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Consejo permanente de la oea/Ser. G organización de los estados americanos cp/cajp-1999/02


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CONSEJO PERMANENTE DE LA OEA/Ser.G

ORGANIZACIÓN DE LOS ESTADOS AMERICANOS CP/CAJP-1999/02

18 noviembre 2002

COMISIÓN DE ASUNTOS JURÍDICOS Y POLÍTICOS Original: español

PRESENTACIÓN DEL DIRECTOR EJECUTIVO DEL CENTRO DE

DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE (CEDHA)

SOBRE EL TEMA DE LA RESOLUCIÓN AG/RES. 1896 (XXXII-O/02)

“DERECHOS HUMANOS Y MEDIO AMBIENTE EN LAS AMÉRICAS”


Presentación de Jorge Daniel Taillant

Del Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente (CEDHA)

Ante el Comité de Asuntos Jurídicos y Políticos

21 de noviembre, 2002

Estimados Representantes de los Estados Americanos, de la Secretaría General de la OEA, de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, de la Unidad para el Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, de otras Agencias de la OEA presente, y los miembros de la sociedad civil hoy presentes en esta importante reunión.


Agradezco ante todo a los miembros del Comité Jurídico y Político esta importantísima oportunidad de intervenir en esta sesión y compartir con ustedes nuestras reflexiones sobre el estado del vínculo entre los derechos humanos y el medio ambiente en el continente y en el mundo.
El Centro de Derechos Humanos y Medio Ambiente, la organización a la cual yo represento, estudia el efecto de la degradación ambiental en las personas y en particular nos avocamos al fortalecimiento de mecanismos de protección de derechos humanos afectados por la degradación ambiental. En nuestra labor, estamos trabajando con la OEA desde ya hace varios años en la promoción de este vínculo. El año pasado, ante este mismo foro, presentamos una serie de recomendaciones a la OEA, resultado de una reunión de expertos en derechos humanos y medio ambiente, sobre como la OEA puede fortalecer su conocimiento, su agenda y su accionar sobre el fortalecimiento de este vínculo. Desde entonces y con la colaboración de los Estados del Hemisferio, hemos logrado mediante múltiples resoluciones de la Asamblea General, comprometernos a profundizar nuestro conocimiento sobre esta temática.
Se puede destacar por ejemplo,


  • Las Resoluciones 1819 y 1896, que específicamente abordan la relación entre derechos humanos y medio ambiente,

Pero también debemos notar otras resoluciones que abordan dinámicas del desarrollo que son intrínsicamente relacionadas con el vinculo entre los derechos humanos y el medio ambiente, como por ejemplo, entre otras:


La Resolución 1774, sobre discriminación y racismo

La Resolución 1775, sobre problemas migratorios de trabajadores

La Resolución 1780, sobre Derechos de Pueblos Indígenas

La Resolución 1791, sobre Ensayos Nucleares

La Resolución 1803, sobre Desastres Naturales

La Resolución 1807, sobre Ciencia y Tecnología

La Resolución 1808, sobre Desarrollo Sostenible

La Resolución 1818, sobre Defensores de Derechos Humanos

La Resolución 1821, sobre los Efectos Socioeconómicos del Cambio Climático

La Resolución 1828, sobre el Funcionamiento de Protección de DDHH


Y Digo “hemos logrado estas resoluciones” porque entiendo que este proceso de reconocimiento hemisférico del vínculo que existe entre los derechos humanos y el medio ambiente, ha sido un proceso de estrecha colaboración entre sociedad civil y estados, y refleja la importante armonización y sintonización que estamos logrando entre la agenda de la sociedad civil y la voluntado política de los Estados. En este sentido quiero agradecer mi presencia en este foro y la oportunidad que ustedes, los estados y nuestros representantes a nivel hemisférico, nos brindan.
Naciones Unidas también viene trabajando en este sentido, y nosotros participamos con el Alto Comisionado y con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en la elaboración de recomendaciones sobre maneras institucionales de fortalecer el vínculo entre derechos humanos y medio ambiente al nivel global. Hemos logrado que Naciones Unidas también se acerque a la OEA para estudiar este tema. Hace solamente unos días, la Relatora Especial de la ONU sobre Movimientos Transfronterizos de Tóxicos, por invitación nuestro, estuvo en la OEA hablando sobre el efecto de la degradación ambiental en las personas en el continente Americano. Les advierto que a raíz de este encuentro se produjeron numerosos estudios y publicaciones sobre el estado de derechos humanos y medio ambiente que pueden consultar para mayor información. Están disponible en: www.cedha.org.ar/hr-env-hearing-oas.htm

El Estado del Medio Ambiente y los Derechos Humanos en El Hemisfério:
Las violaciones a derechos humanos originadas en problemas ambientales revisten una extrema gravedad porque que afectan a grupos de personas y a comunidades enteras. Tienen continuidad en el tiempo y efectos que se multiplican afectando los derechos de las generaciones actuales y futuras.
Son en especial los sectores más desposeídos, quienes soportan, las consecuencias de la degradación ambiental, lo que se denomina, discriminación o racismo ambiental. Sistemáticamente se contamina, se degrada, y se ocultan las consecuencias que los daños ambientales provocan sobre la vida, la salud y otros derechos humanos. Se estima que más de 4 millones de personas en Centro América están expuestas a pesticidas peligrosos.
La indefensión de las víctimas de degradación ambiental es casi absoluta, estas sufren una suerte de invisibilidad, no son percibidas como tales y por lo tanto no reciben ninguna protección por parte del sistema de derechos humanos. Sin embargo la realidad nos muestra a gritos la dimensión y gravedad del problema: en las regiones pobres del mundo uno de cada cinco niños no vivirá para ver su quinto cumpleaños, esto como consecuencia de problemas ambientales subsanables. Estos 11 millones de niños muertos no son tenidos como víctimas y por lo tanto no reciben protección por parte de los sistemas de derechos humanos. Tanto ricos como pobres mueren diariamente en nuestro hospitales públicos y privados, de cáncer de todo tipo, de infecciones, y enfermedades, por causas que a veces desconocemos pero que en muchos casos tienen que ver con al degradación ambiental y la contaminación de nuestra agua, nuestras tierras y nuestro aire.
La degradación ambiental no tiene fronteras y afecta a millones de habitantes en nuestro hemisferio. Cada vez más los riesgos ambientales, los desastres ambientales, y la explotación insostentible de recursos naturales, nuestra riqueza continental afecta la vida de niños y mujeres, de familias pobres y ricas. El problema ya no es de algunas comunidades marginadas, o de algunos pueblos más expuestos que otros, como por ejemplo los caribeños que corren riesgo hasta de desaparición por el calentamiento del planeta y la suba de los océanos. El problema es de todos. Solamente debemos pensar en los problemas respiratorios de nuestra grandes ciudades como Santiago y México, o nuestros puertos contaminados de Buenos Aires y Río, o nuestras comunidades indígenas de Centro América y de la Amazonas cuyos habitantes viven continuas deformaciones y degradaciones de sus habitats.
El problema es de todos y todos tenemos responsabilidades de atenderlo. Y no es simplemente un problema de recursos naturales para quienes amamos los bosques y los ríos. El problema es económico, pues la riqueza del continente con respecto al resto del mundo, es nuestra riqueza natural. La degradación ambiental afecta nuestro bienestar personal, nuestra economía, además de dañar nuestra agua potable, nuestro aire, y tiene impactos muchas veces irreversibles en nuestra salud, y nuestra calidad de vida. Y para los que dicen que no podemos apartarnos de las presiones de desarrollarnos ante un primer mundo tecnológicamente y económicamente avanzado debemos reconocer el poder de negociación que tenemos como principal proveedor de recursos naturales y valorar un recurso sin el cual no podemos vivir ni persistir.
La esperanza que tenemos es que contamos con los medios para proteger a nuestro habitat y a nuestra persona. Tenemos legislación importante, avanzada, la más avanzada del mundo quizás, es apropiada y tenemos mecanismos de protección de nuestros derechos que pueden y deben atender a este problema. Es preciso que profundizemos nuestro entendimiento de los efectos de la degradación ambiental en las personas y que colaboremos a nivel hemisférico en la protección de la armonía delicada que existe entre nuestro medio ambiente y nuestra propia persona.

Acciones en la OEA

Donde estamos desde que la OEA resolvió en su Resolución 1819 en junio del 2001, de estudiar en colaboración con organismos del sistema interamericano, el vínculo entre los derechos humanos y “reconocer la necesidad de promover la protección del medio ambiente y el pleno goce de todos los derechos humanos”?


Hemos visto, desde las resoluciones 1819 y 1896,


  • Un claro y creciente reconocimiento de que el vínculo entre el medio ambiente y los derechos humanos es innegable; y que la degradación ambiental afecta de manera directa al goce efectivo de los derechos humanos;

  • El Sistema Inter-Americano de Derechos Humanos (la Corte y la Comisión) han resuelto en diversas oportunidades reconociendo este vínculo;

  • Las diversas instituciones en la OEA se están buscando armonía. Tuvimos una Audiencia General recientemente en la que colaboraron representantes de la Comisión Inter-Americana y de la Unidad de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente, intercambiando información sobre la relación medio ambiente – derechos humanos;

  • Hemos profundizado nuestro conocimiento sobre este vínculo mediante estudios recientes sobre el estado de la degradación en las Américas y el efecto en las personas, que han sido recibidos por organismos de la OEA;

  • La OEA ha reconocido por ejemplo, que existe una alarmante persecución de defensores del medio ambiente en el continente cuyos derechos humanos han sido violados por su accionar en defensa del medio ambiente;

  • Hay mayor comunicación entre los actores de la OEA en DDHH y medio ambiente con otros organismos globales como el Alto Comisionado de Derechos Humanos y el PNUMA;

  • Ha habido pasos concretos de la OEA y de los Estados Miembros a fin de facilitar la participación de la sociedad civil y empezar a abrir espacios para asegurar libre acceso a información y proceso en el continente;

  • Hubo un acuerdo (type II partnership) en la Cumbre de la Tierra (WSSD) entre Estados Latinoamericanos y Europeos, que aún se está finalizando sobre la promoción de Derechos Humanos y el Medio Ambiente.


¿Cómo seguimos este proceso?

Claramente la OEA debe continuar a profundizar su entendimiento sobre el vínculo que existe entre los derechos humanos y el medio ambiente. Y debe asegurar que los mecanismos de protección del medio ambiente y de los derechos humanos sigan explorando una mayor colaboración y armonización.


Recomendamos:


  1. Crear acciones de monitoreo permanente de impactos de degradación ambiental en los derechos humanos;

  2. Que se fortalezcan mecanismos de participación, tanto interestatales, como para la sociedad civil, regionales y nacionales, en las diversas instancias de la OEA y en procesos tales como el ALCA y las Cumbres;

  3. Q

    ue se estudie sobre la seguridad hemisférica y como se ve afectada desde el punto de vista ambiental (y su impacto en las personas);



  4. Que se estudie la valorización económica de los recursos naturales afectados por la degradación ambiental;

  5. Que se busque mayor coordinación y acercamiento programático y de personal con sus contrapartes de Naciones Unidas (particularmente PNUMA y el Alto Comisionado de Derechos Humanos);

  6. Que se logre mayor coordinación y armonización entre agencias de la OEA, por ejemplo, entre CIDH, la Corte Inter-Americana y la Unidad para el Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente;

  7. Que los Estados den a las agencias de la OEA el mandato para formular agendas de colaboración y trabajo juntos;

  8. Que se establezcan los términos sobre como la Comisión y la Unidad para el Desarrollo Sostenible deben abordar derechos humanos y medio ambiente;

  9. Que los Estados vuelvan a reconfirmar y resolver su determinación de profundizar su conocimiento y tomar acciones concretas sobre el fortalecimiento del vinculo entre derechos humanos y el medio ambiente en el continente.




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