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Doctrina Wesleyana Aclarada


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Lo que creemos acerca de la santificación

Tomado de “Doctrina Wesleyana Aclarada” de John Connor

¿Por qué es necesaria la santificación?
La santificación es el remedio para el pecado innato tal como la salvación es el remedio para el pecado adquirido.

Hay dos razones por las cuales creemos que los cristianos necesitan la entera santificación.

Si un creyente no es santificado totalmente, será atraído continuamente hacia el pecado adquirido. Mientras el pecado innato no se limpie, éste será una fuente constante de problemas en la vida del creyente. Esta atracción hacia el pecado es lo que el apóstol Pablo llama “la mentalidad de la carne” o “el cuerpo pecaminoso carnal”. Esta mentalidad, por supuesto, es heredada de Adán.

Lo que hay en el creyente que continuamente lo atrae hacia el pecado adquirido, es el pecado innato. Santiago lo llama “doble ánimo”. En santiago 1:8 dice: “El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos”.

La razón por la cual algunos cristianos nunca son estables y muchos otros son presas fáciles para Satanás es que no han sido totalmente santificados. Quieren servir a Dios, pero son continuamente atraídos hacia el pecado. No son felices en el baile de los pecados, y sin embargo se sienten atraídos a él. Quieren agradar a Dios pero también sienten una gran atracción a hacer cosas que los cristianos no deben. La entera santificación limpiará a los cristianos de esta naturaleza carnal que los atrae continuamente hacia el pecado.


Pablo reconoció a los creyentes de Corinto como “la iglesia de Dios” (2 Corintios 1:1). También los llamó hermanos (2 Corintios 1:8). Sin embrago, señaló que tenía una necesidad de ser limpiados “de toda contaminación de carne y espíritu”, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (2 Corintios 7:1).

La santificación es la purificación del pecado innato (la mentalidad carnal) en los corazones de los creyentes.
La atracción continua hacia el pecado adquirido, hace al pecado innato extremadamente peligroso en el creyente. Dios desea limpiar este pecado innato a través de la santificación así como lo hizo con los discípulos en el Pentecostés.

Dios no nos llamó a la impureza sino a la santidad; por tanto, el que rechaza estas instrucciones no rechaza a un hombre sino a Dios, quien les da a ustedes su Espíritu Santo. 1 Tesalonicenses 4:7,8


Rechazar la luz de Dios en cuanto a la santificación es una trasgresión de la voluntad de Dios y un rechazo a la dirección del Espíritu Santo.


Busquen la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor. Hebreos 12:14


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