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Código Tributario – Artículo 97 N°4 inciso final – Código Penal – Artículo 11 N° facturas falsas – querella – reparación celosa del mal causado – atenuante de responsabilidad – ex-vigésimo segundo juzgado del crimen de santiago – sentencia


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No procede la aplicación de la atenuante de celosa reparación del mal causado, si no se han efectuado las consignaciones que revelen dicho ánimo.

Código Tributario – Artículo 97 N°4 inciso final – Código Penal – Artículo 11 N° 7.

FACTURAS FALSAS – QUERELLA – REPARACIÓN CELOSA DEL MAL CAUSADO – ATENUANTE DE RESPONSABILIDAD – EX-VIGÉSIMO SEGUNDO JUZGADO DEL CRIMEN DE SANTIAGO – SENTENCIA CONDENATORIA

El Ex-vigésimo segundo Juzgado del Crimen de Santiago condenó a una procesada como autora del delito contemplado en el artículo 97 N°4 inciso final del Código Tributario.

Se tuvo por acreditado en el proceso que, producto de una auditoría efectuada por funcionarios del Servicio de Impuestos Internos a dos sociedades, se detectó que éstas registraron y utilizaron facturas que resultaron ser material e ideológicamente falsas. También se tuvo por probado que las mencionadas facturas falsas fueron emitidas y entregadas por la encausada.

Mediante confesión judicial, la imputada reconoció haber vendido a un contribuyente facturas de una sociedad que se encontraba sin movimiento y en la cual ella participaba en calidad de socia. Asimismo, admitió haber obtenido irregularmente el timbraje de los referidos documentos y haberlos llenado de su puño y letra.

En el fallo se rechazó la atenuante de reparación celosa del mal causado, contenida en el artículo 11 N°7 del Código Penal, porque no se efectuó consignación alguna que revelara dicho ánimo.

El Tribunal acogió la atenuante contenida en el N° 9 del artículo 11 del Código Penal y señaló que los dichos de la procesada se estimaron como colaboración sustancial al esclarecimiento de los hechos.

El texto de la sentencia es el siguiente:

“TERCERO: Que con el mérito probatorio de los antecedentes que preceden, se encuentra acreditado en autos que producto de una auditoría efectuada por funcionarios fiscalizadores del Servicio de Impuestos Internos al período tributario comprendido entre los meses de octubre de 2004 a enero de 2005 a los contribuyentes “Sociedad Espectáculos Dos Princesas Limitada y Sociedad” y “Espectáculos Dos Estrellas Limitada”, ambas representadas por Jorge Aravena Araneda, se detectó que éste registró facturas de la “Sociedad Ayala y Compañía Limitada”, emitidas de puño y letra, y entregadas por una de las socias de ésta o por terceros a encargo suyo, las que resultaron ser material e ideológicamente falsas, conjuntamente, en el procedimiento de incautación en el domicilio informado al Servicio por la sociedad señalada, se detectó la existencia de variada documentación tributaria fuera del rango de timbraje autorizado por el Servicio de Impuestos Internos, facilitación o venta de documentación contable destinada a la comisión de otros delitos penados en la misma disposición legal.

CUARTO: Que los hechos descritos precedentemente con constitutivos del delito tributario de venta o facilitación de facturas falsas, previsto y sancionado por el artículo 97 N°4 inciso final del Código Tributario.

EN CUANTO A LA PARTICIPACIÓN

QUINTO: Que declarando la acusada Mirta Jacinta Ayala Torreblanca a fojas 72 indicó conocer el motivo de su comparecencia, manifiesta que en el año 1999, debido a que tuvo problemas por giro doloso de cheques es que le pidió a su hija de nombre Gipsy Acevedo Ayala que constituyera una sociedad con Ernesto Rosales Leiva, de giro Distribuidora de Abarrotes al por mayor y detalle, RUT. N°77,188,480-6 con domicilio en Antonia Lope de Bello N° 743, local 914, en la cual los mencionados no tenían participación alguna, ésta era manejada completamente por ella. Esta sociedad duró hasta el año 2001, año en el cual quebró, en ese momento no realizó el término de giro debido ya que el Servicio le iba a pedir mucha documentación, la cual no estaba segura de tener.

Posterior al año 2001, luego de haber tenido muchos problemas económicos y con el Servicio de Impuestos Internos, personas conocidas comenzaron a ayudarla, prestándole su nombre para trabajar, por esta razón comenzó a trabajar en Antonia Lope de Bello N°743, local 914, con el nombre de Aída Rosales Leiva, vendiendo abarrotes; la documentación como facturas, guías de despacho y otras, estaban a nombre de las sindicada señora, con el timbraje en regla en el Servicio de Impuestos Internos , trámite del cual se encargaba John Palma Cerda, un joven que trabajaba para ella. Es más, en ese tiempo tenía como contador a la polola de éste joven, de quien no recuerda el nombre.

En el año 2004, debido a que no pudo pagar los impuestos, es que dejó de trabajar con Aída Rosales; sabe que ésta no ha realizado el trámite de término de giro, debido a que tiene deudas en la Tesorería de la República.

Posteriormente, en el año 2005, le pidió a don Beno Ahumada Ahumada, otro conocido, que le prestara su nombre para seguir trabajando, ahora vendiendo al detalle paltas y tomates, en el mismo local antes señalado. Este caballero se encargó de enviar a hacer la documentación a su nombre y del timbraje de la misma ante el Servicio se encargó nuevamente John Palma, y seguía siendo su contador, la polola de éste, hasta el mes de mayo del año 2005.

Recuerda que en el año 2005 el Servicio de Impuestos Internos la sometió a varias auditorías, por cuanto cada vez que se presentaba un fiscalizador en su negocio y le pedía la documentación contable, le preguntaban dónde estaba el contribuyente a nombre de quien estaba la documentación, así comenzaron a ir en varias oportunidades, hasta que un día revisaron su local e incautaron la cantidad de facturas que señala la querella y que figuran detallas a fojas 8 y 8 vuelta, copias que no se encontraban ingresadas en su contabilidad porque ella sabía que no estaban en el rango de timbraje legal del Servicio de Impuestos Internos, por cuanto la Sociedad Ayala y Compañía Limitada había quebrado en el año 2001.

Toda la señalada documentación conjuntamente con la entregada al Sr. Aravena Araneda, la consiguió de la siguiente manera: en el mes de diciembre del año 2004 recibió un llamado de Jorge Aravena, quien es su amigo desde hace 30 años. Éste le señaló que debía equiparar compras con ventas, por tanto necesitaba facturas para pagar menos impuesto, por cada factura que ella le entregaba, él le pagaría el 8% del valor neto, sin que por medio hubiera ningún tipo de transacción comercial, él le solicitó facturas por montos que iban desde los $500.000.- a $1.000.000.- En ese momento, como ella sabía lo que estaba haciendo, no quiso utilizar la documentación de terceros con la que estaba trabajando, para no perjudicar a esas, entonces envió a confeccionar un talonario de facturas a la Imprenta Márquez ubicada en Avenida Matta, mandó a confeccionar facturas con correlativos altos, esto para que Jorge Aravena no se diera cuenta de lo que sucedía. Como en ese entonces tenía contacto con un sujeto de nombre Max Sandoval, a quien le prestaba cheques a cambio de que su padre, quien trabaja en el Servicio de Impuestos Internos, desbloqueara a su hija que figuraba con problemas en éste y como sabía que Max Sandoval tenía conocidos en el Servicio de Impuestos Internos de Alonso Ovalle, además de su padre, esto porque Sandoval se dedicaba a sacar iniciaciones de actividades en forma rápida y cobraba por ello, además de obtener cualquier otro tipo de antecedente en el Servicio, es que éste sujeto le sugirió que le pasara unas facturas a él se encargaría de timbrarlas, en ese momento ella estaba un poco arrepentida de hacerle este favor a Jorge Aravena, pero Max le dijo que él igual necesitaba plata, así que lo hicieron no más. Para ello le entregó un grupo aproximado de 16 facturas del talonario que envió a confeccionar y lo acompañó a una oficina del Servicio de Impuestos Internos que está en la calle Alonso Ovalle, ahí él entró con las facturas en su sobre, luego regresó donde ella lo esperaba y le dijo que había que dejarlas, que en la tarde tendrían que ir a retirarlas, en ese momento le entregó la suma de $8.000.- valor que le cobraban por timbrar cada factura, en total le dio como $130.000.- aproximadamente, en dinero efectivo.

Ese mismo día cerca de las 20:00 horas, él llegó con la documentación timbrada, la cual le entregó en su local de Antonia Lope de Bello, ahí guardó dicha documentación. Posteriormente comenzó a trabajar con ellas, las llenaba y personalmente se las iba a entregar a Jorge Aravena, en su local de calle Dominica.

De este grupo de facturas solo le entregó a Jorge, pues para eso las envió a confeccionar.

En cuanto a la documentación que figura a nombre de Sociedad Comercial Soledad Vásquez, indica que corresponden a facturas antiguas, que no tienen que ver con las enviadas a confeccionar para ser entregadas a Jorge Aravena.

Declara nuevamente a fojas 343 y señala que fue detenida el día 12 de junio en momentos en que se encontraba trabajando en el local de su hermano, ubicado en calle Salas N° 286 en la comuna de Recoleta, ahí se le informó que mantenía orden de aprehensión pendiente en este proceso.

En cuanto a esta causa dejó de comparecer al tribunal pues se encontraba en un estado depresivo, toda vez que perdió todos sus bienes y además el local donde se encontraba trabajando, todo le fue entregado, por ello y atendido su estado de salud es que se despreocupó de esta situación.

Respecto a la pregunta que se le formula, dice que sus padres la inscribieron con el nombre de “Mirta Jacinta” sin embargo, por un error del funcionario de Registro Civil es que su segundo nombre quedó consignado como juanita, este hecho solo lo vino a corregir luego que fue condenada por el delito de giro doloso de cheques, pues con anterioridad su cédula de identidad siempre consignó sus nombres como Mirta Juanita, ahora bien, en la actualidad dicho error fue subsanado, figurando en su nuevo carne como Mirta Jacinta.

SEXTO: Que los dichos de la acusada constituyen una confesión judicial, prestada en los términos establecidos en el artículo 481° del Código Procedimiento Penal, toda vez que reconoce haber vendido facturas de la Sociedad Ayala y Compañía Limitada, empresa que se encontraba sin movimiento y de la cual era socia, al contribuyente Jorge Washington Aravena Araneda, las que admite haber llenado de su puño y letra y entregado al señalado contribuyente en su domicilio de calle Domínica, para ello debió enviar a confeccionar un talonario de facturas con el membrete de su giro y un correlativo alto, obteniendo irregularmente el timbraje de las mismas, lo que queda evidenciado según los dichos del funcionario fiscalizador del Servicio de Impuestos Internos, señor Juan Arredondo Avendaño quien en fojas 97 manifiesta que la Sociedad Ayala y Compañía Limitada solo tenía autorizado timbraje de documentación contable, específicamente facturas, hasta el N°8.000, en tanto las cuestionadas en autos corresponden a números mucho más elevados, es más la misma acusada, explica en la diligencia de careo practicada a fojas 80, que fue el contribuyente Jorge Aravena Araneda quien la contactó, para que le vendiera facturas, por las cuales le pagaría el 8% del valor neto consignado en cada documento, que éste le pidió llenar las facturas por montos aproximados a la suma de $1.000.000 por lo tanto nunca mantuvo una relación comercial con él, toda la documentación cuestionada, responde a transacciones ficticias por las cuales Aravena Araneda le pagó en total una suma aproximada al $1.200.000.- en dos cheques que retiró Max Sandoval, lo cual éste último reconoce en la diligencia de careo de fojas 77 y agrega que fue testigo de la transacción señalada y como los documentos se encontraban a fecha es que la misma encartada le pidió los cambiara por el efectivo, cosa que hizo a través de un amigo de nombre Víctor Castillo, quien logró el cobro de solo uno de los documentos, en tanto el segundo fue protestado por extravío, cheque que según sus propios dichos de fojas 102, recuperó y entregó a esta sede penal, siendo custodiado bajo el N°2386, todo lo cual permite a este Tribunal adquirir la convicción en los términos previstos en el artículo 456 bis del Código Procedimiento Penal, que a Mirta Jacinta Ayala Torreblanca, le ha correspondido participación culpable y penada por la ley en calidad de autora del delito referido en el motivo cuarto de este fallo.

SÉPTIMO: Que a fojas 394 y siguientes, el Servicio de Impuestos Internos presenta acusación particular en contra de Mirta Jacinta Ayala Torreblanca, como autora del delito tributario, en grado de consumado, previsto y sancionado en el artículo 97 N°4 inciso final del Código Tributario.

Solicita que la acusada Mirta Jacinta Ayala Torreblanca, sea condenada a sufrir la pena de cinco años de presidio menor en su grado máximo, multa de 40 unidades tributarias anuales, accesoria de inhabilitación absoluta para derechos políticos y la de inhabilitación absoluta para cargos y oficios públicos durante el tiempo de la condena y al pago solidario de las costas, como autora de la infracción señalada.

OCTAVO: Que habiendo sido la acusación particular, planteada en los mismos términos de la acusación de oficio, esto es acusando a la procesada, por los mismos delitos que el tribunal de oficio lo hizo, no se ahondará en su análisis, debiendo estarse en todo caso a lo ya analizado en el considerando cuarto de esta sentencia en cuanto al delito que se ha dado por establecido y por las razones allí expresadas, las que han de tenerse expresamente reproducidas en esta parte.

NOVENO: Que contestando la acusación fiscal y particular a fojas 406 y siguientes, la defensa del imputado solicita se absuelva a su defensiva en atención a que no se ha probado en el transcurso de la investigación, la disposición o ánimo de ésta de defraudar el patrimonio fiscal a través de maniobras destinadas a ese propósito.

En subsidio invoca las circunstancias atenuantes de responsabilidad penal del artículo 11 N°7, esto es “Si ha procurado con celo reparar el mal causado o impedir sus ulteriores perniciosas consecuencias” y la del artículo 11 N°9 “Si se ha colaborado sustancialmente al esclarecimiento de los hechos”, ambas del Código Penal y solicita considerarlas como muy calificada.

Por último, solicita se le conceda alguno de los beneficios alternativos contemplados en la Ley 18.216.

DECIMO: Que claramente no se hará lugar a la petición absoluta, atendido a lo que ya se razonó en los considerandos precedentes de esta sentencia, tanto el delito como la participación de la acusada, se encuentran legalmente acreditados, además que ésta se encuentra confesa del mismo.

En cuanto a la minorante del artículo 11 N°7 del Código Penal, será rechazada por no constar en autos consignación alguna ni menos que revele el ánimo de reparación celosa del mal causado.

Que, de otra parte, se acogerá en su favor la minorante del artículo 11 N°9 del Código Penal, por cuanto los dichos de la acusada se estiman como colaboración sustancial para el esclarecimiento de los hechos.

En cuanto a la solicitud de tenerlas como muy calificadas, será rechazada, por no obrar en autos elementos probatorios que permitan su calificación.

Con respecto a la concesión de beneficios de la Ley 18.216, deberá estarse a lo resolutivo de esta sentencia.

UNDÉCIMO: Que no existen otras circunstancias modificatorias de responsabilidad que analizar, siendo Mirta Jacinta Ayala Torreblanca, responsable de un delito previsto en el artículo 97 N°4 inciso final del Código Tributario, consumado, sancionado con la pena de presidio menor en sus grados medio o máximo y con una multa de hasta 40 Unidades Tributarias Anuales y sin que le perjudiquen agravantes y concurriendo una atenuante en su beneficio, al momento de aplicar la pena se excluirá el tramo más riguroso de conformidad a lo dispuesto en el artículo 68 del Código Penal.

Y vistos, además lo dispuesto en los artículos 108, 109, 110, 146, 456 bis, 482, 488, 500, 501, 502, 503, 504 y 533 del Código Procedimiento Penal; artículo 97 N°4 inciso final del Código Tributario y Ley 18.216, SE RESUELVE:

I.- Que SE CONDENA A MIRTA JACINTA AYALA TORREBLANCA, ya individualizada en autos, a sufrir la pena de QUINIENTOS CUARENTA Y UN DÍAS de presidio menor en su grado medio, al pago de una multa de UNA UNIDAD TRIBUTARIA ANUAL, a las accesorias de suspensión de cargo u oficio público durante el tiempo de la condena y al pago de las costas de la causa, como autora del delito tributario previsto en el artículo 97 N°4, inciso final del Código Tributario, cometido en esta ciudad entre los años 2004 a 2005.

Por no reunir los requisitos legales no se concede a la sentenciada ninguno de los beneficio de la Ley 18.216, debiendo cumplir real y efectivamente la pena corporal impuesta, sirviéndole de abono el tiempo que permaneció privada de libertad con ocasión de la tramitación de esta causa, desde el 12 al 16 de junio de 2008, según da cuenta fojas 330 y 356, respectivamente.

Y si no pagare la multa impuesta sufrirá por vía de sustitución y apremio la pena de reclusión regulándose un día por cada quinto de unidad tributaria mensual a que fue condenada, teniendo presente que una unidad tributaria anual, corresponde a doce unidades tributarias mensuales.

Dese oportuno cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 509 bis del Código Procedimiento Penal.”



EX-22° JUZGADO DEL CRIMEN DE SANTIAGO – 22.01.2011 – SII C/ MIRTA JACINTA AYALA TORREBLANCA – CAUSA ROL N° 2416-2005 – SRA. VIVIANA CECILIA TORO OJEDA, JUEZ INTERINO


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