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Discípulos y misioneros


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Fecha de conversión23.09.2016
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Discípulos y misioneros
La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios, y recordar también a los fieles de este Continente que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo”, decía el Papa Benedicto XVI, hace unos días, en el discurso de Inauguración de la Conferencia Latinoamericana, en Brasil. Como es en virtud del Bautismo, va por ti y por mí, así que estamos llamados a ser discípulos y misioneros. No puede ser de otra manera, es necesario conocer antes al que vas a anunciar, saber de él, con actitud de discípulos, luego misioneros. Así lo narra el evangelista Marcos: “instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar” (Mc 3,14). No podemos pasar por alto este matiz, ya que es clave fundamental de la predicación, el discípulo vive en la intimidad con Él, conocerle e imitar su ejemplo para luego, poder dar testimonio del Señor.
Hago referencia a las recientes palabras del Papa, por la actualidad y porque serán motivo de gozo para todos los agentes de pastoral, especialmente para el apostolado seglar, cuya fiesta celebramos hoy. El Santo Padre ha resaltado algunos aspectos fundamentales para los laicos, activos y generosos, colaboradores necesarios de la tarea evangelizadora: “El amor a Cristo sufriente, el Dios de la compasión, del perdón y de la reconciliación; el Dios que nos ha amado hasta entregarse por nosotros; El amor al Señor presente en la Eucaristía, el Dios encarnado, muerto y resucitado para ser Pan de Vida; El Dios cercano a los pobres y a los que sufren; la profunda devoción a la Santísima Virgen María…”.
El apóstol es un corazón que ve y un corazón enamorado, pero de Cristo. En Pascua leemos el texto evangélico donde Jesús nos dice que quien le conoce a Él conoce al Padre, que el Padre y yo somos una sola cosa… Lo cierto es que quien da consistencia a la vida del hombre y se la toma muy en serio es el Señor y que donde se predica a Dios se gana en humanidad. También es cierto que donde se ha pretendido excluir a Dios de la vida, se “termina en caminos equivocados y con recetas destructivas”, nos dice el Santo Padre.
No voy a permitir dejar para el final una recomendación importante: que lean el discurso del Papa, porque a todos, laicos y consagrados, nos plantea nuestra condición de discípulos y misioneros y nos remite a las claves de interpretación de nuestro ser evangelizadores. Escuchad esto y decidme si no es maravilloso: “cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva (cf. Hch 4,12). En efecto, el discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro”. Estamos llamados a evangelizar, a ofrecer a los hombres que viven en una sociedad concreta la forma de vida de Jesús, como modelo de humanidad plena y con poder capaz de transformar al hombre desde dentro. Pero recordad que sólo pueden evangelizar los que antes han sido evangelizados. Es decir, sólo pueden ofrecer la forma de vida de Jesús los que han tenido la experiencia de fe de que Jesús es una persona real y viviente, presente en la Iglesia y en la propia vida, el Verbo de Dios, el Salvador. Evangelizar es siempre testimoniar "lo que hemos visto y oído". Y sólo se puede evangelizar con el mismo estilo de Jesús, es decir, invitando y no imponiendo, desde la pobreza y nunca desde el poder, estando dispuestos a cargar con la cruz: en una palabra, amando a las personas hasta las últimas consecuencias.
A todos vosotros, hermanos y hermanas, laicos que trabajáis con responsabilidad y coraje en la Iglesia para que Cristo sea conocido y amado y entregáis la vida como verdaderos apóstoles del amor, os deseo la paz del Señor y la fuerza del Espíritu Santo. Gracias por vuestro tiempo y por vuestro afán misionero. Dios os bendiga.

+ José Manuel Lorca Planes



Obispo de Teruel y de Albarracín


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