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CRÍtica de la razón cínica


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PRESENTACIÓN DEL LIBRO DEL INGENIERO JORGE LANDÍVAR ROCA, “CRÍTICA DE LA RAZÓN CÍNICA”

Santa Cruz de la Sierra, 20 de junio de 2008

Por Agustín Saavedra Weise

Distinguidas autoridades presentes, señoras y señores, estimada familia Landívar, amigos todos:


Nuestro autor, como todos ustedes saben, es un distinguido profesional cruceño y desde ya, hombre de bien, gran señor. Al respecto, vale recordar que el ingeniero Jorge Landívar Roca tiene una digna foja de servicios en el campo cívico, ya que siendo muy joven fue Presidente del Comité Pro Santa Cruz e impulsó decididamente -durante su gestión- el tema de las autonomías municipales, punto de inflexión fundamental y precursor de la autonomía departamental, por la que tanto hemos luchado en los últimos años y que hoy hemos conquistado con nuestros votos, pese a la oposición gratuita de un gobierno nacional que hasta ahora se empeña en negarnos plenamente ese derecho adquirido.
Por otro lado, Jorge ha tenido también una notable carrera política, donde descolló como dirigente y como Ministro de Estado. Sin embargo, más allá de estos logros y de su exitoso desarrollo como empresario e ingeniero civil, afirmo con sinceridad que –como con los vinos añejos que son mejores a medida que pasa el tiempo- se ha dado en Jorge, contemporáneamente, el punto óptimo de sus impulsos e ideas. Me refiero a estos últimos años y al tiempo presente, cuando dedicado a sus actividades privadas, ha sacado tiempo y –sobre todo- ha demostrado valentía para decir sus verdades, verdades que las ha vertido en la prensa con nombre y apellido propios, sin subterfugios, sin escudarse en nada.
Este papel de analista –aunque sé que el término no le agrada mucho- que ahora ostenta legítimamente Jorge Landívar Roca, lo ha convertido en un referente obligado ante cualquier tipo de consultas que medios y opinión pública se hacen en torno a la situación boliviana en general y cruceña en particular.

Particular mención merece la postulación del Ing. Landívar al prestigioso Premio Lorenzo Natalí que emite la Comisión Europea para aquellos periodistas comprometidos con la defensa de la democracia y de los Derechos Humanos. Esta postulación fue espontánea, no buscada. Es un honor para Jorge y para todos quienes comparten sus ideas. Su comentario, titulado “Opción violenta versus Juego Democrático”, fue el que llamó la atención internacional y lo hace ahora merecedor a esta nominación tan importante para el año 2008 y que tiene alcance mundial.


Por otro lado, no debemos olvidar que Jorge es autor de varios libros previos, entre ellos el memorable manual acerca de “Cómo Treparse al Poder”, que tantas verdades encierra, pues contiene premisas y conceptos de validez universal.
Como manifestó mi buen amigo Jorge Siles Salinas, las ideas, los propósitos del hombre intelectual de nuestros días, se vierten principalmente en forma de artículos destinados a esas pulsaciones del vivir colectivo que son los diarios, cuya nota distintiva es la fugacidad, el brevísimo tiempo que les es concedido para cumplir su aspiración de ser oídos, de hacerse sentir, de transmitir un pensamiento. La huella del tiempo queda en esas páginas de los diarios en que se recogen comentarios, sugerencias, observaciones, propuestas alusivas a una pública necesidad. Ya la misma palabra "artículos" expresa el sentido que quiere dar a su tarea el que los escribe. Desde su origen latino, esta voz, consistente en un diminutivo "articulus" –como si dijéramos pequeño trabajo, obra rápida, breve escrito– destaca la condición fragmentaria del texto que su autor ha redactado para que aparezca en la página de un periódico. El artículo no puede ser, por definición, ni extenso ni difuso. Debe ir a lo concreto, debe ceñirse a un tema. De ahí que el articulista, esto es, el colaborador asiduo de un diario, el escritor que toma por hábito la entrega frecuente de crónicas o comentarios a la prensa de su ciudad o su país, no sólo escoge como materia de su anotación un asunto preciso, un fragmento de la realidad, sino que también experimenta la sensación de que, al hacerlo, va entregando a sus lectores una porción de su vida, un girón de sus personales experiencias.
Esto lo escribió el doctor Siles Salinas en el prólogo a uno de mis libros, “Bolivia en el Contexto Internacional”, allá por febrero del año 1985, hace ya más de 23 años. Reviste validez total a lo largo del tiempo y ciertamente, también para esta ocasión, ya que “Crítica de la Razón Cínica” recoge una variada colección de artículos escritos por Jorge Landívar Roca para la prensa de Bolivia, particularmente la cruceña, aunque también han sido publicados y reproducidos en el exterior.
Y justamente por la volatilidad del artículo escrito a diario o semanalmente, es que se hace necesaria la compilación, para poder tener todos los trabajos de una época en una masa coherente y para rescatarlos del olvido, para que en un solo volumen adquieran fisonomía global y sólido contenido con sentido orientador. Y esto, es justamente lo que ha hecho Jorge con la obra que hoy presentamos, la cual nos conduce, mediante sus inteligentes comentarios, a lo largo de etapas verdaderamente dramáticas de estos últimos tiempos en la vida republicana, en la vida cruceña y en la vida política.
Los trabajos comienzan en el gobierno de Carlos Mesa y ya dibujaban lo que vendría, con certera capacidad de predicción. Prosigue luego el libro con el interinato de Eduardo Rodríguez y termina en el momento actual, con Evo Morales en el gobierno. Este mandatario y sus seguidores, defraudando las expectativas, han puesto a Bolivia una vez más en la encrucijada y a punto de generar situaciones insostenibles debido al mesianismo de quienes hoy gobiernan, debido a su soberbia y a su afán inexplicable de odiar gratuitamente a esta tierra oriental que nada les ha hecho, que tuvo como único pecado a lo largo del tiempo el saber conservar su identidad, al mismo tiempo que abría generosamente su suelo para recibir a emigrados del altiplano y valles que, por falta de oportunidades en sus terruños de origen, vinieron al oriente en búsqueda de mejor vida.
El libro de Jorge es imprescindible en el momento actual, ya que en los días que corren se discute y se presenta -con gran petulancia- un nuevo modelo económico. Al unísono y en paralelo, las nuevas voces en el poder hablan de formas –dizque- “originales” de conducción política, fórmulas que de novedosas nada tienen, ni en lo político ni en lo económico y cuyo único resultado previsible será el desastre.
La prédica de igualar hacia abajo, de fomentar la envidia, de obstruir la reconciliación, de promover además la fragmentación racista y destruir lo poco de sólido que tenían las instituciones republicanas y el orden económico-social generado desde el advenimiento de la democracia el 10 de octubre de 1982, están agudamente advertidas y predichas, casi con exactitud matemática, en los jugosos comentarios escritos por Jorge Landívar.
Sí, Crítica de la Razón Cínica tiene su nombre bien fundamentado, ya que hay una enorme dosis de cinismo en muchas apreciaciones y acciones políticas, elementos que Jorge nos relata con su entretenida pluma y que además los conoce muy bien, por haber vivido durante un buen rato en el epicentro de la alta dirigencia política nacional, donde a la par de cosechar éxitos y realizar cosas concretas, desafortunadamente –como todo ciudadano honesto que incurre en esos lóbregos zarzales de la política criolla- también recibió gratuitas difamaciones, calumnias e ingratitudes. Es la parte triste del menú, pero la parte que más sirve para conocer mejor a las personas, para saber quienes son los verdaderos amigos y para terminar de conocer a aquellos mal agradecidos o ingratos que uno debe despreciar o ignorar.
El libro de Jorge es un todo coherente, compendia lo separado en notas individuales para proporcionar al final un patrón único, consistente, que le da continuidad a sus trabajos y ciertamente justifica el subtítulo: la política y sus impudicias. La política criolla tiene una notable falta de pudor y ética en la forma en que ella se presenta ante nosotros y en la manera en que sus actores desempeñan los roles de coyuntura que les tocan, de ahí lo certero de “impudicia”. Muy lejos estamos en Bolivia de los escritos de Locke, Voltaire o Montesquieu, por citar a algunos de los padres de la Ciencia Política. Solamente imperan acá, las cortas e incompletas lecturas de Maquiavelo (especialmente lo referente a la falta de escrúpulos) y la duplicidad andino-centrista que tanto daño le ha causado al país y de la que los cruceños siempre hemos sido víctima propiciatoria o “enemigo sospechoso”. Por eso estamos como estamos en Bolivia, entre los países más paupérrimos del mundo, pese a las tan cacareadas riquezas naturales.
Y ahora, en estos momentos que vivimos, estamos llegando al punto culminante de las razones cínicas y de esa impudicia que tan adecuadamente califica el autor. Estamos en un punto de inflexión histórico donde o habrá una nueva Bolivia autonómica, integrada en su diversidad, con un capitalismo social incluyente que como parte del mundo globalizado impulse el progreso, o tendremos una Bolivia pobre, miserable y rencorosa, envidiosa, dividida, llena de odios y con falsos igualitarismos que a nada conducirán.
Bien decía el Libertador Bolívar que la igualdad jurídica era imprescindible para compensar de alguna manera la inevitable desigualdad física. Por tanto, predicar la igualdad por sí misma –como nos alerta Jorge- es algo falso, demagógico, fruto de la manía de pretender igualar hacia abajo y no de emular hacia arriba para progresar y prosperar. Lamentablemente, las frases bolivarianas que llegan acá no son las sabias e históricas admoniciones de Simón Bolívar sino las arengas demagógicas del actual presidente venezolano Hugo Chávez, de tan negativa y perniciosa influencia en las actuales autoridades nacionales. Esas falaces enseñanzas del caribeño y otras que el gobierno pretende sean “originales” (aunque se las copió de viejos manuales), tales como la eliminación del capitalismo y el retorno a un socialismo comunitario indigenista utópico, son los peligros reales de una Bolivia amenazada en su propia existencia. Ni hablar de Santa Cruz, nuestra querida tierra natal, ahora considerada el “enemigo interior”, al mejor estilo de la época de las dictaduras militares y su doctrina de Seguridad Nacional.
Jorge Landívar nos alerta acerca de estos peligros y nos explica sus alcances sus causas, sus efectos. La lectura de este libro y su atesoramiento son imprescindibles. Sus páginas son un testigo viviente de lo que sucede y predice muchas cosas que ya están por suceder.
Te felicito Jorge, mi buen amigo, por esta nueva obra que nos beneficiará a todos y cada uno de nosotros con su fecunda lectura. ¡Adelante siempre Jorge! Sigue con firmeza en la explicación de tus ideas, sigue con el coraje -que ya has demostrado de sobra tener-, para decir y escribir lo que piensas.
Muchas gracias.




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