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Carlistas y liberales en la font d’en carròS


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CARLISTAS Y LIBERALES EN LA FONT D’EN CARRÒS

Por Antonio Caridad Salvador y Mª Consuelo Peiró Doménech

El 29 de septiembre de 1833 falleció, en el palacio de La Granja, el rey Fernando VII, que había gobernado España durante 19 años. Su reinado se caracterizó por enfrentamientos continuos entre los liberales y los absolutistas, que defendían visiones totalmente distintas de la sociedad y del gobierno. Los primeros querían que se reconocieran una serie de derechos y que se estableciera un parlamento salido de unas elecciones y con capacidad de aprobar las leyes. Al mismo tiempo, querían acabar con los privilegios de la nobleza, suprimir la inquisición y poner en venta las tierras de la iglesia, de modo que todos fueran iguales ante la ley, se garantizara una mayor libertad y se pusieran las bases de una economía moderna. Estas ideas eran sostenidas sobre todo por la alta burguesía, por los campesinos acomodados y por las clases medias urbanas, que eran quienes más ganaban con todas estas reformas.

Frente a ellos encontramos a los absolutistas, que defendían una monarquía absoluta, en la que el rey no tuviera que rendir cuentas ante las Cortes y en la que no se reconocieran derechos más que a una minoría de la población. Este tipo de régimen suponía mantener el poder y la influencia de la nobleza y de la iglesia, con sus enormes patrimonios y sus innumerables privilegios, que los ponían por encima del resto de la sociedad de su época. Hoy en día puede parecer increíble que alguien pueda defender ideas absolutistas, pero hay que tener en cuenta que la sociedad de la época era muy diferente a la actual. Algunos lo hacían por motivos egoístas, como muchos hidalgos y eclesiásticos a los que les perjudicaban mucho las reformas liberales. Pero la gran mayoría lo eran por influencia del clero, por enemistad hacia familias liberales o por necesidad de ganarse la vida en la milicia o en la administración absolutista.

En los últimos años del reinado de Fernando VII los absolutistas más radicales fueron alejándose del rey para dar apoyo a su hermano Carlos, que rechazaba cualquier tipo de reforma. Esto dio lugar al surgimiento del partido carlista, que no era más que el sector más conservador de los absolutistas y que sólo esperaba el fallecimiento del monarca para hacerse con el poder. Esto es lo que sucedió en 1833, cuando a la muerte de Fernando se produjo una rebelión carlista, que dio lugar a una guerra de siete años, para intentar poner a don Carlos en el trono de España. Frente a los rebeldes se encontraban la esposa y la hija de Fernando VII, que tuvieron que pactar con los liberales (abriendo un parlamento y reconociendo algunas libertades) a fin de mantenerse en el poder. Al mismo tiempo, amplios sectores de la nobleza empezaron a ver las reformas como un mal necesario para mantener su riqueza y su status social, por lo que también dieron su apoyo al nuevo régimen.

La primera guerra carlista (pues hubo dos más después) tuvo mucha importancia en el norte de la Comunidad Valenciana, pero muy poca en la comarca de La Safor. Por ello las fuerzas rebeldes nunca llegaron a penetrar en La Font, ni en ningún otro municipio de nuestra comarca, que continuó con su vida sin preocuparse por la guerra. Los principales cambios que notó la población fueron la venta de las tierras de los monasterios y el fin de los señoríos nobiliarios, por los que muchos campesinos pagaban rentas todos los años.

En esta parte de la comunidad el carlismo tuvo poca importancia, principalmente porque la mayoría de los pueblos dependían de la nobleza, con lo que estaban muy interesados en las reformas liberales. Además, la agricultura era relativamente próspera, debido a la fertilidad del suelo y a la importante producción de seda y arroz, que en esa época se vieron poco afectados por la caída de precios agrarios, al contrario de lo que ocurrió en otras zonas. Esto también tuvo su influencia, ya que al haber trabajo había menos personas interesadas en dejarlo todo para tomar las armas y jugarse la vida en una rebelión que no se sabía como iba a acabar.

No obstante, esto no quiere decir que no hubiera carlistas en La Font. Sí que hubo algunos y de hecho fue, de todos los municipios de La Safor, uno de los que tuvo más rebeldes absolutistas. Esto lo sabemos gracias al número de carlistas prisioneros cuyo origen conocemos y que hacen destacar en este sentido a nuestro pueblo. Así pues, de los 13 militares rebeldes que sabemos que eran de esta comarca, 3 eran de Gandía, 3 de Oliva, 2 de Tavernes, 2 de La Font, 1 de Beniarjó, 1 de Rótova y 1 de Simat1. Estas cifras son especialmente significativas si tenemos en cuenta que Gandía y Oliva tenían cuatro veces más habitantes que La Font, mientras que Tavernes contaba con una población más de tres veces superior a la nuestra.

De los carlistas de La Font sabemos algunas cosas. Uno de ellos se llamaba Vicente Sánchez y había pertenecido al regimiento de infantería 2º de línea antes de unirse a las fuerzas tradicionalistas. Como todos los soldados de la época, habría sido reclutado a la fuerza y enviado a una guerra en la que probablemente no tenía ningún interés en participar. Tal vez incluso tuviera simpatías por los carlistas, posiblemente por ser de familia absolutista o por unas ideas religiosas especialmente intensas, lo que le podría haber llevado a desertar del ejército liberal para unirse a las fuerzas rebeldes. Otra posibilidad es que fuera capturado por las tropas carlistas y que le diesen a elegir entre ser prisionero o cambiar de bando, como era habitual en esa guerra. Ante las malas condiciones de vida de los cautivos, lo más habitual era que, si uno no tenía unas ideas políticas claras, acabara uniéndose a los rebeldes para no sufrir las innumerables penalidades por las que pasaban los prisioneros. Sea como fuere, la cuestión es que se unió a la división del Turia, que a las órdenes del general José Domingo Arnau operaba por el noroeste de la provincia de Valencia. Con esta unidad estuvo combatiendo a los liberales hasta que fue capturado, el 6 de marzo de 1839, en la batalla de Utiel, que perdieron los rebeldes2.

El otro carlista que conocemos se llamaba Francisco Pons y nunca había combatido antes de unirse a los partidarios de don Carlos. Es probable que se tratase de un jornalero, ya que era el colectivo más numeroso en La Font y también entre las fuerzas rebeldes. Por otra parte, como los carlistas nunca pasaron por La Safor, nuestro hombre debió hacer un largo viaje para unirse a ellos, ya que las bases rebeldes más cercanas se encontraban en los alrededores de Chelva, a más de 100 km de La Font. En todo caso, no sabemos gran cosa de él, salvo que fue capturado en Morella el 30 de mayo de 1840, cuando esta fortaleza carlista cayó en manos de las tropas de la reina Isabel3 . En su caso los motivos para unirse a los rebeldes pudieron ser ideológicos o más prácticos, como la necesidad de ganarse la vida o las dificultades con la justicia.

La primera guerra carlista terminó en 1840, pero esto no acabó con el movimiento tradicionalista, que reclamaba el trono para los descendientes de don Carlos. De esta manera, entre 1870 y 1873 se crearon juntas carlistas en varios pueblos de La Safor, entre los que se encontraba La Font. El presidente de esta era Antonio Ángel y Barver, siendo su secretario Vicente Peiró y Ribes. También hubo otra en Rafelcofer, presidida por Miguel Peiró y contando como secretario con Pascual Ribes4.


Aynat


Pasemos ahora a los liberales de nuestro pueblo, de los que sabemos bastantes más cosas. Ya en el censo de Floridablanca constatamos, en 17875, la existencia de cuatro hidalgos en la villa de La Font. En una de estas familias nobles, en concreto de los Aynat, nacerían dos hermanos, José y Francisco Aynat y Funes, dos ilustres personajes que apoyaron la causa liberal y partidarios de la Reina Isabel II.

El linaje Aynat (o Ainat), familia de ciudadanos del Reino de Valencia, aparece en La Font d’en Carròs, según el estudio E. Mira-Perceval, con Sebastian de Aynat, a mediados del siglo XVI. Los hermanos Aynat eran hijos del Licenciado Don Rafael Mariano Tadeo Bernardo Juan de Aynat y Sala, nacido en el pueblo de Fuente de Encarroz en 1758 y cuyos padrinos fueron Agustín Almunia y Ana Mª Aynat. Este Aynat además de ser militar (teniente coronel de caballería) ocupó varios cargos como gobernador del estado en Serón, corregidor de Jaén y alcalde mayor de Igualada. Aunque nació en La Font su carrera le llevó a residir fuera del pueblo. Se casó en 1787 con Doña Manuela de Funes y Salido nacida en 1765 en Argola (Granada) y fallecida en Gandía en 1830. Tuvieron cinco hijos: Rafael, José, Francisco, Luisa y Dolores. Destacaron como figuras en el mundo de la política José y Francisco6.

Empezaremos hablando de Francisco Aynat y Funes, que nació en La Font en 1798 y se casó en 1824 con Dolores Cifre Almunia7. Este personaje fue magistrado de la Audiencia de Madrid y uno de los grandes propietarios agrarios de la cuenca del Vinalopó, con extensas fincas en Sax y otras localidades. En septiembre de 1844 fue elegido diputado por Alicante y dos años después volvió al Congreso como representante del distrito de Pego. En las elecciones de agosto de 1850 fue elegido diputado por el distrito de Sax, escaño que volvió a ocupar tras los comicios celebrados en mayo de 1851 y también en los de febrero de 1853. Finalmente, en noviembre de 1864 fue elegido diputado por el distrito de Alicante. Entre sus intervenciones parlamentarias destacaron las relativas a la construcción del ferrocarril de Alicante a Murcia y de la línea de Villena a Alcoy, en 1865. Un año después fue elegido consejero de estado en la sección de hacienda8.

Como anécdota curiosa, el escritor Benito Pérez Galdós hace referencia a un tal Federico Vahey, diputado que se entretenía contabilizando las señorías que llevaban pelucas para tapar sus calvas venerables, diecisiete en total, entre los que se encontraban los hermanos Ainat: “Pero después de bien vistas y examinadas todas, asignamos el primer premio de fealdad a las que ostentan los dos hermanos Ainat y Funes, el uno diputado por Pego, el otro no sé por dónde, las cuales, sobre ser mayores que el natural, imitan en su bermeja color tirando a rucia, las greñas del león viejo del Retiro9.

En cuanto a José Aynat y Funes, nació en La Font el 9 de marzo de 180110. Al igual que su padre se dedicó a la carrera militar, pero llegó más lejos que éste, ya que ascendió hasta mariscal de campo. Además, cuando era comandante general de Guadalajara fue elegido diputado a Cortes por el distrito de Benissa en diciembre de 1846, repitiendo su representación en el Congreso en 1850 y 1851 por Pego, distrito en el que sería derrotado en 185311.

Como militar ocupó altos cargos, destacando su destino como gobernador de Guadalajara y Logroño. Según su hoja de servicios ingresó en el ejército (en la guardia real) a la edad de quince años, en 1816; en este cuerpo sólo podía accederse si se era de la nobleza y tenía como misión la vigilancia de los palacios reales, siendo un cuerpo de élite que también podía participar en batallas. En 1841 entra en el regimiento de caballería de Cataluña, siendo entonces brigadier. En octubre de 1846 alcanzó el grado de Mariscal de Campo y al año siguiente se le encarga interinamente el gobierno político de Tarragona, de cuya provincia ya era comandante general, con la misma categoría y demás consideraciones en que se hallaba en la provincia de Logroño, cuando fue electo diputado por el distrito de Benissa. Otros destinos y cargos que ocupó fueron: secretario del Real Cuerpo de Guardias de Corps, comandancia general en Ciudad Real, capitanía general en Burgos y gobernador militar de Guadalajara12.

A las órdenes de Narváez, participó en la represión del movimiento progresista liderado por Zurbano y luchó con Pavía contra la insurrección carlista de 184713. Además, en octubre del año siguiente persiguió, al mando de su columna, a la partida carlista de Pascual Gamundi, que huyó de la provincia de Guadalajara para regresar a Aragón14. Posteriormente, en su destino en Tarragona se ocupó de la mejora de diferentes ramos de la administración civil, consiguiéndolo muy especialmente en el de la beneficencia y desempeñando sus cargos con celo y acierto. Recibió las gracias de la Reina Isabel por sus acertadas disposiciones, así como diferentes cruces y condecoraciones. Así pues, en 1826 recibió la merced de hábito en la orden militar de Montesa y en 1854 obtuvo la Gran Cruz de San Hermenegildo. Por sus servicios en las armas destaca la obtención de la Cruz y el ingreso en la Orden de Caballeros de Carlos III en 1835. En esta orden había sido nombrado caballero un tío materno suyo, Luis de Ginés y Funes, motivo por el cual José quedó eximido de pruebas de nobleza por haberlas probado ya su tío; esta orden fue creada para recompensar a servidores del estado, incluyendo, con un papel importante a los de la propia Casa Real, perteneciendo los condecorados a la élite del poder.15

Nuestro personaje falleció en Madrid el 29 de abril de 1864. En el Diario Mercantil de Valencia del año siguiente, su viuda e hijos, residentes en Valencia, suplicaban a sus parientes y amigos que acudieran a la misa de aniversario que se celebraría por D. José en la Iglesia del Corpus Christi de dicha ciudad16. Su esposa, Mª Amalia Benedito y Calzada, había sido camarista de la reina con destino al cuarto de la princesa heredera Isabel, lo que nos hace pensar que este matrimonio y la familia Aynat estaban muy bien relacionados y gozaban de cierta influencia en la Corte.



1 Caridad. A, El carlismo en el País Valenciano y Teruel (1833-1840), Valencia, Universidad de Valencia, 2010, pp. 1018-1021.

2 Boletín Oficial de Valencia, 29 de marzo de 1839

3 Boletín Oficial de la Provincia de Zaragoza, 14 de julio de 1840

4 Carpizo, E, La esperanza carlista (1844-1874), Madrid, Ed. Actas, 2008, pp. 905 y 906

5 Castelló. J. E, El País Valenciano en el censo de Floridablanca (1787), Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, 1977, p. 242.

6 Blog Diccionario Genealógico de Perceval de Enrique Mira-Perceval Verdú y Jesús Ruz Pérez de Perceval, Alicante 2009 (http://percevales.blogspot.com/2009/01/aynat.html)

7 Diccionario Genealógico de Perceval, 2008

8 Piqueras. J y Paniagua. J, Diccionario Biográfico de políticos valencianos 1810 – 2003, Valencia, Institución Alfonso el Magnánimo, 2003, pp. 8 y 9.

9 Pérez Galdós. B, Episodios nacionales “Narvaez”, capítulo XVII.

10 Archivo General Militar de Segovia, Sección 1 legajo A 503.

11 Piqueras, J. y Paniagua, J.A. Diccionario Biográfico..... p. 9.

12 Archivo General Militar de Segovia, Sección 1 legajo A 503, Junio 2011

13 Piqueras, J. y Paniagua, J.A. Diccionario Biográfico..... p. 9.

14 Ferrer. M, Acedo. J y Tejera. D, Historia del tradicionalismo español, Sevilla, Ediciones Trajano y Editorial Católica Española, 1941-1960, v. 19, p. 219.

15 Molas. P, “Caballeros valencianos en la Orden de Carlos III” en Estudis: revista de historia moderna, nº 25, 1999, p. 241.

16 Diario Mercantil de Valencia, 28 de abril de 1865.



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