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Eduardo Galeano


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Eduardo Galeano


Nació en Montevideo, en 1940. Eduardo Hugbes Galeano es su nombre completo. A los catorce años entró al mundo mágico de periodismo, publicando dibujos que firmaba Gius, para la dificultosa pronunciación castellana de su primer apellido. Algún tiempo después, empezó a publicar artículos. Se firmó Galeano, y así se le conoce.


Ha hecho de todo. Fue mensajero y dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y peregrino por los caminos de América. Algunas veces se murió, pero resucitó siempre.
En Montevideo dirigió un diario y algunos periódicos, sucesivamente clausurados por el superior gobierno a los acreedores. Fue jefe de redacción del semanario Marcha y director del diario Época.
En Buenos Aires, fundó y dirigió la revista "Crisis". A principios de 1985, regresó a Uruguay, al cabo de un exilio de doce años en Argentina y España.
Bibliografía


  • Las venas abiertas de América Latina (1971)

  • Vagabundo y otros relatos

  • La canción de nosotros (1975)

  • Días y noches de amor y de guerra (1978)

  • Memoria del fuego (I) Los nacimientos

  • Memoria del fuego (II) Las caras y las máscaras

  • Memoria del fuego (III) El siglo del viento

  • Entrevistas y artículos

  • El libro de los abrazos (1989)

  • Ser como ellos y otros artículos (1992)

  • Las palabras andantes (1993)

  • El fútbol a sol y sombra (1995)

En él conviven el periodismo, el ensayo y la narrativa, siendo ante todo un cronista de su tiempo, certero y valiente, que ha retratado con agudeza la sociedad contemporánea,penetrando en sus lacras y en sus fantasmas cotidianos.Lo periodístico vertebra su obra de manera prioritaria. De tal modo que no es posible escindir su labor literaria de su faceta como periodista comprometido.


A los 14 años entró en el mundo del periodismo, publicando dibujos que "Gius", por la dificultosa pronunciación castellana de su primer apellido. Algúntiempo después empezó a publicar artículos. Se firmó Galeano y así se le conoce.

Ha hecho de todo: fue mensajero y dibujante, peón en una fábrica de insecticidas, cobrador, taquígrafo, cajero de banco, diagramador, editor y peregrino por los caminos de América.


En sus inicios fue redactor jefe de la prestigiosa revista Marcha (1960-64), publicación que durante décadas dio cobijo a las voces más interesantes de las letras uruguayas y que terminó siendo silenciada en 1974 por la dictadura. En el año 1964 Galeano es director del diario Época. En 1973 tuvo que exiliarse a Argentina en donde funda y dirige una revista literaria titulada Crisis, en la que destaca la labor del poeta Juan Gelman. En 1975 se instala en España, encontrando un país que estaba a punto de dar un salto histórico cualitativo, el octogenario dictador como sombra de sí mismo. Reside en Calella, al norte Barcelona. Publica en revistas españolas y colabora con una radio alemana y un canal de televisión mexicano.
Sus primeros escritos son reportajes de corte político en los que la realidad aparece continuamente golpeada por las circunstancias. Tanto el reportaje titulado "China" (1964) como "Crónica de un desafío", del mismo año, o "Guatemala, un país ocupado" (1967) reflejan una escritura de urgencia, de denuncia, que retrata la cotidianeidad de unos tiempos difíciles con una escritura situada siempre en primera línea de los hechos que vertebran el presente. Con "Las venas abiertas de América latina" (1971), explicativo título, logró su obra más popular y citada, condenando la opresión de un continente a través de páginas brutalmente esclarecedoras que se sumergen en la amargura creciente y endémica de América Latina. Esta obra sido traducida a dieciocho idiomas y mereció encendidos elogios desde diversos sectores. El escritor alemán Heinrich Böll, Premio Nobel de Literatura en 1972 y autor de "Opiniones de un payaso", obra clave de la literatura contemporánea, llegó a decir a propósito de la obra de Galeano que pocas obras en los últimos tiempos habían conmovido tanto.
Junto al Galeano periodista empieza a aparecer el Galeano narrador que prolonga en sus obras su visión de América Latina. De la novela corta "Los días siguientes" (1963) a los relatos contenidos en "Vagamundo" (1973) pasan diez años, pero se mantiene una misma percepción de las cosas, continuada en "La canción de nosotros" que merecío el premio Casa de las Américas de 1975. En Galeano el contexto político y social no puede eludirse y es el marco central en el que transitan sus historias. "Días y noches de amor y de guerra" (1978) se enmarca en los difíciles días de la dictadura en Argentina y Uruguay.
Con la "Memoria del fuego" hay una recuperación del pasado indigenista. Esta obra narra la odisea de las dos Américas, centrándose en los hechos más cotidianos, componiendo una trilogía febril e incisiva, apoyada en la rigurosidad de las fuentes y en la que se entrecruzan crónicas históricas con pinceladas del presente, siempre en busca de un futuro más justo. De aquella trilogía histórica formaban parte "Los nacimientos" (1982), "Las caras y las máscaras" (1984) y "El siglo del viento" (1986). En los tres libros hay un mismo objetivo y como dice periodista italiano Gianni Miná, una voz incisiva y militante que trata de impedir que se olvide la tragedia que asola a quienes viven en el más completo subdesarrollo.
"La memoria del fuego" está estructurada en torno a pequeñas vivencias cotidianas que es en donde encuentra Galeano la verdadera grandeza del ser humano. La intrahistoria es el universo en el que caminan las obras del escritor uruguayo, al margen de grandes gestas y de sucesos grandilocuentes, que se apartan del hombre de a pie y del verdadero devenir de los acontecimientos históricos. Son, en palabras de Galeano, historias pequeñas, pero no minimalistas.
Joan Manuel Serrat toma prestado un fragmento de una de estas historias de "Memoria del fuego" para ilustrar a modo de presentación en sus recitales el tema "Che Pykasumi", que el cantautor interpreta en lengua guaraní.
Un año antes de la publicación de "El siglo del viento" y una vez terminada dictadura uruguaya, regresa a Montevideo. Tres años después firma "El libro de abrazos", de contenido más sutil y poético. El propio Galeano definiría de este modola raíz de esta obra: "Creo que un autor al escribir abraza a los demás. Y éste es un libro sobre los vínculos con los demás, los nexos que la memoria ha conservado, vínculos de amor, solidaridad. Historias verdaderas vividas por mí y por mis amigos, y como mi memoria está llena de tantas personas, es al mismo tiempo un libro de "muchos"... Es un equívoco que ha fragmentado los lazos de solidaridad, que ha condenado a este mundo de finales de siglo a tener hambre de abrazos, a padecer de soledad, el peor tipo de soledad: la soledad en compañía. el mismo proceso que se manifiesta con la pobreza".
Precisamente en "El libro de los abrazos", uno de los libros más exitosos y logrados de Galeano, está contenido un pequeño relato titulado "La noche". Este relato dividido en cuatro partes sirvió de inspiración a Serrat para su canción "Secreta mujer" que formó parte del álbum "Sombras de la China" (1998):

LA NOCHE / 1

No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.
LA NOCHE / 2

Arránqueme, Señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.


LA NOCHE / 3

Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.


LA NOCHE / 4

Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.

En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna.

La luna tiene dos noches de edad.

Yo, una.
También proviene del "El libro de los abrazos", el relato que dio origen a la canción "La mala racha", compuesta por Serrat para "Versos en la boca" (2002):

La Mala Racha

Mientras dura la mala racha, pierdo todo. Se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, nombres, caras, palabras. Yo no sé si será gualicho de alguien que me quiere mal y me piensa peor, o pura casualidad, pero a veces el bajón demora en irse y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me caiga la vida en alguna distracción.


El mismo año de "El libro de los abrazos" aparece "Nosotros decimos no". En 1992 publica "Ser como ellos y otros artículos" y un año después "Las palabras andantes", recopilación de cuentos y reflexiones ilustrados por el artista brasileño José Francisco Borges. El propósito de Galeano en los 90 sigue siendo el mismo que le había impulsado en las otras décadas. Palpar la realidad y luego derramarla en un libro. Como respiro, muestra su pasión por el fútbol y lo reivindica desde la literatura, al modo que también hará Javier Marías, en un libro titulado "El fútbol a sol y sombra".
En 1998 Galeano ofrece en "Patas arriba. La escuela del mundo al revés", otro deesos libros de denuncia que no edulcoran el presente ni rehuyen de sus sombras. Es por tanto Galeano un ejemplo de coherencia en una obra que sirve siempre de guíaa la hora de definir un continente como el de América Latina que debe seguir cerrando heridas. La voz de Galeano suena clara en el marasmo de intereses e injusticias cotidianas. Más allá de una obra literariamente sólida, está la figura del cronista que persigue injusticias, que conjura temores, que rescata del abismo personajes e historias postergadas.
La obra de Eduardo Galeano nos convoca a mirar qué pasado hemos levantado y qué futuro estamos dejando para nuestros descendientes. Establece un frente común contra la pobreza, la miseria moral y material, la hipocresía de un mundo que sigue abriendo cada vez más distancias entre los que tienen y los que no tienen. Lo demagógico puede ser un riesgo inevitable en este tipo de propuestas, pero Galeano la salva con un estilo conciso, brillante y, sobre todas las cosas, necesario.
En Eduardo Galeano hay un compromiso constante con el ser humano y sobre todo una fidelidad a unas ideas que condenan el neoliberalismo y que siguen apostando por un socialismo real, no de andar por casa, y que de alguna forma recupere el pulso perdido, lejos del presente en el que el hombre es visto como una mercancía y en el que parece que no hay lugar para las utopías.
Eduardo Galeano reside desde 1985, –tras finalizar la dictadura uruguaya–, en su Montevideo natal donde sigue haciendo su literatura y su periodismo de marcado tinte político.

Bibliografía





  • China (1964)

  • Crónica de un desafío (1964)

  • Guatemala, país ocupado (1967)

  • Las venas abiertas de América Latina (1971) *

  • Vagamundo y otros relatos (1973)

  • La canción de nosotros (1975)

  • Días y noches de amor y de guerra (1978)

  • Memoria del fuego (1986) :




  • Los nacimientos (1982) *

  • Las caras y las máscaras (1984) *

  • El siglo del viento (1986) *




  • Nosotros decimos no (1989) *

  • El libro de los abrazos (1989) *

  • Ser como ellos y otros artículos (1992) *

  • Las palabras andantes (1993) *

  • El fútbol a sol y a sombra (1995) *

  • Las aventuras de los jóvenes dioses (1998)

  • Patas arriba. La historia del mundo al revés (1999) *



Obras

Los días siguientes. 1962



  • China 1964: Crónica de un desafío. 1964

  • Los fantasmas del día del león y otros relatos. 1967

  • Guatemala: Clave de Latinoamérica. 1967

  • Reportajes: Tierras de Latinoamérica, otros puntos cardinales, y algo más. 1967

  • Siete imágenes de Bolivia. 1971

  • Las venas abiertas de América Latina. 1971

  • Contraportada

  • Crónicas latinoamericanas. 1972

  • Vagamundo. 1973

  • La canción de nosotros. 1975

  • Conversaciones con Raimon. 1977

  • Días y noches de amor y de guerra. 1978

  • La piedra que arde. 1980

  • Voces de nuestro tiempo. 1981

  • Memorias del fuego I - Los nacimientos. 1982

  • Memorias del fuego II - Las caras y las máscaras. 1984

  • Contraseña. 1985

  • Memorias del fuego III - El siglo del viento. 1986

  • Aventuras de los jóvenes dioses. 1986

  • Nosotros decimos no: Crónicas (1963-1988). 1989

  • El libro de los abrazos. 1989

  • El tigre azul y otros relatos. 1991

  • Ser como ellos y otros artículos. 1992

  • Las palabras andantes. 1993

  • Amares (Antología de relatos). 1993

  • Úselo y tírelo. 1994

  • El fútbol a sol y sombra. 1995

  • Las aventuras de los dioses. 1995

  • Mujeres (antología de textos). 1995

  • Patas arriba. La escuela del mundo al revés. 1998

  • Las aventuras de los jóvenes dioses. 1998

  • Patas arriba. La historia del mundo al revés. 1999

  • Entrevistas y artículos 1962-1987




02/04/02
El escritor uruguayo Eduardo Galeano y el lingüista estadounidense Noam Chomsky, recibieron el doctorado Honoris Causa de manos del rector Jorge Rabassa y del escritor Osvaldo Bayer, quien llegó especialmente a la región para este acontecimiento. Por su parte, el doctorado a Chomsky lo recibió en su nombre el doctor Pascual Masullo, de la Escuela Superior de Idiomas de la UNC.

Eduardo Galeano

La propuesta para la entrega del doctorado Honoris Causa a Eduardo Galeano fue realizada por la Secretaría de Extensión de la UNC, los trabajadores de la Zanon, y la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén, ATEN provincial.

El Consejo Superior aprobó el otorgamiento de esta distinción, con la evaluación favorable de Osvaldo Bayer y Eduardo Rosenzvaig, y los internos María Cecilia Cervini de Boggio (Facultad de Derecho y Ciencias Sociales); Alejandro Finzi (Humanidades) y Silvia Blanco de Barco (Ciencias de la Educación).

Osvaldo Bayer

El escritor Osvaldo Bayer dedicó una importante consideración a la obra "Las venas abiertas de América Latina", de Galeano, que "como ningún otro de su época tuvo una influencia fundamental en la idea acerca de América Latina, sus orígenes, su historia, las consecuencias del "descubrimiento" europeo y las pasadas y presentes por su liberación".

Afirmó que "podríamos hablar tomos de los otros libros de Galeano, de sus incontables artículos periodísticos, de su lucha inclaudicable contra las militares que avasallaron todo atisbo democrático en las sociedades latinoamericanas. Su ojo avizor está constantemente despierto. Todos sus escritos tienen algo de aspecto pedagógico, de enseñanza, de acercar soluciones para la vida en dignidad de todos estos pueblos".

Pensador sin trabas

Para Eduardo Rosenzvaig, Galeano "es un pensador sin trabas ni compartimientos estancos. Alguien que hace de la forma otro contenido. Desde la novela al ensayo. Desde su pasión por el fútbol a las preocupaciones medioambientales, transitó los géneros impensados para hacer de la resistencia y la victoria sobre tanta injusticia, un lugar más amable, riente, terrible o fantástico.


Reintegró y modificó a un ambiente de confrontaciones sociales las fábulas de Esopo. Pequeñas historias sin moralejas. No fábulas para el acaso, sino episodios de la vida diaria latinoamericana, tensada entre cárceles y libertades, entre milicos y juventudes, entre yuppies y socialismos nuevos". Consideró además que "le cabe en este caso el orgullo de entregar el doctorado Honoris Causa a Eduardo Galeano, a la Universidad Nacional del Comahue. Un centro de estudios de las extremidades del globo. Y un doctorado a una causa: la liberación de los pueblos. La libertad del honor, continuamente encarcelado; un doctorado honorífico a una causa real; un galardón para el que lo recibe y para quien lo entrega; un fervor que no cesa".

Ejemplo de dignidad

Los evaluadores internos de la UNC, los profesores Cecilia Boggio, Alejandro Finzi y Silvia Barco, afirmaron luego de una profunda evaluación de la obra literaria y pedagógica de Galeano- que "la Universidad pública, laica, gratuita, democrática, es el espacio de la crítica y de la acción, es el espacio que tiene la responsabilidad de reconocer y distinguir a los intelectuales que aportan a su función social. A Eduardo Galeano dicen- le sobran méritos para esto y esta Universidad del Comahue, que desde su fundación fue un ejemplo de dignidad desde la lucha que repudió la intervención de los personeros de López Rega, repudió al asesino Pinochet y en una actitud de clara autonomía puso el nombre de Salvador Allende al Aula Magna y designó su rector, se merece la distinción de distinguirlo con el doctorado Honoris Causa".


EDUARDO GALEANO FUE GALARDONADO CON EL TITULO DOCTOR HONORIS CAUSA DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA
"Los gobiernos compiten por quién se arrastra más en la Copa del Felpudo"
* El escritor y ensayista uruguayo Eduardo Galeano, que publicó recientemente "Tejidos", elogió la revolución cubana, afirmando que "está sucia de barro humano y es contagiosa".
Eduardo Galeano elogió la revolución cubana, afirmando que "está sucia de barro humano y es contagiosa".
Asimismo, en referencia a los atentados del 11 de setiembre, criticó la actitud de varios gobiernos del mundo que, "compiten por arrastrarse ante los mandones", en lo que definió como el "Campeonato Mundial del Felpudo".
Galeano recibió ayer el título Doctor Honoris Causa en Letras de la Universidad de La Habana, durante una ceremonia que se realizó en el aula magna, que lució desbordada de público.
"Muchas gracias. En realidad, esas dos palabritas expresan perfectamente todo lo que tengo que decir, porque las estoy diciendo de verdad y no por fórmula de obligatoria cortesía", dijo el escritor iniciando su mensaje.
"No digo muchas gracias a la Universidad de La Habana solamente porque ha cometido la irresponsabilidad de

hacerme doctor, aunque este único gesto bien valdría, de por sí, mi agradecimiento. Porque estaba visto que yo, que nunca fui estudiante universitario y aprendí lo poco que sé en los cafés de Montevideo, sólo podía llegar a ser doctor por algún acto de magia o generosidad", ironizó el orador.


"Había otra posibilidad, pensándolo bien, pero no se me dio. En mi país, en un pueblo que se llama Cerro Chato aunque no tiene ningún cerro, ni chato ni puntiagudo, hubo alguien que tuvo esa suerte. Doctor Galarza, se llamaba. El padre lo había bautizado así, Doctor de nombre, Galarza de apellido, porque quería un hijo con diploma y su bebé no le pareció digno de confianza. Pero cuando yo nací, me llamaron Eduardo".
Galeano citó parte de lo que escribió a lo largo del tiempo sobre Cuba, diciendo que estaba especialmente agradecido por el reconocimineto "porque el doctorado viene de donde viene".
"Hace treinta años, me preguntaba yo, a propósito de la actitud del gobierno de los Estados Unidos, que prohibía que sus ciudadanos viajaran libremente a Cuba: 'Si esta isla es, como dicen, el infierno, ¿por qué los Estados Unidos no organizan excursiones para que sus ciudadanos la conozcan y se desengañen?'. Ahora, me lo sigo preguntando".
"Hace diez años, formulaba otra pregunta sobre la infiernización de Cuba: '¿Por qué voy a confundirla, ahora, con el infierno, si yo nunca la he confundido con el paraíso?'. Y ahora, me lo sigo preguntando. Ni infierno, ni paraíso: la Revolución, obra de este mundo, está sucia de barro humano, y justamente por eso, y no a pesar de eso, sigue siendo contagiosa".
La Copa del Felpudo
"Yo siempre creí que a Cuba se puede quererla sin mentir coincidencias ni callar divergencias", continuó el escritor. "Y ahora estoy más que nunca seguro de que no hay otra manera de quererla, ni dentro ni fuera de sus fronteras, porque la coincidencia que se alimenta de la divergencia es la única forma de amor digna de fe".
Galeano hizo referencia en su discurso al actual mapa mundial, tras los atentados del 11 de setiembre: "No son muy honrosos, que digamos, estos tiempos que estamos viviendo. Pareciera que se está disputando la Copa Mundial del Felpudo. Uno tiene la impresión, y ojalá sea una impresión equivocada, de que los gobiernos compiten entre sí a ver quién se arrastra mejor por los suelos y quién se deja pisar con mayor entusiasmo".
La competencia venía de antes, pero a partir de los atentados terroristas del 11 de setiembre hay una casi unanimidad en la obsecuencia oficial ante los mandones del mundo".
Casi unanimidad, digo. Y digo que hoy me siento orgulloso de recibir esta distinción en el país que más claramente ha puesto los puntos sobre las íes diciendo no a la impunidad de los poderosos, el país que con más firmeza y lucidez se ha negado a aceptar esta suerte de salvoconducto universal otorgado a los señores de la guerra, que en nombre de la lucha contra el terrorismo pueden practicar a su antojo todo el terrorismo que se les ocurra, bombardeando a quien quieran y matando cuando quieran y a cuantos quieran.
En un mundo donde el servilismo es alta virtud, en un mundo donde quien no se vende, se alquila, resulta raro escuchar la voz de la dignidad. Cuba está siendo, una vez más, boca de esa voz. Afirmó que "a lo largo de más de cuarenta años, esta Revolución, castigada, bloqueada, calumniada, ha hecho bastante menos que lo que quería pero ha hecho mucho más que lo que podía. Y en eso está".
"Ella sigue cometiendo la peligrosa locura de creer que los seres humanos no estamos condenados a la humillación. A ella le doy, en ustedes, mis muchas gracias".

Una multitud aplaudió a Eduardo Galeano

En la entrega del Honoris Causa al escritor uruguayo y a Noam Chomsky, 2.000 personas – estudiantes, docentes, sindicalistas y representantes mapuches – colmaron el gimnasio de la UNC


NEUQUEN (AN). – Una multitud que rebasaba el gimnasio "El Escondido" de la Universidad Nacional del Comahue aplaudió ayer a Eduardo Galeano. El escritor uruguayo y el lingüista estadounidense Noam Chomsky recibieron el doctorado honoris causa, otorgado en las postrimerías del mandato de Jorge Rabassa como rector de la UNC. Los discursos fueron interrumpidos en varias ocasiones: cuando Rabassa mencionó a las Madres de Plaza de Mayo – presentes en el gimnasio – y citó a Salvador Allende, cuyo nombre lleva el aula magna de la universidad; cuando habló Osvaldo Bayer y se refirió a Galeano y a otros escritores latinoamericanos. La ceremonia volvió más emotiva: Bayer fue silenciado por el aplauso cuando dijo que Galeano es un "poeta vagabundo como Alexander von Humboldt" y cuando leyó una cita del uruguayo sobre la "cerámica hecha por manos obreras".
Antes del acto académico, Galeano -junto con Rabassa y Bayer- recibió a los periodistas regionales en el rectorado de la UNC. Saludó el proceso histórico americano y dijo que los profundos cambios transformadores "están anunciados por el lenguaje, en procesos incipientes".
El discurso de los zapatistas del Ejército Zapatista de Liberación Nacional supone "un lenguaje nuevo: incorpora el sentido del humor tan ausente en la izquierda, rescatan la profunda concepción maya basada sobre el tiempo, porque para ellos es el tiempo el que funda el espacio". Según Galeano, los zapatistas a partir de su vocero, el subcomandante Marcos, tradujeron "a términos comprensibles para toda la humanidad" esa cosmovisión.
Dijo que en la situación actual de América y de Argentina es necesario un proceso de “desprivatización del Estado", que está en pocas manos "y no expresa a todos, lamentablemente". Consideró que las privatizaciones realizadas en el continente – el único país, además de Cuba, que no privatizó sus servicios y empresas públicos fue Uruguay – dejaron a la gente "sin país, sin base material donde apoyarse".
Un ejemplo está constituido, dijo, por la Argentina, que fue "niña modelo y mejor alumna de esa dictadura financiera llamada comunidad internacional" pero, pese a su "abyección indigna e indignante" durante las presidencias de Carlos Menem – "las denominadas relaciones carnales" –, el resultado "es lo que vemos: la indignidad no paga, Roma no paga traidores".
Por el contrario, citó el caso uruguayo, que eludió las privatizaciones por un plebiscito en el cual, por el 73% la sociedad se negó a vender las empresas públicas. La consulta resulta imprescindible cuando se enajena el futuro "de más de una generación". Después de Argentina, se habla "del milagro chileno, pero es necesario advertir que Chile es una de las sociedades más injustas del mundo", donde la pobreza "es el doble o triple de la de Ruanda y Bangladesh". Sin embargo, "ni la dictadura de (Augusto) Pinochet se animó a tocar la viga maestra de la economía que había nacionalizado Allende: el cobre". Señaló una contracara en la respuesta popular representada por cacerolazos, asambleas populares, piquetes "y el trueque, que es una lección para el poder, que también escapa a la horca" de las relaciones permitidas y establece contactos bilaterales, "prohibidos por el sistema".

"Es necesario medir el dolor"

NEUQUEN (AN). – Eduardo Galeano dedicó el acto de anoche a "todos los caídos en el horror de las dictaduras" antes de leer dos textos, uno que se publicará en Página 12, sobre el tema de derechos humanos, y otro de homenaje a Noam Chomsky. Durante la conferencia de prensa, interrumpió su respuesta, recordó a Mauricio Gatti, padre de Simón – el chico encontrado por su madre, Sara Méndez, 26 años después –, muerto unos años atrás. Miró hacia el cielorraso y dijo: "murió del corazón, murió del dolor, murió de dictadura".


Habría que medir, dijo, "el dolor que difunden estas dictaduras del horror que no sólo matan por bala y por medios más sutiles", y habría que preguntarse por qué la gente "se muere de pena, se muere de locura, se mueren borrachos perdidos por no saber qué hacer con el dolor". Eso no se mide, pero afecta "a la gente vulnerable, con cierto nivel de sensibilidad". Mencionó a Alfredo Zitarrosa, "que vivió 50 años o un poco más, y uno se pregunta cómo, un hombre de tanta sensibilidad puede haber vivido tanto. Solamente la gente insensible es de larga duración", sentenció. En contraposición puso a "los que quieren trabajar, que son unos locos, como el Movimiento Sin Tierra" que buscan producir "en lugar de especular".
Galeano nació hace 62 años en Montevideo, Uruguay, donde vive actualmente luego de una década y media de exilio. Estuvo entre los fundadores de la revista "Crisis" en Buenos Aires en la década de 1970, que fue clausurada en los inicios de la dictadura militar en 1976 y es autor de numerosas obras literarias y de investigación histórica, entre ellas "Las venas abiertas de América Latina, de1971, reeditada y traducida a varios idiomas. Obtuvo dos veces el premio Casa de las Américas y recibió el American Book Award, de la universidad de Washington, entre otros galardones.


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