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Consello da cultura galega


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Noticia do suicidio de José Ruibal Nieto

Reproducimos deseguido a noticia do suicidio de José Ruibal Nieto tal e como apareceu no semanario habaneiro Follas Novas.



Contidos:
- Follas Novas, n.º 26, A Habana, 28 de novembro de 1897, p. 1



CONSELLO DA CULTURA GALEGA

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D. JOSÉ RUIBAL Y NIETO
El viernes a las cuatro de la tarde y en una de las dependencias del Banco Español, puso fin a sus días por medio del revólver, el que fue nuestro amigo muy respetable y querido don José Ruibal y Nieto, una de las personalidades más prestigiosas y salientes de la colonia gallega de esta isla, por cuyo progreso y brillantez trabajó muchos años atrayéndose la general estimación de todos sus coterráneos que lo llevaron a los principales puestos de sus organismos regionales.
En la actualidad y desde hace algún tiempo, figuraba el señor Ruibal en el Banco Español en uno de los cargos de más confianza de nuestro primer establecimiento de crétido, el de jefe de la Sección de Contribuciones, en el cual tuvo ocasión de demostrar sus vastos conocimientos en administración, su inteligencia excepcional y su no igualado celo donde quiera que fijase la acción de sus actividades.
Cerebro perfectamente equilibrado en el cumplimiento del deber y ordenado entendimiento en todas aquellas cosas que solicitaban su concurso, no fue, no obstante, modelo de equilibrio al buscar en el cañón de un arma la solución de para nosotros desconocidos sufrimientos que rindieron aquella voluntad enérgica y le sugirieron esa violenta liquidación que realiza a veces el hombre con la vida, dejando tras de sí un insondable mar de lágrimas.
Porque el señor Ruibal, padre amantísimo y modelo de padres, además, se va del mundo llevándose consigo las alegrías todas de un hogar hoy enlutado, donde los tiernos frutos de su amor, lanzados a un porvenir incierto, esconderán la llorosa carita en el seno de la pobre madre, cansados de llamar inútilmente y sin consuelo a aquel que lo era para ellos todo en este mundo: fuerza, ejemplo, consejo, amor… todo lo que al faltar bajo el techo de la familia moral y cristiana, abre la puerta a los días sin sol y sin pan, a las amarguras ignoradas, al miedo al porvenir que se cierra en los horizontes negros, tal como si el padre fuera el sol y al ocultarse, lo dejara todo envuelto en las tinieblas.
Porque la vida guarda en su triste realidad grandes burlas y grandes decepciones, aquel que dio por los suyos, y por su pueblo, y por sus coterráneos cuanto podía dar; actividad, entusiasmo, patriotismo, energía nunca rendida, parece hacer una muda invitación, al partir, a esos sus amigos, sus paisanos, sus compañeros de directiva en la región y del trabajo y laboriosidad en el centro al cual debía su pan cuotidiano; parece decirles al hundirse para siempre bajo la mole de tierra que es casi siempre la mole espantable del olvido: −Yo me voy; pero ahí quedan esos pedazos de mi alma: no los abandonéis como yo no os abandoné nunca a vosotros.
Hoy se presenta ocasión propicia de demostrar al señor Ruibal en la muerte, la verdadera suma de afecto y de adhesión de que gozó en la vida. La colonia gallega de la Habana, de la isla de Cuba, no puede permitir que en el hogar del meritísimo gallego señor Ruibal, penetre el hambre; porque el señor Ruibal pasó por este mundo remediando el hambre agena, vaciando sus bolsillos para toda obra a favor de la desgracia o del país en que nació, siendo el primero en todo aquello que reclamara su concurso individual en pro del prestigio y de la brillantez de la obra común.
La colonia gallega ni contaba ni contará en lo sucesivo con muchos hombres del valer, del corazón y de la buena voluntad del señor Ruibal, quien ha caido rendido en la lucha y no sin haberse defendido como se defienden los corazones honrados y animosos. No queremos penetrar en el sagrado de agenos dolores, no siempre comprensibles para el vulgo que juzga ordinariamente por las apariencias; pero sean las que quieran las causas que originaron la muerte trágica del bondadoso y entusiasta conterráneo, su vida por Galicia, su esfuerzo constante por el lustre de la tierra natal, son suficientes títulos a que la colonia gallega, sin necesidad de excitaciones que roban expontaneidad y mérito al arranque generoso, haga algo digno del muerto a favor de los vivos que llevan su apellido honrado, que jamás deslució una mala acción.
Follas Novas, al echar su puñado de tierra cristiana sobre el cadáver del Sr. Ruibal, a quien profesó sincerísimo afecto y supo admirar en todo tiempo por sus nobles trabajos en beneficio del país gallego, se asocia desde ahora con buena voluntad a cualquier pensamiento que en favor de los supervivientes se realice.
Descanse en paz el infortunado amigo y sirvan estas líneas de expresión cariñosa y honda de nuestra pena rendida a la inconsolable famila del muerto.

Follas Novas, nº 26, 28/11/1897, p. 1


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