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De transparencia informativa


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“LA COMUNICACIÓN SOCIAL COMO POLÍTICA

DE TRANSPARENCIA INFORMATIVA

O EL CIUDADANO SÍ TIENE QUIÉN LE ESCRIBA”

SEUDÓNIMO:

UNIVERSITARIO



SÍNTESIS:

El poder del Estado se hace presente en la reticencia para entregar información que la ciudadanía necesita, y que la ley le obliga; si pretendemos incrementar la calidad de nuestra democracia, debemos transitar por caminos de claridad jurídica que diserten sobre la transparencia y el acceso a la información. Un elemento importante y que vincula al ente gubernamental con la sociedad es la utilización de enlaces mediáticos desde la comunicación social gubernamental.


PALABRAS CLAVE:

Poder, Transparencia, Rendición, Propaganda, Información,

Comunicación Social.

Hagamos un trato
Compañera usted sabe, puede contar conmigo, no hasta dos o hasta diez sino contar conmigo, si alguna vez advierte, que la miro a los ojos
y una veta de amor reconoce en los míos, no alerte sus fusiles…
…Pero hagamos un trato, yo quisiera contar con usted, es tan lindo saber que usted existe, uno se siente vivo, y cuando digo esto,
quiero decir contar, aunque sea hasta dos, aunque sea hasta cinco,
no ya para que acuda presurosa en mi auxilio,
sino para saber a ciencia cierta
que usted sabe que puede contar conmigo.

Mario Benedetti
CUANDO EL PODER ES TRANSPARENTE

¿Que me pide qué?

Transitar por los diferentes caminos en que se estructura el poder, es posible en la medida en que integramos un marco conceptual y metodológico que nos permita observar y exigirle más a dicha realidad: la ley.

La transparencia, como una concepción física, nos indica la cualidad que tienen los materiales que permiten el paso de la luz, cuando sucede lo opuesto, cuando el objeto impide la transparencia, tenemos como característica inherente a ello, a la opacidad.

Este símil se articula con el acceso a la información y la transparencia en la administración pública, ya que ésta, en su ejercicio cotidiano tiene como obligación sine qua non el paso de la luz, lo transparente, y en oposición a tal característica, sólo muestra el desempeño opaco de su función.

La dotación de informes a quien extiende la solicitud de los mismos, tiene sustento en la legalidad existente hacia quien posee el dato preciso, y ambas, solicitud y entrega, tienen como fundamento el ejercicio del poder. Éste se hace presente en el gobierno a partir de una investidura legal para llevar a cabo una función política o administrativa. En el ciudadano, adquiere actividad corpórea cuando se extiende la solicitud hacia el dato fundamentado en la ley, en el poder que ésta le confiere al solicitante.

El poder, como elemento necesario para lograr el acceso a los contenidos informativos que las entidades gubernamentales poseen, tiene, para cumplir su cometido, un punto de apoyo en los medios colectivos de información, quienes como bisagra, actúan de intermediarios, de unión entre el gobernante y la ciudadanía.

En un estado democrático, el poder se encuentra acotado por un sinfín de apoyos constitucionales que impiden que los gobernantes abusen de las prerrogativas que éste le otorga.

Una de las obligaciones y derechos del ente público, es que con su desempeño se construya legitimidad hacia el gobierno que representa. La legitimidad es un concepto que se aborda tanto en su sentido político, como jurídico y filosófico; sin embargo, también es menester indicar que la legitimidad se consigue a partir de la transparencia informativa y la rendición de cuentas.

Esto no es ninguna novedad, Norberto Bobbio, politólogo italiano, cuando explica la fundamentación del poder político, afirma que en efecto hay una muy consistente tradición del pensamiento político y jurídico por la cuál un poder es tanto más legítimo en cuanto es más efectivo.

En tal directiz, la transparencia y legitimidad del poder político se convierten en un binomio indisoluble, al cuál hay que alimentar todos los días, para que se mantenga la aprobación hacia quien gobierna; ante ello, entregar la información al ciudadano es un buen principio.

La transmisión de información descansa en el ejercicio del poder, que afortunadamente la legislación y los Institutos de Transparencia, federal y estatales, están acotando cada vez más. El poder, en su sentido más amplio, hace referencia a una capacidad o facultad de controlar otros poderes y, de ese modo, controlar el proceso de las decisiones políticas…podemos considerar el poder como potencial de control, o mediante su ejercicio, como el control mismo. 2

Al interior del poder existen dos componentes que le dan forma al mismo: la autoridad y la influencia.

Cuando se habla de la autoridad a partir del poder se concibe como el derecho de controlar todo el proceso mediante el cual se adoptan decisiones a partir de una figura investida de autoridad, ante ello, el funcionario puede clasificar la información a su arbitrio y no al beneficio del solicitante. Tenemos aquí un ejercicio indebido del poder. La influencia, investida por el poder, hace referencia a la capacidad del funcionario para otorgar tal información. 3

Este poder, cuando se utiliza para que la información y transparencia sean mayores, tiene como una consecuencia lógica, el beneplácito del sujeto gobernado y un incremento sustantivo en la legitimidad del gobernante. Cuando analizamos el aspecto de la legitimidad gubernamental, abordamos de manera obligada el apartado de la legalidad, que proviene de lo que Max Weber señala como dominación legítima; tiene su desempeño en elementos de carácter racional porque obedecen a un mandato legal en el que, -continúa el sociólogo alemán-, se obedecen las ordenaciones impersonales y objetivas legalmente estatuidas y las personas por ellas designadas, en mérito éstas de la legalidad formal de sus disposiciones dentro del círculo de su competencia. 4



El coronel observó la casilla que le correspondía en el alfabeto.

Una carta aérea de bordes azules aumentó la tensión de sus nervios.
El médico rompió el sello de los periódicos. Se informó de las noticias destacadas mientras el coronel —fija la vista en su casilla — esperaba que el administrador se detuviera frente a ella. Pero no lo hizo.


El médico interrumpió la lectura de los periódicos. Miró al coronel.

Después miró al administrador sentado frente

a los instrumentos del telégrafo

y después otra vez al coronel.
—Nos vamos —dijo.
El administrador no levantó la cabeza.
—Nada para el coronel —dijo.


El coronel se sintió avergonzado.
—No esperaba nada —mintió.


Volvió hacia el médico una mirada enteramente infantil—.

Yo no tengo quien me escriba.

LIMPIDEZ PARA LA DEMOCRACIA

¿Y a mi, quién me escribe?

Giovanni Sartori, uno de los teóricos políticos más relevantes, discierne acerca de la necesidad de la democracia y el significado de la misma sustentada en leyes. Considera que en su ejercicio, se obliga a la construcción de una legislación pertinente, así, se descubre un proceso durante el cuál se construye, se fortalece la característica central de la misma que es la interconexión.5

La información, mediante el uso del lenguaje jurídico en la transparencia y rendición de cuentas aporta calidad democrática. Por ello, esta condición no es volátil ni se presenta por generación espontánea; Cuando hablamos de democracia, podemos asumir que tal concepto, para las nuevas generaciones, carece de experiencia; sin embargo el significado de democracia se nutre, avanza y amplía de manera generacional. Somos lo que acumulamos.

Y he allí el punto en que se identifica una sociedad, le une el bagaje histórico; sin embargo, observamos de manera cotidiana que tenemos que transitar hacia espacios más amplios y claros en lo que respecta a la legislación en general, y en concreto, a la práctica de transparencia y rendición de cuentas.

Y en esta cascada de conocimientos, de verdades heredadas con base en el orden legal, con la observancia del acierto y del error, Sartori considera que definitivamente podemos no estar de acuerdo con un conocimiento aprehendido, pero esta no es una razón para recomendar su supresión o para ignorarlo. Nos demos o no cuenta de ello, nuestras ideas son nuestras en una parte infinitesimal. Puede tratarse, sin embargo de ideas simples que no pueden llevarse a la práctica y estúpidas. Y la historia resulta ser el único laboratorio experimental a gran escala de que disponemos. Es la historia, por lo tanto, la que somete a prueba nuestras ideas, una prueba reflejada en la historia de los conceptos. Nos conviene recordar, en consecuencia, que cada concepto tiene su historia y que, en esa historia, las vicisitudes de la terminología están relacionadas con el destino de las sociedades y de sus organizaciones políticas. 6

Así, José Antonio Aguilar, en su aportación al tema, define a la transparencia como el acto de dejar que la verdad esté disponible, para que otros la vean sin tratar de ocultar u opacar el significado o alterar los hechos para poner las cosas bajo una mejor luz. 7

Infiere que aún cuando el tema de la transparencia y el acceso a la información son paradigmas de corte moderno, aunque no de manera directa, ya se hacía referencia a ellas en las obras de construcción de los grandes Estados europeos del siglo XVIII. Y en ese camino por definir qué es el Estado y cuáles son sus atribuciones, aparece la libertad de prensa, que en su ordenanza jurídica la garantizaba. Clarifica que, para John Stuart Mill, economista británico, las libertades fundamentales de imprenta y de discusión eran suficientes para que la comunidad generara opinión pública acerca de los intereses nacionales. También existe la propuesta del filósofo inglés Jeremy Bentham que al elaborar su Código Constitucional de 1830, consideraba como necesario que se constituyera lo que denominó el tribunal de la opinión pública, mismo que, integrado por miembros diversos de esa sociedad y con base en el suministro de información, elaborara juicios acerca de los actos que versan en la comunidad. Podemos inferir el principio de una sanción de tipo social y cuyo centro reside en que todo juicio repercutía en la reputación, ya que allí, se incrementa o defrauda la felicidad de una persona determinada, produciéndose, como anteriormente el efecto de castigo… y el efecto de recompensa. 8

INFORMAR DESDE LA LEY

¿Cuándo concluye la secrecía?

La legislación, en su progreso histórico, ha desarrollado como una de sus premisas básicas, la igualdad. Sartori considera que tal concepto puede clasificarse de cuatro maneras: la igualdad jurídico-política, la igualdad social, la igualdad de oportunidades y la igualdad económica.9 Cuando atiende el apartado de la igualdad de oportunidades, lo divide en igualdad de acceso e igualdad de partida y aquí podemos establecer una analogía en lo que se refiere a la transparencia y a la rendición de cuentas. Si aceptamos que al ser social le corresponde tal igualdad, una de las maneras en que se manifiesta es cuando éste solicita la información a las entidades gubernamentales. En el momento en que se reconoce al ciudadano como igual, se utiliza un derecho, no es dádiva administrativa. Para legislar acerca de la obligación estadual de informar, se establece como necesario que el Derecho sea un instrumento que garantice libertades.

La jurista María Elena Junco Esteban, considera al respecto como una necesidad de que tales normas tengan el principio de calidad, ya que una ley mal elaborada ni se ajusta a las verdaderas necesidades de la sociedad a las que debe servir, ni es por ello socialmente aceptada, ni evita los problemas de interpretación de la norma cuando ésta no es suficientemente clara para su aplicación. 10

Ante ello, considera que el derecho a la información se entiende como aquella facultad que tiene todo individuo de recibir acceder, investigar, buscar y difundir información.

El derecho a la información, inicia constitucionalmente en 1977, durante la administración del presidente José López Portillo, en que se integra como una garantía social a nuestra Carta Magna. Desde allí, se concibe la obligación del estado para que informe de su quehacer a una ciudadanía demandante y que establezca, de la misma manera, una mayor calidad democrática. Desde aquel año se transitó en este espacio de manera muy lenta y cuando existía un avance, se debía a los grandes cambios políticos electorales que mostraban, cada vez más, la urgente e impostergable necesidad de informar de los actos del poder público.

En la apertura del siglo XX, con el cambio de partido político gobernante y la actividad cada vez más visible y vasta de las organizaciones de la sociedad civil, se constituye el grupo Oaxaca, en cuyas aportaciones se encontró sustancia para que se aprobara la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la Información, misma que se publicó en el Diario Oficial de la Federación, el 11 de junio de 2001.


Señora transparencia

Vivo intranquilo en la penumbra de tus secretos.

Quiero descubrir lugares escondidos a los ojos mundanos

que hurgan explicaciones, que exploren verdades.

Debo abrir muros que resguardan secretos vedados,

callados, que han esperado por siglos desde el rincón de la indiferencia

Y ante el llamado por encontrar tu voluntad, ven al encuentro, no te resistas.

No te resistas a mis ojos, ya que así, sólo así, serás eterna.

COMUNICACIÓN PARA LA SOCIEDAD

¿Dónde me informo?

Las entidades gubernamentales encuentran en la actividad informativa un espacio idóneo para socializar su conducta, misma que obliga a la transparencia y a la rendición de cuentas. La propaganda es una herramienta ideal para difundir los datos estaduales a través de diversos productos mediáticos. Las teorías de la comunicación, establecieron la definición de medios masivos de comunicación alrededor de la primera mitad del siglo XX. Sin embargo, este concepto ha quedado rebasado en buena parte de su significado. Permanece el término de medios porque éstos son el enlace entre la entidad gubernamental y la ciudadanía; lo de masivos ha caído en desuso porque las investigaciones afirmaban que los mensajes impactaban a conglomerados sociales, lo cual es cierto, más no por lo masivo, ya que esto hace referencia a un ente informe, y los ciudadanos, receptores de tales mensajes, son seres con características distintas entre si, personales, únicas.

Por lo que respecta al último vocablo, el de comunicación, también ha quedado desfasado, porque existen teorías que indican que, para que exista ése proceso, tiene que hacerse presente la retroalimentación entre el emisor y el receptor, lo cual es inexistente cuando se emiten mensajes sin posibilidad de cerrar el círculo informativo.

La propaganda, en su sentido primigenio, versaba en el orden de lo religioso, al concebirse como el conjunto de principios que permitían propagar la fe. Y es desde allí en que se desarrolla la diferencia con otro concepto que en ocasiones se provoca en sinónimo y que es el de publicidad. La manera sencilla de entender la diferencia entre uno y otro es que la publicidad vende un producto y la propaganda transmite ideas. Mientras una busca vender, la otra busca ganar adeptos; mientras la publicidad dice cómprame, la propaganda sugiere quiéreme.11

En la primera mitad del siglo XX, se inició la investigación y en consecuencia, el desarrollo de teorías acerca de la influencia de los medios, para la prensa primero, la radio después, y en la novedad como herramienta de trasmisión de conductas y actitudes sociales: la televisión. Los sociólogos, los psicólogos y los incipientes investigadores en comunicación social, desarrollaron conocimientos acerca de los efectos de estos fenómenos sociales.

Como toda teoría en evolución, en el transcurso de los años se fueron depurando, y no sólo éso, sino que aparecieron nuevos medios de información como la internet, en dónde la publicidad y propaganda encontraron nuevos espacios para difundirse, para la emisión informativa.

Una de las variables para el estudio de las conductas que generan los medios informativos, fue lo relativo a los efectos de la propaganda durante y después de la Primera Guerra Mundial. En ese entonces, el primer modelo de análisis lo constituyó el llamado hipodérmico, denominado así porque consideraba que las razones que esgrimía el Estado acerca de sus intenciones para actuar en el conflicto bélico, eran recibidas de manera completa y asertiva por la población. Esta hipótesis demostró su deficiencia cuando aparece, en la década de los años cuarenta, el modelo de influencia social, que consideraba que la recepción de los mensajes tenía que ver con las características del individuo y con la influencia que sobre éste ejercen los líderes comunitarios, y no sólo de los medios de información. Durante este proceso de difusión informativa se hizo necesario también legislar al respecto porque el Estado nacional consideraba como su patrimonio, y secreto del mismo, la reserva para sí de la información.

La facultad de difundir, que otorga el derecho a la información, se convierte en una ventana que oxigena la vida democrática cuando el ciudadano tiene acceso a la información, no sólo de manera personal y directa, sino también a partir de los medios colectivos de información. La actividad que realizan éstos, se convierte en un diálogo con el ciudadano cuando percibe y puede corroborar las acciones que realiza el gobernante. Se crea y estimula así, una cultura de la información, necesaria en una sociedad democrática. Los medios colectivos de información son el instrumento ideal para ello, y en ello, el gobernante tiene que encontrar un aliado y no un enemigo.

Plugo porque queden en la historia los vergonzantes momentos en que las entidades gubernamentales otorgaban espacios informativos sólo a aquellos medios que eran obsequiosos con el gobierno en turno. Aquí es menester recordar la frase que se atribuye al presidente José López Portillo, cuando, ante un medio crítico a su gobierno, afirmaba: no te pago para que me pegues.

El primer referente histórico

en la comunicación gubernamental

y la transparencia informativa,

fue creado por el emperador romano Julio César,

el cuál en el Acta Diurna Populi Romani, escribe Suetonio:

lo primero que ordenó al posesionarse de su dignidad,



fue que se llevara un diario de todos los actos populares

y del Senado y que se publicase”. 12

MASS MEDIA GUBERNAMENTAL

¿Por qué el hábeas data?

De acuerdo con los razonamientos que se han venido realizando, es conveniente que se explore en la importancia del ejercicio de comunicación gubernamental. Esfuerzo que permite que el ciudadano conozca cuales son sus derechos y obligaciones al momento de solicitar la información.

Para ello, se sugiere que el ente gubernamental instrumente campañas mediáticas cuya finalidad sea la sensibilidad social ante el tema desde dos enfoques: el primero atiende a los mensajes que se difundan al exterior institucional. En este propósito, es necesario concebir una política de comunicación social tan amplia que permita abarcar medios radiofónicos, televisivos e impresos, en los cuáles se muestre a la entidad gubernamental con la mejor disposición para atender los requerimientos informativos.

El otro enfoque, el interior, tiene que ver con el beneficio de que el personal que informa, adquiera certeza con respecto a esta obligación. Cursos de capacitación al personal directivo y administrativo gubernamental, permitirán que se comprenda, de forma amplia, la importancia de otorgar la información requerida. Una manera de aterrizar estos conceptos es aquella que considere al servidor público también como un ciudadano y éste, en tal tenor, tiene derecho a exigir la información que considere necesaria para la toma de decisiones en su vida cotidiana.

Así, propongo un modelo conceptual al que podemos denominar Triángulo de Afectos Transparentes, y que se integra por la recurrente retroalimentación en tres espacios vinculantes: sociedad, Institutos de transparencia y gobierno, cuya acción está en la solicitud, la observancia y la emisión del dato.

En éste triángulo, la cualidad que se refiere a los afectos se desarrolla en la conciencia y la buena fe con que se debe actuar en cada una de las partes, que el solicitante lo haga con el mejor interés para clarificar la actividad pública y obtenga información acerca de la manera en que decide el poder gubernamental; que la actividad de las instituciones que promueven y obligan a la transparencia, sea vista como un acto de mediación y no como una instancia de presión jurídica y cerrando el triángulo, que el ente gubernamental, poseedor de la información, sea capaz de otorgarla con celeridad.

En la medida en que esta figura geométrica y conceptual llamada Triángulo de Afectos Transparentes, se mantenga sólida por la voluntad que aporta cada una de las partes, la estructura de la misma se convertirá, día a día, en un basamento de convivencia y civilidad. Que se haga partícipe al sistema educativo nacional para que, en sus diferentes grados, se integren maestros y alumnos a la concepción obligada de que el gobierno, en cualquiera de sus ámbitos y manifestaciones, proporciona la información adecuada.

Una propuesta más, está dirigida a quien decide en los presupuestos públicos: gobernadores, presidentes municipales y legisladores, para que los incrementen hacia las áreas de comunicación social gubernamentales y que, con tales recursos, desarrollen campañas que permitan que el tema de la transparencia y la rendición de cuentas tenga una mayor aceptación y se conozca el camino a través del cuál se abreva información, cada vez con menos trabas, con menos tardanza.

Es sabido que en México los recursos en el sector público no son abundantes, sin embargo, es necesario el apoyo financiero para difusión hacia el gobierno federal y los estatales y municipales. Así, se desarrolla una mayor cultura cívica y que nace con la claridad gubernamental.

Por ello, se hace imprescindible que transitemos hacia la construcción de una legislación que cada vez esté menos sujeta a interpretaciones y que otorgue, de manera clara, en su redacción y en su espíritu, la posibilidad de que se desarrolle el hábeas data, cuya traducción del latín sería que tengas el dato, para que el ciudadano de nuestra época, homo videns sartoriano, tenga las herramientas que le permitan el ejercicio de una ciudadanía con mayor calidad.

Trabajemos para que la sociedad mexicana reciba, desde la comunicación gubernamental, sólo mensajes de verdad. Tales hechos abonan a la democracia y contribuyen a la tranquilidad social cuando concebimos que una de las definiciones de la palabra información es la posibilidad de reducir el grado de incertidumbre y ello es obligación del gobernante. Es común que en las facultades en donde se enseña comunicación social, se refiera, como elemento didáctico, la metáfora de la habitación oscura, que dice que si estamos en un espacio así y encendemos un cerillo, la luz muy tenue del mismo nos permite caminar con mucha cautela porque la información es deficiente; en la medida en que esa luz se hace mayor, hasta que se enciende un foco de mucha potencia en el centro de la habitación, nuestros movimientos se ejecutarán con mayor seguridad porque tenemos un panorama claro. El foco, elemento de información y transparencia, nos permite conocer el entorno e impide que estemos en un mismo lugar a oscuras, con muy pocas posibilidades de caminar con seguridad. Ello también se aplica para la comunicación gubernamental. El apremio es clarísimo.

En un símil hacia la necesidad informativa y con el debido respeto al poeta chileno Pablo Neruda, Premio Nobel de Literatura 1971, si incluimos un adverbio de negación en dos fragmentos de su célebre creación XX poemas de amor y una canción desesperada, podemos dedicarlo a una entidad gubernamental y reproducirlo de la siguiente manera:


Poema XV

(No) Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y (no) me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
(No) Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.

NOTAS

BOBBIO, Norberto y BOVERO, Michelangelo, ORIGEN Y FUNDAMENTOS DEL PODER POLÍTICO, México, Grijalbo, 1985, p.23



2 D´ANTONIO, William y EHRLICH, Howard, EL PODER EN UNA DEMOCRACIA, México, Libreros Mexicanos Unidos, 1965, p. 171.

3 William D´Antonio en EL PODER EN UNA DEMOCRACIA, considera, además de la autoridad y la influencia, a un tercer factor que es la coerción y lo concibe como la forma extrema de control que se basan la fuerza, o en la amenaza de fuerza. Por evidente demostración, lo excluye de su análisis.

4 WEBER, Max, ECONOMÍA Y SOCIEDAD, México, Fondo de Cultura Económica, 1999, p.172.

5 BOBBIO, Norberto y BOVERO, Michelangelo, ORIGEN Y FUNDAMENTOS DEL PODER POLÍTICO, México, Grijalbo, 1985, p.328.

6 Ibidem, p.331

7 AGUILAR Rivera, José Antonio, TRANSPARENCIA Y DEMOCRACIA: CLAVES PARA UN CONCIERTO, México, Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, 2006, p. 28.

8 AGUILAR Rivera, José Antonio, TRANSPARENCIA Y DEMOCRACIA: CLAVES PARA UN CONCIERTO, México, Instituto Federal de Acceso a la Información Pública, 2006, p.15.

9 SARTORI, Giovanni, TEORÍA DE LA DEMOCRACIA, México, Alianza Editorial, 1989, p.1420.

10 JUNCO ESTEBAN, María Alicia, EL DERECHO A LA INFORMACIÓN: DE LA PENUMBRA A LA TRANSPARENCIA, México, Porrúa, 2003, p.9.

11 GORDOA, Víctor; EL PODER DE LA IMAGEN PÚBLICA, México, Edamex, 1999, p.206. También se establecen como diferencias cuando la propaganda es menos directa y sus beneficios no son cuantificables y atiende a impulsos de interés colectivo y no necesariamente lucrativo.

12 DE MASI, Oscar Andrés [et al.], COMUNICACIÓN GUBERNAMENTAL, Barcelona, España; Buenos Aires, Argentina; México, Paidós Ibérica, 2001, p.20
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