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Derecho politico


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GUILLERMO VILLALBA

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DERECHO POLITICO

LECCIÓN I



  • EL DERECHO POLÍTICO, SU HISTORIA Y SUS CONCEPTOS FUNDAMENTALES:

  • CONOCIMIENTO POLÍTICO, FILOSOFÍA POLÍTICA.

  • CIENCIA POLÍTICA Y TÉCNICA POLÍTICA.

  • EL CONOCIMIENTO POLÍTICO Y SUS CLASES.

  • LAS TEORÍAS POLÍTICAS Y SUS DOCTRINAS POLÍTICAS.

  • POLÍTICA Y DERECHO.

  • LA JURISDICCIÓN DE LA POLÍTICA.


EL DERECHO POLITICO, SU HISTORIA.

Conceptos: La palabra política, proviene del griego politikós, «ciudadano», «civil», «relativo al ordenamiento de la ciudad»), es la actividad humana tendente a gobernar o dirigir la acción del estado en beneficio de la sociedad. Es el proceso orientado ideológicamente hacia la toma de decisiones para la consecución de los objetivos de un grupo.

La ciencia política, es una ciencia social que estudia la materia en forma académica utilizando técnicas de análisis político, del conocimiento político, como una forma del saber humano; los profesionales en esta ciencia adquieren el título de politólogos, mientras quienes desempeñan actividades profesionales a cargo del Estado o se presentan a elecciones se denominan políticos.

El término fue ampliamente utilizado en Atenas a partir del siglo V antes de Cristo, en especial gracias a la obra de Aristóteles titulada, precisamente, Política. El mismo Aristóteles definía al ser humano como un animal político por excelencia. También se define como política a la comunicación dotada de un poder y relación de fuerzas.



El Derecho Político, se remonta a mediados del siglo 19, en España, cuando entró en circulación la traducción al castellano, de la famosa obra de Juan Jacobo Rousseau “El Contrato Social, o, Principios de Derecho Político”, la expresión se fue conociendo. También a partir de la obra de Montesquieu, en su libro: “El Espíritu de las Leyes”, editado en el año de 1748, en el que empleó el término para dar el nombre del Derecho que regulaba las relaciones entre los gobernantes y los gobernados.

Ya pasado la mitad del siglo 19, el Derecho Político, se incorpora en el plan de estudios de las Facultades de Derecho de España, como una asignatura autónoma al “Derecho Político”. Actualmente, la asignatura “Derecho Político”, como materia de enseñanza en los planes de las Facultades, varía según las Universidades y los Países.

En España, desde 1983, la asignatura de Derecho político en la mayoría de las Universidades españolas (con excepción de algunas como en la facultad de Málaga), la materia fue separado en dos áreas del conocimiento:

a) Derecho constitucional: Impartido en las Facultades de Derecho, que estudia la Constitución como norma o legislación de la materia. Es decir, el Derecho constitucional, como una rama del Derecho público, que estudia el análisis de las leyes fundamentales que definen un Estado. Estudia todo lo relativo a la forma de Estado, forma de gobierno, derechos fundamentales y la regulación de los poderes públicos, y las relaciones entre los poderes públicos y los ciudadanos; y,

b) Ciencia política: Impartida en las Facultades de Ciencias Políticas, concentrándose en el estudio empírico de la organización política estatal. La ciencia política o politología, como ciencia social que desarrolla su campo de estudio tanto en la teoría como en la práctica de políticas, el análisis de sistemas y comportamientos políticos de la sociedad con el Estado. Las Ciencias Políticas, se remite a la prueba de los hechos; es decir, estudia la repetición de fenómenos en el terreno de la política, a semejanza de lo que ocurre en las ciencias numéricas.

CONCEPTOS FUNDAMENTALES - La esencia de lo político

Concepto: La palabra “Política” en sus diversas acepciones: política, la actividad política, el político, los partidos políticos, asimismo en género neutro “lo” político, etc. Tanto en unos casos como en los otros, política y político derivan la palabra griega “polis”, con la que se mencionaba a la antigua Ciudad-Estado griego, o sea, la pequeña organización o estructura de la comunidad griega.

Al hablar de la palabra política o lo político, siempre se parte del individuo, del hombre, la persona humana, porque es el hombre o la persona humana, la primera unidad de la realidad social (realidad social= tendencias socialmente aceptadas en una comunidad), la realidad originaria, de las que surgen las demás disciplinas relacionadas con el.

El hombre por su naturaleza es sociable, necesita vivir en sociedad. A tal efecto, las personas y grupos sociales necesitan convivir en un espacio físico. Asimismo, a organizarse en busca de un fin y los medios para alcanzarlo.

El fin consiste, simplemente, en satisfacer todas las necesidades comunes que hacen a la convivencia del grupo y de sus miembros, o sea, alcanzar en conjunto todo lo que cada hombre aislado, o en un grupo menor, no podría alcanzar. Es decir, un “fin común”. Para obtener ese fin, el medio más importante y primario es la existencia de una jefatura, conducción, o dirección en el grupo. Es decir, una autoridad con poder suficiente para hacer, mandar y prohibir todo lo que interesa al grupo.

Cuando el grupo territorial se organiza, esa organización tiene naturaleza política (organización política). La organización política presupone:



a) la totalidad de hombres y grupos que componen la convivencia de un grupo total (población).

b) el espacio físico donde territorialmente se asienta esa convivencia (territorio).

c) el fin propio de esa convivencia total, que procura satisfacer todas las necesidades (bien común publico)

d) el poder como aptitud y capacidad para realizar lo que a ese fin se dirige (Poder Político).

e) la jefatura a cargo de un hombre o de un grupo de hombres que manda y ejerce ese poder (Gobierno). f) el equilibrio, la planificación y la coordinación de todas las actividades comprometidas en la prosecución del fin común (Constitución).

El régimen está constituido de acuerdo a una forma determinada. El régimen “es” de un modo concreto según cómo está ordenado. Ordenamiento, estructura, organización del régimen, equivalen la forma de composición, en una palabra a “constitución”. Y, al grupo máximo que con las connotaciones descriptas convive territorialmente y ‘que se organiza políticamente, lo denominamos “Estado”. El Estado es la forma política de organización de la convivencia territorialmente compartida.



METODO DEL CONOCIMIENTO POLITICO

Someramente, es el método a seguir el para el estudio o conocimiento de la realidad política. El conocimiento científico, además de ser objetivo, debe ser metódico y susceptible de transmitirse a otros. Método significa procedimiento, camino o vía; un método de estudio es un procedimiento o camino hacia el conocimiento; en nuestro caso, hacia el conocimiento político.

Según sea el objeto a conocer, será el método a seguir. Primero hay que delimitar el objeto, a fin de adoptar el método. En alguna medida, comprendemos que si consideramos a la ciencia política con criterio multifacético, el método no puede ser simple sino complejo.

Tanto los mecanismos racionales (inducción, deducción, análisis, síntesis, comparación, analogía) como las técnicas de investigación, han de ser diversos. Hay, incluso, quienes yendo más allá de un método complejo, afirman que ni siquiera puede darse la unidad de un método complejo, sino la pluralidad de métodos.



LA FILOSOFIA POLITCA

A partir del siglo de Pericles de la antigua Grecia, nace hasta donde alcanza nuestro conocimiento, la Filosofía Política, también llamada del “Análisis y del Conocimiento Razonado de la Realidad”. Y se dice razonando, pues con la experiencia de vida acerca de la realidad del Poder, se trato de perfeccionar el Gobierno, (siempre perfectible y nunca perfecto) y en ese afán y objetivo, estuvieron los Politólogos como, Sócrates, Platón, Aristóteles, Montesquieu, y tantos otros.

Pero dentro de este contexto, los filósofos y politólogos, no se pusieron de acuerdo, pues los unos, como Platón y Rousseau, defendían la imagen y el perfil de la comunidad ideal. Mientras que otros defendían el “Ser” de la Política, con Nicolás de Maquiavelo y el “deber ser” con Tomás Moro, pero todos ellos con un denominador común: “La Política”.

El objetivo de la Filosofía Política, siempre ha sido tratar de llegar a lo práctico, en la aplicación del conocimiento, con base y fundamentación moral, según Duverger, salvo Nicolás de Maquiavelo, que fue un politólogo, más que realista y científico. En consecuencia, podemos afirmar que la” Historia del pensamiento Político, o, de “Las ideas políticas”, es asimismo la “Historia de la Filosofía Política”.



LA POLÍTICA COMO CIENCIA Y TECNICA POLITICA.

La palabra POLÍTICA se utiliza en dos acepciones fundamentales. En una, ciencia política, para calificar un conocimiento, una forma del saber humano. En otra, política como actividad, praxis o práctica, para mencionar una actividad, una forma del quehacer humano.



a) La política como ciencia tiene por objeto de conocimiento o estudio el ámbito de la realidad que es quehacer o actividad política. La política como forma de conocimiento que tiende a colocar el fenómeno político bajo análisis y observación científica. No se trata de un conocimiento vulgar, sino de un conocimiento objetivo, sujeto a un método, susceptible de transmitirse a otros, y de ser adquirido por éstos. Conocimiento objetivo quiere decir conocimiento que no implique una pura apreciación o toma de posición subjetiva en la materia, ni una actitud basada sólo o preponderantemente en ideas personales preconcebidas. Este estudio científico de la política tiene múltiples matices, y según se adopten o se excluyan algunos, variará el contenido de la ciencia política en las distintas concepciones de escuelas y autores.

b) Política como actividad, praxis o práctica. Dentro del conocimiento práctico hay que ubicar a la técnica política y al arte político, en cuanto son formas de conocimiento que, en su dimensión teórico-práctica, se dirigen a obrar o hacer cosas en el ámbito de la realidad política proponiendo el modo o procedimiento. Ejemplos elocuentes podemos encontrar, dentro de la literatura medieval, en los libros denominados “Espejos de Príncipes”, que daban reglas y consejos para adoctrinar a los príncipes sobre el modo de gobernar con justicia; y dentro de la literatura moderna, en las obras de Maquiavelo (el Príncipe), que daba reglas y consejos para alcanzar el poder, afianzarlo o engrandecer al Estado (“el fin justifica los medios”).

EL CONOCIMIENTO POLITICO Y SUS CLASES

En orden al conocimiento científico de la política, se suele hacer la distinción, entre conocimiento especulativo o puro, y conocimiento práctico o interesado.



1. El conocimiento especulativo (o teórico), se dirige exclusivamente a conocer por conocer; no hay otra finalidad a alcanzar; por eso se lo llama puro, o también desinteresado, ya que carece de cualquier interés ajeno al propio saber.

2. El conocimiento práctico, al contrario, busca un fin especial, que es el de aplicar prácticamente a una realidad el conocimiento teórico alcanzado; así, si yo estudio derecho para ejercer luego la profesión de abogado, a diferencia de si yo estudio derecho solamente para adquirir una formación jurídica. Con tal ejemplo, nos damos cuenta que el conocimiento práctico no puede prescindir del especulativo (o teórico), pero que lo endereza intencionalmente a una actividad: conocer para obrar o hacer algo, para aplicarlo. O sea, hay una distinta actitud en el sujeto que conoce.

Tal vez un poco convencionalmente, se pretende reservar el nombre de “teoría” política para el conocimiento especulativo, puro o desinteresado, y el nombre de “doctrina” política para el conocimiento práctico o interesado que se endereza a la acción.



3. La política como actividad (o acción): sus clases.

Dijimos que la política, además de ciencia y conocimiento, es actividad o praxis, forma de comportamiento humano en sociedad, quehacer de los individuos en el área de su convivencia. Pero no es fácil concordar acerca de la esencia de esa actividad que llamamos política. En suma, por detrás de este problema se agita el de saber en qué consiste el fenómeno o la realidad a los que adjudicamos el calificativo de políticos, lo cual nos remite a su vez al tema de la esencia de “lo político”. También ya dijimos que lo político apunta a lo estatal, o sea, a la organización de la sociedad que aúna a un grupo humano en un marco territorial con el fin general y máximo de satisfacer todas las necesidades de ese grupo y de sus componentes.

El estado es una realidad dinámica, que se desarrolla y transcurre en un régimen político. Ese régimen equivale a la política como actividad (acción). La política presupone, entonces, a la convivencia humana organizada, en un Estado. Esa actividad política referida al estado y al poder del estado, puede concebirse bajo tres formas: a) la política que desarrollan los gobernantes; b) la política como lucha por el poder; c) la política llamada plenaria.

a) la política que desarrollan los gobernantes. La política en cuanto actividad cumplida por los hombres que gobiernan y que son titulares del poder, que según Bidart Campos, recibe el nombre de política arquitectónica, implica dirigir al estado, planificar y programar lo que ha de hacerse desde el poder, y lo que los gobernados deben cumplir conforme a dicho plan de gobierno. El nombre de arquitectónica proviene de comparar al gobernante con un arquitecto que planifica, construye y mantiene al edificio. El plexo de conductas en ejercicio del poder —que bien podríamos llamar también política oficial— es la actividad continua y sucesiva de los que mandan o gobiernan, o si se prefiere, la política hecha desde arriba, desde el vértice del poder.

b) La política como lucha por el poder. Diferente a la denominada arquitectónica, como un único sujeto protagonista en el grupo de los gobernantes, sino dos, porque luchan, por el poder tanto los que gobiernan cuanto los que son gobernados: los primeros, para retener, conservar y ampliar el poder que ya ejercen; y los segundos para conquistar y alcanzar el poder que no tienen y que pretenden ejercer, así como para gravitar e influir sobre él. Esta política se llama disyuntiva, de disputa, tensión, oposición, de agonía o lucha.

c) La Política Plenaria. La tercera forma de política como actividad es la política plenaria. Plenaria quiere decir política colectiva o total, esto es, actividad de todos —gobernantes y gobernados— tanto los que mandan como los que obedecen.

En el Estado hay una dualidad irreductible de gobernantes y gobernados, de quienes mandan y quienes obedecen. Cada uno hace una cosa distinta: unos gobiernan, o mandan, y otros son gobernados, u obedecen, Pero el fenómeno es más relevante, porque entre lo que hacen unos y otros hay reciprocidad y hay interacción; la política plenaria no resulta de sumar la actividad de cada uno de esos sectores, sino de combinar la cooperación de ambos. De ahí que digamos que es actividad compartida, colectiva, solidaria y mancomunada,



TEORÍAS POLÍTICAS (o teorías del Estado).

Ya estamos en condiciones de decir algunas palabras acerca de la teoría política o de la teoría del Estado. Si teoría es contemplación racional, las expresiones “teoría política” y “teoría del Estado” parecen apuntar a un conocimiento especulativo y descriptivo de la realidad sin ningún fin práctico, e incluso, exento de toda valoración. La teoría política o teoría del Estado se integraría solamente con juicios de conocimiento, que expresarían lo que son las cosas y cómo son las cosas, sin ocuparse de los juicios de valor que hacen estimativa, que dicen cómo deben ser, y que provocan adhesión o rechazo, agrado o desagrado.

La teoría del Estado que se llama “Teoría General del Estado” estudia al Estado en sí mismo, y no a un Estado determinado ni a cada uno de ellos. Dicha teoría del Estado es, en cambio, particular o individual, cuando analiza a este Estado o a aquel otro, es decir, a un régimen p0litico, o de una forma de organización política en concreto.

La juridización de la política. (La jurisdicción de la Política).

Este quehacer político en que se traduce el régimen, transcurre por un cauce jurídico. El orden político se emplaza en el ámbito del derecho, es decir, en un orden jurídico, lo que equivale a decir que la política se juridiza. El orden jurídico fundamental de un Estado o régimen es el Derecho Constitucional o constitución de ese Estado.

Podemos, entonces, en sentido lato, decir que política es igual a régimen y que régimen es igual a constitución, porque la constitución consiste en el modo y en la forma de organizarse el régimen, en su concreta estructura de ser, de existir y de realizarse. El derecho, pues, ordena a la política. Como forma de actividad social, la política se juridiza dentro del marco del derecho.
LECCIÓN II


  • LA NACIÓN Y LA FUNDAMENTACIÓN SOCIAL.

  • LA NACIONALIDAD Y LA IMPOSIBILIDAD DE QUE LA NACIÓN SE ORGANICE ESTRUCTURALMENTE.

  • EL NACIONALISMO.

  • LA NACIÓN PARAGUAYA Y SUS ORÍGENES.

  • LA NACIÓN Y EL ESTADO.

  • HISTORIA DE LAS IDEAS POLÍTICAS: VIDA Y OBRAS DE PLATÓN, ARISTÓTELES, SAN AGUSTÍN, SANTO TOMÁS, MAQUIAVELO, HOBBES, LOCKE, MONTESQUIEU. ROSSEAU, CARLOS MARX, LENIN, EL FASCISMO Y EL NACIONALSOCIALISMO.


LA NACIÓN Y LA FUNDAMENTACION SOCIAL (La realidad social de la nación).

Ubicamos el estudio de la nación dentro de la parte dedicada a la teoría de la sociedad para dejar bien aclarado que la nación es una formación sociológica y no política, y que no se sitúa dentro de la organización política estatal.

Es desacertado afirmar que el Estado es la organización política de la Nación; y que la Nación es la base humana de formación del Estado. Diríamos entonces que el marco contemporáneo de la convivencia política es el “Estado-nación”, al modo como en la antigua Grecia lo era la “ciudad-Estado”. Todo esto es erróneo.

La palabra “nación”, es una comunidad espontánea formada por hombres que tienen algo en común: base étnica, cultura, religión, lengua, historia, etc. Es comunidad porque no se origina voluntaria ni reflexivamente, sino que se forma espontáneamente; por eso, se nace dentro de una nación sin elección previa.

Ahora bien, esta comunidad espontánea es un grupo social cuya única realidad consiste en la suma y pluralidad de miembros que lo componen. Sabemos que hay grupos o formas de sociabilidad que se organizan, que se recubren de estructuras (por ej. La universidad, un club, una asociación civil, una iglesia), y otros grupos o formas de sociabilidad que permanecen inorganizados, difusos, sin revestirse de estructuras. La nación es una de las comunidades o uno de los grupos que no se organizan ni se pueden organizar. Y no se puede organizar porque su propia naturaleza lo impide, según en seguida lo explicaremos.

Por de pronto, si la nación es una comunidad cuya realidad consiste en la suma total de hombres que la forman, no es una institución ni una persona moral, y por lo tanto, no puede adquirir personalidad jurídica (como persona de derecho publico). En su seno se dan relaciones y procesos sociales, pero jamás enmarcados dentro de una estructura, sino fuera de ella, nada más que en el área de una sociabilidad espontánea no organizada.

Ahora podemos decir que esa palabra en singular: “Nación”, denota nada más que el conjunto de individuos que tienen una misma nacionalidad; es un nombre colectivo, análogo en cuanto tal a pueblo, que también es un nombre colectivo. Pero nación y pueblo son radicalmente diferentes en su realidad sociológica. El pueblo o la población es la totalidad de hombres que compone el elemento humano de un Estado; el pueblo es una suma de hombres dentro de una organización política. La nación, al contrario, es la totalidad de hombres con una nacionalidad común (los “nacionales”) que nunca conviven dentro de un mismo Estado. Puede ser que la mayor parte de la población de un Estado esté formada por hombres de una misma nacionalidad, pero otros hombres de esa nacionalidad están fuera de ese Estado y dentro de otro, y hombres de nacionalidad distinta forman parte de la población mayoritariamente nacional del Estado que tomamos por ejemplo.

Si la población de un Estado es mayoritariamente nacional, porque la integran individuos de una misma nacionalidad, esa población presenta homogeneidad nacional. Eso no quiere decir que la nación a que pertenecen esos individuos esté dentro de ese Estado, y mucho menos que se convierta en Estado, porque necesariamente algunos nacionales quedan fuera de tal Estado y dentro de otro, y nacionales de otras naciones - aunque sea como minorías — forman la población juntamente con un grupo mayoritario nacional distinto. Empíricamente es imposible secuestrar a todos los miembros de una misma nación dentro de un Estado, e impedir que miembros de otras nacionalidades formen parte de su población.

En suma, lo único sociológicamente posible es que la población o elemento humano de un Estado se forme con un grupo mayoritario de hombres que tienen una misma nacionalidad. Ese grupo jamás abarcará a la totalidad de nacionales, y por eso, ese grupo no es “la nación”, sino una parte de ella, una cantidad o porción numérica de la misma, un sector —tal vez mayoritario - de sus miembros.

La nacionalidad

Hasta acá estamos hablando de la nación como realidad social (realidad social= tendencias socialmente aceptadas en una comunidad). Los hombres que la forman tienen una nacionalidad común, son nacionales. Y la tienen espontáneamente, a título de miembros que han nacido dentro de ese grupo social. Tal nacionalidad no depende de lo que la constitución o la ley de cada Estado establecen, sino de la realidad social.

La nacionalidad de las personas está regulada por el derecho positivo de los Estados, cuando - por ejemplo - la constitución o las leyes dicen: “son nacionales los nacidos en el territorio del Estado”. Al respecto, todos sabemos que el derecho positivo de los Estados adjudica a los hombres una nacionalidad, y que para eso adopta sistemas distintos y opuestos: unos otorgan la nacionalidad según el lugar donde se nace (ius solí); otros según la nacionalidad de los padres (ius sanguinis), por lo que resulta fácil comprender que esta nacionalidad depende del derecho estatal (Constitución y leyes), que se lo considera es artificial e imperativa y no espontánea. No es la nacionalidad sociológica que se adquiere espontáneamente sin sujeción a ninguna regulación jurídica.

Por consiguiente, esta nacionalidad, su estudio se encuadra al derecho constitucional positivo de cada Estado, y no dentro del estudio de la ciencia política.

Pero de cualquier modo, esta nacionalidad adjudicada artificialmente por el Estado ha de recibir algún calificativo, para no confundirse con la nacionalidad a secas; la llamaremos “nacionalidad política”, y la conceptuaremos como la situación jurídica de un hombre frente al Estado que le otorga dicha nacionalidad. Este vínculo de la nacionalidad política, que conecta a un hombre con un Estado, nada tiene que ver con la nacionalidad en sentido sociológico que conecta espontáneamente a un hombre con una nación.

En síntesis: a) la nacionalidad en sentido sociológico, o nacionalidad a secas, es un vínculo espontáneo que une a un hombre con una nación, y que le hace ser miembro o parte de ella; b) la nacionalidad “política” es artificial, depende de lo que el derecho positivo de cada Estado establece (la Constitución y las leyes), y vincula a un hombre con un Estado.

Referencias: La Constitución de 1992 de nuestro país según lo dispuesto por su Artículo 146 de la Constitución ‘de la nacionalidad natural” señala que: Son de nacionalidad paraguaya natural:

1. las personas nacidas en el territorio de la República;

2. los hijos de madre o padre paraguayo quienes, hallándose uno o ambos al servicio de la República, nazcan en el extranjero;

3. los hijos de madre o padre paraguayo nacidos en el extranjero, cuando aquellos se radiquen en la República en forma permanente, y

4. los infantes de padres ignorados, recogidos en el territorio de la República.

La formalización del derecho consagrado en el inciso 3 se efectuará por simple declaración del interesado, cuando, este sea mayor de dieciocho años. Si no los hubiese cumplido aún, la declaración de su representante legal tendrá validez hasta dicha edad, quedando sujeta a ratificación por el interesado.

Normalmente, los países europeos o colonialistas optan por el principio del jus sanguinis para aumentar sus identidades nacionales en los territorios exteriores ocupados, en cambio, los países americanos, como producto de la conquista, prefirieron el jus solis para defender sus identidades nacionales. Del Artículo Constitucional se deduce que el Paraguay acepta ambos principios de pertenencia para reconocer la nacionalidad paraguaya natural.

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