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Deuda externa


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UNIVERSIDAD AMERICANA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONOMICAS Y ADMINISTRATIVAS

INGENIERIA COMERCIAL

“DEUDA EXTERNA”

Monografía que como parte de la materia Desarrollo Económico presentan los alumnos:

●ACOSTA, ALBERTO

●VILLALBA, MONICA

9NO SEMESTRE



TURNO: NOCHE

Mayo - 2011

ASUNCION – PARAGUAY

INTRODUCCION

La Deuda externa es un fenómeno bastante reciente y, sin embargo, su papel en el marco político y económico internacional de este último cuarto de siglo ha sido fundamental. Su primera y más importante etapa es la del préstamo, en la década de los 70. En ella, los petrodólares (excedente de liquidez en dólares de los países exportadores de petróleo), la recesión en EEUU y Europa y, hasta fines de 1979, las bajas tasas internacionales de interés, ofrecen a los países económicamente subdesarrollados un marco idóneo para el acceso fácil a créditos abundantes y baratos. Los principales prestamistas, la banca comercial privada, ve en estos préstamos la mejor manera de rentabilizar el capital y considera a los estados clientes privilegiados (un Estado no puede declararse insolvente). El uso de este dinero varía en cada país, pero por lo general sirve para dotar de armamento moderno a los ejércitos estatales e impulsar empresas cercanas al gobierno (en el peor de los casos, para asegurar la permanencia de gobiernos dictatoriales y corruptos). En aquellos lugares donde se realizaron inversiones industriales no fue suficiente para frenar los impagos que a mediados de los 80 empezaron a hacerse insostenibles. A finales de los 70 y principios de los 80 las tasas de interés subieron de forma exorbitada, entre otras cosas como reacción a los problemas económicos por los que habían pasado los EEUU (balanza comercial negativa y grandes gastos en la guerra de Vietnam). El resultado fue un endeudamiento progresivo de estos países, cuya señal de alarma fue la crisis de México en 1982. Los siguientes años se denominarán la "década perdida", puesto que en ellos aún no se toma conciencia de la gravedad del problema y se aplican medidas con el fin de hacer sostenible la deuda. En 1996, los países latinoamericanos, africanos y asiáticos endeudados debían más de dos billones de dólares a Estados, bancos comerciales e instituciones financieras multilaterales (en este orden de importancia), casi el doble que diez años antes. Cerca del 50% de los pagos anuales que efectúan estos países son exclusivamente intereses de la Deuda.

A continuación hablaremos sobre diferentes puntos de la deuda, pasando por su definición, origen y consecuencias hasta la deuda en el mundo, su reducción y los principales organismos que están relacionados con ella, no dejando de lado claro, la deuda en el Paraguay.

¿Que es la deuda?

Muchas personas adquieren préstamos para comprar bienes de consumo o de equipo, o una vivienda. Los países también lo hacen. Toman dinero prestado en los mercados de capitales o lo piden a instituciones financieras internacionales para pagar infraestructuras: carreteras, servicios públicos y centros de salud. Al igual que las personas, los países tienen que devolver el principal y los intereses de los préstamos que reciben. No obstante, hay diferencias importantes. Si una persona contrae un préstamo, recibe el dinero directamente y cuando lo devuelve lo hace conforme a las condiciones de ese préstamo. Pero si es un país el que adquiere el préstamo, a los ciudadanos no se les informa acerca del uso del mismo ni de las condiciones de su devolución. En la práctica, muchos Gobiernos han utilizado préstamos para proyectos que no cumplen los requisitos mínimos de viabilidad social, ecológica o económica. Una segunda diferencia es que, cuando una empresa o persona no puede hacer frente a sus obligaciones financieras va a la quiebra. Entonces se nombra un tribunal encargado de evaluar la situación del deudor al que los bancos reconocen la incapacidad de pagar la totalidad de su deuda. Sin embargo, los países no pueden pedir que se les declare en quiebra: no existen procedimientos ni árbitros a tal efecto. En el ámbito internacional son los acreedores y no un tribunal, quienes deciden si pedirán o no al país deudor que pague su deuda. La crisis de la deuda y su impacto en el Sur. La crisis como tal se pone de manifiesto en 1982, cuando México anuncia que no puede pagar su deuda externa, suscitando en la comunidad financiera internacional el temor a que otros países siguieran el mismo camino. No obstante, el antecedente más directo de esta crisis data de 1973, cuando los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) cuadruplicaron el precio del petróleo e invirtieron su excedente de dinero en bancos comerciales. Los bancos, en su búsqueda de inversiones para sus nuevos fondos, hicieron préstamos a países en desarrollo, sin valorar debidamente las peticiones a tal efecto o sin vigilar el modo en que se utilizaban los préstamos. De hecho, debido a la irresponsabilidad, tanto de los acreedores como de los deudores, la mayor parte del dinero prestado se gastó en programas que no beneficiaban a los pobres: compra de armamento, proyectos de desarrollo a gran escala y/o proyectos privados que enriquecían a funcionarios públicos y a un reducido grupo de privilegiados. El impacto de la crisis de la deuda en el Sur no se hace esperar y sus costes son tanto sociales como financieros. Los países pobres altamente endeudados presentan tasas de mortalidad infantil, enfermedad, analfabetismo y malnutrición más altas que otros países en desarrollo, según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Para seis de cada siete países pobres altamente


endeudados de África, el pago del servicio de la deuda - se entiende, el principal más los intereses- representa más de la suma total de dinero necesario para aliviar esta situación. Si invirtieran ese dinero endesarrollo humano, tres millones de niños podrían superar los cinco años de edad y se evitarían un millón de casos de malnutrición (Informe sobre el desarrollo humano, 1997). En 1996, los países del Sur le debían al Norte más de dos billones de dólares, casi el doble que diez años antes. Por orden de importancia, las deudas están contraídas con Estados, bancos comerciales e instituciones financieras multilaterales. Cerca del 50% de los pagos anuales que efectúan los países del Sur se corresponden con intereses de la deuda. Desde el punto de vista financiero, el fuerte endeudamiento implica un alto riesgo para la comunidad internacional a la hora de invertir en un país. De esta forma, los países pobres están prácticamente excluidos de los mercados
financieros internacionales. El PNUD estima que en la década de 1980 los tipos de interés para los países pobres fueron cuatro veces más altos que para los países ricos, debido a su menor grado de solvencia y a las
previsiones de una depreciación de la moneda nacional. Los países muy endeudados sufren enormes presiones para obtener divisas destinadas a pagar el servicio de su deuda y comprar productos esenciales de importación. Las Instituciones Financieras Internacionales ofrecen a menudo asistencia financiera a países que se encuentran en esta situación y utilizan su influencia para obligarlos a aceptar políticas de ajuste estructural y de estabilización. Aunque su fin es el de estabilizar las economías en crisis e impulsar su crecimiento, haciéndolas más competitivas, la auténtica realidad es que las políticas de ajuste provocan en su aplicación efectos muy negativos para la población de los países más endeudados: Recorte de los
gastos sociales (salud, educación, bienestar, etc.) ya que se pretende reducir el déficit público. Cierre de numerosas empresas locales que no pueden competir con las multinacionales extranjeras. Reducción de las
plantillas de las empresas públicas. Muchos de los trabajadores son despedidos como consecuencia del recorte presupuestario. Las inversiones llegan con cuentagotas de manera que el crecimiento del empleo se produce de manera más lenta de lo anunciado. También se ve perjudicado el medio ambiente ya que estas políticas llevan aparejada la necesidad de aumentar las exportaciones que en muchos países dependen de la explotación indiscriminada de recursos naturales como la madera, los minerales o un único producto agrícola. La deuda externa es la manifestación más dramática de la situación de subordinación en la que viven las economías de los países del Sur dentro de la estructura económica internacional. Mientras el crecimiento macroeconómico de los países más ricos y de algunas naciones emergentes alcanza cotas muy elevadas, una buena parte del mundo en vías de desarrollo pasa por una situación humana catastrófica. Las injusticias que
genera el sistema económico mundial, que maximiza el beneficio de los que más tienen, abren una gran brecha entre éstos y los que quedan excluidos de los procesos de crecimiento, las mejoras en el nivel de vida y el incremento de los ingresos. El sistema financiero internacional excluye de la inversión privada a decenas de países y millones de personas. La justificación reside en que no reúnen las condiciones idóneas que demandan los inversores. Las desigualdades también están creciendo al interior de los propios países empobrecidos. Quebrar esta tendencia depende, no sólo de la voluntad política de los máximos organismos de poder, sino también de la determinación de la ciudadanía para convertirse en protagonista del cambio.
Origen de la deuda

El déficit fiscal de EEUU en los años sesenta, originó una fuerte devaluación del dólar. Este hecho supuso un revés para los principales países productores de petróleo, ya que el precio estaba fijado en dólares, disminuyendo así el valor de sus exportaciones. En 1973 los países productores decidieron multiplicar el precio del crudo. Al ser un producto básico la demanda se mantuvo y estos países recibieron cantidades enormes de dinero que depositaron en los bancos de Occidente. Esta circunstancia fue decisiva en el comienzo del problema. Los tipos de interés se desplomaron y los bancos tuvieron que hacer frente a la situación de crisis financiera internacional. Había mucho dinero que tenía que ser prestado para poder obtener rentabilidad del mismo y sólo los países del Sur, con carencias estructurales, aceptaron esos préstamos para mantener el modelo de desarrollo y hacer frente al incremento del precio del petróleo.


Los bancos adoptaron una política crediticia irresponsable ya que no tomaron las precauciones sobre la posibilidad de impago, despreocupándose de la ejecución de los proyectos para los que se solicitaba el dinero. Por su parte los gobernantes de los países del Sur no cesaban de aceptar los atractivos créditos. Los préstamos tenían tipos de interés variables, en una situación de inflación alta, lo que hacía que hubiera un tipo de interés real bajo (3-7%). Los gobiernos de los países del Sur destinaron una gran cantidad de estos préstamos a fines improductivos. Se calcula que una quinta parte se dedicó a armas, a menudo para sostener regímenes opresores. Alrededor de un quinto del total de la deuda tiene su origen en créditos concedidos en periodos de dictaduras. Dictadores como Mobutu, Marcos, Hassan II, o Suharto recibieron grandes sumas a pesar de ser conocidas las violaciones de los derechos humanos, el funcionamiento corrupto de sus
gobiernos y el uso personal de buena parte de los préstamos. Sólo una parte pequeña del dinero se destinó al desarrollo del país y benefició a los sectores más necesitados. En el comienzo de los años ochenta los tipos de
interés de los créditos subieron, empujados por el crecimiento de éstos en los EEUU (a consecuencia del déficit fiscal). Paralelamente se incrementó de nuevo el precio del petróleo y cayeron los precios de los productos
agrícolas en los que los países del Sur basaban sus exportaciones. Como consecuencia estos países estaban recibiendo menos dinero que antes por sus exportaciones y pagando más que nunca por los préstamos y por las importaciones. Para poder afrontar esta situación tuvieron que pedir nuevos préstamos. Cuando México advirtió en 1982 que el volumen de su deuda resultaba impagable, todo el sistema de crédito internacional quedó amenazado. La situación se podía extender a otros países. Los bancos de EEUU y de Europa no querían perder la enorme cantidad de dinero que habían prestado y se asociaron para defender mejor sus intereses. En su objetivo de renegociar las deudas recibieron el apoyo del FMI. A partir de entonces las
concesiones de nuevos préstamos llevaron aparejadas condiciones, que se centraban no en la ejecución de la finalidad para la que se solicitaba el préstamo o en la orientación del proyecto al desarrollo del país, sino en la
sostenibilidad económica del Estado, con el fin de que fuera capaz de devolver la deuda. Los gobiernos deudores desde entonces tienen que aceptar que se impongan programas muy estrictos económicamente antes de renegociar sus deudas o pedir prestado más dinero. Las consecuencias macroeconómicas de
estas medidas, conocidas como programas de ajuste estructural, han sido en general positivas, pero al mismo tiempo han ocasionado un fuerte desequilibrio social, empeorándose las condiciones laborales y aumentando la pobreza y la desigualdad.

Motivos para un endeudamiento

Algunos motivos típicos para el grave endeudamiento de un país son:

  • Catástrofes naturales, epidemias y similares, que obligan a pedir préstamos para paliar sus efectos.

  • Inversiones en nuevos cultivos, industrias, etc. que pueden fracasar por no haber tomado en cuenta el riesgo de cambios en los mercados u otras razones.

  • Mala administración de los fondos, los cuales producen un déficit sostenido que supone cada vez más recursos externos para compensarlo.

  • La negligencia (intencional o no) respecto a los efectos que las deudas excesivas pueden tener, o bien la ausencia de prerrequisitos antes de concederla. Así autores como Marc Reffinot apuntan que un fenómeno parecido ya sucedió en la década de 1930 tras el Crack del 29 y, pese a contar con esa experiencia, se permitió volver a endeudarse a las naciones.3

  • En el Fórum 2004 de Barcelona se propuso la llamada Deuda Indigna, como aquella que se contrajo y se permitió contraer pese a saber que ocasionaría serios problemas a la economía y al desarrollo del país que la solicitaba. La llamada Deuda Indigna tiene además como requisito que el organismo o país prestamista le resultara imposible no saber los efectos que dicho crédito ocasionaría al receptor.



Consecuencias

Algunas consecuencias del gran endeudamiento de un país pueden ser:

  • Imposibilidad de obtener nuevos créditos en caso de necesidad.

  • Imposición de duras condiciones por parte de los acreedores, incluyendo políticas económicas restrictivas, generalmente muy duras con la población, que impiden competir en igualdad de condiciones con otros países.

  • Crecimiento desbocado de la inflación, que hace aún más difícil pagar la deuda.

  • la magnitud de la deuda es tal que el país no es capaz de pagar ni los intereses, con lo que la deuda va creciendo con el tiempo, en vez de disminuir. Así, el desarrollo económico del país puede ser imposibilitado por la deuda, entrando en una espiral sin fin de empobrecimiento.

  • Malos manejos en las políticas internas del país que conlleva a crisis económicas.

  • y corrupción política

La deuda en el mundo

Hay varias maneras de medir el endeudamiento de los países, pero lo verdaderamente importante es conocer cuánto debe un país en relación con su población, su nivel de renta y/o su capacidad económica. Comparando la deuda externa total con el producto o renta nacional (PNB) o con sus exportaciones, que marcan la capacidad de un país para obtener las divisas necesarias para pagar al exterior, nos encontramos con un grupo de países que, en total deben menos, pero en relación con su propia población, su renta y su economía, son los que más deben y para los que es más difícil soportar la carga de la deuda externa. Deuda cómo % PNB Clasificación IDH, Nicaragua 750127, Santo Tomé y Príncipe 600125 Guyana 430104,Mozambique 430166,Guinea-Bissau 350163,Congo-Brazzaville 330130, Somalia 300,no consta Angola 300157, Sudán 280158, Costa de Marfil 260145, Nota.- El IDH, índice de desarrollo humano, elaborado por el PNUD (Naciones Unidas), pone de manifiesto el nivel de desarrollo centrado en las personas que alcanza un país (es decir, se refiere a las condiciones de educación, acceso a agua potable, saneamiento, alfabetización, etc.). La clasificación indica su situación con relación al conjunto de los países analizados (175). Así, el número 1 tiene el mayor nivel de desarrollo humano, mientras el país 175 es el que presenta una pero situación. Los países más endeudados se encuentran normalmente también entre aquellos con un pero desarrollo humano. Las deudas que los países del Sur están pagando hoy proceden de varias fuentes: -


Créditos contraídos con la banca privada a tipos de interés variable. Fueron concedidos por bancos privados en los años 70 y primeros 80, cuando los países del Norte no querían recibir préstamos. - Créditos a la exportación con garantía o respaldo público de Estados de países del Norte. Éstos están vinculados a adquisición de mercancías, en ocasiones armas, o la prestación de servicios por parte de entidades del país que otorga o respalda el crédito. En esta categoría están los créditos FAD españoles.

Planteamiento de la deuda

Monto y relaciones de la deuda En 1995, el monto de la deuda externa total desembolsada de 22 países de América Latina y el Caribe llegó a 574.000 millones de dólares. Este incremento del 7,5% con respecto a 1994 significa una suma de 40.000 millones de dólares y se


debió sobre todo a los aumentos en Brasil y México El mayor endeudamiento de Brasil obedece a que los empresarios privados prefirieron tomar préstamos en el exterior, dadas las altas tasas internas de interés; además, existió una ampliación de los créditos comerciales para el financiamiento del comercio exterior. En el caso de México, influyeron el mayor endeudamiento estatal y los compromisos contraídos por el gobierno con organismos internacionales para la amortización de los Tesobonos. Colombia también elevó su deuda debido a mayores compromisos del sector público. Por otra parte, hubo países que la disminuyeron: Chile efectuó un prepago de 1.600 millones de dólares; Ecuador y la República Dominicana la redujeron en el marco del Plan Brady; y Nicaragua recompró el 80% de su deuda comercial. La relación entre los intereses totales devengados y las exportaciones de bienes y servicios disminuyó levemente (de 16,6% en 1994 a 16,4% en 1995), debido sobre todo al extraordinario aumento de las exportaciones, pues los intereses pagados se incrementaron como consecuencia del mayor endeudamiento y de la elevación de las tasas de interés hasta mediados de 1995. El cuadro resumen sobre el stock de la deuda externa muestra un crecimiento constante en el monto total, que entre 1990 y 1995 creció en 130.455 millones de dólares.
Existieron incrementos de la deuda de largo plazo pública y privada, se duplicó el uso de créditos del FMI, y en la deuda de corto plazo, disminuyeron drásticamente los atrasos. Todo ello, en lo sustancial, refleja
la crisis financiera de fines de 1994; y la disminución de los atrasos es consecuencia de la consolidación de intereses establecida en el Plan Brady. Con respecto a los flujos de la deuda externa, se advierte que en 1995
aumentaron sustancialmente los desembolsos (que el año anterior habían disminuido), tanto por el incremento de los de largo plazo como por los desembolsos del FMI, que en un año crecieron de 1.166 millones de dólares a 15.857 millones. También existieron incrementos en el repago de la deuda de largo plazo y en el pago de intereses, todo lo cual provocó que el servicio total de la deuda pasara de 59.800 millones de dólares a 72.200 millones, es decir el 27,5% de los ingresos por exportación en 1994, al 30,25% en 1996. Si se desglosa la deuda de largo plazo, se observa el crecimiento moderado y constante de la deuda pública y con garantía pública, y de la deuda privada no garantizada. En este último caso, debe destacarse que se duplicó con exceso entre 1991 y 1995 (pasó de 28.200 millones de dólares a 66.500 millones); y que los bonos -casi inexistentes en 1990- llegaron a 30.000 millones de dólares en 1994 .Los flujos netos recibidos por los países deudores corresponden a los desembolsos de la deuda de largo plazo menos los repago por amortizaciones. Su evolución reciente muestra grandes fluctuaciones, ya que su monto global era de 9.000 millones de dólares en 1992, pasó a 20.000 millones en 1993, disminuyó a 14.400 en 1994 y volvió a subir a 22.200 en 1995. En un análisis más detallado, se advierte que en 1995 se produjo un fuerte aumento de los flujos de origen oficial y una caída de los privados sin garantía. En especial, los fondos provenientes de prestamistas oficiales bilaterales se elevaron de un monto negativo de -893 millones de dólares en 1994, a otro positivo de casi 10.000 millones en 1995, destinados sobre todo a México y Argentina. En cambio, la deuda privada no garantizada cayó de 10.512 millones de dólares a 4.420 millones.

Renegociaciones

Las renegociaciones de la deuda externa se refirieron a la banca comercial y a la deuda bilateral que se negocia en el Club de París.



Los gobiernos de Panamá, Perú y Nicaragua llegaron a acuerdos con la banca comercial sobre la reestructuración de su deuda externa. Panamá negoció en el marco del Plan Brady y en octubre de 1995 reestructuró su deuda externa comercial, que se refiere a 2.000 millones de dólares en amortizaciones y 1.500 millones en atrasos. Las opciones referidas a la deuda principal son: un bono de descuento con 30 años de plazo y de gracia con pago total al final (Bullet Repayment) y con un descuento de 45% y una tasa de interés igual a Libor más 0,81; o un bono a la par con 30 años de plazo y de gracia y con pago total al final, con tasas de interés que se incrementan gradualmente de 3 a 5%. La mayor parte de los intereses se pagan con un plazo de 20 años y 10 años de gracia, y a tasas de interés de Libor más 0,81.12 Perú llegó en octubre de 1995 a un acuerdo preliminar de reestructuración de la deuda con la banca comercial, dentro de las pautas del Plan Brady. Se refiere a un principal de 4.200 millones de dólares e intereses atrasados de cerca de 3.500 millones. Se incluye una opción de bonos con descuento del 45%. En el caso de Nicaragua se alcanzó una solución importante para el país. Se trata de un caso de sobreendeudamiento que en 1995 llevó la deuda externa total a 10.400 millones de dólares, mientras las exportaciones de bienes eran de 490 millones de dólares. En noviembre de 1995 el gobierno de Nicaragua compró el 80% de su deuda con la banca comercial, que ascendía a 1.727 millones de dólares, en alrededor del 8% de su valor nominal. De tal modo, disminuyó en 11% el monto total de su deuda externa. Para el financiamiento de esta operación, obtuvo un préstamo de 40 millones de dólares del Banco Interamericano de Desarrollo, una donación del Banco Mundial por 40 millones y el apoyo de los gobiernos de Holanda, Suecia y Suiza por 25 millones de dólares.

Club de París: La deuda oficial bilateral fue reestructurada por Bolivia y Nicaragua (ambos países en marzo) y por Haití (en mayo), mediante la adopción de los términos de Nápoles acordados por el Club de París. Esta opción permite una reducción de la deuda bilateral de 67% a los países cuyo ingreso por habitante es menor de 500 dólares anuales o cuya relación deuda/exportaciones es superior a 350%; los demás países elegibles para los préstamos concesionales de la Asociación Internacional de Fomento del Banco Mundial pueden disminuir su deuda en 50%. El gobierno de Honduras está gestionando un acuerdo análogo para reestructurar su deuda bilateral de 1.100 millones de dólares. 3. Conversión de la deuda Las operaciones de conversión de la deuda, que tuvieron su época de auge en 1989 y 1990, fueron declinando y en la actualidad son poco significativas. Ello se debe al agotamiento del programa de privatizaciones, a la subida de precios en el mercado secundario de la deuda y a la normalización de las relaciones con los bancos lograda por los acuerdos Brady. 4. Mercado secundario Los precios en el mercado secundario de los bonos de la deuda externa de América Latina y el Caribe dependieron en alto grado de la tasa de interés en Estados Unidos. Así, su aumento a principios de 1994 provocó una caída de los bonos Brady; y con posterioridad se estabilizó la situación, siguiendo la evolución de las tasas de interés internacionales. Los bonos Brady continúan siendo el instrumento con mayor liquidez de la deuda externa; el volumen comerciado de estos bonos creció en 40% en 1994 y llegó así a los 2.800 miles de millones de dólares. El 80% de esos bonos negociados en 1994 corresponden a Argentina, Brasil, México y Venezuela.
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