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El Adventismo y Walter Martin


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Cuarta Parte: enero-junio de 1989
LOS PASTORES Dave Vandenburgh y Larry Chrisloffel de la Iglesia de Campus Hill en Loma Linda habían estado considerando la posibilidad de dar un seminario en la iglesia sóbrelas sectas no cristianas, especialmente las sectas de la "Nueva Era" (New Age), que en gran medida y alcance parecen haber encontrado refugio en California. En este proceso, se les ocurrió a ellos que podrían aprender algo de la autoridad reconocida del mundo evangélico sobre este tópico. Y así fue como ellos se encontraban viajando hacia San Juan Capistrano, para encontrarse con Walter Martin.
Como señaló el Pastor Christoffel: "Cuando nos encontrábamos en la oficina de Walter Martin, pasamos un largo rato hablando acerca del adventismo del séptimo día". 44 Explicó Vandenburgh: “Mientras hablába­mos, se introdujo en la conversación el tema del adventismo, hacia dónde se dirigía este, de dónde provenía y dónde se encuentra hoy día, y encontramos que Ken (Samples, un investigador que trabajaba en el Instituto de Investigaciones Cristianas del Sr. Martin) estaba por escribir un importante artículo sobre los adventistas del séptimo día para el Christian Research Journal [un periódico]. Como él nos había informado, el artículo sería una reevaluación del adventismo del séptimo día a la luz de las cosas que han tomado lugar desde que fue publicado el libro Questions on Doctrine y desde tas discusiones que se llevaron a cabo dentro entre los Drs. Martin, Banihouse y la Asociación General.” 45
Este artículo "From Controversy to Crisis: An Update Assessmemt of Seventh-day Adventist" (De la Controversia a la Crisis: Una reevaluación del Adventismo del Séptimo Día), fue publicado en el verano del año 1988. (22)

Su aparición pública efectuó un inmenso interés en las mentes de los dos pastores adventistas. Christoffel explicó: "Nos preguntábamos si quizás había la posibilidad de encontrar una respuesta al artículo. Así, nos pusimos en contacto con la Escuela de Religión (de la Universidad de Loma Linda) para ver si había algún interés en una respuesta. También nos conectamos con el presidente de la Asociación para estar seguros que ellos entendían lo que estábamos haciendo. Y finalmente se decidió que habrían dos reuniones en la Iglesia Campus Hill con el Dr. Martin y su asociado Ken Samples, en donde invitarían a los pastores de las iglesias adventistas que rodeaban esa área para un intercambio en la mañana y otro en la tarde (para la Facultad de la Escuela de Religión)", 46 Fue a través de estas reuniones que pudimos obtener nuestra última y más clara visión del adventismo y del Dr. Walter Martín.

Al comienzo de estas reuniones, al Dr. Martin se le dio el privilegio de tener la palabra para que hiciera comentarios a manera de introducción. Como se esperaba, él trató su envolvimiento con los adventistas desde a mediado de los años 1950. La mayor parte de esta historia ya nosotros la hemos examinado, pero otras palabras pronunciadas por el Sr. Martin durante estas reuniones, nos ayudarían a tener un mejor cuadro de sus ideas acerca del adventismo.

“Cuando hablamos acerca de publicación y venta, llegamos a! acuerdo de que mi libro, The Truth Aboui Scventh-day Adventism, el cual ya ellos habían leido, y su libro, Questions on Doctrine, iban a ser igualmente distribuidos en las librerías adventistas. Cuando llegó el tiempo de la publicación de mi libro, la Asociación General se negó, y no cumplió con lo acordado. Esto hizo que los Srs. Froom, Read, Unruh y Andcrson vinieran a nosotros con sinceras disculpas por el hecho de que ellos sentían que representaban lo que la Asociación General no estaba dispuesta a hacer ahora. Como resultado de esto, nosotros soportamos todos los golpes de crítica que procedían de ambos lados de la verja y a la Asociación General no le tocó parte alguna.” 47

"Hoy yo me río cuando leo algunas de las publicaciones adventistas, o publicaciones adventistas aberrantes, las cuales dicen que yo le torcí el brazo a R.A. Anderson, L.E. Froom, W.E. Read y a T.E. Unruh, y que mi enérgica y dinámica personalidad los puso entre la espada y la pared, y que de alguna u otra manera obligué a estos pobres hombres a traicionar la religión adventista y entregarla a los evangélicos. Lean mis labios - ¡Trrbd!* Eso es pura basura. Y hoy ustedes tienen una rara oportunidad; pues están contemplando al único testigo sobreviviente Yo estuve allí. Yo oí todo lo que dijeron.

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"Trrbd" es el esfuerzo del transcriptor al registrar la expresión de disgusto del Sr. Martin. El casete de video grabado en la reunión revela que Martin extendió su lengua un poco entre sus labios y sopló.

Yo anoté copiosas notas. Yo escribí un libro al respecto, y voy a imprimir una nueva edición de ese libro titulado: The Truth About Seventh-day Adventist. Tengo cuatro casas publicadoras haciendo ofertas, pues hay mucho interés en lo que tenemos que decir." 48

"'El mayor regocijo de mi vida en el adventismo y mis diálogos con ellos es haber estado en la ciudad de Jerusalén con Roy A. Anderson en el año 1970 y ver a Roy Anderson servir la santa cena a hombres quienes ni aun mirarían en su dirección veinte años atrás, y quiénes hoy día lo llaman amado hermano y lo abrazan, y lo introducen como el hombre que es la cabeza de los ministros adventistas del séptimo día alrededor del mundo, un hermano en Cristo.

“Eso si valió la pena. Yo volvería a hacerlo todo otra vez con tal de volver a experimentar ese glorioso momento.” 49

Nosotros vemos en estas reuniones un cuadro muy interesante. Que el Dr. Martin poseía una mente ágil y despierta, es obvio. También es claro que el estaba completamente consiente que no existían otros "testigos oculares" que estuvieran vivos y fueran a contradecir su testimonio. Ciertamente él no había pasado por alto su influencia y la influencia de sus escritos, y tal parecía que no era tímido en cuanto a recordarles a otros sobre éstos hechos. Y con todo esto, a menudo solía expresar inquietud y amor por los adventistas; particularmente por aquellos que podían ser clasificados como "adventistas evangélicos".

Luego que el Dr. Martin expresara sus comentarios en la primera reunión, los pastores del área que estaban presentes tuvieron la oportunidad de someter preguntas escritas. Un número de estas preguntas, al igual que las respuestas dadas por el Dr. Martin y su asociado Ken Samples, son muy interesantes.



Pregunta: "¿Por qué usted no clasificó al catolicismo romano como una secta no cristiana, siendo que ellos: (a) no creen en la justificación por la fe [aparte de las obras]; (b) tienen un infalible interprete de las Escrituras, que por decirlo así es la iglesia o el papa; (c) (requiere) confesión de pecados ante los hombres y no ante Dios solamente, y (d) [enseñan] muchas otras doctrinas heréticas?"

Walter Martin: "Bien, yo he clasificado al catolicismo romano como una iglesia apóstata. Yo fui educado por ellos. Yo me gradué en sus escuelas. Ésta ha apostatado en áreas específicas, y está errada en algunas de las cosas que usted ha señalado. Sí. Pero la iglesia Católica no puede ser clasificada como "secta", porque ésta afirma las doctrinas básicas de la teología bíblica y Ud. puede ser salvo siendo católico romano, pero no como testigo de Jehová, no como un mormón, no como científico mental, y no como uno de la Nueva Era ..."

Ken Samples: "Yo creo que el problema con el catolicismo romano esencialmente es que ellos no son tan heréticos en su estructura como lo son en efecto. Si ustedes miran su estructura, si ustedes estudian su credo, ellos son ortodoxos, tanto por nuestras reglas corno por las de ustedes."

Waller Martin: "Ken Samples fue un católico romano, por tanto, el habla con un grado de discernimiento y sabiduria' 50
Pregunta: "Algunos perciben que el libro Questions on Doctrine représenta un gran cambio teológico que fue hecho por la Iglesia Adventista del Séptimo Día en los años de 1950, un cambio el cual mucha gente desearía repudiar. Y el entendimiento de otros es que Questions on Doctrine simplemente refleja una clarificación de aquello que los adventistas del séptimo día siempre han creído para borrar así los prejuicios en contra de ellos. ¿Entonces qué significa este libro? ¿Fue un gran cambio teológico que tomó lugar en los años de 1950 y en el cual ciertas doctrinas fueron descartadas, o fue una clarificación de cosas que los adventistas del séptimo día habían estado diciendo a lo largo del tiempo?"

Martin: "La gente con quien yo traté sostenían que este libro era una clarificación doctrinal, que su posición puede ser defendida mediante escritos Adventistas, y ellos vigorosamente sostenían que no habían cambia­do ninguna de las enseñanzas básicas del mensaje adventista. Sin embargo, yo creo que sí (y yo puedo recordar el día que sucedió, cuando el Dr. Heppenstall y el Dr. Murdoch estaban presentes y surgió la pregunta). Ellos trajeron la pregunta porque nos encontrábamos en cuestiones exegéticas [interpretando pasajes de la Biblia] sobre la doctrina del santuario, el lugar santísimo, y otros lemas en el [libro de] Hebreos. Y George Cannon me acompañaba en éstas [ocasiones]- Él es profesor de griego en el Seminario de Bethel. En aquel entonces era profesor de griego y de teología en el Colegio Misionero de Nyack. Tiene un doctorado en griego del Union Seminary y es un erudito brillante. George, como yo recuerdo, se fue pico a pico con el Dr. Heppenstall y el Dr. Murdoch. Tomando un Nuevo Testamento en Griego, iba línea sobre línea a través del texto, y cuando llegaron al punto crucial todo el mundo prestó cuidadosa atención a lo que ellos decían. El Prof. Cannon los miró y dijo: 'No tiene ningún sentido que continuemos debatiendo el tema. El texto está claro. En su resurrección Jesucristo entró en el segundo apartamento del santuario, adentro del lugar Santísimo, con su propia sangre, habiendo obtenido redención cierna para nosotros. Esto no podía tomar lugar, ni tomoó lugar en el año 1844.'

"Las caballeros continuaron indagando el texto y el Prof. Cannon dijo: 'El texto dice que él fue dentro del segundo departamento, ¿no es así?' y el Dr. Heppensall dijo: 'Sí. Dentro del segundo departamento, en el lugar santísimo, con su propia sangre en la resurrección. El texto lo dice así".



"Murdoch dijo la misma cosa. Ahora ustedes pueden leer ésto de Desmond Ford detalladamente. Probablemente, él es uno de los hombres más articulados y ciertamente uno de los hombres más brillantes que he encontrado en el adventismo y en la teología general. Yo creo que ustedes encontrarán en él un hombre que ha hecho una obra meritoria y recomendable de exégesis aun en esto, pero eso fue admitido en aquel entonces [en los años cincuentas ]...
"Ahora, si leemos la obra Questions on Doctrine sobre este tema, econtraremos que ellos explicaron clara y profundamente lo que Cristo hizo (25) desde su perspectiva de clarificación. Ahora, realmente a mi no me importa si ustedes le llaman 'clarificar' o 'retroceder', lo importante es que ustedes vuelvan atrás a lo que el texto dice. El punto fundamental es ¿qué es lo que el texto dice? No es lo que alguien diga que dice el texto. Ya he tenido suficiente del romanismo. Ya he tenido suficiente de esto cuando me educaba en la iglesia. Ya a mi no me importa lo que alguien opine acerca del texto.'Para eso fue que yo aprendí el lenguaje, para enterarme de qué es lo que dice el texto. Y ya yo sé lo que el texto dice. Y éste dice que eso no sucedió en el año 1844. ¡De ninguna manera! Ustedes pueden creerlo si así lo desean, pero en el texto no dice eso. Ahora, eso es lo que se llama clarificación o inversión, pero de cierto es la verdad." 51
Con diálogos de esta clase, debería ser obvio a nuestros lectores que cualquier creyente en la verdad del adventismo histórico, al oír tal presenta­ción, habría encontrado extremadamente difícil quedarse callado. Pero tal parece que no hubo ninguna señal de protesta de parte de la audiencia ministerial que allí se encontraba. Otra vez, debemos recordar que el Dr. Martin relató esta información estando bien consciente de que no había ningún "testigo ocular" que pudiera ser llamado a contradecirle. Sin embargo, continuemos considerando algunas de las preguntas hechas por los pastores y las respuestas dadas por el Dr. Martin.

Pregunta: "¿Cómo es que una iglesia puede cambiar? Desmond Ford todavía está predicando, pero sin las credenciales. Muchos creen que él ha declarado los asuntos en una manera exacta. ¿Será suficiente para nosotros, (a) predicar la verdad nosotros mismos, y (b) esperar por más funerales, siendo que los jóvenes predicadores adventistas del séptimo día tienden a ceder más hacia las posiciones evangélicas, o deberíamos hacer algo más?"

Walter Martin: "Tú estas en una situación difícil sí eres un adventista y te encuentras entre la espada y la pared en relación a la Sra. White y algunas creencias ortodoxas que han sido aceptadas. Tú tienes tus credenciales, tienes tu iglesia, tienes tu ministerio de enseñanza fuere lo que fuere o cualquiera que fuere tu función, y la tentación es de permanecer dentro de la iglesia y obrar por un cambio en la iglesia. Esa filosofía ha estado en pie desde el año 1957 hasta el año 1960 cuando por primera vez comenzó Questions on Doctrine y The Truth About Seventli-day Adventism y ha logrado generar una considerable suma de controversia."

"Sin embargo, tiene que haber, por parte de cada individuo, un momento de verdad, un ínstame de sometimiento de una manera o de otra, esto envuelve a veces grandes pérdidas en perspectivas de tiempo y espacio. Yo admiro a los ministros adventistas del séptimo día, a aquellos que están en posiciones de autoridad, y a pastores y maestros, que han pensado que en buena conciencia ellos no podían aceptar algunas de las cosas que previamente habían creído y pusieron la bandera en el asta para que todos la pudieran ver. Personalmente yo diría que esa decisión fue la correcta, pero yo no puedo jugar el papel de Espíritu Santo y de conciencia para todos los demás. Esta es mi convicción en este tópico. Yo creo que Ford hizo justamente lo que tenía que hacer. Yo creo que él fue algo así como un moderno Martín Lutero."52

Tal como se podría esperar, el Dr. Martin tenía mucho que decir acerca de Elena G. White. Su posición era muy interesante, aunque sorprendente al provenir de alguien que dependía cabalmente de la "lógica". Él admitió libremente que la Sra. White, por lo menos en ciertas ocasiones, "tuvo acceso a informaciones sobrenaturales" y que "el Señor ciertamente la usó específicamente para que lograra ciertas cosas" en ciertos instantes.53 Al mismo tiempo, el encontró grandes fallas en sus escritos; la catalogó como un "papa femenino" y aseguró que a menudo erraba y estaba engañada en cuanto a su entendimiento de inspiración en su propia vida: "Estamos hablando acerca de una persona que tuvo el don de profecía en varias ocasiones pero no todo el tiempo, y por tanto, era perfectamente posible que ella cometiera fallas y tuviera errores exegéticos."54 Así como en su libro The Kingdom of the Cults, el Sr. Martin se refirió a una gran masa de "evidencias", las cuales él aseguraba mostraban fallos de Elena White. Pero de nuevo, nosotros encontramos que él no presenta nada de importancia que requiera consideración. "Bien, yo no tengo una maleta llena de documentos conmigo. Obviamente, en ese respecto yo estoy limitado,"55

Otro tópico de mucha importancia a en los años pasados, el santuario y el juicio investigador, también surgió en la discusión. Ken Samples expresó su preocupación por la presunta falta de "seguridad" que los adventistas aparentan sufrir. Esta preocupación se entiende fácilmente cuando se hace recordar que el Sr. Samples se describe así mismo como sosteniendo "una moderada creencia dentro del calvinismo". Después de una discusión sobre las creencias calvinistas "prelapsarias" {antes de la caída de Adán], "postlapsarias" [después de la caída de Adán] y la "doble predestinación", afortuna­damente, Ken Samplcs clarificó su posición al decir que, en su opinión, "un verdadero creyente regenerado no va a terminar siendo reprobado".50 En otras palabras, él cree en la doctrina que dice: "una vez: salvo, siempre salvo",

A pesar de que nunca fue dicho explícita mente por los Srs. Martin ni Samples, es fácil ver que el juicio investigador no corresponde con esa doctrina y su doctrina compañera de la predestinación. Tal cosa es de esperar cuando se discute teología con los calvinistas, así sean moderados o no.

Como siempre sucede, un punto de teología siempre afectará otros puntos, y aquí es donde se originan los problemas más serios. Mientras él se dirigía a lo que el podía captar como peligros del antinomianismo, el Dr. Martin compartió la siguiente perspectiva de su pensamiento: "¿Vamos nosotros a invalidar la verdad de la ley por la fe? No. Nosotros establecemos la verdad de la ley. La única parte horrible acerca de esto, es que tu no la puedes guardar." 57 Nosotros deseamos que él hubiese añadido "en tu propia fuerza", pero el triste hecho es que aquellos que sostienen las (27) creencias calvinistas niegan el poder del Señor para guardar al creyente de la caída. Para ellos, la vida cristiana no les presenta ninguna esperanza de victoria sobre el pecado en ninguna etapa antes que se efectúe la traslación.

Por supuesto, Elena de White no está de acuerdo: "Satanás declaró que les era imposible a los hijos e hijas de Adán guardar la ley de Dios, por tanto acusó a Dios de falta de sabiduría y amor. Si ellos no podían guardar la ley, entonces había fallas en el Dador de la ley. Los hombres que están bajo el control de Satanás Siguen repitiendo las mismas acusaciones contra Dios al afirmar que el hombre no puede guardar la ley de Dios. Jesús se humilló a sí mismo, revistiendo su "divinidad con humanidad, para así llegar a ser la cabeza y el representante de la familia humana, para que por precepto y ejemplo condenara el pecado en la carne y demostrara que las acusaciones de Satanás eran falsas." Signs of the Times, tomo 3,Pág. 264

Es este el mismo asunto que hace que el calvinismo sea una enseñanza tan dañina, pues los pensamientos preconcebidos del calvinismo ciegan la mente al mismo corazón del propósito de Cristo en venir a la tierra.

En definitiva, éste fue un día muy interesante, una oportunidad para aprender algo en cuánto al hombre que por tanto tiempo parecía saber mucho acerca de nosotros. Parece muy difícil poder entender cómo es que un hombre pueda pasar treinta y cinco años observando la iglesia remanente de Dios tan minuciosamente como lo hizo Walter Martin y aún así no poder encontrar en su mensaje algo que lo atrajera. Quizás, por fin, nosotros podemos comenzar a ver la causa. Tristemente, pareciera que cualquier entendimiento que podríamos haber ganado ha llegado demasiado tarde. Muy tarde para beneficiar a aquellos quienes representaban a la Iglesia Adventista del Séptimo Día hace treinta y cinco años. Y también demasiado tarde para el Dr. Martin.

Las dos reuniones en Loma Linda fueron la última oportunidad que tuvimos para presentar a Walter Martin las verdades distintivas del adven­tismo. Cinco meses más larde, el 26 de junio de 1989, él sufrió un repentino ataque del corazón y así concluyó si peregrinaje terrenal trayendo a un fin la larga historia de Walter Martin y el adventismo.

Mucho es lo que se puede decir retrospectivamente. Son muchas las lecciones que se pueden aprender de esto. Pero de todo lo que pueda decirse, quizás dos declaraciones merecen nuestra atención y pensamiento; una por Walter Martin y la otra por Elena de White respectivamente:

"Lo que estamos afrontando en el adventismo es una creciente brecha que ningún esfuerzo superficial podrá unir, y que finalmente, y tan cierto como el aire que respiramos en este lugar, causará más problemas, que lo que los adventistas serán capaces de resolver."58

"Estoy convencida que nuestra única salvaguardia estriba en mantener­nos unidos al Señor Jesucristo. Podemos tolerar la pérdida de la amistad de los hombres de este mundo." 59

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A los que Dudan


ES NATURAL que, en algún momento, una persona se detenga y se pregunte a si misma: ¿Existe la posibilidad que sea yo el que esté equivocado? Como adventistas del séptimo día nosotros también debemos preguntarnos si nuestro entendimiento de la verdad es correcto. El error nunca será considerado como una riqueza, y sí alguien nos puede mostrar un entendimiento más claro de la verdad, seríamos necios al rechazarlo.

Los lectores de este panfleto podrían preguntarse si los cargos hechos por Walter Martin en contra de la Iglesia Adventista del Séptimo Día tienen validez. A pesar de que el espacio aquí no ha permitido que se revisen completamente todas las posiciones doctrinales del Sr. Martin, un resumen de los hechos básicos le serviría de gran ayuda al lector.

A lo largo de treinta y cuatro años, Walter Martin refutó muchos puntos de la enseñanza histórica del adventismo. Estos incluían: el sábado del séptimo día, la marca de la bestia, el estado de los muertos, la aniquilación final de los impíos, la segunda venida, los dos mil y trescientos días de la profecía del capítulo ocho de Daniel, el santuario celestial, el juicio investigador, la expiación, el espíritu de profecía, la naturaleza humana de Cristo y el concepto de la iglesia remanente.

Sus objeciones a estos puntos de doctrinas son aquellas comúnmente citada por los protestantes difamadores del adventismo. Estas objeciones han sido hábilmente confrontadas en muchos, libros que presentan las enseñanzas del adventismo histórico. Sin embargo, lo que es de mayor interés, es que el Dr. Martin parece haber entendido más plenamente que muchos otros difamadores la importancia de la importancia de la teología sistemática. La verdad es que solamente aquellas doctrinas que se pueden llevar a formar parte de una entidad unificada y consistente soportarán la prueba del tiempo. Walter Martin pudo entender este hecho.

(29)

A pesar de su desacuerdo con muchas doctrinas adventistas, encontramos— que desde el primer libro que él escribió sobre el tópico hasta el tiempo de su último contacto con el adventismo—el Dr. Martin estaba dispuesto a pasar por alto muchos puntos menores de diferencias. Aun estuvo dispuesto a admitir que Elena de White fue inspirada por lo menos en algunas ocasiones. Sin embargo, en ciertos puntos, él fue inflexible: "Los adventistas", él parecía decir, "pueden ser un poco raros, pero siguen siendo cristianos mientras sigan creyendo..."



¿Pero qué es lo que debemos creer? En la mente del Dr. Martin habían dos doctrinas esenciales: el cumplimiento de la expiación en la cruz, y la naturaleza humana impecable de Cristo. Si tan sólo los adventistas estuvie­ran de acuerdo en estos puntos, entonces ellos serían "cristianos", en cuanto concernía a Walter Martin.

El contemplar la naturaleza fundamental de estos dos puntos es mucho mas que un interés pasajero. ¿Sería una mera coincidencia que estos dos aspectos juzgados a ser de primordial importancia por el Dr. Martín son al mismo tiempo las dos piedras de fundamento sobre las cuales las doctrinas del catolicismo y del calvinismo están edificadas? Mientras que es cierto que todavía existe una pregunta más básica para cualquier sistema de pensamientos teológicos, ¿qué es pecado?, los dos aspectos enfatizados por el Dr. Martin son de crucial importancia.

El creer en una expiación ya terminada o completa, lleva a uno a la conclusión de que el cristiano, individualmente, no está capacitado para decidir su propio destino. Para el católico, ya Cristo terminó su obra de sacerdocio mediante la expiación en la cruz, supliendo así una acumulación de méritos que deberían de ser aplicados a la cuenta del pecador mediante la intercesión de los sacerdotes terrenales, de María y de los santos. Para el calvinista, Cristo terminó su expiación en la cruz, colocando de esa manera el tema de la salvación más allá de la influencia de la decisión humana. Es de esta creencia de donde se deriva la doctrina de la predestinación y su doctrina hermana "una vez salvo, siempre salvo".

No hace falta tener una buena imaginación para ver que, no importa que rama de esta teología uno escoja, al aceptar la doctrina de una expiación terminada en la cruz, se descartará la verdad del ministerio sumo sacerdotal de Cristo en el santuario celestial. Una vez hecha esta concesión, oirás verdades pronto se corroen. Si es verdad que el ministerio del sumo sacerdote del cielo no existe, ¿entonces cuál es la razón de un santuario celestial? ¿Qué mérito existiría en la purificación de un santuario que no existe? ¿Qué se podría decir de la profecía de los dos mil trescientos días de Daniel? ¿Y qué necesidad habría de una iglesia remanente sí ésta no tuviera una verdad mayor que proclamar o una misión especial que realizar?

Ciertamente que para Walter Martin el requerir tal concesión de la Iglesia Adventista del Séptimo Día era nada menos que pedirle que se entregara incondicionalmente a las fuerzas del Error. Pero una expiación terminada era solamente la mitad del paquete— ¿qué consecuencias resultarían de esto?
La cuestión de la naturaleza humana de Cristo no es algo nuevo. Por siglos ha sido debatida por defensores de todas las creencias. En los años recientes, esta historia de controversia ha sido citada a menudo como una razón para evitar el tópico, para ignorarlo con la esperanza de que sea puesto en el olvido. (Por extraño que parezca, aquellos que más se manifiestan en contra de discusiones abiertas sobre este tema, a menudo parecen encontrar frecuentes causas y oportunidades para enseñar sus creencias al respecto.) Mientras que es cierto que la controversia resulta desagradable, ello no es suficiente razón para abandonar la defensa de la verdad bíblica. Tal conclusión significaría la ruina para toda enseñanza de la Palabra de Dios.

Como es la obligación de todo teólogo sistemático, Walter Martin llegó a estar de acuerdo con una creencia de la naturaleza humana de Cristo compatible con las doctrinas que él enseñaba. Fue esta creencia la que él consideraba tan vital en su evaluación del adventismo que, de hecho, un acuerdo en este tema era uno de sus dos puntos innegociables. Desafortunadamente, la creencia que él nos amonestaba a aceptar es en varias ocasiones especificada por el apóstol Juan como la marca identificados del anticristo.


“Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido por el mundo. En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en carne, no es de Dios; y éste es el espíritu del anticristo, el cual vosotros habéis oído que viene, y que ahora ya está en el mundo." 1 Juan 4:1-3

"Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. Quien esto hace es el engañador y el anticristo” 2 Juan 7.

Muchos dirán que estos versos no tienen relación con el asunto, pero ciertamente tienen mucho que ver con esto. "Carne" (la palabra griega es y su transliteración al español es sarx) es la misma palabra usada a través de todo el Nuevo Testamento para designar la naturaleza caída del hombre. Noten otros usos de esta palabra:

"Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre lleno de gracia y de verdad." Juan 1:14

"Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es." Juan 3:6

"El Espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; la palabra que yo os he hablado son espíritu y son vida." Juan 6:63

"Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo." Romanos 7:18

'Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús; los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu…Porque era imposible para la ley, por cuanto era débil por la, carne,

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Dios, enviando a su Hijo en semejanza de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al pecado en la carne; para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz. Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él." Romanos 8:1, 3-9



"Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borrachera, orgías, y cosas semejantes a éstas; acerca de la cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios." Cálalas 5:19-21

"E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, justificado en el Espíritu, visto de los ángeles, predicado a los gentiles, creído en el mundo, recibido arriba en gloria." 1 Timoteo 3:16


En cada caso que se usa la palabra carne en estos versos, es una traducción del griego (sarx). En Romanos 8:6, la palabra sarx también aparece traducida como carne. Ahora, también es cierto que la palabra sarx algunas veces se refiere al cuerpo físico, la carne tangible que lodos poseemos. Pero la pregunta aquí es: ¿Cuál significado de la palabra sarx tuvo Juan en mente cuando escribió la advertencia acerca de la enseñanza del anticristo?

Recuerden que la advertencia es doble: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en sarx, es de Dios. Y todo espíritu que no confiesa que Jesucristo ha venido en sarx, no es de Dios, este es el espíritu del anticristo. No existe terreno neutral.


¿Ha conocido usted algún cristiano que afirme que Jesús no tenía un cuerpo real? ¿Sabe usted cuál es la doctrina de la iglesia católica en cuanto a ese punto? La iglesia católica, al igual que la mayoría de las denominacio­nes cristianas, enseña que Cristo tenía un cuerpo de carne y hueso. De acuerdo con la doctrina católica, el cuerpo de Cristo, mientras él vivió en la tierra, era tan físico como el suyo y el mío,

¿Que pues sucede con el anticristo?

Peto cuando observamos la cuestión de la naturaleza humana de Cristo el cuadro cambia rápidamente. Y la razón de esto es muy simple: Si el diablo tuviera que admitir que Cristo venció el pecado en la misma naturaleza caída que tú y yo tenemos, su caso de defensa se desmoronaría inmediatamente.

Naturalmente, el anticristo nunca favorecerá una creencia tan poderosa como esa. El mantendrá cuidadosamente la idea de que la naturaleza de Cristo (32) tenía ventaja sobre la nuestra. La doctrina católica ha logrado esto mediante la creencia de la "inmaculada concepción". Mucha gente piensa que esto tiene que ver con la concepción de Jesús en la matriz de María, pero en realidad, la doctrina se refiere a la concepción de María en la matriz de su madre.

Aparentemente era tan importante que Cristo tuviera esa ventaja sobre nosotros, que la iglesia romana tuvo que retroceder dos generacio­nes para asegurar que María se encontraba enteramente libre del pecado original, de tal manera que no hubiera duda alguna de que Cristo no vino en la sarx. Y esa enseñanza, dondequiera y como quiera que se encuentre, es la marca del anticristo.
Desafortunadamente, el asunto no ha sido bien aclarado, ni aun en las mentes de los adventistas, que tiempo han tenido para que lo entiendan. Elena de White dijo así. "Me han llegado cartas que afirman que Cristo no podía haber tenido la misma naturaleza que el hombre, pues si la hubiera tenido, habría caído bajo tentaciones similares."

Pero ¿cuál fue la contestación de la Sra. White? "SÍ (Jesús] no hubiera tenido la naturaleza del hombre, no podría ser nuestro Ejemplo. Si [Cristo] no hubiera sido participante de nuestra naturaleza, no podría haber sido tentado como lo ha sido el hombre... Fue una solemne realidad que Cristo vino para reñir las batallas como hombre, en lugar del hombre. Su tentación y victoria nos dicen que la humanidad debe copiar el Modelo. El hombre debe llegar a ser participante de la naturaleza divina" 60


Toda esta divagación, no importa cuan interesante muestre ser, ha sido para señalar la importancia de los dos requerimientos que Walter Martin estaba presentando a la iglesia Adventista del Séptimo Día. Sin embargo, para algunos, muchas preguntas quedan sin respuesta. El Dr. Martin nos dijo que Elena de White negaba la deidad de Cristo. ¿Fue verdad que ella la negó? El Dr. Martin nos dijo que nosotros estábamos errados en nuestro entendimiento acerca del libro de Hebreos ¿Es esto cierto?

Éstas son buenas preguntas. ¿Habrá buenas contestaciones? Desafortu­nadamente, no tenemos contestaciones tan buenas como desearíamos tener. El Dr. Martin nunca produjo la evidencia para ambas acusaciones, y es muy difícil refutar un cargo tan vago como este. El Dr. Martin nunca nos mostró las palabras de Elena de White donde, según él, ella había negado la deidad de Cristo; y en cuanto a sus citados comentarios acerca del libro de Hebreos, él nunca mencionó a qué capituló se refería.

¿Podemos probar que Walter Martin estaba equivocado? No sin antes hacer un análisis cabal del libro de Hebreos y de todos los escritos de Elena de White.

¿Tenemos una buena razón para creer que él estaba en lo correcto? No.

Pero una enfática aserción que no ofrece evidencias ni prueba nada, es a menudo más difícil de contrarrestar que un argumento que trate de probar un punto y fracase. Quizás el Dr. Martin lo sabía.

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Bibliografía


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