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Discurso Aniversario 70 de la osch


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Discurso Aniversario 70 de la OSCh
Quisiera poner esta celebración en el contexto de nuestra historia como Nación
Todo cumpleaños tiene una doble cara: celebra el nacimiento de un nuevo ser y al mismo tiempo, el año en que una madre da a luz.
Chile fue un país que vivió su primer centenario sin contar con conjuntos artísticos estables. El nacimiento de la Orquesta Sinfónica de Chile fue un esperado parto de esta gran madre que es la República de Chile, que se gestó a lo largo de 120 años.
Debemos recordar en este tenaz esfuerzo las muchas voluntades que fueron construyendo la materialización de ese sueño. La historia ha recogido dos nombres a quienes ha sancionado como los héroes que fueron responsables de concretar esta gesta:

Don Domingo Santa Cruz (representando al mundo de los compositores)

Don Armando Carvajal (representando al mundo de los intérpretes)
Fueron ellos, entre muchos otros, los que dieron vida a la antecesora directa de la Orquesta Sinfónica de Chile: la Asociación Nacional de Conciertos Sinfónicos nacida el año 32. Sin considerar el cambio de nombre, en rigor estamos cerca a cumplir los 80 años de vida musical.
Si bien la promulgación de la ley 6696 que dio origen a la Sinfónica de Chile fue un acto solemne de la máxima instancia legislativa de la nación, el Congreso Nacional, tal evento es impensable sin el rol protagónico que jugó la Universidad de Chile, liderada entonces por el así llamado “Rector de las Artes” don Juvenal Hernández.
La exposición fotográfica expuesta en los pasillos del Teatro de la Universidad de Chile, da cuenta de las muchas vidas humanas comprometidas en este proyecto Republicano, símbolo de la voluntad del Estado de crear no sólo una nación que crece en índices numéricos sino una Nación que se sustenta sobre valores fundamentales:

una Nación que ofrece a su comunidad un desarrollo integral, que promueve la equidad y la inclusión en el acceso a las expresiones del arte, al bienestar del alma, la convivencia fraternal, el desarrollo de las potencialidades creativas y los talentos.


La Orquesta Sinfónica de Chile, el Ballet nacional Chileno, la Camerata Vocal y Coro Sinfónico de la Universidad de Chile, se suman a la ilustre lista de instituciones patrimoniales de la Nación:
la propia Universidad de Chile, el Instituto Nacional, la Biblioteca Nacional, el Museo de Bellas artes, etc.

Todos ellos son los símbolos que representan en la historia chilena la voluntad humanista del Estado.

Cuando los conjuntos artísticos nacionales impactan el alma de su comunidad deben sonreír con satisfacción los artistas y la Universidad, pero también el Estado chileno, quien pone en juego su imagen con estos símbolos patrimoniales.

Un Estado humanista tiene el deber de hacer brillar estos bienes que lo prestigian.

Cuando un visitante quiere saber de las cualidades profundas de un país, visita sus museos, escucha a sus conjuntos nacionales, admira a sus artistas y observa en las calles y en las salas a los niños y jóvenes sin exclusión accediendo a la práctica y goce de las expresiones del arte.
Celebramos por lo tanto, la visión de una nación que dio a luz un conjunto musical que conectó a Chile con una tradición creativa universal y que es hoy una herramienta al servicio de los creadores e intérpretes para el goce de todos los chilenos.
Permítanme recordar al Chile musical en su origen en la voz de don

José Zapiola registrado en el “Semanario Musical” de 1852 ( coeditado con doña Isidora Zegers):

No hace más de cuarenta años a que la música en Santiago consistía en treinta o cuarenta claves repartidas entre las casa pudientes de esta ciudad; triple número de vihuelas i diez o doce arpas inclusas las de la chinganas.

La orquesta de la catedral, pues no había otra, constaba de cinco instrumentos, i cuando funcionaba fuera de esta Iglesia, se anunciaba esta novedad con gran júbilo de los devotos i aficionados”
Evocando la descripción del cándido Chile recién nacido, podemos decir con certeza que hemos crecido

Cuánto hemos crecido?

Cuánto nos falta por hacer?
Somos referentes artísticos en el mundo internacional?

Tenemos una comunidad nacional identificada emocionalmente con nuestros conjuntos?

Somos capaces de encantar a los niños y jóvenes de Chile?

Tenemos conjuntos artísticos plenamente comprometidos con una misión?



Tenemos las instalaciones e infraestructura necesarias para potenciar nuestro arte y realizar todos estos desafíos?
Son las respuestas que demos a estas y otras preguntas las que orientarán los próximos 70 años de vida de nuestros conjuntos nacionales.
Santiago, 7 de enero de 2011-01-04

Juan Goic J.


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