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¿Disidentes o mercenarios? Hernando Calvo Ospina Gracias por su apoyo y cariño


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El 16 de octubre de 1962, el presidente Kennedy conoció que se estaban instalando misiles con cabeza nuclear en Cuba, ante lo cual aprueba un bloqueo naval a la Isla para detener los barcos soviéticos que transportaran armas. Al mismo tiempo ordenaba mantener en alerta máxima a miles de hombres, aviones y barcos, pero una parte de esa fuerza militar ya estaba preparada desde abril, como bastión de la Operación Mangosta. Se daba inicio a la llamada .Crisis de los Misiles., o .Crisis de Octubre., que tuvo al mundo a punto de una conflagración de alcances apocalípticos. No es necesaria mucha imaginación para saber que los contrarrevolucionarios que aún no se habían decidido a ingresar en el Ejército estadounidense, se enrolaron en ese momento. El cerco naval, apoyado por la aviación, fue al milímetro. Lo que

.no fue óbice para que se continuaran los ataques comando a las costas de Cuba..

Se llegó a la negociación. La Unión Soviética retiró los cohetes, y Estados Unidos se comprometió a no invadir Cuba, ni a permitir que los exiliados llevasen acciones ofensivas desde su territorio. Esto ofendió gravemente el orgullo de los contrarrevolucionarios al sentirse traicionados, relegados, desamparados.

El 22 de noviembre de 1963 fue asesinado el presidente Kennedy.

Las investigaciones no descartaron el hecho de que exiliados cubanos, como represalia, participaran en el crimen. Las mismas sospechas transitaron ante la violenta muerte de Robert Kennedy y el mafioso Giancana. No habían cumplido su palabra de ayudar a .liberar. Cuba.

Al asumir Lyndon Jonhson la presidencia, entre sus inmediatas declaraciones estuvo: .Nuestra primera tarea debe ser aislar a Cuba del sistema Interamericano.. Y así sucedió. Todos los países del continente, con excepción de México, le dieron la espalda al gobierno revolucionario. Pero la incomunicación no debía ser sólo a nivel estatal. Bajo control de la CIA, se enviaron cubanos exiliados a residir en países de América Latina. Su tarea consistía en organizar delegaciones que hicieran propaganda contrarrevolucionaria.

Pero .Estábamos arando en el mar. La falsa imagen de Fidel Castro como un rebelde romántico era muy poderosa [...] el sentido de antiamericanismo en Latinoamérica era muy fuerte, y nosotros estábamos subvencionados por los Estados Unidos [...].20

Para mala suerte de los contrarrevolucionarios que querían, sin más tardanza, a Cuba en manos de Estados Unidos, la atenci ón de Washington, se volcó gradualmente en el conflicto de Viet Nam y el Sudeste asiático. Allá debieron ir a combatir muchos estadounidenses de origen cubano. Pero con anterioridad, la CIA había enviado unas docenas de ex brigadistas al Congo para dar .caza. al Che Guevara. Este .Grupo Voluntario Cubano. estaría activo hasta 1966, combatiendo contra las fuerzas rebeldes lideradas por Pierre Mulele y Laurent-Désiré Kabila, como integrantes de una gran fuerza mercenaria que incluía ingleses, belgas, sudafricanos, franceses y alemanes. Hasta hoy, los sobrevivientes de ese .Grupo. se ufanan por haber prestado cobertura aérea para la evacuación de Leopoldville y frenado la ofensiva de Mulele, en un brutal bombardeo al Valle de Kwilo.

En Viet Nam, su actividad militar central fue colaborar con la tribu Meo de Laos. .Esta tribu era conocida anteriormente como traficante de opio, una actividad que la CIA no trató de detener.

Por el contrario, la frontera entre armas y drogas era bastante flexible en esta operación secreta. En este aspecto, los cubanos con experiencia de la mafiosa Habana pre-revolucionaria, eran unos buenos colaboradores..21 El más destacado de ellos sería el oficial de la CIA, Félix Rodríguez, especialista en operaciones comando, quien acababa de .glorificarse. por haber asesorado al ejército boliviano en la captura y asesinato del Che Guevara, en octubre de 1967.


El focalizar los recursos militares y económicos en Viet Nam, mutiló gravemente las acciones contrarrevolucionarias.

Hacia finales de los sesenta, el exilio estaba agotado.

Muchos movimientos habían desaparecido lentamente.

La situación era triste, dominada por el cansancio colectivo de los combatientes. No había financiamiento econ ómico de los americanos para comprar equipo bélico y lanchas rápidas. Los menos, los más tercos, se manten ían activos, agrupándose, dividiéndose, y agrupándose de nuevo [...]22

El 4 de abril de 1972 estalló una potente bomba en el techo de la Oficina de Asuntos Comerciales de Cuba en Montreal, Canadá. La explosión del artefacto, fabricado con explosivo plástico, de uso frecuente por la CIA, mató a un diplomático e hirió otros siete. El Frente de Liberación Nacional de Cuba (FLNC) lo reivindicó. No era la primera vez que se realizaba este tipo de acto terrorista contra funcionarios o intereses del gobierno cubano. Pero lo que vendría a partir de ese momento dejaba de ser suceso esporádico, para pasar a convertirse en la Guerra por los caminos del mundo. Una estrategia de los contrarrevolucionarios basada en la conjugación de acciones dinamiteras, con operaciones comando a Cuba. Las bombas se multiplicaron.

Ya no sólo hacia objetivos cubanos, sino contra aquellas dependencias gubernamentales o particulares que tuvieran relaciones con el gobierno de la Isla. En Nueva York se lanzó una bomba al auto del diplomático Ricardo Alarcón, sin pérdidas humanas. Explosivos estallaron en México, Argentina, Jamaica, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, etc. La mayoría de ellos reivindicados por el Frente de Liberación Nacional de Cuba, organización terrorista que contaba con un brazo legal para reclutamiento y logística, llamado Abdala.23 Aunque las divisiones, por intereses personales y de grupo, no faltaban, otros dos aparatos del exilio se entendieron con el Frente de Liberación Nacional de Cuba en esta sangrienta estrategia. Uno era Alpha 66, y la Representación Cubana en el Exilio (RECE), que en esos momentos contaba entre sus dirigentes al ex brigadista Jorge Mas Canosa.

Juan Felipe de la Cruz llegó a España y pasó a Francia ayudado por Carlos Alberto Montaner, contacto de la CIA en Madrid, seg ún la Seguridad cubana. Tenía como misión el colocar una bomba en la Embajada de Cuba en París. Pero el 3 de agosto de 1973, el explosivo le estalló mientras lo preparaba en un hotel de Avrainville, cerca de París. Su entierro en Miami fue multitudinario. El Frente de Liberación Nacional de Cuba y la Representación Cubana en el Exilio anunciaron como suya la preparación del fallido atentado.

A mediados de los setenta el terrorismo arreciaría. Dos especialistas de la CIA en sabotajes salían libres, luego de pasar un breve período en prisión, acusados de actos terroristas: Orlando Bosch y Guillermo Novo. Éstos, en 1976, serían los animadores centrales de la Coordinadora de Organizaciones Revolucionarias Unitarias

(CORU). Posteriormente, a Novo y Bosch el FBI les adjudicaría más de setenta acciones terroristas. Descontando su participación en el tráfico de drogas junto a otros militantes contrarrevolucionarios, ac22

tividad que servía para financiar las acciones terroristas y el provecho personal.

Pero las autoridades estadounidenses comenzaron a preocuparse.

Ya se les estaba escapando de las manos la situación; sabían qué clase de elementos habían formado y hasta donde podían llegar si se les dejaba. A ello se sumaba la presión que empezaron a ejercer muchos gobiernos, en particular los de Francia y España. En París, los terroristas lograron atentar contra la Embajada; mientras, el consulado en Miami era sacudido por otra explosión. En Madrid, una bomba destruyó todo el piso de la representación diplomática.

No quedó otra alternativa que perseguir y encarcelar algunos recalcitrantes actores. Y esto hirió al exilio:

Los americanos nos habían enseñado a usar explosivos, nos habían entrenado en navegación, nos habían preparado militarmente y un día decidieron que ya no hacíamos falta. [...] Lo que hacíamos en 1963, con la venia de la CIA, diez años más tarde era un acto criminal [...]

Para rebosar la copa, a mediados de los años setenta, al firmarse el acuerdo de paz en Viet Nam, la CIA licenció en masa a miles de sus agentes, la mayoría de origen cubano. Al ver el conjunto, no es de extrañar que durante 1975 las oficinas del FBI y el aeropuerto de Miami, recibieran nueve bombas.

Según miembros del propio exilio, al quedar sin el apoyo político y financiero estadounidense se forzó el camino de la violencia ciega, casi demente. .Si una misión comando podía costar cincuenta mil dólares, involucrando a dos docenas de combatientes, el dinamitar una embajada en un país extranjero se podía hacer con un par de hombres y a un costo de menos diez mil dólares por acción..26

En agosto de 1976, en Washington, el ex ministro chileno del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier y su secretaria estadounidense Ronni Moffitt, murieron cuando una bomba destroz ó su vehículo. Esto desencadenó una de las más grandes investigaciones federales. Durante cuatro años varios cientos de contrarrevolucionarios fueron detenidos. Hasta que Michael Townley, un estadounidense que trabajó como experto en explosivos para el servicio de inteligencia del dictador chileno, Augusto Pinochet, acusó directamente a los hermanos Ignacio y Guillermo Novo. Lo habían hecho para recibir ayuda y porque, según ellos, Letelier trabajaba para la Seguridad cubana. Casi por las mismas fechas, un comando secuestró y desapareció dos diplomáticos cubanos, radicados en Buenos Aires. Los sectores más reaccionarios del exilio llamaron a tal acto .operación audaz..

Pero no sólo eran bombas lo que utilizaban los contrarrevolucionarios para mantener la zozobra contra el pueblo cubano, su gobierno y aliados comerciales o políticos. Según un despacho de la agencia de prensa UPI, del 9 de enero de 1977, .la CIA rehusó comentar una información según la cual ella podría estar implicada en una epidemia premeditada de peste porcina africana en Cuba en 1971. [...] La introducción habría sido realizada por agentes cubanos anti-castristas.. En septiembre de 1984 varias agencias de prensa publicaron las declaraciones de Eduardo Arocena, cubano-estadounidense, quien reconoció ante un tribunal de Estados Unidos haber introducido en Cuba, en la década del setenta, sustancias biológicas para propagar enfermedades entre la población por orden de la CIA. Son tan sólo dos ejemplos, de ello, existen muchísimos casos, probados ante instancias internacionales y producidos desde el momento que la Revolución toma el poder, pero ningún acto terrorista fue tan trascendental durante esa estrategia dinamitera como la voladura de una nave de Cubana de Aviación, cerca a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976. Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, ambos operarios de la CIA, especializados en Fort Benning, fueron detenidos en Venezuela acusados de la planificación del atentado. Setenta y tres personas murieron, entre ellas el equipo juvenil de esgrima cubano. .El impacto de la acción fue brutal, tanto para Cuba como para el exilio


Fue el preludio para el fin de la Guerra por los caminos del mundo.
Pero la agresión continuaría. Llegaban los años ochenta, y la estrategia estadounidense para acabar con el sistema socialista cubano se iba a readaptar. Y los contrarrevolucionarios debían reacomodarse a ella: así sucede cuando se es un simple colaboracionista.

En Polonia se le impuso el marxismo a la gente.

Parece que en Cuba la Revolución fue más inteligente y comprometió al pueblo.

MONSEÑOR AGUSTÍN ROMÁN Obispo auxiliar de Miami


La Ermita de La Caridad es pequeña, no muy alta y de sencilla arquitectura. Parte de los pocos metros que hay entre ella y el mar están destinados para la meditación: así lo recuerdan varios letreros. La decoración interior es igual de sobria. Al entrar, a la derecha, hay una mesa con dos cajas medianas que contienen pequeñas botellas plásticas que, suponemos, no deben tener una capacidad mayor de ciento cincuenta mililitros. Un aviso ofrece tomar la cantidad deseada, llevarla hasta la curia, donde las llenan con agua bendecida. En las botellas están inscritas las indicaciones de cómo usar el líquido. El precio del conjunto es accesible:

tres por un dólar.

Unos pocos minutos después de la hora propuesta llegó Monse ñor Agustín Román todo vestido de negro .en medio de ese ardiente sol. lo que contrastaba con su pelo blanquísimo. Luego de cuatro o cinco preguntas sobre nuestra procedencia y el fin de la entrevista, nos invitó a su oficina. A las cuatro de la tarde la sed nos devoraba, y Monseñor Román sólo nos podía ofrecer café caliente. No quedó más remedio que volver a salir. Por suerte a dos metros de la puerta, protegidas del sol, había tres máquinas distribuidoras de Pepsi Cola.

Monseñor Agustín Román fue ordenado sacerdote en 1959. Y expulsado a España, junto con otros ciento treinta curas y un obispo, en septiembre de 1961. En mayo de ese año, el gobierno revolucionario había anunciado que no permitiría la permanencia en el país de religiosos contrarrevolucionarios, sin importar la nacionalidad.

Aunque le insistimos de varias formas, y le mencionamos algunas fuentes, el obispo siempre negó que hubiera existido una participación de eclesiásticos en grupos sediciosos. Es de los pocos que en Miami desconoce esto: .A principios de la lucha clandestina, las iglesias y sectas religiosas jugaron un papel destacado [...] Muchos sacerdotes, entre ellos el Padre Ismael Testé, participaron activamente en el clandestinaje..1 También ignora, por ejemplo, que el grupo terrorista de influencia católica, Movimiento 30 de Noviembre, escondió más de una tonelada de explosivos aportados por la CIA .en el sótano de una iglesia capitalina..

Monseñor Román nos negó muchas cosas que son tan reales como las palmas de su país. Esto hacía que a cada minuto que pasaba, su hablar pausado y ceremonioso nos molestara. ¿Acaso no es cierto que recién los .Barbudos. tomaron el poder, se empez ó a fraguar la Conspiración Trujillista? Muchos textos cuentan que el sacerdote Ricardo Velazco era el contacto para el ingreso de las armas. Velazco fue detenido en agosto de 1959, cuando llegaba clandestinamente a Cuba para ultimar detalles. También se sabe que dos sacerdotes desembarcaron, y fueron capturados, junto a los mercenarios de la invasión por Bahía de Cochinos. Que en ese mismo año 1961 fueron arrestados tres prelados españoles y uno cubano .por servir como capellanes de grupos armados..3 Ni el jefe contrarrevolucionario, Manuel Artime, llegó a negar que los jesuitas le facilitaron el ingreso a la Embajada estadounidense disfrazado de jesuita. Y que estos clérigos, con agentes de la CIA, lo sacaron clandestinamente hacia Estados Unidos en diciembre del año 1959.4 Lógicamente, Monseñor Román es de los escasos que ignoran cuánto fue golpeada la contrarrevolución durante la década del sesenta, al tener que partir esa cantidad de religiosos: .la resistencia comenzó a perder uno de sus puntos de apoyo significativos

En marzo de 1966, uno de los últimos .apoyos. lo brindó el franciscano Miguel Ángel Loredo. Éste ocultó en el convento a un contrarrevolucionario, quien al no poder secuestrar un avión, asesinó al piloto y otro miembro de la tripulación.
Y como Monseñor Román no sabía de lo anterior, decidimos no preguntarle sobre la Operación Peter Pan. Pero luego, por un folleto que nos regaló, supimos que sí sabía de ella. Para Monseñor Román y otras autoridades eclesiásticas del exilio, Peter Pan fue .un ejemplo notable de los frutos logrados gracias a la voluntad y organización de la sociedad civil dentro de la Isla, y a la solidaridad humana y eclesial fuera..6 Aunque renglones después es más preciso, al reconocer que

.se hizo a través de una red de personas en la Isla, de la Iglesia católica y del gobierno norteamericano [...].

La Operación Peter Pan, si se da la versión correcta, ha sido una de las acciones de guerra ideológica y sicológica más sucia que el gobierno estadounidense ha realizado contra la Revolución cubana. Y donde la participación de las diferentes iglesias, en particular la católica, fue fundamental.

La historia es simple. En enero de 1961, se empezó una gigantesca propaganda donde se aseguraba que el .comunismo. arrebatar ía los hijos a sus padres, al asumir la patria potestad, para enviarlos a los países socialistas y adoctrinarlos. Entonces se da amplias facultades a Monseñor Bryan Walsh para que concediera visas a cualquier niño cubano entre los seis y dieciséis años. Aterrorizados, los padres aceptaron la dura separación.

El Catholic Welfare Bureau se distinguió en dicho trabajo sucio.

No sólo recibía a los niños en Miami, sino que vertebró una red clandestina de ayuda interna, para facilitar la salida del país a miles de ellos. El principal integrante de esa red era el movimiento terrorista Rescate Revolucionario, dirigido desde Miami por el ex senador batistiano Antonio Tony Varona, miembro de la CIA y socio del poderoso mafioso Santos Trafficante.7 La aristocr ática familia del ex presidente cubano, Ramón Grau, se encarg ó de la mayor parte de esas salidas, apoyándose en las embajadas de Gran Bretaña y España, principalmente. A los Grau se sumaron

.docenas de sacerdotes católicos y ministros protestantes.....8

La red incluía a las aerolíneas estadounidense Pan Am y holandesa KLM.

Las visas se mandaban por centenares a Cuba. Pero cuando éstas no alcanzaron, dada la ascendente demanda, entonces .el movimiento decidió falsificar sus propias visas dentro de la Isla..9 Entre enero de 1961 y octubre de 1962 fueron autorizados catorce mil ciento cincuenta y seis visados. Niños y adolescentes, al llegar a Miami, eran internados en centros especiales dentro de un programa llamado

.Niños sin acompañantes., de la Diócesis de Miami. Esta operación recibiría una impactante publicidad mundial cuando, en un acto calculado, la primera dama Jacqueline Kennedy visitó los campamentos.10

A mediados de 1961 la Operación Peter Pan se enmarcaría dentro de la Operación Mangosta, dirigida por la Agencia de Información de Estados Unidos. El último de los campamentos fue cerrado en

1981. En el libro Contra viento y marea,11 escrito por algunos de los jóvenes que vivieron la experiencia, se expresa: .La partida de los niños se había utilizado principalmente como campaña propagand ística. Lo que saldría de los campamentos sería una generación herida.

.

Hubiéramos querido preguntarle muchas cosas a Monseñor Román. Pero para qué, si de lo esencial daba señales de no tener información, llegando al colmo de negar que buena parte del exilio se ha caracterizado por violento e intransigente, porque los asesinatos y actos terroristas no sólo se dieron durante la Guerra por los caminos del mundo. Según el FBI, entre 1986 y 1990, Miami se convirtió en la primera ciudad de Estados Unidos en atentados anónimos, principalmente dirigidos contra aquellas personas e instituciones que proponían un acercamiento y diálogo entre los gobiernos cubano y estadounidense.



Nos hemos arrepentido de no haberle preguntado a Monse-

ñor Román, el porqué fue uno de los que dio apoyo, y levantó plegarias, buscando la libertad del terrorista Orlando Bosch. Y por qué es parte de la directiva de Of Human Rights, ente creado por la ya desaparecida organización terrorista Abdala.

Lo que sí dejó traslucir Monseñor Román, es que comparte el ambiente pesimista que existe entre muchos, ante el posterior resultado que pueda dar la visita del Papa Juan Pablo II a Cuba, porque ya pocos imaginan que el Pontífice tenga entre sus metas el ayudar a desestabilizar al régimen. Saben que por Cuba han pasado otros altos jerarcas religiosos, como el Gran Rabino de Israel, sin que esto produjera repercusiones en el sistema político. Aunque es cierto que no hay otro guía espiritual que tenga la proyección e influencia mundial del Papa. Se conocen investigaciones, desapasionadas políticamente, donde se demuestra que la libertad de cultos siempre ha sido permitida en Cuba. De otra forma no se puede explicar el que existan cincuenta y cuatro religiones registradas oficialmente, hasta algunas que en Europa y Estados Unidos están caracterizadas como sectas. No es un secreto que el ya fallecido sacerdote Guillermo Sardiñas, aunque tenía grado de Comandante de la Revolución, nunca dejó de oficiar misas, portando la sotana verde olivo. O sea, hay una creencia espiritual que parece no haber sido incompatible con la Revolución socialista.

Aunque llamamos varias veces, no logramos encontrar a Monse-

ñor Román. Queríamos preguntarle qué pensaba de ser uno de los cuatro religiosos, en el mundo, que el gobierno cubano prohibiera su ingreso durante la visita del Papa.

.Monseñor Román, al leer varios libros escritos por personas que se dicen anticastristas, es fácil concluir que buena parte del sacerdocio católico participó y/o apoyó acciones contrarrevolucionarias durante la década del sesenta. Que además los templos sirvieron para esconder armas y explosivos, con los que se realizaron atentados terroristas.

.Hijos, eso no es cierto. No sé de donde los autores habrán sacado esa información, pero no es cierto. Mostrar el camino del Reino de Dios es suficiente para un sacerdote. Y en mi caso personal, nunca tuve comunicación política con nadie.

Pero se dice que cuando fueron expulsados unos ciento treinta sacerdotes, y usted estaba entre ellos, la contrarrevolución perdió uno de sus mayores apoyos.

.Les repito que eso no es cierto. Aunque desde antes del triunfo veíamos que la Revolución tenía una ideología marxista, contraria a los principios de la Iglesia, además, teníamos tanto trabajo pastoral que no había tiempo para estar apoyando a quienes no estaban con la Revolución.

Y en lo que a mi respecta, todavía no sé por qué me expulsaron.

Creo que el gobierno quería que apenas quedaran unos pocos sacerdotes, sobre todo aquellos que estaban revueltos con el ideal de la Revolución. La Revolución quiso hacer una Iglesia nacional, y para ello buscaron un obispo, pero ninguno se prest ó. Entonces, con unos pocos sacerdotes y un grupo de jóvenes laicos, crearon lo que se llamó .Con la Cruz y con la Patria..

Pero yo no supe que alguno de los expulsados se hubiera prestado para ayudar a los que ponían bombas. Eso fue un invento.

.Monseñor Román, a pesar de haber sido expulsado a España

¿por qué decidió venir a Miami?

.Mi decisión de venir a esta ciudad fue para ayudar a los exiliados, esperando que el sistema cubano cayera. Pero aquí estamos todavía.

.Es muy comentada, en Estados Unidos como en muchos otros países, la intransigencia y violencia de este exilio. Un exilio que adem ás está inmensamente dividido. Como guía espiritual, ¿cuál es su opinión?

.Hijos, todo el exilio se unifica en la búsqueda de libertad.

Ahora, yo creo que la intransigencia del exilio es consecuencia del marxismo. En Cuba la gente tiene que pedir permiso para todo, hasta para bailar. Y cuando llegan aquí, a un país libre, se dan cuenta que pueden hablar cuanto quieran. Entonces se desahogan y discuten a gritos. Pero no más. Creo que se tiene una mala imagen del exilio, porque los europeos y americanos no se dan cuenta que esa fogosidad es parte del sol caribeño.

.Pero bueno, Monseñor, ¿la intransigencia es debido a la influencia del marxismo o a la fogosidad del sol caribeño?

A ambos. Hijos, es una mezcla. Aquí discuten por cualquier cosa, como si el mundo se fuera a acabar. Pero eso es parte de la cultura del Caribe, del latino. Ahora, el que existan esa cantidad de grupos, creo que es parte de la democracia. La democracia es la libertad de pensar. Porque cada uno puede decidir el cómo hacer a Cuba libre. Pero aquí no hay divisiones, hay diferentes formas de pensar, a veces muy nerviosas, insisto, a lo caribeño.

.Disculpe que le repitamos la pregunta de una forma más directa:

¿es debido al sol caribeño, el que a usted lo hayan insultado e intentado agredir físicamente en la calle, amenazado de muerte por teléfono; y que la policía protegiera esta Ermita debido a las amenazas de bombas, todo eso porque usted realizó una campaña para enviar alimentos y medicinas a Cuba, cuando pasó el ciclón Lili, en el año 1996?

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