Página principal

Declarada de interés especial por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad


Descargar 20.24 Kb.
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño20.24 Kb.
F
undación Sin Fines de Lucro

Declarada de interés especial por la Legislatura del Gobierno de la Ciudad
www.cineclubnucleo.com.ar
Exhibición n° 6545 - 6546 Martes 19 de julio de 2005

Temporada n° 52 Cine GAUMONT

DESPUÉS DE MEDIANOCHE (Dopo mezzanotte, Italia, 2004) Dirección: Davide Ferrario. Guión: Davide Ferrario. Fotografía: Dante Cecchin. Diseño del film: Francesca Bocca. Montaje: Claudio Cormio. Edición de sonido: Marco Giacomelli. Música original: Daniele Sepe. Decorados: Luisa Iemma. Elenco: Giorgio Pasotti (Martino), Francesca Inaudi (Amanda), Fabio Troiano (El ángel de Falchera), Francesca Picozza (Barbara), Silvio Orlando (narrador) Pietro Eandi (abuelo de Martino), Andrea Romero (dueño del fast food), Giampiero Perone (Bruno), Francesco D'Alessio, Gianni Talia, Andrea Moretti, Gianna Cavalla, Claudio Pagano, Maurizio Vaiana, Ladis Zanini, Ivan Negro, Lidia Streito Misdim, Alberto Barbera. Productor: Ladis Zanini. Duración original: 89’.


El film

Promocionada como el nuevo Cinema Paradiso del siglo XXI, esta comedia de tono romántico vuelve a rendir homenaje al Séptimo Arte. Nueva mirada a los primeros momentos del cinematógrafo, y en especial a Buster Keaton, a quien Ferrario le dedica la película: en él busca toda la fantasía, el lirismo y la capacidad de asombro que entonces tenía el celuloide.

Nada mejor que un Museo del Cine –en este caso de Turín– para contar esa historia, inmersa en otra más personal. Allí trabaja como guarda Martino, hombre solitario que vive en un mundo de sueños e inocencias, el de su idolatrado Keaton: de sus películas ha tomado su estilo de vida –incluida la habitación en la que vive– y también su manera de entender el amor. Junto a su pasión por el cine, guarda celosamente un secreto: su amor platónico por Amanda, una chica que trabaja en una hamburguesería y que aspira a una vida mejor. Angelo es novio de la chica y ladrón de coches de ocupación, y verá cómo un encuentro ocasional entre Amanda y Martino cuando ella huye de la policía da pie a un amor a tres bandas difícil de resolver.

Un narrador omnisciente y omnipresente comienza contándonos cómo en los comienzos del cine interesaban más los lugares que los personajes, en un intento por atrapar la realidad y satisfacer la curiosidad de un espectador perplejo ante el ferrocarril que se le venía encima. Nos habla después de la comedia y el cine de entretenimiento, con figuras como Keaton, del que el director italiano introduce varias secuencias: era un cine que enseñaba para la vida, cosa que –según él– hace falta en la actualidad. Por eso, convierte a Martino en cineasta, con un peculiar corto que le servirá de declaración de su amor por Amanda. Así, el espectador asiste a toda una historia del cine y a la formación de su lenguaje con imágenes, hasta llegar a la Nouvelle Vague francesa, también con su correspondiente guiño argumental a Truffaut y su Jules et Jim (1962).

(...) Intencionadamente arranca con un montaje paralelo de historias que confluyen conforme avanza la trama –al estilo del cine mudo–, cuando la cámara pronto coge libertad de movimientos y se desentiende de la composición de los planos en un intento de aportar verosimilitud –como hicieron las Nuevas Olas desde finales de los años 50–. Es parte de la obsesión del director por rendir tributo a los distintos movimientos del cine: Ferrario construye una mezcla de estilos cinematográficos, tanto en la forma como en el fondo, por ejemplo al tratar el amor. Martino y Angelo encarnan así modos distintos de entender el cine y la vida: el primero encarna el gusto por la cámara fija, o el amor ingenuo pero caballeroso y profundo; el segundo se convertirá en paradigma de la cámara móvil que sale a la ciudad para retratarla, o del amor sexual y libre de compromiso. Y en ese dilema cinematográfico-vital, será Martino quien ilumine a Amanda al recordarle el final de la historia de Truffaut, en referencia a la exclusividad en el amor. Es también la apuesta de Ferrario. (...)

(Julio Rodríguez Chico, extraído de www.labutaca.net)


Las necesidades que la producción imponía, hicieron que desde el principio se optara por el digital para rodar la película. Las texturas de la alta definición, junto con la mayor movilidad de las cámaras digitales, contrastan con las imágenes estáticas y en blanco y negro de las películas antiguas que aparecen. La película está suspendida entre estos dos polos, la ingenuidad de los inicios y una intensa atención a lo nuevo. La alta definición de hoy permite hacer una película con pocos medios, poco tiempo y esto significa libertad. Con una troupe de 15 personas, un sencillo esquema que creció día a día y yo que por una vez he intentado hacerlo todo, escribir, dirigir, producir. Las películas de Buster Keaton o Cabiria (Giovanni Pastrone, 1914) aparecen entremezcladas con imágenes rodadas con la más avanzada tecnología. Pero, lejos de resultar una mezcla extraña, nos lleva a la convicción que el cine, desde sus inicios, se vivió como una forma mágica de contar historias.”

Para Ferrario, Después de medianoche debía de ser una película en la que se volcaran sus obsesiones por el cine; una obsesión personal, pero también compartida con los amantes del séptimo arte a través de un siglo de imágenes. Sin embargo, en su película no abundan las referencias cinematográficas, más bien el film entero es un homenaje a una forma determinada de ver la realidad, la de aquellos autores y pioneros del cine que deleitaban al público contando historias proyectadas en una pantalla. Los ojos de Martino ante las imágenes del cinematógrafo, son los ojos del director. Las primeras películas mudas, en las que el movimiento era suficiente para emocionar a la audiencia, los primeros "documentales", llenos de ingenuidad, o las películas de Buster Keaton, nos enseñan que el cine actual cada vez está más lejos de la magia de aquellas películas y de lo que, en definitiva, debería ser el cine: el placer de contar una historia.

(Extraído de www.todocine.com)
El cine actual ha homogeneizado sus temáticas y sus emociones, construyendo una realidad en sí misma, estandarizada. Sin embargo, cuando aparecen películas en las que un director se propone cumplir con sus propias obsesiones por encima de los intereses del mercado, cuando no pone en juego más que su propia inclinación a contar una historia con imágenes, el espectador siente que está viendo algo más próximo, más real y también más mágico; en definitiva, cine.

La historia del cine es la historia de otras realidades. Realidades expuestas en más de cien años de películas de todas las formas y estilos que conforman la historia del cine, y la obsesión de Davide Ferrario. Pero no es una obsesión desde el punto de vista del cinéfilo, sino la del que siente una irrefrenable atracción hacia la capacidad del cine para comunicar y para transformar la realidad. El cine es un espejo que refleja lo que tiene delante pero inmediatamente lo recrea en otra dimensión. Las mismas cosas que ves en la vida normal, encuadradas en un objetivo adquieren un sentido diferente. La memoria de los espectadores está repleta de la magia de algunas películas y autores. Después de medianoche no es más que una declaración de amor personal, intransferible y, sobre todo, libre hacia esa memoria y la forma de entenderla. Pero para llevar a cabo el proyecto con la necesaria libertad creativa que éste demandaba, la única opción fue autofinanciarse o, como aparece en los títulos de crédito, hacer la película sin ayudas gubernamentales. Así consiguió exactamente lo que se proponía: una película de bajo costo que no supusiera riesgos elevados, rodada entre amigos y con un reparto desconocido. Además, Ferrario optó por su propia ciudad para situar la historia: un cine hecho debajo de casa que encuentra la inspiración mirando por la ventana. Esta cercanía era necesaria para contar una historia personal, llena de retazos de cine clavados en la memoria del director.

“Desde el principio pretendí hacer una película anclada en mi memoria cinematográfica e ir más allá de las tendencias que cada cine nacional impone históricamente. Siempre hemos estado impregnados de neorrealismo y de fellinismo, acostumbrados a poner en escena la realidad de manera problemática, o a seguir el ejemplo de un genio incontestable como Fellini que adoraba salir por la tangente de la fantasía. Yo no me siento reflejado en el primer filón ni en el segundo. Creo que los autores deben ser ante todo narradores de historias, fieles a sí mismos y a su identidad de narradores.”

Davide Ferrario nació en 1956, vive en Turín. Fue crítico de cine y ensayista en varias revistas, escribió el primer libro italiano sobre R.W. Fassbinder (1982). También tradujo "About John Ford", de Lindsay Anderson. Todavía escribe sobre cine en revistas y periódicos. A finales de los 70, fundó una empresa de distribución con la que estrenó películas como Man of Marble (Czlowiek z marmuru, 1977), de Andrzej Wajda, o En el curso del tiempo (Im Lauf der Zeit, 1976), de Wim Wenders. Empezó a trabajar como agente para directores y productores independientes americanos como John Sayles, Susan Seidelman o Jim Jarmusch. Incluso tuvo un pequeño papel en la película de John Sayles nominada a los Oscar, Matewan (1987). Su currículum como escritor-director incluye seis películas estrenadas que han funcionado bien en casa y se han paseado por festivales como Berlín, Venecia, Locarno, Toronto o Hong Kong, donde ganó varios premios. Es el único director italiano que ha sido invitado en dos ocasiones al festival de Sundance. Tutti giù per terra (1997) ganó el Premio el Mejor Actor en el Festival de Locarno de 1997. También ha trabajado en el género del documental.

(2 de noviembre de 2004, extraído de www.comohacercine.com)

_________________________________________________________________________________________


Ciclo Retrospectivo

El próximo lunes (siempre a las 19hs. en el cine Cosmos) exhibiremos:



Basta la salud (Tant qu’on a la santé, Francia-1966), de Pierre Etaix, c/Pierre Etaix, Dario meschi, Denise Peroné, Simone Fonder, Luc Delhumeau, Emile Coryn. 77’. Copia nueva rescatada por APROCINAIN, gracias al aporte de Kodak y Cinecolor.
_________________________________________________________________________________________________
Si Ud. desea recibir información sobre las próximas exhibiciones de Núcleo, escríbanos a nucleosocios@argentina.com.

Usted puede confirmar la película de la próxima exhibición llamando al 48254102.

Todas las películas que se exhiben deben considerarse Prohibidas para menores de 18 años.

_________________________________






La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje