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Cronica festival blues caceres 2 a 4 Octubre 2014


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CRONICA FESTIVAL BLUES CACERES
2 a 4 Octubre 2014


Siempre es un placer poder viajar a Cáceres, por la belleza de la ciudad, la deliciosa gastronomía, sus buenos vinos y el excelente clima. Si a ello le unimos el placer de reencontrar a grandes aficionados al blues, la amabilidad de todos los organizadores del Festival y de los miembros de la Asociación Amigos del Blues de Cáceres y la enorme calidad del cartel y plantel de músicos, no cabe duda que un año más no podíamos faltar a la cita con el Festival de Blues de Cáceres. Un festival que gracias al tesón y el esfuerzo de todos cuantos trabajan durante todo el año para hacer realidad este evento, se está consolidando como uno de los festivales a tener en cuenta en el panorama bluesero español.

Este año el escenario central se trasladaba desde la preciosa plaza de San Jorge a la plaza de Santa María, algo más abierta pero sin perder la belleza del imponente entorno, y que en todos los conciertos registró una notable afluencia de público. Como no podía ser de otro modo, El Corral de las Cigüeñas acogió también algunos conciertos y actos del festival, como la tradicional comida de los socios. Por otra parte, la coqueta sala de exposiciones Los Siete Jardines, presentó la exposición fotográfica “Cinco Años de Blues: Cinco Miradas” que recogía trabajos de los fotógrafos Alberto Ruiz (País Vasco), Agustin Bertol (Cataluña), Alex Rodríguez (Cantabria), Roser Blues (Cataluña) y Tin Blanco (Extremadura).
 


Preparativos del Festival en la Plaza de Santa Maria

El Festival propiamente dicho se inició la noche del jueves en El Corral de las Cigüeñas, que registró un lleno absoluto, con el concierto de JOHNNY “BIG STONE” & THE BLUES WORKERS. Johnny es un guitarrista que domina todos los estilos del blues, desde el blues rural hasta el potente blues más eléctrico a lo Stevie Ray Vaughan, además de una voz rota que confiere intensidad a sus interpretaciones. Bien secundado por Little Jordi al bajo y en ocasiones a la armónica, y Regi Vilardell a la batería, durante más de dos horas fue desgranando sus blues en un viaje que nos transportó desde el sur profundo hasta Chicago o Texas, rindiendo homenaje a algunos de los grandes maestros del género como Frankie Lee Simms, Johnny Guitar Watson o Howlin’ Wolf. Personalmente creo que Johnny debería lanzarse más, ser más atrevido e interactuar con el público, pues su innegable calidad se vería de este modo reforzada y aumentada. No obstante consiguió so objetivo, hacernos disfrutar del genuino blues que junto a su banda, interpreta con fidelidad. Para abrir boca invitó también al escenario a Víctor Puertas a la armónica en un par de temas.



La organización del festival tuvo a bien preparar una esplendida paella de setas el mediodía del viernes, que pudimos degustar en animada conversación. Casi sin darnos cuenta nos plantamos en la última hora de la tarde donde los locales COM BIG BAND son los encargados de abrir el fuego. Son una banda formada por alumnos del Conservatorio Escuela Oficial de Música de Cáceres junto a algunos profesores  Es encomiable la dedicación de todos los participantes en popularizar una música tan atractiva como el swing, sin olvidar en su repertorio algunos guiños a los cantantes crooners y a los standards norteamericanos a cargo de su cantante solista. Poco a poco se fueron calentando en escena transmitiendo todo su buen hacer al público asistente, con colaboraciones de lujo como las de Moi Martin y Troy Nahumko.

¡Qué se puede decir de los TRAVELLIN' BROTHERS que no hayamos dicho ya! Son una banda totalmente empastada, suenan de maravilla, tienen un cantante y showman que vale su peso en oro y saben como ganarse inmediatamente el favor del público. Música bailable y altamente comunicativa, swing a raudales, poderoso blues, r&b de New Orleans, todo interpretado con mucho groove y pasado por el tamiz de estos excelentes músicos como son Jon Careaga a la voz, Aitor Cañibano a la guitarra, Eneko Cañibano al bajo y contrabajo, Ander Unzaga, teclados, Isi Redondo a la batería y Alain Sancho, al saxo alto en un show perfectamente medido y estudiado para hacer las delicias de todos los mortales. El repertorio escogido incluyó tambien temas de su último disco “Magnolia Route” título extraído del nombre de la primera carretera asfaltada que unió Chicago y la población de Guldford en el estado de Mississippi. La verdad es que aunque he tenido la suerte de verles repetidamente este verano, el concierto se hace corto y me vuelven a atrapar con su ritmo y su enorme profesionalidad.





Para finalizar la noche siempre es agradable reencontrar a unos viejos amigos como son GREG IZOR y los KING BEE. Liderados por los hermanos Carlos y Emilio Arsuaga, los King Bee siempre son garantía del trabajo bien hecho y saben perfectamente como realzar la labor del líder al que en cada ocasión acompañan. En esta ocasión fueron el excelente colchón para proporcionar lucimiento a un artista como Greg Izor, un músico que lo da todo en el escenario y que nos hizo vibrar con su potente armónica, su guitarra y su bien timbrada voz. Su repertorio incluyó temas con enormes influencias del blues más tradicional, sin olvidar tampoco el blues de la Louisiana, el blues tejano, el de Chicago o incluso el rhythm & blues y alguna que otra balada. Un buen modo de finalizar la noche y que deja en todos cuantos abarrotaron la plaza de Santa María un excelente sabor de boca y grandes expectativas para la siguiente jornada del Festival.



Como no podía ser de otro modo, la comida de hermandad con los socios de los Amigos del Blues de Cáceres se desarrolla en un ambiente amable y distendido. Para amenizar la tarde, se presenta la nueva formación Q & THE MOONSTONES. Liderada por Quique Bonal y con la voz de Vicky Luna al frente, más una contundente y empastada sección rítmica con Nani Conde al bajo y José Mena a la batería, son una agradable sorpresa para mi. Todos y cada uno de ellos demuestran poseer una técnica y dominio escénico que ponen al servicio de la cálida voz de Vicky que nos atrapa en un repertorio donde se alternan versiones de blues, swing, rock & roll, soul o jazz clásico con algún tema propio e incluso una acertada interpretación de la canción “Oh Darling” de los Beatles. El grupo está producido por Mike Vernon, productor de dilatada carrera que ha trabajado para John Mayall, Eric Clapton, Fleetwood Mac o Freddie King. Mike se mostró como una persona totalmente asequible, con quien era muy fácil hablar y entablar amistad. El fin de fiesta corrió a cargo del propio Mike quien subió al escenario y nos hizo bailar a todos con su blues festivo y contagioso.





Ya de nuevo en la Plaza de Santa Maria, fueron BLAS PICON & THE JUNK EXPRESS los encargados de abrir el fuego. A pesar de algunos problemas de sonido, poco a poco se fueron metiendo al público en el bolsillo con su blues grasiento, desprovisto de amaneramientos y tecnicismos pero profundamente efectivo. La peculiar voz de Blas, su presencia escénica y su descarnada armónica fueron ganando enteros a lo largo de su show, perfectamente respaldado por Oscar Rabadán a la guitarra, un bluesman todo terreno que conoce e interpreta perfectamente todos los “palos” del blues y el soporte de otro músico curtido en mil y una batallas, Regi Vilardell a la batería. Blues enérgico y sin fisuras, que poco a poco fue impregnando a los asistentes, gracias a una aparente sencillez no por ello menos comunicativa y que satisfizo ampliamente las expectativas de todos los asistentes.





Si Blas Picón y sus músicos nos mostraron la esencia del blues, ADRIAN COSTA y su banda dieron un giro de 360 grados. Blues potente y bien elaborado con un magnífico envoltorio sonoro. Tenía muchas ganas de volver a ver a Adrián después de su estancia en Estados Unidos y la verdad es que volvió a llenarme con su increíble técnica y buen hacer. El hombre de la eterna sonrisa en el escenario, que se entrega y disfruta con lo que hace, además de ser un gran profesional, demostró estar en plena forma tanto a la guitarra como a la voz, en un repertorio que abarcó todo tipo de blues con guiños a clásicos como “Just Your Fool”, pero también el groove más actual, baladas e incluso una ranchera mejicana. Mención especial para una banda de lujo con el grandísimo Víctor Puertas al piano, teclados y armónica, David Salvador al bajo, garantía de calidad, y el batería Willie 'Wuff' Maze de reconocida experiencia y que ha tocado junto a Big Pete y otros músicos de la factoría de Delta Groove. Un concierto que se hizo corto y que consiguió hacernos bailar y a la vez emocionarnos con la música de esos “monstruos” del escenario y que espero poder volver a ver muy pronto en directo.





El listón estaba muy alto y lo cierto es que por unos momentos me asaltó la duda de si RED HOUSE mantendrían en mismo nivel. La verdad es que no defraudaron en absoluto y fueron un increíble fin de fiesta. Son unos músicos totalmente profesionales, que saben lo que se llevan entre manos y dominan el escenario sabiendo en todo momento cómo conectar con el público. Bajo la batuta de Jeff Espinoza y Francisco Simón proporcionaron diversión sin olvidar en ningún momento su capacidad creativa y buen hacer en el escenario. Como no podía ser de otro modo, el climax llegó a su cénit cuando invitaron a subir al escenario a Mingo Balaguer (este año espectador en el festival) o Adrián Costa, en una apoteosis sonora que culminó el excelente festival que hemos disfrutado este año.



En definitiva, un Festival que gracias al esfuerzo de sus organizadores, poco a poco y sin aspavientos, va ganando en solera y calidad y que si las autoridades apuestan po él, puede convertirse en unos de los festivales punteros en el panorama del blues en España. ¡¡Gracias Cáceres por este gran festival!!

 

Texto y Fotos: Roser Blues




 


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