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El arte gótico arte y Arquitectura Gótica Una nueva sensibilidad para una nueva arquitectura


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EL ARTE GÓTICO

Arte y Arquitectura Gótica

Una nueva sensibilidad para una nueva arquitectura

El estilo gótico se desarrolla en Europa, sucediendo al románico desde la cuarta década del siglo XII hasta bien entrado el XVI.

La denominación peyorativa "gótico" fue inventada por los eruditos del Renacimiento con sentido de desprecio a un arte que consideraban bárbaro (el "arte de los godos") muy inferior en consideración al arte grecorromano.

Sin embargo fue revalorizado y exaltado en el siglo XIX por los movimientos nacionalistas y románticos europeos y en la actualidad se considera universalmente como uno de los momentos más brillante,s desde el punto de vista artístico, del mundo occidental.



Aunque el gótico sucede arquitectónicamente al románico del siglo XII, lo cierto es que ambas arquitecturas responden a principios inspiradores opuestos.

Como sostiene el gran experto Otto von Simson, con el gótico se produce una de las más radicales rupturas estilísticas que han conocido la arquitectura occidental.

La razón de tal revolución es el cambio de la mentalidad medieval sobre el conocimiento y la verdad existente. Los siglos XII y XIII contemplan la derrota del idealismo de Platón, defendido por San Agustín, que fue la base filosófica de los siglos altomedievales. Desde estas fechas, se recupera las filosofías basadas en la preeminencia de los sentidos de Aristóteles, intensamente defendido por personajes de la talla de san Alberto Magno y santo Tomás Aquino.



La idea de que sólo la racionalidad humana es el único sistema de conocimiento y que las formas sensibles son sólo una apariencia engañosa de la verdad, es desplazada por la convicción de que de los sentidos son necesarios descubrir las cosas de la naturaleza, verdadera fuente de conocimiento.

Como consecuencia de este cambio de mentalidad, en el campo del arte y la arquitectura, el obstinado equilibrio simétrico y la regularidad y geometrismo del románico, son desplazados. El arquitecto ya no tiene que apegarse a formas regulares para construir (círculos y cuadrados fundamentalmente) sino que se ve libre para trabajar, no como une geómetra sino como un ingeniero. Por tanto, si en el campo de las ideas se sustituye el idealismo por el naturalismo, en el campo del arte se sustituye la inteligencia abstracta por el empirismo.

René Huyghe escribe estas bellas palabras sobre la arquitectura gótica:



"Una estética pragmática edifica monumentos donde, descartadas las superficies planas, se erizan de puntas, de calados, de proyecciones, se rompen en el juego complejo de los salientes y las aberturas, donde las líneas tropiezan, se cortan, se interseccionan con aspereza, donde todas las previsiones de la inteligencia son derrotadas por el imperioso dictado de los hechos"

En este contexto y aunque la arquitectura sigue sujeta a ciertas reglas básicas de geometría, los edificios se liberan del rigor racional anterior y a sus estructuras se les permite la vida y la espontaneidad. Como afirma Huyghe un edificio gótico puede entenderse como un organismo vivo que crece hacia el sol.

Por último, esta nueva arquitectura, utiliza este empirismo ingenieril es inventar ingeniosas soluciones tectónicas para el fin de crear espacios de gran altura y colorido. La manera del siglo XIII de simbolizar la Jerusalén Celestial es mediante la creación de un grandioso espacio de luz y color.

Historia de la Arquitectura Gótica

La invención arquitectónica del gótico: el enigma de la bóveda de crucería

Las plantas de los grandes edificios góticos no fueron muy diferentes de las de las grandes catedrales románicas (tres naves, transepto y cabecera con girola y capillas radiales. En el alzado se respetó la configuración de tres pisos superpuestos.



Pero donde la arquitectura gótica es esencialmente diferente a la románica es en el sistema de abovedamiento, ya que en el románico se emplean pesadas bóvedas de medio cañón sobre arquerías de medio punto que debían soportar inmensos esfuerzos, en colaboración de gruesos muros. El arquitecto románico -como el gótico- buscó también el carácter ascensional del templo y la luz, pero se vio maniatado por los recursos arquitectónicos de que disponía. En su lugar, prefirió centrarse en el orden y la regularidad de las formas para transmitir armonía.

La arquitectura gótica se basó en el arco apuntado y la bóveda de crucería, amén del arbotante.

El arco apuntado nació en el románico de Borgoña. La famosa abadía de Cluny III lo incorpora de manera majestuosa y es rápidamente difundido. El arco apuntado ejerce menos resistencia que el de medio punto al peso superior que soporta y su estilizada figura permite una estética ascensional que será explotada plenamente por el gótico.

El segundo (primero en importancia) elemento esencial de la arquitectura gótica es la bóveda de crucería. Se puede afirmar sin demasiadas vacilaciones que no hay artificio arquitectónico tan polémico, estudiado y analizado como la misteriosa bóveda de crucería gótica.

El uso de bóvedas con nervios de refuerzo ya se usó en el mundo romano y posteriormente en la arquitectura musulmana y lombarda. Sin embargo, se considera que las primeras bóvedas que se pueden considerar precedentes de la futura gótica se desarrollaron en el mundo anglonormando (como por ejemplo, la Catedral de Durham y las iglesias de Caen) aunque éstas son sexpartitas y los arcos de medio punto. Desde entonces este sistema de abovedamiento transformó el románico dotándolo de una cubrición para el que no estaba preparado y permitió el paso definitivo al mundo gótico puro.

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Se ha escrito mucho y de manera opuesta sobre la razón de tal invento.

La bóveda de arista románica es la formada por el cruce perpendicular de dos bóvedas de medio cañón. La bóveda de arista es usada de manera sistemática en el románico, en concreto para cubrir las naves laterales. Básicamente la bóveda de crucería es el resultado del cruce de dos bóvedas de cañón apuntado soportada por dos arcos cruceros diagonales. Para algunos autores -como Marcel Aubert- esta aclaración es primordial: la bóveda gótica no sería una bóveda "con" crucería (los nervios están embutidos en la bóveda y no soportan nada) sino una bóveda "sobre" crucería (los arcos son ajenos a los plementos de las bóvedas que apoya sobre ellos) .

Pero aquí empieza la polémica. Para algunos autores y, sobre todo, para la corriente romántica del siglo XIX que idealiza el mundo medieval y su arquitectura, en especial el gótico, los arcos cruceros realmente soportan el total del peso de la bóveda que se cierne sobre ellos desplazando todo el peso -como cañerías que conducen el agua hasta el desagüe del suelo- a los cuatro puntos de arranque de los mismos. En un sentido literal, este sistema está basado en un equilibrio dinámico complejísimo que fallaría si cualquiera de los sillares de los plementos estuviera mal colocado o, peor aún, si las dovelas de los arcos cruceros se desajustaran.

Para otros autores, sin embargo, la importancia de estos arcos cruceros es muy inferior a la conferida inicialmente. Para ello se basan en la observación de iglesias y catedrales semidestruidas en las guerras europeas donde se pudo comprobar cómo las plementerías que habían perdido los arcos cruceros se mantenían perfectamente estables. Para ello no hay que dejar de pensar que uno de las grande avances de los canteros góticos fue trabajar con gran pulcritud los sillares de los plementos creando piedras de fino espesor y muy ajustados entre sí, que al fraguar la argamasa entre ellos dan como resultado una bóveda relativamente ligera y muy rígida y resistente.

Para estos autores, como Paul Frankl, los arcos cruceros no serían otra cosa que la manera de adornar las aristas de unas bóvedas con irregularidades como consecuencia de tener que abovedar tramos no cuadrados o proyectadas desde arcos a desigual altura. En palabras de Bango Torviso, las ojivas son "cimbras monumentalizadas en piedra". Ello justificaría que en el gótico final se construyeran bóvedas de crucería más complejas y barrocas con nervios de diseño caprichoso alejados completamente de cualquier utilidad arquitectónica y sí meramente decorativa.




Posiblemente entre estos dos extremos esté la verdad. Lo que es claro es que, en conjunto, estas estructuras liberan de casi todo el peso a los muros perimetrales, localizándolo en cuatro puntos determinados. Esto permite desmaterializar el muro mediante grandes vanos o ventanales con tracerías caladas en las que se encastraron hermosísimas vidrieras coloreadas. Para reforzar los puntos de evacuación del peso se reforzaron los contrafuertes ya usados de manera continua en el románico y, sobre todo, se empleó el arbotante, verdadero arco de apuntalamiento que conduce el peso soportado por las zonas de sostén definitivamente hacia el exterior del edificio a través de un contrafuerte situado en el exterior coronado por un pináculo.

Tan complejo sistema de esfuerzos y contrarrestos determina completamente el intrincado -y a veces abigarrado- aspecto exterior de las catedrales góticas, repletos de estribos, arbotantes y pináculos. No más sencillas son las fachadas principales. La típica fachada gótica se divide en tres cuerpos horizontales y tres secciones verticales o calles, donde se abren las tres portadas que se corresponden con las naves interiores. Las dos torres laterales forman parte del cuerpo de la fachada y se rematan frecuentemente por agujas o chapiteles. Por último, el gran rosetón calado, además de fuente de luz y color para el interior, supone un magnífico centro para la totalidad del conjunto.

Gótico temprano

Al gótico temprano no hay que confundirlo con los numerosos templos franceses y del resto de Europa de la primera mitad del siglo XII cuya planta y alzado es plenamente tardorrománico pero que adopta bóvedas de crucería como solución final. Estas iglesias -que en España son muy numerosas sobre todo en la segunda mitad del siglo- suelen presentar, como soportes, pilares cuadrados o cruciformes con cuatro semicolumnas adosadas para recibir los arcos perpiaños y formeros. Al decidir posteriormente su cubrición con bóveda de ojivas hubo que improvisar ménsulas a cada lado de la columna superior para soportar los arcos cruceros. En algunos casos se prescindió de las ménsulas y los nervios cruceros apearon directamente en el muro siendo embebidos en éste. En ocasiones a este estilo tardío románico con bóvedas de ojivas se le ha denominado "románico ojival" y está más relacionado con las construcciones cistercienses que con un verdadero espíritu gótico.

Sin embargo, cuando un edificio es puramente gótico, con la intención de tener bóveda de crucería desde su origen, los soportes son "pilares compuestos" con columnas en las caras frontales y columnillas en las esquinas para apear los nervios. Además el edificio gótico debe tener añadida -como vimos en apartados anteriores- una coherencia general basada en la altura y el cromatismo de la luz, que no poseen los templos híbridos antes descritos.

Por ello se admite que el gótico nace en la Isla de Francia, concretamente en la girola de las iglesia abacial de Saint-Denis, panteón real cercano a París y construida a partir de 1137, donde las finas columnas que soportan las bóvedas de crucería sin muros divisorios entre las diferentes capillas crean un espacio continuo y dinámico que servirá de base para el desarrollo de esta nueva arquitectura.

Tras los pasos de Saint-Denis siguió la construcción de uno de los templos más emblemáticos y conocidos de la arquitectura medieval europea: la catedral de Notre Dame de París -comenzada en 1163- donde se comienza a desmaterializar el muro y a buscar grandes alturas. (VER FOTO LATERAL).

Después seguirían las catedrales de Laon y Noyon, donde se añade un cuarto piso (triforio) al tradicional sistema de arquerías, tribuna y claristorio. Otra característica de estos edificios góticos iniciales es el empleo de la bóveda sexpartita bastante abombada (las claves de las ojivas están más altas que las claves de arcos formeros y perpiaños) para asegurar mayor verticalidad a los empujes.



Gótico clásico

Ya dentro del período clásico del gótico, la catedral de Chartres -comenzada en 1194- vuelve al alzado de tres pisos (arquería, triforio y claristorio, habiendo sido eliminada la tribuna, invento románico para reforzar las bóvedas de la nave central), siendo el superior o claristorio de enormes ventanales bíforos apuntados con rosetones, tréboles cuadrifolios, etc. Los sabios arbotantes de Chartres permiten eliminar el abombamiento de las bóvedas con lo que las claves de todos los arcos están al mismo nivel.

Este periodo del gótico clásico culminó en la catedral de Reims (comenzada en 1210) y que sigue el esquema general de Chartres. Con sus equilibradas proporciones, Reims representa el momento clásico de serenidad y reposo en la evolución de las catedrales góticas.

La catedral de cinco naves de Bourges (comenzada en 1195) reduce la altura del claristorio en favor de la longitud de la arquería inferior y el triforio que alcanzan gran altura, pero sacrifica la luminosidad .

Amiens y Beauvais suponen el último peldaño de la gran arquitectura gótica francesa, donde la verticalidad y la luz -grandes anhelos del gótico- alcanzan su máximo esplendor. De entrada, el muro exterior del triforio del coro es calado por lo que también la nave es iluminada y coloreada mediante el piso intermedio. Las arquerías se elevan mediante arcos extremadamente apuntados y el claristorio se hace enormemente alto, comparable a la altura del piso de arcos formeros, con lo que la altura total de la bóveda alcanza los 50 metros en el caso de Beauvais.

Queda decir que las catedrales de Amiens y Bourges inspiraron las españolas de León y Burgos respectivamente.



Gótico radiante

En esta fase del gótico frances, la luz adquiere el total protagonismo ya que se desmaterializa el muro en detrimento de la altura para colocar vidrieras profusamente, en concreto, mediante rosetones (de aquí el nombre) o grandes vanos con tracerías caladas. La Sainte-Chapelle de París es el mejor ejemplo de esta arquitectura.



Gótico flamígero

La última fase de la arquitectura gótica francesa recibió el nombre de gótico flamígero o flamboyant, por el uso del arco conopial y las tracerías en forma de llama.

Las tres características más acusadas son el barroquismo de la decoración exterior de las fachadas (puertas y ventanales), la eliminación de obstáculos visuales que perjudicasen el aspecto ascensional y la complejidad decorativa (ya poco tectónica) de las bóvedas de crucería que incorporan infinidad de nervios trazando complejísimas figuras geométricas mediante terceletes, arcos combados, etc.

Esta decadente y barroca decoración llega a su máximo nivel en el llamado"estilo perpendicular" inglés donde se emplea la bóveda en abanico, como en Gloucester, Windsor, Westminster y el King’s College de Cambridge



Catedrales Góticas de España

En esta sección abordamos la difícil misión de realizar una breve descripción de las Catedrales Góticas de toda España.

La tarea es bastante ardua debido a que -afortunadamente- el número de ellas es muy grande y se encuentran en todas las Comunidades de España

Catedrales Góticas de España (I): Castilla y Leó

Catedral de Burgo de Osma (Soria)

La catedral románica de Burgo de Osma que debió estar muy relacionada, al menos en lo que a escultura se refiere, con el Monasterio de Santo Domingo de Silos, fue derribada alrededor de 1232 por el obispo Juan Díez, año en que se empezó a levantar la actual gótica.



Su estructura original es de presbiterio poligonal de siete lados rodeado de dos parejas de absidiolos semicirculsres alineados, de forma similar al Monasterio de las Huelgas. Esta cabecera fue alterada en el siglo XVIII al abrirse una girola alrededor de la capilla central.

Luego se abrió un saliente crucero y tres naves de desigual anchura y altura. Por encima de los arcos formeros apuntados no se estableció triforio sino directamente el claristorio.

Catedral de Burgos

La Catedral de Burgos es una de las obras cumbres del gótico español. Es un formidable templo de tres naves, crucero muy saliente y cabecera con girola que se abre a capillas semidecagonales (aunque posiblemente estas capillas se rehicieron alrededor de 1300 sustituyendo absidiolos semicirculares).



A pesar de seguir modelos franceses, el maestro de Burgos concibe un alzado mucho más cerrado que el etéreo gótico francés. Así por encima de los arcos formeros de la nave principal corre un hermoso triforio (con bellos arcos trebolados cobijados por arcos escarzanos, cuyo tímpano está perforado por cuadrifolios) pero cerrado al exterior y las ventanas del tercer cuerpo tiene un moderado desarrollo.



Elemento muy destacable es la Puerta del Sarmental abierta en el muro meridional del crucero. Representa a Cristo en Majestad rodeada por el Tetramorfos y de nuevo a los cuatro evangelistas escribiendo sus enseñanza en los Evangelios. Por debajo se colocaron las figuras de los doce apóstoles. Las arquivoltas muestran ángeles, ancianos, etc.



Catedral de León

La Pulchra Leonina, como así se llama a la Catedral de León, es la más "francesa" de las grandes catedrales góticas españolas del siglo XIII. Su relación con la catedral de Reims es evidente en la planta y Amiens y Beauvais, en el alzado.

Es un templo de tres naves a las que se le cruza un amplio crucero y rematadas por cabecera con girola a la que se abren capillas poligonales.

Siendo bello el exterior, con las portadas del Juicio Final, San Juan y San Francisco o el desarrollo de sus grandes torres, lo más celebrado de la catedral de León es sin duda la desmaterialización de los muros en vidrieras policromadas. Para ello se cumple aquí el concepto de "alzado tripartito" es decir, la sucesión vertical de tres niveles en la nave principal: arcos formeros, triforio o pasillo sobre las naves laterales calado al exterior y ultimo piso o claristorio, con vanos amplísimos con vidrieras.

Sin desmerecer el gran valor de otros edificios españoles, nuestra opinión es que si se desea conocer el espíritu que animó el arte gótico del siglo XIII en Europa -sobre todo a nivel de arquitectura- se ha de visitar el interior de la catedral de León.

Catedral de Ávila

A diferencia de las catedrales antes descritas, las de Sigüenza y Ávila,a iniciadas a mediados del siglo XII con una concepción más románica, vieron replanearse su desarrollo a medida que el gótico penetraba en Castilla.

Hay que citar al maestro Fruchel y su famosa cabecera con doble girola al estilo de Saint Denis en la seo abulense.

Luego, la catedral de Ávila continuó con un crucero de dos naves y un esbelto cuerpo principal de tres naves cubiertas con bóvedas de crucería sencilla, con la particularidad de que, al final, el triforio se sustituyó por un cuerpo de vanos y por encima, se levantó un alto e imponente claristorio de tracerías caladas. Con todo ello, la catedral de Ávila, que no es demasiado ponderada por los estudiosos de arte, se acerca a los cánones de desmaterialización de los muros y verticalidad del genuino gótico francés. ¡Qué lastima que las vidrieras sean anodinamente incoloras!



Catedral de Segovia

La segunda mitad del siglo XIV y sobre todo las primeras décadas del siglo XVI suponen una revolución política y económica e Castilla (conquista de Granada, unificación política, colonización de América) que permite la construcción de infinidad de templos góticos muy tardíos y decadentes (gótico florido de procedencia flamenca que cristaliza en el estilo "isabelino") que en ocasiones se funde con las primeras manifestaciones renacentistas. Desde el punto de vista arquitectónico se generalizan las bóvedas de crucería compleja con arcos combados y terceletes.

A diferencia del gótico clásico este gótico decadente si alcanza profusamente el mundo rural, aunque, en numerosas ocasiones, en versiones muy simplificadas.

Además, también se siguen erigiendo catedrales en este gótico final, como las naves de la catedral de Palencia, la catedral Nueva de Salamanca y la de Segovia, fase final de este estilo en España.



Llamada la "Dama de las Catedrales" la Catedral de Segovia fue construida entre 1525 y 1577, para sustituir el templo románico semidestruido en las guerras de las comunidades.

Por tanto es, junto a la catedral nueva de Salamanca, la muestra del gótico más tardía de la arquitectura española.

Fue trazada por Juan Gil de Hontañón como templo de tres naves, con capillas laterales, crucero y cabecera semicircular con girola, rodeada de capillas radiales.

El claustro gótico es de 1470 y es el que estaba adosado a la antigua catedral románica. Fue trasladado piedra a piedra a su nuevo emplazamiento. Son hermosas sus arcos con tracerías caladas.

Catedrales Góticas de España (II): Castilla La Mancha

Catedral de Sigüenza

En el caso de Sigüenza, lo que fue un arranque plenamente románico (sexta década del siglo XII) con cabecera de cinco ábsides escalonados semicirculares, se desarrolló hasta 1221 en un estilo que podríamos denominar "protogótico" y que se refleja en los muros perimetrales con ventanas de medio punto y la parte baja de la fachada con sus portadas aún románicas. Ya en el siglo XIII se construyeron los pilares languedocianos de la nave central y se abovedaron las naves laterales. En el siglo XIV se aboveda la nave central.



Dos siglos después -en el siglo XVI- sufre una radical reconstrucción de la cabecera con la eliminación de buena parte de los ábsides románicos y se construye un deambulatorio. Por último, también ha sufrido algunas restauraciones reprobables -como la de la postguerra- con la invención del cimborrio.

Desde el punto de vista estilístico es interesante la evolución de edificio, pasando por el románico, después por un protogótico hispano-languedociano, el abovedamiento con sexpartitas y otros rasgos del gótico de la Isla de Francia a un gótico más maduro.

Catedral de Cuenca

La Catedral de Cuenca es una de las más importantes catedrales góticas de España a pesar de ser bastante menos conocida que sus parientes de Toledo, Burgos, León... Lo más destacado del edificio es que pertenece a un planteamiento muy inicial del gótico, ligado al arte franconormando del siglo XII francés, como las catedrales de Sason y Laon.

Inicialmente, como en Sigüenza, se comenzó una cabecera más bien románica, con cinco ábsides escalonados, transepto y tres naves en el cuerpo principal. Las obras se desarrollaron en el siglo XIII en que se construyó el mal llamado triforio, tan original como hermoso, al tener ventanales moldurados y decorados con estatuas de ángeles y un óculo superior que ahorra el piso del claristorio como fuente de iluminación, aunque restando altura. Las bóvedas, coincidiendo con el gótico primitivo del norte de Francia son de crucería sexpartita

En el siglo XV se reconstruyó la cabecera para abrir una girola, al gusto de la época.

Otra importante remodelación se realizó en el siglo XIX con la construcción de una fachada neogótica, obra de Vicente Lampérez, que según el autor intentó fidelizar lo más posible con la supuesta original.

Catedral de Toledo

La Catedral de Toledo es un edificio del periodo gótico clásico, iniciado en 1226 sobre la Mezquita Mayor de Toledo que se concibe con planta de salón de cinco naves, más ancha la central y crucero no saliente pero de gran anchura, rematadas en cabecera con un magnífica doble girola, continuación de las naves laterales.

Esta compleja cabecera es lo más sobresaliente, por lo original de la solución, para abovedar los tramos irregulares consecuencia de la curva de la girola. Esta solución se basa en la creación de tramos triangulares y rectangulares. Los tramos exteriores rectangulares se rematan en muros semicirculares y el resto en muro plano, creando un gran número de capillas.

También son destacables los arcos polilobulados y entrecruzados del triforio de la girola de origen musulmán y que a pesar de realizarse en una ciudad de gran tradición musulmana ponen una nota de exotismo en esta catedral gótica de tradición europea.



A pesar de que es la catedral gótica más grande iniciada en el siglo XIII en la península y tener precedentes franceses en muchas de sus soluciones, no deja de notarse cierta horizontalidad más propio de lo español. Este hecho se aprecia perfectamente en la supresión del triforio en la nave principal que le habría prestado mayor altura y esbeltez.



Catedrales Góticas de España (III): Galicia, Asturias y Cantabria

Catedral de Oviedo

La Catedral de Oviedo es sin duda la obra más importante del gótico asturiano.

Se inician las obras alrededor del 1385 avanzando con rapidez la cabecera, formada por triple ábside.

Sin embargo, al entrar en el siglo XIV las obras se ralentizan bastante durante 70 años hasta que de la mano de Alonso de Palanzuela se da un importante impulso al edificio. En 1500 tras finalizar la estructura fundamental del templo el cabildo decide la construcción del pórtico y las torres.

Lo resultante de tan largo proceso constructivo de esta catedral es un edificio básicamente edificado en el siglo XV de estilo conservador, estructurado en tres naves y capillas laterales, largo crucero y cabecera tripartita (los absidilolos laterales se eliminaron para construir la girola del siglo XVII.

Las bóvedas son de crucería simple menos en la nave central donde son estrelladas.

El alzado se materializa mediante la secuencia de arco formero, triforio de doble arco con tracerías y piso superior iluminado por ventenal compuesto por dos arcos calados cobijados por arco escarzano.

En la torre del siglo XVI se recogen las experiencias de Juan de Colonia en la flecha de la catedral de Burgos.

Catedrales Góticas de España (IV): Extremadura, Andalucía y Murcia

Catedral de Sevilla

Desde la conquista de Sevilla en 1248 se usó como catedral la antigua mezquita almohade. En 1403 comenzó a construirse este templo gótico tras el derribo del edificio musulmán y sus obras alcanzarán el siglo XVI cuando se cierra el cimborrio en 1507 (aunque el actual es obra de Gil de Hontañón tras el derrumbe del primero en el año 1511).

Las dimensiones del edificio son imponentes ya que se persiguió desde el primer momento la mayor de las monumentalidades: "que se labre otra Eglesia, tal e tan buena, que no haya otra su igual..."

El resultado en de una mole de piedra de 116 metros de longitud y 76 de ancho, con un cimborrio que supera los 40 metros de altura.

Su planta es un rectángulo del que ínicamente sobresale la gran capilla real de Carlos V que aunque parece un ábside es una dependencia aparte. Tiene cinco naves más capillas adyacentes y crucero no acusado en planta y girola cuadrada con capillas tras el altar mayor. En lugar de triforio se adoptó la solución de crear un balcón corrido a lo largo de la neve mayor.

La vista desde la Giralda da testimonio de la compleja estructura de cubiertas, pináculos y arbotantes que presta equilibrio a tan enorme edificio.

Otro aspecto que no debemos olvidar del exterior es sus magníficas portadas de bellísismas esculturas.

Catedrales Góticas de España (V): Navarra, La Rioja y País Vasco

Catedral de Vitoria

El Gótico vasco se ve influido por Navarra, pero sobre todo por el gótico castellano de Burgos y Burgo de Osma vía Santo Domingo de la Calzada.

La Catedral de Santa María de Vitoria es iniciada en el siglo XIV. Se trata de un templo de tres naves, crucero, presbiterio rodeado de girola con tres capillas adyacentes.

El sistema de iluminación presenta dos conceptos diferentes: la cabecera y el crucero adoptan grandes vanos de arco lancetado que cobija otros dos; en las naves, sobre el triforio, óculos formados por combinación de triángulos curvilíneos.



Catedral de Pamplona

Templo gótico construido como consecuencia del derrumbe de la antigua catedral románica en el año 1389.

Iniciada, por tanto a finales del siglo XIV y finalizada en los primeros años del XVI, su estructura guarda una gran unidad estilística.

Tiene tres naves con capillas laterales, crucero acusado en planta y alzado, presbiterio poligonal y extraña girola de tramos pentagonales y hexagonales.



El interior es armónico pero algo pesado al disponer de poco vanos ya que no existe triforio. En el claristorio se conservan cuatro vidrieras originales del siglo XVI de excelente colorido y factura.

Sin embargo, el principal aliciente es su magnífico claustro -uno de los mejores de Europa del siglo XIV- con hermosas arquerías apuntadas con tracerías caladas de diferente diseño -según la época de su construcción que fue evolucionando ligeramente- y las diferentes puertas y su rica escultura del siglo XIV: la Puerta Preciosa, la de Nuestra Señora del Amparo...

En el plano escultórico hay que destacar el magnífico Mausoleo de los Reyes de Navarra (Carlos III el noble y Leonor de Trastamara) realizado entre 1413 y 1419 en alabastro por el escultor flamenco Johan Lome de Tournay y donde aparecen los dos monarcas con doseles sobre un lecho sepulcral exento, cuyos frentes presentan 28 estatuas de plorantes.





Catedrales Góticas de España (VI): Cataluña

Catedral de Barcelona

Templo cuyas obras comenzaron en 1298 y quedaron sin acabar en 1420. Tiene tres naves de similar altura, algo más bajas las laterales.



El triforio es reemplazado por pequeñas ventanas. Las naves laterales se abren a múltiples capillas sobre las que corre una tribuna.

Tiene crucero poco acusado con dos torres sobre los extremos de sus brazos. Sobre la fachada occidental se proyectó un cimborrio que no llegó a realizarse hasta el presente siglo.

Catedral de Girona

Tras haberse iniciado como un templo de cabecera de tres ábsides escalonados de estilo gótico pero concepción románica (año 1347), se pensó que habría que desarrollar las naves siguiendo otro plan más ambicioso.

Varias décadas después, Guillermo Bofil fue encargado de desarrollar el proyecto que solucionó construyendo una gran bóveda que englobase una única nave de la misma anchura que las tres proyectadas y correspondientes a los tres ábsides citados. El resultado es de una monumental espaciosidad.

Catedral de Tortosa

Obra iniciada en 1347 que sustituyó a la anterior románica consagrada en 1176.

Es un templo de tres naves, de diferente altura y por ello alejada de la variedad regional antes descrita. Tiene doble girola, la segunda formada a base de capillas radiales comunicadas entre sí.

Catedrales Góticas de España (VII): Comunidad de Valencia y Baleares

La Catedral de Valencia fue llevada a cabo desde 1262 hasta 1356.

Es una construcción de tres naves con crucero y cimborrio. La nave central es muy ancha y no excesivamente más alta que las laterales, lo que proporciona un aspecto de gran horizontalidad. La cabecera se compone de presbiterio y girola con capillas radiales.

El cimborrio es espectacular. Se levanta sobre el crucero mediante trompas y tiene dos pisos con tracerías caladas.

Los apoyos para las naves son pilares con columnas sencillas en los codillos y pareadas en los frentes. El aspecto de esta catedral no difiere demasiado de las construcciones monásticas cistercienses de Cataluña de tipo languedociano (propio de comienzos del siglo XIII), más que a un gótico pleno.

La torre del Miguelete, exenta inicialmente, se lleva a cabo desde 1381 reproduciendo la planta octogonal de algunos campanarios catalanes.



La Catedral de Palma de Mallorca

La Catedral de Palma de Mallorca es un enorme templo que iniciado en el siglo XIII pero cuya conformación principal data del XIV.

Tiene tres naves de diferente altura rematadas en tres capillas escalonadas de perfil rectangular.

Contrasta sobremanera el aspecto externo completamente anguloso debido al rítmico juego de contrafuertes, arbotantes y pináculos con la diafanidad interior.



Las naves se dividen mediante altísimos pilares octogonales que ascienden hasta recoger los nervios de la bóveda de crucería. Por encima de las naves laterales -gracias a la acusada diferencia de alturas entre nave principal y laterales- se abren ventanales altos y estrechos por lo que es relacionable más con las catedrales de Manresa y Tortosa que con otras del gótico catalán. Entre los contrafuertes que se apoyan en las naves laterales se abren las habituales capillas del románico mediterráneo.

AMPLIACIÓN ARTE GÓTICO

http://www.arteguias.com/catedrales.htm


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