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De las tumbas no sólo de su lugar de morada sino de sus corazones


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Fecha de conversión18.07.2016
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¡Deja de vivir en la tumba!
En el pasaje del Evangelio de hoy, Jesús libra a dos hombres del encarcelamiento de una vida mortal, de las tumbas no sólo de su lugar de morada sino de sus corazones. ¿Antes de que llegara Jesús, tú crees que ellos se sentían solos en sus moradas de cementerio?
Déjame preguntarte esto: ¿Has conocido alguna vez a una persona incrédula que no estuviera solitaria? Ellos tratan de llenar su vacío interior llenando sus vidas con dinero, la promiscuidad, los vicios o la adicción al trabajo. Una vida repleta de cosas materiales, es generalmente (no siempre), una señal de una persona en la tumba espiritual. Es una indicación de un temor a veces ocultado y profundamente arraigado, de que ellos son antipáticos y no son amados. Es muy doloroso, así que ellos se anestesian a sí mismos con alcohol u ocupaciones o cualquier cosa que los distraiga del sentir lo que está muy profundo dentro de ellos.
Las elecciones librepensadoras separan a las personas de Dios, y esto causa que el alma sienta una INMENSA SOLEDAD.
Opuestamente, cuando una persona se une con Dios, su amor divino puede llenar cada vacio del alma, aún los lugares más recónditos. Pero esto sólo se puede lograr dentro de la vida comunitaria. Por eso, siempre que Jesús libraba a alguien de sus infiernos personales, él los hacía regresar a la vida comunitaria.
Y sin embargo, aún los cristianos que asisten a la Iglesia se sienten solos. ¿Por qué? Nunca estamos solos, porque Dios está siempre con nosotros y nosotros estamos rodeados por personas en cada Misa. Pero eso no es suficiente, ¿verdad?. El nos creó en su imagen de trino y uno con una necesidad para la confraternidad. Experimentamos el estado incompleto cuando buscamos la comunión con Dios sin permitirle que nos ame por medio de la comunidad.
Ya que no podemos sentir físicamente sus abrazos ni escuchar su voz, estar en contacto con Dios nunca es suficiente. Nosotros sólo recibimos todo lo que necesitamos cuando recurrimos a Dios primero y después permitiéndole que nos de ministerio por medio del compañerismo humano dentro de la familia de la Iglesia.
El la medida en que nos sentimos solos es la medida en que NO nos servimos de la comunidad de Dios. El tiene muchos amigos, y él quiere compartir algunos de ellos con nosotros. Ir a la iglesia y venerar a Dios en la comunidad no es suficiente. Necesitamos seguir alimentando las relaciones crecientes con otros miembros del Cuerpo de Cristo.
Nuestras tumbas son el encierro; las áreas cerradas de nuestros corazones donde la vida en el Espíritu de Dios se ha muerto porque no le hemos permitido a Jesús que nos de Consejo, por medio de los demás. Cada curación que necesitamos, cada tormenta y problema por el que pedimos poder vencer, tienen a la comunidad cristiana como parte de la solución. Jesús quiere librarnos de las tumbas del individualismo, la división, y de una autosuficiencia que va demasiado lejos.
Jesús te pide salir de las tumbas. Permite que él te libere de las ideas y las conductas viejas que han limitado tus relaciones con tus amigos.

Reflexión de la Buena Nueva

Miércoles de la Décima Tercera Semana del Tiempo Ordinario

2 de julio, 2008
Lecturas del Día:

Amos 5:14-15, 21-24

Salmo 50:7-13, 16-17

Mateo 8:28-34


 © 2008 por

Terry A. Modica
· Traducido por

Adriana Banda

 

"Una hora de visita al SANTISIMO a la semana nos da la gracia de vivir 168 horas felizmente"  

 

(solo 1/168 parte del tiempo semanal)

 

Matematicas para el Alma.



 

 "Si queremos evangelizer al mundo, cada uno de nosotros debe empezar por tratar de convertirse en santo."



 

~ Arzobispo John Patrick Foley


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