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Cocinémonos un mejor 2005


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Año 7, No. 74

Guatemala, diciembre/2004






en portada


cocinémonos

un mejor 2005




editorial

Visión a futuro

entrada

  • Hasta dónde sí, hasta dónde no... (Rosalinda Hernández Alarcón)

  • Sumario noticioso

la médula

  • El proceso del '96 (Andrea Carrillo Samayoa)

  • Cambia... de a pocos, todo cambia (Andrea Carrillo Samayoa)

  • Transformaciones en los hombres: Algunos del diente al labio, otros desde el corazón (Myra Muralles)

la lupa

  • Del discurso a la práctica (Wendy Santa Cruz)

foto-reportaje

  • Hmmm... ¡los tamales! (Andrea Carrillo Samayoa)

la paseante

  • Hacia la democratización de la cultura (Anabella Acevedo)

  • «Insurgentes»: La vigencia de la utopía (Andrés Cabanas)

  • Con pecado concebida (Andrea Aragón)

esta boca

es mía

desamarrar

la historia

  • Ojos que no ven, corazón que sí siente (Lucía Escobar y Claudia Navas)

aquí y ahora

  • Campesinas e investigadoras comparten experiencias

  • "Nos reservamos el derecho de admisión"

  • Tejiendo redes (Jacqui Torres)

  • Genocidio, la máxima expresión del racismo (Gladys Hernández)

reportajes

  • Cinco décadas después de Árbenz (Amy North, Isabel Solís, Marta Gutiérrez y Ana López)

  • Nuestros muertos viven en la memoria (Anamaría Cofiño K.)

movida departamental

  • Niñas de 60 y más...

internacional

  • ¡Cuidado, el machismo mata! (Karla Amaya e Inés Rummel)


Editorial—

Visión a futuro
Sin duda alguna, la reelección de George W. Bush debe continuar siendo motivo de preocupación y alerta para todo grupo o persona progresista. Los últimos cuatro años han demostrado los peligros de que la primera potencia mundial esté gobernada por un individuo influenciado más por supuestos "valores" religiosos y la agenda de los fundamentalistas de su país, que por auténticos deseos de ejercer un poder que realmente contribuya a una mayor justicia económica y social en el mundo.

Bajo una falsa bandera de democracia y libertad, esos "valores" han llevado guerra, desolación y miseria a muchos rincones de la Tierra. También es evidente que la decisión de aquel gobernante de cancelar financiamientos federales para programas de planificación familiar en otros países, lejos de cumplir su propósito manifiesto, está aumentando los abortos clandestinos y provocando más muertes maternas e infantiles, a raíz del cierre forzoso de numerosas clínicas necesarias para la salud femenina. Todo lo contrario del discurso oficial, allá en el Norte, acerca de la defensa de los derechos de las mujeres y la niñez.

La agenda del gobierno de los Estados Unidos no sería tan preocupante si una buena parte del mundo hubiera dejado de ser el patio trasero de esa nación. No siendo ése el caso, muchos países pobres (y presidentes arrastrados) continúan siendo obligados a obedecer los mandatos del círculo de poder de la primera potencia, en buena medida a través de las políticas del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial del Comercio.

Las cosas no pintan nada bien para el cada vez más jodido mundo en desarrollo. Si en el 2000 Bush se adueñó del planeta sin el genuino aval del pueblo estadounidense, ya veremos lo que llegará a hacer sintiéndose apoyado por su gente. Que el cielo nos proteja, y ojalá ese pueblo adquiera un poco de sabiduría en los próximos cuatro años.

Los tiempos que estamos viviendo nos marcan líneas de acción no siempre claras que necesitan ser definidas si como movimientos sociales queremos que nuestro trabajo ayude a forjar los cambios que Guatemala necesita, a pesar de aquel país del Norte.

Dado que toda transformación profunda debe empezar en la propia casa, en laCuerda recientemente hemos vuelto a reflexionar acerca del futuro. Estamos analizando y redefiniendo prioridades, pues consideramos que nuestro trabajo periodístico debe responder a los tiempos que vivimos, reflejando los valores y principios feministas que son la razón de ser de nuestro colectivo.

Creemos que esas reflexiones deben traducirse en una esmerada acción política orientada a avanzar la agenda feminista, a la vez de forjar alianzas estratégicas que coadyuven a satisfacer las necesidades de este país y los objetivos del movimiento social guatemalteco.

En ese marco, hemos acordado centrar nuestra acción política en tres ejes: el ámbito socioeconómico, la sexualidad y la lucha contra el racismo. Todo ello atañe a la sociedad en su conjunto y es parte medular de las luchas feministas, que se orientan, ahora con más razones, a defender no sólo los derechos de las mujeres, sino el bien común y la calidad de vida de las grandes mayorías. Por ello esperamos que sean muchos los grupos que se unan a estos esfuerzos.

Los movimientos sociales tenemos el desafío de realizar más acciones conjuntas estratégicamente, de manera proactiva en vez de reactiva. Los retos son grandes. Que también lo sea, en el 2005, el propósito de desterrar sectarismos y unirnos en pro de la nación justa, democrática y autónoma que queremos hacer realidad.

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Hasta dónde sí, hasta dónde no...

Rosalinda Hernández Alarcón / laCuerda
En Guatemala, ese 29 de diciembre del 96 parece tan distante cuando hablamos con personas que mantienen su rutina pasiva o sin posibilidades para ejercer su ciudadanía. De manera contrastante, esa misma fecha tiene un fuerte significado para quienes a partir de entonces ocuparon espacios de participación que durante décadas les prohibieron gobiernos arbitrarios.

Miles de mujeres y hombres que ese día llenaron la plaza central capitalina son las mismas personas que haciendo acopio de entusiasmo, a pesar de la horrible represión vivida, han elaborado y defendido propuestas que buscan acabar con la injusticia social, tomando como base los Acuerdos de Paz.

Quienes han ejercido su derecho de participación, han acumulado ricas experiencias, frustrado sus expectativas o buscan otros caminos. En estos ocho años, los Acuerdos de Paz han recibido un sinnúmero de calificativos contradictorios entre sí, dependiendo si la intención es su respaldo o descalificación. Han sido utilizados demagógicamente para ganar votos o recibir fondos de la comunidad internacional. También han servido como puntos de referencia para hacer plataformas de solución a graves problemáticas de este país, tan devastado por dictaduras militares y profundas desigualdades sociales.

En todo caso, para hablar de la situación de Guatemala, un referente obligado es antes o después de los Acuerdos de Paz.


Diálogos sin resultados

Los mecanismos pacíficos para la solución de conflictos fueron bienvenidos, luego que los diálogos entre instituciones del Estado y representantes sociales estaban cerrados por imposición de los gobernantes. Así, múltiples mesas de negociación han existido a partir diciembre del 96.

Diálogos con solución es la demanda de actores sociales a quienes se les niegan opciones de desarrollo. Tres gobiernos han participado en conversaciones sin asumir, como poder público, su responsabilidad de involucrarse directamente en asegurar el cumplimiento de los Acuerdos de Paz. Los gobiernos de Álvaro Arzú, Alfonso Portillo y Óscar Berger han jugado un papel de facilitadores de pláticas y no como responsables del poder estatal que deben garantizar el respeto a los derechos humanos.*

Funcionarios del Estado han dialogado en la perspectiva de evitar la presión social, dar limosnas al pueblo en lugar de soluciones perdurables, favorecer a grandes empresarios y su modelo neoliberal, así como revivir una estructura paramilitar (PAC). Todo ello pisotea los compromisos de paz y las prácticas democráticas.

En los diálogos tiene que acabar aquella tendencia perniciosa, que priva en los funcionarios públicos, de querer exonerar culpas con el argumento de que fueron otros gobiernos los que cometieron ilegalidades y atrasos en la solución de demandas.
Cuidado con las trampas

Una de las enseñanzas es que aspectos de los Acuerdos de Paz han respaldado el proyecto neoliberal y la pérdida de autonomía de la organización social. Dos ejemplos: el Fondo de Tierras y el Foro de la Mujer.

Ante la ausencia de alternativas para las familias campesinas, el Fondo de Tierras fue calificado como una oportunidad para la gente sin tierra, sin considerar que este mecanismo no proporciona recursos dirigidos a inversión y obliga a sus "beneficiarios" a obtener importantes ganancias en un lapso de cuatro años antes de poder iniciar el pago de su deuda e intereses, y al mismo tiempo sufragar sus gastos de educación, servicios, vestido, etc.

Tras siete años de funcionamiento, el Fondo de Tierras es incapaz de atender la demanda. Al ajustarse a las políticas de mercado, ofrece un panorama favorable para los grandes propietarios interesados en vender sus propiedades con menor rendimiento. Salvo raras excepciones, los habitantes de las fincas adjudicadas no han mejorado su calidad de vida ni son deudores solventes.

Al convertir al Fondo en la única vía para otorgar tierras, el Estado se liberó de la responsabilidad de asegurar el desarrollo de campesinas y campesinos sin tierra. Es obvio que se requieren otras vías que fomenten la creación de pequeñas economías exitosas.

Antes del 96, las guatemaltecas organizadas aún carecían de representantes en todos los departamentos y pueblos indígenas. El Foro de la Mujer abría esa posibilidad. Variadas agrupaciones se sumaron al esfuerzo y en un breve lapso los grupos se multiplicaron.

Con capacidad de propuesta, desde el ámbito público y como sociedad civil, miles de mujeres participaron en un proceso que llevó a estructurar el Foro como una instancia nacional, multisectorial y pluricultural. Muchas de ellas contribuyeron en diseñar una política para promover el desarrollo integral de las guatemaltecas; además en modificar y aprobar leyes a favor de la población femenina.

Las condiciones históricas de discriminación y falta de oportunidades para la organización de las mujeres reclamaban la convergencia más amplia. Hoy, el panorama es distinto. En las instituciones, las voces del movimiento social tienen que mantener su capacidad de crítica y presión.

Varias preguntas esperan respuesta: ¿es posible formar parte de la institucionalidad de la paz sin perder autonomía?; ¿es necesario que la representación social obtenga el aval gubernamental, tal como lo hizo con las comisiones paritarias?
* Derechos de petición, reunión, manifestación, asociación, emisión del pensamiento, propiedad, acción contra infractores, legitimidad de resistencia y todos los demás inherentes a la persona humana.

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Sumario noticioso

laCuerda


25 de noviembre

Cerca de 500 adultas, jóvenes y niñas participaron en la marcha por el Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres exigiendo -a las instituciones responsables- justicia, investigación y prevención de esta problemática. En el Congreso de la República demandaron que se asigne un presupuesto al Plan Nacional contra la Violencia y a la Coordinadora Nacional de Prevención. También que se apruebe la ley contra el acoso sexual y se aumenten las penas por violencia intrafamiliar.


En los últimos lugares

Guatemala ocupa el puesto 91, de 111 países, en una evaluación de naciones hecha por la revista británica "The Economist". La investigación mide la calidad de vida y 39 factores, entre ellos: estabilidad política, libertad individual, desempleo, seguridad, igualdad de género y polución del aire. Los expertos opinan que en el caso de países en vías de desarrollo la situación podría mejorar en la medida que haya crecimiento económico y aumento en los ingresos de las personas. Por otro lado, Guatemala es uno de los 35 países del mundo con un masivo déficit educativo. La Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de Naciones Unidas (UNESCO) la coloca en la última casilla latinoamericana en cuanto a calidad educativa; una de las razones podría ser la poca inversión en este tema que, según el Banco de Guatemala, representa el 1.87 por ciento del Producto Interno Bruto.


Otra convención sin cumplir

Altos índices de mortalidad infantil, desnutrición y falta de acceso a la educación son algunos de los problemas que el país no ha resuelto luego de que se aprobara la Convención sobre los Derechos del Niño hace 15 años. El estudio "La educación de las niñas del área rural en América Latina: El caso de Guatemala" revela las diferencias de participación, promoción, deserción, equidad y asistencia a la escuela de niñas y niños en el país. El documento indica que, a pesar de haberse incrementado el sistema educativo en todos los niveles, persiste una brecha de género especialmente en primaria y los básicos.


VIH/sida afecta a mujeres

A nivel mundial, la población femenina representa el 47 por ciento de los 39.4 millones de personas infectadas por el virus causante del sida. Así lo indica el último informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA. Pobreza, ausencia de educación, violencia y privación de derechos de herencia y propiedad en las mujeres se convierten en obstáculos para resolver el problema. En Centroamérica, Guatemala y Honduras son los países con mayor índice de población afectada por el virus.


Explotación sexual

Según la Organización Internacional para las Migraciones, cerca de dos mil adolescentes son traídas ilegalmente de países vecinos para ser prostituidas en la capital. El aumento de estos casos se ha debido a la impunidad legal y social de los explotadores y sus intermediarios. Sandra Sayas, titular de la Fiscalía de la Mujer, comenta que en el 2004 se ha rescatado a 420 mujeres de prostíbulos, pero a ningún inculpado se le ha impuesto una pena mayor de tres años.


Triunfos deportivos

La karateca Cheily González obtuvo la medalla de plata en el Campeonato Mundial realizado en México, al lograr el segundo lugar en la especialidad de kumite. Heidy Juárez también consiguió presea de plata en el Panamericano de tae kwon do.


Reporte de violencia

En noviembre 33 mujeres fueron asesinadas: 21 por impacto de bala, tres con objetos punzocortantes, cuatro estranguladas, una envenenada y otra a golpes. En tres de los casos no se reveló la causa. Dos desaparecieron y 10 fueron heridas con arma de fuego. En accidentes viales fallecieron cinco y ocho resultaron lesionadas.



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El proceso del ‘96

Andrea Carrillo Samayoa / laCuerda
C
Foto: Ricardo Ramírez Arriola
on la firma de los Acuerdos de Paz se produjeron cambios también en el plano personal. Muchas mujeres que ya estaban involucradas en la vida política del país, durante la guerra tuvieron que salir al exilio, adoptar otro nombre, en ocasiones dejar la familia y continuar el trabajo revolucionario clandestino dentro y fuera de Guatemala. Luego de diciembre de 1996 algunas regresaron y se integraron a este nuevo período de transformación; otras ya no volvieron.

Dos guatemaltecas, una de ellas ligada a la lucha por la causa de las mujeres y otra militante de un partido político clave en el conflicto armado, relatan cómo se transformó su mundo.

Sandra Morán comparte: "Durante los 13 años de exilio me acompañaron dos vertientes en el trabajo. Por un lado, la promoción de la solidaridad con las organizaciones en Guatemala, lo cual hice desde México, Nicaragua y Canadá; por otro, lo artístico con el grupo Kinlalat. A partir del 92 me involucré específicamente con la causa de las mujeres.

"Yo me ubico unos dos años antes de la firma de los Acuerdos, porque es mi pertenencia. La participación en el Sector de Mujeres me cambió la vida radicalmente, pues encontré un espacio con una perspectiva política de mujeres que yo no conocía y fue mi posibilidad de regresar a Guatemala.

"En el 96, con el impulso que dimos desde el Sector a la formación del Foro Nacional de la Mujer, se abrió la posibilidad de reencontrarme con el país y conocer a compañeras organizadas en diferentes lugares. El esfuerzo del Foro y el retorno a Guatemala fueron parte de la transición y de una etapa muy difícil para mí.

"He crecido políticamente y he madurado la lucha de las mujeres desde la experiencia del Sector y de la posibilidad de aprender de otras. Más que en talleres, la formación política la he ido forjando en la práctica".

Silvia Solórzano cuenta: "Como combatiente de URNG definitivamente hay un cambio muy drástico porque la firma es la desmovilización, la entrega de las armas y la salida de una forma de lucha clandestina a una presentación pública.

"La legalización de URNG como partido, y en general actuar en toda la institucionalidad del país, para mí significó un gran aprendizaje de incursionar en las políticas públicas del Ejecutivo y valorar el espacio legislativo y judicial, que lo teníamos totalmente marginado.

"Para mí fue muy difícil ese momento de la firma de la paz, sobre todo los primeros dos años, que constituyeron tomar conciencia de su dimensión. Nosotros no habíamos trabajado un programa político tan detallado, y ha sido un proceso combatir la realidad combinando metas más cercanas con los ideales de largo plazo, que no perdemos. Esto hay que irlo madurando.

"Las políticas públicas y leyes son herramientas para ir caminando, pero las principales batallas para lograr respeto, equidad y eliminar la discriminación van prosperando de manera gradual".



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Cambia... de a pocos, todo cambia

Andrea Carrillo Samayoa / laCuerda
Existe información acerca de las organizaciones de mujeres y su trabajo en pro del desarrollo de las mismas. Se sabe que el proceso de los Acuerdos de Paz ha generado espacios y la participación de las guatemaltecas, aunque hace falta la apertura de los sitios donde realmente se toman las decisiones.

En fin, durante los últimos ocho años se han creado diversas instituciones y otras se han fortalecido. Las mujeres, por su parte, se han organizado e integrado a éstas, lo que significa un cambio valioso para ellas: ven la vida con otros ojos, se reconocen con derechos y su cotidianidad cambia. De esto poco se conoce y resulta valioso resaltar algunas experiencias.

Edith Cajas Godínez comenzó a laborar en casa particular siendo niña. Durante seis años ganó 400 quetzales por trabajar 17 horas diarias de lunes a sábado y medio día los domingos. Nunca recibió las prestaciones que le correspondían. Pasado el tiempo se integró al Centro de Apoyo para las Trabajadoras de Casa Particular (CENTRACAP) y consiguió un salario de 1,400 quetzales. Ahora, con 29 años y la experiencia adquirida, recibe prestaciones laborales, descansa días festivos y tiene una jornada más corta. Edith comenta: "Antes no conocía mis derechos; ahora sí y además los reclamo. Sé que mi trabajo puede ser mejor pagado y con lo que gano mis dos hijos pueden estudiar".

En Quetzaltenango funciona la Asociación de Formación para el Desarrollo Integral (AFOPADI). Dos integrantes comparten su experiencia. María Domingo Ortiz cuenta que anteriormente se dedicaba a su hogar y en tiempos de cosecha iba a la finca. Luego de integrarse a este grupo, "voy a las manifestaciones, entiendo el castellano, trabajo en mi comunidad y sé solicitar proyectos. Ahora no tengo miedo".

M
Edith Cajas Godínez.

Foto: Andrea Carrillo

Samayoa/laCuerda
aría Velásquez Felipe, también de AFOPADI, afirma que su vida ha cambiado. En la actualidad tiene un empleo remunerado, ha adquirido experiencia, conoce la situación de su municipio y sus necesidades. "En la casa una hace lo de siempre. Estando aquí he conocido otros lugares, ayudo a mi gente y aprendo más".

Yanira Márquez, de La Sala, una organización que brinda servicios a trabajadoras del sexo, menciona: "Antes no conocía mis derechos y mi autoestima estaba baja. Continúo en el trabajo sexual pero le dedico menos tiempo. Hoy cuento con otros ingresos. Laboro en prevención de infecciones de transmisión sexual y VIH/sida". Ella y otras compañeras luchan por erradicar la discriminación y fortalecer los derechos de su colectivo.

J
Josefina Pérez

Foto: Andrea Carrillo

Samayoa/laCuerda
osefina Pérez, de 25 años, es de Sacapulas, Quiché. Hasta hace un tiempo vendía cosméticos y se ocupaba de cuidar a sus hijos y atender los quehaceres del hogar. Recientemente conoció el Sector de Mujeres y desde entonces, "mi mente despertó mucho; los conocimientos adquiridos los comparto con mi gente. Ha sido muy valioso aprender a defenderme como humana".

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