Página principal

¿Disidentes o mercenarios? Hernando Calvo Ospina Gracias por su apoyo y cariño


Descargar 0.77 Mb.
Página4/18
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño0.77 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   18

.La penúltima. Suponemos que usted conoce las declaraciones que hizo la hija del Che, Aleida, en agosto de 1996. Ella dijo que el escritor francés, Regis Debray, había hablado demasiado cuando fue capturado en Bolivia, y que por eso su padre fue ubicado...

.Es en lo único que podría coincidir con la hija del Che. Yo nunca estuve de acuerdo con el Che, por ser igual que Castro, pero no por eso hay que desconocer que Debray fue un personaje siniestro y peligroso. Se sabe que Debray delató por miedo, sin que realmente lo torturaran. Y delató porque no creía en esa Revolución; porque aunque se decía comunista era un simple aventurero, un oportunista. Yo no conocí directamente a Debray, pero supe que tenía un ego inmenso, y se creía con el poder suficiente para arreglar nuestros problemas... Les repito: nunca estuve de acuerdo con el Che, pero los delatores como Debray no valen nada, son los peores seres humanos...

.Y la última pregunta. Señor Nazario, quisiéramos que nos sacara de una duda. Si puede, lógicamente. ¿Es verdad que el gobierno estadounidense le pagaba, o le paga, a toda organización que dice luchar contra el gobierno cubano?

.Miren, les repito: Alpha 66 nunca ha recibido dinero de los americanos. Pero aquí, en los años sesenta, todos los demás estaban pagados. Los americanos le daban dinero a cualquier organización para que se mantuviera. Hoy ya no es tanto, aunque parece que por Europa se están manejando algunas cosas. Pero hasta los años ochenta, casi todas comían del pesebre americano.

.¿Qué se está manejando por Europa?

.¡Ah, qué pena! Ustedes dijeron que no tenían más tiempo.

.Y para esto, los americanos y nosotros, el exilio, debemos buscar el apoyo de los europeos, porque tienen una mejor imagen en Cuba.

Al día siguiente de haber llegado a Miami, nos encontramos un vendedor de periódicos callejero. No había que pedirle la carta de identidad para saber que era un joven cubano. Se nos hizo extraño que en un país que se ha jactado de darle todo lo necesario a los que llegan desde la Isla, estuviera ejerciendo esa actividad propia de los sectores más pobres de la sociedad estadounidense. Entonces así, sin más, se nos ocurrió hacer un concurso: cuál de los dos encontraba más cubanos expendiendo flores, maní, cigarrillos, pan, chicharrones, dulces, en cualquier calle. Antes de los doce días desistimos al haber perdido ambos la cuenta. No fue necesario caminar mucho en la ciudad: la popular Calle Ocho .South West, 8th Street. es suficiente para saber que Miami dejó de ser el paraíso prometido para los que salen de Cuba. Tampoco vamos a decir que son miles. Miles y miles son aquellos que por cuatro dólares y cincuenta centavos la hora se rompen la espalda en las fábricas. Cantidad de dinero que sólo alcanza para sobrevivir. Como anotó el periodista cubano-estadounidense Luis Orte-ga, en el periódico La Prensa de Nueva York:

.ese exilio cuya imagen era la de ricachones batistianos escapados de Castro, ya no corresponde a la realidad. Hoy la mayoría es clase obrera que vive en casas humildes en Hialeah..

En Miami la gran mayoría de inmigrantes se sienten frustrados porque Fidel Castro, a quien responsabilizan de todos los males, contin úa en el poder. Pero no desean volver. Aunque añoran la Isla, más les preocupa su futuro en un país que día a día les cierra las puertas y niega oportunidades. La llamada Pequeña Habana, en el centro de la ciudad, es el retrato de la actualidad. Hasta hace diez años era el sitio ideal para vivir y recrearse. Hoy, los comercios tienen rejas y sistemas de seguridad: la delincuencia ha crecido enormemente a causa de las dificultades económicas. Es común encontrar andrajosos y dementes.

A buena parte de la clase media no le quedó más alternativa que escoger otros sitios alejados para habitar y divertirse.

En 1961, a pocos minutos de dejar el aeropuerto de La Habana, se escuchaba la voz del presidente Kennedy dando la bienvenida a aquellos que huían, al tiempo que los animaba a que acogieran con fe y entusiasmo esa oportunidad de comenzar una nueva vida en ese país.1 Se les dio categoría de luchadores por la libertad.

Automáticamente adquirían la residencia y sin mayor dificultad la nacionalidad. Durante muchos años tuvieron las prerrogativas que ninguna otra nacionalidad del continente. Era normal: el imperio debía apoyar a quienes se ofrecían a ser enemigos de su enemigo.

Desde que el gobierno revolucionario hizo gala de soberanía, el estadounidense empezó una campaña psicológica de difamación, desinformación y provocación enorme. Y uno de los objetivos fue el incentivar la salida de los cubanos, como forma de demostrar que el sistema es incompatible con su población. Para ello se ha servido de los medios de comunicación, principalmente la radio. Por las tantas emisoras dedicadas a tal labor se entrevista a un tal .Pepito Pérez., que supuestamente llegó hace dos días y ya está trabajando en una empresa con un salario de varios miles de dólares mensuales. En Estados Unidos, alardean los locutores, con un .esfuercito. se puede lograr fácilmente ser gerente de una gran industria o constituir la propia. Qué pena, rezonga una al micrófono, que las cubanas en la Isla no puedan disfrutar de los preciosos y finos vestidos que podemos lucir nosotras en esta temporada.

El resultado conseguido fue que en 1980 se produjera la salida de por lo menos doscientos mil cubanos por el puerto de Mariel. Cuando los .marielitos. llegaron a Estados Unidos, Panamá o Perú, muchos fueron enclaustrados en verdaderos campos de concentración, lo que produjo revueltas apaciguadas a balas y muertos. Se aducía que el gobierno cubano había aprovechado el éxodo para deshacerse de una buena cantidad de delincuentes, pero .en realidad, en proporci ón al número total, la cifra de los criminales era minoritaria..2 En Miami, .centenares de marielitos murieron en los primeros años despu és de su exilio, acuchillados en broncas, muertos en trifulcas, baleados por la policía o por otros criminales. Centenares fueron encarcelados por una variedad de actos delictivos que incluían hurtos, violaciones, tráfico de estupefacientes y asaltos..3 Desde Estados Unidos se les había ofrecido tanto, que al llegar y no encontrar El Dorado, sino unas limosnas, los .marielitos. tenían que explotar. Pero la explicaci ón que se ha dado ha sido un tanto simplista: .Existían serios problemas de adaptación a una nueva sociedad en un país extraño, choques culturales después de haber vivido décadas bajo dictadura.

Habría que preguntarse si era debido a la .dictadura. o, como dijo Monseñor Román, los cubanos de la Isla están acostumbrados a que el Estado todo se los ponga en la mano.

Pero a pesar de toda la problemática social que creó esta fuga masiva, las instigaciones ideológicas y psicológicas no se detuvieron, por el contrario, aumentaron. Cuando en 1990 el gobierno de Cuba declaró el Período Especial, desde Miami se bramaba que en Estados Unidos sobraba el agua, la electricidad, la carne, el pollo, la leche, la ropa. Lo que no transmitían era que acceder a ello obligaba a más de un .esfuercito. para comprarlo. Así crearon la llamada crisis de los balseros. Esas pobres personas que se montaban en cualquier cosa que flotara, con la intención de llegar a disfrutar de los privilegios que se ofrecían en el paraíso estadounidense, que para la época existían solamente en las mentiras de los espoleadores. Los primeros balseros fueron recibidos como héroes. Pero cuando en pocos meses ascendían a cuatrocientos, en Washington se mostraron señales de preocupación. Y a los cubanos de Miami los balseros empezaron a molestarles, al punto que para desear el mal a alguien ya no se le decía: .ojalá te parta un rayo.; sino: .ojalá te caiga en la casa un balsero..

Y el que supo sacar una buena tajada del pastel que significó la desesperación de aquellos que huían, fue José Basulto. Éste, ingresar ía a Cuba en 1960 como parte de las unidades de infiltración, encargadas de los preparativos para la invasión por Bahía de Cochinos.

Su número de identificación en la Brigada fue el 2522. O sea que había sido el cubano número 22 en reclutarse para la CIA. Semanas antes y después de la frustrada operación, los mercenarios de las unidades fueron detectados y capturados. Basulto alcanzó a escapar, huyendo por la zona naval de Guantánamo, pero continuó con sus actividades contrarrevolucionarias, incursionando por las costas cubanas para atacar objetivos civiles. Aunque él lo niega rotundamente, parece que nunca se alejó totalmente de la CIA. Su participación en la Contra antisandinista, fuerza mercenaria dirigida desde las altas instancias del Pentágono, lo prueba. Andrés Nazario, de Alpha 66, nos dijo que Basulto era un .mercenario voluntario, manejado por los americanos

..

Cuando empieza la crisis de los balseros, Basulto se une a otro veterano de la CIA, Billy Schuss, especializado en infiltración y ataques comando, concibiendo Hermanos al Rescate.5 Organización compuesta por personas de varias nacionalidades, todas unidas .por su deseo de aventura y por sus profundas convicciones anticomunistas



aparentemente creada para salvar a los balseros en las peligrosas aguas del estrecho de la Florida. Y efectivamente rescató a varios, por lo cual se le concedió título de .humanitaria. por la gran prensa mundial e instituciones de derechos humanos. Pero atrás de esa acción hab ía unos propósitos que nada tenían de altruistas.

A fines de 1994, el gobierno estadounidense, preocupado ante la dimensión que estaba tomando lo que había ayudado a provocar, propone a su homólogo cubano la firma de un acuerdo migratorio.

Así, desde mayo de 1995, es prohibido el ingreso ilegal de cubanos a Estados Unidos. Aunque la práctica seguiría demostrando que toda aquella persona representando un interés político y publicitario contra el gobierno cubano, sería bienvenida. De todas formas, desde ese momento quienes no respondieran a esas necesidades, ya no serían considerados como los .héroes de la libertad que huyen del comunismo

., sino valorizados a nivel de .simples haitianos., entregados inmediatamente a las autoridades cubanas, o encerrados provisionalmente en la Base Naval de Guantánamo en condiciones infrahumanas.

Esto sacudió a la dirigencia del exilio en Miami, al ser tomado como un acercamiento de Clinton a Cuba, y el comienzo del fin de sus privilegios.

De manera urgente, una veintena de organizaciones, identificadas por sus posiciones de extrema derecha, se reúnen. Entre ellas estaba la Fundación Nacional Cubano Americana, Fundación Valladares, Alpha

66, Cuba Independiente y Democrática (CID), y Hermanos al Rescate.

El encuentro tuvo lugar en la sede del grupo paramilitar Brigada

2506, que cuenta entre sus dirigentes a José Basulto. Como invitados especiales figuraban el congresista Lincoln Díaz-Balart, colaborador en la redacción de la Ley Helms-Burton, y el terrorista Orlando Bosch.7

Inicialmente, el objetivo central era aunar criterios y trazar una línea de acción para presionar a la Administración estadounidense de que echara marcha atrás con el pacto migratorio. Aunque una vez más .el motivo del encuentro era planear cómo derrocar a Fidel Castro..8

Al detenerse el flujo de balseros, Hermanos al Rescate vio en peligro su existencia. Y como salvación le da un nuevo contenido a su misión: .Ser los ojos del exilio sobre el estrecho de la Florida para que EE.UU. y Cuba no violen los derechos humanos de los cubanos.

. 9 Pero realmente Basulto y Hermanos al Rescate continuaron con lo que hacían, tras el pretendido rescate de balseros: incitar al pueblo cubano a complotar contra su gobierno. Pero no sólo eso:

según el agente de la contrainteligencia cubana infiltrado en esa organizaci ón, Juan Pablo Roque, Hermanos al Rescate preparaba ataques terroristas sobre objetivos civiles y militares en la Isla. Toda esa informaci ón, más la que recolectó de otras organizaciones como la Fundaci ón Nacional Cubano Americana, la entregó al FBI, para quien también trabajaba, y por lo cual recibió siete mil dólares de pago, según reconoció la propia Agencia federal.10 Así, de manera repetida y provocadora, las avionetas violaron el espacio aéreo de la Isla, hasta que fueron derribadas dos de ellas, el 24 de febrero de 1996. El agente Juan Pablo Roque había regresado a Cuba el día anterior. A mediados de ese año, cuando Hermanos al Rescate iniciaba otra campaña para recolectar fondos, y así continuar las actividades ilegales, se conoció en Miami que la residencia de Basulto costaba más de medio millón de dólares. Y, como sucede con muchos de los líderes contrarrevolucionarios, no se le ha conocido un empleo que le permita tal lujo.

La sede de Hermanos al Rescate queda en uno de los sectores más exclusivos de Miami. En la oficina de José Basulto resaltan las imágenes de Cristo y Gandhi, así como recortes de la prensa mundial donde se comenta, a grandes títulos, el derribo de las avionetas. Lo acompañaba una humilde anciana, madre de uno de los pilotos perecidos. Basulto insistió para que la entrevistáramos.

Lo hicimos. Pero ella tenía muy poco que decir, fuera de expresar su dolor. Con él hablamos poco. Sus respuestas las daba con mucha seguridad y voz enérgica, como si portara uniforme.

Desafortunadamente no se pudo concretar la invitación que nos hizo Basulto, al atravesarse otro compromiso insalvable. Ese domingo volarían hasta cerca del Paralelo 24 y estaban dispuestos a llevarnos.

Por supuesto que hubiéramos querido ir. Pero con una condici ón: Basulto debería estar con nosotros en la misma avioneta.

.Señor Basulto, cuéntenos cómo comenzó la actividad de Hermanos al Rescate.

.Ante todo, quiero aclarar que aunque digan que somos políticos, Hermanos al Rescate ha sido una organización humanitaria.

El primer vuelo de rescate a los balseros lo hicimos en 1991, en mi propio avión. Pedimos ayuda a la comunidad y nadie nos hizo caso. Pero fueron aumentando los balseros. Hasta que en

1994 llegamos a volar unas treinta y dos misiones por semana, a un costo de casi un millón trescientos mil dólares al año. En esos momentos era una operación ya financiada totalmente por el exilio con aportes de personas ricas como la cantante Gloria Estefan, quien donó un avión en el cual me estrellé. También American Airlines hizo sus contribuciones.

.¿Cuál es su versión sobre el derribo de las avionetas el 24 de febrero de 1996?

.Los americanos y el gobierno cubano, sabían que nosotros íbamos a volar ese día y traspasar el Paralelo 24, porque Juan Pablo Roque, un piloto cubano que se recibió aquí como disidente y héroe, se los dio. Él nos había infiltrado, trabajando para el FBI y la inteligencia castrista.

.Pero, señor Basulto, según algunos medios informativos, el FBI sí les había advertido que en esa oportunidad los aviones iban a ser derribados, porque el gobierno cubano ya no aguantaba tanta violaci ón a su territorio. Además, varios medios informativos señalaron que por eso usted se había quedado cinco millas atrás de los otros dos, fuera de los límites jurisdiccionales cubanos, salvándose de que lo derribaran. El piloto-espía, Roque, aseguró que usted había ganado cuatro mártires...

.¡Falso! ¡Totalmente falso! ¡Veo que hay mucha gente que está trabajando para los comunistas!

.Discúlpenos, pero es lo que hemos leído. También dicen otros informes que los aviones de Hermanos al Rescate violaron por lo menos veinte veces el espacio aéreo cubano, y en casi todas esas ocasiones dejaron caer propaganda antigubernamental.

¿Es cierto?

.Es positivo. Una de ellas la realizamos el 13 de agosto de 1995, cuando sobrevolamos La Habana. Pero fue para distraer al operativo militar cubano que se tenía sobre varias embarcaciones del exilio.

También los días 9 y 13 de enero de 1996, aprovechando las condiciones meteorológicas y de altura, dejamos caer medio millón de octavillas con mensajes simples...

.Espere un momento, señor Basulto. Esas embarcaciones estaban violando la jurisdicción cubana. Así estuvieran tripuladas por exiliados cubanos, tenían registro y bandera estadounidense. Usted sabe muy bien que ellas se proponían provocar al gobierno de Cuba.

Intentaban medir su aguante...

.Sí, es positivo. Pero se quería hacer una celebración y una demostración de apoyo al pueblo cubano.

.Y volviendo al tema. ¿Por qué no derribaron u obligaron a descender sus avionetas en cualesquiera de las ocasiones anteriores?

En cualquier otro país lo hubieran hecho.

.¡No lo sé! No sé por qué no nos derribaron. Y en casi todas esas oportunidades dejamos caer sobre La Habana unos panfleticos, los mismos que tirábamos sobre los barcos de guerra cubanos. El mensaje era sencillo, inofensivo, como por ejemplo:

.compañeros no, hermanos., queriendo decir que no somos camaradas.

También lanzamos otros que llamaban a la desobediencia civil... Luego, a las radios de Miami llamaron opositores, disidentes de Concilio Cubano, periodistas independientes, a quienes está-

bamos dando nuestro apoyo, para decir que habían recogido varios y repartido a otras personas.

.Señor Basulto, a pesar de que violar repetidamente el espacio aéreo de un país para incitar a la población contra su gobierno es muy grave, ¿no cree que debió existir otro motivo para el derribo?

.Sí, positivo. Estoy seguro que también fue nuestro apoyo y financiación a Concilio Cubano y otras organizaciones de resistencia en el interior de Cuba. Porque queríamos, y queremos, ayudar a crear una alternativa política al gobierno de Castro. Por eso decidimos entregar varios miles de dólares a Sebastián Arcos, como apoyo a Concilio Cubano, en un acto aquí en Miami. Sí, lo más importante para el gobierno castrista es que Hermanos al Rescate se había convertido en un factor desestabilizante. Esa debió ser la razón principal para que derribaran las dos avionetas.

.Señor Basulto, vamos a otro tema. Discúlpenos la pregunta, pero se sostiene que Hermanos al Rescate es financiada por la CIA.

.¡Nosotros queremos que nos traigan las pruebas! ¡Porque nosotros sí tenemos pruebas de cómo estamos financiados!

.No sólo eso, sino que usted también es de la CIA.

.¡Esa es otra acusación que me hace el gobierno de Cuba!

¡Pero no sólo a mí, sino a los dirigentes del exilio para desacreditarnos!

Y para ello han volcado toda su maquinaria de relaciones públicas internacionales.

.¿O sea, que usted dejó las relaciones con la CIA después de Bahía de Cochinos?

.En el año 1961, yo, como los otros participantes de la Brigada

2506, trabajamos con, no para la CIA. Jamás, ninguno de los cubanos que representábamos los intereses de Cuba, trabajamos para la CIA ni para el gobierno norteamericano. Pues eso hubiera sido una bajeza de nuestra parte. Sí estuve con ellos hasta noviembre de 1961. En ese momento les dije que se estaban burlando del pueblo cubano, que no había una verdadera cooperación para lograr el derrocamiento del régimen. Y que ellos estaban provocando la muerte y la cárcel de mis compatriotas.

.Discúlpenos que insistamos, pero hay documentos donde se dice que usted estuvo en Brasil y Centroamérica a cuenta de la CIA.

.Eso es negativo, es falso. Yo no he participado en ningún tipo de actividad con los americanos, fuera de mi estancia de trece meses en su Ejército.

.Señor Basulto, pero no puede negar que sí estuvo en Honduras con la Contra nicaragüense. Y está probado que la Contra estaba bajo el control total de la CIA...

.Yo, José Basulto, como persona individual, sin financiamiento alguno norteamericano, ayudé a la Contra en Honduras, durante un tiempo. Fui como parte de un operativo del exilio cubano. Ahí participaron varias organizaciones; yo estuve con la Brigada 2506, de la cual era su director militar.

.Disculpe, ¿dijo .director militar.?

.Sí, positivo. Mi permanencia en Honduras fue únicamente por razones humanitarias, ayudando a armar hospitales de campa ña en la frontera con Nicaragua. Estuve ahí bajo las órdenes del coronel nicaragüense Enrique Bermúdez.

.Pasemos a otro tema. ¿Cómo usted explica que Estados Unidos, primera potencia mundial, no haya sido capaz de derrocar al gobierno de Fidel Castro?

.Estados Unidos tiene una gran responsabilidad en que aún exista el sistema político cubano. En el año 1961, cuando por primera y única vez el régimen castrista se vio agredido militarmente, en la invasión por Bahía de Cochinos, Estados Unidos abandonó al pueblo cubano en su búsqueda de libertad. Ahí se empezaron a crear las condiciones para que ese régimen se consolidara en el poder. Al año siguiente, hubo la Crisis de los Misiles que los soviéticos querían instalar en Cuba. Y surgi ó una nueva posibilidad de enfrentamiento directo, pero los americanos, por temor a lo que pudiera hacer la URSS, negociaron algo que no era de ellos: nuestra libertad. Y desde esa fecha los americanos se comprometieron a no intervenir militarmente en Cuba. Pero tampoco dejaron que nosotros, los cubanos, independientemente, lo hagamos.

Y así se terminó de consolidar el sistema castrista.

Estados Unidos sabe que una acción de envergadura contra Castro les puede salir cara: una inmigración masiva o una acción loca de Castro. Porque Castro tiene equipos militares suficientes como para bombardear la planta nuclear de la Florida, y otros objetivos estraté-

gicos americanos. Hoy, una invasión a Cuba, costaría miles de muertos.

.Señor Basulto, entonces, ¿cuál es la alternativa que usted ve para Cuba?

.Estamos tratando de derrocar ese régimen. El pueblo cubano debe utilizar el desafío no violento, sin que se descarte el uso de la violencia. Aunque sabemos que atacar militarmente a Castro es suicida. Pero hay que cambiar ese régimen eliminando a Castro y su camarilla de cualquier manera.

El cambio posible está en que la resistencia interna logre establecer el espacio necesario para funcionar en el orden político, y sea una alternativa para Castro. Por eso se deben seguir apoyando y fomentando los grupos de derechos humanos: es la mejor arma contra ese régimen. Y para esto, los americanos y nosotros, el exilio, debemos buscar el apoyo de los europeos, porque tienen una mejor imagen en Cuba. Y eso se está haciendo, aunque de manera muy lenta.

.Señor Basulto...

.Les propongo que continuemos en otra ocasión, porque ahora debo ir donde la abogada que está llevando el caso de las avionetas derribadas...
Por fin, a la sexta llamada, la señora Ninoska Pérez Castellón aceptó recibirnos. Nos insistió para que no llegáramos tarde porque después tenía que registrar una emisión de radio. Con quince minutos de adelanto llegamos a la dirección que nos había indicado. Al taxista le preguntamos que si ahí era la sede de La Cubanísima o La Voz de la Fundación. Por el retrovisor nos miró, y a secas nos aclaró que era el edificio de la Fundación Nacional Cubano Americana. ¿Sería posible?

Llevábamos más de una semana insistiendo a dos secretarias nos facilitaran una entrevista con uno de los altos dirigentes de la Fundación. Y nada. Pero es que tampoco aceptaban que fuéramos hasta allí para recoger algunas de sus publicaciones. Siempre nos pedían que les dijé-

ramos donde enviarlas en Miami. Y esto no era posible porque ninguno de nuestros conocidos, gentes alejadas de los histéricos y estériles debates, deseaba que su dirección estuviera en esas manos.

Mientras una cámara vigilaba el gran parqueadero, otra se encargaba de seguir los pasos de quien se acercaba por el frente. Llegamos a la gran puerta de vidrio. Desde adentro, el acuerpado guardia la abrió.

Impasible, nos informó que la señora Ninoska aún no había llegado, pero que aprovecháramos para anotar nuestros nombres en el cuaderno de registro y nos sentáramos a esperar. Así lo hicimos, mientras que de reojo veíamos como una tercera cámara nos observaba. La señora Ninoska llegó con diez largos minutos de atraso. Saludó al

.Estamos manejando la posibilidad de que Castro ya esté muerto.

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   18


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje