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E ingenieríA L canal fernando saénz ridrujeo


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E
INGENIERÍA

l canal


FERNANDO

SAÉNZ RIDRUJEO

E

l Canal, que dentro del ámbito ma­drileño no es otro que el de Isabel II, ha cumplido 150 años el pasado día 18 de junio. Con este motivo se ha organizado un amplísimo abanico de actos conmemorativos que sólo muy parcialmente han saltado a los medios de comunicación. Se han preparado tres libros, aún no presentados, uno sobre la historia del Canal, a cargo de Rosario Martínez y Vázquez de Parga; otro sobre los paisajes del Canal, por Antonio Sarabia, y un tercero sobre los inicios de la empresa. Narra los acontecimientos de aquel año 1851, en que se firmó el decreto fun­dacional, se formó la compañía, se suscribieron las obligaciones para su financiación y, tras la solemne colocación de la primera piedra, comenzaron las obras, para ocuparse luego de diversos aspectos de la construcción, los técnicos que intervinieron, la mano de obra reclusa, etc. Colaboran en el libro Miguel Artola, Rafael Más, Ángel Bahamonde, Juan A. Ye­ves, José Manuel Sánchez Ron, Isabel Rodríguez Chumillas y Alicia Langa, que analizan todos los aspectos de la vida madrileña de la época, y Juan José González Reglero, que además de coordinar la obra, se encarga, junto con Jesús Espinosa, de los as­pectos específicos de la historia de los primeros mo­mentos del Canal.

Otras actividades han sido la apertura al público de parques, empezando por el que más bien es un paseo, en torno a los depósitos de la plaza de Castilla, y si­guiendo por amplias zonas, hasta ahora vedadas, en las instalaciones del Canal en­tre las calles de Santa En­gra­cia y Bravo Murillo. De carácter interno, prácticamente restringido a la propia plantilla del Canal y personas afines, ha sido el re­cital de María Bayo celebrado en el Teatro Real. Se ha celebrado un Sorteo de la Lotería Nacional, en conmemoración del acontecimiento, efectuado en las de­pen­dencias del propio Canal.
Están programadas jornadas sobre “Jardines y uso del agua” y actividades ta­les como regatas en el em­balse de El Atazar o itinerarios para andar por el Canal, además de una fiesta popular recreando personajes y costumbres del siglo XIX.
Una iniciativa que ha despertado mucho interés ha sido el diseño de una jarra me­diante un concurso que aún está pendiente de fa­llar. Se pretende que sea representativa del agua en Ma­drid y ayude a renovar el prestigio que la hizo proverbial.

Dos han sido las exposiciones conmemorativas del aniversario. Una primera inaugurada durante el mes de mayo versó acerca de la fotografía decimonónica de las obras públicas y, en especial, sobre las fotografías de la época de la construcción del Canal. Fue organizada por César Díaz-Aguado, descendiente del principal constructor del Canal, Lucio del Valle, y procedía en parte de los fondos particulares de aquel ingeniero que, para exhibir en diversas exposiciones universales de la segunda mitad del diecinueve, encargó a los más famosos fotógrafos del mo­mento la confección de va­rios álbumes que no sólo re­presentan puentes, canales y túneles, sino que dejan constancia del variopinto paisaje humano —campesinos, soldados, políticos, guar­dias, presidiarios e ingenieros disfrazados de tales— alrededor del que aquellas obras florecieran. El marco de la exposición, el maravilloso depósito elevado de la calle de Santa Engracia, debería ser, por si solo, objeto de visitas turísticas.


La segunda exposición denominada “Agua y ciudad: detrás del grifo” es, por así decirlo, la exposición oficial de la conmemoración y, como tal, se ha inaugurado con solemnidad el mismo día 18 de junio. Ha estado a cargo de Antonio Bonet Correa, co­misario, y Dolores Ro­mero, que han preparado también un estupendo catálogo, con prólogo de Mi­guel Aguiló. Si interesante es la exposición mucho más lo es el impresionante mar­co en que se aloja (“marco incomparable” habría que decir, obedeciendo por una vez, al tópico). El primer depósito del Canal es una enorme estructura subterránea, hace muchos años abandonada, en que centenares de robustas columnas sustentan arcos sobre los que descansan otros tantos cen­tenares de bóvedas de la­drillo. El conjunto produce tal sensación de infinitud y desasosiego que ha he­cho que algún autor lo com­pare con la mezquita de Córdoba o con la cisterna de Es­tambul. Se pretende habilitar el recinto como sala de exposiciones permanente.
De mayor actualidad y alcance técnico, aunque de menor repercusión pública, ha sido la Conferencia Internacional “Sobre uso y gestión eficiente del agua en los abastecimientos ur­banos”, que se ha celebrado en ocho apretadas se­siones los días 21 a 23 de mayo, con 45 ponentes de 10 países distintos. Cuestiones tales como la Directiva Europea del Agua, las es­trategias de respuesta frente a las sequías, los sistemas tarifarios, las experiencias en el control de las pérdidas y la incidencia de la educación y la comunicación sobre los hábitos de los consumidores han sido algunos de los temas que con mayor reiteración se han tratado en las diversas comunicaciones.

Se han celebrado también, en colaboración con la Ca­sa de Velázquez, de Ma­drid, unas jornadas sobre “Las galerías de captación en la Europa mediterránea”.


Todavía está pendiente de celebrar en el momento de redactar estas líneas la Conferencia sobre “El agua en las grandes ciudades europeas”, programada pa­ra los días 27, 28 y 29 de junio, en que se va a debatir el futuro de la gestión del agua, en relación con los abastecimientos, saneamientos, e instalaciones de depuración. Están previstas las aportaciones de representantes de Madrid, Barcelona, Berlín, París, Roma y Viena, y otras ciudades y áreas metropolitanas.
Dirigido por quien esto escribe se ha celebrado, asimismo, un ciclo de conferencias acerca de “La ingeniería del agua en España en el siglo XIX” que ha revisado diversos aspectos del desarrollo de las obras de abastecimiento en dicho siglo, llegando, en algunos casos, hasta el más inmediato presente. Con carácter introductorio, las in­tervenciones de Antonio Ru­meu de Armas, Carlos Seco Serrano y Ángel Martín Municio habían establecido el contexto histórico y científico en que el movimiento hidráulico español se desarrolló. Fernando Terán estableció las conexiones de los abastecimientos y saneamientos con el crecimiento y ensanche de las ciudades y con el plan­teamiento de las cuestiones sanitarias, mientras que Sebastián Martín-Retortillo pasó revista a la evolución de la legislación y la política hidráulica de la época. Bernardo López-Ca­macho se ocupó del pa­sado y del presente del Canal de Isabel II, Miguel Aguiló lo contempló en relación con los abastecimientos de otras grandes ciudades y José Luis Marín examinó todos ellos desde el punto de vista de los aspectos constructivos. Eu­genio Vallarino pasó revista a la evolución tipológica de las estructuras hidráulicas y Antonio Nie­to Llobet ha cerrado el ciclo con una cuestión diferente: la lucha contra las inundaciones, que es una de las asignaturas pendientes en la materia y una de las de más difícil solución.
La clausura, a cargo del Di­rector General de Obras Hidráulicas, ha puesto de re­lieve la cooperación que a lo largo de estos 150 años ha prestado la administración a una empresa que es, en buena medida, responsable del crecimiento y la pujanza de Madrid.




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