Página principal

Buscan flexibilizar jornada laboral


Descargar 12.88 Kb.
Fecha de conversión21.09.2016
Tamaño12.88 Kb.
http://www.actualidad.co.cr/300/48.legislacion.html

Buscan flexibilizar jornada laboral

La normativa actual sobre jornadas de trabajo es bastante rígida y si se quiere longeva. Por eso se pretende crear nuevas normas que se adapten al marco económico en el cual se desenvuelven las empresas hoy día.

Marco Durante C.
Socio, BDS Asesores Jurídicos
mdurante@bdsasesores.com

Actualmente, en la Asamblea Legislativa se encuentra en trámite de aprobación el proyecto de ley número 15161, que pretende reformar varios artículos del Código de Trabajo relacionados con las jornadas de trabajo. Antes de analizar los cambios propuestos, es conveniente hacer algunos comentarios que permitirán al lector comprender mejor la importancia del tema.

Nociones generales sobre las jornadas de trabajo. La jornada de trabajo es el tiempo durante el cual el colaborador se encuentra a disposición del patrono, para la prestación del servicio que motivó el nacimiento de la relación laboral. No debe confundirse la jornada con el horario de trabajo, mientras que la primera es el tiempo en que el trabajador está a disposición del patrono, el horario es el momento en que se presta este servicio. Así por ejemplo, en una empresa puede existir una jornada diurna ordinaria con un horario de lunes a viernes de 8:00 a.m. a 5:00 p.m.

En nuestra legislación existen dos tipos de jornadas de trabajo: las ordinarias y las extraordinarias. Mientras que las primeras hacen referencia al tiempo efectivo de trabajo ordenado por ley o por acuerdo de partes (cuando se pacta una jornada inferior) para la ejecución de labores ordinarias, la segunda consiste en el tiempo de trabajo ejecutado una vez terminada la jornada ordinaria para el cumplimiento de una necesidad de carácter excepcional, temporal e impostergable para la empresa y debe remunerarse con 50% adicional del salario ordinario.

La jornada ordinaria, dependiendo de la hora en que se presta, puede ser considerada diurna (entre las 5:00 a.m. y las 7:00 p.m.), nocturna (entre las 7:00 p.m. y las 5:00 a.m.) o mixta (si simultáneamente incluye horas diurnas y nocturnas, por ejemplo, de 2:00 p.m. a las 10:00 p.m.). Por regla general, nuestra Constitución Política (artículo 58) y el Código de Trabajo (artículos 136 y 138) disponen que la jornada diurna no puede exceder las 8 horas diarias y 48 semanales, la nocturna de 6 horas diarias y 36 semanales y la jornada mixta es de 7 horas diarias y 42 semanales.

Sin embargo, cuando los trabajos por su propia condición no son insalubres o peligrosos, es posible para las empresas ampliar la jornada ordinaria diurna a 10 horas diarias y la mixta a 8 horas diarias, siempre y cuando se respete el límite constitucional de 48 horas semanales.




Límites de las jornadas de trabajo

De la lectura de nuestra legislación laboral, así como de la jurisprudencia dictada por nuestros tribunales laborales, podríamos indicar los dos límites más significativos en el tema de jornadas. Primero, la jornada ordinaria sumada a la extraordinaria no puede superar las 12 horas diarias y las 48 horas semanales (salvo los casos excepcionales del artículo 143 del C.T.); segundo, la jornada extraordinaria, por su propia naturaleza, no puede ser permanente ni se puede prestar en lugares insalubres o peligrosos.

Como puede observarse, la normativa actual sobre jornadas de trabajo es bastante clara, rígida y si se quiere longeva, tomando en consideración que estas normas han prevalecido por un espacio de 60 años y que fueron aprobadas durante una realidad social y económica diferente a la que estamos viviendo hoy día.

Bajo este contexto, no pocas empresas han tenido que ingeniárselas para diseñar jornadas de trabajo que se adapten a sus propias necesidades; incluso, algunas podrían estar laborando al margen de estas regulaciones –principalmente en el tema de jornada extraordinaria permanente.

Estos y otros motivos han provocado el interés de algunos sectores, principalmente del sector patronal, de modificar las actuales regulaciones sobre jornadas de trabajo y en su lugar crear nuevas normas que se adapten al marco económico en que se desenvuelven las empresas locales y extranjeras que invierten en Costa Rica.




Proyecto de ley: aspectos medulares

De la lectura del proyecto en cuestión, se podrían extraer tres cambios sustanciales a la regulación actual sobre jornadas de trabajo. A continuación, un breve análisis de cada una de ellas.

Jornada acumulativa. El proyecto prevé la posibilidad de que todo patrono pueda acumular la jornada ordinaria en cinco días de la semana, repartiendo el horario diurno en 10 horas diarias y 48 semanales, el mixto en 9:36 horas diarias y 48 semanales y el nocturno en 7:12 horas y 36 semanales. Si por algún motivo el trabajador debe laborar el sexto día, este deberá remunerarse a tiempo y medio.

Jornada extendida. Otra importante reforma permitiría que por la vía de la excepción, para no violentar la disposición constitucional establecida en el artículo 58, en aquellos trabajos estacionales, temporales, de proceso continuo y para las empresas sujetas a variaciones calificadas en las condiciones de su mercado, nacional o internacional, o en su producción o abastecimiento de materias primas, se autorizaría la utilización de una jornada ampliada ordinaria de hasta doce horas diarias y cuarenta y ocho semanales. Con esta reforma, las empresas que requieren procesos de producción continuos podrían contar solamente con dos turnos de doce horas cada día. Por su parte, los trabajadores laborarían por espacio de cuatro días de la semana y descansarían tres días. Bajo esta modalidad, es prohibido el trabajo extraordinario.

Jornada anualizada. Por último y también por la vía de la excepción, el proyecto promueve la creación de jornadas anualizadas para aquellos trabajos que no sean insalubres o peligrosos. Así, estas empresas podrán optar por utilizar una jornada anual de 2.400 horas, teniendo como límite máximo 48 horas semanales. Para tales efectos, la empresa deberá diseñar un calendario con la distribución de las horas de cada semana a lo largo del año, de forma que en las épocas de mayor trabajo se puedan establecer jornadas de hasta diez horas diarias y en las épocas de menor requerimiento de personal, la jornada no podrá ser inferior a seis horas diarias. El calendario en mención debe ser puesto en conocimiento de los trabajadores con quince días de anticipación a su inicio y cualquier cambio en el calendario, una vez puesto en marcha, deberá ser comunicado a los trabajadores con igual antelación.

Bajo este esquema, el empleado será remunerado según el número de horas laboradas durante la semana, con la condición de que si el trabajador es despedido sin justa causa antes de completar el año completo, el patrono deberá pagar como jornada extraordinaria las horas que el trabajador haya laborado más allá de la jornada diurna o mixta de ocho horas y nocturna de seis, durante el último período de la jornada anual no completada.

Definitivamente, esta jornada anualizada fomentará que muchos trabajadores, en temporadas bajas de trabajo, tengan dos empleos simultáneamente para poder cubrir sus necesidades personales y familiares.




Algunas observaciones

Es válido aclarar que de ser aprobado el proyecto, el patrono interesado en mudarse a algunas de las alternativas propuestas, deberá respetar los derechos adquiridos de los trabajadores, así como los límites del ius variandi (término en latín que significa literalmente “derecho de variar” y hace referencia al poder del patrono de cambiar ciertas condiciones del contrato de trabajo de manera unilateral y aún contra la voluntad del trabajador), para evitar ocasionar perjuicios graves a los trabajadores. De esta manera, la alternativa que el proyecto prevé es la compensación de perjuicios ocasionados, es decir, el pago de prestaciones laborales a los trabajadores por liquidación parciales o totales, según corresponda.

Entre las ventajas que se le podrían apuntar a este proyecto de ley, encontramos la posibilidad de que muchas empresas puedan finalmente contar con jornadas ordinarias de trabajo que se adapten a sus necesidades, sin que por ello contraríen la normativa laboral o bien, deban pagar a sus trabajadores horas extraordinarias permanentes. Para los trabajadores, una ventaja podría resultar la posibilidad de descansar tres días seguidos cuando tuvieren jornadas extendidas. Como desventajas podríamos señalar el bajo ingreso que tendrían los trabajadores de jornadas anualizadas en épocas de temporada baja, lo que podría promover la existencia de trabajos a tiempo parcial, del cual no tenemos regulación al respecto y el eventual inconveniente del trabajador despedido con responsabilidad patronal, de tener que acudir a la vía judicial a reclamar el pago de horas extraordinarias por haber sido despedido antes de completar la jornada anual según se comentó líneas atrás.



Para finalizar, a criterio personal, el cambio en las normas que regulan las jornadas de trabajo es necesario. Hoy nuestro país requiere contar con normas laborales más flexibles que se adapten al desarrollo tecnológico actual y a la imperante competitividad dentro de una economía internacional; no obstante, estas reformas no deben dejar de lado los intereses y derechos de los trabajadores.
 


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje