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197. Memorando de conversación, Washington, 11 de marzo de 1969, 2: 45 p.m. 1

DEPARTAMENTO DE ESTADO

Memorando de conversación

FECHA: el 11 de marzo de 1969 Hora: 2: 45 p.m. Lugar: Oficina del Secretario

ASUNTO: CUBA: señales de Castro que indica deseo para el diálogo con EE.UU.

PARTICIPANTES:

Extranjeros:

Alfred Fischli, Embajador de Suiza en Cuba

Felix Schnyder, Embajador de Suiza

Estados Unidos:

El Secretario Rogers

Viron P. Vaky, Secretario Interino, ARA

Wells Stabler, Director de Países, Europa/AIS

John F. Fitzgerald, Coordinador de Asuntos cubanos, ARA/ECP

Después de las cortesías, el Embajador Fischli abrió la reunión esbozando los principales problemas que involucran a Suiza como representación de intereses de Estados Unidos en Cuba--el puente aéreo de refugiados, repatriación de ciudadanos estadounidenses, presos y secuestradores estadounidenses. A continuación, el Secretario pidió al Embajador que le diga acerca de su reciente conversación con Fidel Castro.

El Embajador Fischli comenzó explicando que Castro rara vez recibe a embajadores. Dijo que en ocasiones anteriores cuando iba a visitar Estados Unidos le preguntaba a los cubanos tenían cualquier mensaje que quieran transmitir; siempre la respuesta fue negativa. A principios de este año, altos funcionarios le insinuaron que el tiempo podría estar maduro para un cambio en las relaciones estadounidense-cubanas. El 1 de febrero el Embajador fue convocado a ver a Roa, Ministro de Relaciones Exteriores, para recibir respuestas del GOC a nuestras gestiones sobre los secuestros; posteriormente fue llevado a Castro, quien pasó unos 40 minutos con Fischli y debatió los mismos puntos contenidos en la nota del GOC sobre los secuestros.

Castro se refirió a la “injerencia extranjera” en América Latina y dijo que Estados Unidos debe cesar la intervención de este tipo. Cuando el Embajador aludió a las actividades de la guerrilla, con la implicación obvia de la intervención de Cuba, Castro dijo que “deberíamos todos dejar de interferir”, agregando que la situación era tal que sólo los propios pueblos podría determinar la cuestión de la revolución.

Castro dijo que exiliados cubanos en Estados Unidos conspiraban propagar virus de la fiebre aftosa en Cuba para arruinar la industria ganadera y sondeó la disposición del Embajador a cooperar en comentar de tal complot en EE.UU. Ofreció proporcionar una prueba obtenida a través de la confesión de un infiltrado capturado. (Fischli informó esta conversación en el momento y nosotros le pedimos al Embajador que les dijera a los cubanos que no conocíamos tal complot, nos opondríamos a algo de este tipo y expresaríamos la voluntad para examinar la documentación ofrecida. Esto no ha sido proporcionado todavía.)

Castro hizo hincapié en que los cubanos que escaparon a la Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo fueron recibidos como refugiados. De las respuestas que obtuvo sacó la conclusión que Castro estaba convencido de que Estados Unidos no instigó dichas fugas o las alentó, pero dijo que el mero hecho de que los fugados se les dio refugio incitó más fugas. Él solo habló sobre Guantánamo y no hizo ninguna mención a las salidas en pequeñas embarcaciones directamente a la Florida. Castro dijo que no quería construir un “muro de Berlín” alrededor de la base o incluso desplegar una o dos divisiones del ejército para sellar la frontera. No esperaba que Estados Unidos construyera su propio muro de Berlín, pero quedó implícito, que el Embajador pensaba, que él confiaba que Estados Unidos pudiera encontrar una manera de desalentar las fugas a través de Guantánamo.

El Embajador Fischli dijo que Castro le había pedido que transmitiera un mensaje de que él estaba interesado en el establecimiento de una discusión sobre esos asuntos, presumiblemente con miras limarlos hacia una distensión. Posteriormente otro oficial le dijo a Fischli que hasta donde él conocía que los rusos no sabían de esta iniciativa y que era una razón por qué los cubanos prefirieron usar al suizo como un intermediario en lugar de los checos que representa Cuba en el EE.UU.

En respuesta a las preguntas del Secretario, entonces Embajador Fischli discutió brevemente la situación interna cubana. La situación económica fue empeorando todo el tiempo y con ella la escasez de los productos alimenticios, bienes de consumo y medicamentos. Sin embargo, Castro esta firmemente sujeto a la silla de montar, sin rivales, y, en opinión del Embajador, para la mayoría la revolución era irreversible. Dijo que el efecto más contundente de la política de rechazo (bloqueo) económico de Estados Unidos fue inhabilitar a Cuba de piezas y equipos industriales importantes y por consiguiente, sería su recomendación de que estos sea las últimas restricciones que se levante. Por otra parte, consideró que la inclusión en el bloqueo de determinados elementos –especialmente productos farmacéuticos– habilitando a Castro culpar a Estados Unidos de la escasez, mientras que en realidad Cuba no compraría estas cosas, incluso si las restricciones fueron levantadas, cito el hecho de que Cuba sólo estaba comprando 31 000 dólares en drogas este año a partir de la gran empresa Suiza, CIBA.

El Embajador Fischli dijo que él no le pidió transmitir cualquier propuesta concreta cubana, sino sólo trasladar el parecer general bosquejado anteriormente. El Secretario comentó que lo que ha dicho el Embajador fue muy interesante, que consideraríamos todo esto y más tarde comunicaríamos nuestra respuesta al Embajador. El Embajador preguntó si se le podría ser autorizado a decirles algo a los cubanos, si a su regreso era preguntado. El Secretario estuvo de acuerdo en que el Embajador podría decirles a los cubanos que encontramos interesante lo que él había informado, que minuciosamente sería examinado y que un mensaje puede transmitirse a través de él en el momento oportuno. El embajador Fischli dijo que entretanto él continuaría las negociaciones en los problemas en un nivel práctico con los cubanos. Su sugerencia era que si Estados Unidos debe decidir trabajar hacia una distensión, que una serie de pasos prácticos se tome calladamente por cada lado sin llegar a acuerdo formal en esta fase. El Secretario comentó que, sin duda, el clima de opinión pública estadounidense podría ser más receptivo a la posibilidad de un cambio en nuestra postura si los cubanos hicieron algo que termine con el problema de los secuestros.



1 Source: National Archives, RG 59, Central Files 1967–69, POL CUBA–US. Secret; Exdis. Drafted by J.F. Fitzgerald (ARA/CCA) and approved in S on March 14. En la Nota Personal 1-69, el 27 de enero, que CIA concluyó, "sólo que Cuba está en nuestro hemisferio, el gobierno cubano no es substancialmente diferente de muchos gobiernos comunistas con que el EE.UU. tiene de lejos buenas relaciones". (Central Intelligence Agency, National Intelligence Office Files, Job 79–T00968A) En un memorando a Kissinger del 17 de marzo que informó de la reunión entre Fischli y Rogers el marzo 11, Vaky observó que "ha sido el caso en otras recientes acciones cubanas reflejan una actitud más moderada hacia el EE.UU., y allí definitivamente parece ser un patrón en todas partes que hace pensar en una oferta para una distensión". (National Archives, Nixon Presidential Materials, NSC Files, Box 780, Country Files, Latin America, Cuba, Vol. I)


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