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Biografía del Hermano Joche-Albert Ly


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“Christus Vincit!” (III)

Religiosos mártires


(Persecución comunista en China)

Biografía

del Hermano Joche-Albert Ly


+ Sichang, 21 abril 1951

Por el


P. Eusebio Arnáiz Álvarez, C.SS.R.

1960

171, Boundary Street, 3rd Fl. HONG KONG



Hermano Joche-Albert Ly


Unas palabras de presentación

Este libro presenta a un verdadero mártir, un mártir simpático, un mártir marista, el Hermano Joche-Albert Ly. Su cuadro de fondo es la China inmensa y la Provincia Marista de ese país, que era entonces extremadamente próspera por el número y la calidad de sus Hermanos y sus colegios.
Si el Hermano Joche Albert es el abanderado, también aparecen otros hermanos que como él son mártires y conocieron la cárcel, el hambre, los trabajos forzados, los juicios públicos… En los anexos vienen con más detalle. Él y sus compañeros hacen brotar el orgullo y la admiración en nuestros corazones.
Estos Hermanos, sobre todo el Hermano Joche-Albert, deben plantar cara al primer comunismo, virulento, que se impone en China por las armas y obliga a todo el mundo a aceptar sus ideas, particularmente a través de lo que se conoce como « lavado de cerebro », el cambio de mentalidad. Si esto fracasa, viene la prisión, el juicio público, la condena a muerte.
La lectura revela el valor histórico del libro. La primera prueba del documento data de 1953, sólo dos años después del martirio; la edición final, en español, de 1960. El libro fue escrito por alguien que vivía con el Hermano Joche-Albert y que ha recogido el testimonio de muchas personas que vivieron largo tiempo con el mártir, compartieron con él la cárcel, las dificultades, los peligros. Hay, sobre todo, una intensa presencia de los que estuvieron cerca de él en su último período, el del martirio.
El libro, que se lee con agrado, tiene el mérito de revelarnos a santos de casa que son admirables, que a menudo ignoramos, pero que son conocidos, consolidan nuestra identidad y nos impulsan a ser generosos.
H. Giovanni Maria Bigotto

Postulador




Cuadro de fondo histórico



Si la Guerra del Opio, provocada a principios del siglo XIX por Gran Bretaña, marcó un viraje en la historia de la China de la dinastía Qing, la Revolución democrática burguesa de 1911 fue la que puso fin al régimen monárquico que había durado 2000 años. Su líder Sun Yat-sen (1866-1925) retira la dinastía Qing y proclama la República de China tras la abdicación del último emperador Pu Yi en 1912. Su organización revolucionaria se plasma en 1919 en el Kuomintang, cuya dirección, muerto Sun Yat-sen en 1925, asume Chiang Kai-Shek. Éste se alía con los comunistas, que habían fundado en Shanghai el partido comunista chino, en 1921.
En 1937 Japón desencadena una guerra de agresión general contra China. Bajo la dirección del partido comunista, el ejército chino juega un papel decisivo en la victoria sobre Japón. La Guerra de Liberación declarada por el partido comunista contra el Kuomintang da al traste con éste en 1949, obligando a Chiang Kai-Shek a exiliarse a Taiwan, donde establece la República nacionalista de China.
En septiembre de 1949, se celebra en Pekín la Conferencia consultiva política del Pueblo chino. El 1 de octubre de 1949 queda proclamada la fundación de la República Popular China, presidida por Mao Zedong, con Zhou Enlai como primer ministro. El gobierno comunista trata de crear una sociedad nueva, emprendiendo entre 1949 y 1952 diversas campañas de reforma y propaganda: reforma agraria, depuraciones políticas, alianza con la URSS, política de no-alineación. El socialismo maoísta llega a todos los aspectos de la vida de millones de chinos.
La ocupación del Tibet en 1950, los combates entre nacionalistas y comunistas por la disputa de la isla de Quemoy (Jinmen) hasta el año 1958, la revuelta tibetana de 1959, empujan a China a instaurar una dictadura militar. A partir de 1958, Mao Zedong lanza el ‘Gran Salto adelante’, programa económico, social y político que preconiza la colectivización en todos los dominios de la vida cotidiana. La retirada de la ayuda económica rusa en 1960 debilita a Mao Zedong y convierte en hombres fuertes a Liu Shaoqi y Deng Xiaoping que tratan de reconducir el país.
Para recuperar el poder, Mao Zedong lanza en 1966 la gran Revolución cultural con el objeto de revivificar el espíritu revolucionario. El Libro Rojo publicado en 1966 recoge los pensamientos del ‘Gran Timonel’ que arrastra a la juventud china a manifestaciones masivas organizadas por los guardias rojos. La Revolución cultural ataca a los intelectuales, los artistas, los universitarios, los cuadros del Partido, antes de alcanzar al mundo del trabajo. Numerosos dirigentes son destituidos y expulsados del país.
A la muerte de Zhou Enlai y de Mao Zedong que fallecen en 1976, Hua Guofeng y Deng Xiaoping (el ‘Pequeño Timonel’) dirigen el país de manera más pragmática, y hacen renacer la esperanza de tiempos mejores. La nueva Constitución, adoptada en 1982, anuncia una apertura con la ley de la autonomía de las regiones étnicas. La llegada de Zhao Ziyang a la secretaría general del partido en enero de 1987 va acompañada de una protesta general en favor de una mayor democracia: en las journadas de Tian’anmen en Pekín caen muertos millares de civiles.
La apertura de China a la economía de mercado, en 1992, y la devolución que efectúa el Reino Unido de la colonia británica de Hong Kong, en 1997, preparan a China para entrar en el nuevo milenio como una gran potencia.
Joseph De Meyer fms

Los hermanos maristas en China

8 de marzo de 1891: salida del hermano Marie-Candide al frente de cinco hermanos para ir a fundar una misión en Pekín (China) a petición de los padres lazaristas.

Comienzos humildes y laboriosos. Al principio pocos alumnos y de progreso lento. Hacía falta disciplina, pero ¿qué podían hacer aquellos recién llegados en un país donde a duras penas estaban aprendiendo la lengua, en un medio pagano y lleno de desconfianza hacia los extranjeros?

Los hermanos vivían pobremente en una casa amueblada austeramente, y ganaban lo justo para sostenerse modestamente. “Una silla para cada uno –escribe el hermano director- y según es necesario cada cual se la lleva consigo a la sala que corresponda”.

En 1895, muere el hermano Marie-Candide de tifus. Al año siguiente, el hermano Elie-François que le reemplaza muere también a causa de la misma enfermedad. Su sucesor, el hermano Jules-André, tendrá un fin todavía más trágico.

No obstante, a pesar de esos duros comienzos, la obra marista se extiende poco a poco. En 1900 estalla la insurrección de los Boxers. Del 13 de julio al 15 de agosto es asediado el barrio de Pé­Tang, en Pekín. Allá se han refugiado los hermanos de Chala-Eul con sus huérfanos; caen asesinados los hermanos Jules-André, Joseph-Félicité, Joseph-Marie Adon y el postulante Paul Jen.

El 25 de febrero de 1906, los cinco hermanos de la comunidad de Nan-Chang son martirizados debido a su condición de cristianos. Un mandarín, subprefecto de la Provincia, se había suicidado en la misión. El populacho acusó a los hermanos de asesinato.

A partir de 1949 viene la persecución comunista. Las obras maristas se cierran paulatinamente. Cae sobre China la cortina de bambú. Expulsan a todos los misioneros extranjeros sin permitirles llevarse ni un solo libro o unas notas personales. Los hermanos chinos deben permanecer por fuerza en su país. Casi todos son detenidos, muchos sufren la tortura y la condena a trabajos forzados. El hermano Joche-Albert, apresado el 6 de enero de 1951, es fusilado por los comunistas el 21 de abril en Sichang. Mueren numerosos hermanos chinos sin que sepamos cómo ni dónde.

La persecución comunista se abatió sobre una provincia marista vigorosa y llena de futuro. En 1948, según las últimas estadísticas antes del cierre de las fronteras, había doscientos diez hermanos, de los cuales eran chinos ciento seis. Admirable cosecha la de los pioneros de 1891: en poco más de cincuenta años había surgido una provincia mayoritariamente china. Bello ejemplo de inculturación adelantándose a los tiempos. ¡Cuántos misioneros veteranos expulsados después de cuarenta o cincuenta años de presencia sin haber retornado nunca a su país de origen, habían adquirido las maneras y hasta los rasgos físicos de su país de adopción! Las fotografías dan fe de ello.

Antes de 1949, cuarenta hermanos chinos pudieron marchar del país para dirigirse a otras comunidades maristas. Los casi sesenta que se quedaron en China hubieron de afrontar los rigores de la persecución. Ocho viven todavía; el más joven, 74 años cumplidos en 2006, era postulante cuando sobrevinieron aquellos trágicos acontecimientos. Algunos han podido salir de China recientemente. ¡Con qué emoción visitaron los lugares de la cuna marista en Francia y la casa general de Roma! Dos de ellos asistieron a la canonización del Fundador, en abril de 1999.

A la espera de que China vuelva a abrir sus puertas, la provincia marista de China exterior mantiene viva la llama marista con valentía.

Alain Delorme fms



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