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Desvelando Mitos V la administración efectiva desde 1833 a la fecha


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Desvelando Mitos V - La administración efectiva desde 1833 a la fecha.-

El argumento jurídico de que Gran Bretaña ha adquirido el título de soberanía sobre las Islas Malvinas porque ha ejercido en control exclusivo de las mismas desde 1833 hasta abril de 1982, y luego, desde el 14 de junio de ese mismo año hasta el presente tampoco es un fundamento válido por las razones que se pasa a desarrollar.

En 1833 el Reino Unido no tenía derecho de ocupar las Malvinas porque ellas no eran una terra nullius (sin dueño), sino una parte integral de la República Argentina. La investigación imparcial pone claramente en evidencia esa aserción. Para ese entonces – 1833 -, la Argentina ya había reclamado las Islas y perfeccionó su título a ellas a través de la toma de posesión en 1820. En el momento de la ocupación de Malvinas por parte de Gran Bretaña, Argentina ya se encontraba en posesión efectiva de las Islas, había autoridades allí y tenía un asentamiento permanente en ellas cuyos pobladores más antiguos habían llegado a las Islas en 1824. Por tanto, la expulsión de esas autoridades y pobladores argentinas en el archipiélago, bajo la amenaza del uso de la fuerza por una nave de guerra de la marina británica en enero de 1833, fue una clara violación del derecho internacional de la época. Con relación a la expulsión de las autoridades y pobladores de las Islas, los autores y investigadores de extracción filobritánico alegan que el hecho de la expulsión de los argentinos y rioplatenses de Puerto Soledad no debe especificarse como un acto de agresión porque en realidad no se usó la fuerza. Si bien es cierto que no hubo un combate franco en la ocasión de dicha expulsión en enero de 1833 la misma fue ejecutada exitosamente porque fue realizada bajo la amenaza del uso de la fuerza por una superioridad numérica y poderío de fuego naval británico, largamente superior a la pequeña y maltrecha guarnición argentina.

Los detractores a este postulado de la ilegitimidad de la ocupación británica de 1833 confunden (¿¿??) una práctica deplorablemente común de los principios del siglo XIX de la usurpación territorial con un principio legal aceptado. Esa norma jurídica esencial requería que necesariamente tales adquisiciones de territorio deberían ser indefectiblemente legitimizadas después de la ocupación no consentido por parte del estado cuyo integridad territorial fue afectada, a través de un tratado de cesión o por consentimiento explícito de éste último. O, en su defecto, por intermedio de la prescripción del título soberano de ese estado a causa de la falta de reclamo por, o actos concretos por ese estado soberano oponiéndose formalmente a la presencia no tolerada en su territorio del estado ocupante.

En consecuencia, la ocupación británica de las Islas Malvinas en 1833 fue el tipo de conducta que el derecho internacional ya había condenado por largo tiempo. Emer de Vattel declaró categóricamente en su obra la Ley de las Naciones – 1758 – que: “… no nos está permitido tomar por la fuerza posesión de la propiedad de nuestro vecino… Ninguna nación tiene el derecho de expulsar a otra gente del país que habitan, con el propósito de asentarse ella misma en él…”. El dictamen de Vattel demuestra con absoluta claridad que la ocupación inglesa de las islas sudamericanas de Malvinas fue ilegal bajo las normas del derecho internacional de los Siglos XVIII y XIX, y tal ocupación por sí sola no puede ser la base para la adquisición de titulo legal a ellas. ¿Por qué, se refiriere a las normas del derecho internacional de los Siglos XVIII y XIX? Por la simple razón de que cuando se juzga hechos ocurridos en el pasado lejano, el tribunal interviniente se remite a las normas del derecho internacional vigentes en el momento en que sucede el o los actos que promueven la causa, y no según las normas del derecho internacional actual. Por ello, la consiguiente importancia de la norma de referencia del ilustre jurista internacional de Emer de Vattel.

La presencia británica en Malvinas es, en resumen, legalmente insostenible. El gobierno inglés no puede sustentar su adquisición de título de soberanía sobre las islas Malvinas antes de 1833 ni por descubrimiento, ocupación o tratado. Además como también ha quedado demostrado, el gobierno británico tampoco puede reclamar soberanía sobre el territorio argentino-sudamericano de las islas Malvinas basándose en su ocupación de las mismas desde 1833 en adelante por los siguientes motivos:



  1. En 1833 las Malvinas no eran terra nullius como requiere el derecho internacional de la época sino un territorio reclamado, ocupado y administrado por la Argentina;

  2. La Argentina nunca ha firmado un tratado se cesión de las mismas;

  3. La Argentina ha protestado repetidamente la presencia colonial británica en las Islas, y por último;

  4. Los ciudadanos británicos ahora presentes en el archipiélago no tienen derecho de invocar su ocupación ilegal de un territorio argentino-sudamericano para legitimar la colonización permanente británica de las Islas que fue y sigue siendo ilegal.

Por otra parte, la pretensión inglesa de apoyar la ocupación de Puerto Soledad en 1833 en la toma de posesión del Islote Trinidad y la instalación clandestina de una guarnición militar en él por parte de Gran Bretaña entre 1765 y 1766, tampoco tiene justificación. Esas incursiones fueron realizadas en violación de varios tratados anglo-españoles vigentes en el momento de su ejecución, entre otros: el Tratado de Madrid de 1670; el Tratado de Madrid de 1713; el Tratado de Utrecht de 1713, todos ellos que prohibían a Gran Bretaña establecer asentamientos en la esfera de colonización española en Sudamérica. Esos Tratados fueron reconocidos y respetados explícitamente por lo menos un una ocasión poco tiempo antes de cometer los actos de 1765/66. Fue a fines de la década de 1740 cuando se canceló el proyecto impulsado por George Anson de enviar una expedición a las Malvinas, accediendo ante las enérgicas y fundadas protestas de la corona española.

Además, como se ha demostrado en otra entrega, esa presencia ilegítima británica en Malvinas no fue el primero en el archipiélago español. Los franceses habían sido los primeros en establecerse en forma continua en las islas en 1764 y, de suma importancia en el desarrollo de los hechos que hacen al derecho del territorio, Francia reconoció que las islas se encontraban dentro de la esfera española de de Concesión Papal de 1493, y transfirieron su colonia a España. Con esta transferencia España hizo efectivo su título de soberanía sobre las Islas y asumió cualquier título precario que hubiese podido desarrollar Francia por primera ocupación. Asimismo, la ocupación británica fue circunscripta al Islote de Trinidad mientras que Francia y España ocuparon la isla mayor oriental, Soledad, y desde Puerto San Louis/ Soledad administraron la totalidad del archipiélago. Recién en 1833 Inglaterra vino a ocupar Puerto Soledad del modo detallado al inicio del presente.



Para concluir acotado estudio sobre lo infundado del mito de que el Reino Unido ha adquirido el título de soberanía sobre las Islas Malvinas porque ha ejercido un control exclusivo de las mismas desde 1833 hasta el presente es inevitable señalar que Gran Bretaña ha podido administrar el archipiélago desde 1833 en adelante solo porque desde aquella fecha el gobierno ha ignorado, rechazado o obviado cualquier intento de recuperación diplomático del territorio insular argentino-sudamericano de las Islas Malvinas por parte de nuestro país, yo no porque el gobierno argentino haya aceptado legalmente la ocupación improcedente británica de ellas representa la Quinta Invasión a territorio argentino luego de perder sus trece colonias norteamericanas, por parte de la Corona británica.

Esta apropiación ilegítima se produjo el 3 de enero de 1833 cuando el Capitán Inglés John James ONSLOW al mando de la corbeta de guerra “Clío” invadió las Islas, expulsó al Coronel José María PINEDO, autoridad criolla que estaba a cargo de las mismas, y procedieron a arriar la bandera argentina izando el pabellón británico. Desde esta fecha, 3 de enero de 1833, hasta nuestros días los ingleses ocupan a las Islas Malvinas por la fuerza y contra todas las normas de derecho internacional.

Por lo tanto;

El título de soberanía de la Argentina sobre el territorio insular sudamericano de las Islas Malvinas no ha caducado porque nuestro país nunca ha firmado ningún tratado cediéndole ese territorio a Gran Bretaña y porque la Argentina ha protestado repetidamente desde 1833 hasta el presente en contra de la presencia británica en él.





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