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De la selva al mar a través de Los Andes


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Norandino, el gasoducto más grande de la historia de Techint.

De la selva al mar a través de Los Andes


(Pichanal) Se “engancha” en el poste de 70 del Gasoducto Campo Durán, en Pichanal, Salta, Argentina y se “desengancha” a orillas del Pacífico, en Tocopilla, Chile. Es Norandino el gasoducto de 1100 kilómetros que atraviesa la selva, la Cordillera de Los Andes y el desierto de Atacama (el “más desierto” del mundo).

Norandino ya está enterrado, se inaugura en octubre de 1999 y es la obra más grande y complicada en la historia de Techint.

Dos mil personas removieron 12,5 millones de metros cúbicos de uno y del otro lado de la Codillera, para construir y montar el gasoducto que abastecerá de gas a las centrales termoeléctricas del norte de Chile. Las 87 mil toneladas de cañería que se usaron podrían transportar más de dos millones de metros cúbicos de gas natural por día. “Es la obra más integradora de la historia de la Organización Techint”, dice Daniel Sammartino, Director General de Techint Argentina, porque, aparte de la empresa de ingeniería y construcciones, en Norandino participaron SIAT, que proveyó los caños; Tecpetrol, que venderá el gas, y TGN, que operara el sistema.

Los grandes constructores dicen que cuando proyectan un gasoducto hay que caminar, recorrer a pie kilómetros y kilómetros para mirar desde cerca el terreno. Y esto mucho antes de empezar”. Así lo expresa Juan Arzuaga, Director de Techint Ductos (desde Norandino: “el marqués de Tocopilla”). Los expertos de Techint caminaron y caminaron. También cabalgaron, y después de darle una ultima mirada desde el helicóptero, con una birome negra sobre las fotos quedó decidido el trazado preliminar del enorme gasoducto. “Techint participó desde el principio en este proyecto. Y hará la puesta marcha. Hizo el estudio de factibilidad, diseño los trazados, los costos totales de inversión que, con las previsiones de demanda, dieron lugar a una evolución técnico-económica del proyecto. Incluidos los costos del impacto ambiental y social”, comentó Arzuaga.

Norandino tiene el gusto de la primera vez. “Y hay que tener el coraje de aceptarlo, porque así empezamos de cero. Tearg tuvo el rol de developer. La apuesta fue a todo o nada por eso nos queda una marca fuerte. Si Eduardo Boglietto no nos hubiera dejado gastar los ochocientos mil dólares necesarios para el proyecto de factibilidad, no hubiéramos hecho Norandino. Hubiéramos perdido el momento justo. Para Techint Ductos (Teduc), Norandino es clave porque fue un contrato extremadamente exigente, es una topografía y en climas muy diferenciados, se llegó a casi 5000 metros sobre el nivel del mar. Es el contrato más desafiante que hemos tenido, porque es un EPC (Engeneering, Procurement and Construction). Hicimos la ingeniería el abastecimiento y lo construimos, además de entregarlo turn-key o llave en mano. Y para que todo fuera como lo habíamos previsto, negociamos con el cliente la ejecución a nuestro cargo de todos los controles de calidad relacionados con el Plan de Aseguramiento de Calidad. Tenemos registros que fueron dejando la historia de la construcción, que estuvo a cargo de Ignacio Viboud, Gerente Operativo de Teduc”, afirmó Arzuaga.

Al menos una vez por mes hago el recorrido completo de Norandino. Paso la selva, las montañas, el desierto y llego al Pacífico. Me parece más azul que el Atlántico. Es increíble, tantos paisajes en tan poco espacio”, comenta Viboud.

Norandino atraviesa una parte de ese territorio ancestral llamado la Puna. Poblado de comunidades aborígenes que están allí desde antes de la colonización de América: son los collas, y sus orígenes se remontan a los Incas. Viven en pequeñísimas comunidades internadas en la montaña, se visten de rojo, azul eléctrico, amarillo, anaranjado y verde. Los mismos colores de la cordillera que los rodea. Sufren graves carencias de alimentación, sanitarias y educativas. Van a pie de un pueblo al otro, y siempre se los ve caminando al costado de las rutas. Es una sociedad rural que todavía conserva sus tradiciones, sus fiestas y sus comidas. Los collas, contratados por Techint, colaboraron en la etapa del proyecto para evitar que los equipos afectaran a sus lugares sacros y a sus cementerios.

Como en tiempos precoloniales y coloniales, todavía hoy, si uno se para en el Zenta ve pasar, montados en burros, a los arrieros que comercializan las cosas que ellos mismos producen.

Para Norandino tuvimos que hacer un relevamiento arqueológico. Porque hay zonas históricas. Tengamos en cuenta que pasamos cerca de poblaciones de origen inca. En cada lugar donde hay un árbol, un arroyito, en fin un poco de verde, hay un asentamiento”, afirmo Viboud.

Norandino también fue la primera vez en algunos conflictos. “Hubo un momento en que se tuvo que parar la obra porque había una denuncia: que Tearg no respetaba el equilibrio ecológico. Fue un momento critico que me toco directamente como responsable del proyecto. Así conocí a todas las comunidades indígenas, que siempre nos recibieron con absoluto respeto y disponibilidad para colaborar con nosotros”, comento Arzuaga. Fue difícil para Tearg porque la situación era totalmente diferente a otras obras.

La comunidad y los medios de comunicación aparecieron como actores sociales nuevos con reclamos y necesidades que hicieron que Tearg aprendiera a tratar problemas de este tipo.

Además, se sumaron grupos como Greenpeace, que agravaron la situación generando un conflicto que tomo carácter nacional e internacional, con paginas en internet y actos en países como Estados Unidos, Bélgica y Chile. Por suerte los problemas se fueron resolviendo, hasta que se pudo remontar la obra. “Este conflicto- agrego Daniel Sammartino- revelo una vez mas el potencial del grupo Techint para trabajar en conjunto en pos del objetivo de concretar la obra, superando las dificultades que fueron apareciendo”.

Para Sammartino, ante la magnitud de las dificultades que se presentaron al principio de la obra con el accionar de Greenpeace ante el Ente Regulador del Gas, la Justicia y la comunidad colla, “la clave fue diseñar una estrategia global que cubriera todos esos frentes e implementarla correctamente. Cabe destacar que superamos este conflicto gracias a la fuerza conjunta de la OT”.

Hacer Norandino fue manejar una organización muy compleja, en la que gran parte del personal directivo era realmente muy joven ( entre 25 y 35 años), con grupos independientes que debían cumplir objetivos pero que también debían tener presente que eran parte de un todo. Lo mismo que un ejército. En algunos momentos llegaron a trabajar más de 2000 personas. La complejidad de la obra no estaba referida solo al tipo de contrato sino a la geografía del lugar, porque de los 11oo kilómetros del gasoducto, 630 se construyeron por arriba de los 2500 metros. Y se paso a lo largo de climas y topografías muy diferentes. Selva, montaña, desierto, mar. “Me sorprendió ver las maquinas que prácticamente trabajaban colgadas de la montaña, en una pendiente que cae 3000 metros en solo seis kilómetros”, agrego Sammartino.

Las dificultades de Norandino fueron tantas que exigieron un especial cuidado en la seguridad. Se trabajo hasta 5000 metros de altura con grandes pendientes y precipicios, en situaciones de alto riesgo, con nieve o frío, lluvia, niebla, calor húmedo e intenso en la selva, 700 kilómetros en el desierto mas seco del mundo. Fueron cinco millones de horas/hombre de trabajo. En Chile tuvimos que enfrentar el problema de las minas personales que habían quedado de la época del conflicto entre Argentina y ese país. En fin, fue una tarea muy dura, y tuvimos la suerte de no tener accidentes graves. Esto fue el resultado de un intenso trabajo de prevención de accidentes que realizamos no solo con nuestro personal sino también con los subcontratistas. Aparte de las dificultades geográficas, en una obra de estas características, el gran riesgo son los accidentes de autos. Por eso, en Norandino hubo una gran campaña de manejo preventivo”, comento Jaime La Torre, Gerente de Seguridad, Salud y Medio Ambiente de Tearg.

En los orígenes de Norandino hay una historia de esfuerzo, compromiso y perseverancia de un equipo de trabajo en el que fueron claves Eduardo Baglietto, Daniel Sammartino, Teddy Franck, Juan Arzuaga y Gustavo Matta y Trejo. Norandino empezó a gestarse en 1996, en 1997 muchos pensaron que nunca se iba a concretar, pero en ese mismo año el contrato se cerro.

Mil cien kilómetros


Norandino parte del cruce de Pichanal, apretado entre cañaverales, pomelos, naranjos y bananos. Hay camiones estacionados por todas partes, choferes que comen amontonados en locales de madera y chapa de colores. El aire huele a tierra seca, aceite frito y a gasoil quemado.
Norandino empieza a 350 metros al nivel del mar en una zona que rápidamente se vuelve selvática y húmeda. Pegajosa. Pasa cerca de San Andrés, una comunidad indígena que hace muy poco accedió a la propiedad de la tierra. Poco después se empieza a trepar, el aire se hace mas frío, todo se vuelve mas seco pero también mas colorido, impregnado de los colores de la tierra. Son las montañas de colores. En el abra del Zenta a más de 4600 metros sobre el nivel del mar, Norandino baja y recorre 270 kilómetros en el altiplano. Paso por los pequeños pueblos de Tres Cruces, Abra Pampa, Humahuaca. Descansado sigue subiendo pero con menos fatiga. Llega hasta el abra de Rachayte y entra en Chile. Pasa cerca de San pedro de Atacama, cerca de donde guerreros atacameños resistieron durante un mes en 1540 el dominio español del colonizador Francisco de Aguirre y donde estuvo Pedro de Valdivia buscando Eldorado. A principios de este siglo fue parada de los arrieros que llegaban de las vecinas provincias argentinas. También pasa cerca de la Cordillera de la Sal. Allí donde la sal era tanta que se armo una guerra en 1860, para ver quien tenia el monopolio del condimento. Los ingleses pusieron fábricas que hoy forman parte de un notable patrimonio de arqueología industrial que se remonta a esa época de guerras saladas. Y luego doscientos kilómetros de desierto. Pasa cerca de Chuquicamata, la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo. En crucero se bifurca, 153 kilómetros hasta Mejillones (con otra desviación de 106 kilómetros para Antofagasta) y 81 kilómetros que llegaran a Tocopilla, una ciudad de puerto de 22000 habitantes. Aquí en la Central Termoeléctrica del Norte Grande, Norandino dejara su carga.

La comunidad, el desafío de Norandino.

La Puna es otro mundo

La Puna es un territorio en el noroeste de Argentina, entre los 3400 y los 4700 metros sobre el nivel del mar, que ocupa una superficie de treinta mil kilómetros cuadrados donde habitan alrededor de 36000 personas que pertenecen a las históricas comunidades collas. La densidad por habitante va de cinco personas por kilómetro cuadrado en las zonas mas habitadas hasta menos de una persona en las zonas menos habitadas. Tienen un estilo de vida comunitario, con pequeños pueblos de alrededor de 80 familias o pequeñísimas comunidades compuestas de dos, tres o cuatro familias. Viven en las mesetas, los valles y las laderas en un clima donde la excesiva radiación solar genera un determinado tipo de cáncer de piel en los niños, donde las tormentas eléctricas matan personas y ganado, donde el frió mata las crías de cabras y ovejas y donde el agua es escasa porque las lluvias casi no existen. Las condiciones sanitarias son tan precarias que lo mas notable son los tristes records de la tasa de mortalidad infantil y la tasa de mortalidad materna, que resultan diez y veinte veces mayores que en las culturas con mayor desarrollo económico: una de cada 250 mujeres tiene cáncer de útero.

Cuando Techint conoció esta realidad se acerco a las comunidades y a sus líderes ofreciéndose para colaborar en el área de salud y desarrollo comunitario. Se trabajo primero en darles medios de movilidad para el plan de Prevención de Cáncer de cuello de útero en la Puna. Así se logro alcanzar a mil mujeres que vivían en zonas muy alejadas. El programa ya lo estaban implementando Rosario Quispe (líder de la comunidad) con su agrupación “Mujeres Perseverantes” y Jorge Gronda, medico de Jujuy que, se tomo el desafío de ayudar a las mujeres de la Puna: diseño un plan de prevención y cura, capacitando a las mujeres y aportando medios y esfuerzos personales. Tearg les facilito ambulancias para casos de urgencia, donde se atendieron seis nacimientos. En 1998, el Dr. Gronda convoco también a otras empresas e instituciones que aportaron fondos y equipamiento.

Se realizo además una campaña de prevención y cuidado de la vista que alcanzo a 1.200 personas, en las que participaron todas las empresas relacionadas con Norandino, como Transportadora de Gas del Norte, Tecpetrol y Techint Argentina, con la Fundación Oftalmológica Argentina.

Para contribuir a la alimentación Techint colaboro con el desarrollo de la adaptación de los programas de Huertas Comunitarias de Siderca y Tecpetrol. Se tomaron los diseños de los que poseían los collas, que también fabricaron los adobes y aportaron la mano de obra. Tearg les facilito los materiales y el transporte a lo largo del gasoducto. Las semillas se distribuyen a través del Programa Campaña Verde de Siderca. Hoy en la Puna hay 110 invernaderos familiares que producen lechuga, flores y zapallitos aéreos para aprovechar el espacio, y hierbas aromáticas que crecen en las macetas que colgaron de las paredes.

Cuando Norandino sea solo un trazo fino en la montaña, habrán quedado los invernaderos con sus techos claros, los pozos de agua para las comunidades wichis, mejoras en el colegio y en el puesto de salud en el pueblo de San Andrés, las mujeres collas atendidas y las patologías prevenidas y tratadas, válvulas instaladas para proveer gas a Humahuaca y Tres Cruces, y una nueva experiencia de trabajo para cada uno de los que construyeron.

LA NACION LINE/17.04.00/general
Para la Fundación Vida Silvestre es un caso testigo.

Donan tierras para crear áreas protegidas


Las empresas que construyen un gasoducto entre Salta y Chile compraron 15.000 hectáreas; buscan resarcir el daño ecológico.
Presentado como un dato testigo por la Fundación Vida Silvestre Argentina, que medio en el conflicto entre la empresa Nor Andino y los pobladores de la selva jujeña y salteña, se anuncio el acuerdo por el que la firma done 15.000 hectáreas como forma de resarcimiento por el daño ecológico que causo al construir el gasoducto que va a Chile.

No obstante, las condiciones del trato despertaron criticas de otra organización ambientalista, Greenpeace, ya que el acuerdo entre partes no contemplo el desvío del trazado previsto por la empresa.

Las tierras, tres propiedades situadas en el corredor entre los parques Barilú y Calilegua compradas por valor de 1.400.000 pesos, se integraran a las áreas protegidas de la provincia de Salta y la Nación, siempre y cuando en el término de 45 días la donación resulte aceptada por el gobierno provincial y por la Administración de Parques Nacionales (APN).

Para dar transparencia al acuerdo se eligió a la Fundación Antorchas, que mediante un representante realizo los trámites de compra y cesión de los terrenos.

Los términos incluyen la mitigacion del impacto ambiental causado por la obra, un resarcimiento económico para las comunidades afectadas, la extensión de una red de distribución que alcance a cinco poblados, y la financiación para el Laboratorio de Investigaciones Ecológicas en la Yungas (LIEY).

Los técnicos de LIEY ejecutaron un plan de revegetacion en sectores considerados críticos en el proyecto, realizaron el control independiente de la gestión ambiental y crearon un plan de monitoreo a mediano plazo para la recuperación del ambiente sobre el trazado.

Las empresas responsables de la obra, Techint y Nor Andino, aportaron a la provincia de Jujuy un fondo de 54.000 pesos, para el monitoreo ambiental y la infraestructura de la Reserva Altoandina de la Chinchilla, y 95 mil pesos par la creación de un museo arqueológico provincial.

Entre otras de las cesiones, las firmas involucradas en la obra que llevara gas al país trasandino donaron 50.000 pesos por año durante un lustro para la realización de los proyectos que prevé el Programa Pro Yungas, con la supervisión de Vida Silvestre.


Trabajos de campos
En ese proyecto se contempla el estudio de los patrones de la erosión que causa deslizamiento de laderas, del uso medicinal de la biodiversidad y otro de regeneración del bosque de altura.

Además, se cedieron una oficina y una vivienda para que investigadores del LOEY se instalaran en Orán, Salta, y una camioneta par realizar sus trabajos del campo.

Javier Concuera, director de FVSA, destaco la ausencia total de la Secretaria de Recursos Naturales y Desarrollo Sustentable en toda la negociación y en el conflicto que se inició en 1998.

“Las Yungas son una selva subtropical de montaña que atraviesa partes de Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca. Es, junto con la selva paranense misionera, la región de mayor biodiversidad de nuestro país y un regulador instituible del agua de la región”, manifestó Corchera.

José Xavier Martín, director de Antorchas, se convirtió en el responsable del fondo fiduciario y de la compra de los predios.

“Solamente el primer terreno equivale al 10 por ciento del total del área de Barilú; son 8.000 hectáreas que iran a APN si ella las acepta”, comento Martín.


Las ofertas
Entre el 4 y el 7 del actual, Martini presento las ofertas a la gobernación de la provincia de Salta (la legislatura deberá aprobar la oferta) y a la Administración de Parques Nacionales, respectivamente.

De las propiedades cedidas, San José de Huayco Grande y Pedregal esta situada en el extremo noroeste de la provincia, cercana al pueblo de Los Toldos y a escasos kilómetros del limite del parque Barilú. Los otros dos terrenos están separados entre si por un predio fiscal y se sitúan en el sudeste del parque. La idea es que con la anexión de los terrenos se aumente el área protegida de las yungas.

Las localidades beneficiadas con los ramales del gasoducto son Tres Cruces, Humahuaca, El Aguilar, Abra Pampa, Mina Pirquitas y La Quiaca. Todas ellas deberán esperar que se resuelva como se concretara la conexión de los domicilios a la red.

Monseñor Pedro Olmedo, obispo de Humahuaca, aseguro: “Hace muchos años que la población esta en una situación social y ambiental muy difícil. Este avance demuestra que los habitantes de la Puna pueden dejar de ser espectadores del desarrollo”.

LA NACION LINE/17.04.00/General
Crítica de Greenpeace
La organización ambientalista Greenpeace, por intermedio de su coordinador, Emiliano Ezcurra, cuestiono el acuerdo entre Vida Silvestre y las empresas Nor Andino y Techint.

“Nor Andino debería haber desviado la traza de su gasoducto, como se indico en el estudio de impacto ambiental que realizo Jorge Rabinovich, una eminencia mundial”, replicó Ezcurra.

Además, critico la publicidad dad por Vida Silvestre a la concreción del pacto. “La negociación original estuvo originada en una campaña fuerte de Greenpeace y de los collas que habitan ese suelo. Si no hubiera sido exitosa nuestra campaña, la fundación no habría tenido nada que negociar con las empresas”, explico.

Ezcurra se permitió dudar de la transparencia del acuerdo, al recordar que Techint es una de las empresas que financia a la FVSA. “Esto condiciono notablemente una posición objetiva con respecto a la obra. Por eso Greenpeace no acepta dinero de empresas”.



El acuerdo fue firmado, en el marco del Seminario Internacional sobre el Corredor Ecológico de las Ameritas para el Cono Sur, por el gobernador Juan Carlos Romero y por Andrew Tber, en representación de la Sociedad par la Conservación de la Vida Silvestre. Se convino la cooperación para preservar y restaurar la biodiversidad y el aprovechamiento de los bosques y otros espacios de vegetación natural.

El corredor ecológico apunta a lo biológico, pero también a lo social y económico con desarrollo sustentable y participación comunitaria, sostuvo el secretario de Medio Ambiente de salta, Javier López Sastre. Su par en el nivel nacional, Oscar Massei, se refirió “una nueva manera de entender y hacer política ambiental con una dimensión federal”.


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