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Cambios en inflación influirían en variables macroeconómicas


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Cambios en inflación influirían en variables macroeconómicas

Édgar Delgado Montoya - El Financiero


    Estudio reciente demuestra subvaloración del indicador





Si como afirman algunos economistas, el cálculo del Indice de Precios al Consumidor (IPC) ?utilizado para medir la inflación? está desactualizado, cualquier variación tendrá un impacto directo en ciertas variables económicas y en el ingreso familiar.

Principalmente, habría un movimiento en los ajustes salariales que se decretan cada seis meses, ya que el Gobierno utiliza como referencia el IPC para definirlos.

Igualmente, todas las variables que se miden en términos reales se verían afectadas, como el crecimiento del crédito, las tasas de interés, la producción y, posiblemente, la devaluación.

Es por esta razón que los analistas insisten en la importancia de actualizar el cálculo de la canasta de consumo utilizada para medir el IPC lo antes posible.

El Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) ya puso en marcha un proyecto para realizar una encuesta que defina las fuentes de ingreso y la estructura de gastos de los hogares con el fin de determinar una nueva canasta en el 2005. La que se utiliza hoy data de hace 15 años.

Algunos ejemplos

Pero, ¿como afectaría un cambio en el IPC en otro rubros económicos?.

Por ejemplo, si el índice se encuentra subvalorado ?es decir, es mayor, como lo demuestra un estudio del economista de la Universidad Nacional, Henry Mora?, los ajustes salariales a los funcionarios públicos deberían ser más altos.

En los últimos años, el Gobierno ha tratado de girar ajustes cercanos al nivel de inflación: en el 2001, la inflación fue 10,95% y el ajuste fue de 11,58%, y en el 2002 de 9,68% y el ajuste de 8,43%.

Asimismo, si la inflación es mayor posiblemente las tasas de interés reales para los créditos e inversiones serían menores.

El impuesto único a los combustibles ?establecido con la Ley de simplificación tributaria del 2001? se debe ajustar cada tres meses según el IPC, por lo que si la inflación es mayor también lo será el tributo.

Este aspecto podría repercutir en la tasa de devaluación, pues el Banco Central utiliza el Indice de Precios al Productor Industrial (IPPI) y el nivel de inflación externa para definir el tipo de cambio, y el IPPI toma en cuenta el precio de los combustibles.

Aun así, los economistas tienen diferentes criterios respecto al tema.

José Luis Arce, de CEFSA, manifestó que no necesariamente el IPC es mayor al real, pues hay que tomar en cuenta que ahora se consumen más productos importados, que son más baratos debido a las reducciones arancelarias.

Luis Mesalles, de Ecoanálisis, manifestó que la economía local ahora está muy dolarizada, por lo que un cambio del IPC no tendría tanto impacto como una modificación en el tipo de cambio.

Ante este panorama, el presidente del Banco Central, Francisco Gutiérrez, indicó que tener "un buen IPC" es un tema de interés permanente para esta entidad.

El gerente del INEC, José Antonio Calvo, confirmó que el mes pasado se aplicó una encuesta piloto en Curridabat y en Cartago para definir el cuestionario sobre ingresos y gastos de las familias que se aplicará en el 2004.

Calvo advirtió que este estudio tomará doce meses, pues se quiere medir el consumo sin efectos estacionales y se aplicará en 5.400 hogares. El proyecto tendrá un costo de ¢1.300 millones, buena parte financiados por el Banco Central.

Por otra parte, Henry Mora elaboró un estudio reciente que demuestra que el IPC se encuentra subvalorado hasta en medio punto porcentual. Eso significa que si la inflación del año pasado fue de 9,68%, en realidad debió haber sido del 10,18%.

Mora señaló que las ponderaciones sobre los grupos de bienes y servicios que componen el IPC han quedado obsoletas y aunque el INEC actualiza esas ponderaciones según los cambios en los precios, no lo hace sobre los patrones de consumo.

El informe indica que con el aumento en el ingreso real de las familias es normal que éstas tiendan a gastar más en servicios (educación, salud y esparcimiento) y menos en alimentos y bebidas, pero la canasta actual pondera este último rubro con un 43% y el primero con un 8%.

Mora realizó tres simulaciones en las que redujo el peso de los rubros de alimentos y bebidas, el de vestido y el de vivienda, y aumentó los de salud, transporte, educación y esparcimiento.

Él reconoció que se trata de un ejercicio conservador, pues se utilizaron como base las cuentas nacionales y no datos relacionados con el gasto de las familias.





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