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Cuentos breves Conocidos y no tanto


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Cuentos breves

Conocidos y no tanto
Un lago

El viejo entró en su casa, apoyó suavemente el hacha contra alguna forma vertical y cerró la puerta.

Deslumbrado por la oscuridad, al principio sólo escuchó olas y viento que rompían sobre una playa. Luego, poco a poco, apareció a sus pies el lago buscando extensión hasta el horizonte. Antiguos bosques cubrían las márgenes y cortaban el aire cantos de pájaros exóticos. No se inquietó: con los años había aprendido que el asombro demora inútilmente la fatalidad.

Extrajo anzuelos y tanza de un cajón y, arrugando la frente, definió una orilla para pescar.

Jorge Accame
Nunca se sabe

De las cuatro ruedas del coche, había una que giraba al revés. Pero era la buena, porque intentaba alejarnos de una curva que nos destrozó a todos

Pere Calders.

El iluso y los incrédulos

Hace calor. En el bar un grupo de hombres miran sin mirar los polvorientos rayos de luz que se filtran a través de la persiana.

-Puedo caminar por esos rayos- dice el iluso.

Los hombres se ríen y hacen apuestas. El iluso trepa a uno de los rayos de luz, intenta dar un paso, tambalea y se cae. Los incrédulos cobran sus apuestas.

ANA MARÍA SHUA




Aforismos

El periodismo consiste esencialmene en decir “lord Jones ha muerto“a gente que no sabía que lord Jones estaba vivo.

Una buena novela nos dice la verdad sobre su protagonista. Una mala nos dice la verdad sobre su autor.

G.K.CHESTERTON

La muerte nivela a güenos y malos, don Inodoro. Lo malo es que nivela pa’bajo.

ROBERTO FONTANARROSA


Apócrifos
Si algo detiene tu andar, atraviesa el muro.

GABRIELA VIDAL 2º.10ª. 2003


La vida comienza… y algún día termina.

LEANDRO ZAMBÓN 1°7° 2003








La galaxia del cuento

AñoIV - No.11 – Junio 2006

G.K. Chesterton

(1874-1936)



Un cuento sobre el cuento

El sueño del rey

Ahora está soñando. ¿Con quién sueña? ¿Lo sabes?

-Nadie lo sabe.

-Sueña contigo. Y si dejara de soñar, ¿qué sería de ti?

-No lo sé.

-Desaparecerías. Eres una figura de sus sueños. Si se despertara este Rey te apagarías como una vela.

Lewis Carroll


K. Chesterton



Autor londinense cuya obra más conocida es El candor del padre Brown, aunque no sólo se dedicó a la literatura policial. Ha sido inspirador de varios autores contemporáneos. Otras obras: El hombre que fue jueves.


La pagoda de Babel
Ese cuento del agujero en el suelo, que baja quién sabe hasta dónde, siempre me ha fascinado. Ahora es una leyenda musulmana; pero no me asombraría que fuera anterior a Mahoma. Trata del sultán Aladino; no el de la lámpara, por supuesto, pero también relacionado con genios o con gigantes. Dicen que le ordenó a los gigantes que le erigieran una especie de pagoda, que subiera y subiera hasta sobrepasar las estrellas. Algo como la Torre de Babel. Pero los arquitectos de la Torre de Babel eran gente doméstica y modesta, como ratones, comparada con Aladino. Sólo querían una torre que llegara al cielo. Aladino quería una torre que rebasara el cielo, y se elevara encima y siguiera elevándose para siempre. Y Dios la fulminó, y la hundió en la tierra, abriendo interminablemente un agujero, hasta que hizo un pozo sin fondo, como era la torre sin techo. Y por esa invertida torre de oscuridad, el alma del soberbio sultán se desmorona para siempre.


Destino de un idealista

Ya nada era igual, todo había cambiado desde aquel momento. Su vida ahora cobraba sentido y sabía que todo lo vivido lo había conducido hasta allí. Jamás en su historia hubiera podido describir lo que sentía. Ya no le tenía miedo al tiempo, le intrigaba saber qué vendría con él. En sus manos sucias y lastimadas sólo quedaba el rastro de una antigua batalla que muy pronto yacería en su memoria. La victoria era suya y sus sueños volverían a relucir.

Sus ojos expresaban una alegría inmensa, ya quería disfrutar su hazaña, se sentía ansioso y sus pies le temblaban mientras caminaba por el barro rojizo. Su rostro cambiaba de expresión constantemente, como si estuviera buscando un gesto que demostrara lo que sentía. El corazón le latía rápido y con un ritmo desconocido. Sus pasos empezaron a tomar velocidad a medida que se acercaba al fin del bosque. Las ramas de los árboles sombríos y grises dejaron de envolverlo, para darle camino a un verde intenso que se alzaba por su cabeza, iluminando su rostro dañado por la experiencia.

El barro comenzaba a secarse y un sonido acogedor lo envolvió. No pudo distinguir el origen de tan maravillosa y suave melodía. Sentía cómo el canto lo acariciaba y comenzaba a curar las heridas. La sangre dejó de escurrirse por su cuerpo y en vez de eso tibias gotas de lluvia purificaban y limpiaban su piel.

Sentía cómo su corazón empezaba a ceder y, sobre el pasto húmedo de aquel jardín se dejó caer…

FRANCO SPATOLA -5º.4ª-






Mi sueño

Una noche fría mi corazón latía rápidamente. Mis labios corrían lentamente hacia los tuyos, escapándose de la soledad y del dolor.

Mis manos se acomodaron libremente sobre tu espalda, que sólo pedía un poco de amor… y tú te acomodaste suavemente sobre mi piel pidiéndole que nunca se alejara…

Luego de un momento, mi corazón comenzó a latir lentamente y mis labios no tuvieron destino alguno y mis manos no encontraron lugar donde acomodarse… mi cuerpo dio un salto y mis ojos se desesperaron buscándote… Pero todo había terminado: fue sólo un sueño irreal donde tú me amabas y yo te amaba.

AGUSTINA MENGHINI -3º.3ª.-
Ella resiste

Él la golpeaba y la miraba, luego la acariciaba. Todas las noches era lo mismo: él la golpeaba y la acariciaba. Pero ella sólo resistía sus maltratos.

Un día, muy preocupado, él dijo: “Esta almohada es muy dura; no me deja dormir. Debo comprar otra”.

FERNANDA MÉNDEZ-2º.3ª-


La leyenda del puercoespín

Hace mucho tiempo, tres puercos se perdieron en el bosque. Uno de ellos encontró un lugar maravilloso, que tenía casas muy pequeñas, un arroyo hermoso y muchas plantas. Los puercos recorrieron el lugar y se encontraron con un duende. Se asustaron, pero luego empezaron a reírse por sus defectos. Él, que se hacía llamar Vencedor, se enojó mucho y dijo “Por burlarse de mí les pondré una maldición para que nadie pueda tocarlos”.

Al decir esto los tres puercos misteriosamente salieron del encantado lugar y se dieron cuenta de que tenían púas en sus cuerpos; se dice que los puercoespines nada más salen de noche porque les da vergüenza mostrarlas.

VÍCTOR PARIAMACHI -3º.7ª.-




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