Página principal

Bi buoteca sociológi ca los fundamentos teóricos


Descargar 1.96 Mb.
Página9/10
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño1.96 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10

11. Producción de medios de consumo de los traba­

jadores: 100 In + 120 s + 80 r = 300.

El. J\\"'HXI~MO

liT. Producción de medios de consumo de los capi­talistas:

50 m + 90 s + 60 r = 200.

Las cifras expresan en miles afias de trabajo; el valor del trabajo de los productos obtenidos, y constituyen, por decirlo así, una traducción del primer esquema, po­niendo valor de trabajo en lugar del precio. La compara ­ción de ambos muestra que todas las relaciones en la dis­tribución son otras, según que se expresen en una Ó ell otra forma. Así en el primer esquema constituía el capi­

tal social variable un ~~~ = 32 por 100 del precio dd producto total social, mientras que como valor del traba­jo constituye un ~~~-= 34 por 100 del mismo. La cuota dcl provecho, estimada en el precio, equivale á un 25 por lOO, y en el valor del trabajo alcanza ~~~-, es decir,

G75

casi Ull 30 por 100.

Vemos, pues, que las cuotas del provecho general ó social, se deducen del precio de las mercancías ó el valor de su trabajo. Mas, ¿cuál de ambas cuotas tiene validez real? Evidentemente la deducida de los precios, ya quc la formación del provecho se realiza, efectivamente, sobre la base del precio de las mercancías.

Queda, pues, comprobado que tampoco en relación al provecho total social y á la cuota general del mismo co­rresponde mayor validez que á los provechos y cuotas de capitalistas aislados en ramas de la producción aisladas también. La cuota general del provecho tendría que ser completamente distinta de lo que es, en realidad, si estu­viese determinada por la plus-valía. Y es esto natural, ya que los precios relativos del capital variable, constante y

HJO

provecho nO coinciden en los grllpos respectivos de la producción social con el valor del trabajo relativo j causa de la diferente composición de los capitales. La afirma. ción de Marx de que "las alteraciones del valor (del tra­bajo) que se reflejan en LI precio de producción de las mercancías se compen:;an mutuamente" es equivocada, pues esto sólo tíenc validez en el total del producto social, pero no en sus di\'isiolles en el capital y provecho social, mediante las que se detl'rmina la altura de la cuota social del provecho.

111

De este modo qlleda demostrado qtlC la cllota general del provecho no corrcspomle á la relación de la plus-va­lía COI1 el capital :;ocial. Queda por investigar qué inflllen~ cia ejercen sobre la cuota general dd pro\'ccllo las modi­ficaciones en la composición del capital social. El capita­lista aislado cree, COlIJO Marx atinadallleute observa, que la sltsliIIlCil)lI, ell Sil ellJpresa de trabajo llllJIIHUO por m;'I­quinas, no disminuye su:; provecho:;, sino que los aumen­ta, y ve en ello la prueba de que "el trabajo humano no es la fuente exclusiva del provecho". Y precisamente en este punto tiene que celebrar su mayor victoria la teoría de la plus-valía. Se ha conseguido, partiendo de sus pre­misas, descubrir la ley más importante en el desarrollo de la economía capitalista: la ley de la tendencia decreciente de la cuota del provecho, que Marx designa de "misterio en torno, de cuya solución gira toda la economía polí­tica desde Adam Smith" (l).

(1) Fl Capital, tonltl [11, 1':lg, 193.

EL MARX1S.~\O

La ky es en sí muy elemental y parece derivarse con necesidad lógica de la teoría absoluta del valor del tra­hajo. El provecho Hace tan sólo del capital variable; si aUlllenta el capital constante social, debido al empleo de mcdios de producción supletorios, más rápidamente que el capital social variable, continuando inalterables las otras condiciolles, tienen que bajar las cuotas del provecho, ya que la masa del capital social total. por lo que tiene que dividirse la masa de los provechos para determinar su cnota, conforme á la hipótesis sentada, aumenta más de prisa que los provechos (cuya cantidad sólo está condi­¡:ionada por la parte variable del capital).

Esta marcha relativamente creciente del aumento de los medios de producción empleados en el capital es con­siderada por Marx con toda justicia como ley fundamen­tal del desarrollo capitalista. La tendencia decreciente de la cuota del provecho está también, en consecuencia, in­tl111 ,mente ligada con este desarrollo.

Esta ley de la cuota decreciente del provecho parece ser, como se ha dicho, Ulla consecuencia lógica de la teo­ria absoluta del valor del trabajo. Mas esta apariencia es engañosa; dicha ley no se desprende de esta teoría. Creo hahcrlo demostrado ya en mi libro Estudios para llna teo­ría ¿ historia de las crisis comerciales en InglaLerra. Aquí Ile de presentar otra fase del problema intentando al mis­mo tiempo obtener la verdadera ley del movimiento de la cuota del provecho.

Por lo pronto, la posición del tema de Marx es falsa.

No puede decirse qué influencia ha de tener sobre la

cuota del provecho la disminución del capital variable

(salarios), pues aquélla tiene que ser diversa según las

causas de esta disminución. Puede acontecer por dos mo­

EL MARXIS,\\O

tivos, á saber: 1.", por la disminución de la protlllctivi~ dad del trabajo social, y 2.", por su aumento. Ambos ca­sos deben ser especialmente examinados para obtener re­sultados utilizables.

Marx obtiene su ley por un camino muy llano. Esta­blece que el capital ~onstante sube mientras el variable permanece inalterable y la cllota del provccho ticne que bajar. Lo qne no dice es de qué modo se lleva á cabo (:1 aumento del capital constante, como si este aumento del capital cayese del ciclo. Nosotros hemos de ailalizar en todas SllS fases, desde el comienzo hasta el final, este pro­ceso. Su comienzo está, desde luego, en la ob[cnción del capital suplementario; Sil final en la produccióll social sobre lluevas bases técnicas y nuevas condici()l!e~ de va­loración.

El esquema siguiente se refiere al primer caso de la disminución del capital variable (cuota de salarios); cuan­do esta disminución se debe á la disminución de la pro­ductividad del trabajo, lo que equivale al aumento rela­tivo del valor del capital real. Yo parto de la suposicióu, por ejemplo, de que á consecuencia del agotamiento de lIna mina y del suelo, los costos de trabajo para la obten­ción de mineral de hierro, carbón, granos ó priml.'ras ma­terias suben considerablemente, lo que conduce á un aumento del valor del trabajo de la unidad de productos en un 25 por 100. Esto obliga á los capitalistas á emplear una parte de su provecho para cubrir los costos de pro­ducción con un creciente capital variable y constante. Y para acercarnos más á la realidad capitalista supongo también que el aumento del valor del trabajo de cada uni­dad de productos (también, por consiguiente, de los me· dios de consumo de los trabajadores) COl1t!l¡ce á lUId mer-

EL MARXISMO

ma del jornal efectivo del trabajador (esto es, de la masa de medios de consumo de que los trabajadores disponen) en UI! 10 por lOO. El número de trabajadores continúa ~iendo inalterable conforme con la hipótesis primera. No ticne lugar ninguna acumulación capitalista aparte de la motivada por el aumento del valor de los medios de pro­

duccióu y del salario.

Reproducción del capital social CIlQlldo la productividad del trabajo social disminuye.

PRIMERA FASE

I. Producción de medios productivos: 250 m + 125 s + 125 r = 500.

11. Producción de artículos de COnsumo de los traba­jadores: 112 '/. m + 56 1/. s + 56 '/. r = 225. lll. Producción de artículos de consumo de los ca­

pitalistas: 37 'l. m + 18 'l. s + 18 o/. r = 75.

SEGUNDA fASE

I. Producción de medios productivos: 277,8 m + 125 s + 97,2 r = 500.

II. ProducciÓn de artículos de consumo de los tra­bajadores:

125 m + 56,3 s + 43,7 r = 225.

m. Producción de artículos de consumo de los ca­pitalistas:

97,2 m + 43,7 s + 34,1 r = 175.

EL lilA RXIS.\\ O

Todas estas cifras indican el valor del trabajo de la respectiva producción. La partición de los productos so­ciales cs proporcional, todas las mercancías obtenidas encuentran salida. La disminución de la productividad del trabajo tiene lugar en la primera fase. El! consecuencia, sc ven obligados los capitalistas de las :200 ullidades de valor de trahajo, que contarcmos como otros tantos 1111­Ilones de marcos de su provecho total (1:25 + 5li 1 +

1

18' .J á destinar sólo á sn propio consumo 75 millones de marcos. Los restantes 125 millolles serán empicados eH capital.

El aumento de los costos de trabJjo de los medios de producción en un ~5 por 100, exige lIn capital supletorio para la obtellci,)n de 1111 capital real de 100 milloncs (CH la producción de la primera fase se invcrtían en capital constante 250 + 112 1/, + 37 " -lÚO millones de mar­

I ~

cos), y el aumento por cicnto equivalente dd valor de los artículos de consumo del trabajador aCOmpaiiJdo de la baja del salario efectivo en 10 por 100, conduce al aumen­io del capital variable en 23 millones. (El capital variable de la primera fase es de 125 +56 1/. -+-18' , --200 mi­llones de marcos; si los trabajadores siguiesen recibiell­do después del aumento del valor del trabajo de los ar­IiCll10S de consumo la misma cantidad de él, el capital variable hubiese ascendido hasta 250 millones de marcos; pero como los salarios han bajado en un 10 por 100, se­gún nuestra suposición, el capital variable en la segunda Iase tan sólo asciende á 225 millones de marcos.)

La segunda fase representa la prorlucción social según la disminución de la productividad del trabajo qn...: ha tc­uido lugar. El valor de los produclos sociales obtenidos en la segunda fase tiene que exceder en 100 millones de

EL blARxrSMO

195

marcos sobre los de la primera. ya que si el número de los trab~iadores ocupados en la segunda fase es igual al de la pnmera, el valor de los medios de producción em­pIcados en aquélla ha aumentado en 100 millones de mar­cos, (Esle valor, conforme con la teoría del valor del tra bajo, tienc qu~ aparecer inalterable en el valor dc los pro. duetos obtelll(los). El valor total de los productos de Ll segunda fase importa, por tanto, 900 millones de marcos (000 del valor úe los prodUctos de la primera fase, más 100 del aumcuto del valor de los medios de producción de la segunda). El valor del capital total de la misma es

('Ir 8 ,'-l'r + o')2) 50 .

-1, ~ _d. v_, ~= o mIllones de marcos, capital cOll~tallte, y (1:23 + 56,3 + 43,7) ,--,-,225 millones, capital vanahlc, total: 7'25 millones. 1:'1 provecho de la segunda jase es 000 -725 =...c 175 millones de marcos.

LJ cuota del provecho en la primera fase era de 200 ,~ 600 33,3 por lOO, la de la segunda es -~~: = 24,1 por 100.

I)e l1l?do que ~ pesar de la disminución de los salarios, ha balado conslderablemente.

Con esto tenemos ante nosotros el caso investigado por Marx de la disminución de la cuota del provecho. ".He ~onsegtlido acaso con lo dicho robustecer la ley

marxista en vez de rectificarla?

No se puede discutir que en determinadas circunstan­cias el aumento de la composición del capital social está acompañado de la baja en la cuota del provecho Pe

' . ro,~.cuales son estas condiciones? El tema investigado se re-Ilere al caso de la disminución dc la cnota de salarios del capital social, debida á la mengua de la productividad del trabajo; la subida de la composición del capital social puede ser debida á otras causas, á saber, al mismo i1U­

196 EL MAIlXISMO

mento de la productividad. Los progresos de la técnica

conducen al aumento dei capital fijo (máquinas, herra­

mientas, etc.) empleado en la producción; y puesto que'

la elevación de la productividad del trabajo se expresa cn

el aumento de la cantidad de primeras materias obtenidas,

sobre esta base crecerá el capilal circulante en rclaci6n

con el variaole (de salarios), que se lcducirci á la más pe­

queña parte del capital social.

También este segundo C1,lSO del alimento de la com­posición del capital social he de analizarlo con ayuda d~ mis esquemas. El proceso comienza manifiestamente COll la obtención de los medios de producción supletorios. Sil segunda fase (la cual sólo lcóricamente puede separarse de la tercera, pues en realidad coincide con ella) radica en el consumo productivo de ellos. En la tercera concluye el proceso: la cantidad excedente de prlltll1ctos obtenidos ha penetrado en la producciúll y el consulIlo sociales, el valor de 105 productos ha decfl:cido en correspondencia con las nuevas condiciones de la produccióll, y ésta se adapta á una nueva base técnica.

En el esquema inmediato he aceptado que 105 capita­listas emplean ulla vez la mitad de su provecho en la ob­tención de los nuevos medios de producción supletorios, y después, de nuevo, su total provecho en un consumo improductivo. El número de trabajadores continúa siendo el mismo. Se parte de la hipótesis de que la introducción de nuevos métodos de producción eleva la productivi­dad del trabajo en un 25 por 100 (yen la misma propor­ción aumenta la cantidad de productos sociales). A la vez supongo, para no aparecer como partidario de la "ley del bronce del salarion, que de la productividad del tra­bajo se benefician también los obreros, y que sus salarios

EL MARXISMO

dectivos aumentan en un 10 por 100. En su fundamenta­ción de la ley de la cuota decreciente del provecho, parte :vlarx de la invariabilidad de los salarios reales. Mi po­sición tiene que dar aún más agudo realce á la ley marxista.

Reproducción del capital social cuando tiene lugar un aumento de la productividad del trabajo social.

PRIMERA fASE

l. Producción de medios productivos:

250 m+ 125 s+ 125 r = 500.

[l. Producción de artículos de consumo para los obreros:

100 m + 50 s + 50 r = 200.

lll. Producción de artículos de consumo para los ca­pitalistas:

SOm +25s+25r=100.

SEGUNDA FASE

I. Producción de medios productivos:

222,2 m + 88,9 s + 88,9 r = 400.

Ir. Producción de artículos de consumo para los obreros:

97,8 m +39,1 s + 39,1 r = 176.

111. Producción de artículos de consumo para los ca­pitalistas: .

180 m+72s+72r= 324.

TERCERA I'ASE

I. Producci"Hl de medio,; prodllctil'os: 177,8 m + 78,2 s + IH r ~ -IDO,

!1. Producción de articulas de conSUll10 para los obreros: 78,2 m + 34,4 s + 63,-1 r . 171i.

m. Producción de artículos de consulIlo para los ca pitalístas:

144 l1l -r 63,4 s + 116,6 r '-'.= 3:2-1.

La partición de la producción social es proporcional en las tres fases. La primera termina con la obtención de medios de producción supletorios por importe de 100 mi­llones de marcos. (Es decir, la mitad del producto total de esta fase, que importa 125 -+-;JO + 25 ""~ 200 millones de marcos.) En la segunda fase se dedica á la producción la suma obtenida por valor de 100 millones de marcos en medios de producción; y en la tercera fase se modifican la relación de valores del capital permanente y variable y del provecho, en conformidad con las l1ue\'as condiciones de la producción.

La cantidad de los medios de producción obtenidos al final de la primera fase permanece inalterable durante la segunda y tercera fase-ya que este suplemento de pro­vecho, debido á la elevación de la productividad del tra­bajo, 110 llega á ser acumulado, sino que se emplea en los fondos de consumo de la sociedad -i el valor de esta cantidad en la segunda fase es igual á 500 millones el ..' marcos. Ahora bien, este valor en la lercera fase, á COIl­secuencia de la baja del valor dd traLajo de una unidad

EL MARXISMO

en t/, (lo que equivale al aumento de la productividad del trabajo en '/J, tiene que bajar á 400 millones de marcos. El valor del capital de salarios en la primera fase era igual á 200 millones. En la tercera el número de trabaja­dores ha permanecido inalterable. Si ellos disponen de Iq misma cantidad dc artículos de consumo, tiene que dis­minuir el valor de éstos (el capital de salarios, en su con­secuencia) en t/, y reducirse, por tanto, á 160 millo­nes de pesetas. Pero como los salarios suben en la tercera fase un lO por lOO, el capital de salarios importa en la

tercera fase 160 X ~Ó-= 176 millones de marcos. El valor de todo el producto social de la tercera fase tiene que superar en 100 millones de marcos al de la pri­mera, pues estos 100 millones representan el valor de los medios de producción supletorios, y ha de expresarse con­s iguicntemente en 900 millones de marcos. El capital de la tercera fase es de 400 (capital per­manente) + 176 (capital de salarios) = 576 millones de Illarcos; obtendremos el provecho de los capitalistas si se­paramos del valor del producto total al del capital. En su consecuencia, equivaldrá á 900 -576 = 324 millones de marcos. La cuota del provecho antes de la introducción de nuevos métodos de producci9n era de 33 'l. por 100

(200) (324)

. ¡¡OO ahora es de 56 por 100 576'; por lo tanto, á pe­sar de la subidq. del salario real del obrero, ha subido con­siderablemente (1).

(1) Se puede calcular la variación de la cuota del provecho á causa de !¡¡s modificacloncs de la composición del capital social también más breve y sendllalllcnte. Este cálculo dcscansa sobrc un proccdimicntoqlle, aunque mctodológicamente, está plenamente justificada puede ocasionar dudas á los lectores que no estén acostumbrados á las abstracciones cien­

200

El MARXISMO

El MARXISMO 201

Vemos que la baja de la cuota de salarios del capital social, podrá estar acompañada de una alteración de la cuota del provecho en sentido inverso, según la causa de aquella baja. Cuando decrece el valor del capital incorpo­rado en los medios de producción á consecuencia de la disminución de la productividad del trabajo social, de­crece también la cuota del provecho; pero asciende cuan­

tíficas. Designamos con a la masa del producto social, con lo que abs­traemos por completo la diferencia material qllC Jos informa (ya quc esta diferenciación en nada se relaciona con el problema económico que se in­vestiga). Si todas las relaciones de cantidad de los respectivos productos han de aceptarse como eljlii,'alentes iÍ sus relaciones de valor, los mcdios dI' producción en el ejemplo que investigamos, antes de la introducciótl de nuevos métodos productivos. son también, según su cantidad, igual (¡

~a y los medios de producción supletorios igual á +a. Si después de

la introducción de nuevos medios de producción no hubiese tenido lu­gar ninguna elevación de la productividad del trabajo, la cantidad de pro-

I

duetos sociales habria aumentado también en 8" a y consiguientemente 9 importarla s' Mas habiendo, conforme la hipótesis sentada, aumen-

I

tado la productividad en 4' la suma del producto social seria igual á

9 545 ' .•

"8 a x "4= 32 a. La cantidad de medIOS de producclOn (contando los

nuevamente aportados) importa .¡ a. La suma de los medios de consu­

mo de los obreros era, antes de las alteraciones llevadas á cabo, .! a; 8

después de ellas, conforme á lo establecido, ha aumentado en ~ , é im­10

2 11 11

porta, por consiguiente, "8 a X 10 = 40 a. El c!llal total (constante

• • 5119

Y vanable) es, segun esto, '8 a + 40 a . 10 a. El provecho de los ca­

pitalistas loobtendremos sustrayendoelcapitaI del producto social; es, por 459 81 819 lo tanto, 32 a -10 a = 160 a, y la cuota del provecho 160 a ; 10a,

aproximadamente Igual á un 56 por 100.

Sobre este cálculo podemos establecer los valores de trabajo defini­

do el aumento relativo del capital constante, á costa del variable, sea motivo para el ascenso de la fuerza produc­tiva del trabajo. Es, por 10 demás, bien claro que sería contrario á todas las leyes de la economía que semejan­tes fenómenos antagónicos, como el descenso ó aumento de la productividad del trabajo, ejerciesen un mismo efec­to sobre la cuota del provecho.

¿Qué caso queria Marx investigar, el del descenso ó el del aumento de la productividad del trabajo? Eviden­

tivos de los productos después de la elevación de la productividad del mismo. La tercera fase de nuestro esquema no expresa realmente estos valores definitivos. Yo acepto que el valor de Jos productos sociales de esla fase importa 900 unidades de valor de trabajo (millones de marcos), ya que en sU; obtención. además de 800 unidades de trabajo (~alor del producto de la primera fase), se emplean 100 unidades de trabalo suple­torias (valor de Jos medios de producción supletorios). Pero como ,este último gasto de trabajo sólo una vez acontece, sin que llegue á repetirse, el valor de trabajo del producto así contado tiene que decrecer en ~ada, periodo de reproducción; el valor del trabajo definitivo puede ser deter­minado por los valores siguientes. El número de trabajadores ocupados. conforme á la hipótesis establecida. no experimenta variación alguna. Según la teorla de la plus-valía, el valor del capital variable, y la pl~s­vaJia en la suma del valor nuevamente creado por los trabajadores. tle· nen que ser Iguales. SI este valor importa antes de las alteraciones men­tadas 400 unidades de trabajo (millones de marcos), después de ellas tiene que continuar siendo el mismo. El capital variable se relaciona, según su

11 81

cantidad. con el plus de producto, como 40 con 100 ' y es, por lo tan­

to, según su valor, 140,8 millones de plus-v¡¡lla. igual á 25:,2 millones de marcos. El capital constante se relaciona, según su cantidad, con el

, S11

variable, como i con 40 ,y es. por consiguIente, Igual á 320 millones

de marcos. El valor del trabajo del produclo social es, por consiguiente, 259,2 320 m -+-140,8 s + 259,2 r =720. La cuota del provecho es 460.8

aproximadamente. igual á un 56 por 100. Véase, además, sobre este problema mi Estudio para la teorla é historia de las crisis comerciales en Inglaterra, 1900, cap. VII.

202 EL ~\ ARX IS,\IO

temente el seglllldo, que' es el único que corresponde á la realidad capitalista. Así dice que la relativa disminucióu del capital variable, ell relación COII el constante, "es tan sólo otra expresión dd desarrollo progresi\'0 dc la prolluc­tividad social del trabajo, lo que muestra COIIIO median­te un empleo creciente de maquinaria y capital fijo, sobre todo de primeras materias y auxiliares, por el mismo nú­mero de trabajadores y en el mismo tiempo, esto es, con menor trabajo, son convertidas en productos" (1). Marx quería determinar la influencia de este momcnto sobre la cuota del prov~cho; mas se ha encontrado con 1111 porten­toso quid pro qua. En vez de la subida de la productivi­dad del trabajo, ha investigado el caso cautrario-el del descenso de la l1lisma~, y de estc modo ha llegado á 511 fey de la cuota descendiente del provecho. Lo aquí ex­puesto prueba no sólo qlle esta ley no es verdadera, sino que lo contrario precisamente es lo cierto; "el progresivo desarrollo de la fuerza productiva social del trabajo" pro­duce la tendencia no decreciente sino ascendiente, de la cuota del provecho.

Esta última leyes como tendencia un momento indis­cutible y muy importante del 'desarrollo capitalista. Pero tan sólo como tendencia, cuya acción se \"C á veces entor­pecida y compensada por otras contrarias.

Entre estas tendencias opuestas pueden ser especial­mente señaladas las siguientes: .

1." La prolongación del proceso ó recorrído (Um­schlagszeit) del capital social. Toda sustitución de trabajo manual por mecánico tiende á aumentar la cuota del capi­tal fijo á costa del circulante y, por consiguiente, á hacer

(1) Marx, El Capital, tomo 1Il. pdg. 192, cdichill alemana.

EL MARXISMO

IIds lento el proceso de conversión del capital. Por otra parte, la utilización intensiva de capital fijo, la mayor ra­pidez de los transportes, y las mejoras de la técnica que acortan el tiempo de trabajo, tienden á abreviar este mis­1l\0 proceso de capital social. Tenemos ante nosotros, pues, dos distintos momentos que modifican en sentido diametralmente opuesto el proceso de conversión del ca­pital. Parece, sin embargo, que al primero corresponde una eficacia mayor, y que, por lo general, este proceso lIIás bien se prolonga, lo que hay que considerar como un momento contrario :d aumento de la cuota del pro­

vecho.

2." La reducción de la jornada de trabajo.

3." La subida del salario efectivo de los obreros ocu­pados en la industria capitalista. Ya hemos visto que esta subida tiene que ser muy considerable para compensar la tendencia á ascender de la cuota del provecho. Es, con todo, probable que la subida de .los salarios ocupados en las grandes empresas capitalistas (donde la variación de la composición del capital se manifiesta más agudamen­le), en los últimos tiempos ha sido bastante poderosa para poder reaccionar eficazmente contra la tendencia ascen­dente de la cuota del provecho.

4." El aumento de otras formas de la renta á costa

del provecho; asi, por ejemplo, el extraordinario incre­

mento de la renta de grandes propiedades urbanas:

5." El aumento de la cuota que el Estado toma del provecho capitalista mediante el impuesto, para atender á sus necesidades.

Todas estas tendencias, contrarias á la del ascenso de

la cuota del provecho á consecuencia del aumento de la

productividad del trabajo, llegan á compensar ésta, en

El. .'IARXISMO

todo ó en parte. Pero la tendencia misma tiene quc sub­sistir, pues no es otra cosa que una expresión específica­mente capitalista del aumento del plus-producto de que la sociedad dispone (1).

IV

Está, por consiglliente, probado que la cnota general del provecho, lo mismo que las parciales, dependen de la composición del capital social. La sustitución de trabajo humano por medios de producción materiales uo es capaz, por si sola, para hacer bajar la cuota del provecho; ésta sube ó baja con las alteraciones de la productiviuad del trabajo, pero no está en relación con la partición del ca­pital social en constante y variable. Aceptemos que el número de obreros ocupados en la producción disminuya á causa de su sustitución mediante máq uinas y otros me­dios de producción materiales, lo que c·onducira cierta­mente á la disminución del valor del trabajo del prove­cho; ahora bien, como en mi libro sobre crisis expuesto queda, tal sustitución tiene como consecuencia un des­

(1) Recientemente he sabido que el conocido soci61ogo italiano Benedetlo Croce ha hecho at mismo iiempo que yo una crítica análoga de la ley marxista de la cuota decreciente del provecho. El referido tra­bajo de Croce se publicó en las Ata dell'Academia POlltallialla en Mayo de 1899. y mi estudio en ruso sobre el mismo problema apareció igual­mente en Mayo de 1899, en la Revista delltlfica. Croce, como yo, llega á la conclusión de que la alteración de la composici6n del capital social produce una tendencia ascendente y no decreciente de la cuota del pro­vecho. Ahora que las prl.lcbas aportadas por Croce no me parecen con­vincentes. V~ase su estudio Materialismo eCOllómico y ccorlOmla marxista, 1900, páginas 209·22~.

EL ~tARXtSMO :::!05

ccnso aún mayor del valor de trabajo del capital, y de este modo la expulsión de obreros por las máquinas, sean cual­quiera las dimensiones que alcance, no produce una ten­dencia de disminución, sino de aumento de la cuota del provecho. Desde luego que la composición del capital social determina el valor de trabajo del provecho, pero en Ilingún caso la cuota del mismo.

Ya se ha insistido ant ~riormel1te en que la cuota del provecho real y gencral á causa de las diferencias en la composición del capital social, en algunas ramas de la producción, no coincide con la calculada según la ley de la plus-valía. Ahora vemos cómo la modificación de la cuota general del provecho tiene lugar independiente­mcntc de la que afecta á la composición del capital social. Con todo, la esencia de la teoría de la plus-valía, en cuanto debe explicar los hechos reales de la formación del provecho, en la diferencia entre los medios de produc­ción materiales y el trabajo humano en relación con aqué­Ila, consiste en el reconocimiento

cuota decreciente d~1 provecho. Partiendo de la teoría de la plus-valía, hemos llegado á lu conclusión de que la opinión de los capitalistas, en relación á la cnota gelll'ral del proveclJo, era acertada. La diferencia lit: capital varia­ble y constante, en cuanto se refiere á la formación del pro­vecho (y sólo en tal relación es válida), c¡¡rece de funda­mento; la parte del capital llamada por Marx constank, es, en el mismo grado que la variable, fuente dd prove·­cIJo. Así se descompone completamente la tcoria dd pro­

H

vecho de Marx; la Economía vulgar", que cOllsiderall;j ¡jI capital total como fuente del provecho, tenía razón.

CAPÍTULO VIII

EL PLUS-TI
1. /;" p{IH-frabnjo: Si~lIifi(;lc¡ón social del mismo. -1.01 ViOh:IH.'LI l'omo futldame-nLO dd I'lu~.1ratJ;..¡jo.-i 1. FUlldamnrlo social etel beneficio lid capitalista: Todo beneficio del (l ¡ksc.:lnsJ en una explotación social.-¿En qué c()nsbt~ la explotación sodal ui;sdoJ d punto de \'isla ue las diferentes teúri.as del provecho?-IU. Callsas ddermi· Il/lllrt'S de fa ('[¡·va....ión del be/wficio del capitalista. (rHica de la teoría de la produc­tiviil

Como teoria del provecho hay que rechazar, terminan­temente la teoria de la plus-valía. Pero así como la teoría absoluta del valor del trabajo, á pesar de todos sus defec­tos, contiene un principio social sano, también en prin­cipio es aceptable la teoria de la plus-valía.

u Que la teoría marxista del valor, sea ó no cier­ta -acentúa atinadamente Bernstein-, es completamente indiferente para la validez de la plus-valía" (1). El con­cepto de la plus-valía es taIl útil é indispensable para la

(1) Bcrnstein, Los sI/puestos del socialismo. 1899, página 42.

EL MARXiS.\lO

ciencia social como el concepto de los costos del trabajo. Es un hecho indiscutible que en la sociedad capitalista, como en la de esclavos, Ó en 1.1 fcudal, una parte de ella trabajaba por la otra sin recibir Ulla prestación c~rrespon~ diente. Los trabajadores desposeíJos cstán obligados a prestar á las clases dominantes más trabajo dé lo que ré­

ciben de ellas en forma de salario. Este hecho es demasiado evidente para nccesitar Hn;¡

demostracicín. Su validcz. para la cOlllprensicíll de las re laciones sociules dd sistema económicu reinallte 110 es, sin embargo, de indiscutible claridad. Así, Bi¡hm-.Ba\\'e.r~l, por ejemplo, no se manifiesta conforme con la aflrmaCl~ll de Bernstein sobre el !lecho de la plus-valía. "Notarla

mente se podría afirmar con este mismo procedimie~l­

to-dice-que también los fisiócratas han probado sin

superarles nadie que toda la Humanidad vi\'c de la cxp~o­

tación de las clases agricultoras; pues, finalmente, es 111­

dudable que con los productos del suelo qlle extraen los

trabajadores agrícolas se sustentan otras muchas gentes

que no cultivan la tierra (1). Un economista ruso, Frank,

observa con razón aparente, que "cuando ulla parte de la

Sociedad da á las otras más trabajo de 10 que recibe, tam­

bién le dan á ella más capital y más suelo en cambio; y

con la misma razón podemos afirmar que los trabajado­

res se a propian el plus-ca pitaI ó el plns·suelo de aquellas

clases que se apropiaron su plus-trabajo (2)..

Para la producción son los factores materiales-suelo

y capital-tan imprescindibles como el trabajo. Cada uno

(1) Bohm-Bawerll, Historia JI c~ilica. de las teorias del j,derés del capilal 1900, 2.n edición alemana, pago SuO. ,

(2) , Frank, Tcorla marxista del ¡Jalor, edición Hlsa, 1900, pago 151.

EL MARXISMO

de ellos pertenece á una distinta clase social. Parece, por lo tanto, muy natural que cada clase reciba una parte de los productos sociales; y el concepto del plus -trabajo, aunque formalmente exacto, resulta tan inútil y vacio como, por ejemplo, los de plus-capital ó plus-suelo.

Mas, ell mi opinión, este punto de vista descansa en un desconocimiento completo de la esencia del proble­ma. Cierto que elcapital y el suelo son tan imprescindibles p:lra la producción como el trabajo, mas no puede decir­se otro tanto de los propietarios y capitalistas. También en poder de los trabajadores conservarian el capital y el sllel0 sus virtudes productoras.

El capitalista da á el trabajador su capital, una cosa

externa que 110forma parte integrante de su persona, mien­

tras que el trabajador da á el capitalista su trabajo, es de­

cir, su misma persona. Trabajo y capital ó suelo, son in­

comparables entre sí, puesto queel trabajador es un sujeto

(k derecho, una persona humana, un fin en sí, por consi­

guiente, mientras que el capital y el suelo, meros obje­

tos, constituyen medios económicos. El hecho de la apro­

piación del plus-trabajo necesita la violencia social, la

dependencia de unas clases sociales de otras; tan sólo

viéndose obligado puede emplearel hombre su fuerza vital

en la elevación del bienestar económico de las personas

pertenecientes á otras clases sociales. La apropiación del

plus-trabajo prueba, por consiguiente, que la igualdad de

todos los ciudadanos, reconocida por las modernas con­

cepciones jurídicas, se ve malograda de hecho por el sis­

tema económico reinante.

El MARXISMO

II

El beneficio del capitalista y la apropiación del plus­trabajo por las clases ociosas, son un mismo fC~lóIl1eno social apreciado en dos diferentes aspectos. Mediante. su teoría de la plus-valía ha intentado dar Marx una exphea­ción teórica del hecho del beneficio del capitalista.

El intento fracasó, en su mayor parte, porque la posi­ción del problema era equivocada. ' Marx ,e propuso el tema de demostrar, mediante una

determinada doctrina del valor, que el beneficio del capi­talista descansa sobre la explotación de la clase trabaja­dora. Ahora que, el concepto del valor no es apropi.ad~

par .. co determinado. Lo característico del concepto economlCO del valor consiste precisamente en que el interior de todos los momentos sociales está oculto bajo una máscara ob­jetiva. El fetichismo de las mercancías está adherido ~:­cesariamente á este concepto. Cierto que en la relaclOn de precio se expresan relaciones sociales, pero tan sólo en la forma de relaciones de mercancías. En CU~I.lto se su­prime la forma de mercancía, desaparece tamblen el valor en cambio á cuya esencia corresponde esta forma. Para esclarecer el contenido social del beneficio del capitalista, no se necesita, como punto de par.tida, de nin­guna teoría del valor. La opinión ,tan g~nerahzada de que la crítica socialista del orden SOCIal eXIstente debe tener como supuesto necesario la teoría absoluta del valor del trabajo, descansa en una equivocación (l).

W "La teJria del valor-dice G. Adlcr-es el punto de partida na­tLtraJ del socialismo cienlHíco. (Adler, Los fUlIdamentos de la critIca

EL MARXISMO

Los fundadores del llamado socialismo científico­Prolldhon, Rodbertus, Marx-han partido ciertamente de una teoría del valor semejante. Pero esto es, en realidad, Jo anlicientífico y equivocado del nuevo socialismo. El

';lIItigLIO, llamado utópico, era, en este punto, mucho más científico al no qlIerer dar á sus pretensiones ético-socia­les una fundamentación objetiva imposible.

Para probar que el beneficio del capitalista descansa sobre la violencia, basta constatar los hechos y ver que el trabajador no trabaja por amor á los capitalistas, ó por afición á la actividad misma, sino obligado por la necesi­dad. Ninguna teoría del provecho ha sido capaz de anular este fundamento social de todo beneficio del capitalista,

J. B. Say, el fundador de la teoría llamada por Blihm­Bawerk de la productividad, la cual ve en el salario el interés, y en la renta de la tierra la indemnización de los servicios productivos del trabajo, del capital y del suelo, y con ello justifica el beneficio del capitalista. Pero la cues­tión de la productividad del capital ó del suelo, nada tiene de común con el problema sobre el carácter social del be­neficio del capitalista, ó del propietario del suelo. Si fuese el incremento de valor que constituye el interés del capi­tal un producto tan natural del mismo como la manzana del árbol, quedaría la obtención de intereses dependiente de la posesión del capital. Se trata de averiguar por qué

el capital y el interés, por tanto, deben pertenecer á los

/Illlrxista, edición alemana, IS88, pág. 28). Con mucha más razón obser­va H. Hcrkner que "la discusión sol>re la ley del valor tiene una signifi­cación metodológica y económica, pero para la parte propiamente co~ munista en el marxisto posee relativamente menos alcance. (Herkner. Las Cuestio1les oóreras, 2." edición alemana, 1907, pág. 302.

EL lIlAIlXIS,\IO

capittllisttls 110 trabajadores, y no á los productures qUé

trabajan. También désde el punto dé vista dé la tcoria dé

la productividad es el provecho uu bcneficio dé los lJuc

no trabajan, ó con otras palabras, descansa en la apropia­

ción del plus-trabajo de los obreros por los capitalistas ó

propietarios.

La teoria de la rcnta de la tierra de Hic.irdo ve en las diferencias naturales de la productividad del sudo la cau­sa de aquella. [

Es, pues, metodológicamente falso \'Cr en la teoría de la productividad un argumento contra la teori

El más reciente y distinguido representante de la teo­ría de la productividad, Federico von W ieser, parece que lo ha visto así. "La atribución de los rendimientos del suelo, capital y trabajo-dicc-, en la medida de su contribución productiva, es un progreso natural de la ciencia valedero para toda forma económica, la actual como la comunista. Puede ser quizás una exigencia de la justicia que el rendi­miento total de los trabajadores pase á ser su personal be­n ~ficio; en todo caso, y también cuando esto acontece, es una exigencia de la economía atribuir los productos á la fuente de su rendimiento, en la medida de la colaboración

ELMIIIXISMO 213

prestada, y crearles una medida para el empleo ulterior de I,)s medios de producción" (1).

En olr,o .p~saje insiste van Wieser en que ~el proble­ma de la diVIsIón de los rendimientos tiene que estar COm­pletamente sep.arado de la división de los beneficios" (2), y piute, en su lllvestigación de la regla natural del reparlo de la contribución productiva, de la hipótesis de un Esta­do cOlllunista en el que todo el producto pertenece á la comu~]ida~.trabajadora.El problema sobre las reglas para la at~lbuclOn. del rendimiento á los factores de la pro­

dUCClOl1 110 t~ene nada común con la cuestión del origen sOetal y sentIdo del tendicio de los capitalistas. El suelo ~ el capital pueden ser considerados ó no como produc­tl\'OS; los be nefici(ls de los capitalistas y propietarios con­t¡nl~all desc,msando, sin embargo, sobre la explotación

social.

De tan escasa eficacia, para probar como no existente el carácter explotador de este beneficio, es la teoría del agio de Biihm-Bawerk. Pero B¡¡hm-Bawerk, á diferencia de von Wieser, no lo comprende así. Hasta cree haber demostrado que "no radica en la esencia del interés lo que

. (1) Véase Wicser, El valor natuf'al, edición alemana 11'89 pá­

¡¡lIJa 93. ' ,

(2) ]dcm id., pág. 77.

(3) Blihm-Bawclk, reorla posit.-va del capital, 2." cdíci¿:n alema­na, ]902, p¡jg. 384.

El MAIIXISMO

pregunta: "¿Quiénes son los capitalistas? y contesta: "son comerciantes que venden las mercancías presentes; son afortunados propictarios de bienes que no necesitan para sus momentáneas necesidades personales" (1). Y, ¿quiénes son los trabajadores? Son gentes que "ante la imposibilidad de obtener ventaja alguna trabajando por su cuenta propia, están inclinados y dispuestos á vender conjuntamente, el producto futuro de su trabajo por una cantidad considerablemente menor de bienes presen­tes" (2). Por consiguiente, los capitalistas son propieta­rios y los trabajadores no.

Pero después de haber probado Biihm-Bawerk cómo el beneficio de los capitalistas descansa en su posesión, Y, por consiguiente, en la violencia, llega de UI1 modo extraño á la conclusión de que la concurrencia de los ca­pitalistas "110 deja espacio alguno para que una explota­ción de los desposeídos tenga lugar" (3). La conclusión es bien sorprendente, pues la concurrencia en los capita­listas no llega á hacerles perder su posesión, y en tanto que haya gentes que posean y otras que no posean, habrá injusticia social, y, por tanto, explotación. Los tra· bajadores hubiesen preferido seguramente "vender las mercancías presentes" y hallarse en la situación feliz d~ los poseedores; y lo que se opone á que los trabajadores la consigan, no está, ciertamente, en sus cualidades per­sonales, como tampoco en las de los capitalistas; sino que se ha de buscar en las relaciones de poder y dependencia sociales.

(1) Büllm-Bawerk, Tcorla positiva del capital, 2." edición alema­

na, 1902, pág. 382. (2} Idem íd., pág. 350.

(3) Idem id., pág. JE5.

El MARXISMO 215

Tampoco la teoría de la abstención llega á traer más luz á los problemas del provecho. No niega qne el prove­cho es 1111 ingreso de los que poseen, y que la elevación del provecho depende de la del capital. La misma "absten­ción" se expresa en muy diferentes sumas de dinero, como el beneficio de las respectivas personas, según la elevación del capital de que disponen. Las relaciones de posesión, por lo tanto, de poder y dependencia social continúan siendo para esta teoría el fundamento del beneficio capi­talista. Sólo la teoría del provecho. titulada por Bahm­Bawerk, teoría del trabajo, la cual ve en el provecho el salario de los capitalistas, se apoya en otro fundamento, y sólo ella niega la preexistencia en el sistema económico capitalista del beneficio del capitalista. Ahora que esta teo­ría qlleda refutada COIl el hecho observado de la cnota del provecho, ya que mediante él, contando el provecho á pro­rrata sobre el capital, depende de la cuantía del mismo. El salario de los capitalistas no está, por lo tanto, determina­do por su trabajo, sino por su posesión (1). Y con estQ volvemos á reconocer el beneficio del capitalista como!9~ que es realmente: como un beneficio de la posesión,; y'¡: en su consecuencia, de.1a explotación. ,

La explotación, como fundamento de todos los bene­ficios de posesión, es tan cierta, como el hecho de que no todos los beneficios dependen del trabajo.

(1) •Tan Indiferente como es el Interés del capital ante todo gasto de trabajo del capitalista, está, por el contrarIo, en relación exacta con el hecho de la posesión y la euantla de la misma; el interés del capital no es un beneficio del trabajo, sino de la posesión•. Bohm-Bawerk, Histo­ria y critica de las leorlas del interés del capital, 2.· edición alema­

na, 1900, pág. 373.

El. MARXISMO

JlI

La teoría de la productividad ha ensayado explicar el provecho capitalista 1I[(:diante la productividad kcnica del capital. Esta explicación parece muy plausible, ya que de hecho una distinción entre el trabajador y sus herramien­tas no puede establecerse desde el punto de vista del proceso técnico de la producción. Esto se maníficsta COIl toda claridad en las máquinas que llevan á cabo las mis­mas operaciones ejecutadas antes por la mano del hOIll­breo En tanto que el hombre participa en d proceso de la prodUCCión, como una fuerza mecánica, se le puede equi­parar con plena iusticia á todas las demás.

La introducción de herramientas más perfedas tiene

como consecuencia un aumento del rendimiento de la pro­

duccióll, y parece lIatural considerar estc mayor producto

como resultado de los nuevos medios técnico-producti­

vos. De esta manera llega la teoría de la productividad á

la conclusión de que el mayor producto que los capitalis­

tas se atribuyen (su provecho), ha sido producido por su

mismo capital.

Esta teoría es hasta hoy la reinante entre aquellos eco­

nomistas que rechazan la de la explotación. Bohm-Bawerk

la ha criticado severamente, pero su crítica ha sido poco

afortunada, pues no alcanza, ni podía alcanzarI al corazón

del problema; porque el crítico sobre esta misma teoría,

constituye la base de toda su doctrina del capital. De­

signa como capital, su autor, ':la suma de los productos,

intermedios que nacen en las diversas elapas del circuito

recorrido. (1). Lo que, no obstante su forma incomprensi­

(1) Teorla positiva del capital, pág. 21.

EL MARXISMO 217

ble para muchos, no es más que un desarrollo de la defini­ción corriente del capital como "medios de producción producidos". Además,considera Biihm-Bawerk "como una de las condiciones más importantes, fundamentales de toda la teoria de la producción, que la trama del reco­rrido de la producción [el uso, por consiguiente, de me· dios de producción] conduzca á mayores resultados" (1). ó, con otras palabras, que "cada prolongación [natural· mente, bien elegida] del recorrido de la producción nos lleve á la obtención de un mayor rendimiento" (2).

Partiendo de estas frases llega Biihm-Bawerk á su teo­

ría del provecho. "El hombre-dice-puede obtener los

articulas de satisfacción apetecidos, inmediatamente, ó con

la mediación de otros productos que constituyen los bie­

nes del capital. El último método exige un sacrificio de

til:l1Ipo, pero significa una ventaja en la cantidad de pro­

ductos, que depende, aunque también eu cantidad decre­

ciente, de la prolongación del recorrido de la produc­

ción" (3). Este mayor producto de la producción capita­

lista forma, según Biihm-Bawerk, el provecho de los

capitalistas.

Es evidente que para Biihm-Bawerk, como para van

Wieser, Marschall, Menger y otros modernos represen­

tantes de la teoría de la productividad (4), la productivi­

dad técnica del capital constituye la base natural del pro­

vecho capitalista.

(1) Teorla positiva del capital. pág. 18.

(2) Idem íd., pág. 91.


(3) ldem Id., pág. 97. . .




(1) La que, en mi opinión, no puede distinguirse en prmclplo de la llamada por Bohm-Bawerk de 13 utilidad. Ambas tienen un mismo pen­samiento fundamental.




Ya se ha dicho antes que esta teoría no es capaz d~ justificar el beneficio del capitalista. Ella puede ser ciert:l y tiene que tolerar, al mismo tiempo, la validez de la teo­ría de la explotación. Sin embargo, á mi juicio no es ciei ta, ya que no consigue dar una explicación satisfactoril del beneficio del capitalista. El defecto principal de la teoría de la productividad (igual que la del agio, de BOhlll­Uawerk) consiste en poner en relación la obtención del provecho con el uso de medios de producción más lucra· tivos. El capital que reporta intereses aparece siempre, á los teóricos de la productividad, en la forma de herramien­tas ó máquinas, cuyo uso hace ascender los rendimientos de la producción. Mas es el caso que el origen del provecho capitalista Ó, generalizando, el beueficio del mismo no tiene nada común con la introducción de he­rramientas más perfectas. Cierto que todo beneficio del capitalista es consecuencia de su posesióJl, pero su fun­damento está, no tanto en la posesión de herramientas de trabajo, como en la de artículos de consumo de los obreros.

Asi 10 presintió Jevol1s, al definir el capital como "la suma de bienes que se empIcan eu el sostenimiento de los obreros ocupados en la producción" (1). Así como el trabajador constituye un factor de la producción más ori­ginario é importante que su herramienta, es, también, el capital en la forma de medios de sustento del obrero, an­terior y más importante que no en la forma de "medios de producción producidos", los que, igualmente, según la definición, son producido.s por el trabajador. Por lo tanto,

(1) Jevons, reoria de la Economia polltica, 3." edición inglesa, 1862, pág. 222.

EL MARXISMO 219

toda teoría que pretenda explicar científicamente el bene~ ficio del capitalista, debe investigar el mismo en una for­ma fundamental y auténtica, es decir, en la forma de un beneficio que descansa en la posesión de los medios de subsistencia del obrero.

Puesto así el problema resulta muy claro que la lla­mada productividad del capital no puede explicar en lo más minimo, el nacimiento del beneficio del capitalista. Es, pues, absurdo considerar los medios de sustento del obrero como un factor independiente y particular de la producción, frente á los obreros mismos. Desde luego que el obrero sin ellos no puede existir, negándose á trabajar; pero la fuerza productiva de .los medios de subsistencia llega á manifestarse en el esfuerzo productivo del obrero, y seria contar dos veces una misma cosa, pretender ha­

blar separadamente de la productividad de los medios de subsistencia del trabajador, y del trabajador mismo.

Si tenemos, por consiguiente, derecho á hablar del trabajador com~ una fuerza productiva, no nos asiste el mismo para atribuir también esta cualidad á sus medios de subsistencia. El pan y la carne no soll por sí factores de

l.l producción¡ pero lo es, en cambio, el obrero que los consume. Además, la disposición de medios de sustento es una

condición previa, necesaria para todo trabajo y para toda producción, en consecuencia. El trabajador qúe no po­see sus medios de sustento, tiene que caer, necesaria­mente, bajo la dependencia económica de la persona que los posea, y ésta recibe con ello el poder de reservarse Ulla parte, mayor ó menor, del rendimiento de la produc­ción. Lo mismo puede decirse de los medios de produc­ción; también son indispensables para la misma, y también

220 EL .'\.~ RXIS.\1O

su poseSlon, caso de que el trabajador esté pri\'ado de ella, da al que los posee el poder de apropiarse una par­te e1el producto.

Rodbertus ha dado al problema del origen del bendi· cio capitalista una solución definitiva. La renta --dice

u

este notable pensador -dl:5CanSa sobre dos req uisitos in­conciliables. Primero, no es posible renta alguna cuando con el trabajo no se obtiene tII<Ís de lo necesario, por In menos, para la continu;h:ión dd trabajo por el obrelO, pues es imposible que, sin un plus semejante, nadie. sin trabajar por si mismo, pueda obtener regularmente [In bendido. Segundo: tampoco es posible una renta sin la existencia de instituciones que priven de este plus, ó parte de él, á los trabajadores y se lo concedan á otros que no tra­bajan, porque los trabajadores están siempre, por natura­leza, en primer término, t:n posesión de su producto. Que el trabajo proporciona este plus, descansa sobre los fun­damentos económicos que elevan la productividad del mismo. Que todo este plus, ó una parte de él, se retira á los trabajadores adjudicándoselo á otros, se funda en el derecho positivo, el que coaligado de antemano con el po­der, lleva ft cabo esta sustracción mediante una continua­da violencia (1).

El beneficio de los capitalistas se divide, por lo pron­to, en renta de la tierra y provecho. Esta divisíón se apoya en las dos clases de medios existentes indispensa­bles para la producción y para la existencia, unos que no son productos del hombre y dependen del suelo, y otros producidos por aquél. Los propietarios agricolas son los

(1) Rodbertus, Para ilustración de la euest;óll social. 11>75, pá­gina 33.

EL MARXISMO

poseedores de los primeros; los capitalistas, de los segun­dos medios de subsistencia y producción. Ahora bien, los rendimientos de una misma cantidad de trabajo em­pIcado sobre diversas superficies de la misma extensión, SOI1 lIlUY distintos á causa de la varia productividad natu­ral del suelo. El propietario de una extensión de tierra muy productiva está en condiciones de hacer pagar un mayor canon por el aprovechamiento de la misma. De este modo nace la renta de la tierra diferencial, cuyas leyes fueron establecidas por Ricardo.

De esta renta diferencial hay que distinguir la absolu­ta, que se determina por la tierra de peor calidad, y que es una mera consecuencia de la propiedad. "La propiedad como límite subsiste aún allí donde la renta, como dife­rencial, desaparece. (1). El monopolio de la propiedad, pero no las diferencias de la feracidad del suelo, produce la renta en este caso·

El beneficio de los capitalistas, como provecho, está

determinado por otro momento. El capital no es, cierta­

mente, un producto natural, sino reproducido por el tra­

bajo del hombre. Puesto que la disposición wbre el ca­

pital es un requisito necesario de la producción, los

capitalistas llevan anejo el poder de apropiarse una parte

del rendimiento obtenido. La cuantía de la cuota del pro­

vecho social depende, en primer término, de dos momen­

tos: de la productividad social, mayor ó menor, del tra­

bajo (de la cantidad del rendimiento de la producci?n

social, por lo tanto) y de la repartición de este rendimien­

to (excluida la parte que se reservan las otras clases

110 trabajadoras), entre capitalistas y trabajadores, esto es,

(1) Marx, El Capital, edición alemana, tomo IV, pág. 283.

EI_ MARXISMO

de la cnota relativa que cada clase social tenga en el mismo.

Cuanto más productivo sea el trabajo, taI1to mayor es el plus-producto, es decir, aquella parte del rendimiento de la producción que queda sobrante después de haberse cubierto todo cuanto es necesario para la continuación de la producción misma. (Es decir, el necesario sustento de los obreros empleados en la prodL1Ccióll, y la reposición de los medios de producción consumidos.)

El plus-producto se reparte entre las ,diferentes clases de la sociedad. Cada clase aspira á apropiarse una parte lo llIas grande posible del producto social; sólo la luda puede determinar la cuantía de la participación de cada clase. Ln cuota de los capitalistas es tanto maYal" cuanto más poderosos aparezcan frente oí los obreros y á las res­tantes clases.

COlTíO ya se ha dicho (en el cap. VI) no hay una regla fija que determine la cuantía del salario, cuyo límite mini­mo está formado por lo necesario para la existencia del trabajador y, el máximo, por la totalidad del producto del trabajo. descontados 105 medios de prodUCCión gastados. Entre ambos extremos oscila el salario, Y como el poder social Yeconómico de la clase capitalista predomina real· mente en todas partes, está más cerca del primero que del segundo límite. Los salarios con el desarrollo de la productividad del trabajo llevan una marcha ascendente; sin embargo, es de creer que con el régimen económico capitalista nunca lleguen á rebasar un nivel bastante bajo, pues el monopolio de los medios de existencia y de pro­ducción tiene muy arraigada la supremacía social de la clase capitalista

También se deduce de lo dicho anteriormente que la

cuota del provecho tanto puede moverse paralelamente,

~L MARXISMO 223

como en sentido contrario al salario. Entre el salario (se­gún su valor) y la cuota del provecho, son posibles las siguientes conclusiones: salarios altos y provecho bajo, salarios y provecho altos. salarios bajos y provechos al­tos, y salarios y provecho bajos.

Fundándose en lo expuesto, es bien fácil distinguir lo verdadero y lo falso en ambas contendientes teorias: la de la productividad y la marxista de la plus-valía. Las dos poseen un principio verdadero, pero en s~s particularida­des son falsas. Por lo que á la primera teoría concierne, es en un todo cierto que existe una fuente del aumento del provecho que no es la disminución del salario, á sa­ber: alimento de la productividad, mediante la introduc­ción de medios y métodos de producción perfeccionados, El progreso técnico, la sustitución del trabajo manual por el mecánico producen, como se ha visto en el capítulo an­terior, una tendencia ascendente de la cuota del provecho, la que también es compatible con un aumento del sala­rio; no sólo del real, sino del percibido en dinero.

Lo erróneo de la teoria de la productividad consiste, por lo pronto, en reconocer en el capital un tercer factor independiente, como el trabajo y la Naturaleza. El capi­tal, por el contrario, es sólo "un producto intermedio entre la Naturaleza y el trab'ajo, y nada más. Su propio naci­miento, su existencia y su acción sucesiva, no son más que etapas de la acción no interrumpida de los verdade­ros elementos Naturaleza y trabajo. Estos dos solos apor­tan, desde el comienzo al fin, todo lo que produce los bienes económicos" (1). Pero la Naturaleza 110 constitu­ye, como se ha dicho, un elemento de los costos absolu­

(1) Btihm-Bawerk, Teorla positiva del capital, pAgo J(l2.

221 El. I11AllXIS.\\O

tos. Como tal, cuenta sólo el trabajo humano. Esto nos da cterecho á considerar todo el producto social como pro­ducto exclusivo del trabajo (1).

Producto, JlO sólo de los trabajadores cmpleaclos en la producción, sino de todo el trabajo social qlle colabora á la prosperidad económica; por :0 tanto, en no menor es­cala, del tmhajo illtelectuaI, aplicado á todas l;ls ramas d..: la cnltma, que del trabajo ecollómico inmediato. Los tra~ llajadores félbriles dirigellla marcha de las m:Hlnin

Es, ciertamente, equivocado considerar á los capitalis­tas como los promotores del progreso indnstriaI. El capi­talista se apropia sus frutos, pero no los produce. Muy pocos grandes inventores se enrilllleciefOn con sus inven­Il)S. Y si los millones de Ull Arkwright Ó un \Vatt, fueron

(1) "El suelo ó Naturaleza y el capital como factores de la produc­dún, no están en el mismo plano que el trabajo. sino absolutamente su­bordinados á él. El trabajo es el único factor activo de la producción; la NDicciollllrio de Ciencias .soriales, de Co[\[ad, \.' edic., tonl) V, p:ig. 2'1.

EL MARXISMO 225

creados por su genio, evidentemente no puede decirse lo

mismo de los innumerables fabricantes que desde enton­

ces han usado las máquinas de hilar y de vapor.

Es igualmcnte incxacto considerar á los trabajadores oCllpados en la produccíqn, Como los únicos impulsores del progreso industrial. La sociedad toda, como una uni­c1:1d cultural, piOduce el plus-producto que han de apro­pwrse los poderosos. Este plus-producto es en la misma I1Iedil.la, CrCaci?ll del trabajo genial de la inteligencia y del Ira~aJ~ mecálllco de sus inmediatos productores (1). Los capItalistas cuenlan, en este trabajo creador, todavia me­nos que en un segundo trabajo: el de utilizar sus frutos romo dOI~es espontáneos de la Naturaleza, sin aportar el

menor estuerzo.

Mientras la teOlia de la productividad ignora la' de­pendcllcia del provecho de la cu:¡ntía del salario, es tan tllll.laternl y extraviada como su opuesta, la de la plus­valla de Marx, la cual no atiende á los adelantos de J

.. a kClllca como fuente fructífera de aumento del provecho. Cada au.mento de la productividad del trabajo produce la telldencla de elevar tanto la cuota del provecho como I

I. , e

~a ano. Una teoría exacta del provecho debe reconocer Igualmente la influencia de ambos momentos, el económi­c~ (l:i\'cl. ~e la productividad del trabajo), y el social (la dlstnbucloll de los rendimientos de lá producción e t

. nre

capitalistas y obreros).

La teo,ría del .provecho aquí desarrollada coincide, por su contellldo social, en los puntos esenciales, Con la teoría de la explotación de Rodbertus-Marx. Su fundame t

.. no economlco es, sin embargo, otro; se ve libre de toda re­

(1) Véase Kuliseher, Historia del desarrollo del illterés del ca '( i

1

Anuario de Eco. PoI. y Estadistica, de Conrad, 3,' serie, pág. 2/.a,

15

226 EL ¡\\ARX1SMO

lación con la teoría absoluta del valor del trabajo, punto de partida de la teoría del provecho de estos dos grandes socialistas mentados. Con 10 que se prueba qut' esta teo­ría del valor, contraría á los fenómenos reales del mismo, es totalmente superflua como base ele la kr'lía ele la ex­plotación. Sólo puede servir de extravío, como hemos visto en el ejemplo de la teoría marxista Jc la plus-valia, la que hay que rechazar como teoria del provecho.

Además. una teoría exacta de la distribución del be­neficio social, nunca puede ser mera conseCllcllcia lIe la teoría del valor. Así lo ha visto Ricarllo cuando escribe, en una de sus cartas á Mac-Culloch, la importante regla mé­todológica que sigue: "finalmente, toJos los grandes pro­blemas sobre renta de la tierra, salario y pru\',:cho, tienen que ser explicadas por las proporciones eu que se distri buye el producto totnl entre propidari0s, capitalistas y trabajadores, las que no están en relación il~cesaria con la doctrína del valorn (1).

El entusiasmo de muchos socialistas por la teoría del valor del trabajo descansa en una mala illkligencia¡ las jlistas pretensiones de la clase obrera no neCesitan fun­darse en esta teoría. Como teoría del valor es equivocada y debe ceder puesto á la teoría de la utilidad límite; como teoría de la productividad exclusiva del trabajo humano ha de ser sustituida por la teoría de los costos absolutos del trabajo, desarrollada aquí. La explotación continua siendo para las nuevas doctrinas el fundamento del bene~ ficio del capitalista, y con esto se mantiene la critica so­cialista del orden económico reinante.

(1) Cartas de D. Ric,/rdo á J. Rams_l)' '.Hac-Calloch, ed, inglesa, 1895, pág, 72.

SECCIÓN TERCERA

LA DESCOMPOSICIÚN DEL ORDEN ECONÓMICO CAPITALISTA

CAPITULO IX

LA DESCOMPOSICIÓN DEL ORDEN ECONÓMICO CAPITALIST A

l.iJ t:\'uludón económica y d sodaHsmo.-J. Tt'or{a de la falta de mercado para la fll­dllstria cal'iialista: Manifestadones de Engels y l\1arx. sobre el problema.-FJ punto de vistJ de los modernos marxistas y de la economía "burguesa",-Clasifi-eación tIc Jo!> sistt.:rnas ecún6mkos. -Econornla antagónica y economla arm6nica.-l21 paradoja f1iIHL.Hncnt¡~l de la cconomia capitalista y de todas las antag6nicas.--Il. Considrracio~ IIe"S /iun!t's: La d~scomposiciórt dd (apHaJismo no es una necesidad eoConómica.-La cOI1!r.ldiccíón dd c.apitali!:imo con Ié.! concepción reinante del dcrecho.--La necesidad dd ordo:n social sodalista.

Según la concepción materialista de la historia toda la evolución social está determinada por la evolución econó­mica. No es la conciencia humana la que despierta revo­luciones sociales, sino los obstáculos de la vida material, los conflictos entre las fuerzas sociales productivas y las relaciones de la producción. Para mostrar la necesidad de la descomposición de la economía capitalista y lo inevita­ble de su transformación en una socialista, es, ante todo, preciso una prueba concluyente de la imposibilidad eco­nómica de que el capitalismo persista después de un mo­mento determinado. Una vez probada esta imposibilidad, lo está también la necesidad de la transformación del ca­pitalismo en su contrario y, con ello, el socialismo sale

del reino de la utopía para ascender feliz al de la ciencia.

Tal era el proceso del pensamiento de Marx y Engels,

al pretender fundamentar, sobre sus concepciones filosó­

fico-históricas, sus tonvicciones socialistas. Lo principaí

era para ellos poner cn claro la pura imposibilidad cconó­

mica dc la permanencia del capitalismo.

Es natural, por consiguiente, que Marx y ElIgels hicie­

sen muchos ensayos para cOilseguirlo. Desgranando el

germen teórico de los numerosos estudios de Marx y En­

gels sobre el asunto, llegan á encontrarse, 110 UIIa, sino dos

construcciones que están en cierta dependencia mutua, y

que poseen, también, elementos personales, qUl: 110 pue­

den ser considerados como pertenecientes á un todo inse­

parable. Lila de estas construcciones podríamos llamarla

teoría de la falta de mercado para la producción capita­

lista y, la otra, teoría de la C\lota decreciente del provecho.

La primera fué ya claramente expuesta y fundamentada por Engels en alguna de sus primeras publicaciones, es­pecialmente en uno de sus discursos de Elberfeld (1845), publicado en el Anllario Renanp, y también en su escrito "La ley inglesa de las diez horas" (Nueva Revista Renana,

1850).

En el discurso de E1berfeld se propone Engels el tema "para probar que el comunismo, si no es para Alemania una necesidad histórica, lo es económica •. La prueba está desarrollada de este modo. Alemania tiene que elegir entre libre cambio y proteccionismo. Si prefiere el prime­ro la industria alemana será arruinada por la inglesa, y las

El MARXISMO

masas de obreros sin trabajo provocarán la revolución social. Si se decide, en cambio, por el proteccionismo, el rápido desarrollo de la industria alemana será la conse­cuencia; en tal medida, que el mercado interior será pronto insuficiente para la ascendente suma de productos industriales y Alemania .se verá obligada á buscar un mercado exterior para su industria, lo que conducirá á una lucha á' vida ó muerte entre la industria alemana y la inglesa.

"Cada industria tiene que progresar, para no quedar pospuesta y perecer; tiene que conquistar nuevos merca­dos y aumentarlos, continuamente, mediante nuevos es­tablecimientos, para poder predominar. Pero, como desde la apertura de China ningún nuevo mercado puede con­

-quistarse, sino solamente explotar mejor los existentes, de aquí que, por consiguiente, la expansión de la industria en lo futuro tenga que ser más lenta que hasta ahora, é In­glaterra tolerará aún menos que nunca una concurrencia•. Esta lucha á muerte de las industrias alemana é inglesa puede sólo tener una conclusión, la ruina del concurrente más débil. Mas si el capitalismo llega á desplomarse en un país, el proletariado de los restantes obtendrá con ello un considerable refuerzo. La argumentación toda le parece á Engels, en. aIto grado, concluyente. "Con la seguridad-añade-, que de premisas matemáticas dadas puede desarrollarse una de­rivada; con
1   2   3   4   5   6   7   8   9   10


La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje