Página principal

Denuncia Cultural: definir las leyes para mejorar la protección de los monumentos históricos en Tabasco


Descargar 31.02 Kb.
Fecha de conversión23.09.2016
Tamaño31.02 Kb.
Denuncia Cultural: definir las leyes para mejorar la protección de los monumentos históricos en Tabasco

Cristal Domínguez de la Cruz

Oscar Jaider Ascencio Pardo

Grupo Tabasco Cultura e Historia

El territorio que comprende México, contiene en su superficie un sin número de elementos de alto valor para el patrimonio cultural no sólo local sino mundial, basta recordar como ejemplo que hace unos años la pirámide de Chichen Itzá participó en una especie de competencia que elegía las 7 nuevas maravillas del mundo, este podría considerarse un evento cumbre en el reconocimiento internacional, pese a esto, lejos de representar un parte aguas en la historia del interés social y político sobre la protección cultural, centró la atención en un solo lugar y por las razones equivocadas. Como éste tenemos muchos ejemplos en los cuales el patrimonio cultural sólo representa una magnífica oportunidad lucrativa, y aun así no se ha encontrado la manera de protegerlo adecuadamente.

Las leyes encargadas de vigilar el correcto funcionamiento del patrimonio cultural, no sólo dejan en ambigüedad las funciones que corresponden a cada organismo e institución responsable, sino ceden un amplio margen que desampara componentes como la propiedad intelectual, las construcciones del siglo XX, las características tradicionales de los pueblos entre muchos otros casos.

Pero ¿por qué es tan importante la existencia de una ley que defienda clara y ampliamente nuestro patrimonio cultural? Para responder ese cuestionamiento será preciso, definir a qué llamamos patrimonio cultural; Bonfil Batalla lo explica como: …un acervo de elementos culturales que una sociedad determinada considera suyos y de los que echa mano para enfrentar sus problema; para formular e intentar realizar sus aspiraciones y sus proyectos; para imaginar, gozar y expresarse (FLORESCANO.1997:31). Este concepto contrasta de manera escandalosa con el manejado en la política pública mexicana que a pesar de reconocer la existencia del patrimonio intangible, continúa sin darle un valor apropiado, centrándose mayoritariamente en los elementos físicos que lo constituyen o le dan soporte, basta con recordar que la ley federal de patrimonio cultural de 1970 que define el patrimonio cultural como: bienes de valor cultural, en un amplio sentido, y particularmente los monumentos arqueológicos, los monumentos históricos, los monumentos artísticos, las zonas o lugares típicos, pintorescos o de belleza nacional.

Si comparamos detenidamente estas maneras de caracterizar el patrimonio cultural, podremos encontrar los sentidos en los que se habla de patrimonio, la idea de considerar patrimonio como algo generalmente físico, ya sea edificios de determinada época, templos, construcciones de un determinado periodo, documentos de tales o cuales siglos, deja en el olvido aquellos que se ha hecho en tiempo no tan lejanos, es acaso que el patrimonio cultural es ya algo añejo y polvoriento. Primero que nada habría que poner atención, en el hecho de que patrimonio cultural no necesita ser algo antiguo, necesita ser algo claro que de sentido a nuestra manera de decidir, no sé trata sólo de elementos, patrimonio cultural es todo, aquello real y perteneciente, como ella misma se define patrimonio cultural, es un bien, una propiedad, una posesión algo que nos pertenece, pero no cualquier cosa, no una sola cosa, sino un conjunto de saberes, rasgos, características, expresiones, lengua, construcciones, ideas, leyendas, tradiciones, la música, los modos de pensar, la historia oral, cada componente en distintos aspectos, en distintas vertientes y sentidos forman parte de nuestro patrimonio cultural, y como tal merece ser protegido y defendido.

En el caso particular de Tabasco, las leyes federales que protegen el patrimonio cultural, particularmente las que se ocupan de los monumentos históricos, parecieran decirnos que en realidad no hay mucho que proteger en nuestro estado, ya que para esas leyes solo se considera monumento histórico aquellas construcciones hechas entre los siglos XVI y XIX, o los lugares de relevancia nacional (la pregunta sería ¿relevancia desde la perspectiva de quién?), en nuestro estado existen edificios y construcciones que sin pertenecer a esas épocas ya forman parte de la tradición, forman parte de nuestra vida diaria, qué acaso por no tener influencia nacional, los procesos históricos estatales tienen menor valía, qué sucede con lo que tiene influencia local, con aquellos espacios que por mucho tiempo nos dieron base y sustento en nuestra identidad y que en torno a estos se gestaba la vida social, política y cultural del tabasqueño.

Dicho lo anterior y refiriéndonos de una manera más localista, pues es en Villahermosa el sitio en que aterrizamos nuestra reflexión e investigación, donde de alguna manera queríamos señalar con qué facilidad se puede transformar, destruir o desmembrar un monumento; que si bien no tienen o no cumplen con lo establecido en las leyes federales sobre monumentos y zonas para ser como tal considerado un monumento histórico; si cumple al -menos en nuestro criterio- las características históricas, ya que estos espacios han generado un impacto en la vida de la gente de la ciudad, por ser estos elementos rectores y generadores de nuestra identidad como tabasqueños.

Destrucción de los parques Morelos e Hidalgo

Hablar de identidad cultural e histórica siempre nos será hace referencia a la antigua catedral, al palacio de gobierno, al muelle a la plaza central más antigua, es decir el lugar en donde se asentaron los primeros pobladores de la ciudad en este caso… Villahermosa.

Villahermosa ciudad perdida por mucho tiempo del resto del país y del mundo, por sus selvas, pantanos, lagos, ríos y lagunas; lo cual trajo por consiguiente un atraso de toda índole: cultural, arquitectónica, económica, política, social etc., pero el más importante atraso de sus propios habitantes del respeto por el pasado y el valor que tiene con ello nuestra identidad, que está en toda aquella herencia que muchos despectiva y burlonamente le llaman Patrimonio Cultural. Y que para aquellos que buscan defenderla y perpetuarla le han llamado de manera déspota como Cultureros.

Los parques son un ejemplo de nuestra conciencia histórica al igual que todo aquello que forma parte de la memoria viva de sus habitantes, y cuando se destruyen alteran no solo su entorno físico, sino también su entorno cultural e histórico, remodelar un edificio sin preservar y conservar todo aquello que le da sentido y unidad es destruirlo. Caso particular sucedió con dos de los parques más antiguos de Villahermosa, el parque Hidalgo y el Morelos ubicados en el primer cuadro de la ciudad a la que se le denomina “Centro Histórico”; que hasta el año 2007 vieron un último resplandor pues fueron netamente destruidos por el Ayuntamiento del Centro ya que según para ellos carecían de la modernidad propia de estos años.

No se buscó por ningún momento ni por ninguna circunstancia evitar su total o parcial destrucción, ni por los habitantes vecinos de dichos parques o por los habitantes de Villahermosa; aunque algunas voces gritaron, como un grupo de historiadores de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco y algunos artículos en periódicos de circulación estatal de mayor y menor circulación hablaron del hecho, pero nadie los escucho.

Sería interesante saber la labor generada por el Instituto Nacional de Antropología e Historia de Tabasco y por la reglamentación acerca de la Conservación de Monumentos Históricos, Artísticos y Arquitectónicos vigentes desde 1972; pues si las instituciones que deben estar a cargo del cuidado, conservación y restauración de dichos patrimonios no lo están entonces a quien debemos acudir y por otra parte la desbandada destrucción que hace cada presidente municipal cada tres años por imponer su sello distintivo de su gobierno en turno, hace catástrofe y media con todo aquella infraestructura de carácter urbana.

Un poco de historia

El parque Miguel Hidalgo y Costilla ocupa un espacio pequeño de aproximadamente 180 metros cuadrados está construido sobre los cimientos de la primera catedral de Villahermosa conocida como la catedral de Esquipulas, este parque fue inaugurado el 16 de septiembre de 1910 para conmemorar el centenario de la Independencia de México, inauguración que se llevó a cabo con un parque construido a medias pues solo contaba con la base y la escultura del cura Hidalgo.

A lo largo de los años está edificación no había sufrido transformaciones significativas, es decir nada que pusiera en riesgo su integridad, por ejemplo en el pedestal fue colocada un águila que se hallaba localizada en otra escultura que fue destruida en esos años, algunos cambios de arquitectura y herrería porfiriana en bancas y faroles, cambios en los pisos de adoquines de diversos tonos y formas, almendros que por muchos años dieron sombra a las miles de personas que estuvieron en él, pero solo eso, hasta que en el año 2007 fue completamente reestructurado por no decir destruido.

Por otra parte el parque José María Morelos y Pavón está localizado en frente del parque Hidalgo en el emplazamiento donde estuviera la primera catedral de Villahermosa, llamada catedral de Esquipulas, esta sería destruida en tiempos del gobernador Tomas Garrido Canabal que la convertiría primero en escuela “Racionalista”, después fue utilizada como estación de radio para ser totalmente destruida en los años treinta; después fue construido un frontón que se llamó Venustiano Carranza. Para posteriormente construir el parque José María Morelos y Pavón.

Este espacio tenía grandes áreas verdes, arboladas, andadores, plazuelas y un gran kiosco tipo colonial, curiosamente no existía ninguna escultura del cura Morelos sino hasta el año 2007. Lo dramático del asunto fue la destrucción del kiosco central con características porfirianas que solo existían cuatro en Villahermosa y que ahora solo podemos admirar en antiguas imágenes, y por supuesto la destrucción de todo el parque, que tuvieron un costo total de las dos obras $4,878,348. Es decir le costó a la ciudadanía casi cinco millones de pesos destruir estos inmuebles.

Falta concientizar a la gente pero sobre todo a los niños para evitar estas atrocidades en contra de la conciencia colectiva, resulta paradójico mencionarlo pero así es, en Villahermosa es común que cada seis años los gobernantes en turno conviertan, transformen y destruyan al estado como mejor les parezca sin mirar por un momento en el pasado.

La importancia de mantener la identidad e histórica

Los parques o “paseos” como solían llamarlos la gente, cumplían una función integradora en el siglo XX, ya que alrededor de ellos convergía la gente de todas las clases sociales, eran el centro rector de reuniones, fiestas, eventos culturales, etc. De alguna forma este gran auge se dio en la década de 1920 y 1930 en el parque de las exposiciones regionales, ya que tenían un carácter netamente localista y en el que se mostraban y se llevaban a cabo actividades que impulsaban o reforzaban la identidad del tabasqueño.

Esta importancia integradora no tuvo mayor cambio en los siguientes 50 años, pero en la década de 1980 con el crecimiento acelerado y desproporcionado de la ciudad de Villahermosa y de un aumento significativo de la población así como de diversos distractores como los cines, bares, cafés, etc. Fue cambiando gradual y sistemáticamente la función fundamental de estos espacios, esto generó que fueran siendo relegados al olvido, abandonados y hasta destruidos. También con el advenimiento en los años 70 de cientos de personas de otros estados hizo que trajeran consigo sus propias costumbres y tradiciones cosa que debilitó en mucho las propias de la ciudad.

Los parques que quedan de pie son simples espacios huecos, cascarones vacios, son simples estructuras sucias e inmóviles; totalmente destruidos aunque para los gobernantes han sido restaurados una y otra vez. Solamente quedan pequeñas reminiscencias en la memoria de la gente de edad avanzada, de estos antiguos recuerdos y de anhelos de un pasado glorioso. Ahora los parques son lugares donde confluye gente desempleada que ofrece su trabajo a quien lo necesite, empleadas domesticas y boleros.

Pero no todo está perdido existen lugares en donde siguen arraigadas estas costumbres sociales, en muchas comunidades y ejidos de Tabasco el parque aun cumple la labor para lo que fueron construidos, muy probablemente se deba a lo aislado de dichas comunidades o de que las personas que viven en esos lugares no han permitido que esa tradición se pierda. Pero también como siguen siendo lugares con índices bajos de población no hay tantos distractores como los cines, bares, cafés, etc.

La importancia de mantener la identidad histórica y cultural radica en la gravedad de permitir que se destruya todo lo que nos ha dado valor y unión, de perder nuestros atributos culturales como les ha nombrado Castells, y de no hacer nada por evitarlo.

Propuestas:


  • Mientras tanto, entre pleitos y definiciones, conceptos y teorías, lo poco característicos de nuestro centro histórico va siendo destruido poco a poco.

  • Las razones de protección cultural deben ser redirigidas, las intenciones lucrativas no dejarán de prevalecer, pero hasta que no se aquilate el impacto y los beneficios de reforzar la identidad a través de la protección del patrimonio, las necesidades económicas a corto plazo serán saciadas sólo para un grupo selecto, sin embargo lo realmente valioso y que puede dar impulso y forma a la mayor parte de población, se sigue relegando. En este tenor se encuentras sectores como patrimonio cultural, la ecología, la historia

  • Se debe centrar las leyes en función de las necesidades del estado en materia de patrimonio cultural y sobre todo de monumentos históricos; a que de alguna manera las leyes federales tienen un carácter más centralista.

Bibliografía

Catálogo nacional de monumentos históricos inmuebles del estado de Tabasco, INAH, Instituto de Cultura de Tabasco, 1987.

Díaz- Berrio Fernández, Salvador, Protección y rehabilitación del patrimonio cultural urbano, Universidad Autónoma Metropolitana, 2007.
Florescano, Enrique, El patrimonio nacional de México, tomo 2, FCE, México, 1997.
Rascón Banda, Víctor Hugo, Patrimonio Cultural, INAH, México, 2001.
Rivera, Leidi, Reflexiones desde abajo/sobre la promoción cultural en México, tomo2, Edit. ENDORA, México, 2009.
Salazar Ledesma, Flora, Proteger, conservar, investigar y difundir: actividades sustantivas del Instituto Nacional de Antropología e Historia, Boletín informativo Historiadores de Tabasco, A. C., Villahermosa, Tab. Nov/Dic. 2002.
Ley Federal sobre monumentos y zonas arqueológicas, artísticos e históricos, INAH, México, 2001.

Olivé Negrete, Julio César, Leyes estatales en materia del patrimonio cultural, tomo 3, INAH, México, 2000.



Título del trabajo: Denuncia Cultural: definir las leyes para mejorar la protección de los monumentos históricos en Tabasco

Auto(es): Historiador Cristal Domínguez de la Cruz

Historiador Oscar Jaider Ascencio Pardo



Institución: Grupo Tabasco Cultura e Historia

Dirección: Calle Ignacio Ramírez #147 interior 1, col Centro, C.p. 86000, Villahermosa, Tabasco

Tels. (993) 3 12 34 05 Tel. Cel.: 9931438553



Correo Electrónico: jaider1976@hotmail.com

Curriculum:

Egresada de la Licenciatura en Historia de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Nacida en el Ejido Chiltepec, Paraíso Tabasco. Actualmente y a sus 24 años, ha participado y organizado diversos eventos de índole académico. En el 2007 participó en la organización el foro ¡Tabasco! Cultura e historia en el Museo de Historia de Tabasco “Casa de los Azulejos”; así mismo ha organizado conferencias sobre diversos temas en la División de Ciencias Sociales y Humanidades de la UJAT, en el Museo de Historia de Tabasco; por ejemplo: Conferencia La revolución en Tabasco, entre muchas otras; además ha sido parte de la organización y montaje de exposiciones fotográficas. Encargada de los Talleres culturales 2009, mismos que se impartieron en su comunidad de origen y que son apoyados por CONACULTA, PACMYC, ICT y el gobierno del Estado. Actualmente trabaja en los talleres de maquetes históricas de Tabasco.


Oscar Jaider Ascencio Pardo es licenciado en Historia de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco. Ha participado como ponente en talleres y encuentros Nacionales con la temática de Patrimonio arquitectónico y cultural. Organizador de eventos, conferencias, foros, exposiciones fotográficas entre otros dentro y fuera de Tabasco todas de índole cultural e histórica. Ha realizado estancias de investigación en la Ciudad de México, avalados por el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Tabasco, el Instituto Nacional de Antropología e Historia y por el Centro de Investigaciones y Estudios en Antropología Social. En 2008 realizó el proyecto de investigación y publicación del libro “Tipología de Monumentos Históricos de Villahermosa”. Desde el 2004 ha impartido los talleres de maquetas históricas de Tabasco en diferentes comunidades del estado. Actualmente trabaja en el proyecto Lotería de Museos de Villahermosa apoyado por CONACULTA.Y en los talleres de maquetas históricas de Villahermosa en el Museo de Historia de Tabasco.

Temática: Patrimonio cultural material e inmaterial. Histórico.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje