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III. mÉtodOs Y ENFOQUES DESDE LA Planificación HASTA LA gestión DE LAS REDES Y SITIOS DE ÁREAS proteGIDAS


  1. Antes de embarcarse en la planificación de áreas protegidas, los gobiernos o las organizaciones pertinentes elaboran una estrategia, en la cual se identifican, en general, las metas y objetivos potenciales para las áreas que deben protegerse, posiblemente en el contexto amplio del desarrollo sostenible. La estrategia propone las recomendaciones, medidas e inversiones necesarias para encarar cada objetivo y asignar un nivel de prioridad a cada medida. Esas recomendaciones suelen derivar en planes y programas.

A. Enfoques para fijar metas y prioridades para las áreas protegidas


  1. Los gobiernos, los donantes y las organizaciones de conservación reconocen que las oportunidades para crear y gestionar áreas protegidas son limitadas, y por lo tanto es necesario fijar las prioridades de manera sistemática, científicamente válida y transparente. En los tiempos modernos, particularmente en el mundo occidental, las estrategias de conservación se iniciaron concentrándose en las especies, primero para proteger las especies útiles contra la cosecha excesiva y luego para conservar las especies como dignas de protección por su valor intrínseco (Redford et al., 2003). Más tarde, se convirtieron en metas de la conservación ciertos biomas, hábitats o ecosistemas, como las selvas húmedas tropicales y los arrecifes de coral, a partir del reconocimiento tanto de la importancia de la conservación del ecosistema para proteger las especies como del valor de los “servicios del ecosistema”, como la estabilidad del agua y del suelo. La tenencia de la tierra y de los recursos naturales (propiedad, acceso y control) son importantes al determinar las opciones de conservación que se perseguirán (BirdLife International, 2001).

  2. En el contexto del Convenio, la planificación de las áreas protegidas se emprende como parte de la formulación de estrategias y planes de acción nacionales sobre la diversidad biológica. En este y otros contextos, se han propuesto y aplicado varios métodos para fijar prioridades en la última década o más. El alcance de esos métodos varía desde los enfoques mundiales a grandes pinceladas hasta los enfoques detallados nacionales e incluso locales. Los objetivos generales de la conservación se describen en términos tales como integridad ecológica, salud ecológica y sustentabilidad del sistema. Dentro de estos objetivos más amplios anidan conjuntos de objetivos y prioridades más específicos de conservación.

  3. Típicamente, las metas y prioridades de conservación se expresan geográficamente. Las prioridades geográficas varían considerablemente, según los criterios utilizados para determinarlas. En el Anexo I al Convenio sobre la Diversidad Biológica se presenta una lista indicativa de categorías de diversidad biológica importante para su conservación en los niveles genéticos, de las especies/comunidades y ecosistemas/hábitats. Los criterios biológicos más comunes incluyen la riqueza (cantidad de especies o ecosistemas en un área dada), la rareza, el grado de endemismo, la amenaza, la distintividad (cuánto difiere una especie de su pariente más próximo), la representatividad (con cuánta aproximación un área representa un ecosistema definido), la condición de intacto y la función (el grado en que una especie o ecosistema afecta la capacidad de persistencia de otras especies o ecosistemas). Otros criterios no biológicos incluyen la utilidad (elementos de la diversidad biológica de uso conocido o potencial para el género humano) y la viabilidad (factores políticos, económicos, institucionales o logísticos que influirán sobre el éxito de la conservación) (Johnson, 1995). Otros factores considerados frecuentemente incluyen las prioridades para: i) afrontar las amenazas a la diversidad biológica (p.ej., especies exóticas invasoras, cambio climático); ii) enfoques de intervención (p.ej., programas alternativos de subsistencia); iii) metas acordadas (p.ej., reducir significativamente la pérdida de diversidad biológica antes de 2010) y iv) áreas que requieren cooperación internacional (p.ej., métodos de supervisión, áreas protegidas transfronterizas).

  4. Esos criterios pueden aplicarse a escala mundial, regional o nacional, dependiendo del alcance y objetivo de la institución que los aplique. Las organizaciones internacionales de conservación y los donantes han aplicado muy activamente esas prioridades a escala mundial, pero también han asistido a los países para fijar prioridades a escala nacional. A medida que uno se desplaza del nivel mundial al nacional, resultan factores determinantes los aspectos prácticos de las demandas que se disputan las tierras y los recursos financieros. Quizás sea necesario utilizar criterios e inquietudes científicos como punto de partida para fijar prioridades sobre áreas protegidas, pero rara vez son la conclusión sobre el terreno, particularmente en los países en desarrollo.

  5. Los enfoques más conocidos son los siguientes:

    1. El enfoque “punto de máxima concentración” utiliza dos criterios, el endemismo y la amenaza, dando prioridad a las áreas con elevados niveles de endemismo y amenaza. Los puntos de máxima concentración se caracterizan como los que poseen como mínimo 1 500 especies endémicas de plantas y una pérdida de por lo menos un 70 % de su hábitat natural;

    2. El enfoque “terreno virgen importanteconcede prioridad a los ecosistemas tropicales de gran diversidad biológica, pero se concentra en aquellas áreas que aún conservan una naturaleza “inmaculada”, donde se conserva más del 75 % de la vegetación natural original y las densidades de la población humana son inferiores a cinco habitantes por kilómetro cuadrado. Siguiendo esos criterios, se han identificado 24 áreas vírgenes;

    3. El enfoque “país con megadiversidad” es, como lo describe Conservation International, “un método basado en los países destinado a atraer la atención hacia la conservación de la diversidad biológica en los primeros 17 países del mundo en cuanto a diversidad de especies y endemismo” (Mittermeier et al. 1998);

    (d) El programa “Global 200” del WWF intenta alcanzar la representación de los principales tipos de hábitat y usa las “ecorregiones” como unidad de análisis. Entre los criterios de selección de las ecorregiones prioritarias figuran la riqueza de especies, el endemismo, una singularidad taxonómica superior (p.ej., géneros o familias únicos, especies relictas de comunidades, linajes primitivos), fenómenos ecológicos o evolutivos inusuales y la rareza mundial del principal tipo de hábitat;

    (e) El sistema de fijación de prioridades “Bosques de frontera”desarrollado por el World Resources Institute (WRI) se concentra en identificar y proteger los grandes bosques naturales intactos que quedan en el mundo, que están “relativamente inalterados y son lo bastante grandes como para mantener toda su diversidad biológica, incluso poblaciones viables de las diversas especies asociadas con cada tipo de bosque.” (Bryant et al. 1997);

    (f) El enfoque Important Bird Area [área aviaria importante] (IBA) desarrollado por BirdLife International utiliza un taxón específico – las aves – para establecer prioridades mundiales de conservación. Los criterios iniciales se concentran en identificar áreas importantes para las especies cuya conservación inquieta a nivel mundial, conjuntos de especies de ámbito restringido y especies restringidas por su bioma, y los principales sitios de congregación. Usando este método, BirdLife ha identificado unos 7000 sitios IBA en 130 países (BirdLife International, 2002). El enfoque IBA también se ha usado en el nivel nacional;

    (g) El Convenio de Ramsar sobre los humedales ha establecido criterios para identificar los humedales de importancia internacional2/ En este sistema, los humedales prioritarios incluyen los que son “ejemplos representativos, raros o únicos de un tipo de humedal natural o casi natural” o que tienen especial importancia para la conservación de las especies amenazadas, las comunidades ecológicas amenazadas, poblaciones importantes de plantas y animales, o protegen especies en etapas críticas de sus ciclos vitales. Además, existen criterios específicos basados en la importancia de los humedales para las aves acuáticas y los peces. Hasta el 6 de abril de 2003, se han designado 1 308 sitios de humedales en las 138 Partes contratantes en el Convenio, que totalizan 110,1 millones de hectáreas, para incluirlos en la Lista de humedales de importancia internacional de Ramsar. 3/. Los criterios para designar humedales de importancia internacional se usan también en el nivel nacional;



        (h) La Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural (Convención sobre el patrimonio mundial) compromete a sus Partes para proteger ejemplos notables de la diversidad natural y cultural del mundo. Se requiere a los Estados Partes en la Convención que identifiquen y delineen áreas de patrimonio cultural y natural dentro de su territorio. Hasta la fecha, 175 Estados han ratificado la Convención, que cuenta con 172 sitios naturales y mixtos (o sea, que posean valores naturales y culturales); 4/

        i) El Programa sobre el Hombre y la Biosfera, establecido en 1970 en el marco de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), ha iniciado una red mundial de áreas protegidas terrestres y costeras y marinas conocidas como “Reservas de la biosfera”, creada para fomentar una relación equilibrada entre las personas y la naturaleza. Desde los inicios, el objetivo era identificar un sistema mundial de áreas designadas constituido por ecosistemas representativos que brindara la cobertura biogeográfica más amplia posible, asegurando así la conservación sistemática de la diversidad biológica. Los sitios son propuestos por comités nacionales y deberían ser normalmente representativos de una región biogeográfica importante; contener paisajes, ecosistemas, especies o variedades que necesiten ser conservadas; ofrecer oportunidades de demostrar enfoques de desarrollo sostenible dentro de las regiones más grandes donde están situados; ser de tamaño apropiado para servir a las tres funciones mencionadas y poseer un sistema apropiado de zonación con un área (o áreas) núcleo legalmente constituidas que se dediquen a la protección a largo plazo, una zona (o zonas) intermedias claramente identificadas y un área externa de transición. Actualmente, hay más de 400 sitios en la red.



  1. Los estrechos vínculos entre los planes de sitios y las estrategias más amplias de conservación son fundamentales para mantener el plan pertinente para las necesidades y enfoques de la conservación, descritos a menudo en las estrategias y planes de acción nacionales. De no lograrse eso, los planes no reciben apoyo o simplemente no encuentran eco en la población (BirdLife International 2001).
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