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El catolicismo y la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de la década de los 90’: ¿Nuevos sujetos colectivos?


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El catolicismo y la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de la década de los 90’: ¿Nuevos sujetos colectivos?. Por Luis Donatello*
Introducción.

“Luego de una gigantesca marcha, que recorrió ayer pacíficamente las calles céntricas de La Rioja en protesta contra la ley “ómnibus” de ajuste sancionada recientemente, el gobernador, Bernabé Arnaudo, anunció la posibilidad de vetar algunos artículos de esa ley, como el referido a la cesantía de los empleados públicos designados de ese año, así como la emergencia en Educación, para descomprimir el conflicto social que estalló violentamente esta semana.



La Casa de Gobierno y la plaza 25 de Mayo –escenarios de graves enfrentamientos entre manifestantes y policías el día 8 de diciembre pasado, con un saldo de por lo menos 45 heridos- permanecían fuertemente cuestionadas por la policía provincial y de la gendarmería nacional, enviados especialmente cuando estallo la crisis. Las más de 5000 personas se desplazaron alrededor de la plaza principal, pero a una cuadra de distancia. Lo hicieron totalmente en silencio y muchos de ellos lucían brazaletes negros a modo de luto. Los gremios exigen el veto total de la ley, o si no la renuncia del gobernador, del vice y del presidente del Tribunal de Justicia, para efectuar un llamado a elecciones en 90 días. La marcha finalizó, sin ningún inconveniente, donde había comenzado: en la explanada de la iglesia de La Merced. Al frente de la protesta iban los sacerdotes católicos Henry Paolini y Delfor Brizuela (h) quienes exhortaban a mantener la calma. Al llegar a La Merced, se cantó el Himno Nacional y hablaron los sacerdotes, quienes fueron aclamados por la multitud. “Dios está con los trabajadores que buscan su dignidad –dijo Brizuela-, que quieren trabajar, ganar lo que les corresponda y hacer que en esta provincia se viva la justicia y todos podamos conseguir el pan con dignidad. Parece increíble que mientras el país festeja el retorno de los diez años a la democracia, aquí estemos en una situación que no hemos buscado sino que nos han impuesto.” El obispo de La Rioja, monseñor Fabriciano Sigampa, ofreció su mediación, argumentando que “será peor el remedio que la enfermedad si hay cesantías, pues entonces tendremos sí el hambre en muchas familias y creo que eso no lo puede querer nadie”. Diario Clarín, 10 de Diciembre de 1993.
“ CORRIENTES.- El intendente de esta ciudad, Raúl "Tato" Romero Feris, aparece jaqueado por la protesta social, luego de que anoche unos 15.000 vecinos se congregaron en una movilización histórica para la capital correntina. El reclamo, que surge en medio de una crisis social e institucional, se centra en la regularización del pago de los salarios de los 45.000 empleados públicos de la provincia y en la devolución de la obra social. El gobierno de Romero Feris, pese a que es comunal, tiene gravitante poder político sobre la administración provincial del gobernador, Pedro Braillard Poccard. En rigor, Braillard Poccard responde ciegamente a Tato, que es el líder del Partido Nuevo (PaNu). De la protesta participó la Iglesia, en forma institucional. Asistieron los sacerdotes de la Asamblea de Colegios Católicos. Esto fue interpretado como la reacción a la agresión que sufrió la jerarquía de la Iglesia local. "Muerte al arzobispo" y "Curas traidores" fueron leyendas que aparecieron luego de una homilía severa del arzobispo de la provincia, Domingo Castagna, por la que reclamó el pago de los sueldos docentes. Entre los dirigentes gremialistas participaron los docentes Martha Maffei (Ctera), Pedro Bayuga (Sindicato Argentino de Docentes Particulares) y Juan González (CTA y ATE).” Diario Clarín, 30 de Abril de 1999.
Estos dos casos, enumerados en serie junto a hechos análogos, pueden interpretarse como acontecimientos aislados. Sin embargo, si observamos las resistencias que produjo la implementación de las políticas neoliberales en la Argentina durante los años 90´ tenemos que constituyen un conjunto de fenómenos que muestran una tendencia definida.

El modelo neoliberal que se aplicó en la Argentina durante los años 90´ puede dividirse en tres etapas. Una primera fase de implementación, que se da con la asunción del justicialista Carlos Menem a la Presidencia del país en el año 1990, luego de que éste asumiera en forma adelantada a partir de la crisis hiperinflacionaria que azotó al gobierno del radical Raúl Alfonsín. Un segundo momento – de apogeo – se da en el año 1994, con la Reforma Constitucional que posibilitó la posterior re-elección de Menem a la primera magistratura. Y, finalmente tenemos una tercera etapa que se da en el año 2000, con el arribo a la Presidencia de Fernando de la Rua, candidato de la Alianza, el cual, lejos de romper con el modelo económico y social que aplicó su antecesor siguió con sus líneas generales.

Si tenemos en cuenta la participación del catolicismo1 en las acciones de resistencia al modelo2 que se desarrollaron en estos tres momentos tenemos las siguientes características:
En 1990 la participación del catolicismo fue del orden del 17 % con respecto al total de acciones y se concentró fundamentalmente en marchas de silencio y en documentos y declaraciones difundidos en los principales medios de comunicación del país. Es decir a partir de una serie de acciones que se concentran en el impacto en la opinión pública.
Cuadro 1: Participación de individuos, grupos y organizaciones católicas en hechos de protesta contra el modelo neoliberal en el año 1990.

Participación del Catolicismo

Frecuencia

Porcentaje

Si

46

17,2

No

222

82,8

Total

268

100

Fuente: Diarios Clarín y la Nación. Elaboración propia.
Gráfico 1: Tipo de Participación de individuos, grupos y organizaciones católicas en hechos de protesta contra el modelo neoliberal en el año 1990.

Fuente: Diarios Clarín y la Nación. Elaboración propia.


En 1994, tenemos que, si bien descienden los niveles de la protesta en relación con 1990 – aunque en un grado relativamente pequeño dado que disminuyen en un 12 %–, se mantiene la participación del catolicismo en un orden del 19 % con respecto al total. Y se da fundamentalmente a partir de documentos, declaraciones y denuncias realizadas – al igual que el momento anterior – a través del ámbito mediático. Esto nos habla de una modalidad de participación que puede interpretarse en dos sentidos. Por un lado como una manera de entender la acción política desde una forma distinta a los parámetros tradicionales de representación. Por otro, y en virtud de esto, como una forma distinta de entender a las protestas y acciones de cuestionamiento al orden vigente. En lugar de apuntar a la paralización del ámbito productivo, o a la demostración de fuerzas mediante actos de tal tenor, se puede observar una tendencia a influir en la sociedad a través del discurso y la palabra.
Cuadro 2: Participación de individuos, grupos y organizaciones católicas en hechos de protesta contra el modelo neoliberal en el año 1994.

Participación del Catolicismo

Frecuencia

Porcentaje

Si

45

18,9

No

193

81,1

Total

238

100

Fuente: Diarios Clarín y la Nación. Elaboración propia.
Gráfico 2: Tipo de Participación de individuos, grupos y organizaciones católicas en hechos de protesta contra el modelo neoliberal en el año 94.

Fuente: Diarios Clarín y la Nación. Elaboración propia.


Finalmente, en el año 2000, vemos que las acciones y hechos de protesta aumentan en números absolutos en relación con los años anteriores. Lo cual puede interpretarse como un incremento del cuestionamiento al modelo neoliberal. En este marco, la participación del catolicismo no mermó con respecto a 1990 y 1994 – se dio en torno a 18% -, concentrándose en acciones similares a las de los años anteriores. Por lo cual podemos establecer una línea de acción definida.
Cuadro 3: Participación de individuos, grupos y organizaciones católicas en hechos de protesta contra el modelo neoliberal en el año 2000.

Participación del Catolicismo

Frecuencia

Porcentaje

Si

83

17,9

No

380

82,1

Total

463

100

Fuente: Diarios Clarín y la Nación. Elaboración propia.
Gráfico 3: Tipo de Participación de individuos, grupos y organizaciones católicas en hechos de protesta contra el modelo neoliberal en el año 2000.

Fuente: Diarios Clarín y la Nación. Elaboración propia.


De acuerdo con estos datos, la participación del catolicismo en la resistencia al modelo neoliberal en la Argentina en los 90´ no se dio a través de episodios aislados, sino que conforma una corriente definida, con un sentido particular. Por ende, estos hechos habilitan a las siguientes preguntas: ¿En qué medida influye la dimensión religiosa en la constitución de sujetos sociales capaces de articularse en un proyecto contra-hegemónico? ¿En qué medida influye la dimensión religiosa en la acción política? ¿Qué tipo de acción política se configura a partir del cruce con la dimensión religiosa?.Los cuales tienen su correlato desde el punto de vista práctico, con otros interrogantes: El catolicismo en la Argentina: ¿puede constituir nuevos sujetos sociales en su resistencia al neoliberalismo?.Si se consolidan como tales: ¿qué posibilidades de desarrollo en el mediano plazo tienen estos sujetos sociales?¿Qué diferencias existen entre estas experiencias y las llevadas a cabo por los católicos en las décadas de los 60’ y los 70’?.

Con objeto de responderlas, en el presente trabajo desarrollaremos los siguientes pasos: en primer lugar, se desarrollará brevemente el tratamiento del problema por parte de los estudios académicos, luego pasaremos a describir las principales características del fenómeno. Finalmente, se tratarán de establecer las conclusiones de este trabajo, intentando establecer respuestas a estas preguntas.


2. La resistencia al neoliberalismo3 en la Argentina de los 90’

La implementación de políticas económicas neoliberales en la Argentina no es un fenómeno nuevo. Por el contrario, desde que el país ingreso al FMI, en el año 1957 distintos gobiernos llevaron a cabo políticas de ajuste y de estabilización, siguiendo los lineamientos de los organismos internacionales de crédito. Por el contrario, la corriente neoconservadora que se desenvolvió en occidente a partir de que Reagan en EE. UU y Margaret Tathcher en Gran Bretaña desarrollaran políticas ortodoxas4 en lo económico y excluyentes en lo social, no alcanzo a la Argentina en esos años. Sin embargo, con el gobierno de Carlos Menem, se da en la Argentina un fenómeno inédito: que un gobierno surgido de elecciones libres implementara políticas neoliberales con una intensidad y una extensión inéditas, y que luego, el mismo gobierno, a través de una Reforma Constitucional alcanzara la re-elección. Esto hablaría de un amplio consenso social con respecto a estas medidas. Sin embargo, paralelamente, el tejido social del país mostraba signos de un deterioro notable – agudizando las tendencias negativas instaladas durante la dictadura militar de 1976-19836 –, a la vez que las desigualdades sociales se profundizaban a ritmos inéditos. Por ejemplo entre 1991 y 1994, la economía creció a un promedio anual cercano al 8 %, mientras que el desempleo aumentaba en ese período de un 7 a un 10 % (en el año 2002, este se ubica en el orden del 22%, según datos oficiales). Paralelamente, hacia el final de la década el 10% más rico de la población se apropiaba del 29,7% del ingreso, mientras que el 10% más pobre sólo obtenía el 2,5%.

Estos datos no agotan sin embargo los rasgos del modelo neoliberal. Sus aspectos económicos, se completan con una serie de instancias políticas y culturales que muestran que su alcance fue más amplio que el de una serie de medidas de política económica. Desde el punto de vista político, implicó fundamentalmente una subordinación de los poderes públicos a las necesidades de las grandes corporaciones financieras8. Sin embargo, si dejamos de lado una visión sistémica del funcionamiento de lo político, podemos afirmar que el modelo neoliberal, se sostuvo en una original síntesis de identidades políticas antiguas junto a la utilización instrumental del partido gobernante. Según Federico Lorenc Valcarce (2002:p. 5): “Y, en efecto, el gobierno de Menem legitimó las políticas económicas neoliberales –inicialmente, pero también al final– en términos que, de algún modo, incorporaban estas reformas en un proyecto político más amplio cuyos términos históricos no habían variado: estas políticas permitirían una mayor desarrollo del país y una mejor calidad de vida para la población.(...). En este marco, existió un instrumento que sirvió maravillosamente a la legitimación política del neoliberalismo: el Partido Justicialista. Asegurando la lealtad de gobernadores, senadores, diputados, intendentes y masas, el PJ operó como una especie de catalizador de lealtades políticas que aseguraba el apoyo objetivo a una forma de gestión económica que no contaba con el respaldo ideológico de aquellos mismos actores que contribuían a fortalecerla y hacerla posible. Legitimando al gobierno en cada turno electoral gracias a la inercia de las identidades populares peronistas, asegurando mayorías parlamentarias basadas en la lealtad partidaria, soldando pactos federales basados en contraprestaciones mutuas con los gobernadores, el gobierno nacional logró utilizar a su propio partido como correa de transmisión de la lealtad de las masas.” Asimismo esto tuvo su correlato en la dimensión cultural en una mercantilización propuesta desde el Estado en la mayoría de los ámbitos de producción espiritual de la sociedad argentina.

Esquemáticamente, y a los fines de esta exposición, podemos establecer los rasgos centrales del modelo neoliberal implementado en la Argentina en los años 90’ a partir de las siguientes características:

En lo económico: a) Estabilización de la moneda. b) subordinación de todas las esferas de la producción y de circulación de bienes y servicios a las reglas de los sectores más concentrados del capital. c) Creación de nuevos instrumentos de acumulación para el capital financiero. d) Concentración y transnacionalización de los aparatos financieros e industriales. e) Desamparo de las economías regionales. f) Modificación de la estructura impositiva, privilegiando los impuestos indirectos, sobre todo aquellos que gravan al consumo. g) Desregulación del mercado laboral.

En lo político: a) reducción de las funciones económicas del Estado (fundamentalmente en relación con la producción de bienes y servicios de carácter público) y concentración e inflación en sus funciones políticas (Cf. Orlansky, 1994). b) Subordinación de los poderes públicos al poder ejecutivo a fin de que este oriente sus medidas de gobierno al desarrollo de la economía de mercado.

En lo cultural: a) impulso estatal a la mercantilización de los ámbitos de producción espiritual, a partir de la desregulación de las industrias culturales. b) Imposición de criterios de mercado en los ámbitos de producción científica y artística controlados por el Estado.
Estos elementos muestran un cuadro social sumamente fragmentado y heterogéneo. En este marco, las resistencias al modelo también muestran nuevos rasgos en cuanto a las formas de acción colectiva. Como señalan Schuster y Pereyra (CF. 2001) tenemos a lo largo de la década del 90’ un pasaje de protestas cuyas demandas se centraban en reclamos de orden sindical, a demandas de corte cívico. Lejos de encontrar un clima de paz social, como el que suponían predicaban miembros del gobierno menemista, la década del 90 nos muestra un amplio mosaico de expresiones de impugnación al modelo. Tal como señala Javier Auyero (CF. 2002: pp. 21-26) la década estuvo marcada por picos de “beligerancia popular” – entre los que se destacan puebladas como el “Santiagazo”9, Plaza Huincul y Cutral Co10 y la “Plaza del Aguante Correntino”11 en los cuales la represión por temor a un efecto contagio cobró cientos de heridos y, al menos, decenas de muertos.

Para dar cuenta de este fenómeno – en alguna medida novedoso –, tenemos al menos tres líneas interpretativas dentro de los estudios académicos: a) Una perspectiva centrada en los estudios sobre la protesta social, en tanto forma de acción colectiva, está constituida por los trabajos de Giarraca y Bidaseca (2001), Schuster y Pereyra (2001), Pelacoff y Pereyra (1999) Auyero (2002), Scribano (1999) y Perazzi (2002). Estos autores analizan los fenómenos de resistencia al modelo neoliberal en la Argentina, tratando de discriminar los elementos novedosos en un marco de re-estructuración social. Su aporte metodológico y conceptual pasa por la discriminación y la problematización de las concepciones “clásicas” del conflicto social, en la medida que permiten establecer nuevos parámetros epistemológicos y teóricos para entender la dinámica de los conflictos en un marco democrático. Ello les permite incluir a los nuevos actores desde una mirada que capta la complejidad y la heterogeneidad del fenómeno. Asimismo, poseen la virtud de no establecer una relación automática entre la marginalidad, la pobreza, la exclusión social y los conflictos sociales. Por el contrario, gran parte de sus esfuerzos apuntan a establecer las mediaciones entre las estructuras y las formas de acción colectiva y política. Sin embargo, desde el punto de vista de nuestra indagación, el factor religioso es dejado de lado, a la vez que la participación del catolicismo en estas manifestaciones – lo cual no constituye el eje de su interés – es tomada a lo sumo como un hecho anecdótico. b) Otra perspectiva que puede identificarse en los trabajos de Iñigo Carrera y Cotarelo (CF. 2001 y 1997) y en la que podemos incluir los trabajos del PIMSA (Programa de Investigación sobre el Movimiento de la Sociedad Argentina), se orienta – en rasgos generales – a relacionar a los fenómenos mencionados con los cambios producidos en el nivel estructural de la sociedad argentina. De un notable rigor metodológico, estos estudios hacen hincapié en los vínculos de los sujetos de la protesta con los cambios productivos que se dieron en la década. De esta forma, elementos conceptuales como la relación salarial y el ámbito laboral en el que se gestan los conflictos pasan a ser elementos centrales de su interpretación. Por ende, el cruce entre religión y política no es tenido en cuenta. c) Finalmente, está la labor desarrollada en el Observatorio Social de América Latina, donde se desarrolla una minuciosa medición de los conflictos sociales a nivel continental. El esfuerzo de este emprendimiento permite ligar los sucesos que se dan en la Argentina, a la corriente mundial de protestas contra el neoliberalismo y la globalización excluyente12. Dado el tenor de estos trabajos, el rol del catolicismo en el fenómeno no ocupa el foco central de su interés.

De acuerdo con esto, estas líneas interpretativas no enfocan su mirada en las relaciones entre religión y política en la construcción de alternativas al neoliberalismo. En cambio, podemos ver otra serie de trabajos que si bien tienen en cuenta estos cruces, no trabajan en profundidad estos fenómenos. Por un lado están los trabajos de Mallimaci (CF. 2000, 1999, 1996, y 1995) viendo las relaciones generales entre catolicismo y política en la década, viendo sus líneas de continuidad con la Historia Argentina, a partir del carácter antiliberal de este como rasgo central.Por otro tenemos a Malimaci Et. Alt. (2000), que analizan la adscripción religiosa de la clase política. Aquí, se tiene en cuenta fundamentalmente las influencias de la identidad religiosa en las opiniones sobre distintos temas por parte de los miembros del Poder Legislativo. En otra clave Esquivel (1999) y Esquivel y Giménez Beliveau (1995) se centran en la religiosidad popular. Así a partir del análisis de prácticas y creencias dadas en un nivel local, ven como entra la política en la relación con la conformación de un marco de sentido. También podemos citar a María Alicia Gutierrez (1996), en su análisis del rol del catolicismo en las transiciones democráticas, viendo el rol de las jerarquías eclesiásticas en los procesos de construcción democrática. Finalmente, en esta corriente podemos encontrar a Juan Eduardo Bonín (2002) que se centra en los discursos de los obispos argentinos durante los 80’ y 90´, en relación con los distintos acontecimientos que marcaron la Historia política del País en esas décadas.

Como dijimos, todos esto trabajos apuntan su enfoque a aspectos diversos de las relaciones entre religión y política, y, en este marco, los fenómenos de resistencia al neoliberalismo son vistos o bien en un plano general, o bien en un nivel específico. Retomando esta perspectiva para profundizarla es que desarrollaremos nuestro argumento con respecto a la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de los 90’.


3) El catolicismo y la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de los 90’.


  1. Núcleos de interacción entre religión y política en la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de los 90’. Un objeto difuso y heterogéneo.

Los núcleos de interacción entre religión y política en la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de los 90’ pueden caracterizarse en tres etapas y en tres niveles distintos. Ver quiénes son los protagonistas del fenómeno, nos presenta una objeto difuso y heterogéneo, en tanto en él abrevan viejos y nuevos actores, muchos de ellos con posiciones anteriores antagónicas, a la vez que otros, luego de un primer momento de pasividad, pasan al enfrentamiento posteriormente. Todo ello nos habla de un marco donde la institucionalización de los vínculos se halla en un estado prematuro.

Desde el punto de vista cronológico, podemos ver tres momentos claramente definidos que corresponde, en alguna medida al desarrollo del modelo neoliberal en la Argentina.
Cuadro 4: Participación del catolicismo13 en acciones de resistencia al modelo neoliberal durante la década del 90´. Elaboración propia. Fuente: Diarios Clarín y La Nación.

Año

Frecuencias

Porcentaje

Porcentaje Acumulado

1990

46

10,6

10,6

1991

39

9

19,6

1992

31

7,2

26,8

1993

13

3

29,8

1994

24

5,5

35,3

1995

22

5,1

40,4

1996

21

4,8

45,3

1997

16

3,7

49

1998

62

14,3

63,3

1999

76

17,6

80,8

2000

83

19,2

100

Total

433

100



Si nos dejamos guiar por la información surgida en los diarios, entre 1990 y 1993, podemos ver que, desde los inicios del modelo, se da una participación importante – alrededor de un tercio del total –, que se sostiene principalmente en el acompañamiento de las protestas gremiales por parte de Obispos y de sacerdotes en contra de la privatización de las empresas publicas. Luego, tenemos un período de descenso de la misma. Como veremos a continuación, esto obedece a que muchos actores no eran tenidos en cuenta por los medios de comunicación. En esta fase muchas organizaciones y grupos católicos iniciarán una construcción intensiva de instancias de mediación con la política, las cuales se agruparan transitoriamente en torno al FREPASO y luego a la Alianza14. De ahí que su carácter haya sido subestimado por los medios gráficos. Finalmente, a partir de 1998, tenemos un incremento notable en la intervención de católicos – representados en los diarios por las autoridades eclesiásticas – en las críticas, impugnaciones y acciones contra el modelo, las cuales tendrán como centro dos cuestiones. Por un lado una cuestión coyuntural: los intentos de perpetuarse en el poder por parte del presidente Menem. Obispos y sacerdotes, revistas y organizaciones, católicos militando en la política partidaria, así como también todo el arco opositor al menemismo se manifestarán de todas las formas posibles contra el intento re-reeleccionista. Por otro – en virtud de la evolución acelerada y dramática de las nefastas consecuencias de las políticas económicas y sociales implementadas a lo largo de la década – los juicios contrarios tanto a aspectos parciales como totales del modelo neoliberal serán duramente condenados. Por ejemplo, tenemos declaraciones del titular de Cáritas, Monseñor Rey, el cual expresaba en Julio de 1998 su voluntad de participar en un foro anti re-reelección15, a la vez que en un documento conjunto, un grupo de obispos manifestaba ese mismo año su alerta sobre: "las consecuencias negativas y dolorosas de una creciente concentración de riqueza y de una injusta distribución de la riqueza, que aumentan el flagelo de la desocupación y la exclusión social", a la vez que afirmaban que no pueden aceptar que "la economía, la tecnología y los intereses sectarios generen ciudadanos de segunda categoría"16. Paralelamente, presenciamos en esta etapa una creciente presencia – en algunos casos constitutiva – de sacerdotes en piquetes, cortes de ruta y reclamos en los cada vez más importantes Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTDs): un caso emblemático va a ser el del sacerdote Alberto Spagnolo en el MTD de Quilmes “Aníbal Verón”.

Si vamos a los niveles de relación entre religión y política en la resistencia al neoliberalismo en los 90’, podemos ver tres niveles, los cuales no son excluyentes entre sí, y donde, si bien hay momentos dentro de las fases señaladas donde hay una primacía de algún nivel, estos se van reuniendo progresivamente, sin que se establezcan mediaciones definidas.

Un primer nivel, que se manifiesta al principio de la década es el que se desarrolla tanto en la órbita nacional, como en los ámbitos regionales y provinciales a partir de la oposición sindical a la primera oleada privatizadora y del pequeño y mediano empresariado local regional contra la apertura económica. En ella participan sindicalistas, dirigentes empresariales, arzobispos, obispos y sacerdotes. Estos vínculos no son nuevos, y pueden remontarse a la oposición a las primeras medidas neoliberales que intentó el gobierno radical unos años antes17 y a la red social que intentó hacer frente a la hiperinflación de 1989.



Si bien no podemos realizar una descripción exhaustiva que detente algún grado de significación estadística, tenemos una serie de casos que muestran la naturaleza de estos vínculos.

Núcleo 1: Un primer núcleo, que encontramos al principio de la década, es el que se desarrolla en torno a la privatización de la compañía estatal de teléfonos (ENTEL), en la cual interactúan el dirigente de la Confederación General de los Trabajadores de la República Argentina – Saul Ubaldini – y Mons. Bufano, Obispo de San Justo. En el conflicto entablado entre el sindicato FOETRA, de trabajadores telefónicos, el dirigente sindical solicita la mediación del obispo en las negociaciones con el gobierno. Estas, posteriormente fracasarán, generando fuertes críticas por parte del obispo a la actitud del gobierno. Asimismo, el prelado será sustituido en las negociaciones por el Arzobispo de Buenos Aires, Mons. Quarracino, el cual adoptará en este y en otros hechos, una actitud favorable hacia el Poder Ejecutivo.

Núcleo 2: En Marzo de 1991, la empresa siderúrgica Somisa, la cual era el eje económico de dos pueblos de la Provincia de Buenos Aires, Ramallo y San Nicolás, empezó a dar señales de un deterioro productivo que venía arrastrando por años. Ante esta situación, el Obispo de San Nicolás, uno de los prelados más críticos del gobierno, concretó una serie de contactos con dirigentes de la Unión Obrera Metalúrgica y con dirigentes empresariales de los citados pueblos y potenció la creación del comité pro-defensa de Somisa. De esta manera, se desplegaron una serie de acciones que fueron, desde una homilía pronunciada por el obispo con duras críticas al gobierno, hasta una Marcha de Silencio de la cual participaron miles de personas, y que forzó la adhesión de los intendentes de las dos localidades. A lo largo de ese año se sucederán hechos similares, incrementando la participación popular en las marchas de silencio, en la medida que, bajo el auspicio del Obispo Castagna, sacerdotes y sindicalistas se agrupaban en torno a su capacidad de aglutinar a la comunidad.

Núcleo 3: En Abril de 1991, se dio un conflicto análogo al anterior en la ciudad de Villa Constitución, en la Provincia de Santa Fe ante la racionalización dispuesta por la empresa Acindar. Las manifestaciones incluyeron fundamentalmente una huelga y manifestaciones de adhesión de distintos sectores de la comunidad. Un rol importante lo cumplieron el delegado de la UOM, Alberto Piccinini y el párroco Ramón Carrizo, el cual estuvo junto a los huelguistas, mientras que el Arzobispo de Rosario, Mons. Jorge López ofició de mediador entre los trabajadores y la empresa.

Núcleo 4: en Abril de 1992 el Papa realizó una serie de declaraciones adversas al neoliberalismo y a las políticas de ajuste estructural. Esto motivo una serie de reuniones y documentos realizadas conjuntamente por dirigentes de la CGT y la Pastoral Social del Episcopado argentino, cuyo titular, Mons. Italo Di Stefano – Obispo de San Juan – venía desarrollando duras críticas al gobierno. En estas reuniones participaron tanto la Asamblea Episcopal de la Argentina, como los titulares de la CGT, reclamando una mayor equidad en las políticas de ajuste, a la vez que advertían sobre sus consecuencias sociales.

Núcleo 5: En Julio de 1992, distintos representantes sociales de comunidad de Baradero, Provincia de Buenos Aires, se manifestaron ante la posibilidad del cierre de la fábrica Hisssia, única productora de fibras acrílicas del país. Los hechos se precipitaron e implicaron un apagón y una posterior “Marcha de la Fe”. Un rol destacado tuvo en estos sucesos, el presbítero local, Luis Linera, el cual presidió el “Comité de Defensa de las Fuentes de Trabajo”, y en la cual participaron dirigentes del gremio textil, pequeños empresarios, comerciantes y dirigentes políticos de la localidad.

Núcleo 6: En Febrero de 1995, en la localidad de Las Parejas, en el sur de la Provincia de Santa Fe, el Padre Antonio Santantonio, junto con representantes de organizaciones de pequeños y medianos productores rurales y sindicalistas de la Asociación de Trabajadores del Estado, llevaron el plan de lucha “Por la Dignidad del Trabajo”. El mismo consistió en la realización de cortes de ruta con misas conjuntas en toda la región. El reclamo apuntó básicamente a que se corrija el rumbo económico adoptado por los gobiernos provincial y regional.

Núcleo 7: En Junio de 1995, los gremios de empleados estatales de la Provincia de Río Negro, sumados a partidos políticos y con el apoyo del Obispado de Viedma, realizaron marchas conjuntas en todas las ciudades de la provincia en reclamo del pago de sueldos atrasados. El obispo coadjutor de Viedma, Marcelo Melani, ofició como vocero de los reclamos.

Núcleo 8: En Julio de 1995, en la ciudad bonaerense de San Nicolás, se produjo el despido de 208 empleados de la privatizada Central Térmica San Nicolás. El Sindicato de Luz y Fuerza de la ciudad convocó a una marcha en la que participaron docentes, asociaciones intermedias y dirigentes sindicales de la Asociación de Trabajadores del Estado. La misma concluyó con una misa en la Catedral de San Nicolás, donde el Obispo Mario Maullión, recibió un petitorio con 10.000 firmas para entregárselo a las autoridades nacionales.

Núcleo 9: el 8 de Agosto de 1995, en la tradicional celebración de San Cayetano, el obispo de Iguazú, Joaquín Piña18, celebró una misa en Eldorado, Provincia de Misiones. La misma se constituyó en un acto político a nivel provincial, dado que implicó una concentración donde acudieron las secciones provinciales de la Asociación de Trabajadores del Estado, los delegados provinciales de la Central de Trabajadores Argentino, los docentes agremiados en la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina y dirigentes de asociaciones intermedias locales.

Núcleo 10: el 13 de septiembre de 1996, se realizó en las principales ciudades del país un apagón – cortes de luz en hogares y edificios –, seguido de cacerolazos, convocado por partidos de la oposición – fundamentalmente el FREPASO y la UCR –. Al mismo hicieron pública su adhesión los obispados de Quilmes y Zárate-Campana.
Estos núcleos, nos muestran la interacción tanto nacional como local entre obispos, dirigentes sindicales, organizaciones de pequeños y medianos empresarios, dirigentes políticos y asociaciones intermedias. En función de lo expuesto, podemos ver que el tipo de red resultantes tiene a la figura del obispo como protagonista. Sea como mediador, entre el gobierno y los partícipes de las protestas, o como aglutinantes de estos últimos, el obispo ocupa un lugar de autoridad, legitimidad y equidistancia perdida por el Estado y los partidos políticos. En este sentido, la forma de organización propia de estas redes es la de mesas de diálogo multisectoriales, donde el poder religioso funciona como centralizador de las posiciones.

Ello se complementa con la acción individual de una serie de obispos que protagonizaron enfrentamientos con el gobierno, a través de declaraciones y documentos de trascendencia mediática. Entre ellos podemos nombrara a:


Monseñor Miguel Hesayne, Obispo de Viedma: Mons. Hesayne tuvo una destacada participación en la defensa de los derechos humanos durante la dictadura militar de 1976-1983. Luego, su lucha prosiguió durante la democracia. En los 90’ fue uno de los más duros e intransigentes opositores al gobierno de Carlos Menem. Luego de dejar el cargo, fundó el Instituto de los Cristíferos, en Azul, y la “Asociación Jaime de Nevares”, para la formación socio-política de los laicos.
Monseñor Jaime de Nevares, Obispo de Neuquen: al igual que Hesayne, fue un protagonista en la lucha por los derechos humanos en la dictadura militar y un ferviente opositor al modelo neoliberal. En 1994 fue elegido Convencional Constituyente por la provincia de Neuquen, integrando el Frente Grande, pero luego abandonó la actividad política partidaria.

Monseñor Jorge Novak, Obispo de Quilmes: de análogas características a los anteriores, ocupó un rol destacado en el movimiento de derechos humanos. Luego, protagonizó fuertes enfrentamientos con el gobierno menemista, al cual fustigó en declaraciones desde diversos medios.

Monseñor Italo Di Stefano, obispo de San Juan y Presidente de la Pastoral Social del Episcopado: a lo largo de su gestión en el cargo, tuvo enfrentamientos con el gobierno tanto por sus críticas en relación con el manejo de los planes sociales, como por sus denuncias sobre la pobreza y la desigualdad resultantes de las políticas económicas gubernamentales.

Monseñor Justo Laguna, obispo de Morón: desde los inicios hasta el final del gobierno de Carlos Menem, protagonizó choques verbales con el gobierno – el vocero presidencial y posterior secretario de medios, Humberto Toledo lo calificó junto a De Nevares, como un “Obispo Rojo”19 –. Laguna, es obispo de una de las zonas con un cuadro de marginalidad y exclusión social más importantes del país y desde que asumió a su cargo siempre ocupó un rol crítico con respecto a los gobiernos.

Monseñor Rey, Obispo de Zárate-Campana y Presidente de Cáritas: al igual que Di Stefano enfrentó en reiteradas oportunidades al gobierno por el manejo de los planes sociales y por la divulgación de información sobre la pobreza y la marginalidad.
Un segundo nivel de interacción entre religión y política es el que se da entre ONG´s, organizaciones intermedias y partidos políticos. En ellas prima la voluntad de organizarse a través de redes nacionales. Un hito que disparó este tipo de experiencias fue la Comisión por la No Celebración de los 500 años de la Conquista de América, en 1992. A partir de allí se desarrollaron intentos de generar instancias de participación popular y organización comunitaria. Muchos de los actores y las organizaciones pertenecientes a este grupo tuvieron un pasaje por la política a través del Frente Grande, pero, en la medida que este fue perdiendo su rol de alternativa al modelo neoliberal, y una vez que, a través de la Alianza, llegó al poder sin hacer grandes modificaciones en sus líneas políticas con respecto al menemismo, fue perdiendo adhesión por parte de ellos. En la medida que se gestó el Foro Social Mundial de Porto Alegre, la mayor parte de estas organizaciones participan hoy en él. Debido a que muchas de estas organizaciones y grupos se fusionan y se abren en nuevas instancias, es difícil establecer un mapa competo de ellos y de sus relaciones. Por ende, nos encargaremos de señalar los casos más importantes.

Seminarios de Formación Teológica (SFT): Los SFT surgen en el año 1987, como espacios de reflexión y discusión en el seno de la militancia social del catolicismo. Sin embargo, en la medida que se consolide el modelo neoliberal, adquirirán una orientación política contraria, sin resignar su rol de espacio social. En el participarán militantes sociales, intelectuales, ONG´s, Obispos y sacerdotes. Su realización es anual y funcionan como encuentros con mesas de debate y discusión. Si bien participan miembros de la Iglesia, es un espacio fundamentalmente laico.

Tal como nos cuenta DVD20, de 29 años, ex -militante del Frente Grande y actual militante de la Central de Trabajadores de la Argentina21: “Yo empecé a concurrir a los Seminarios en 1992, cuando hacía trabajo comunitario en la Parroquia San Juan Evangelista de la Boca. A partir de ahí, mi compromiso se fue definiendo hacia lo político. Conocí gente del Frente Grande y después me terminé afiliando. Era ... muy interesante. Es muy importante como allí conocías gente que, dentro del catolicismo, estaba pensando en otra cosa”.



Otro entrevistado VCC, de 27 años, ex –militante de Caritas y actual miembro de la agrupación universitaria CIMARRONES, sostiene al respecto: “Hacia el año 1992, el tema de los 500 años y los Seminarios de Formación Teológica empezaron a movilizar a mucha gente dentro del catolicismo. Fue una movida que duró hasta que se afianzó el Frente Grande. Si bien yo no estuve ahí, muchos de mis compañeros terminaron militando.”

Centro Nueva Tierra: Es una ONG que surge en el año 1989 y que tiene como función animar, capacitar y articular a grupos de agentes sociales y pastorales de todo el país. Está conformada “por un equipo de mujeres y hombres que, desde su compromiso cristiano, trabajan al servicio de organizaciones y grupos populares”22. A lo largo de la década ha logrado conectar a 4000 agentes de todo el país. A través de su Revista y de su Boletín – del mismo nombre que la ONG – reúne la opinión de gran parte de los obispos que hemos mencionado, de dirigentes sindicales y de intelectuales comprometidos en la resistencia al neoliberalismo. Actualmente participa del Foro Social Mundial, y se encuentra vinculada al FRENAPO (ver más adelante), a la CTA, a diálogo 2000 y al Centro Evangélico Latinoamericano de Educación Cristiana, entre otras organizaciones del mismo tenor. Todo ello muestra que Nueva Tierra es el espacio más visible de una serie de redes donde se integran ONG´s que van desde la militancia por la defensa de los derechos humanos – como el Centro de Estudios Legales y Sociales, el Movimiento Ecuménico de Derechos Humanos o el Servicio de Paz y Justicia, entre otros – hasta organizaciones de base que apuntan aspectos focalizados – como el CEDEPO23 –. Por ende, permite integrar a una serie de organizaciones pequeñas entre sí, y a estas con espacios que además de ser ámbitos de acción social, también constituyen lugares de acción política como la Central de Trabajadores Argentinos, o con los partidos políticos institucionalizados. Según TDK, de 52 años, ex -militante del Justicialismo y del Frente Grande, y actual miembro de la ONG “Tierra y Vivienda”: “(...) de alguna manera, Nueva Tierra nos permitió reunirnos a un grupo de gente que ya nos conocíamos de antes, pero que estábamos ... desenganchados ante lo que fue el menemismo. (...) si bien yo después me terminé yendo (del Frente Grande), con mucha gente que no conocíamos de ahí, empecé a conectarme para la campaña del 94´”.

Red de Fe y Política: Esta red surge a partir del SFT realizado en Iguazú en 1992. Por ese entonces se conformó como una instancia nacional de diálogo y debate, con una coordinación rotativa entre sus miembros. En la medida que su desarrollo se extendió más allá de los SFT, empezó a funcionar como un espacio autónomo. Sus objetivos apuntan a constituir un espacio abierto: “ (...) a todos los que viven el compromiso cristiano ligado al compromiso político”24. De esta manera, a partir del año 1996 organiza encuentros anuales. Además de los SFT y el Centro Nueva Tierra, esta red comprende una serie de vínculos con la CTA y con el MTA. Asimismo, en esta red participarán algunos sacerdotes que formarán parte del “Grupo Angelleli”. En palabras de TTP, de 38 años, ex -sacerdote, ex –militante del Partido Justicialista, y actual dirigente social del municipio bonaerense de Moreno: “(...). Para muchos, que veníamos de la política ... digamos de la política partidaria, como yo, este ámbito que había surgido en los Seminarios de Formación Teológica fue un nexo. Es decir, nos permitía discutir y ver alternativas. Aunque algunas, como fue el caso de Luis (Farinello) terminaron en forma oscura, medio rara.”

Polo Social Cristiano: esta experiencia – surgida en el año 1998 –contará con el Padre Luis Farinello25, párroco de la Iglesia “Nuestra Señora de Luján” de Quilmes, Provincia de Buenos Aires, como máximo referente. En ella se integrarán ex – militantes del peronismo, del partido Patria Libre, sindicalistas y de fuerzas “independientes” de izquierda. Si bien no logró constituirse en una fuerza nacional de envergadura, logró ocupa un lugar dentro del distrito geográfico más populoso del país. Luego de ser tentado por numerosas fuerzas políticas, el Polo Social decidirá desarrollar una política autónoma, que tendrá como resultado la obtención de dos bancas en las elecciones para Diputados Nacionales en 2001. Posteriormente, el Padre Farinello decidirá abandonar la política.



Grupo Angelleli: A principios de la década, un grupo de sacerdotes – entre los que figuraban Luis Sánchez, Jorge Galli (luego miembro de la Conducción Nacional del Frente Grande), Alfredo González, Raul Berardo, Héctor Pared – crea el grupo Angelleli26. Vinculados a la experiencia post- conciliar de las décadas del 60’ y 70’ y a la Teología de la Liberación, estos sacerdotes apoyaran a principios de 1993, la candidatura del Padre Eliseo Morales27 a Diputado Provincial por el Frente Grande. Este, posteriormente será elegido Convencional Constituyente por dicha fuerza política, y, hacia el final de su vida, abandonará la política.

Diálogo 2000: Esta organización, surgirá bajo la propuesta del Jubileo Sur, iniciado en el año 1999 por la acción de líderes sociales, religiosos, sindicales y políticos. Si bien es discutible el carácter político de este espacio, sus objetivos apuntan explícitamente al no pago de la deuda externa y en contra de las políticas neoliberales. Asimismo, este espacio cuenta con gran cantidad de partícipes vinculados al catolicismo – de hecho la idea de un Jubileo que anule las deudas externas de los países más pobres surgió en de los enunciados vertidos por el Papa –. Muchos de los actores y espacios mencionados en este nivel de interacción entre religión y política se encuentran ligados a diálogo 2000. Entre ellos el Centro Nueva Tierra, el Equipo Nacional de Pastoral Aborigen, el Servicio de Paz y Justicia y el obispo Miguel Hesayne. Como institución participa actualmente del Foro Social Mundial y promueve la gestación de un Tribunal Internacional de los Pueblos sobres la Deuda.

Frente Nacional contra la Pobreza (FRENAPO): Si bien esta experiencia es posterior al marco temporal al que se circunscribe este artículo, sirve – en alguna medida – como corolario de los núcleos descritos. El FRENAPO surge en abril de 2001, en la medida que el gobierno del presidente De la Rua revelaba su negativa a un cambio de rumbo en relación con el gobierno anterior. Espacio heterogéneo, su principal objetivo se concretó en la promoción de una consulta popular sobre el ingreso ciudadano con el fin de establecer las condiciones para sostener a las familias que viven bajo la línea de pobreza en la Argentina. En él participarán, entre otros, miembros de la Alianza que empezaban a abandonar a la coalición gubernamental, ex – miembros del FREPASO y del Frente Grande y del radicalismo que, anticipándose a los acontecimientos habían tomado otros caminos, la CTA, grupos vinculados al catolicismo y a otras religiones, y organismos defensores de los derechos humanos. Dentro del espectro que venimos retratando, podemos nombrar al Padre Farinello, al Servicio de Paz y Justicia, al Centro Nueva Tierra y a Mons. Hesayne, entre otros.
Como podemos ver, el modo de organización de estos núcleos de interacción está dado por redes. En este sentido, podemos postular la existencia de una estrategia de abordaje integral hacia la política y la sociedad. Como veremos en las conclusiones y consecuentemente a otras etapas de la relación entre catolicismo y política en la Argentina, este tipo de estrategia no apunta a crear partidos, sindicatos y grupos católicos. Por el contrario, se orienta a la generación de dirigentes y organizaciones católicas que se inserten y que construyan movimientos populares. Ello implica una ruptura con la distinción entre lo público y lo privado, y con la consideración de lo religioso como privativo de esta última esfera. En ese sentido, tenemos que la distinción entre lo político y lo social también es borrosa. Dado que, si bien su ámbito es el de la acción social, su discurso, su participación y su definición del enemigo a combatir es política. Más allá que esta pugna se manifieste con un lenguaje democrático que contemple el respecto tanto por las instituciones como por las diferencias, se opera una enunciación de aquello contra lo que hay que luchar en términos políticos: el modelo neoliberal, el individualismo, el hedonismo, forman parte de la lista de males que estas organizaciones buscan combatir. Ello nos habla de un movimiento donde la des-politización entendida como retirada de los espacios de la política partidaria institucional va acompañada por una politización de los espacios sociales. Lo cual, por otro lado, pone en duda la existencia misma de un “Tercer Sector”, independiente del Estado y del Mercado. A diferencia de esta imagen, en estos espacios se hace política: la participación de estas instancias asociativas en espacios más amplios como el Foro Social Mundial, el Frenapo, o el Tribunal de los Pueblos contra la Deuda Externa son una clara muestra de ello.
Finalmente, tenemos un tercer nivel de interacciones entre religión y política en la Argentina de los 90’, tal vez más difícil de rastrear que el de los ejemplos anteriores porque muchas veces aparece sin importancia en la escena mediática. Es el que está constituido por la interacción entre religiosos, militantes y organizaciones de base en episodios de beligerancia popular. Si bien existe una conexión entre estas y diversas ONG´s por un lado, y con los partidos políticos tradicionales por otro, en este espacio se manifiesta una intención – al menos discursiva – de innovación. Ello se debe, en gran parte, a que, conjuntamente con la precarización social que sufrió la Argentina en la década fueron surgiendo a partir de la mitad de la misma, una serie de organizaciones y grupos cuya faz más visible son los Movimientos de Trabajadores Desocupados (MTD´s). El antecedente más inmediato en la década de acciones de protesta – con un alto grado de espontaneidad inicial – por el reclamo de ciertos derechos que luego se convierten en manifestaciones contra el sistema político, lo podemos encontrar en el año 1990 con las marchas de silencio producidas por el esclarecimiento de la muerte de María Soledad Morales28 en Catamarca. Si bien esta no fue específicamente una acción de resistencia al neoliberalismo, se desarrolló – a partir de una demanda de justicia encabezada por autoridades y familias de un colegio católico – una verdadera conglomeración de fuerzas sociales y políticas que partieron contra la estructura del poder político tradicional de la provincia.

Otro núcleo de interacción de estas características fue el que se desarrolló en la provincia de Jujuy y que tuvo como protagonistas al dirigente gremial de la Corriente Clasista Combativa, Carlos “El Perro” Santillán el cual organizó conjuntamente con el párroco de la Quiaca Jesús Olmedo y su hermano, el obispo de Humahuaca, una “Marcha por la Dignidad” que fue desde la localidad de la Quiaca hasta la capital provincial el 22 de Julio de 1996. La misma, cristalizó el trabajo de base conjunto de sectores de la Iglesia jujeña, junto a dirigentes gremiales provinciales que se venía desarrollando luego del estallido social producido en la provincia en el año 1993. Posteriormente, este vínculo prosiguió en la gran mayoría de los hechos de beligerancia popular desarrollados en la provincia y que tuvieron picos en los años 1995 y 1997.

Del mismo tenor, fueron las relaciones entre sacerdotes, el propio obispo, distintos dirigentes gremiales y políticos en Corrientes en el año 1999. La expresión máxima de la protesta fue aquí la instalación de carpas frente a la Gobernación en la plaza principal de la capital provincial. Nuevamente aquí podemos ver a sacerdotes al frente de las movilizaciones las cuales concluirán en el bloqueo del puente fluvial General Belgrano, cuyo desalojo costó 59 heridos y dos muertos29.

Finalmente, podemos citar en este nivel el desarrollo del MTD “Coordinadora Aníbal Verón”. Este espacio surge en el año 1997 como una corriente interna del “Movimiento Teresa Rodríguez” bajo la dirección del sacerdote Alberto Spagnuolo, párroco de la Iglesia “Nuestra Señora de las Lágrimas” en San Francisco Solano, Quilmes, Provincia de Buenos Aires. El auspicio del sacerdote a esta organización piquetera – una de las más destacadas en los sucesos de beligerancia que se dieron en los años posteriores – le valió la sanción del mismo Obispo de Quilmes, Mons. Novak, cuya trayectoria signamos antes. El sacerdote, lejos de aceptar la censura de la Iglesia, continuó radicalizando su acción, lo cual le valió las críticas de otros dirigentes piqueteros como Luis D´Elia30, ligado a la CTA.


En este nivel, tenemos ya un pasaje de católicos a la acción directa. Según el testimonio de CD, de 32 años, maestra jardinera, militante social de la Red de Moreno – red de ONG´s de dicho municipio bonaerense –: “En la medida que la situación se empezó a agravar, nosotros empezamos a participar de los cortes de ruta junto con los MTD´s. Íbamos con la gente del comedor, con la gente de la parroquia, con el Padre Juan. No podíamos quedarnos de brazos cruzados. Teníamos que estar allí. (...). Los cortes de ruta permitían que la gente tomara conciencia de que no tenía que recurrir al puntero31 para pedirle cosas. En realidad nos ayudó a todos para tomar conciencia. (...). Si bien el resultado capaz ... capaz que terminara con que te dieran “planes trabajar”, por lo menos los podíamos manejar nosotros”. Ello apunta tanto a demandas de puntuales, como a una impugnación que no reniega de ciertas formas de acción contenciosa con las autoridades estatales.
De acuerdo con lo expuesto, tenemos que existe una participación del catolicismo en la resistencia al neoliberalismo en la Argentina de los 90’ en tres niveles. Con una mayor visibilidad mediática, tenemos a miembros de la Jerarquía eclesiástica, los cuales interactúan con fuerzas políticas y sindicales tradicionales en el ámbito del sistema político institucionalizado. Por ende, su lógica es la del actor político. Luego, tenemos una instancia donde predomina la interacción en el espacio de las ONG´s y en la política que se postula como alternativa. Aquí, podemos encontrar una lógica de construcción de base donde se produce una politización de los espacios sociales. Finalmente, tenemos un tercer ámbito, marcado por los espacios de beligerancia popular, donde lo que predomina es la acción directa, en un enfrentamiento llano con las autoridades estatales.
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