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Breve reseña del diaconado permanente en chile1 La Instauración del diaconado en Chile


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BREVE RESEÑA DEL DIACONADO PERMANENTE EN CHILE1
1. La Instauración del diaconado en Chile
El 4 de septiembre de 1967, la Conferencia Episcopal de Chile – la primera en pedirlo a nivel mundial- solicitó a la Santa Sede la autorización para establecer el diaconado permanente en Chile, con los siguientes propósitos: «...para mantener la fe en las comunidades aisladas, para fortalecerlas en las comunidades numerosas de las ciudades y en los barrios populares, para suplir la escasez de sacerdotes y al mismo tiempo para enriquecer el apostolado de la Iglesia».

Con fecha 5 de diciembre de 1967, la Santa Sede aprobó la referida solicitud, según el Motu Proprio “Sácrum Diaconatus Ordinem”, recientemente promulgado por ella hacía 6 meses.

En mayo de 1968, la Conferencia Episcopal de Chile aprobó un breve «Reglamento para el diaconado permanente en Chile».

En julio de 1969, la Santa Sede impartió un instructivo a las Conferencias Episcopales sobre cómo proceder en la selección y formación de los candidatos al diaconado permanente.


2. Algunos hitos del diaconado en Chile
Desde que fuera instaurado este ministerio eclesial en Chile, se pueden señalar los siguientes hitos:

  • En junio de 1968 es ordenado el primer diácono chileno: el Dr. Rodolfo Rencoret Donoso, ilustre médico fundador del Hospital Clínico UC. Es un caso atípico, ya que fue ordenado por su hermano Alberto, entonces arzobispo de Puerto Montt, en su lecho de muerte y como un «premio» a su labor pastoral, sin que ejerciera su ministerio.

  • En 1968 se inician experiencias de formación de diáconos en diferentes diócesis del país, con laicos comprometidos en servicios parroquiales.

  • En mayo de 1970 se celebra la primera ordenación de diáconos en la arquidiócesis de Santiago. Los pioneros son: Jorge Escobar, Oscar Eissman, Ricardo Concha y José Donoso; fallecidos los dos últimos. Ese mismo año fueron ordenados Norberto Ahumada, Guillermo Vargas y Roberto Lyon (Q.E.P.D.).

  • En mayo de 1970 se realiza el «Primer Encuentro Nacional de Diáconos», en la localidad de Padre Hurtado. Le siguen a éste otros cinco Encuentros Nacionales, desarrollados todos en Santiago -1972, 1976, 1981, 1987 Y 1994-, en los cuales se aclaran o definen aspectos claves del ministerio diaconal a diferencia y complemento del sacerdote y del laico.

  • En agosto de 1982 la Conferencia Episcopal de Chile publicó las primeras «Orientaciones para el diaconado permanente en Chile», documento que regirá hasta 1993.

  • Luego, la Conferencia Episcopal de Chile dictó dos decretos para precisar algunas materias conforme a la realidad del país: el decreto N.8 de fecha 12 de marzo de 1986, que se refiere al canon 276 N. 3 del Código de Derecho Canónico sobre el rezo del Oficio Divino o Liturgia de Las Horas, facultando al diácono a rezar Laudes o Vísperas. Y el decreto N.10, de fecha 8 de octubre de 1986, que prescribe normas para la formación de candidatos al diaconado permanente.

  • En mayo de 1986 se establece la Comisión Nacional de Diáconos al interior de la Conferencia Episcopal de Chile, como una entidad del Área de Agentes Evangelizadores.

  • En noviembre de 1993 la 66ª Asamblea Plenaria Ordinaria, en respuesta a una solicitud formulada en 1989 por la Comisión Nacional de Diáconos, y tras un largo proceso de elaboración, aprobó “ad experimentum”, por cuatro años, un documento de nuevas «Orientaciones para el diaconado permanente en Chile», que se puso en circulación en enero de 1994.

  • En marzo de 1994 se inaugura la sede del colegio diaconal de Santiago, en el 2º piso del edificio del Arzobispado, donde además funciona la Escuela de Diáconos, que comprende cinco cursos o niveles de régimen vespertino.

  • En agosto de 2006 son publicadas las nuevas Orientaciones Nacionales para el Diaconado Permanente en Chile.


3. Panorama actual del diaconado en Chile
A partir del profundo estudio realizado por la Comisión Teológica Internacional sobre la historia y teología del diaconado, se realizó la publicación conjunta de las “Normas Básicas de la Formación de los Diáconos Permanentes”(Ratio) y del “Directorio para el Ministerio y la Vida de los Diáconos Permanentes (1998)”, emanadas de la Congregación para la Educación Católica y de la Congregación para el Clero respectivamente, lo que impulsó la revisión de las anteriores Orientaciones y motivó la elaboración de las actuales ORIENTACIONES PASTORALES PARA EL DIACONADO PERMANENTE, "DIACONADO PERMANENTE: DON Y MISIÓN", publicadas en agosto de 2006.
Las principales líneas que orientan el trabajo realizado están expresadas en su Presentación, en ella se afirma:
"En Chile ha habido un gran crecimiento de estas vocaciones al Diaconado Permanente de hombres casados de edad madura. Esto ha permitido poner de manifiesto que la Iglesia es ante todo Servidora de la Humanidad, al modo de Cristo que “no vino a ser servido sino a servir”(Mt.20,28).
Y, por otra parte, ha enriquecido el Cuerpo Ministerial de la Iglesia con personas de larga trayectoria pastoral renovada por el Concilio Vaticano II, competentes en diversos oficios y profesiones y presentes, como fermento en la masa, en las más variadas actividades públicas y privadas. Gracias a los Diáconos Permanentes hay presencia institucional de la Iglesia en empresas, colegios, hospitales, regimientos, etc., abriéndose así nuevas posibilidades y nuevos campos a la evangelización.
Un adecuado acompañamiento espiritual a los laicos permitirá descubrir y acompañar nuevas vocaciones al Diaconado Permanente, para el servicio de Comunidades Cristianas territoriales y ambientales, sobre todo las más alejadas de los centros eclesiales.
Una comprensión y valoración cada vez mayor de todo el Pueblo de Dios –ministros ordenados, vida consagrada y laicos- de este regalo de Dios a su Iglesia, permitirá activar todas las potencialidades de mayor santidad, comunión eclesial, presencia misionera e inculturación del Evangelio que este ministerio contiene"2.
De las 27 circunscripciones eclesiásticas existentes, 26 tienen Diáconos Permanentes los que a la fecha suman alrededor de 8603 en el país.
Formación.

En nuestras Diócesis la formación de los aspirantes al Diaconado está entregada a Escuelas de Ministerios, Institutos de Pastoral, Centros Teológicos de Universidades Católicas o Escuelas del Diaconado Permanente como ocurre en las Arquidiócesis o en algunas de las Diócesis.


En general los Centros de Formación están a cargo de un Asesor o un Director o Rector de Escuela, un Director de Estudios, uno o varios Directores Espirituales y un Consejo del cual forman parte Diáconos encargados de las diferentes áreas formativas, el cuerpo de profesores y tutores, quienes en Comunión con el Obispo Diocesano, se preocupan del proceso formativo de aspirantes y candidatos, desde su formación inicial hasta el momento de su ordenación.
Los Centros de Formación Diaconal tienen como objetivo general formar un Diácono para desempeñar acertadamente los deberes específicos de su ministerio caracterizado por el ejercicio de los tres munera propios del ministerio ordenado: munus docendi; munus santificandi y munus regendi, según la perspectiva específica de la diaconía.
Entre los objetivos específicos figuran los de:


  • Formar un Diácono preparado para proclamar la Escritura e instruir y exhortar al pueblo.

  • Formar un Diácono capaz de desarrollarse en la oración, en la administración solemne del Bautismo en la conservación y distribución de la Eucaristía, en la asistencia y bendición del matrimonio, en presidir el rito de los funerales y de la sepultura y en la administración de los sacramentales.

  • Formar un Diácono que ponga de manifiesto que el ministerio diaconal tiene su punto de partida y de llegada en la Eucaristía y que no queda reducido a un simple servicio social.

  • Formar un Diácono capaz de asumir con dedicación las obras de caridad y de asistencia y la animación de comunidades o sectores de la vida eclesial, especialmente en lo que concierne a la caridad, reconociendo este como el ministerio más característico del Diácono.

  • Formar un Diácono capaz de dar razón de su fe y que adquiera una fuerte conciencia eclesial.

  • Formar un Diácono con capacidad para enjuiciar las situaciones y para realizar una adecuada inculturación del Evangelio.

  • Formar un Diácono que conozca las técnicas de la comunicación y de la animación de reuniones, como también que sepa expresarse en público y que esté en condiciones de guiar y aconsejar.

Los postulantes al Diaconado Permanente son seleccionados en primer lugar por el Párroco o un sacerdote que le conozca tanto a él como a su familia o también por iniciativa propia o de la Comunidad a que pertenece, pero siempre “aceptada y compartida por la comunidad” (Ratio Nº 40 y OO.PP de la CECH, 2006. Nº 66), quienes teniendo presente los criterios de selección señalados en las Orientaciones Pastorales para el Diaconado, de la Conferencia Episcopal de Chile del año 2006, los presentan al Obispo

o a su delegado. Desde hace algunos años se ha venido adoptando la práctica de que los postulantes, antes de ser presentados al Obispo o al Centro Formativo, realicen un año de discernimiento en sus Parroquias u otros centros eclesiales, junto a sus esposas e hijos, luego del cual solicita al Obispo, a través de una carta la admisión como Aspirante al Diaconado donde iniciará la formación Teológica y Doctrinal, que dura alrededor de cinco años, con mil horas lectivas, generalmente acompañados por sus esposas. Menos tiempo en casos excepcionales (personas con formación anterior), y tutoría para casos particulares determinados por la dirección superior de las Escuelas.
Selección de candidatos.

Parte importante del discernimiento es comprobar si el posible aspirante cumple con las “aptitudes y requisitos” (OO.PP de la CECH, 2006. Nº 65) que se mencionan en las Orientaciones Pastorales para el Diaconado, de la Conferencia Episcopal de Chile:




  • Salud física

  • Cualidades humanas

  • Virtudes evangélicas

  • Capacidad intelectual

  • Sustentación económica

  • 35 años de edad y 10 de matrimonio al momento de la ordenación; buena vida familiar y consentimiento de la esposa.

  • Inserción en una comunidad cristiana y experiencia pastoral, puesto que el Diaconado Permanente es un ministerio que se descubre y surge desde el interior de una experiencia eclesial.

El proceso para aspirantes y candidatos se rige según las dimensiones de la formación:




  • Formación humana: Tiene como finalidad modelar la personalidad, a fin de potenciar aquellas cualidades humanas “que les permitan ganarse la confianza de la comunidad, ejercer con serenidad el servicio pastoral y facilitar el encuentro y el diálogo” (OO.PP de la CECH, 2006. Nº 73).

  • Formación espiritual: “La formación humana se abre y se completa en la formación espiritual, que constituye el centro unificador de la formación cristiana. Su fin es promover el desarrollo de la nueva vida recibida en el Bautismo” (Ratio Nº 71 y OO.PP de la CECH, 2006. Nº 74). “Por lo mismo el aspirante a Diácono Permanente ya tiene una experiencia espiritual que debe ser reforzada y enriquecida con los rasgos específicos de la espiritualidad diaconal” (OO.PP de la CECH, 2006. Nº 74).

  • Formación doctrinal: Señala la Ratio que “es una dimensión necesaria de la formación diaconal, en cuanto ofrece al Diácono un alimento sustancioso para su vida espiritual y un precioso instrumento para su ministerio”(Ratio Nº 79 y OO.PP de la CECH, 2006. Nº 75).

  • Formación Pastoral: “Se realiza con el estudio de la Teología Pastoral”(OO.PP de la CECH, 2006 Nº 76) y con la realización de un “tirocinio práctico, que le permita conocer sobre el terreno cuanto ha aprendido en el estudio” (Ratio Nº 86).

El proceso formativo consta de un período propedéutico de duración conveniente, “orientado a un discernimiento más atento de su llamada” (Ratio Nº 43 y OO.PP de la CECH, 2006. Nº 70), para luego dar paso al Rito de Admisión, en que la Iglesia reconoce públicamente signos de vocación en el aspirante, quien desde ese momento pasa a ser Candidato al Diaconado; y luego los Ministerios de Lector y Acólito los cuales deben ser desempeñados durante un tiempo significativo, sin embargo, entre uno y otro debe haber transcurrido a lo menos seis meses; para cada uno de estos pasos se requiere una solicitud escrita y firmada por el aspirante o candidato y su esposa y, en algunas Diócesis, también por los hijos.


Durante el proceso formativo los aspirantes y candidatos son invitados junto a sus esposas a participar anualmente de un Retiro de a lo menos tres días, un Retiro de Discernimiento Vocacional, solos, de 5 días y el Retiro Canónico de Ordenación, también solos, de 5 días de duración.
“El candidato que estime reunir las condiciones necesarias para ser ordenado, luego de obtener la autorización de su director espiritual en el fuero interno, podrá solicitar la ordenación diaconal al Obispo diocesano” (OO.PP de la CECH, 2006. Nº 94), mediante “una declaración redactada y firmada de su puño y letra, en la que haga constar que va a recibir el orden espontánea y libremente, y que se dedicará de modo perpetuo al ministerio eclesiástico, al mismo tiempo que solicita ser admitido al orden que aspira recibir” (cf. CIC Nº 1036), y si la Iglesia estima que el candidato reúne las condiciones necesarias para ser llamado al orden diaconal lo aceptará como Diácono Electo.
En general la malla curricular de los Centros de Formación de nuestras Diócesis contempla las siguientes asignaturas y Seminarios:


  • Iniciación a la fe

  • Sagrada Escritura I

  • Introducción a la Espiritualidad I (Seminario)

  • Teología Fundamental

  • Introducción al pensamiento actual

  • Introducción a la Espiritualidad II (Seminario)

  • Sagrada Escritura II (Nuevo Testamento)

  • Trinidad – Cristología

  • Elementos de Psicología (Seminario)

  • Eclesiología

  • Liturgia y Sacramento

  • Elementos de Sociología (Seminario)

  • Teología Pastoral

  • Moral Fundamental

  • Religiones y Sectas (Seminario)

  • Antropología Cristiana

  • Creación y Escatología

  • Magisterio de la Iglesia (Seminario)

  • Mariología

  • Historia de la Iglesia

  • Corpus Paulino y Joanico

  • Consejería Familiar I (Seminario)

  • Derecho Canónico

  • Moral de la Persona

  • Consejería Familiar II (Seminario)

  • Pastoral Kerigmática y Homilética

  • Doctrina Social de la Iglesia

  • Atención y acompañamiento del enfermo (Seminario)

  • Espiritualidad cristiana y diaconal

  • Organización Pastoral y Diocesana

  • Administración Parroquial (Seminario)

  • Ecumenismo

  • Gestión Pastoral

  • Acompañamiento Espiritual (Seminario)


Pastoral de fronteras.

Frente a los desafíos de la actualidad en la mayoría de la Diócesis se ha ampliado el Plan de Estudios y la formación permanente de manera que tengan cabida aquellos temas imprescindibles en la cultura moderna.


En los últimos años ha crecido favorablemente la conciencia de los Diáconos Permanentes en torno a la propia misión eclesial, no ligada únicamente al ejercicio del ministerio litúrgico, sino abierta a otros campos, como el acompañamiento de comunidades y capillas que por la actividad diaconal se convierten en centros vivos de acogida, participación y evangelización, presencia en ambientes educativos, laborales y otros, tareas de solidaridad y caridad evangélica, acompañamiento espiritual de numerosos laicos agentes pastorales, en la Pastoral de la Familia, de los Jóvenes, de la Liturgia, de la Catequesis, en la Pastoral de los Trabajadores, en Pastoral Bíblica, también como Administradores de Bienes, Jueces o en el cargo de Cancilleres Diocesanos, etc.
La dimensión misionera (Diáconos de “Frontera”), se ha ido abriendo camino paulatinamente a medida de la creación de espacios institucionales, así van surgiendo los Diáconos que desempeñan su ministerio en las tareas de los Colegios y Liceos no sólo de Iglesia sino también en algunos de carácter estatal, en los Hospitales y Clínicas públicos y privados, en gran cantidad de empresas, acompañando y organizando a los que viven de la caridad pública, con los pescadores, junto a los mineros, con las etnias originarias, en las cárceles trabajando con reclusos y gendarmes, en los medios de comunicación social, en las Universidades, Católicas, privadas o estatales, en las Fuerzas Armadas y Policiales, etc., ciertamente estas tareas representan un gran apoyo y acompañamiento del Pueblo de Dios.
Un avance significativo ha sido la elaboración y consolidación de cursos a distancia por Internet (vía correo electrónico), como el Curso de Salmos entregado el año 2003 junto al Instituto Catecheticum y del Evangelio de Lucas durante el 2004 y 2005; en el año 2006 se impartió un Curso de Gestión Pastoral en conjunto con el Centro de Investigaciones Socioculturales CISOC-BELARMINO, destinado a profundizar en las funciones de Planificar, Organizar, Dirigir y Evaluar el trabajo pastoral como una manera de entregar una poderosa herramienta para el desarrollo del ministerio diaconal y el acompañamiento de sus comunidades. Para el año 2007 se entregará un curso de Doctrina Social de la Iglesia en conjunto con el Instituto de Educación Rural, dependiente de la Conferencia Episcopal de Chile.

Formación permanente.

Con los cursos a distancia se han podido establecer mejores redes de comunicación y de trabajo entre los Diáconos Permanentes y, a través de diversos Encuentros de carácter nacional o de Jornadas Regionales, se ha ido logrando una mayor comunión entre los Diáconos y también una cada vez más frecuente integración de sus esposas.


Otro avance significativo ha sido la aprobación y publicación, durante el año 2006, de las nuevas Orientaciones Pastorales para el Diaconado Permanente: “Don y Misión”, que nuestros Obispos han entregado al cuerpo diaconal y a toda la Iglesia en Chile.
También podemos mencionar que cada día se observa una mayor conciencia de la vocación diaconal como don de la Iglesia. Una mayor conciencia de efectuar mejores procesos de discernimiento vocacional con la incorporación de esposas e hijos y una mejor estructuración de los diferentes centros de formación de nuestras diócesis lo que, también, redunda en una cada vez mejor integración y comunión en el Clero diocesano.
Otros de los avances destacables es la gran cantidad de vocaciones que este ministerio suscita y que se traduce en una gran cantidad de ordenaciones que ya elevan el número de Diáconos Permanentes a alrededor de 860 en el país. Un notable avance son las cada vez más numerosas pequeñas comunidades o fraternidades de Diáconos donde junto a sus esposas comparten la vida y el ministerio enriqueciéndose mutuamente y al mismo tiempo experimentando la experiencia de la vida comunitaria de la Iglesia.
Algunas sombras.

En el desarrollo de este ministerio no vislumbramos retrocesos, sino más bien algunas dificultades que a veces impiden un mayor florecimiento de él, como son la persistencia de prejuicios negativos en algunos sacerdotes y Obispos hacia la misión y el rol del Diácono Permanente, en su mayoría, producto del desconocimiento que aún existe de este ministerio.


Las todavía insuficientes Escuelas de Formación para el Diaconado en algunas Diócesis y el aún lento establecimiento de planes de formación más acorde con lo establecido en la Ratio y en las recomendaciones de las nuevas Orientaciones Pastorales para el Diaconado.
También el que todavía exista un, aunque bajo, porcentaje de Diáconos Permanentes en cada diócesis que no se integra al Cuerpo Diaconal correspondiente, ni participa por razones de trabajo, costo o apatía.
La todavía escasa participación en los cursos de Formación Permanente de las diócesis o a los que la Comisión Nacional del Diaconado apoya vía correo electrónico, lo que pueda deberse a que todavía no todos tienen acceso a Internet, aunque los valores de las inscripciones sean muy ventajosas.
Para la formación y fortalecimiento del cuerpo diaconal aun persisten dificultades para reunirse en muchas diócesis ya que en razón de las condiciones geográficas la situación económica de los Diáconos dificulta sus desplazamientos. Al interior de los Seminarios todavía es escaso el conocimiento que se tiene de la figura y rol del Diácono en la Iglesia, por lo que al desconocer este ministerio, cuando trabajan juntos les cuesta integrarlos debidamente al trabajo pastoral. (cf. OO.PP de la CECH, 2006. Nº 119).

1 La primera parte de este relato se encuentra basado en un texto del Diác. Antonio Cruz Pacheco. A partir del Nº 3, se basa en el Informe de la Comisión Nacional del Diaconado Permanente al Encuentro del CELAM en febrero de 2007.

2 “Orientaciones para el Diaconado Permanente en Chile”: "DIACONADO PERMANENTE: DON Y MISIÓN", CECh, agosto de 2006.

3 Dato de la Comisión Nacional del Diaconado Permanente a julio de 2007.



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