: Viven durante varios en los cultivos. Son las más peligrosas porque además de producir semillas cada año, acumulan sustancias de reserva en sus raíces y tallos subterráneos y dan lugar a nuevas plantas a partir de ellos. Pertenecen a ése grupo el diente de león, el ajo silvestre, la grama, la juncia, la cañota, etc.


Desde el punto de vista de las técnicas de aplicación de herbicidas se pueden clasificar en:


  • Monocotiledóneas: Son las que tienen un sólo cotiledón en la semilla. Son plantas de hoja estrecha, que se mojan con dificultad con los caldos herbicidas. Pertenecen a este grupo: el vallico, la grama, la juncia, la avena loca ....

  • Dicotiledóneas: Tienen dos cotiledones en la semilla. Son plantas de hoja ancha que se mojan fácilmente con la aplicación de caldos herbicidas.


Daños producidos por las malas hierbas

El mayor daño es la competencia con el cultivo en la absorción del agua y los nutrientes del suelo y si las hierbas están iguales de tamaño o mayores que el cultivo la competencia también puede ser por la luz.


Si su desarrollo es muy vigoroso pueden consumir mayor cantidad de agua y nutrientes que el cultivo, sobre todo de los elementos nutritivos que se asimilan con rapidez, como es el caso del nitrógeno nítrico.
Además de ésto, las malas hierbas pueden ser perjudiciales por otros motivos como por ejemplo la capacidad de producir sustancias alelopáticas para los cultivos (sustancias químicas que les perjudican).


Beneficios de la flora espontánea

Pero no todas las malas hierbas son tan malas e, incluso, no siempre son malas, porque puede haber determinados momentos en los que interese que estén en el terreno ya que también pueden proporcionar beneficios como:




  • Mejoran la estructura y la aireación del suelo y controlan la erosión

  • Pueden ser beneficiosas en el control de plagas y enfermedades.

  • Pueden ser mejorantes usadas como abono verde.



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