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Cruzando el jordan


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CRUZANDO EL JORDAN

Josué 3-4

La información que los dos espías dieron a Josué le hizo actuar inmediatamente. Hablando humanamente, el río crecido parecía ser un problema insuperable (3:15). Como Josué creyó que cruzarían al Jordán y poseerían la tierra según la promesa de Dios, él no dudaba, demoraba, pedía más tiempo, ni suplicaba por una ruta más fácil. Lo que logísticamente era imposible, fue logrado sobrenaturalmente. El río se abrió y la nación iba adelante. Las instrucciones eran sencillas. Habría que hacer cuatro cosas:


I. Habría que Seguir El Arca (3:1-3).

Datos Vitales:

  1. Era una experiencia nueva para Israel. No habían pasado por este camino antes (3:4). Previamente Dios los había guiado por una columna de fuego y una nube. Ahora tenían que seguir al arca, un símbolo visible de El mismo (3:3). El arca tipifica a Cristo, el lugar donde Dios se reúne con el hombre (I Ti. 2:5).

  2. El cuadro típico es bello y significante:

  • El río Jordán, que corre hacia el mar Muerto, tipifica la muerte.

  • El arca, un tipo de Cristo, contenía la ley, la urna de maná y la vara de Aarón que reverdecía (Ex. 16:33; Nm. 17:10; Dt. 10:2, 5; He. 9:4). El arca también fue llamada el propiciatorio, que en un sentido era el trono terrenal donde Dios se encontró con Israel.

  • El arca bajando al agua del Jordán tipifica a nuestro Señor Jesús bajando a las aguas de la muerte para abrir un camino para su gente. Seguimos a Jesús y él nos lleva al otro lado.

  • Canaán tipifica, no el cielo, sino la vida del creyente llena del Espíritu donde apropiamos todas las bendiciones hechas disponibles por Cristo (Ef. 1:3). Agarramos territorio espiritual nuevo mientras vencemos a nuestros enemigos: el mundo, la carne, y el diablo.


II. Habría que dejar distancia entre el arca y la gente (3:4).

Datos Vitales:

  1. El arca iba delante de la gente. La distancia habría de ser como novecientos metros. El espacio prohibía una familiaridad irreverente con las cosas sagradas. Siempre debemos tomar bien serio lo santo.

  2. Podría ser que el espacio era esencial para que la gran población pudiera observar el arca y seguirla. Comprendían que era Dios quien los guiaba.

  3. Hay una lección para nosotros aquí. Igual como el arca iba delante de la gente, Cristo nunca nos pide que andamos en un camino que él no ha caminado ya (He. 2:18). Nosotros no sabes lo que hay adelante, pero ¡él sí! Nuestro camino puede ser desconocido, poco familiar, e incierto. Podría involucrar algo como un accidente, una enfermedad, la muerte de un familiar o amistad, la pérdida de empleo, o una desilusión. Pero podemos confiar que la dirección de nuestro Guía nos llevará por todos los dolores y peligros (Sal. 23:2-3; 32:8; 48:14; Is. 48:17).


III. Habría de santificarse (3:5).

Datos Vitales:

1. El capitán Josué no dijo, “Afilen sus espadas, lleven flechas extras, preparen sus lanzas, y pulan sus escudos”, sino que dijo, “santificaos”. La misión por delante requería acción sobrenatural más bien que militar. El éxito sería imposible sin Dios. El pasaje al otro lado del Jordán requería preparación especial.



Nota: Cualquier compromiso para con Dios requiere la preparación adecuada del creyente: oración... meditación... el estudio de la palabra de Dios... paciencia para la dirección de Dios... el despojo de las cosas en nuestra vida que desagradan a Dios.

2. La santificación bíblica siempre es doble:



  • La parte de Dios: En la salvación cada creyente en Cristo es santificado, apartado por Dios. La consumación final de esta santificación es, por supuesto, el cielo (I Co. 1:30; Ef. 5:27; I Jn. 3:2).

  • La parte del hombre: Cada creyente deliberadamente debe santificarse a sí mismo, o apartarse para Dios y su servicio. Esto involucra una separación del mundo (II Co. 6:17… despojando de nuestra vida cualquier cosa que desagrada a Dios (Ro. 6:12:1-2). La palabra “santificación” es igual a “santidad”, y tiene la idea de “diferencia”. Según nuestra posición somos eternamente separados por la redención en Cristo Jesús (He. 10:9-10). Según la experiencia diaria progresivamente estamos siendo separados por la obra del Espíritu Santo y la Palabra de Dios (Jn. 17:17; II Co. 3:18; Ef. 5:25-26; I Ts. 5:23-24).


IV. Habría de entrar al río Jordán con el arca (3:8).

Datos Vitales:

  1. Los sacerdotes habrían de entrar al agua con el arca. El agua no huyó del pueblo, sino del arca (3:9-16). Aquí hay la insuficiencia humana y la gloria divina. Era la temporada de las inundaciones. Sus orillas se desbordaban (3:15), haciendo al río más ancho y peligroso. Para detener sus aguas requería fe y obediencia.

La lección: Cuando nuestro “Jordán” es demasiado profundo y ancho para pasar, solamente podemos llegar “al borde del agua” (3:8). Allí, tenemos que parar en ella. Llegamos hasta donde podemos, entonces nos paramos para ver el poder de Dios obrando de nuestra parte.

  1. Las aguas “se detuvieron… en un montón” (3:13, 16), dejando un camino seco de unos kilómetros de ancho. La distancia a la ciudad de Adam era de unos veinte y cinco kilómetros. La detención del agua no era debida a algún evento natural como un terremoto o derrumbe, sino más bien era una intervención sobrenatural de Dios. Era Dios obrando de parte de su gente.


Conclusión: Capítulo Cuatro

Nunca habría de olvidarse del milagro de pasar al Jordán. Dios mandó establecer dos monumentos:



  • Habría de tomar doce piedras del Jordán y erigirlas como un memorial en Gilgal, el primer campamento en Canaán (4:1-8, 19-20). Esto habla de resurrección como el Jordán habla de muerte. La vida vieja está muerta. La vida nueva está en Cristo. Egipto quedó atrás de ellos, Canaán estaba delante.

  • Habría de levantar doce piedras en medio del Jordán para ser cubiertas por el agua (4:9). ¡Pasamos de la muerte a la vida!

El propósito de los dos memoriales: Conmemoración

Era una provisión que los padres podrían pasar a sus hijos (4:4-7, 22-23). Los memoriales perpetuaban la memoria del milagro. La iglesia también tiene dos memoriales para el mismo propósito: el bautismo y la cena del Señor. ¡Los memoriales son importantes para nunca olvidarnos!


Pensamiento Final

¿Hay un rió que cree imposible cruzar?



¿Hay una montaña que no puede atravesar?

Dios especializa en cosas imposibles;

El hará lo que ningún otro amigo puede.”






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