Página principal

Detalles de la obra


Descargar 80.51 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño80.51 Kb.






Inauguración de la Subestación Eléctrica
El Inga


Quito, parroquia Pifo, 5 de abril de 2016



DETALLES DE LA OBRA

Buenos días a todas y a todos. No se imaginan lo feliz, emocionado, que me siento.

Hoy es un día histórico, que a nadie le quede la menor duda. Son transformaciones irreversibles de la Patria. Es lo que no se ve, lo que no sacan los medios de comunicación, lo que no conocen, no quieren conocer o no entienden los opositores cuando hablan, con tanta irresponsabilidad, con tanta insensatez, de “derroche”.

Este es el “derroche”, este es el gasto público: transformar un país de importador de energía a exportador de energía.

Me siento feliz pero también un poco incómodo, porque realmente el que debería estar inaugurando esta obra es nuestro querido compañero vicepresidente, Jorge Glas Espinel, que es el que tienen a cargo estos proyectos y ha hecho un extraordinario trabajo, desde el Fondo de Solidaridad, luego desde el Ministerio Coordinador de Sectores Estratégicos. Y si a mí me emociona tanto ver esta obra, como economista, ¡me imagino cuánto le emocionará a él, que es ingeniero eléctrico!

Ojalá, compañeros, que todos entendamos lo que estamos viendo, lo que estamos viviendo. En este momento acabamos de recibir ya energía de Coca Codo Sinclair, la inversión más grande de la historia ecuatoriana: 2.000 millones de dólares, 1.500 megavatios, más potencia que el propio Paute, que era la hidroeléctrica más grande que teníamos.

Ya nos está llegando energía, ya hay cuatro turbinas a prueba en Coca Codo Sinclair. Nos habría servido de poco Coca Codo sin este tendido eléctrico. Esto es parte de ese tendido, de esa red de transmisión de 500 mil voltios que antes no existía en el país. Se necesita mayor voltaje para transmitir más energía a mayores distancias.

Estamos recibiendo ya energía de Coca Codo Sinclair. Llega a esta estación, se puede enviar, exportar a Colombia. En estos momentos estamos exportando energía de Coca Codo Sinclair. De nuestros ríos a nuestra hermana Colombia, compañeros. Eso es un cambio estructural histórico. Ese es el verdadero ahorro. Ahí está nuestro ahorro.

Si yo privatizara Coca Codo, como algunos quieren, se irían 2.000 millones de dólares. Esta línea de transmisión serían 600 millones de dólares, todo el sistema de transmisión. Y empezaríamos nuevamente a comprar energía a los privados, pero al menos tendríamos energía, porque, antes, la tan cacareada “inversión privada” nunca llegó. ¡¿Y por qué no llegaba?! Porque no se trata de hablar, no se trata de querer hipotecar el país a ciertos inversores. Se trata de tener energía, ¡caminos!, ¡infraestructura!, para que venga esa inversión.

Dicho sea de paso, en 2015 recibimos la mayor inversión extranjera de los últimos 10 años. ¡Es deseable la buena inversión extranjera! Pero no es que es ni necesaria, peor suficiente para el desarrollo, para el Buen Vivir.

De aquí, esta línea va hasta Guayaquil. Soñamos en grande porque grandes también son nuestras necesidades y nuestras capacidades: la idea es hacer la conectividad. Esta red de 500 mil voltios antes no existía en el país. Esto debe existir a nivel de toda Sudamérica, para que los países que son superavitarios en energía puedan enviar energía a los países deficitarios.

Y con mucho orgullo les puedo decir que el país que está a la vanguardia de ese proyecto es nuevamente nuestro querido Ecuador.

¡Prohibido olvidar! Sobre todo ustedes, queridos jóvenes, la oposición, con mucho talento –eso sí, hay que reconocer–, con sus medios de comunicación, no solamente nos quiere hacer olvidar el pasado, [sino que] quiere hacernos creer que todo tiempo pasado fue mejor: “Antes teníamos carreteras, energía, Escuelas del Milenio, salud… ¡Todo ha sido un derroche estos años! ¡Nada de esto existe!”. Eso quieren hacernos creer.

Pero no es que no se podía hacer esto antes, queridos jóvenes. Había corrupción, había deshonestidad. Hoy, tal es la audacia de esta gente que a los que hacemos lo que ellos no hicieron durante décadas nos quieren acusar de falta de transparencia y, ante la ausencia de argumentos, tienen que inventar mentiras, tonterías.

Pero esto no se hacía por falta de recursos, sino para proteger negocios privados. Pregunten a sus padres cómo teníamos que comprar energía de barcazas, a las que se pagaba incluso cuando no vendían energía, sólo por estar ahí, listas. ¡A termoeléctricas privadas! Averigüen a qué partidos políticos pertenecían los dueños de todos esos negocios.

En consecuencia, no les convenía que el Gobierno, que el Estado, hiciera hidroeléctricas. ¡Se dañaba su negocio! Y por eso teníamos incluso que importar energía. Los que nos hablan de ahorro gastaron 1.000 millones de dólares… Todo este tendido, a nivel nacional, nos cuesta 600 millones de dólares. Ellos gastaron 1.000 millones de dólares. Ahí sí es como quemar billetes importando energía de Colombia y Perú.

Hoy, con la Revolución Ciudadana, exportamos energía a Colombia, compañeros.

Pero no sólo aquello, ¡prohibido olvidar! No es que nos quedemos en el pasado. Algunos dicen: “Correa siempre habla del pasado”. Claro, hay que aprender de la historia, pero viviendo el presente, viviendo hacia el futuro.

Así era la locura en este país, porque todo lo querían privatizar. Se hicieron a principios de este siglo –en pleno auge neoliberal– leyes como la Ley de Transparencia Fiscal, en toda América Latina, no sólo en Ecuador, que limitaba el gasto público, sea para carreteras, para energía, para educación, para lo que fuese: corriente, inversión, a 3% de crecimiento anual.

Es decir, si encontrábamos uranio o Bill Gates nos regalaba 1.000 millones de dólares, no se podían construir Escuelas del Milenio, porque estaba prohibido por ley. No podíamos construir esta estación porque estaba prohibido por ley.

¡Qué objetivo tenían leyes tan aberrantes, tan absurdas! Y a eso nos quieren volver. Y, modestia aparte, ustedes saben que la próxima semana viajo a Estados Unidos y luego al Vaticano. Estoy preparando mi conferencia para el Vaticano y me puse a revisar mi libro. Ahí ya está todo dicho, todo escrito. No quiero hacer propaganda: ¡cópienlo si quieren! Ojalá que podamos ponerlo en Internet, pero lean ese libro: De banana republic a la no república, todo lo que les digo está ahí y todo lo que hemos hecho lo dijimos en ese libro y lo sostenemos. Somos coherentes con nuestros principios, compañeros.

¡Para qué se hicieron esas leyes aberrantes a las que nos quiere volver! Por dos motivos, siempre hay que ver lo que se llama en economía “la economía política”, los intereses detrás de cada medida. El desarrollo no es un asunto técnico, ¡es un asunto político!, depende de quién tiene el poder: cuando la mayor parte del presupuesto se iba para pagar una deuda externa ilegítima y eterna significaba que tenían el poder los banqueros, que tenían el poder los acreedores, que tenían el poder los tenedores de bonos.

Porque, sepan ustedes, queridos jóvenes, que hasta los ministros de la partidocracia que iban a negociar en nombre del país nuestra deuda externa eran tenedores de deuda. Sepan ustedes que Guillermo Lasso, Banco Guayaquil, ¡era tenedor de deuda, compañeros! ¡Esas cosas hay que recordarlas y hay que saber indignarse!

Adonde iban los recursos sociales demostraba quién tenía el poder. Ahora que esos recursos sociales van a energía, a escuelas, a hospitales, a centros de salud, eso nos demuestra claramente que, ¡por fin!, el poder está en manos del pueblo ecuatoriano, está en manos de las grandes mayorías.

Vean siempre la economía política, los poderes, los intereses detrás de cada medida. ¡Qué buscaban leyes tan absurdas como aquellas de limitar el gasto público así fuera para inversión en un país que necesitaba tanta inversión, tanta infraestructura! Dos cosas.

Una, que todo lo hiciera el sector privado, garantizar los negocios al sector privado: si había que hacer una hidroeléctrica, que la hiciera el sector privado. ¡Y en buena hora! Pero no me iba a quedar cruzado de brazos esperando que ese sector privado hiciera inversión necesaria para el desarrollo. Pero aquí lo hicieron excluyente: sólo lo podía hacer el sector privado

Y segunda, el único gasto, el único egreso que no estaba limitado –todo estaba limitado: sueldo para los profesores, carreteras, energía…, ¡todo!–, sólo podía crecer 3% anual… Lo único que no estaba limitado era el servicio a la deuda externa. Esas leyes eran para garantizar el pago de una deuda ilegítima. ¡Prohibido olvidar, queridos compañeros!

Hoy quieren decirnos que somos enemigos de la inversión privada. ¡Jamás! Lo que no voy a hacer es hipotecar el país a ciertos intereses, a ciertos empresarios, como el Comité Empresarial, que ahora dice que es el que genera 90% del empleo. Bueno, que me digan quién de ellos se hizo pobre, pues, generando empleo, quién de ellos lo ha hecho de forma altruista, sin buscar lucro. Si con eso se hicieron millonarios, no hay nada que agradecer: buscaron sólo su lucro, y como algo secundario generaron empleo. No hay nada que agradecer. Que tengan un poquito de sencillez.

El agradecimiento es para nuestros obreros, para nuestros trabajadores, para los constructores de esta central, los que, con sus manos callosas, sus frentes con sudor, día a día construyen la Patria nueva, muchas veces por salarios todavía de miseria, pese a nuestros esfuerzos.

Pero nos dicen que no queremos la inversión privada. Lo que más necesitamos es inversión privada, lo que más necesitamos es verdaderos empresarios que, en vez de pasarse llorando, quejando, viviendo del Estado…, ahora resulta que están mal porque el Estado no les paga.

Eso quiere decir que vivían del Estado. Yo llevo un año gobernando sin un centavo de ingreso petrolero. Pero si nos atrasamos dos meses, quiebran los municipios, quiebran las empresas. Quiere decir que todo el mundo vivía del Estado y que los únicos que no ahorraron fueron ellos y los únicos que no supieron manejar liquidez fueron ellos, porque nosotros seguimos adelante pese a las dificultades.

Pero, en todo caso, ¿qué inversión privada iba a venir con cortes de energía de más de 16 horas por día? Yo me casé en octubre del 92. Llegué recién casado, mi esposa ni siquiera hablaba español, y había 16 horas de corte diario. Yo no sé cómo aguantó mi esposa, 200 días. Y salimos, sí, a pesar de todo, y salimos de esa y, cuando se acabaron los cortes, llegó la ¡Guerra del Cenepa! Hemos pasado duro.

Entonces, ¿qué inversión iba en venir a un país sin energía, sin carreteras, sin infraestructura, a un país sin recurso humano? Todo eso hemos estado sembrando. Y era el mejor incentivo, la mayor atracción, para inversión extranjera.

Hablo sobre todo a los jóvenes, porque llevamos casi 10 años de Revolución, y muchos ya no recuerdan el pasado.

Pero si sus fórmulas fueran eficaces, si dieran resultado, ¿por qué no tuvieron ellos inversión extranjera si siempre hipotecaron el país en función de intereses privados?

La mayor inversión extranjera que vino fue en el año 2002, el OCP. Y ojalá no hubiera venido, porque fue un atraco al país: triangulación, préstamos ficticios, evasión tributaria. Ahorita tenemos grandes problemas, estamos en arbitraje, etc., de la gran cacareada “inversión privada” del OCP.

Acá, sin tanta parafernalia, tenemos una inversión de 2.000 millones de dólares, la más grande de la historia del país, hecha por nuestras propias empresas: Celec-EP, el Ministerio de Electricidad y Energías Renovables.

Hay que bajar ese mito de la inversión privada, inversión extranjera. Es deseable, pero no es que vamos a subordinar el país a unos cuantos intereses.

Y como no tienen de qué acusarnos, hablan de “derroche”. ¡Qué descaro! Somos gente muy sencilla, compañeros. Ayer tuve un almuerzo con unos 100 jóvenes. Nos sacaron en redes: “La farra” y “Correa manda impuestos para pagar la farra”. Eso los evidencia bastante bien. Es decir, para ellos, “divertirse” es gastar plata. No entienden que se puede cantar, compartir con jóvenes, sin gastar, tan sólo compartiendo un almuerzo muy sencillo. Esas son sus visiones.

Pero, jóvenes, prohibido olvidar. Sepan ustedes que en plena crisis de la deuda, cuando el país sí decrecía, cuando teníamos inflación de más de 30%, cuando teníamos desempleo de más de 8%, un ministro de Finanzas de León Febres Cordero que fue a negociar con el Club de París, en París precisamente, celebró su cumpleaños cerrando, en exclusividad, el restaurante Maxim. Lean las reseñas de esa época. Y esa gente nos dice a nosotros “derrochadores”.

¡Ya basta de tanto descaro! ¡A revelarse ante tanta mentira!

Hace poco, dos banqueros fugados del país, vinculados a la partidocracia, que financian la oposición –financian las marchas, financian los medios de comunicación nacionales e internacionales, está demostrado, ha sido denunciado, incluso contrataron una empresa de relaciones públicas para atacar al Gobierno de la Revolución Ciudadana–, celebraron la boda de una de sus hijas y sobrinas: gastaron 1 millón de dólares en ese matrimonio. Eso es derroche.

Que no nos digan a nosotros, que somos gente sencilla, trabajadora, que derrochamos. Derrochamos esfuerzo, trabajo, sacrificio, por un futuro mejor para nuestros hijos, ¡derrochamos amor por la Patria, compañeros!

Y dicen que además de derrochar no hemos parado el gasto. Esto es el gasto, para un futuro mejor. Este es el verdadero ahorro. Les insisto, si yo vendiera esto, tendría 2.600 millones de dólares. Pero teniéndolo nos ahorra centenas de millones anualmente. Estamos exportando ya a Colombia. Esperamos exportar este año 200 millones de dólares. Un cambio estructural sin precedentes.

La historia del país ha sido exportar balsa, luego exportar cacao… Todos, productos primarios. En este caso, con productos agrícolas, principal factor de producción. No son la tecnología ni el talento humano. Era la tierra, y la tierra estaba acaparada por unos cuantos propietarios.

Luego banano, un poquito más tecnificado, pero, igualmente, el principal factor: la tierra. Luego petróleo, recurso natural no renovable. Y luego camarones, flores, que ya tenían un poquito más incorporado valor agregado, tecnificación, etc.

Esto es un cambio histórico. Como anunciamos en 2011, porque somos gente seria, gente responsable: decimos lo que realmente pensamos y vamos a hacer, hoy, Ecuador, en el siglo XXI, el Ecuador de la Revolución Ciudadana exporta servicios energéticos.

Esto también es superar el extractivismo, compañeros. Eso se llama superar la economía petrolera. No es con discursos, no es con politiquería, que se hace aquello.

Y ese es el gasto público. Ustedes están viendo ahorita las cuatro turbinas que están en funcionamiento ya en Coca Codo Sinclair, en la Amazonía. De allá está llegando la energía aquí, a Quito. Cuatro turbinas. Cada turbina: 180 megavatios de potencia. Es una central hidroeléctrica

Y eso está en el corazón de una montaña. Ustedes vuelan sobre eso y ni se dan cuenta de que existe, pero es prácticamente una ciudad en el corazón de una montaña. Eso lo hemos hecho juntos, eso lo hemos hecho con convicción, con revolución, compañeros.

Siéntanse orgullosos del país que estamos construyendo y del país que estamos dejando para futuras generaciones. Como decía una sencilla mujer hace poco, en Amaluza, Loja, cuando inauguraba una carretera: “Sabemos, presidente, sabemos que no se ha hecho todo y que falta mucho por hacer. Pero también sabemos que nunca se ha hecho tanto como ahora”.

¡Prohibido olvidar, compatriotas!

Y los que quebraron el país dicen que no hemos hecho ajustes. Ustedes vieron el Gobierno de Sixto Durán Ballén: los apagones, todo se quería privatizar. Ese Gobierno además fue el Gobierno causante de la crisis, de la debacle de 1999, porque bajo el fundamentalismo neoliberal –decían que todo regulaba el mercado, con la competencia, que el Estado no tenía que meterse–, era el Estado “mínimo” del modelo neoliberal, de la ideología neoliberal.

Por ese fundamentalismo, en 1994 –también está en mi libro– se reformó la Ley de Instituciones Financieras, aboliendo prácticamente todos los controles, bajo el argumento de que el sistema financiero se regulaba y, básicamente, el sistema bancario. Se regularon tan bien que en el 99 nos quebraron a todos y nos sacaron plata del bolsillo para salvar a los banqueros.

Ese vicepresidente de los apagones, de ese Gobierno nefasto, es el que nos habla ahora de un modelo fracasado. ¡Cuánto descaro, compañeros! Y nos dice que seguimos “con la locura del gasto”. Ojala hubiéramos tenido mucho más para gastar, para invertir, para dar más educación, salud, energías y carreteras a nuestra gente, a nuestro pueblo.

Pero, además, no es cierto. Hemos tenido el ajuste más grande de América Latina, pero lo hemos hecho tan bien que los opositores ni siquiera se han dado cuenta. El año pasado ajustamos 3.200 millones de dólares, 3,2% del PIB. Este año estamos ajustando 2,8% del PIB. En dos años, 6%.

Busquen qué país de América Latina ha reducido tanto gasto en 2 años, porque siempre dijimos que la variable de ajuste iba a ser la inversión. Algunos están contentos. Eso significa que nos demoramos más para tener todas las Escuelas del Milenio, eso significa que nos demoramos más para tener todas las carreteras que necesitamos, eso significa que nos demoramos más para tener todos los Centros de Salud…

Eso significa que nos hemos demorado un poco más de lo previsto para tener todas las hidroeléctricas. Queríamos tenerlas el primer semestre de 2016, y las vamos a tener todas a finales de 2016. Pero algunos están contentos con eso: “Se le acabo la plata a Correa”, entonces: “Se cae el Gobierno, se desgasta”.

No les importa destruir el país con tal de ganar a Correa. Esa es la mediocridad de la política ecuatoriana. Y lo peor es que van a seguir perdiendo, compañeros, porque nuestro pueblo ya no se deja engañar. Ecuador ya cambió, y para siempre.

Fíjense, en la época de bonanza invertimos muy bien el dinero. Muy bien. Se tienen que inventar cosas para poder criticar. Y, por supuesto, si invertimos 70.000 millones, algún error se ha de cometer. El que nunca hace nada, no va a tener errores. El que nunca lava un plato, nunca va a quebrar ninguno; al que lava muchos platos, de repente quiebra alguno.

¿Cuál será el nivel de eficiencia en la empresa privada: 1%, 5%? Uno por ciento de 70.000 millones son 700 millones de dólares. Que me demuestren 700 millones desperdiciados. Hemos sido muy eficientes, muy eficaces, en la inversión. Pero siempre dijimos que esa inversión iba a hacer la variable de ajustes, en caso de problema, porque se financiaba básicamente con ingresos petroleros.

Y precisamente aquello es lo que hemos hecho. Pero cuando hubo bonanza, todos disfrutamos de mejor educación, mejor salud, etc. Ahora hay dificultades. Se pide 1 centavo por cigarrillo, y ya los de luto van a hacer pasado mañana sus marchas.

Comparen con los ajustes que están haciendo otros países con muchos menos problemas de los que tiene Ecuador, porque en Ecuador no es sólo el desplome del precio del petróleo, que ha hecho que gobernemos casi 20 meses con precio del petróleo por los suelos y hace un año sin un centavo de ingreso petrolero, sino que [además] se ha apreciado el dólar.

Y ese es un componente que no tienen otros países, que es gravísimo, porque el instrumento para enfrentar esta clase de problemas externos es precisamente el tipo de cambio, que no tenemos, y, de hecho, la política monetaria de Estados Unidos está actuando exactamente en sentido contrario a lo que necesita el país, apreciando el dólar, y, así, el país se encarece.

Colombia ha devaluado el peso más de 80%. ¿Cómo respondo a eso? Para los que no entienden qué significa eso: significa que los salarios en dólares de los colombianos están cerca de los 200 dólares. Nuestro salario está en 366. ¿Cómo se compite? Un turista, ¿adónde va, al hotel que cuesta 80 dólares porque el salario es 200 o al hotel cuesta 140 porque los salarios son 366? Y en el primer caso, hasta con desayuno incluido

Entonces, algunas veces no entendemos lo que estamos enfrentando. Y nos dejamos confundir por cantos de sirena. Ojala [que] este video nos recuerde el país que recibimos. Y ojalá [que] logremos cambiar un poquito al ser humano, cierto sector de nuestro pueblo que, insisto, eso es algo que debemos superar, que [piensa]: “Todo es culpa del Gobierno y todo lo debe resolver el Gobierno”. Créanme que si esto fuera culpa mía, sería el primero en irse a su casa. Sé asumir responsabilidades.

Pero esto es tan absurdo como pretender que el capitán de un barco se encuentra con una tormenta, y la tormenta es culpa del capitán. Eso es lo que nos quieren hacer creer. Pero, en todo caso, compañeros, sí hay que cambiar un poquito al ser humano.

Entonces, cuando hay bonanza, sí: “Deme salud, deme educación”. Cuando tenemos problemas, 1 centavo por cigarrillo, no: “Vamos a las calles”, “Gobierno hambreador”, “Vamos a resistir, demasiados impuestos”… Y algunos creen esos cuentos.

Dinamarca acaba de quedar como el País Más Feliz del Mundo, de acuerdo al ranking de las Naciones Unidas. Tiene una presión tributaria –es decir, lo que se recoge en función de la producción, y la producción de Dinamarca es gigantesca– de 48%, lo que se recoge por impuestos. Ecuador tiene 20%, por debajo del promedio latinoamericano incluso, que es 21%.

Millonarios de Nueva York están pidiendo que les aumenten los impuestos, para luchar contra la pobreza en Nueva York. Y el impuesto a la renta en los que ganan más supera el 50% en Nueva York.

Aquí, el mayor impuesto a la renta de las personas es 35%, el de las corporaciones es 22%. Pero nos quieren hacer creer que hay demasiados impuestos, y que el neoliberalismo –el que nos llevó a la crisis del 99, el que nos llevó a que el país no tuviera carreteras, no tuviera escuelas, no tuviera hospitales, no tuviera energía– era mejor, que ese es “el mejor modelo” y que no viene la inversión extranjera, inversión privada, por nuestra culpa.

Primero, la inversión está viniendo. Segundo, ¿por qué no vino en esa época…? Nosotros llevamos gobernando 9 años el país. Ellos lo han gobernado 2 siglos. ¿Dónde está esa inversión privada? ¿Dónde está esa inversión extranjera?

Compañeros, puro engaño. Pero sí hay que cambiar un poquito ese ser humano y esa cultura ecuatoriana, que todo espera del Gobierno. En época de bonanza: “Que me dé todo”, y en época de dificultades: “Yo no doy nada”. Así no podemos salir adelante como país, compañeros. Todos tenemos que echarnos el equipo al hombro.

Y prohibido olvidar de dónde venimos. Tan fácil es criticar, tan fácil es juzgar. Recuerden, en 1998, en un cuartel militar, sin consultar al pueblo ecuatoriano: Osvaldo Hurtado, Jaime Nebot, Enrique Ayala Mora…, ¡todo ese cuadro de la partidocracia!, hicieron una Constitución sacramentando el neoliberalismo en el país, crearon el Fondo de Solidaridad y mandaron todas las eléctricas y todas las telefónicas a ese fondo de solidaridad.

¡¿Para qué?! Para privatizar. Pero, para enmascarar un poquito esa privatización, dijeron que los fondos servirían para ir a los pobres, y por eso le pusieron “Fondo de Solidaridad”.

Felizmente, gracias a la oposición de nuestros trabajadores, no lograron esos cometidos, porque no sólo la privatización habría sido un atraco para el país. No toda privatización es mala, pero esa privatización que iban a hacer: rifarse el país, sí que era terrible, y era la misma argolla de siempre.

Además, ahí sí, los que nos hablan de ahorro ¡hicieron una barbaridad!: sacrificar un activo –acumulación, inversión, ahorro– para dar a los pobres, como caridad, asistencialistamente, para enmascarar un poquito esa privatización y ese atraco al país.

Pero era destruir un activo para destinarlo a gasto corriente, que no perdura. Así se manejaba el país.

Tuvimos que luchar contra ese Fondo de Solidaridad, que además era una cueva de corrupción. Acuérdense de Pacifictel. Las telecomunicaciones eran el negocio más rentable del mundo, y Pacifictel perdía plata. Todo eso estaba en manos de los socialcristianos. Prohibido olvidar, compañeros.

Tuvimos que desbaratar ese fondo. Les insisto: encontramos un país sin Ministerio de Energía, sin Ministerio de Comunicaciones, con un Fondo de Solidaridad que era dueño de las telefónicas, dueño de las eléctricas. Así también nos engañan, porque eso era burocracia camuflada.

Cuando desbaraté el Fondo de Solidaridad, que era más grande que 10 ministerios, pero creé el Ministerio de Electricidad y el Ministerio de Comunicaciones, ahí sí dijeron: “Correa: más ministerios, gasto público”, y se olvidaron de que antes había el Fondo de Solidaridad, que era pura burocracia y era pura corrupción. Y esos dos ministerios técnicos estaban reemplazando ese Fondo de Solidaridad. Eso nunca lo dicen.

Encontramos un Fondo de Solidaridad creado por Constitución, con las leyes respectivas para privatizar telefónicas y eléctricas. Estaba prohibido, por ley, invertir en las eléctricas. Se nos caía el suministro eléctrico a nivel de país, y yo no podía invertir porque eran sociedades anónimas de derecho privado. Derecho privado propiedad del Estado, pero derecho privado, y listas para ser vendidas. Entonces, si yo invertía en esas empresas, era peculado. Ese es el país que recibimos.

Teníamos leyes como la de transparencia fiscal, que prohibía la inversión. Nada podía ser más de 3% anual, así el país necesitara urgentemente carreteras, hidroeléctricas, hospitales. Todo ese entramado logramos desbaratar con la Constitución de 2008. Prohibido olvidar el país que recibimos.

Y todavía falta tanto por hacer, compañeros.

Pero estamos avanzando. Este es ya un gran paso, un cambio estructural. El país se convierte en exportador de energía, el país es soberano en energía. El país es uno de los 5 países del mundo con mayor seguridad energética.

El país está convirtiéndose en uno de los países con matriz eléctrica más eficiente y amigable con el medio ambiente del planeta. La verdadera ecología, el verdadero amor por la Pachamama. No el infantilismo de “no al petróleo”, “no a las minas” y “murámonos de hambre”. No. Aquí es la conciencia ecológica, ser más eficientes, utilizar energía renovable para cuidar el ambiente.

La conciencia ecológica de tener cocinas de inducción, y así no quieran, porque hasta para eso se opusieron. Las cocinas de inducción son cocinas eléctricas de alta eficiencia; si ustedes ponen la mano en la hornilla, no pasa nada, porque el calor se transmite al metal. Por eso se necesitan ollas especiales de hierro. Su cocción es sumamente eficiente, el calor se reparte, se cocinan de mejor manera los alimentos, etc.

Pero si no quieren hacer eso, aunque sea compren otras cocinas eléctricas. Lo que no podemos seguir permitiendo es que nuestros hijos, nuestra familia, nuestro barrio, de repente sufra una explosión y la gente muera por utilizar absurdamente el gas licuado de petróleo.

Esta energía nos permitirá industrializar el país. Las industrias básicas que tanto necesitamos, que hemos empezado. Pero hay que continuar: ya están los estudios.

Nos quedamos sin dinero por el desplome del precio del petróleo, pero están los grandes astilleros en la zona de Posorja, está la Refinería del Pacífico, que sí avanza, está la siderúrgica, estará próximamente la fábrica de papel, la refinación de minerales, industrias industrializantes. Y para todo ello se necesita energía, se necesita energía para el Metro de Quito, se necesita energía para el tranvía de Cuenca…

¿Qué esperan los privatizadores? ¿Qué esperan los neoliberales que dicen “no al gasto público”? ¿Que para el Metro de Quito importemos energía de Colombia, importemos energía del Perú? Eso nunca más, compañeros. Por fin somos soberanos en energía.

Insisto, no tienen de qué acusarnos. Entonces, hablan de “farra” por compartir un almuerzo con jóvenes… Por ahí sacaron un video en el que yo canto con los jóvenes el tema ‘La guitarra’: “Tenía un problema de difícil solución / en una época difícil de mi vida…”, y los jóvenes cantando con el presidente. “Esto es un estadista”, decían. O sea: “Qué vergüenza: un estadista cantando con los jóvenes”. Pues ¡no me interesa ser estadista! Siempre me va a interesar estar con nuestra juventud, compañeros. ¡No saben qué decir!

Ahora tenemos el asunto de los “Panama Leaks”. Como ahí participan ciertos periodistas de los medios corruptos del Ecuador –me dicen que esa información la tienen casi hace un año y que recién la publican– y de 10,5 millones de datos sacaron tres nombres supuestamente vinculados con el Gobierno: el fiscal Galo Chiriboga, que compró una casa en el 99 en un fideicomiso en Panamá; Pedro Delgado, que no tengo ningún interés de defender a ese pillastre, pero se aclaró ese asunto de la compra de la casa porque su residencia era en Miami, y de un doctor Molina, con el que quisieron incluso vincular al director de la Senaín y que había sido abogado externo de la Senaín; es como si yo contratara a Rafael, que es abogado, para llevar unos juicios, y Rafael tiene conexiones con Panamá, y yo resulto involucrado.

O sea, así es cómo tratan de estirar las cosas. Pero les aseguro que en esos 10,5 millones de datos sí hay gente involucrada de Ecuador, lo que nos demuestra que no han tenido qué sacar, que no tienen de qué acusar al Gobierno, que somos un Gobierno honesto.

Ahora sí, nosotros vamos a hacer la búsqueda en esos 10,5 millones de datos, y verán todas las maravillas que van a salir, verán quiénes tienen los fideicomisos en Panamá y todas sus propiedades, para evadir impuestos, verán quiénes tienen las centenas de millones de dólares fuera de la Patria.

Y esa es la tan cacareada “confianza”, “cambio de expectativa”, hipotecar el país para que nos hagan la caridad de devolver a su propia Patria la plata que sacaron y que generaron aquí, con el sudor de nuestros trabajadores. ¡Eso, con este presidente, nunca lo van a lograr!

¡Pero el Ecuador sabrá los nombres de la gente que tiene sus capitales, sus empresas fantasmas, sus fideicomisos, en paraísos fiscales, compañeros! ¡Vamos a revisar hasta el último de esos 10,5 millones de documentos! Escúchenme, ¡esto recién empieza! Ellos, hace un año que han estado buscando y no han encontrado nada contra el Gobierno, han tenido que inventarse, torturar las cifras. Nosotros vamos a empezar a buscar ahora, que esa información está disponible, y verán qué maravillas saltan aquí.

Como dijo Einstein: “Sólo hay dos cosas infinitas: el universo y la estupidez humana, y sobre la primera no estoy tan seguro”. Realmente, muchas veces, no sólo es mala voluntad, es desconocimiento, se juega con cosas demasiado sagradas, demasiado importantes.

El simplismo: todo es “gasto público”, todo hay que reducir. Y ¿qué pasa con esto?, ¿qué pasa con lo que necesitamos?, ¿qué pasa con la escuela de nuestros niños?, ¿qué pasa con nuestros hospitales? Debe ser algo un poquito más complicado que el simplismo de reducir a “gasto público”. ¡No se dejen engañar por esos discursos simplistas! ¡La economía es algo más! No es cuadrar cuentas

Lo más fácil es cuadrar cuentas si sacamos de la ecuación al ser humano, pero resulta que el fin de la economía son precisamente el ser humano y la sociedad humana. Entonces, no podemos sacar de la ecuación al fundamento.

Es como cortarnos la cabeza para tener sombrero. Es como ir al estadio el día lunes: no hay partido pero hay menos gente. Esa es la lógica de algunos economistas: “Gasto público, y para eso sacamos al ser humano. No salud, no educación no carreteras, no energía: ¡cuadramos las cuentas!”. ¡Maravilloso! Pero perdió la razón de ser la economía, perdió la razón de ser la misma política. Es algo más complicado el asunto.

Si esa fuera la solución, ¡cuántas décadas nos hemos pasando cuadrando cuentas! Y éramos ni siquiera estables, pero si utilizáramos esa palabra, éramos miserablemente estables, éramos estables en la miseria.

El Ecuador ya cambió, eso es indudable. Y no permitamos que los mismos de siempre nos regresen al pasado, queridos compañeros.

LA OBRA

Esta Subestación Eléctrica El Inga está construida sobre una superficie útil de 11,52 hectáreas, y el terreno es de 17 hectáreas, y está conformada por tres patios: de 500, 230 y 138 kilovoltios.

Lo voy a repetir porque es importante. Yo soy economista, me ha tocado esfuerzo, me han costado tantas visitas y tantas explicaciones. Soy duro de entendimiento, pero creo que comprendí algo finalmente. Las líneas de transmisión son como una tubería por la que pasa agua, pero si quieren que pase agua más rápido, que el caudal sea mayor, o sea, la cantidad de agua por segundo, tienen que aumentar presión. Para eso necesitan una tubería más fuerte, y pueden transportar entonces mucho más agua, pero, cuando llega a la casa, no puede llegar con tanta presión, hay que bajarla, para que la puedan utilizar.

Eso es lo que significa esta línea de transmisión: mientras más alto el voltaje, se puede enviar más energía más eficientemente, mayores distancias; pero cuando esa energía llega a los lugares de consumo, hay que bajar el voltaje. Eso son esas subestaciones, y aquí hay voltaje para 500, 230 y 138 kilovoltios.

Esta es la subestación de mayor capacidad instalada y con el equipamiento más moderno del sistema eléctrico ecuatoriano.

Sintámonos orgullosos de lo que estamos haciendo juntos. Les aseguro que ninguno de esos sufridores, en la Asamblea, ¡ni siquiera las Cámaras!, a las cuales les debería interesar ser las primeras, ¡peor ciertos medios de comunicación!, conocen esto. ¿Han venido a visitarlo? Y con tanta ligereza, con tanta irresponsabilidad dicen: “Derroche”, “Gasto público”. Están jugando con cosas demasiado sagradas. Si no hicieron, por lo menos dejen hacer.

Como decía Martí: “Si no luchas, aunque sea ten la decencia de respetar al que sí lo hace”.

Y cuidado, insisto, la estrategia ahora es, como hemos hecho mucho, acusarnos de “negociados”, de “corrupción”, que “los créditos chinos oscuros”, que esto, que Manduriacu…

Primero, ¡revisen lo que les dé la gana! Eso sí, no vamos a aceptar calumnias de nadie, porque algunos lo que buscan es un puestito en las próximas elecciones, y no vamos a permitir que jueguen con nuestra honra, con nuestra integridad, por sus ambiciones electoreras.

Lo único que tenemos que dar a nuestros hijos es nuestro ejemplo de integridad, compañeros. No somos gente rica, pudiente, etc., como fueron otros gobernantes. No tenemos cosas materiales para dejarles, pero sí un ejemplo de herencia a nuestros hijos.

Pero tengan en cuenta esto: muchas veces la corrupción era no hacer. Porque al no hacer, al no tener hidroeléctricas, había el negociado de las barcazas, había el negociado de las térmicas. Al no tener el almacenamiento de gas en Monteverde, había el negociado del almacenamiento del gas.

Entonces, muchas veces, la corrupción era el no hacer, porque así se protegían negocios privados.

Esta subestación El Inga permitirá transportar la energía de Coca Codo Sinclair –ya lo está siendo– hasta Quito y todo el país, reduciendo progresivamente el voltaje hasta conectarse con los sistemas de distribución de las empresas eléctricas locales, para llegar a los hogares, como les explicaba, a niveles de 220 y 110 voltios.

Otra función muy importante de la subestación tiene que ver con el segundo patio de 230 kilovoltios (230 mil voltios), que permite cerrar el anillo eléctrico para Quito, nos da mayor seguridad para suministro de energía de la capital, con la interconexión a las subestaciones Pomasqui en el norte y Santa Rosa en el sur de la ciudad. Todo eso es gasto público, todo eso es lo que no existe, de acuerdo a la oposición, y garantiza continuidad y seguridad en el servicio eléctrico de la capital, su zona de influencia y las provincias de Pichincha, Imbabura y Carchi.

El tercer patio, de 138 mil voltios, se conecta con la Empresa Eléctrica Quito y refuerza el abastecimiento para la zona industrial y el Aeropuerto Internacional de Tababela. La Subestación El Inga se encuentra en operación desde febrero pasado, con todos los sistemas a punto para trabajar con la máxima potencia en cuanto entre a funcionar al 100% la central hidroeléctrica Coca Codo Sinclair.

Queridos compatriotas, sintámonos orgullosos, hoy es un día histórico, estamos cosechando lo iniciado hace 9 años con la reorganización del sector eléctrico, no se imaginan el galimatías que era.

Ahora tenemos CNEL, Celec. Ahí había una serie de empresas: las generadoras eran sociedades anónimas, la distribuidora, que era una sola, Transelectric, sociedad anónima, y las distribuidoras, que eran como 19, sociedades anónimas, y tenían privilegio para recibir la energía las privadas y los grandes consumidores, y el que compraba al último eran las eléctricas al precio spot, era el sistema del costo marginal. Una barbaridad económica.

Todo eso era para hacerlo más rentable y privatizarlo, pero lo que hacía era quebrar a las empresas, porque nuestras empresas distribuidoras, de su propia generadora, generadoras del Estado, compraban al último la energía más cara, que nunca podían pagar. En consecuencia, la generadora nunca recibía, y como eran muchas generadoras térmicas, tampoco pagaban a Petroecuador.

No se imaginan lo que encontramos. Tuvimos que contratar un bufete de abogados, ¡ojalá que no esté relacionado también con Panamá, y salga yo relacionado también con los Panamá Leaks! Tuvimos que contratar un bufete de abogados, uno muy honesto, el del doctor Nicolás Parducci, que trabajó dos años para desenredar todo ese problema y hacer los cruces de cuentas, netear, etcétera.

¡No se imaginan todo lo que hemos pasado! Porque no es que empezamos de cero: empezamos de bajo cero, ni siquiera teníamos la institucionalidad para hacer funcionar el Estado.

No permitan que ese pasado vuelva. No permitan eso.

Iniciamos hace 9 años la reorganización del Sector Eléctrico. Estamos cosechando los frutos de ese esfuerzo, estamos cosechando haber reconocido constitucionalmente ese Sector Eléctrico como sector estratégico de la Patria y, de esa forma, que las políticas energéticas sean políticas no de Gobierno, sino de Estado.

Estamos cosechando la creación del Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, la aprobación de la Ley del Servicio Público de Energía Eléctrica y la creación de empresas públicas sólidas y eficientes, en un adecuado modelo de gestión.

Aquí también hemos construido obras complementarias y de compensación. Una de ellas, la vía de 3 km para el acceso a la subestación, que beneficia directamente a las comunidades El Inga Alto y El Inga Bajo e indirectamente a la comunidad de Tolontag.

En principio no tendríamos que hacerlo, porque, a diferencia de lo que se puede decir con el petróleo, la minería, esto no contamina. Algunos tienen miedo al ruido, pero eso es la electricidad, eso no pasa nada. Pero es nuestra política. Tener estos equipos ultramodernos al lado de barrios sin servicios, algunos, a pesar de que no son responsabilidad directa nuestra los servicios básicos para esos barrios, es siempre nuestra política: no podemos aceptar estar contradicciones, y nuestra política es dar obras de compensación. Antes había un camino de segundo orden, que en invierno muchas veces era intransitable. Ahora las distancias entre la carretera principal (E35) y los centros poblados se han acortado.

Otra obra complementaria es el acueducto, que beneficia a los agricultores de la zona, cuya actividad antes dependía totalmente de las lluvias.

Insisto, esta compensación no es porque esto contamina, como el petróleo, como la minería, que pueden ocasionar algún daño ambiental, impactos, etcétera, es sencillamente porque no podemos permitir que aquí tengamos la tecnología más moderna a nivel mundial y que a 200 m nuestros agricultores no tengan ni agua.

Eso no debería dejar dormir a nadie. No es nuestra responsabilidad. El riego es responsabilidad de los gobiernos locales, caminos vecinales, etc., pero son obras de compensación por esta visión.

En la construcción de esta obra fueron rescatados vestigios arqueológicos que han sido puestos en conocimiento del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural. Pusimos un cuidado especial al respecto porque El Inga es famoso por los descubrimientos arqueológicos más antiguos del Ecuador, que datan de hace 12.000 años y pertenecen al período conocido como Paleolítico Americano o Paleoindio, es decir, de los primeros habitantes del actual Ecuador.

La inversión en esta obra, en esta estación, es el tan cacareado “gasto público”, al que llama despectivamente “derroche” la gente que no sabe nada. Tenía tanta razón Einstein: qué difícil es administrar un país cuando la genialidad tiene límites y lo otro no. Pero no sólo eso, una cosa es no conocer y tener la sensibilidad de reconocer que no conozco, pero aquí los que menos conocen son los que más arrogancia tienen y hablan cualquier tontería.

Esa inversión se acerca a los 104,4 millones de dólares. Incluye compra del terreno, infraestructura, equipamiento, obras complementarias, fiscalización y supervisión.

La otra vez acusaron de sobreprecio a una hidroeléctrica porque, por decir algo –no recuerdo las cifras exactas–, la hidroeléctrica costaba 140 millones y se hizo un contrato complementario de 40 [millones], y ni siquiera se tomaron la molestia de ver que eran obras complementarias. O sea, que aumente el monto de la obra, para ellos, es sobreprecio. Pueden ser obras complementarias, obras de compensación, pero así es la ignorancia, y la ignorancia atrevida.

El rubro más alto corresponde a la compra y la instalación de equipos de última tecnología, por más de 66,3 millones de dólares. Eso no se produce en el país, hay que importarlo, nos afecta al sector externo, pero ese es el costo del desarrollo, ese es el cuello de botella que hay que superar, si no, nunca podremos ser desarrollados.

“¡Ahí está! Se pone en peligro la dolarización porque se importa demasiado”. Entonces, no podemos invertir porque somos pobres, pero seguiremos siendo pobres si no invertimos: es el círculo vicioso de la pobreza. Hemos luchado todos estos años para romper ese círculo vicioso, ¡y lo hemos hecho muy bien! Lastimosamente, desde hace 20 meses se desplomó el precio del petróleo y subió el precio del dólar, se apreció el dólar, lo que resta competitividad a nuestra economía.

7.000 millones de dólares se perdieron en 2015 en exportaciones. 7.000 millones es lo que nos cuestan todas la hidroeléctricas, más este tendido eléctrico, y aún sobra. Ningún fondito de estabilización, de los que tanto cacarean los de siempre, habría alcanzado para compensar esa pérdida, nos están engañando.

Esos fonditos a lo sumo llegaron a 1.200 millones, pongámosle 2.000 millones. Tener ese fondito bajo el colchón significa no hacer Coca Codo Sinclair, y mientras ese fondito nos va a salvar tal vez dos meses de la caída del precio del petróleo, y no más, Coca Codo Sinclair nos va a servir los próximos 30 años, para ahorrarnos 600 millones anuales, compañeros, y darnos soberanía energética.

A no dejarse engañar por aquellos que creen que sumar y restar es saber economía.

Nuestro agradecimiento a las empresas Harbin Electric International Cía. Ltda., de China, y Sedemi S.A., de Ecuador, así como a los fiscalizadores, subcontratistas locales, ejecutivos, técnicos pero, sobre todo, a nuestros compañeros trabajadores, que pusieron en este proyecto su experiencia y su amor de patria.

Quisiera agradecer también, tal vez donde más revolución hemos tenido es en el sector eléctrico, y algunas veces los trato muy duro, no es una virtud, es un defecto: siempre veo lo que falta por hacerse y no lo que se ha hecho. Si sirve como para mitigar ese defecto o algo, se los digo, pero soy bastante duro, y siempre ha vivido reclamando al Sector Eléctrico porque se atrasó esta obra, que hay falta de esto, etc., pero, sinceramente, donde creo que mayor revolución hemos tenido es en el sistema eléctrico y estamos poniendo los cimientos para un desarrollo sólido, para alcanzar el Buen Vivir.

Así que muchas gracias al Ministerio de Electricidad y Energía Renovable, dirigido [desde] hace varios años por ese querido compañero Esteban Albornoz, un técnico extremadamente capaz, PhD en Ingeniería Eléctrica, además una persona extremadamente sencilla, honesta.

Un agradecimiento a todos los compañeros del Ministerio de Electricidad y Energías Renovables, a los representantes de la Empresa Pública Estratégica Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec-EP), a su unidad de negocios, Transelectric.

¡Estamos haciendo historia! Hoy es un día histórico para la Patria. Esa es la mejor respuesta a tanta amargura, a tanta desesperanza, a tanto luto. Enfrentamos tiempos difíciles, pero los ecuatorianos nos somos cobardes, ¡saldremos adelante, compañeros!, y con estas obras alcanzaremos el Buen Vivir, la Patria de todas y de todos.

Declaro inaugurada esta maravillosa de la Revolución Ciudadana, la Subestación El Inga. Significa un cambio histórico para el país, nos hace exportadores de energía, nos da un paso más hacia la Patria nueva, hacia la Patria del Buen Vivir.

¡Que viva la Revolución Ciudadana!

¡Que viva la Patria nueva!

¡Que viva El Inga!

¡Que viva Pifo!

¡Que viva Alangasí!

¡Que viva Píntag!

¡Que viva Pichincha!



¡Que viva el Ecuador!

¡Hasta la victoria siempre, compañeros!

RAFAEL CORREA DELGADO

Presidente Constitucional de la República del Ecuador


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje