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Del Movimiento de Cursillos de Cristiandad


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El Carisma
del Movimiento de
Cursillos de Cristiandad.

FIDELIDAD Y RENOVACIÓN



P. Antonio Diufaín Mora


Viceasesor del Secretariado Nacional R. D.

Asesor del Secretariado Diocesano de San Pedro de Macorís

Octubre, 2004

ÍNDICE


El Carisma
del Movimiento de
Cursillos de Cristiandad. 1

FIDELIDAD Y RENOVACIÓN 1

I. PRESENTACIÓN 7

A. Hace 25 años que el Señor me regaló la experiencia de vivir un cursillo de cristiandad. En el cursillo descubrí a Cristo y la vida de la gracia. Me sentí mirado por el Señor –no me gustó mucho lo que vi por sus ojos en mí– y me convencí, por su gracia, de que valía la pena y era posible cambiar y vivir en gracia; que la ilusión que Dios tenía en mí no la podía defraudar, sin sentirme un miserable; y descubrí que yo no era el “ombligo del mundo”, sino que estaban los demás y que eran, al menos, tan importantes y dignos de aprecio como yo. Y empecé a vivir en gracia, en Reunión de Grupo y Ultreya; y mi vida cambió, y descubrí mi lugar en la Iglesia –en Cursillos Dios me regaló la vocación sacerdotal–; y el Señor me permitió ver, primero como dirigente seglar y luego como sacerdote, cómo muchos, muchísimos, descubrieron también en un cursillo el amor que Dios les tiene y creyeron en Él. En 1995 fui enviado como misionero a la República Dominicana. Hoy soy misionero y vivo en un campo del Este de la República Dominicana, sin asfalto, casi sin luz eléctrica, sin líneas alámbricas de teléfono ni servicio de correos. Y contento de la oportunidad que Dios me da de vivir entre los pobres y servirles anunciándoles la Buena noticia de que Dios les ama en Cristo. 7

B. Con “temor y temblor” abordo el tema del carisma del Movimiento; como el cirujano que no tiene más remedio que operar a su padre y tiene que realizar una exploración a corazón abierto tocando partes vitales. Con los ojos llenos de asombro y el corazón agradecido por cuanto el Señor ha realizado y sigue realizando en mí y en la Igle­sia mediante los Cursillos de Cristiandad; con la ilusión de poder aportar algo para que Cursillos siga siendo hoy “un instrumento suscitado por Dios para anunciar el Evangelio en nuestro tiempo, –al servicio de la verdad y con la fuerza de la comunión– para que los hombres se conviertan a Cristo, para que se salven las almas y para que sobre la tierra haya paz en la verdad y en la caridad.” 7

C. En este estudio recojo, reviso y completo lo que publiqué en dos trabajos anteriores sobre el tema. 7

D. Hay que partir del hecho de que la inmensa mayoría de los cursillistas del mundo, lamentablemente, ignoran y son ajenos a estas cuestiones del carisma del Movimiento. No digo que la mayoría no lo vivan, sino que no son conscientes de que lo viven. Y muchos de los que son conscientes, no ayudan a que los demás lo sean. Como muestra de esta “anemia de pensamiento” en el Movimiento, basta constatar que las publicaciones de dirigentes del MCC en los últimos años son muy escasas, de poca difusión y, en general, sin base teológica o meramente testimoniales, lo que indica una grave falta de reflexión y una, más grave aún, ausencia de “líderes pensantes” en el MCC. 7

E. Algunas confusiones surgidas en los últimos años –y difundidas sin pudor en libros y por Internet– entre algunos dirigentes en torno a importantes aspectos del Movimiento de Cursillos de Cristiandad hacen imprescindible un intento de investigación y reflexión. 8

F. Este trabajo no pretende ser más que una ayuda más a la reflexión. No es exhaustivo, ni pretende ser definitivo. Dios quiera que sirva para poner a investigar y a pensar con el mayor rigor posible a otros dirigentes –laicos o sacerdotes– de nuestro Movimiento. 8

II. INTRODUCCIÓN 8

A. Al Movimiento de Cursillos la Iglesia le ha reconocido formalmente un carisma propio y original, que lo caracteriza, identifica y distingue de los otros nuevos movimientos, asociaciones y comunidades en la Iglesia. 8

B. De la profundización en el estudio del carisma del MCC, la Iglesia espera una renovación del Movimiento para una mayor fidelidad a la misión dada por el Espíritu al suscitar el Movimiento en la Iglesia y poder llevarla “a cabo en cons­tante sintonía eclesial, para que así se manifieste la «fuer­za de la comunión»” 8

C. El estudio del Carisma no carece, pues, de importancia ya que, de su exacto conocimiento, aprehensión y vivencia por parte de los dirigentes, depende la fidelidad del Movimiento a su inspiración original y la posible renovación del mismo para dar respuestas a los retos de la nueva evangelización en el nuevo milenio, como nos ha pedido el Papa en la III Ultreya Mundial: “Apoyándoos en vuestras ricas experiencias espirituales, que son un teso­ro, aceptad el «desafío» que nuestro tiempo plantea a la nueva evangelización, y dad­le sin miedo vuestra respues­ta”. 9

D. EL PROBLEMA 9

E. LA IMPORTANCIA DE LA TERMINOLOGÍA 10

CARISMAS Y MOVIMIENTOS 13

III. LOS CARISMAS 13

A. CONCEPTO DE CARISMA. 13

B. UNIVERSALIDAD Y VARIEDAD DE LOS CARISMAS 13

C. ELEMENTOS DEL CARISMA 14

D. EL DISCERNIMIENTO DE LOS CARISMAS 15

IV. LOS “MOVIMIENTOS” 19

A. ¿QUÉ SON LOS MOVIMIENTOS? 19

B. UN INTENTO DE DEFINICIÓN: 20

EL CARISMA DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS 21

V. CUESTIONES EN TORNO AL CARISMA DEL MCC 21

A. LA ADJETIVACIÓN DEL CARISMA DEL MCC: ¿FUNDACIONAL? ¿INICIAL? ¿ORIGINAL? 21

B. EL DISCERNIMIENTO DEL CARISMA DEL MCC 24

C. LOS RESPONSABLES DE LA FIDELIDAD AL CARISMA ORIGINAL DEL MCC. 25

D. LA EXPRESIÓN DE LA AUTOCOMPRENSIÓN DEL CARISMA ORIGINAL DEL MCC: IFMCC. 27

VI. UNA APROXIMACIÓN AL CARISMA DEL MCC. 31

A. “El Cómo y el Porqué”. (CPSNE) 31

B. EDUARDO BONNÍN. 34

C. SEBASTIAN GAYÁ 36

D. D. JUAN HERVÁS 44

E. “Ideas Fundamentales del MCC”. (IFMCC) 44

VII. EL CARISMA ORIGINAL DEL MOVIMIENTO DE CURSILLOS DE CRISTIANDAD EN LA DEFINICIÓN DEL MCC (IFMCC, 74) 47

A. Nuevo intento de descripción. 47

B. UN MOVIMIENTO DE IGLESIA 49

C. MEDIANTE UN MÉTODO PROPIO 58

D. POSIBILITA LA VIVENCIA 66

E. Y LA CONVIVENCIA 66

F. AYUDA A DESCUBRIR Y A REALIZAR LA VOCACIÓN PERSONAL 67

G. PROPICIA LA CREACIÓN DE NÚCLEOS DE CRISTIANOS 70

H. QUE VAYAN FERMENTANDO DE EVANGELIO LOS AMBIENTES. 72

VIII. LOS RASGOS DEFINIDORES DEL CARISMA ORIGINAL DEL MCC ORDENADOS Y AGRUPADOS 75

A. Con respecto a la ESENCIA del Movimiento: 75

B. Con respecto a la FINALIDAD del Movimiento: 75

C. Con respecto al MÉTODO del Movimiento: 76

IX. LA DEFINICIÓN DEL CARISMA DEL MCC 77

A. A la luz de todo lo anterior podemos intentar una definición del carisma del MCC. 77

B. El XI Encuentro Interamericano de Dirigentes del GLCC, celebrado recientemente en Monterrey (México), en su Documento final propone la siguiente definición del carisma del MCC. La definición fue aprobada con unanimidad por todos los representantes de los Secretariados Nacionales de los países asistentes: 77

C. Me parece que la definición de Monterrey quedó, quizá por la premura de tiempo, demasiado larga, descriptiva y atada a la definición del Movimiento, por lo que propongo la siguiente definición del carisma original, que creo que no altera el espíritu de la de Monterrey y lo define mejor: 77

D. Esta última definición integra la definición del Movimiento (IFMCC, 74) –sin repetirla– y los rasgos principales del carisma original: 77

LA FIDELIDAD EN EL MCC 83

X. FIDELIDAD EN EL MCC 83

A. LA FIDELIDAD 83

B. FIDELIDAD A CRISTO Y AL HOMBRE DE HOY 84

C. FIDELIDAD A LA IGLESIA 85

D. FIDELIDAD AL CARISMA ORIGINAL DEL MOVIMIENTO 86

LA RENOVACIÓN DEL MCC 89

XI. RENOVACIÓN EN EL MCC 89

A. RENOVACIÓN 89

B. ¿QUÉ RENOVAR EN EL MCC? 89

C. RENOVACIÓN Y DISCERNIMIENTO 91

CONCLUSIONES Y PROPUESTAS 93

XII. CONCLUSIONES: 93

A. El Movimiento de Cursillos de Cristiandad es depositario de un auténtico Carisma original –que el Espíritu ha regalado a su Iglesia–. Su autenticidad y recto uso ha sido discernido y aprobado por los pastores de la Iglesia. 93

B. El libro “IDEAS FUNDAMENTALES DEL MCC” expresa legítimamente la autocomprensión del Carisma original del MCC. 93

C. El Carisma original del MCC está enunciado en la definición del nº 74 de IFMCC: 93

D. El único organismo garante de la fidelidad del Movimiento a su Carisma original es el Encuentro Mundial de Dirigentes. 93

E. El OMCC y su Comité Ejecutivo son los encargados de preservar la identidad y la unidad del Movimiento en su esencia, fiel a su Carisma original, al libro de “Ideas Fundamentales del MCC” y a las conclusiones emanadas de los Encuentros Mundiales. 93

F. Los rasgos definidores del Carisma original del MCC son, a mi parecer, los siguientes: 93

G. El carisma del MCC es un don que el Espíritu Santo derrama en su Iglesia –comenzando por los iniciadores–, como respuesta a un mundo descristianizado, que conforma una mentalidad e impulsa un movimiento con el propósito de fermentar de evangelio los ambientes a través de la conversión y el testimonio de las personas que los integran, por la vía de la amistad y mediante su propio método kerygmático. 94

H. El Movimiento de Cursillos es el conjunto de personas libremente unidas, no por lazos jurídicos asociativos sino, por compartir –a partir de la experiencia común de la vivencia y la convivencia de “lo fundamental cristiano” en los tres días del Cursillo– una mentalidad (ideas, criterios, convicciones, valores, métodos, actitudes y opciones) y una intencionalidad, y que se organizan, según su propia vocación en la Iglesia, para lograr el propósito común: vivir la gracia de manera consciente, creciente y compartida en grupos basados en la amistad, para fermentar de evangelio los ambientes en los que cada uno vive y actúa 95

I. El estudio del Carisma es de gran importancia para los dirigentes del Movimiento, ya que de su exacto conocimiento, aprehensión y vivencia por parte de los dirigentes, depende la fidelidad del Movimiento a su inspiración original y la posible renovación del mismo para dar respuestas a los retos de la nueva evangelización en el nuevo milenio, tal como nos ha pedido el Papa. 95

J. La fidelidad del Movimiento no es a nadie más que a Cristo y al hombre de hoy, a la Iglesia y al propio Carisma original. 95

K. La necesaria renovación exige discernimiento. 95

XIII. PROPUESTAS, A MODO DE SUGERENCIAS 95

A. Que el Encuentro Mundial dé las gracias al Pontificio Consejo de Laicos por el reconocimiento del OMCC y la aprobación de su Estatuto. 95

B. Que se trate el tema del Carisma original del MCC en el próximo Encuentro Mundial para sea asumido unívocamente por todos y así se mantenga la identidad y la unidad del MCC en todo el ámbito mundial. 95

C. Que el Encuentro Mundial reflexione sobre los aspectos del Movimiento que necesitan renovación, para una mayor fidelidad al Carisma original. 95

D. Que se proponga al Encuentro Mundial (conforme al artículo 21 del Estatuto del OMCC) una actualización del libro IFMCC que incluya el tema del carisma y una estructuración y redacción del libro que exprese mejor la comprensión que el MCC tiene de sí mismo, de manera más sencilla, clara y pedagógica. 95

E. Que todos los Grupos Internacionales y Secretariados Nacionales y Diocesanos revisen sus respectivos estatutos en consonancia con el Estatuto del OMCC y el Carisma original del Movimiento. 95

F. Que el Comité Ejecutivo del GLCC haga una recopilación y edición de toda la “literatura de Cursillos” (incluyendo ponencias y acuerdos de Encuentros de Grupos Internacionales y Mundiales) hasta el momento para que pueda estar al alcance de los dirigentes y así facilitar el estudio y la reflexión sobre el MCC. Esta edición facilitaría mucho las cosas si se hiciera también en formato electrónico. 95

BIBLIOGRAFÍA. 97

PUNTOS PARA EL DIÁLOGO EN GRUPOS: 101


I.PRESENTACIÓN

A.Hace 25 años que el Señor me regaló la experiencia de vivir un cursillo de cristiandad1. En el cursillo descubrí a Cristo y la vida de la gracia. Me sentí mirado por el Señor –no me gustó mucho lo que vi por sus ojos en mí– y me convencí, por su gracia, de que valía la pena y era posible cambiar y vivir en gracia; que la ilusión que Dios tenía en mí no la podía defraudar, sin sentirme un miserable; y descubrí que yo no era el “ombligo del mundo”, sino que estaban los demás y que eran, al menos, tan importantes y dignos de aprecio como yo. Y empecé a vivir en gracia, en Reunión de Grupo y Ultreya; y mi vida cambió, y descubrí mi lugar en la Iglesia –en Cursillos Dios me regaló la vocación sacerdotal2–; y el Señor me permitió ver, primero como dirigente seglar y luego como sacerdote, cómo muchos, muchísimos, descubrieron también en un cursillo el amor que Dios les tiene y creyeron en Él. En 1995 fui enviado como misionero a la República Dominicana. Hoy soy misionero y vivo en un campo del Este de la República Dominicana, sin asfalto, casi sin luz eléctrica, sin líneas alámbricas de teléfono ni servicio de correos. Y contento de la oportunidad que Dios me da de vivir entre los pobres y servirles anunciándoles la Buena noticia de que Dios les ama en Cristo.

B.Con “temor y temblor” abordo el tema del carisma del Movimiento; como el cirujano que no tiene más remedio que operar a su padre y tiene que realizar una exploración a corazón abierto tocando partes vitales. Con los ojos llenos de asombro y el corazón agradecido por cuanto el Señor ha realizado y sigue realizando en mí y en la Igle­sia mediante los Cursillos de Cristiandad3; con la ilusión de poder aportar algo para que Cursillos siga siendo hoy “un instrumento suscitado por Dios para anunciar el Evangelio en nuestro tiempo, –al servicio de la verdad y con la fuerza de la comunión– para que los hombres se conviertan a Cristo, para que se salven las almas y para que sobre la tierra haya paz en la verdad y en la caridad.”4

C.En este estudio recojo, reviso y completo lo que publiqué en dos trabajos anteriores5 sobre el tema.

D.Hay que partir del hecho de que la inmensa mayoría de los cursillistas del mundo, lamentablemente, ignoran y son ajenos a estas cuestiones del carisma del Movimiento. No digo que la mayoría no lo vivan, sino que no son conscientes de que lo viven. Y muchos de los que son conscientes, no ayudan a que los demás lo sean. Como muestra de esta “anemia de pensamiento” en el Movimiento, basta constatar que las publicaciones de dirigentes del MCC en los últimos años son muy escasas, de poca difusión y, en general, sin base teológica o meramente testimoniales, lo que indica una grave falta de reflexión y una, más grave aún, ausencia de “líderes pensantes” en el MCC.

E.Algunas confusiones surgidas en los últimos años –y difundidas sin pudor en libros y por Internet– entre algunos dirigentes en torno a importantes aspectos del Movimiento de Cursillos de Cristiandad hacen imprescindible un intento de investigación y reflexión.

F.Este trabajo no pretende ser más que una ayuda más a la reflexión. No es exhaustivo, ni pretende ser definitivo. Dios quiera que sirva para poner a investigar y a pensar con el mayor rigor posible a otros dirigentes –laicos o sacerdotes– de nuestro Movimiento.

II.INTRODUCCIÓN

A.Al Movimiento de Cursillos la Iglesia le ha reconocido formalmente un carisma propio y original,6 que lo caracteriza, identifica y distingue de los otros nuevos movimientos, asociaciones y comunidades en la Iglesia.

B.De la profundización en el estudio del carisma del MCC, la Iglesia espera una renovación del Movimiento para una mayor fidelidad a la misión dada por el Espíritu al suscitar el Movimiento en la Iglesia y poder llevarla “a cabo en cons­tante sintonía eclesial, para que así se manifieste la «fuer­za de la comunión»”7

1.El Papa Juan Pablo II, en la III Ultreya Mundial nos ponía una tarea: “una renova­da fidelidad a vuestra ins­piración original y una más firme comunión eclesial8.

2.No sólo la comunión eclesial, sino también la comunión en el interior del Movimiento, está en juego.

Con respecto a la renovación del MCC, cuestionada por algunos, me parece muy iluminadora una cita de “El Cómo y el Porqué”: «La tarea del cristiano no es alabar o recordar con nostalgia las generaciones pasadas, sino cristianizar las actuales, y esto requiere un estilo cristiano actual. Sin él la vida humana discurrirá lejos del evangelio, o el cristianismo se convertirá en algo anacrónico, sin influencia directa en la vida, y la culpa será de los cristianos de hoy que no habremos sabido hacer en nuestro siglo lo que los que nos precedieron hicieron en el suyo. Nuestros antepasados nos condenarán no por no haber conservado lo que ellos hicieron, sino [que] por no haber[lo] continuado llevando a cabo lo que era específicamente nuestro».9

Cambien “cristianismo” por MCC , “cristianos” por dirigentes, y “antepasados” por iniciadores, y tendremos el fundamento de la necesidad de la renovación del Movimiento.10

C.El estudio del Carisma no carece, pues, de importancia ya que, de su exacto conocimiento, aprehensión y vivencia por parte de los dirigentes, depende la fidelidad del Movimiento a su inspiración original y la posible renovación del mismo para dar respuestas a los retos de la nueva evangelización en el nuevo milenio, como nos ha pedido el Papa en la III Ultreya Mundial: “Apoyándoos en vuestras ricas experiencias espirituales, que son un teso­ro, aceptad el «desafío» que nuestro tiempo plantea a la nueva evangelización, y dad­le sin miedo vuestra respues­ta”.11

1.El MCC (dirigentes, Escuelas, Secretariados, Grupos internacionales, OMCC) no puede permanecer indiferente a esta llamada del Papa.

D.EL PROBLEMA

1.Desde hace algunos años, estamos viviendo en el Movimiento una tensión creciente entre unos que quieren que todo sea y se haga como en los inicios y otros que pugnan por hacer cambios para adaptarse a los nuevos tiempos y situaciones.

2.Esta tensión no sería preocupante si unos y otros, en vez de enfrentarse y descalificarse mutuamente (por supuesto con muchísima educación), entablaran un diálogo fructífero –por los cauces que ofrece el MCC12– desde la humildad, la fe y la propia experiencia en el Movimiento, que, sin ceder en la inspiración fundamental del MCC, fuera adaptando su método y estrategia a lo cambiante de la Iglesia, de la sociedad y del hombre de hoy para poder seguir cumpliendo su finalidad última.

3.Más o menos, unos y otros están de acuerdo en que hay que ser fieles y en que hay que renovarse. El problema surge al determinar, unos y otros, en qué hay que ser fieles y en qué hay que renovarse.

4.Las consecuencias de esta tensión, si no se resuelve pronto, pueden ser gravísimas para la unidad y la misma supervivencia eclesial del MCC.

E.LA IMPORTANCIA DE LA TERMINOLOGÍA

1.Muchas de las discusiones que tenemos serían evitables si antes nos pusiéramos de acuerdo en el contenido de los términos que usamos. A veces, no es raro que después de largas discusiones nos demos cuenta de que estamos diciendo lo mismo, sólo que con palabras diferentes; o de que estamos usando las mismas palabras con diferentes significados.

2.Por eso trataremos, antes de entrar en discusiones, de definir y matizar lo mejor posible los términos y el sentido en el que son empleados; aceptando que lo mismo se puede expresar de otra manera y que algunas palabras pueden significar conceptos distintos. Basta que nos pongamos de acuerdo en el qué queremos decir, en qué sentido lo decimos y en el cómo lo decimos.

3.Aún esta previa aclaración sobre la terminología, conviene siempre tener en cuenta el sabio y prudente “presupuesto ignaciano”: «Se ha de presuponer que todo buen cristiano ha de ser más pronto a salvar la proposición del prójimo, que a condenarla; y si no la puede salvar, inquiera cómo la entiende, y, si mal la entiende, corríjale con amor; y si no basta, busque todos los medios convenientes para que, bien entendiéndola, se salve»13.


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