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Catecismo de la iglesia católica


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CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA

AÑO A



COMISIÓN EPISCOPAL DE ENSEÑANZA Y CATEQUESIS SUBCOMISIÓN EPISCOPAL PARA LA CATEQUESIS

INDICE





  • Presentación

  • Introducción

  • El domingo

  • Esquema General del Año A



ADVIENTO





  • Introducción al Adviento

  • Esquema de Adviento

  • Primer domingo de Adviento

  • Segundo domingo de Adviento

  • Tercer domingo de Adviento

  • Cuarto domingo de Adviento

  • La Inmaculada Concepción



NAVIDAD





  • Introducción a la Navidad

  • Esquema de Navidad

  • Natividad del Señor: Misa de la Vigilia

  • Natividad del Señor: Misa de Medianoche

  • Natividad del Señor: Misa del día

  • La Sagrada Familia

  • Santa María, Madre de Dios

  • Segundo domingo de Navidad

  • Epifanía del Señor

  • Bautismo del Señor

Cuaresma


  • Introducción a la Cuaresma y Pascua

  • Esquema de Cuaresma

  • Primer domingo de Cuaresma

  • Segundo domingo de Cuaresma

  • Tercer domingo de Cuaresma

  • Cuarto domingo de Cuaresma

  • Quinto domingo de Cuaresma



Santo Triduo Pascual





  • Esquema del Triduo Pascual

  • Domingo de Ramos

  • Jueves Santo

  • Viernes Santo

  • Sabado Santo



Tiempo Pascual




  • Esquema del Tiempo Pascual

  • Domingo de Resurrección

  • Segundo domingo de Pascua

  • Tercer domingo de Pascua

  • Cuarto domingo de Pascua

  • Quinto domingo de Pascua

  • Sexto domingo de Pascua

  • Séptimo domingo de Pascua: La Ascensión

  • Domingo de Pentecostés: Misa vespertina

  • Domingo de Pentecostés: Misa del día

Tiempo Ordinario


  • Introducción al Tiempo Ordinario

  • Cuadros del Tiempo Ordinario y Solemnidades

  • Domingo II

  • Domingo III

  • Domingo IV

  • Domingo V

  • Domingo VI

  • Domingo VII

  • Domingo VIII

  • Domingo IX

  • Domingo X

  • Domingo XI

  • Domingo XII

  • Domingo XIII

  • Domingo XIV

  • Domingo XV

  • Domingo XVI

  • Domingo XVII

  • Domingo XVIII

  • Domingo XIX

  • Domingo XX

  • Domingo XXI

  • Domingo XXII

  • Domingo XXIII

  • Domingo XXIV

  • Domingo XXV

  • Domingo XXVI

  • Domingo XXVII

  • Domingo XXVIII

  • Domingo XXIX

  • Domingo XXX

  • Domingo XXXI

  • Domingo XXXII

  • Domingo XXXIII

  • Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo



Solemnidades





  • Esquema de las Solemnidades

  • La Inmaculada Concepción

  • San Jose

  • Santísima Trinidad

  • Corpus Christi

  • San Pedro y San Pablo

  • Santiago Apóstol

  • Asunción de N.a S.a: Misa vespertina

  • Asunción de N.a S.a: Misa del día

  • Todos los Santos


PRESENTACIÓN (inicio)

 

Gozosamente los Obispos de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, particularmente los que tenemos encomendado el campo primordial de la Catequesis "Subcomisión Episcopal de Catequesis"_ ofrecemos este libro a los sacerdotes y a todos los que colaboran en la preparación de las liturgias dominicales en el servicio de las comunidades cristianas. Lo titulamos "Catecismo de la Iglesia Católica. Guía para su lectura litúrgica y la predicación". Corresponde al Año A, del ciclo litúrgico. Responde a un encargo que nos hicieron todos los Obispos, como un servicio a la renovación de la predicación, relacionado también con la recepción cordial y honda del Catecismo de la Iglesia Católica, que los Obispos deseamos sea una realidad cada día mas perceptible y operativa.



La concepción de la presente Guía se explica amplia y claramente en la introducción. La obra se ha beneficiado de la experiencia adquirida a partir de la Guía para el Año C, que publicamos el pasado año. Hemos tenido presente asimismo los acontecimientos sociales y eclesiales que están afectando más intensamente a nuestra iglesia. En este sentido, procuramos estar muy a la escucha del llamamiento que el 10 de Noviembre de 1994 nos dirigió Juan Pablo II, con su Carta "Tertio Millennio Adveniente", convocándonos a una preparación espiritual en orden a disponernos para entrar en el umbral del tercer milenio del acontecimiento de la salvación en Jesucristo.

Para Juan Pablo II, el año 1996 es considerado clave para una adecuada sensibilización que nos capacite para la etapa de tres años (1997- 1999) decisivamente preparatoria de la celebración del Gran Jubileo.

Los Obispos agradecemos fraternalmente a quienes han echado sobre sí la carga de elaborar, generosamente, este instrumento pastoral. Mons. José María Eguaras, de la diócesis de Málaga; el P. José Antonio Goenaga S.J., de la Facultad de Deusto; Rafael Zornoza, rector del Seminario de Getafe; Luis García Gutiérrez, canónigo y profesor de Alcalá de Henares; Manuel del Campo Guilarte, profesor y Director del Secretariado Nacional de Catequesis han compuesto el equipo; la redacción principalmente ha estado encomendada a los dos últimos citados.

 

A todos ellos nuestro agradecimiento.



14 de Septiembre de 1995

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz

 

José Manuel Estepa Llaurens



Arzobispo Presidente de la

Subcomisión Episcopal de Catequesis

 

INTRODUCCIÓN (inicio)



 

Al hacer la presentación de esta obra, puesta al servicio de la predicación, nada mejor que hacernos eco de algunos textos significativos del Magisterio de la Iglesia sobre la importancia del anuncio de la fe, para ofrecer el sentido y la finalidad de este libro que forma parte del plan de publicaciones de los tres años del ciclo litúrgico.

 

El Papa Juan Pablo II en la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica afirma:



 

* "Pido... a los pastores de la Iglesia y a los fieles, que reciban este Catecismo con un espíritu de comunión y lo utilicen constantemente cuando realizan su misión de anunciar la fe y llamar a la vida evangélica" (Const. Apost., Fidei Depositum, 4).

 

Por su parte el Concilio Vaticano II hablando sobre la homilía en la celebración litúrgica expresa con palabras llenas de precisión y claridad lo siguiente:



 

* "En la homilía se exponen durante el ciclo del año litúrgico, a partir de los textos sagrados, los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana" (Sacrosantum Concilium, 52).

 

Finalmente el Papa Juan Pablo II dirigiéndose a los sacerdotes como ministros de la Palabra expone las características de su misión y las responsabilidades propias de quien tiene la misión de anunciar el Evangelio a los fieles:



 

* "El sacerdote debe ser el primero en tener una gran familiaridad personal con la Palabra de Dios; no le basta conocer su aspecto lingüístico o exegético, que es también necesario; necesita acercarse a la Palabra con una conexión dócil y orante, para que ella penetre a fondo en sus pensamientos y sentimientos, y engendrae dentro de sí una mentalidad nueva: la mente de Cristo (l Co 2,16), de modo que sus palabras, sus opciones y sus actitudes sean cada vez más una transparencia, un anuncio y un testimonio del Evangelio... El no es el dueño de esta Palabra: es su servidor. El no es el único poseedor de esta palabra: es deudor ante el Pueblo de Dios. El anuncia la Palabra en su calidad de ministro, partícipe de la autoridad profética de Cristo y de la Iglesia. Por esto, por tener en sí mismo y ofrecer a los fieles la garantía de que transmite el Evangelio en su integridad, el sacerdote ha de cultivar una sensibilidad, un amor y una disponibilidad particulares hacia la Tradición viva de la Iglesia y de su Magisterio, que no son extraños a la Palabra, sino que sirven para su recta interpretación y para custodiar su sentido auténtico" (Pastores dabo vobis, 26).

 

Estos tres textos presentan el objetivo de esta obra. Se trata de una ayuda a los sacerdotes para la preparación de las homilías de los domingos y solemnidades.



Pretende ser un instrumento útil para el anuncio de la fe y la llamada a la vida evangélica que se realiza en la homilía, lugar propio de la liturgia. Un auxilio que quiere ser garantía de un recto ejercicio del ministerio de la Palabra, ya que ofrece el Catecismo de la Iglesia Católica que "es una exposición de la fe de la Iglesia y de la doctrina católica, atestiguadas o iluminadas por la Sagrada Escritura, la Tradición apostólica y el Magisterio eclesiástico" (FD, 4).

 

Por su parte, el Plan Pastoral de la Conferencia Episcopal Española Para que el mundo crea (l994-l997) insiste en la necesidad de que la catequesis y la predicación sean considerados como dos de los sectores más importantes de la pastoral de evangelización propuesta por el Episcopado español para este trienio.



 

A la vez se subraya en dicho Plan que tanto en la catequesis como en la predicación se "asuma cada vez más hondamente el Catecismo de la Iglesia Católica, tanto en sus contenidos como en sus criterios inspiradores, en todos los procesos de formación cristiana" (Para que el mundo crea, pág. 32).

 

Ciertamente asumir el Catecismo de la Iglesia Católica posibilita y garantiza que la acción catequética y la predicación sean verdaderamente evangelizadoras y busquen "por encima de todo la verdadera conversión de las personas a Dios, a Jesucristo, a la vida cristiana en todas sus exigencias de seguimiento, vida espiritual, testimonio y responsabilidades apostólicas y sociales" (Ibidem, pág. 32).



 

Con esta convicción ofrecemos este servicio pastoral. Creemos que es un buen instrumento para renovar y potenciar la predicación homilética, e "impulsar una predicación más adecuada a las exigencias actuales del servicio a la fe de nuestro pueblo y de una verdadera evangelización" (Ibidem, pág. 32).

 

1. Homilía y Catequesis

 

La Exhortación Apostólica del Papa Juan Pablo II Catechesi Tradendae (n. 48) trata de la homilía como una realidad estrechamente vinculada a la catequesis y casi como una continuación de la misma en el sentido amplio del término:



 

* "La homilía vuelve a recorrer el itinerario de fe propuesto por la catequesis y la conduce a su perfeccionamiento natural"

 

* La catequesis se realiza en una comunidad cristiana en lugares y ámbitos distintos, y utiliza diversos métodos, pero siempre tiende a la celebración litúrgica. La homilía interviene fortaleciendo y potenciando el itinerario de fe que se viene recorriendo y también permite vincular la acción catequética con la liturgia que se celebra, porque señala la fuente y la plenitud del que hacer catequético, que es la Eucaristía. Y así podemos decir que la homilía postula la catequesis en sí misma y ésta, a su vez, se orienta objetivamente a la homilía, que es "el lugar privilegiado" del ministerio de la Palabra (cf DV, 24).



 

* "La homilía impulsa a los discípulos del Señor a emprender cada día su itinerario espiritual en la verdad, en la adoración y en la acción de gracias. En este sentido, se puede decir que la pedagogía catequética encuentra, a su vez, su fuente y su plenitud en la Eucaristía dentro del horizonte completo del año litúrgico"

 

Ahora bien, la homilía no es sólo un nexo para que la acción evangelizadora de la catequesis culmine en la liturgia, sino que lo es también para que la liturgia celebrada sea fuente de la vida cristiana.



 

* "La predicación centrada en los textos bíblicos debe facilitar entonces, a su manera, que los fieles se familiaricen con el conjunto de los misterios de la fe y de las normas de la vida cristiana"

 

La homilía es una forma de catequesis sistemática, en la medida en que sigue el año litúrgico y se desarrolla a partir de la Palabra de Dios proclamada en la celebración. Es una forma peculiar _litúrgica_ de educar en la fe. Su nota más sobresaliente es "que hace de ella un acto sacramental que pertenece por entero a la misma dinámica de la presencia de la Palabra de Dios en la liturgia. La homilía no cumple únicamente la función de anunciar a Cristo, explicar las Escrituras o instruir al pueblo, sino que hace todo esto en el ámbito propio del culto litúrgico y de los signos sacramentales" (Comisión Episcopal de Liturgia, Partir el pan de la palabra, no 10).



 

Esta descripción de la función que tiene la homilía en la educación de la fe del pueblo cristiano queda iluminada por la experiencia histórica del Catecumenado.

 

El Catecumenado para la iniciación cristiana fue en los primeros siglos de la Iglesia un tiempo de catequesis enmarcado en el año litúrgico. Ciertamente los hitos y las celebraciones litúrgicas incidían en el programa catequético, sin embargo no lo suplían, y la catequesis culminaba en celebración y así desde los primeros momentos de la Iglesia entre catequesis y liturgía se estableció una profunda y esencial relación. No podía ser de otra manera tratándose de la tarea de iniciar a la fe y a la vida cristiana como misión propia y básica de la Iglesia.



 

De los cuatro caminos que componen el catecumenado: la catequesis o enseñanza, el ejercicio en la práctica de la vida cristiana, la liturgia y el aprendizaje en el apostolado, señala el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos en sus observaciones previas: "Por una catequesis apropiada, dirigida por sacerdotes, diáconos o catequistas y otros seglares, dispuesta por grados, pero presentada íntegramente, acomodada al año litúrgico y basada en las celebraciones de la palabra, se va conduciendo a los catecúmenos no sólo el connveniente conocimiento de losdogmas y de los preceptos sino también del misterio de la salvación, cuya aplicación desean" (R.I.C.A., Observaciones previas, 19, 1).

 

Esta obra, preparada por la Subcomisión Episcopal de Catequesis parte de la convicción de que catequesis y liturgia han de estar íntimamente relacionadas en la misión pastoral de la Iglesia, y que la homilía es la actividad principal del ministerio pastoral de los sacerdotes para establecer ese nexo.



 

2. Homilia y Catecismo

 

Como es sabido el Catecismo Romano del Concilio de Trento constituyó un instrumento privilegiado para la catequización del pueblo y m s concretamente para la formación



teológica de los parrocos en su misión de

instruir al pueblo. En este sentido puede entenderse la intencionalidad del

anexo a dicho Catecismo Romano que

lleva como titulo: Practica del Catecismo, o sea, el Catecismo

distribuido entre todas las dominicas del año,

algunas ferias y fiestas del Señor, y acomodado a los evangelios.

 

Hoy al encontrarnos con el Catecismo de la Iglesia Católica nos hemos de



preguntar si es un catecismo destinado

exclusivamente a los pastores o es necesario hacerle llegar tambien al

pueblo cristiano. Es decir existe hoy la

necesidad de hacer llegar a todos los católicos el Catecismo de la Iglesia

Católica para que se eduquen en la fe?.

Creemos que sí y son muchas las razones que lo avalan. El texto ya citado

de la Constitución Fidei Depositum

pone el Catecismo en manos de los pastores para que lo utilicen

constantemente cuando realizan su misión de

anunciar la fe y llamar a la vida evangelica, no sólo para su

formación teológico-pastoral, ni sólo para elaborar

otros catecismos menores. El anuncio de la fe y de la vocación cristiana

debe llegar a todas las personas y en

concreto a todos los bautizados. He aquí el objeto propio e irrenunciable

del empeño evangelizador. En el marco

de la liturgía, la homilía es una acción evangelizadora

privilegiada. Habráemos de tener en cuenta que hoy estamos

obligados, tal vez m s que en otros momentos, a cuidar este servicio de la

homilia en favor de nuestro pueblo

cristiano, una homilía que en España es escuchada semanalmente por casi

un tercio de la población católica.

 

2.1. La Tradición viva en la Iglesia

 

Las Constituciones del Concilio Vaticano II Dei Verbum y Sacrosantum



Concilium nos sugieren el modo como

podemos incorporar el Catecismo de la Iglesia Católica a la predicación

homilética.

 

Nos acercamos, pues, a las enseñanzas del Concilio Vaticano II. En la



Constitución Sacrosantum Concilium se

dice que la predicación homiletica ha de hacerse a partir de los textos

sagrados (cf SC, 52), y conforme al

Espíritu que inspiró los textos. A su vez en la Constitución Dei

Verbum el Concilio señala tres criterios para una

interpretación de la Sagrada Escritura conforme al Espíritu que la

inspiró (cf DV, 12c). Así los recoge el

Catecismo de la Iglesia Católica:

 

* Prestar una gran atención al contenido y a la unidad de toda la



Escritura. En efecto, por muy diferentes que

sean los libros que la componen, la Escritura es una en razón de la unidad

del designio de Dios, del que Cristo

Jesús es el centro y el corazón, abierto desde su Pascua (112).

 

* Leer la Escritura en la Tradición viva de toda la Iglesia. Según



un adagio de los Padres..., la Sagrada Escritura

est  m s en el corazón de la Iglesia que en la materialidad de los

libros escritos. En efecto, la Iglesia encierra en

su Tradición la memoria viva de la Palabra de Dios, y el Espíritu Santo

le da la interpretación espiritual de la

Escritura (113).

 

* Estar atento a la analogía de la fe. Por analogía de la fe



entendemos la cohesión de las verdades de la fe

entre sí y en el proyecto total de la Revelación (114).

 

Muchos son los motivos por los que se ha considerado el Catecismo de la



Iglesia Católica como un gran regalo

para los sacerdotes; no es el menor el de servir para enraízar la

homilía en la Tradición viva de la Iglesia y poder

descubrir esta riqueza al Pueblo de Dios con el humilde servicio de la

predicación. El Catecismo de la Iglesia

Católica presenta fiel y organicamente la enseñanza de la Sagrada

Escritura, de la Tradición viva en la Iglesia y

del Magisterio entero, así como la herencia espiritual de los Padres, de

los santos y santas de la Iglesia, para

permitir conocer mejor el misterio cristiano y reavivar la fe del Pueblo de

Dios...(Tiene en cuenta) las

explicitaciones de la doctrina que el Espíritu Santo ha sugerido a la

Iglesia a lo largo de los siglos... e iluminar

con la luz de la fe las situaciones nuevas y los problemas que en el pasado

aun no se habían planteado (FD, 3).

 

En los esquemas homileticos que se proponen en esta obra, se ofrecen



citas literales y referencias del Catecismo

bajo el epígrafe: La fe de la Iglesia. Todo ello quiere ser una

ayuda para comprender los textos sagrados

recogidos en el Leccionario, en el Espíritu que los inspiró, y según

los criterios señalados por la Constitución Dei

Verbum del Concilio Vaticano II. Una orientación y guía (como

dice su título) para hallar las sugerencias

catequeticas propias de la homilía.

 

2.2. La confesión de la fe en lo sustancial

 

Las Comisiones Episcopales para la Doctrina de la Fe y para la Catequesis



han señalado en un documento

reciente Algunos aspectos de la Catequesis hoy, relacionados con el tema

de la revelación cristiana y su

transmisión, las claves fundamentales de la catequesis que tambien

pueden afirmarse de la predicación

homiletica.

 

Insistir en la catequesis como transmisión de la Sagrada Escritura y



de los principales documentos de la

Tradición y del Magisterio; insistir, asimismo... como memoria _en

conexión vital con la anamnesis eucarística_

o en la fe como inserción y participación en la corriente viva de la

Tradición y de su lenguaje; o insistir en la

necesidad de unas expresiones inalterables que salvaguarden la unidad,

homología (confesión) de la fe en lo

sustancial, se compadece mal con una de las tendencias de la modernidad: la

emancipación respecto de toda

instancia ajena a la razón autónoma, de toda tradición, de todo lo

dado... A partir de esta exigencia de

reinventar la autentica fe y la comunidad cristiana, pues

parece que no se est‚ seguro de que la larga

tradición de la Iglesia no la haya corrompido, no es extraño, por un

lado que el discurso catequetico se haya

fragmentado y parcializado en bastantes casos, y por otro lado, haya perdido

sustantividad, referencia a la

realidad, y regla de la fe, y se haya convertido en instrumento para

suscitar experiencias, actitudes y

compromisos pretendidamente cristianos (cf 14-15). La preocupación,

pues, por la unidad y la confesión de la fe

en lo sustancial, que es una constante en la vida de la Iglesia a lo largo de

todos los siglos es, si cabe, hoy m s

necesaria.

 

Los esquemas homileticos que ofrecemos expresan tambien esta



preocupación. Para responder a ella se presentan

algunos textos del Catecismo con objeto de que, de alguna manera, se formulen

en la homilía con un lenguaje

común al que se utiliza en otras actividades del ministerio de la Palabra.

 

2.3. Exposición organica

 

Asimismo, el Catecismo de la Iglesia Católica, en cuanto exposición



de la fe de la Iglesia de un modo organico

constituye por lo mismo una valiosísima ayuda para superar la tendencia a

la fragmentación. Este Catecismo esta

concebido como una exposición organica de toda la fe católica. Es

preciso, por tanto, leerlo como una unidad.

Numerosas referencias en el interior del texto y el índice analítico al

final del volumen permiten ver en cada tema

su vinculación con el conjunto de la fe (18).

 

Por su parte, la homilía, debe exhortar a celebrar, orar y vivir lo que



la fe proclama, y debe relacionar

armónicamente el primer anuncio (kerigma), la exposición sistematica

(la catequesis), la exhortación a la

perseverancia en la vida cristiana (parenesis), y la comunicación con

el misterio de la presencia del Señor

(mystagogia). La homilía est  destinada preferentemente a aquellos

que y an han sido llamados a la conversión y

a la fe, que la suponen al mismo tiempo que la alimentan, la robustecen y la

expresan por medio de palabras y

obras (Comisión Episcopal de Liturgia, DC, 10). Si esta es la

función de la homilía, habráíamos de saludar la

oportunidad y aún la necesidad de un instrumento que relacione

organicamente la fe profesada con la liturgia, la

vida cristiana y la oración. Este instrumento, y ciertamente de toda

garantía, es el Catecismo de la Iglesia

Católica.

 

En los esquemas homiléticos, se ofrece esta relación orgánica



mediante citas literales y referencias del Catecismo.

En el epígrafe: La fe, con referencias sobre todo a la primera y

segunda parte del Catecismo; y en los epígrafes

La respuesta y El testimonio cristiano con referencias también

a la tercera y cuarta parte del mismo

Catecismo, a fin de que se pueda establecer esa relación orgánica entre

lo que creemos, celebramos, vivimos y

oramos. En cada año litúrgico se contiene la sustancia viva del

Evangelio y de las enseñanzas de la Iglesia. En el

conjunto de los tres años litúrgicos se habrá  recorrido

extensivamente todo el Catecismo.

 

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