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Cuadernos de ajedrez


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Año 5 Octubre 2012 Nro. 58
CUADERNOS DE AJEDREZ

PMQVNT Horacio Sistac RSLWKZ

www.cuadernosdeajedrez.com.ar


Aperturas
Defensa Alekhine

Variante del Cambio
Historia
Hace prescisamente un año tratamos esta defensa y lo hicimos analizando una de sus más agudas variantes: el Ataque de los Cuatro Peones. Retomamos el tratamiento de la Defen-sa Alekhine pero, en esta oportunidad, bajo la línea conocida como Variante del Cambio.
No ahondaremos en la historia de la de-fensa de marras, para lo cual remitimos al lector a aquella edición mencionada1. Nos limitare-mos, simplemente a recordar que la misma se enrola dentro de la escuela hipermoderna y fue exitosamente introducida por su creador y de quién toma su nombre en el Torneo de Budapest del año 1921, oportunidad en la que Alexander Alekhine enfrentó a Fritz Sämisch y Endre Stei-ner logrando tablas con el primero y una reso-nante victoria contra el segundo.
La Defensa Alekhine ha tenido adep-tos y detractores casi desde su propio nacimien-to. Valga solo recordar que, en 1925, los edito-res de Modern Chess Openings calificaron de bizarra a esta defensa, a pesar de reconocerle “sus iconoclásticas concepciones del hipermo-dernismo” indicando que “Aunque opuesta a todas las opiniones de la escuela clásica, el negro permite que el caballo rey sea corrido por sobre el tablero en una temprana etapa de la partida, con la expectativa de provocar una debilidad en el centro de peones blanco.
En la actualidad, su práctica es inter-mitente pero constante. De tanto en tanto, juga-dores de talla mundial la practican con resul-tados contrarios pero casi nunca con un final en-tablado.
Para concluir, adherimos a la expre-sión del GM Nick de Firmian quien, respecto de la Defensa Alekhine, observa: “La partida in-mediatamente pierde cualquier sentido de sime-tría o equilibrio, lo cual hace de esta apertura una buena elección para jugadores luchadores y agresivos.”
Planteo
El planteo inicial de la Defensa Alek-hine es el siguiente:





Blancas

Negras

1

e4

Cf6


Diagrama 1

XABCDEFGHY


8rsnlwqkvl-tr(
7zppzppzppzpp'
6-+-+-sn-+&
5+-+-+-+-%
4-+-+P+-+$
3+-+-+-+-#
2PzPPzP-zPPzP"
1tRNvLQmKLsNR!
xabcdefghy

Recordaremos, seguidamente, los con-ceptos de base que explicáramos en aquella edi-ción.


Sin dudas, la movida del caballo negro atacando el peón rey blanco en esta primera mo-vida representa una provocación del segundo ju-gador hacia su rival.
La opción 2. Cc3 …. es, a nuestro jui-cio, una movida pasiva que hace caso omiso del reto lanzado por las negras. Ciertamente, por vía de la trasposición, puede arribarse a una tranqui-la Apertura Vienesa.
Existe una generalizada concepción teórica de que esta provocación de las negras consiste en el envite a que se avance el peón rey, a sabiendas de que ello entraña un peligro: el de alejar los peones del centro en esta tempra-na etapa de la partida y, eventualmente y depen-diendo de la línea elegida, la posible sobre-expansión de las tropas de infantería, tópico so-bre el volveremos más adelante.


2

e5

Cd5

Obsérvese que 2. …. Ce4? sería incon-veniente a causa de 3. d3 Cc5, 4. d4 Ce4??, 5. f3 y seguramente concluiremos que el caballo ha sido enviado al matadero.




3

d4

….

Aunque existen otras alternativas, co-mo jugadas de desarrollo de piezas por ejemplo, la del texto es un claro anuncio de copamiento del centro, dando soporte al peón rey que se ha adentrado en territorio enemigo.




3

….

d6

La intención de las negras es evidente: provocar la ruptura del centro cuanto antes.


Diagrama 2

XABCDEFGHY


8rsnlwqkvl-tr(
7zppzp-zppzpp'
6-+-zp-+-+&
5+-+nzP-+-%
4-+-zP-+-+$
3+-+-+-+-#
2PzPP+-zPPzP"
1tRNvLQmKLsNR!
xabcdefghy

La posición que exhibe el Diagrama 2 puede ser considerada como la posición inicial de la Defensa Alekhine.


El problema de la sobre-expansión de las blancas
Cierto es que las negras deben ser cau-tas con la ubicación que se de al caballo que han utilizado para incomodar el centro rival, esto es encontrarle un adecuado emplazamiento ante el avance los peones blancos. Un displicente movi-miento puede dejarlo irremediablemente atrapa-do, como ya hemos visto más arriba.
Sin embargo, el problema mayor lo pueden sufrir las blancas –desde una perspectiva posicional- tras la agresiva persecución de aquel caballo mediante el lanzamiento de los peones centrales. En esta caza del equino, tales peones se adentran en terreno enemigo muy prontamen-te y sin respaldo de las piezas menores lo que, en ocasiones, produce lo que se conoce como sobre-expansión de la cadena la cual, mediante convenientes maniobras del segundo jugador, puede hacerse vulnerable en su base.
En el Ataque de los Cuatro Peones que analizáramos en Octubre de 2011, esta sobre-expansión ocurre tras las movidas 4. c4 …. y 5. f4 …. donde, sin dudas, la ventaja espa-cial de las blancas es innegable tanto como la debilidad de su peón dama, el cual será objeto del ataque negro. Pero, adicionalmente, esto provoca la apertura del flanco rey del primer jugador cuando su monarca no se enrocado aún y, en ocasiones, la dama negra puede dominar la diagonal d8-h4 con promisorio ataque en ese sector del tablero. Esto último fue lo analizado en la partida John van der Wiel y Rafael Vaga-nián en el torneo de Ter Apel celebrado el año 1993 con victoria para las negras.2
Una manera de evitar esta sobre-expansión es mediante el empleo de la Variante Moderna (que estudiaremos en alguna edición futura) a través del sostén del peón rey de avan-zada con 4. Cf3 …., una jugada –por cierto- muy natural.
Ciertamente, a quien esto escribe, si bien reconoce los méritos de esta movida en su dimensión posicional, le resulta un tanto conser-vadora en este particular momento. Nuestra preferencia es, en todo caso y si se prefiere evi-tar el usual esqueleto expansivo del Ataque de los Cuatro Peones, jugar 4. c4 …. previamente (provocando una nueva movida del caballo ri-val) y, recién entonces, 5. Cf3 ….
En la Variante Moderna, luego de 4. …. Ag4, 5. Ae2 e6, 6. 0-0 …. el segundo ju-gador adquiere cierta comodidad y ésa es la ra-zón por la que no nos es de total agrado si nues-tro estilo es el de avasallar la posición negra desde las primeras movidas. Una cuestión de gusto, si se quiere.
Continuando con nuestras preferencias, nos inclinamos por:


4

c4

Cb6

Y tal como hemos enunciado más arri-ba, ahora sería factible 5. Cf3 …., en lugar de la agresiva 5. f4 …., pero también –siguiendo incluso el principio de evitar la sobre-expan-sión- continuar con la Variante del Cambio, el objeto de nuestro análisis en la presente edición.


La casilla crítica de cada apertura o defensa
Antes de adentrarnos en el análisis de esta variante, creemos necesario –aunque a cos-ta de ser reiterativos- enfatizar la existencia de una casilla crítica (tal como d5 en la Defensa Siciliana o d4 en la Defensa Francesa) alrede-dor de la cual gira la lucha de ambos bandos. Como hemos expresado siempre en nuestra línea de análisis de las distintas aperturas y de-fensas que venimos tratando en Cuadernos de Ajedrez, el control o dominio de esa casilla se convierte en la clave para el control o dominio de la partida toda.
Para el caso de la Defensa Alekhine, con independencia de la variante que se hubiere elegido, esa casilla es d4. El lector adevertirá, a lo largo de los análisis que efectuaremos más abajo, que gran parte de la estrategia de las ne-gras consiste en minar este punto donde se ubica el peón dama blanco, mientras que la estrategia del primer jugador es darle soporte mediante movidas de desarrollo que luego sirvan a otros propósitos.
Variante del Cambio


5

exd6

….


Diagrama 3

XABCDEFGHY


8rsnlwqkvl-tr(
7zppzp-zppzpp'
6-sn-zP-+-+&
5+-+-+-+-%
4-+PzP-+-+$
3+-+-+-+-#
2PzP-+-zPPzP"
1tRNvLQmKLsNR!
xabcdefghy

Esta variante se trata, sin dudas, de una de las menos ambiciosas contra la defensa de marras y sólo parece contentarse con un cambio de peones a fin de una modesta ventaja espacial. Sin embargo, y tal como siempre nos guarda ocultamente la Diosa Caissa, tiene sus secretos.


Las negras tienen aquí tres opciones:


  1. capturar mediante 5. ….. exd6;

  2. capturar mediante 5. …. cxd6, o

  3. capturar con la dama tras 5. …. Dxd6.

Analicemos las consecuencias de cada una de ellas.


  1. Captura mediante 5. …. exd6




5

….

exd6

Esta línea es considerada la más sólida para las negras y, a su vez, la más posicional.




6

Cc3

….

Sin dudas, es la movida más natural y la más elegida, aunque existe una enorme diver-sidad de alternativas también válidas: 6. Cf3 …., 6. Ad3 …., 6. h3 …., 6. Ae3 …. e, incluso, 6. d5 …. que empleó Tarrasch contra Vukovic en el Torneo de Viena de 1922, aunque con ma-gro resultado para él.




6

….

Ae7

7

Ad3

Cc6

8

Cge2

….


Diagrama 4

XABCDEFGHY


8r+lwqk+-tr(
7zppzp-vlpzpp'
6-snnzp-+-+&
5+-+-+-+-%
4-+PzP-+-+$
3+-sNL+-+-#
2PzP-+NzPPzP"
1tR-vLQmK-+R!
xabcdefghy

A no dudarlo. Esta última movida de las blancas pretende la defensa del peón dama, punto crítico de la Defensa Alekhine como sa-bemos, sin que pueda se incomodado por el alfil dama negro. En efecto, si 8. Cf3 Ag4, 9. Ae3 (defendiendo aquel peón) Af6 (atacándolo nue-vamente), lo cual obliga al retroceso 10. Ae2 …. y luego de 10. …. Dd7 las negras quedan con posición muy cómoda.




8

….

Ag4

9

Ae3

Af6

10

f3

….

Y frente a la gran presión de las negras, el primer jugador se ve obligado a debilitar su enroque corto, lo cual no es de mayor peligro en la medida en que conserve su alfil de casillas negras sobre la diagonal a7-g1.




10

….

Ah5

11

0-0

Ag6

Apoyamos esta movida, aún cuando 10. …. 0-0 sea perfectamente sólida, por cuanto intenta controlar al peligroso alfil de casillas blancas del primer jugador que se encuentra amenazante sobre el enroque negro.




12

b3

d5

13

c5

Cc8

Es claro que si 13. …. Cd7 se pierde el peón dama.




14

Dd2

C8e7


Diagrama 5

XABCDEFGHY


8r+-wqk+-tr(
7zppzp-snpzpp'
6-+n+-vll+&
5+-zPp+-+-%
4-+-zP-+-+$
3+PsNLvLP+-#
2P+-wQN+PzP"
1tR-+-+RmK-!
xabcdefghy

Como se aprecia, la posición es muy cerrada y, tal como afirmáramos al inicio, de corte posicional. Podríamos concluir en que se trata de una situación de equilibrio de muy difícil evaluación.




  1. Captura mediante 5. …. cxd6

Esta opción es, por cierto, más ambi-ciosa del lado de lado de las negras que preten-den imponer mayoría de peones en el centro aunque luego deban maniobrar para poner su al-fil rey en juego y enrocar corto. Esta maniobra, sin embargo, es de fácil concreción por la vía del fianchetto rey que, además, apunta al peón dama blanco.


Partiendo del Diagrama 3, prosigue:


5

….

cxd6

6

Cc3

g6

7

Ae3

Ag7

Apuntando al escaque d4, la casilla crítica de la Defensa Alekhine como hemos afirmado al revelar su corte conceptual.




8

Tc1

….


Diagrama 6

XABCDEFGHY


8rsnlwqk+-tr(
7zpp+-zppvlp'
6-sn-zp-+p+&
5+-+-+-+-%
4-+PzP-+-+$
3+-sN-vL-+-#
2PzP-+-zPPzP"
1+-tRQmKLsNR!
xabcdefghy

También son practicables 8. Cf3 …., 8. Ad3 …., 8. h3 …. y hasta 8. Dd2 …., pero la del texto goza de enormes preferencias sobre sus competidoras. Su principal razón es poner a la torre en juego quitándola de la gran diagonal que intenta dominar el alfil rey negro para luego completar la cadena de peones con b3 …. y li-berar el caballo dama para mejores actuaciones.




8

….

0-0

Maniobra de las negras, concluida.




9

b3

….


Diagrama 7

XABCDEFGHY


8rsnlwq-trk+(
7zpp+-zppvlp'
6-sn-zp-+p+&
5+-+-+-+-%
4-+PzP-+-+$
3+PsN-vL-+-#
2P+-+-zPPzP"
1+-tRQmKLsNR!
xabcdefghy

Aquí nos detendremos un momento. Como se aprecia, las blancas han dilatado el de-sarrollo de las piezas de su flanco rey evitando que las negras puedan atacarlas y con ello aco-sar el centro, en especial el punto d43. Por lo pronto, no hay un caballo blanco en f3 que pue-da ser atacado por el alfil dama negro ni el alfil rey blanco en d3 de modo que la maniobra …. Cc6-e5 logre incomodarlo.


Por ello, destacamos dos continuacio-nes:
(b.1) la clásica mediante 9. …. Cc6, y

(b.2) la Variante Voronezh, en verdad una sub-variante de la Variante del Cambio.


(b.1) Continuación clásica


9

….

Cc6?!

10

d5

Ce5

11

Ae2

f5!?


Diagrama 8

XABCDEFGHY


8r+lwq-trk+(
7zpp+-zp-vlp'
6-sn-zp-+p+&
5+-+Psnp+-%
4-+P+-+-+$
3+PsN-vL-+-#
2P+-+LzPPzP"
1+-tRQmK-sNR!
xabcdefghy

La calificación de “dudoso” al empla-zamiento del caballo dama en c6 se debe, preci-samente, al avance del peón a d5 que no le deja opciones en su retirada. De allí que 11. …. f5 sea un intento para darle cabida en f7 luego del embate 12. f4 …., aunque las negras –lejos de amilanarse- puedan intentar 12. …. Cg4, pro-siguiéndose con 13. Axg4 fxg4 y la promesa de una intensa lucha.


Podría decirse que las blancas cuentan con una ligera ventaja, gracias a la iniciativa, pero esta aseveración se relativiza enormemente si es que permiten a las negras su neutralización. Sin embargo, ello está lejos de convertir a la opción (b) en una alternativa ambiciosa, como afirmáramos al inicio.
(b.2) Variante Voronezh
Por el contrario, es esta variante (o sub-variante si se quiere) lo que convierte a la línea en cuestión en una opción aguda y ambiciosa.
Se atribuye esta variante a Grigory Sa-nakoev y toma su nombre de la ciudad rusa Vo-ronezh donde fue practicada por primera vez. Su propuesta es quebrar el centro y lo hace de la si-guiente manera:


9

….

e5

10

dxe5

dxe5

11

Dxd8

Txd8

Ahora el lector advertirá por qué hemos afirmado que la opción (b) es la más ambiciosa y ello gracias a la Variante Voronezh. Las blancas parecen tener pocas opciones de desa-rrollo y, a lo sumo, permitirán que las negras hagan lo mismo. Por ejemplo, si 12. Cf3 Cc6, 13. Ae2 Af5, 14. 0-0 Cd4! pareciera dejar al se-gundo jugador en control de la partida.


Por esta razón, el GM inglés John Emms ha recomendado esta variante ferviente-mente, a la vez que John Cox ha advertido, a quienes quieran seguirla, conocerla profunda-mente antes de lanzarse a ella.
La advertencia de John Cox tiene lugar, sin dudas, a que el ajedrez es tan bello que una simple movida de peón puede cambiar todo el curso de una partida.


12

c5!

C6d7


Diagrama 9

XABCDEFGHY


8rsnltr-+k+(
7zpp+n+pvlp'
6-+-+-+p+&
5+-zP-zp-+-%
4-+-+-+-+$
3+PsN-vL-+-#
2P+-+-zPPzP"
1+-tR-mKLsNR!
xabcdefghy

Las negras no puedean 12. …. Cd5 a causa de 13. Td1 …. clavándolo. La miniatura que comentará Julio Refay en su habitual co-lumna da tratamiento, precisamente, a este error.


Obsérvese, pues, que esa simple movi-da de peón (12. c5! ….) termina, prácticamente, maniatando las fuerzas negras. Ahora 13. Ac4 Cc6, 14. Ce4 …. permite a las blancas conser-var la iniciativa, aunque hay mucho para discu-tir sobre el tablero todavía.


  1. Captura mediante 5. …. Dxd6




5

….

Dxd6

No nos extenderemos demasiado en esta alternativa por cuanto es, sin dudas, la más débil de las respuestas posibles. A primera vista luce como descabellado, gracias al “fork” que continúa:




6

c5

De6+

7

Ae2

Cd5
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