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Dios reprocha a su pueblo


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I S A I A S
Dios reprocha a su pueblo

Is 1,1 En los tiempos de Ozías, Jotam, Ajaz y Ezequías, reyes de Judá, Isaías, hijo de Amós, tuvo esta visión acerca de Judá y Jerusalén.

Is 1,2 ¡Cielos y tierra, oigan!

Escuchen la queja de Yavé:

“Crié hijos hasta hacerlos hombres,

pero se rebelaron contra mí.

Is 1,3 El buey conoce a su dueño

y el burro el pesebre de su señor;

pero Israel no me conoce, mi pueblo no comprende.”

Is 1,4 ¡Ay, gente pecadora, pueblo cargado de crímenes,

raza de malvados, hijos perversos!

Han abandonado a Yavé,

han despreciado al Santo de Israel.

Is 1,5 ¿Dónde quieren que les pegue ahora,

ya que siguen rebeldes?

Tienen toda la cabeza dolorida,

el corazón entero apenado,

Is 1,6 desde la planta de los pies hasta la cabeza

no hay nada sano;

heridas, golpes, llagas vivas

que no han sido envueltas ni vendadas

ni aliviadas con aceite.

Is 1,7 Su país es ahora un desierto,

sus ciudades fueron presa del fuego;

ustedes vieron su tierra saqueada,

y al irse el enemigo, les deja un desierto.

Is 1,8 La Hija de Sión ha quedado como cabaña de viña,

como choza de melonar,

como ciudad que ha sufrido un largo sitio.

Is 1,9 Si Yavé de los Ejércitos

no nos hubiera dejado algún resto,

seríamos como Sodoma o iguales a Gomorra.

Is 1,10 Jefes de Sodoma, escuchen la palabra de Yavé;

pueblo de Gomorra, escuchen la orden de nuestro Dios:

Is 1,11 “¿De qué me sirve la multitud de sus sacrificios?

Ya estoy saciado de sus animales,

de las grasas de sus carneros y de sus terneros.

No me agrada la sangre de sus vacas,

de sus ovejas y machos cabríos.

Is 1,12 Cuando vienen a presentarse delante de mí,

¿quién se lo ha pedido?

¿Por qué vienen a profanar mi Templo?

Is 1,13 Déjense de traerme ofrendas inútiles;

¡el incienso me causa horror!

Lunas nuevas, sábados, reuniones,

¡ya no soporto más sacrificios ni fiestas!

Is 1,14 Odio sus lunas nuevas

y sus solemnidades se me han vuelto un peso

y estoy cansado de tolerarlas.

Is 1,15 Cuando rezan con las manos extendidas,

aparto mis ojos para no verlos;

aunque multipliquen sus plegarias,

no las escucho, porque hay sangre en sus manos.

Is 1,16 ¡Lávense, purifíquense!

Alejen de mis ojos sus malas acciones,

Is 1,17 dejen de hacer el mal y aprendan a hacer el bien.

Busquen la justicia, den sus derechos al oprimido,

hagan justicia al huérfano y defiendan a la viuda.”

Is 1,18 Ahora Yavé les dice:

“Vengan, para que arreglemos cuentas.

Aunque sus pecados sean colorados,

quedarán blancos como la nieve;

aunque sean rojos como púrpura,

se volverán como lana blanca.

Is 1,19 Si ustedes quieren obedecerme,

comerán los productos de su tierra;

Is 1,20 pero si ustedes insisten en desobedecerme,

será la espada la que los devore;

porque ésta es palabra de Yavé.”
¿Cómo te has prostituido?

Is 1,21 ¿Cómo es que pareces una prostituta, Sión,

ciudad fiel que te conformabas a mis leyes?

La justicia moraba en tus muros,

pero te volviste barrio de asesinos.

Is 1,22 Tu plata se ha convertido en basura,

tu vino está mezclado con agua.

Is 1,23 Tus jefes son unos rebeldes, amigos de ladrones.

Todos esperan recompensa

y van detrás de los regalos.

No hacen justicia al huérfano

ni atienden la causa de la viuda.

Is 1,24 Escuchen, pues, la sentencia del Señor Yavé, el Fuerte de Israel:

“Me desquitaré con mis adversarios

me vengaré de mis enemigos.

Is 1,25 Volveré mi mano contra ti

y te limpiaré de tus impurezas en el horno,

hasta quitarte todo lo sucio que tengas.

Is 1,26 Haré a tus gobernantes como eran antes,

y a tus consejeros como en otros tiempos.

En adelante te llamarán Ciudad de la Justicia, Ciudad Fiel.

Is 1,27 Le tomaré cuenta a Sión; entonces será rescatada;

y son los justos los que se salvarán.

Is 1,28 Pero los rebeldes y los pecadores

van a ser destrozados al mismo tiempo,

y aquellos que se alejen de Yavé, perecerán.

Is 1,29 Ustedes se avergonzarán de las encinas que tanto les gustan,

y se pondrán colorados al ver los jardines

que tanto les encantan.

Is 1,30 Pues ustedes serán como una encina

a la que se le caen las hojas,

y como un jardín al que le falta agua.

Is 1,31 El hombre importante

quedará como un trapo

y su trabajo como una chispa;

se quemarán los dos juntos,

y no habrá nadie para apagar el fuego.
Dios promete una era de paz

Is 2,1 Isaías, hijo de Amós, tuvo esta visión acerca de Judá y de Jerusalén.

Is 2,2 En el futuro, el cerro de la Casa de Yavé será puesto sobre los altos montes y dominará los lugares más elevados.

Is 2,3 Irán a verlo todas las naciones y subirán hacia él muchos pueblos, diciendo: “Vengan, subamos al cerro de Yavé, a la Casa del Dios de Jacob, para que nos enseñe sus caminos y caminemos por sus sendas. Porque la enseñanza irradia de Sión, de Jerusalén sale la palabra de Yavé.”

Is 2,4 El Señor gobernará las naciones y enderezará a la humanidad. Harán arados de sus espadas y sacarán hoces de sus lanzas. Una nación no levantará la espada contra otra y no se adiestrarán para la guerra.

Is 2,5 Pueblo mío, ven: ¡caminemos a la luz de Yavé!


Escóndete en el polvo

Is 2,6 Yavé, has rechazado a tu pueblo, a los hijos de Jacob, porque su país está lleno de adivinos y de magos, como los hay entre los paganos, y se ven numerosos extranjeros.

Is 2,7 Su país está lleno de oro y plata y sus tesoros son innumerables. 8 Su país está lleno de caballos y sus carros de guerra son numerosos.

Su país está lleno de ídolos, pues se inclinan ante la obra de sus manos, ante la figura que modelaron sus dedos.

Is 2,9 El hombre será humillado, el mortal abatido. ¡Pero no se lo perdones!

Is 2,10 Métete entre las rocas, escóndete en el polvo, para no ver la cara de Yavé, que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra.

Is 2,11 El hombre bajará sus ojos orgullosos y su soberbia se irá al suelo; sólo Yavé será exaltado aquel día.

Is 2,12 Ese día humillará Yavé de los Ejércitos a todo el que se crea, se eleve o presuma ser más que los otros.

Is 2,13 Pedirá cuentas a los altos cedros del Líbano y a las encinas de Basán, 14 a los cerros altos y las lomas orgullosas, 15 a las torres altas y las murallas fortificadas, 16 a las naves mercantes y sus mercaderías preciosas.

El orgullo del hombre será doblegado y su soberbia será, humillada. 17 Sólo Yavé será exaltado aquel día, 18 y todos los ídolos desaparecerán; 19 mientras ellos se meterán entre las rocas, en los huecos de la tierra, para no ver la cara de Yavé, que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra.

Is 2,20 Ese día, el hombre tirará a los ratones y a los murciélagos, los ídolos que se había hecho para adorarlos, 21 y se esconderá en las aberturas de las rocas y detrás de las piedras, para no ver la cara de Yavé, que da miedo o que brilla majestuosa, cuando él aparezca para hacer temblar la tierra.

Is 2,22 No confíen más en el hombre, que sólo tiene un soplo de vida en sus narices; ¿para qué estimarlo tanto?


Is 3,1 Pues el Señor Yavé se presenta para dejar a Jerusalén y a Judá

sin ninguna clase de recursos:

Is 3,2 sin valiente ni soldado,

sin juez ni profeta;

sin adivino ni anciano,

Is 3,3 sin capitán ni noble,

sin consejero, hechicero o mago.

Is 3,4 “Les pondré como jefes a unos chiquillos

para que los manden.”

Is 3,5 Entre la gente del pueblo se molestarán entre sí,

o unos vecinos con otros;

el joven le pegará al viejo

y el pobre al rico;

Is 3,6 y cada cual tomará a su hermano

en la casa de su padre, diciéndole:

“Tú tienes una manta,

¿por qué no aceptas ser nuestro jefe

y nos sacas así de esta ruina?”

Is 3,7 A lo que el otro responderá, entonces:

“Yo no soy ningún médico,

ni tengo en mi casa pan ni manta,

no quiero que me pongan como jefe del pueblo.”

Is 3,8 Así Jerusalén se vendrá abajo, y se hundirá Judá, pues han atacado a Yavé con palabras y hechos insultando su honra.
Pobre del malo, porque le irá mal

Is 3,9 Su rostro descarado los denuncia y, como Sodoma, muestran sus pecados. Para su desgracia, ni se esconden, y con eso preparan su propia ruina.

Is 3,10 Digan: “Feliz el justo, pues comerá el fruto de sus obras”; pero: “Pobre del malo, porque le irá mal, ya que será tratado según las obras de sus manos.”

Is 3,11 ¡Oh, pueblo mío!, sus opresores lo mandan y sus prestamistas lo dominan. 12 ¡Oh, pueblo mío!, tus dirigentes te hacen equivocarte y echan a perder el camino que sigues.

Is 3,13 Yavé se instala en su tribunal, y se pone de pie para juzgar a su pueblo. Is 3,14 Yavé ha demandado ante la justicia a los ancianos y a los jefes de su pueblo: “Ustedes son los que han devorado los frutos de la viña, en sus casas están los despojos del pobre. 15 ¿Con qué derecho oprimen a mi pueblo o pisotean a los pobres?”, dice el Señor Yavé de los Ejércitos.
Andan muy orgullosas

Is 3,16 Dice Yavé: “Muy orgullosas andan las damas de Sión, con el cuello estirado y la mirada provocativa, y caminan a pasitos cortos haciendo sonar las pulseras de sus pies.”

Is 3,17 Por eso el Señor llenará de sarna la cabeza de las damas de Sión, y quedarán peladas.

Is 3,18 Aquel día, el Señor arrancará los adornos, pulseras para los tobillos, cintas y lunetas, 19 pendientes, brazaletes, 20 velos, sombreros, cadenillas de pie, cinturones, frascos de perfume y amuletos, 21 sortijas, aros de nariz, 22 vestidos preciosos, mantos, chales y bolsos, 23 espejos, lienzos finos, turbantes y mantillas.

Is 3,24 Aquel día, en lugar de perfumes habrá podredumbre; en lugar de cinturón, una cuerda; en lugar de cabello trenzado, cabeza rapada; en lugar de vestidos lujosos, un saco; en lugar de belleza, una marca hecha con un hierro al rojo.
Temporal sobre Samaria

Is 3,25 Tus hombres caerán bajo la espada,

y tus héroes en la batalla.

Hasta las puertas se quejarán y guardarán luto,

y tú te sentarás sola, en el suelo.
Is 4,1 Siete mujeres se pelearán

por un solo hombre en ese día,

y le suplicarán:

“Nosotras nos alimentaremos por nuestra cuenta,

y también nos vestiremos nosotras mismas,

permítenos solamente llevar tu apellido,

para salvar así nuestra honra.”
Los salvados en el cerro Sión

Is 4,2 Aquel día, el Brote de Yavé será ornamento y gloria de los salvados de Israel; el Fruto de la tierra será su orgullo y esplendor. 3 A los que queden de Sión y al resto de Jerusalén se les llamará santos, pues el Señor mismo escribió sus nombres para que tengan vida en Jerusalén.

El Señor, con un soplo que hace la justicia y que siembra la destrucción, 4 lavará de sus inmundicias a las hijas de Sión y limpiará a Jerusalén de la sangre que ha sido derramada en ella.

Is 4,5 Entonces pondrá Yavé, sobre el cerro Sión y sobre su Asamblea santa, una nube de día y como resplandor de fuego llameante por la noche. La Gloria de Yavé se extenderá por encima como un toldo o una tienda, 6 para dar sombra contra el calor del día, refugio y amparo contra el temporal.


El cántico de la viña

Is 5,1 Déjenme cantar, en nombre de mi amigo,

la canción de mi amigo por su viña.

Una viña tenía mi amigo en una loma fértil.

Is 5,2 La cavó quitando las piedras

y plantó cepas escogidas.

En medio de ella construyó una torre

y también cavó un lagar.

El esperaba que produjera uvas,

pero sólo le dio racimos amargos.

Is 5,3 Acérquense, habitantes de Jerusalén,

y hombres de Judá:

juzguen ahora entre mi viña y yo.

Is 5,4 ¿Qué otra cosa pude hacer a mi viña

que no se lo hice?

¿Por qué, esperando que diera uvas,

sólo ha dado racimos amargos?

Is 5,5 Déjenme que les diga

lo que voy a hacer con mi viña:

le quitaré la cerca,

se convertirá en maleza para el fuego;

Is 5,6 derribaré el muro, y pronto será pisoteada.

La convertiré en un lugar devastado,

no se podará ni se limpiará más,

sino que crecerán en ella la zarza y el espino,

y les mandaré a las nubes que no dejen caer

más lluvia sobre ella.

Is 5,7 La viña de Yavé de los Ejércitos

es el pueblo de Israel,

y los hombres de Judá, su cepa escogida.

El esperaba rectitud, y va creciendo el mal;

esperaba justicia, y sólo se oye

el grito de los oprimidos. Is 5,7
Pobres de ustedes, ricos

Is 5,8 ¡Ay de ustedes que compran todas las casas y van juntando campo a campo! ¿Así que van a comprar todo y sólo quedarán ustedes en este país?

Is 5,9 En mis oídos ha resonado la palabra de Yavé de los Ejércitos: “Han de quedar en ruinas muchas casas grandes y hermosas, y no habrá quien las habite. 10 Diez cuadras de viña apenas darán un barril de vino, y un quintal de semilla sólo dará un puñado.”

Is 5,11 ¡Pobres de aquellos que se levantan muy temprano en busca de aguardiente y hasta muy entrada la noche continúan su borrachera!

Is 5,12 Hay cítaras, panderetas, arpas, flautas y vino en su banquete, pero no ven la obra de Yavé ni entienden lo que él está preparando.

Is 5,13 A mi pueblo le falta inteligencia,

por eso será desterrado.

Sus nobles morirán de hambre,

y su pueblo perecerá de sed.

Is 5,14 El lugar adonde van los muertos

ensanchará su garganta

y abrirá su enorme hocico,

para tragar a toda esa gente adinerada:

ahí bajarán con toda su bulla.

Is 5,15 El orgullo del hombre será doblegado,

la soberbia humana será humillada.

Is 5,16 Yavé de los ejércitos aparecerá grande

en su intervención,

y el Dios Santo mostrará su santidad por su justicia.

Is 5,17 En los pueblos donde engordaban sus ganados,

corderos pastarán como en un potrero,

y las manadas vivirán en medio de los escombros.

Is 5,18 Desgraciados de aquellos que arrastran su maldad

con la cuerda de sus engaños,

y arrastran el pecado

como los tiros de un carro.

Is 5,19 De aquellos que dicen:

“Rápido! Que Yavé termine pronto su obra

para que la veamos.

¡Que vengan y se cumplan

los planes del Santo de Israel!”

Is 5,20 ¡Pobres de aquellos

que llaman bien al mal y mal al bien,

que cambian las tinieblas en luz

y la luz en tinieblas,

que dan lo amargo por dulce

y lo dulce por amargo!

Is 5,21 ¡Ay de los que se creen sabios

y se consideran inteligentes!

Is 5,22 ¡Pobres de aquellos que son valientes

para beber vino,

y campeones para mezclar bebidas fuertes,

Is 5,23 y de los que perdonan al culpable por dinero,

y privan al justo de sus derechos!

Is 5,24 Así como las llamas queman el rastrojo

y como el pasto seco se consume en el fuego,

así se pudrirá su raíz

y su flor será llevada como el polvo;

porque han rechazado la ley de Yavé de los Ejércitos

y han despreciado la palabra del Santo de Israel.

Is 5,25 Por esto Yavé se enojó mucho con su pueblo

y levantó su mano para pegarle;

los cerros se estremecieron

y los cadáveres quedaron tirados

como basura en las calles.

Pero no se le pasó el enojo,

pues siguió con su mano levantada.

Is 5,26 Le hace señas a una nación lejana

y le pega un silbido desde el fin del mundo,

y ella llega inmediatamente con rapidez.

Is 5,27 Nadie de los suyos se debilita o se cansa,

ni se queda dormido o se pone a cabecear,

ninguno se suelta los cordones de su zapato.

Is 5,28 Sus flechas son muy puntiagudas,

todos sus arcos estirados,

los cascos de sus caballos son como de piedra,

las ruedas de sus carros igual que el huracán.

Is 5,29 Tiene un rugido como de leona,

ruge como un cachorro de león,

gruñe y atrapa su presa,

se la lleva y nadie se la quita.

Is 5,30 Rugirá contra él, en ese día,

como el bramido del mar.

Al mirar el país sólo verán tinieblas, angustia y luz

que desaparece entre las sombras.
Cómo fue llamado Isaías

Is 6,1 El año en que murió el rey Ozías, vi al Señor sentado en un trono elevado y magnífico, y el ruedo de su manto llenaba el Templo. 2 Por encima de él había serafines de pie. Cada uno de ellos tenía seis alas: con dos se cubrían el rostro, con dos los pies y con las otras volaban.

Is 6,3 Y gritaban, respondiéndose el uno al otro: “Santo, Santo, Santo es Yavé de los ejércitos, su Gloria llena la tierra toda.” 4 Los postes de piedra de la entrada temblaban a la voz del que gritaba y la Casa se llenaba de humo.

Yo exclamé: 5 “¡Ay de mí, estoy perdido, porque soy un hombre de labios impuros y vivo entre un pueblo de labios impuros, y mis ojos han visto al rey, Yavé de los Ejércitos!”

Is 6,6 Entonces voló hacia mí uno de los serafines. Tenía un carbón encendido que había tomado del altar con unas tenazas, 7 tocó con él mi boca y dijo:

“Mira, esto ha tocado tus labios, tu falta ha sido perdonada y tu pecado, borrado.”

Is 6,8 Y oí la voz del Señor que decía: “¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros?” Y respondí: “Aquí me tienes, mándame a mí.” 9 El me dijo: “Ve y dile a este pueblo: Pongan mucha atención, pero no entenderán; miren bien, pero no distinguirán.

Is 6,10 Trata de que se ponga pesado el corazón de este pueblo, que se vuelvan sordos sus oídos y que se les peguen sus ojos; no sea que vean sus ojos, oigan sus oídos, comprenda su corazón y pueda convertirse y recuperar la salud.”

Is 6,11 Yo dije: “¿Hasta cuándo, Señor?” Y él me respondió:

Is 6,12 “Hasta que las ciudades queden destruidas y sin habitantes, las casas desocupadas y la tierra abandonada; hasta que Yavé haya expulsado a los hombres y la soledad en el país sea grande.

Is 6,13 Y si quedara solamente la décima parte, también habría de ser entregada al fuego. Pero después de cortado el árbol, quedarán las raíces; de ellas brotará una raza santa.”
Primer aviso a Ajaz

Is 7,1 Sucedió en tiempos de Ajaz, hijo de Jotam y nieto de Ozías, rey de Judá, que Rasín, rey de Aram y Pecaj, hijo de Romelía, rey de Israel, subieron a Jerusalén para apoderarse de ella, pero no lo consiguieron.

Is 7,2 Llegaron con esta noticia hasta la Casa de David: “Los de Aram están acampados en el territorio de Efraím.” Al conocerla, el corazón del rey y de la gente se puso a palpitar como se estremecen los árboles del bosque movidos por el viento.

Is 7,3 Entonces Yavé dijo a Isaías: “Anda a ver a Ajaz junto con tu hijo Un-resto-volverá donde termina el canal de la piscina superior, en el camino del campo del batanero, y dile:

Is 7,4 Quédate tranquilo, no tengas miedo,

y que tu corazón no te falle

al ver ese par de tizones humeantes.

Is 7,5 No temas la cólera de Rasín, rey de Aram,

y del hijo de Romelía,

ya que Aram, Efraím y el hijo de Romelía

han resuelto acabar contigo, diciendo:

Is 7,6 Subamos contra Judá, metámosle miedo,

apoderémonos de ella

y pongamos allí por rey al hijo de Tabel.

Is 7,7 Así habla el Señor Yavé:

Esto no se cumplirá ni pasará jamás.

Is 7,8 La capital de Aram es Damasco,

y Rasón es sólo jefe de Damasco,

9 la capital de Efraím es Samaria,

y el hijo de Romelía

es sólo jefe de Samaria.

Pues bien, dentro de cinco o seis años

Efraím será destruido, dejará de ser un pueblo.

Pero si ustedes no confían en mí,

tampoco permanecerán.
La Virgen dará a luz

Is 7,10 Yavé se dirigió otra vez a Ajaz, por medio de Isaías, para decirle: 11 “Pide a Yavé, tu Dios, una señal, aunque sea en las profundidades del lugar oscuro o en las alturas del cielo.” 12 Respondió Ajaz: “No la pediré, porque no quiero poner a prueba a Yavé.”

Is 7,13 Entonces Isaías dijo: “¡Oigan, herederos de David! ¿No les basta molestar a todos, que también quieren cansar a mi Dios? 14 El Señor, pues, les dará esta señal:

La Virgen está embarazada y da a luz un varón a quien le pone el nombre de Emmanuel. 15 El niño, luego, se alimenta de leche cuajada y miel hasta que sepa rechazar lo malo y elegir lo bueno.

Is 7,16 Porque antes de que el niño sepa rechazar lo malo y elegir lo bueno los territorios de los dos reyes que ahora te amenazan, serán destruidos 17 y Yavé te enviará a ti, a tu pueblo y familia, días tan malos como nunca los hubo desde que Efraím se separó de Judá.”

Is 7,18 Aquel día Yavé llamará con un silbido:

de los ríos de Egipto vendrán los tábanos

y del país de Asiria las avispas.

Is 7,19 Vendrán y se posarán en masa

en las quebradas,

en las hendiduras de las rocas,

en todos los matorrales

y en todas las praderas.

Is 7,20 En ese día, el Señor,

con una navaja alquilada al otro lado del río,

rapará la cabeza, el cuerpo y la barba.

Is 7,21 Aquel día cada hombre

criará una vaca y dos ovejas.

Is 7,22 Darán leche en abundancia

y cuantos queden en el país

se alimentarán de leche cuajada y miel.

Is 7,23 Aquel día todo lugar donde había mil parras,

valoradas en mil monedas de plata,

se cubrirá de zarzas y espinas.

Is 7,24 Se entrará en él con flechas y arcos,

porque todo el país no será más que zarzas y espinas.

Is 7,25 Y por miedo a las espinas y a las zarzas,

ninguno entrará en los lugares cavados con azadón,

que no serán más que potreros

donde se sueltan los bueyes

y por donde circulan las ovejas.
Is 8,1 Yavé me dijo: “Toma un sello grande y escribe encima con un punzón: "Pronto-Saqueo-Rápido-Botín". 2 Hazlo en presencia del sacerdote Urías y de Zacarías, mis fieles testigos.”

Is 8,3 Me acerqué a mi esposa, que dio a luz un hijo, y Yavé me dijo: “Ponle el nombre de "Pronto-Saqueo-Rápido-Botín", 4 porque antes de que el niño sepa decir "papá y mamá", la riqueza de Damasco y el botín de Samaria serán llevados ante el rey de Asiria.”

Is 8,5 Yavé me habló nuevamente y me dijo: 6 “Este pueblo ha despreciado las aguas de Siloé que corren mansamente en medio de él, y se ha asustado ante los reyes de Damasco y Samaria.

Is 8,7 Por eso, el Señor hará subir contra ellos las aguas embravecidas y profundas del río Eufrates (que es el rey de Asiria con todo su poder). Este se saldrá de su lecho y correrá por todas sus riberas; 8 llegará hasta Judá inundándolo todo, sus aguas le llegarán hasta el cuello y se extenderán ocupando todo lo ancho de tu país, ¡oh Emmanuel!

Is 8,9 Sépanlo, pueblos: van a ser destrozados.

Pongan atención, naciones lejanas

y tomen sus armas:

van a ser destruidas.

Is 8,10 Tracen un plan: fracasará.

Digan una palabra: no se cumplirá.

Porque Dios está con nosotros.
El Dios que se esconde

Is 8,11 Esta es la advertencia que me dirigió Yavé en el momento en que su mano pesaba sobre mí y él me mandó que no siguiera el camino de este pueblo. Estas fueron sus palabras:

Is 8,12 “Cuando la gente dice: "¡Conspiración!", no repitan asustados: "¡Conspiración!" No teman lo que ellos temen, ni tengan miedo. 13 Yavé de los Ejércitos es el único a quien ustedes deben tener por Santo, a quien deben temer y a quien deben respetar.

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