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Cómo debemos usar el Antiguo Testamento(8)


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Cómo debemos

usar el

Antiguo Testamento(8)

 

Mervin Breneman

 





 

La tensión entre memoria e imaginación

La memoria tiene que ver con el pasado, la historia; la imaginación, con el futuro. La fe bíblica se vincula con memorias que otros no tienen. «La Biblia es un libro de memorias para los judíos y los cristianos. Preserva para nosotros las memorias peculiares que nos identifican y en gran parte moldean la manera en que experimentamos el presente.»1

Por otro lado, la perspectiva bíblica da importancia a la imaginación, al futuro, a la profecía, a la esperanza. "Tal imaginación, por supuesto, se opone al tipo de preocupación con los ‘datos’ e ‘historia’ que solamente cree lo que se puede comprobar y que limita la fe a lo que sea demostrable empíricamente."2 Esta imaginación parte de alguien que está dentro de la historia: es una imaginación histórica. "Es la capacidad para regresar cada vez a lo concreto del pasado del grupo histórico, Israel/la iglesia, y discernir sus significados nuevos."3

«Historia» e «imaginación» parecen ideas antagónicas, pues la primera apunta hacia atrás, a experiencias específicas, mientras que la segunda señala hacia adelante, a nuevas formas de la experiencia. Sin embargo la perspectiva bíblica demanda un equilibrio entre ambas.

Nuestro pasado no queda fijo y cerrado porque se mueve hacia el futuro. Nuestro futuro no queda indisciplinado y romantizado porque el pasado determina la forma de nuestro futuro y pone las pautas de lo que podemos esperar de Dios. La Biblia presenta un diálogo delicado entre el pasado y el futuro .. . Cuando nuestras memorias se desligan de nuestras esperanzas, ya se vuelven fijas, estancadas y no pueden hablarnos. Cuando nuestras esperanzas se desligan de nuestras memorias, se vuelven salvajes, egoístas e irreales.4

Es necesario mantener la tensión entre historia e imaginación, permitiendo que las dos se corrijan mutuamente. Para la iglesia son de suma importancia tanto la perspectiva bíblica como el equilibrio bíblico. En cuanto a la primera, la iglesia ha sufrido la influencia de perspectivas de la historia contrarias a la misma Biblia, que han creado una actitud escéptica respecto a los relatos bíblicos, la que, a su vez, provoca incredulidad respecto a las promesas y la obra de Dios. En cuanto al equilibrio entre memoria e imaginación, se percibe una polarización entre quienes se quedan sólo con las memorias, sin abrirse a lo que Dios quiere hacer en nuestro mundo contemporáneo, y quienes buscan solamente lo nuevo y sensacional, despreciando el ancla firme de las memorias registradas en las Escrituras.



La importancia de la perspectiva bíblica

Nuestra perspectiva afecta nuestra interpretación de la Biblia. Esta afirmación se hace evidente, por ejemplo, en nuestro acercamiento a los relatos del Antiguo Testamento. Si creemos en un Dios impersonal que no puede comunicarse con los seres humanos, tendremos que interpretar muchos relatos bíblicos como leyendas o sencillamente como tradiciones un tanto místicas de los hebreos antiguos. No se les puede atribuir el valor de revelación de Dios. Si no creemos en la profecía predictiva, tendremos que negar la veracidad de los relatos que presentan registros de tales profecías. Se genera un círculo vicioso: las presuposiciones (que componen la cosmovisión) del erudito influyen en sus conclusiones, y éstas refuerzan, a su vez, las mismas presuposiciones. Bien dice Brueggemann, "cada perspectiva moldea e influye la interpretación del texto ... No sólo hemos de dar atención a los resultados del estudio de la Escritura, sino también a las presuposiciones, porque los resultados a menudo están implícitos en ellas."5

Cuando leemos lo que muchos eruditos opinan sobre las narraciones históricas del Antiguo Testamento debemos tratar de entender desde qué perspectiva están trabajando. El artículo "Problemas históricos en torno a los orígenes de Israel" presenta un buen resumen de varias "escuelas" de acercamiento a la historia bíblica.6 El espectro de variantes va desde la tendencia de dar valor histórico a los relatos, en la escuela de Albright (cf. La historia de Israel, de John Bright), hasta el enfoque de la escuela alemana y los énfasis sociológicos de Mendenhall y Gottwald que les niegan el valor objetivo a los relatos. Lo que marcó este cambio de perspectiva no eran nuevos descubrimientos objetivos sino las filosofías de estos eruditos. Además cada estudioso va construyendo sobre los "resultados" de otros. El artículo mencionado parece querer decir que debemos aceptar todas estas conclusiones o darlas por sentado. Un cristiano que cree en el poder de Dios para intervenir en la historia y actuar también hoy día, no tiene que aceptar todas esas conclusiones. De hecho, hay muchos excelentes eruditos del Antiguo Testamento que no las aceptan. "Pocas cosas niegan tanto el poder y la vitalidad de la Biblia como forzarla a cumplir con nuestras normas de entendimiento."7

No debemos negar las dificultades que existen en la interpretación del Antiguo Testamento, pero tampoco debemos aceptar, sin más ni más, los problemas adicionales crecientes de las perspectivas antagónicas a la óptica bíblica. Para los cristianos es un constante desafío entender los relatos en su contexto y dilucidar el mensaje que Dios tiene en los mismos para ellos. La preocupación de la Biblia es la relación entre Dios y su pueblo. Como dice Brueggemann: "Es la función de las Escrituras renovar a la iglesia y llamarla al arrepentimiento ... El estudio bíblico serio nos llama al arrepentimiento y nos invita a cambiar nuestra perspectiva del mundo."8



La importancia del equilibrio entre memoria e imaginación

Debemos cuidarnos en el uso de motes como "conservador", "liberal", etc. En algunos contextos se da por sentado que un "conservador" en el área teológica también tiene que ser "conservador" en el campo político. (Un "conservador" teológico, que cree que la Biblia es nuestra norma, ¿puede tomar una posición política egoísta que favorezca a los ricos sobre los pobres, posición que normalmente se llama "conservadora"? Un cristiano que cree literalmente en los milagros del libro de Hechos ¿puede negar la posibilidad de que Dios haga las mismas maravillas hoy día?) Intentemos vivir una perspectiva fiel a la Biblia sin encajarnos en el molde que esté en boga en nuestros días.



La situación actual en la iglesia

Lo que señalamos sobre la memoria (historia) y la imaginación (la esperanza y lo nuevo) tiene mucha vigencia en la presente situación de la iglesia. Ya no se discute mucho la diferencia entre "conservador" y "liberal" en la faz teológica o aun en la crítica bíblica: más bien se discute la renovación de la iglesia, si los dones milagrosos del Espíritu son para nuestro tiempo o si se terminaron con los apóstoles.

En esta situación hace falta equilibro, pero también apertura. Si tomamos en serio "las memorias" de la iglesia primitiva que encontramos en el Nuevo Testamento, veremos cómo el hecho de Jesús --lo que los cristianos primitivos experimentaron con Jesús -- invirtió la manera en que ellos veían el Antiguo Testamento. Descubrieron algunos elementos que nunca habían entendido, pues Jesús mismo les enseñó las Escrituras que hablaban de él, y el Espíritu Santo los guió en la verdad. La experiencia con Cristo Jesús afecta nuestra interpretación del Antiguo Testamento. A los que leen este artículo probablemente no les despertará ningún interés si no han conocido a Cristo. Asimismo, la experiencia de la plenitud y el poder del Espiritu Santo afecta la manera en que interpretamos la Biblia. No podemos quedarnos con "las memorias" a secas. Son parte de la obra de Dios y las emplea para obrar en nuestra vida, pero tenemos que estar abiertos a la manera en que él quiera usarlas.

De igual modo, no podemos desligar de "las memorias" nuestra experiencia con Cristo y la plenitud del Espíritu Santo. Jesús y los apóstoles enseñaron que las Escrituras deben ser nuestras normas. Creer que sólo importa la experiencia con el Espíritu y ya no hace falta la profundización en las Escrituras es erróneo y no condice con lo que el mismo Espíritu enseña. La profundización en la Escrituras y la experiencia del poder de Dios van juntas: la Biblia y la historia de los avivamientos duraderos en la iglesia lo demandan.





Notas

1 Walter Brueggemann, The Bible Makes Sense (La Biblia tiene sentido), John Knox Press, Atlanta, 1983, p. 79.

2 Ibíd., p. 32.

3 Ibíd., p. 25.

4 Ibíd., p. 80.

5 Ibíd., p. 148.

6 Alejandro Félix Botta, Boletín Teológico 57, Fraternidad Teológica Latinoamericana, marzo de 1995, pp. 61-70.

7 Brueggemann, op. cit., p. 152.



8 Ibíd., pp. 137-142.


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