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Desvelando Mitos. Serie de notas “Desvelando Mitos”


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Desvelando Mitos.
Serie de notas “Desvelando Mitos”.

Mito número 1 – el descubrimiento de las Islas a fines del siglo XVI por corsarios de nacionalidad inglesa.

Este supuesto está basado en que en esa época del siglo XVI, los ingleses se hacen dueños de los mares y los corsarios de la Reina Británica, Isabel I (1558-1603), se lanzan desde los puertos de la Gran Bretaña por las rutas marítimas por las cuales transitaban los españoles, sus enemigos acérrimos en la disputa por la dominación global. El objetivo estratégico de Londres era de trastornar la actividad comercial española, saqueando el máximo número posibles de naves españolas, conquistando espacios marítimos y territoriales con las consiguientes áreas comerciales de sus contrincantes católicos.

A eso su dedicaba un tal John DAVIS, comandante de un buque corsario “Desire”, que incursionó en el Atlántico Sur – conocido en aquél entonces como el Mar del Sur – como integrante de una flota inglesa mercenaria bajo el mando de una de los más famosas piratas al servicio de la reina de Inglaterra; Richard CAVENDISH. Durante su periplo en el Atlántico, DAVIS confabuló un supuesto avistaje del archipiélago español de las Malvinas desde la cubierta de su nave el día 14 de agosto de 1592. Sin embargo, su relato sobre dicho descubrimiento fue tan impreciso que ni la misma Corte de la Reina Isabel I convalidó sus alegaciones, sino cuestionándolo severamente y rechazándolo por improcedente. “Carecen de valor, su Majestad.”, informaron sus asesores de la Corte. “Son ridículos.“; sentenció la propia Reina. El principal argumento de DAVIS se reducía a que su nave fue “empujada por un temporal sobre islas nunca antes descubiertas;(…Certaine isles never before discovered by any known relation…) .

Un año y medio después, en el mes de febrero de 1594, otro mercenario marítimo inglés, Richard HAWKINS, se le atribuye haber navegado por la costa del archipiélago malvinero, en dónde se pudiera ver muchos fuegos, desembocaduras de grandes ríos de agua dulce que tiñaban el mar (…Great rivers of fresh waters; for the outshoot of them colours the sea…), una excelente campiña, llana, con pobladores (peopled), y un clima templado. Las Islas no poseían ninguno de estas características. Pues, una vez más, al ser presentado a la Corte monarca el presunto descubrimiento corrió la misma surte que él de DAVIS; fue juzgado totalmente carente de veracidad. Al respecto, el Comandantes de la Marina Británica, B. M. CHAMBERS, hizo una revisión detallada de la crónica de Hawkins basándose en su conocimiento personal de la región. Su primera observación fue que HAWKINS ubicó el archipiélago en la latitud de 48 grados sur, cuando en realidad la latitud correcta entre las latitudes 51 y 53 grados Sur. Subrayó también que las islas no tenían habitantes indígenas. Este análisis fue publicado por la Royal Geographic Society del Reino Unido, en el año 1901.

Otra prueba de la falta de credibilidad que le atribuyó el gobierno británico a las vagas conclusiones de estos dos marineros está reflejada en el hecho de que Malvinas no fueron incluidas en ninguna cartografía oficial inglesa hasta aproximadamente 1771. Por otra parte, ni DAVIS ni HAWKINS tenían autoridad para descubrir o colonizar en nombre de la Corona Británica. Aunque DAVIS integraba la expedición de contrabandistas de CAVENDISH, el primero desertó de dicha expedición y, por ende, no gozaba de autorización del gobierno inglés para hacerse titular de descubrimientos de ninguna índole. HAWKINS también actuaba como filibustero privado, que navegaba por su cuenta y riesgo personal. Es decir; ninguno de los dos (DAVIS y HAWKINS) habían sido conferidos con una función oficial como integrantes de la Marina Británica en estas aventuras. El derecho requiere que todo acto adquisitivo de soberanía debe ser realizado por las autoridades o por particulares con investidura de mandato oficial.

Para cerrar esta síntesis es inevitable referir al hecho del desembarco en las Islas por el navegante inglés, oficial de la Marina Británica, John STRONG, el día 27 de enero de 1690. Ese día STRONG guió su nave por el largo del Estrecho de San Carlos que separa las dos islas mayores, Soledad – la isla principal oriental – y la Gran Malvina. Desembarcó en la costa oeste de la Soledad en búsqueda de carne fresca y agua dulce para su tripulación. Nombró el estrecho “Falkland Sound”, pero; no realizo ningún acto de toma de posesión formal ni otro acto que conllevaba a consecuencias jurídicas para la adquisión de un título sostenible al archipiélago.



rectángulo redondeado 1Para finalizar traigo a consideración que en el año 1985, trascendió públicamente varios memorándums y opiniones legales de la Cancillería británica que habían revistado el estado de categoría de “Documentos Secretos”. En especial, entre ellos, hubo uno fechado el 17 de septiembre de 1946, identificado como “Secret 17111 – (AS –5728/311/2)” que consta de veintiuna carillas y se trata de un cuidadoso desarrollo de los distintos aspectos jurídicos relacionados con el tema de la “Cuestión Malvinas”. En breve, lo que revela ese documento con respecto al descubrimiento de Malvinas es lo que sigue:

  1. Rrectángulo redondeado 1econoce que las evidencias presentadas en apoyo al pretendido descubrimiento de las Islas por John DAVIS, en 1592, son insatisfactorias. Lo mismo dice, respecto del presunto descubrimiento dos años después, 1594, de Richard HAWKINS.

  2. Reconoce que John STRONG, al desembarcar en Malvinas en 1690, no tomó posesión formal de las mismas.

Hasta pronto.


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