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Temporada Nº 58



Exhibición Nº

7445 7446
Cine

GAUMONT

Con el apoyo del INCAA y la gerencia de Espacios INCAA

  • Fundado por Salvador Sammaritano

  • Fundación sin fines de lucro

  • Miembro de la Federación Argentina de Cine Clubes

  • Miembro de la Federación Internacional de Cine Clubes

  • Declarada de interés especial por la Legislatura de la Ciudad de Bs. Aires

Usted puede confirmar la película de la próxima exhibición llamando al 4825 4102 o escribiendo a: ccnucleo@hotmail.com

Buenos Aires, martes 7 de junio de 2011

Todas las películas que se exhiben deben considerarse Prohibidas para menores de 16 años


VEA CINE EN EL CINE – VEA CINE EN EL CINE - VEA CINE EN EL CINE


mine vaganti

(Italia, 2010)

Dirección: Ferzan Ozpetek. Guión: Ivan Cotroneo, Ferzan Ozpetek. Dirección de fotografía: Maurizio Calvesi. Diseño del film: Andrea Crisanti. Música original: Pasquale Catalano. Montaje: Patrizio Marone. Mezcla de sonido: Roberto Moroni. Dirección de arte: Carlo Rescigno. Vestuario: Alessandro Lai. Elenco: Riccardo Scamarcio (Tommaso Cantone), Nicole Grimaudo (Alba Brunetti), Alessandro Preziosi (Antonio Cantone), Ennio Fantastichini (Vincenzo Cantone), Lunetta Savino (Stefania Cantone), Ilaria Occhini (abuela), Bianca Nappi (Elena), Carmine Recano (Marco), Massimiliano Gallo (Salvatore), Paola Minaccioni (Teresa), Gianluca De Marchi (Davide), Mauro Bonaffini (Massimiliano), Giorgio Marchesi (Nicola), Matteo Taranto (Domenico), Gea Martire (Patrizia), Daniele Pecci (Andrea), Carolina Crescentini, Elena Sofia Ricci (Luciana Cantone), Giancarlo Monticelli (Raffaele Brunetti), Crescenza Guarnieri (Antonietta), Emanuela Gabrieli (Giovanna), Joselito Gargasole, Totò Costantini, Giampaolo Morelli (Mancini), Patrizia Carla Guido, Cosimo Tomanulo, Ermanno Spera, Barbara De Matteis, Claudio Cozzolino, Loredana Limblici, Ludovica Centonze, Aurora Persano, Dario Bandiera. Producción: Gianluca Leurini, Domenico Procacci. Productoras: Fandango, Rai Cinema, Apulia Film Commission, Provincia di Lecce. Duración: 110’.
Este films se exhibe por gentileza de CDI Films


El Film

El realizador Ferzan Ozpetek vuelve al pasado, a las comedias a base de grandes banquetes y terrazas que se asoman a los arrepentimientos (y como siempre algún remordimiento), con Mine vaganti, con la cual cierra la paréntesis dramática de Un giorno perfetto y deja Roma, escenario hasta ahora de casi todas sus películas, para rodar en Salento, soleada, barroca y “menos desconfiada hacia el extranjero y el distinto que el resto de Italia”. En esta zona, que forma parte de la región meridional de Apulia, detonan las minas (no literales, claro está) a las que hace alusión el título, deshaciendo tabúes. Así, Tommaso (Riccardo Scamarcio), de vuelta a casa tras cursar estudios universitarios en Roma, decide confesar de una vez por todas a su familia, una rica dinastía de fabricantes de pasta, lo que hasta ahora no había querido decir, que es gay. Sin embargo, se le adelanta con otra inesperada confesión su hermano (Alessandro Preziosi), que se convierte en el “objeto del escándalo” desheredado en su lugar.

“Tommaso es el centro sobre el cual rota la película, pero es una comedia coral”, explica Ozpetek, que firma el guión junto a Ivan Cotroneo. El realizador demuestra nuevamente su maestría a la hora de dirigir actores, capaz de sacar lo mejor tanto de grandes intérpretes como Ennio Fantastichini (que en No basta una vida era un homosexual orgulloso de serlo y en aquí interpreta al escandalizado padre de familia) como de actores de reparto, entre los cuales destaca Daniele Pecci, que encarna a uno de los locos amigos del protagonista.

En comparación con sus anteriores éxitos (El hada ignorante, además de la mencionada No basta una vida), los vínculos de sangre ganan importancia frente a la familia afectiva. Culpa o mérito, explica el director, “de la edad, con 51 años sientes la exigencia de dar una mayor importancia a la relación con los padres. Mi padre murió y creo tener algunas cuentas pendientes con componentes de mi familia”. Cuentas pendientes con la familia, pero también con la sociedad. “Estamos en 2010, no en el año 2000”, se dice en la película, lo cual sugiere un cambio en las costumbres en estos últimos diez años. “Entonces éramos todos más optimistas, más abiertos, se aceptaban muchas cosas con gran facilidad. Luego llegó el 11 de septiembre, los años de la era Bush”.

Afortunadamente, quedan las mujeres, con su humanidad. Como la abuela del protagonista Ilaria Occhini, que le dice “que se equivoque siempre por sí mismo” o la solterona tía Elena Sofia Ricci (“es más difícil quedarse callados que decir lo que se piensa”). Portadoras del sentido común que al final se entrelaza con los ritmos y la sabiduría oriental (de hecho, el director es originario de Turquía).

(Gabriele Barcaro, extraído de www.cineeuropa.org)
Mine vaganti explora de manera divertida la historia de dos hermanos gays que tratan de hallar la felicidad dentro de una familia tradicional italiana reacia a aceptar sus elecciones de vida. Combina el drama familiar y la farsa, y aborda el argumento con calor, humor y gracia." Con estas palabras, el jurado del Tribeca Film Festival de Nueva York justificaba hace poco más de un año la entrega de un premio especial al más reciente trabajo de Ferzan Ozpetek, con el que el realizador ítalo-turco introdujo algunas variaciones en su festejado cine de sentimientos. Cambios de tono y de escenario, fundamentalmente, ya que en este caso ha filmado en el Sur, lejos de su entrañable Roma (ciudad en la que reside desde que llegó de Estambul en 1976 y que sabe retratar con excepcional sensibilidad), y se ha volcado a la comedia, después de dos obras de fuerte contenido dramático, como Cuore sacro, en torno de un caso de altruismo extremo próximo al delirio místico, y Saturno contro, otra historia sobre una comunidad de amigos, alterada por la muerte y obligada a elaborar el duelo. La primera no tuvo buen eco comercial en Italia y fue poco y nada difundida en el exterior; la segunda, lamentablemente, sólo se exhibió aquí en ciclos de preestrenos italianos. Mine vaganti, que se conocerá en las próximas semanas, marcará pues, a seis años del estreno de La ventana de enfrente, el reencuentro con un cineasta que desde el principio y con apenas tres títulos supo ganarse la admiración de un apreciable sector de público local.

Ozpetek, que últimamente ha ingresado en el mundo de la ópera, fue una revelación en Italia cuando en 1997 estrenó El baño turco, en la que resumía en trazos sutiles el contraste entre sus dos culturas y sumaba a su refinamiento oriental la elegancia casi displicente de su patria adoptiva.

La sinceridad y la afectuosa naturalidad con que abordaba el tema gay -una constante en su cine, así como las pequeñas comunidades de amigos (él las llama tribus) que suelen asumir en sus relatos el papel de la familia- fueron también decisivas para cautivar a un público sensible y abierto, que después se multiplicó con El hada ignorante (2001) y La ventana de enfrente (2003), y que ha vuelto a aplaudirlo con Mine vaganti, en la que se despoja de los tintes melodramáticos y se divierte descubriendo secretos y mentiras de una familia de industriales de la pasta en la Apulia. Y aunque el conflicto (o mejor: la situación explosiva) se produce cuando un inesperado destape acerca de la condición sexual de cada uno estalla a la hora de decidir quién entre los hijos varones debe hacerse cargo de la conducción de la tradicional empresa, Ozpetek insiste en que no se trata de un film sobre la homosexualidad. "Lo que me propongo -ha dicho- es echar una mirada, espero que madura y divertida, sobre el gran tema de la familia. Que sigue siendo misterioso y estimulante, a pesar de todas las transformaciones sociales." No faltará, cabe presumirlo, la clásica escena de la reunión en torno de la mesa y los platos humeantes. Que las familias de Ozpetek, las unidas por lazos de sangre o las que liga el puro afecto, celebran como un ritual en casi todas sus historias. Y que aquí, entre fabricantes de pasta, se hacen poco menos que insoslayables.

(Fernando López, 6 de abril de 2011, extraído de www.lanacion.com.ar)


Una bomba de relojería, este es el significado que más se acerca a la expresión italiana Mine vaganti. El título anuncia el efecto que causará la noticia que el protagonista de la película va a confesar ante sus parientes en su vuelta desde Roma a su pequeña ciudad natal: es homosexual, con novio y va a intentar ser escritor, por tanto, abandona el negocio familiar. No obstante, inesperadamente, en el momento en el que va a sincerarse durante la cena, será interrumpido por su hermano quien se encargará de hacer volar por los aires la aparente paz del hogar. A partir de este momento, el director turco-italiano pone de relieve el enfrentamiento entre el estilo de vida de un pueblo tradicional, en el que priman las apariencias, y el de la generación de jóvenes que han vivido en las grandes ciudades y deciden seguir su propio camino en busca de la felicidad, dejando las máscaras del falso bienestar.

Con la revelación de su hermano, Tomasso se ve obligado a cambiar sus planes y permanecer con su familia, volviendo a ser quien no es y encargándose de la fábrica de pasta de su padre. Con Tomasso encerrado entre sus parientes, Ferzan Ozpetek se adentra en el ambiente familiar para hacer una radiografía costumbrista pero muy estereotipada de la vida en las pequeñas aldeas que siguen ancladas en los valores del pasado. Es entonces cuando Tengo algo que deciros deja de ser comedia y se convierte hasta el final en una dramedia, alternando momentos divertidos y originales con secuencias que buscan desesperadamente la risa con gags rancios, propios de una comedia de los años cincuenta, que parecen intentar justificar la etiqueta de comedia con la que se ha comercializado.

El personaje de la abuela es el más atractivo y su pasado, junto a la relación actual con su nieto, sirve al director para transmitir la idea de la película y hacer reflexionar al espectador sobre si merece vivir una vida bajo las órdenes de los demás y la presión asfixiante de las apariencias. La película nos muestran en distintos flashbacks la historia frustrada de la abuela que, por seguir las órdenes de otros, no pudo vivir su vida junto a su verdadero amor. Este personaje sirve de contrapunto al resto de la familia y de apoyo a Tomasso que se encuentra en el mismo enclave vital en el que ella dio el paso equivocado.

Otro de los aciertos de la película son algunos personajes secundarios que funcionan muy bien a nivel individual: la tía de Tomasso y su cuñado ofrecen los momentos más divertidos de la película. La realización de la película, con los travellings envolventes y el calidez del lugar elegido para filmar, consigue que el espectador se traslade a la atmósfera de la historia, consiguiendo un nivel más alto de implicación.



(Blanca Paz García, extraído de www.enclavedecine.com)
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