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El Último Pisco Sour

EL ÚLTIMO



PISCO SOUR”

NELSON NATANIEL CORNEJO JONES.
“El Neko”
EL CAPITÁN PROFESOR

EDICIONES OSIRIS

EL ÚLTIMO PISCO SOUR.

Ediciones Osiris.Madrid-España, julio de 2012.

Todos los derechos reservados. All rights reserved.

©Copyright de la obra: Nelson Nataniel Cornejo Jones.

RUC: 10088293474.

Dirección:Javier Fernandez 255-A. San Antonio Miraflores. Lima-Perú.

Telef:2422480/985648007/Copyright de la edición: Ediciones Osiris.

Email:inminentejusticia@hotmail.com

Htpp:www.elescritornelson.blogspot.com/ facebook.

Postulado Finalista, en Creatividad, en el Premio Nacional de Cultura 2,013.

©Copyright de la edición: Ediciones Osiris(Primera Edición 2,012)

Callejón de Gómez Acebo 15 1 B 28021. Madrid-España

ISBN:978-84-96226-86-7

ISBN:978-030-64-0615-7

Edición de El Capitán Profesor(2,012).

Registro de Proyecto Editorial Nro:11501221200834.

Depósito legal de la Biblioteca Nacional Nro: 2012-10869

Queda prohibida la reproducción total y/o parcial de la presente obra sin el permiso expreso de su editor y del Autor.

Licencia de Cedro(Centro Español de Derechos Reprográficos)

Código de Usuario:A20908. Madrid-España(Socio de Cedro).

Editorial:Grupo Nacional de Editores. Madrid-España.2,013.

ISBN:978-84-962226-86-9



Dedico esta obra a mi Padre Jorge. Augusto

como su nombre.

¿El Pisco Sour es peruano o chileno?


El Último Cartucho aún no termina de quemarse.

El Neko.


_¡ Aquí manda Chile y no el Perú! Usted sabe muy bien que en este colegio debe estar flameando la bandera de mi patria. Han debido izarla el día lunes. En el comunicado está todo señalado. El himno nacional chileno se canta los lunes y viernes, y también en las festividades cívicas de nuestro país. Se enseñará Historia, Geografía y Literatura de acuerdo al programa del Ministerio de Educación de nosotros.

Imperativamente dictaminaba el supervisor educativo del ministerio chileno, ante el enmudecido director que lo miraba atemorizado y estuperfacto.

_Y vuelvo a recalcarle. Este colegio se llama Bernardo O’Higgins y no Miguel Grau. Buenos días , director_el supervisor, flanqueado por un oficial y un soldado del ejército de su país, abandonó la dirección del plantel. Al cruzar el patio uno de los alumnos, que curioseaban desde las ventanas de los salones, gritó:

_ ¡Viva el Perú!_instantáneamente el profesor lo silenció_¡Cállese la boca alumno, por favor!_demasiado tarde, ya lo habían escuchado los visitantes . Los tres se dirigieron hacia el aula de clase. Cesaron de reír. El profesor se puso nervioso. Desde la puerta el oficial, altivamente como un gallito chileno, llamó al maestro.

_Hágame usted el favor de llamarme a ese alumno.

_Disculpe usted, oficial. Es un muchacho.Yo lo voy a corregir.

_No me ha oído usted bien. Llámeme a ese alumno_en ese momento se acercó el director y casi suplicantemente le rogó al supervisor:”Por favor, le ruego que disculpe al alumno.Yo lo voy amonestar con unos días de suspensión”.

_Es el oficial quien está llamando al alumno.No yo. Es asunto del oficial.

_ Vamos a tener problemas con los padres de familia…._Le habló el director al oficial, el cual tajantemente enfatizó:”Ése no es mi problema. O viene el alumno o ahorita mismo comienzo a castigar a todo el salón”.

El director le hizo una señal al profesor y en pocos segundos el alumno ya estaba fuera de clase, haciendo planchas en el piso, gritando:”Viva Chile”,”Viva Chile”. Luego lo hicieron ranear por todo el patio y por último correr, levantando las rodillas hasta el pecho.A lo igual que las ranas,todos estos ejercicios los hizo atronando el mismo slogans. Se le pegaba con un palo en las piernas, al ritmo de una lisura, cuando no los hacía bien.

Eran unos acróbatas esos muchachos chilenos que campeonaron en las competencias de bicicrós de los malecones de la Costa Verde.Volaban con las bicicletas, ante el bloqueo de los montículos, como aves que bordean las siluetas de las colinas. Solamente les faltaba cantar, al compás de la música electrónica roquera, para compararse con los canarios de colores que sobrevuelan en los peñascos de los islotes africanos.

Abajo, en la playa, días después, el campeonato continuaba con los tablistas sudamericanos. Creando túneles de agua, ganaron los jóvenes limeños de Punta Roca, pero los tacneños y los santiaguinos quedaron en mejores posiciones con respecto a los demás extranjeros.

El agua y el sol vivificaba el equilibrio de los colosos de la tabla hawaiana. Que no hablar de los kayaqueros que lucharon con bravura contra las aguas enfurecidas de los ríos torrentosos.

En motocrós volvieron a triunfar nuestros vecinos del país del sur. Sus multicolores uniformes se sobreponían a la polvareda y al enlodado del sinuoso pistaje. Daban la impresión de ser astronautas de diferentes colores o caballeros medievales con almetes de reflejos policromados.

La olimpiada abarcaba también la cordillera andina. Una vez más, se coronaron con laureles los de sangre araucana. En andinismo fueron inigualables. Escalaron las montañas más altas de Huaraz. El frío era para ellos el gustazo del saboreo de un helado. Desde las alturas contemplaron ese Perú que los llevó al triunfo. Ese Perú de campamentos y movimientos.

En el esquí en hielo arremetieron contra la materia gélida que los deslizaba por los glaciales huarazinos.Los sureños se sentían en familia, porque las orografías de los andes del sur eran las mismas que las de los andes del norte.

Ellos bajaban las montañas esquíando y cantando. Los chilenos y peruanos,que campeonaron en las competencias deportivas,celebraron con pisco sour y champagne en sus peculiares geografías que les tocó intervenir. El periodismo logró entrevistar a dos de ellos.

_ ¿El pisco sour es peruano o chileno?

_Peruano……..pues……claro. ¿Quién no lo sabe? _respondió el compatriota.

_¿El pisco sour es peruano o chileno?

_Chileno. Eso lo sabe todo el mundo_Globalizó su opinión el vecino foráneo,mientras el público asistente apabullaba:”¡U u u u u u u ,mentira!”.Luego los jóvenes mapochos mandaron saludos a sus amigos y familiares.

_Y saludo a mi profesor que tanto me estimuló para la competencia deportiva.

_¿Cómo se llama tu profesor?

_Bueno… eso no lo puedo decir, porque a él no le gusta que lo reconozcan públicamente.

_¿Por qué? ¿Es tímido?

_No. No es tímido.Es mágico, misterioso y humilde de espíritu como la naturaleza peruana. Es incógnito, a lo igual que los Andes. Saludos, profesor : M.A.D.C.


Amado M.A.D.C.


Te escribo desde acá, nuestra idolatrada “Ciudad de los Reyes”, para compartir contigo mi corazón y la pasión por los libros, que la sabiduría creó en mi alma.

No dejo de recordar tu porte de marino inglés, que oscila entre la fuerza del carácter que posees y la suavidad del artista que pincelas. Como voy a olvidarme de tu titánica voz de guerrero que mandaba, corregía, enseñaba y aconsejaba.

El colegio nos unió. El destino nos separó. Las letras de esta misiva reencontraron nuestros sentimientos.

Tú querías que fuera así:

Solamente las cartas están reservadas para el amor. El teléfono y el Internet, para los otros asuntos que veo en Lima. En esta reserva romántica he seleccionado un fragmento de las tantas poesías que te las quiero declamar personalmente:
Mi corazón enamorado

se abrió como un frasco de perfume,

que al quebrarse: hace navegar

en su líquido aromático,

a una rosa que naufraga

en búsqueda de una isla encantada.


La rosa encuentra esa isla encantada

y sobrevive, saboreando los néctares

de sus frutos afrodisiacos.

Pero uno de ellos,

estaba envenenado.
La rosa se está muriendo.

Le ruega a Dios por la vida.

Desde el cielo cae un fruto.

Ese fruto que me libró de ser marchitada,

eres tú.
Espero mi amor que te hayan gustado mis versos. Los compuse al compás de las campanas que tú conoces.

Siempre te recuerdo cuando voy a leer a la Biblioteca Nacional….ya…ya…..ya sé, no te voy hablar de eso……voy a decirte otra cosa. El olor de los libros de la biblioteca es el mismo olor de los libros de la biblioteca del colegio. Ese olor que nos gustaba. A ti por su vejez histórica. A mí por su vejez literaria. Que lindo era cuando ese misterio olfativo estaba acompañado de esas tardes de invierno. Nubladas como la bruma marina, que nos esperaba en el puerto tacneño para pasearnos en tu buque de guerra. Tú siempre estabas con el uniforme marino, que te hacía más británico de lo que eres, y yo , con el pañuelo que envolvía mi cabeza como una italiana. Así lo decías tú.

Los recuerdos son bonitos y son malitos, cuando no se tiene a su lado al ser que tu quieres.
Adiós, Inglesito de mi vida.
Te ama:A.P.T.V.
P.D.T.A:Yo mendigo los libros de tu vida, al no encontrarte a mi lado.

_Profesores, les he vuelto a leer el comunicado para que lo cumplan. Sé que algunos colegas siguen enseñando lo opuesto al programa del Ministerio de Educación de Chile. Entiendo que se quiere mucho al Perú, pero ante esta situación nada podemos hacer. Acuérdense de que también hay alumnos chilenos. Tal vez sus familias colaboran con el inspector educativo. No quiero que a nadie de ustedes los despidan o se cierre el colegio, o quien sabe,se les torture. Hay que tener presente que son los militares los que mandan acá_ advirtió el director a los profesores que estaban reunidos en su despacho.

_ Lo he tenido presente desde el momento que castigaron al alumno del cuarto “B” de secundaria_ aclaró el Capitán Profesor, encargado de la formación militar y de impartir las asignaturas de Historia, Geografía y Arte.

_ Por lo mismo capitán. No hay que provocar a los dictadores.

_¿Cree usted que yo lo estoy provocando al enseñar sobre la cultura de nuestra patria?_ argumentó cuestionativamente el Capitán Profesor.

_ Creo que sí. Se está atentando contra el programa y contra el comunicado.

_¿Y usted , está a favor del comunicado o de la patria?_ lo puso entre la espada y la pared, el Capitán Profesor al director.

_ Yo estoy a favor de mis compatriotas de este colegio_ se defendió , con identidad nacional , el director.

_Yo también estoy a favor de mis colegas.

_ Entonces debería aliarse con la profesora de letras, que está enseñando más literatura sureña que peruana.Y de paso que bien declama las poesías de Neruda y Gabriela Mistral.

_La profesora ya es una aliada mía_ la docente al escuchar las palabras del Capitán Profesor, lanzó una mirada misteriosa al director, en el momento que todos los profesores la obsevaban a ella.

_De esa alianza usted ha debido aprender a ser más humilde, más

sumiso. ¿No cree?_ las palabras del director sonaban a picardía.

_ Humilde y sumiso como el profesor de matemáticas_ el pedagogo de la especialidad se incomodó con la comparación del colega.

_Por favor capitán no me meta usted en este asunto. Respéteme, así como yo lo respeto a usted.

_ Discúlpeme, profesor, no sabía que decirle a alguien: humilde y sumiso, significaba faltarle el respeto.

_ En realidad profesor no hay falta miento alguno con decirle a usted humilde y sumiso_ intervino el director_.Todo lo contrario, necesitamos acá profesores humildes y sumisos para afrontar esta situación. Su conducta con el oficial que castigó al alumno, fue la correcta.

_ Muy similar a su conducta ¿verdad?_ vehementemente encaró el Capitán al Profesor_ A la suya también, capitán. Usted ha experimentado en carne propia, la humildad y la sumisión ante sus superiores. Lo sigue experimentando.

_ Eso es muy diferente, porque en la base naval los superiores y los subalternos son compatriotas. No es una relación con extranjeros.

_ Pero la actitud es la misma. La conducta del militar es universal en todo el mundo. Usted también es un superior seudoextranjero que castiga y castiga a los alumnos subalternos de otra nacionalidad racial, entre comillas. Y si hablamos de extranjero, usted es de origen inglés, y a cuantos marineros cholitos habrá castigado o masacrado_ los profesores lo miraban con extrañeza al capitán, pero el marino sabía defenderse, así no más no se hundía en su buque.

_ Pero a ninguno lo castigaría por decir ¡ Viva el Perú ¡, ni tampoco por decir ¡ Viva Chile!. Además no creo que ningún marinero quisiera matarme por venganza.

_ ¡ Pero, por favor, capitán, sea más racional, comprenda la situación que estamos viviendo!_ gritó imponentemente el director.

_ ¡ No me grite, director. Yo no soy su subalterno! _ los profesores se contuvieron la risa.

_ Pero de que otra forma le puedo a usted hacer entender. Los peruanos hubiéramos hecho lo mismo, con este colegio, si Tacna fuese de ellos y después de nosotros.

_ Me hubiera entendido como patriota y como militar, si se me hubiese llamado en el momento que estaban castigando al alumno del cuarto “B”. Lamentablemente yo estaba en el otro pabellón.

_ ¿Y qué iba a poder hacer usted?_ abrió los brazos el director en forma desafiante.

_ Muchas cosas. Primeramente le diría que no es una ofensa exclamar con garra ¡Viva el Perú! o ¡Viva Chile!, en un territorio que temporalmente es de ellos, pero que siempre ha sido de nosotros y que tal vez en el futuro, vuelva a ser de nosotros. Es más , le haría recordar que el colegio Miguel Grau…….perdón Bernardo O’Higgins, aún continúa bajo la dirección del Ministerio de Marina del Perú, según las cláusulas educativas del estado chileno. Por lo tanto, era yo el más indicado para sancionar a ese alumno.

_ Capitán, capitán. Usted sabe muy bien, que en la realidad son ellos los que tienen la sartén por el mango, y ahí se queman todos esos papeluchos de leyes.

_No sabemos cuál será la actitud de ellos, si se lo enrostramos públicamente. Pueden temer al periodismo internacional.

_ Ay…ay…profesor. ¿A ver qué haría usted si no le hacen caso, con todo lo que le ha dicho, y en ese momento continúan castigando al alumno?

_ Bueno…..no sé……me opondría físicamente al oficial o utilizo mi arma, o pediría refuerzos a la base naval de Tacna.

_Ja ja ja ja ja ja . Quiere usted tener una guerra por su propia cuenta. Capitán, “por eso”, aparte de que lo expulsen de la marina, lo pueden meter preso y mandarlo al Estadio Nacional de Santiago. Usted sabe muy bien como es ese Hitler chileno. Cerrarían el colegio. Hasta yo y todos los colegas, correrían el riesgo de ser implicados.

_ En ese caso mandaría cartas a la ONU, a la OEA, a San José o a la Comunidad Andina.

_ No me haga reír otra vez, capitán. Usted es un idealista. A propósito ¿No está borracho por si acaso ?_ los maestros carcajeaban, exceptuando la profesora de Literatura y Religión. Inteligentemente respondió el Capitán Profesor:

_ Yo creo que los dos estamos borrachos. Usted con el pisco sour chileno y yo con el pisco sour peruano. Solamente que mi pisco tiene huevos y el suyo no.
Las fiestas domingueras de los estudiantes de suboficiales de la FAP ( Fuerza Aérea Peruana) eran muy divertidas. La orquesta tocaba todo tipo de música: salsa, cumbias selváticas, rock, reggaetón, perreo y huayno-rock del grupo Ushpa.

Entre el grupo de los técnicos FAP, sobresalía inigualablemente bailando el suboficial egresado del Bernardo O’Higgins. Siempre tuvo una gran predisposición física para las danzas y para los deportes. En fútbol era el número uno.

Su apelativo en la base aérea era Pisco Sour, porque cuando lo tomaba siempre preguntaba en tono de broma: “¿El pisco sour es peruano o es chileno?”.

Aquel ex alumno del O’Higgins destacó en el campeonato de tabla hawaiana de Punta Roca. Se divirtió dos meses volando con la tabla y luego postuló a la escuela de oficiales de aviadores FAP, pero no pudo ingresar porque su vara se fue a los Estados Unidos. Entonces se hizo un suboficial de la aviación para continuar en

el acogedor ambiente de la Base de las Palmas, que tanto le gustaba. Especialmente le atraían: el vuelo maniobrático de los aviones, el uniforme azul, que no se diferenciaba mucho de el de los oficiales, y las fiestesitas dominicales que tanto disfrutaba bailando.

Se sentía muy contento cuando sus compañeros de la escuela técnica lo rodeaban para hacerle barra en el instante que bailaba salsa o rock.

Buena Pisco Sour, tú le das. No te dejes!_ era casi siempre el slogan de sus barristas.

Ese Pisco Sour era buena gente, pata, amigo y muy servicial, pero capaz de traicionar a cualquiera por dinero.

Amado M.A.D.C.

Todas las noches extraño el calor de tu cuerpo que avivaba la pasión de mi piel. Rugí como una cachorra de leona, cuando me desfloraste con tu espada de caballero. Esa tarde invernal reposamos la siesta erótica, contemplando el horizonte marítimo desde aquella ventanita del “Mama Cocha”.

Contigo me sentía devorada por el rey de la selva, perdón, por el rey del mar. Mejor aún : Por Poseidón, que me inundaba con el oleaje del apasionamiento y me clavaba su tridente de dios marino.

Tu pensamiento revolucionario entraba y transformaba mi corazón de devota poetisa al succionarme las protuberantes rodelas. En tus belfos mis puntitas senoidales se veían como escudos afrodisiacos. Saboreaste el néctar de mis labios para transferirme tu elocuente oratoria y deleitaste mis labios vaginales para procrear los retoños de estos versos.

Mi vellosidad pubiana fue la lira de tu inspiración, al cosquillarte esa nariz de filósofo.

La suavidad de tus sentimientos la conocí hundiendo aquel olfato y mi oído en el pelaje coronario que abriga la esencia de tu alma.

Me sentía caminar sobre las nubes, en el momento que me mordías los deditos de mis pies. Era como si volara en una alfombra mágica. Me comunicaste la virilidad de los conquistadores, al pasar tu lengua desde el cuello hasta las cavernas de las orejas.

El olor de tu fascinante río blanco es para mí la fragancia de un perfume de la diosa Venus.

En espera de que te hayas quedado satisfecho con este orgasmo literario, me despido con esta pluma que para mí es la saeta alada de Cupido que atravesó el corazón de mis entrañas.
Adiós, Inglesito de mi vida.
P.D.T.A: Mi carnecita rojita de ese túnel profundo que tú exploraste, siempre será tuya . Tú sabes que es acidita como el pisco sour. Ji ji ji………au……

El Bernardo O’Higgins era un colegio militarizado, pero no militar. Estaba bajo la dirección castrense del Ministerio de Marina del Perú, pero subordinado al Ministerio de Educación de Chile. Con la posesión temporal de Tacna, los chilenos estaban facultados para transformar las directivas del plantel. Por eso el director temía a las visitas de los funcionarios civiles y de las fuerzas armadas del país del sur.

Uno de los cambios de la chilenización ,en materia militar, era que todos los alumnos deberían estar uniformados como cadetes alemanes. El gobierno de la dictadura militar había contratado a un grupo de oficiales alemanes para adiestrar, en maniobras, a los futuros defensores de la patria. La germanización se extendió hasta el comando conjunto. El dictador y sus ministros tenían sus uniformes muy similares a los jerarcas de las guerras mundiales. Parecían “Cancilleres de Hierro”, a lo igual que Bismarck.

Los soldados, a semejanza con los oficiales, estaban homovestidos de color gris y cuello rojo. En campaña ambos tenían los típicos cascos alemanes. Estos eran similares a los antiguos cascos astados del imperio prusiano.

La raza chilena desciende de inmigrantes alemanes, ingleses y holandeses, que llegaron siglos atrás a su país, y por esta razón la educación escolar era de formación sajona. El Capitán Profesor se vio obligado a enseñar más historia de Alemania, Inglaterra y Holanda, que la de España, Francia e Italia. Odín, _Thor, _Otón,_ El Rey Arturo,_ Ricardo Corazón de León y los Piratas Holandeses pusieron fuera de combate a Don Rodrigo,_Carlomagno y Julio César.

Las estéticas penínsulas ibérica, normándica e itálica bajaron su frecuencia de exposición laminar, en las clases de Geografía, al ser desplazadas por las de las Islas Británicas y las siluetas de Holanda y Alemania.

En las clases de Arte se dibujaron más cascos cornudos y alados, de germanos, que morriones españoles y cimeras romanas.

El Capitán Profesor tenía que acatar todas las sajonizadas innovaciones. Él sabía que tarde o temprano iba a ser destituído de su cargo castrense. Ya tenía la advertencia del Ministerio de Guerra de Chile:”Un marino extranjero no puede ser instructor militar de un colegio que está dentro del proceso de formación educativa, impartida por el ejército nacional”. Algunos alumnos sabían de este comunicado.Cuando el Capitán Profesor se excedía en las reprimendas espartanas, algunos discípulos solían murmurar:”Déjalo, no más. Ya falta poco para que lo boten”.

No siempre los educandos tuvieron identidad nacional con su país. Habían alumnos chilenos que querían más al Perú que a su patria. Igualmente peruanos con Chile.

Si bien el Capitán Profesor tuvo algunos altercados con alumnos forasteros, que tenían privilegios en el plantel, por otro flanco vital tuvo grandes satisfacciones en el cuerpo discente. Entre sus alumnos ejemplares estaba Diego Rodriguez. Sobresaliente en las clases de Educación Física y en las maniobras militares. Destacó haciendo barras, bicicleteando y en los campeonatos de fútbol escolar :“Perú-Chile”. No se quedaba atrás, tampoco, en ser el primer bailarín de las fiestesitas del O’Higgins. Militarmente era un soldado en potencia, pero carecía de patriotismo. Solía decir: “Profe, ser peruano o roto me da igual. Yo soy de donde está el billete”.

Alfonso López, en cambio, quería mucho al Perú. Despuntaba en las clases de Historia. Le afectaba no poder cantar el Himno Nacional. Participaba en los sociodramas históricos del O’Higgins. Muy bien hizo los papeles de Bolognesi y Leoncio Prado. Un día al estar protagonizando al Héroe de Arica, un alumno foráneo le gritó: ¡ El último cartucho te lo voy a meter por atrás!. Él se bajó del tabladillo y comenzó a darle puñetasos al grosero compañero, exclamando:”¡Son ustedes los Rotos, no nosotros!”, después que los

separaron,el Capitán Profesor hizo una aclaración,” Para todos aquellos que se ríen, Caupolicán fue el Roto y no Bolognesi”.

_¿Cómo? ¿No éramos Rotos por las orejas que cortó Cáceres?

_¿O éramos Rotos por los haraposos de Almagro?

_No lo sé, alumnos. Ahora a callarse todo el mundo.

A raíz de ese incidente comenzaron a decirle “Cartuchos” a los alumnos peruanos. Creciendo más el apelativo de “Roto”.

Franco Bardales cantaba como un ruiseñor. Lo hacía con una mímica extraordinaria. Aspiraba a ser un cantante profesional. Siempre estaba atrás de cualquier concurso. Cuando terminaban las horas de clase, y el colegio se quedaba solitario, entonaba diversas canciones patrióticas para el director, para el Capitán Pro-

fesor y para la profesora de Literatura y Religión, que lo consideraba un excelente poeta y un gran devoto católico. Él le tenía mucha fe a la Virgen del Carmen.

No todos los buenos alumnos del Capitán Profesor fueron sus compatriotas. Habían discípulos del país vecino que lo estimaban a él y a su patria. Tenemos el caso de unos muchachos que eran pilotos de motocrós y bicicrós. Otros eran los de la banda de música del colegio, que a la vez integraban un grupo roquero de protesta po-

pular. El mensaje político y social, contenido en la letra de sus canciones, encantaba al Capitán Profesor. Especialmente los temas que iban contra la dictadura militar del Hitler de América.

Una mano alzaba en garra, como un tigre que desangra los corazones de la juventud enamorada, y con la otra hacía el ademán de querer arrancar las palpitaciones de los enamorados. Así era la mímica histriónica de ese muchacho cantante que concursaba en el programa televisivo de “Trampolín a la Fama”.

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