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Autora: Dra. Mª Esther Vaquero Lafuente. IntroduccióN


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LA RESPONSABILIDAD SOCIAL DE LA EMPRESA. EVOLUCIÓN Y TENDENCIAS ACTUALES: ESPECIAL REFERENCIA A ESPAÑA
Autora: Dra. Mª Esther Vaquero Lafuente.
INTRODUCCIÓN

A la hora de estudiar la empresa y las relaciones que establece con su entorno, nos surgen dos interrogantes: ¿cuál es la responsabilidad social de la empresa?, ¿qué se entiende por la misma? Estos dos puntos van a ser el objeto del presente artículo.

Las respuestas que se han dado a estas cuestiones han sido múltiples y provienen de distintos ámbitos, como por ejemplo el judicial, donde encontramos sentencias claramente relacionadas con el tema que nos ocupa. No hay que olvidar que una de las respuestas más conocidas y que mayor polémica han creado es la que nos ofrece el premio Nobel Milton Friedman en su artículo “The Social Responsibility of Business is to Increase Its Profits”, publicado en la revista “The New York Times Magazine”, el 13 de septiembre de 1970.
La estructura del artículo es la siguiente: en primer lugar se hará una breve descripción del citado artículo de Milton Friedman, para así encuadrar teóricamente el tema centro de nuestra atención; posteriormente se analizará qué se entiende por responsabilidad social y por acción social, haciendo especial referencia a los programas de acción social que las empresas llevan a cabo; luego se profundiza en los motivos que hacen que los programas de acción social estén de actualidad; para finalizar, se analizará la concepción que la Unión Económica y Monetaria tiene de la responsabilidad social y las sugerencias que da sobre cómo debe ser gestionada en el seno de la empresa.
APROXIMACIÓN TEÓRICA

El tema que nos ocupa, la responsabilidad social de la empresa no es reciente. Ya en 1962, el premio Nobel Milton Friedman lo apuntaba en su libro "Capitalismo y Libertad". Si bien es en su artículo "La responsabilidad social de la empresa es incrementar su beneficio", publicado el 13 de septiembre de 1970 en la revista The New York Times Magazine, donde desarrolla toda su teoría. En este artículo Friedman explica y analiza los pasos que le llevan a esa afirmación, entre los cuáles cabe destacar: quién puede adoptar responsabilidades en la sociedad en general; quién detenta la responsabilidad en la empresa y qué tipo de responsabilidades va a tener; por último, analiza la responsabilidad social de la empresa desde un punto de vista político, en base a sus principios y consecuencias.


Básicamente Milton Friedman considera que la responsabilidad social de la empresa es incrementar el beneficio ateniéndose a la ley y la costumbre ética. Las razones que alude son, por una parte la teoría de la agencia, y por otra la teoría del efecto impositivo.
Esta última consiste en que la cantidad de dinero usada en llevar a cabo las acciones inherentes a su responsabilidad social proceden bien de repartir un dividendo menor al accionista, bien de incrementar el precio de venta, bien de reducir el salario de sus trabajadores. Con lo cual se produce un efecto equivalente al de los impuestos puesto que se detrae dinero de algún grupo social, y esta labor recaudatoria y distribuidora no pertenece al ámbito empresarial, sino al del gobierno.
En cuanto a la opinión que de este tema tienen las dos grandes corrientes éticas, la utilitarista y los clásicos, decir que los primeros se encuentran a favor de Milton Friedman mientras que los últimos se posicionan en contra. Dos son las principales razones que esgrimen, la primera es que la empresa, para su supervivencia, toma una serie de bienes de la sociedad (recursos naturales y trabajadores, entre otros) y por ello la empresa adquiere una responsabilidad para con la sociedad en la que se encuentra inmersa; la segunda razón es que la empresa no sólo adquiere deberes con los accionistas, sino con toda la sociedad, y no se puede decir que tenga un único objetivo (incrementar el beneficio), sino muchos a los que debe hacer frente.
RESPONSABILIDAD SOCIAL

Una de las principales definiciones de responsabilidad social y cuyo punto de partida es la concepción sobre la misma de Milton Friedman, es la que nos ofrece Solomon: "La «responsabilidad social» de las empresas, propiamente entendida, no es un número grande de obligaciones ajenas a las empresas y las corporaciones. Es su razón de ser. La responsabilidad social no significa que se sacrifique los beneficios para «hacer el bien» o robar a los accionistas. La responsabilidad social sólo significa que la finalidad de la empresa es hacer lo que se supone que se debe hacer, enriquecer a la sociedad y los bolsillos de los que son responsables de este enriquecimiento." (Solomon, p. 180-181).


La responsabilidad social engloba todas las relaciones contractuales, implícitas o explícitas, que la compañía tiene con los stakeholders1 y la sociedad en general. Las empresas no deberían centrarse sólo en la maximización del beneficio (siguiendo la teoría de Milton Friedman), sino que deberían maximizar el beneficio de los stakeholders: las empresas deben buscar de forma activa hacer el bien y promover fines sociales, como el fomento del empleo, la disminución de la contaminación y la óptima calidad en los productos que fabriquen.
Gran parte de las actividades que se realizan en todo el mundo y en España en particular, relacionadas con el tema que nos ocupa, se engloban en lo que denominaremos “acción social”, que son las actividades que se llevan a cabo para ayudar a colectivos discriminados socialmente y más necesitados. Estas actividades se suelen realizar a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONGs).
Consideramos que también hay otras actividades que sí son responsabilidad social de la empresa, pero que se suelen olvidar con mucha frecuencia: como aumentar y fomentar la actividad de I+D+I2 en las empresas con el objeto de, entre múltiples posibilidades, reducir los niveles de contaminación, y ofrecer productos de mejor calidad, entre otras. Se trata, por tanto, de realizar actividades que tienen una repercusión social y no solamente empresarial, ya que su consecución va a beneficiar a la sociedad en la que la empresa se encuentra inmersa y, por ello, a la totalidad de sus stakeholders.

LA ACCIÓN SOCIAL


Se suele definir la acción social como el uso de recursos humanos, técnicos o financieros para ayudar a los colectivos menos favorecidos existentes en la sociedad, por ejemplo los disminuidos, el tercer mundo, los ancianos, los drogodependientes, los jóvenes y las mujeres maltratadas y las mujeres en general.
Los programas de acción social en las empresas son relativamente recientes en España, especialmente su uso publicitario. Hay una gran variedad de actividades, sugeridas en una gran parte por los propios empleados, como por ejemplo que el importe del clásico regalo de Navidad que hacen las empresas a sus empleados se destine a una ONG, al igual que la cantidad monetaria que suponen los regalos que en determinadas ocasiones se dan a los asistentes a las juntas generales de accionistas, incluso hay trabajadores que deciden donar la totalidad o parte de las horas extraordinarias que realizan.
¿Cómo llevan a cabo las empresas los programas de acción social?

La acción social puede revestir distintas formas. Una de las más comunes consiste en destinar a la acción social un determinando porcentaje de los beneficios (alrededor de un 0,5%), o de los dividendos (aproximadamente un 1%). Con respecto a la elección de en qué gastar esa cantidad, hay dos actitudes fundamentales:



  • apoyando donaciones individuales;

  • apoyando donaciones colectivas.

Como se puede deducir de lo expuesto, en muchos casos la idea proviene de empleados que creen que sería bueno que la empresa para la que trabajan se involucrara en ese tipo de actividades. No siempre la iniciativa surge de los empleados, hay casos en los que es el accionista mayoritario de la misma, o su consejo de administración quien propone este tipo de programas, por ejemplo, el fundador de Telepizza, Leopoldo Fernández Pujals, creó su propia fundación a la que destinaba parte de las ventas de la empresa.


Otras empresas permiten que durante un número determinado de días al año, los empleados que así lo deseen dediquen ese tiempo a colaborar con organizaciones de ayuda humanitaria en vez de acudir a su centro de trabajo, sin que por ello su percepción salarial se vea perjudicada. El beneficio que obtienen esas organizaciones es doble, pues por un lado reciben ayuda desinteresada, y por otro aprenden técnicas, conocimientos y herramientas de dirección que les pueden resultar muy valiosas.
Por último, otra manera de canalizar la acción social, consiste, simplemente, en pedir la colaboración de los clientes con determinadas ONGs. Una empresa que realiza parte de su acción social de esta manera es British Airways al "colocar un sobre en el asiento y pedir a los pasajeros que se desprendan de la calderilla a favor de Unicef3". Esta medida fue acogida con gran éxito tanto por parte de los clientes como de los propios trabajadores de la compañía aérea.

Ejemplos de empresas españolas con programas de acción social


Aceites del Sur y la Asociación Española contra el Cáncer firmaron un acuerdo de colaboración en junio de 1996: en cada envase de litro de aceite "La Española" figura el logotipo de la Asociación y una parte de su precio se dedica a investigar sobre la enfermedad. La iniciativa no sólo reforzó la imagen de la marca en el mercado, sino que generó un efecto especialmente positivo en la motivación de los empleados de la empresa.
Tien 21, cadena de distribución de electrodomésticos, colabora con distintas entidades sociales durante el periodo navideño: en 1996 el grupo aportó a Aldeas Infantiles dos millones de pesetas, y la campaña siguiente, la de 1997, se dedicó al Proyecto Hombre.
La cadena privada de televisión Telecinco a través del “Club Médico de Familia4” destinó el diez por ciento de la cuota de inscripción a dicho club a proyectos sociales que se seleccionaron de entre las prioridades de sus miembros.
La misma cadena de televisión desde el año 2000 está llevando a cabo una campaña denominada “Doce meses, doce causas”, en la que a lo largo de cada mes se exhiben una serie de documentales de pocos minutos de duración relacionados con temas de interés social, como el colectivo de la tercera edad, los malos tratos a mujeres y diversos temas ecológicos. El objetivo es que los ciudadanos se den cuenta de estos problemas para que la sociedad se involucre más en la lucha por erradicarlos.
Los empleados de Unión Fenosa-ACEX y su día solidario: los empleados que quieren, pueden aportar un día de sueldo al año, que se deduce de la paga extraordinaria de verano, que se complementa con una aportación equivalente de la empresa y que va a parar a un proyecto que eligen entre todos los empleados.
El antiguo banco BBV también llevó a cabo un proyecto similar en las Navidades de 1996. Se abrió una cuenta de forma que los empleados que así lo desearan pudieran ingresar un día de su sueldo. La entidad, luego, al igual que en caso anterior, también hacía una donación por una cuantía equivalente a la recaudada. Este dinero se destinó a distintas ONGs, como Cáritas y Médicos sin Fronteras.
La integración de trabajadores con minusvalía en el Grupo Eroski está basada en sus principios fundacionales: "Ser instrumento de progreso y creación de riqueza en el entorno social en el que opera" Se materializa a través de un Acuerdo de Cooperación suscrito con la ONCE, según el cual Eroski se compromete a que el 10% de la plantilla de sus nuevos hipermercados se cubra con personas con minusvalía que se integren laboralmente en empleos ordinarios, teniendo en cuenta las exigencias de los puestos y manteniendo los criterios de productividad en relación con el resto de la plantilla. La cadena de comida rápida VIPS también realiza programas de integración social ya que intenta favorecer al colectivo de mujeres maltratadas facilitándoles el acceso a un trabajo digno que les ayude a seguir adelante.
Telefónica decidió suprimir en las Navidades de 1997 los regalos de la empresa para sus proveedores y clientes, y desviar esos fondos a instituciones de asistencia social. La iniciativa se centra en las entidades sin ánimo de lucro, que a través del teléfono, ayudan a personas que necesitan atención directa durante 365 días al año. (Expansión 5-12-97).
Canal + se sumó a la campaña internacional contra las minas-antipersonas con una programación especial. La cadena de pago emitió la serie de cortometrajes realizada por 10 directores de cine entre ellos el español Fernando Trueba, bajo el título genérico de "Silencio, se mata". Esta producción es una iniciativa de la organización Handicap International, que el 10 de diciembre de 1997 recibió el Premio Nobel de la Paz. (El Mundo, 3-12-97).
Continente firmó un acuerdo en Madrid con la fundación ONCE cuyo objetivo era contratar a minusválidos hasta superar el 2,5% de la plantilla en tres años. Así se comprometieron a la formación de más de 200 discapacitados para favorecer su inserción laboral y social. Además, Continente aceptó contratar al 70% de las personas que superaran la formación, es decir, unas 140, que ocuparían puestos en caja y reposición de alimentos.
Tie Gallery, desde 1994, organiza la campaña "El Nudo de la Solidaridad", en colaboración con Aldeas Infantiles y el Ayuntamiento de Madrid, que recauda fondos para la organización a través de la venta de corbatas diseñadas por niños. Según Patricio Rodríguez Carmona, gestor de Tie Gallery, "esto a su vez beneficia a largo plazo a la misma empresa, pues los clientes perciben la diferencia entre las empresas que colaboran con la sociedad y en igualdad de condiciones trabajan con estas últimas (...). Nos da la oportunidad de crearnos una clientela para el futuro, clientela que, además, tiene buena imagen de nosotros".
Muchos de los ejemplos que se han expuesto no son conocidos por los clientes de las empresas que los llevan a cabo, sin embargo, hay compañías que usan estos programas de acción social en la publicidad que realizan, usándolo así como un motivo más de compra.
Por ejemplo, leche Ram ha basado, en diversas ocasiones, su publicidad, en que: por cada litro de leche comprada, la central lechera enviaba otro litro al tercer mundo. Ópticas San Gabino también publicitó por televisión una campaña consistente en el envío de un par de gafas al tercer mundo, por cada par de gafas de sol adquiridas, para que así el sol no dañe los ojos de estas personas pues es una de las principales causas que provoca ceguera en los países tropicales. En las Navidades de 1999, la compañía Pepsi se comprometía a donar a ONGs, un 5% de los beneficios que obtuvieran durante las fechas navideñas. Por último, y siguiendo el mismo esquema que Pepsi, Fortuna dona un 0,7%5 de sus ventas a ONGs.
El Grupo Lar destina un 0,7% de su beneficio antes de impuesto a proyectos sociales. Ellos seleccionan los proyectos a los que se van a destinar fondos; para ello utilizan diferentes variables basadas todas ellas en la gestión del proyecto como si de un plan de negocios se tratara ya que no se trata de donar dinero, sino de que dicho dinero sea rentable y útil a la sociedad. A su vez, cabe destacar que el director general del Grupo Lar es totalmente consciente de algunos de los motivos que otras empresas ocultan a la hora de explicar por qué llevan a cabo este tipo de acciones, ya que, como él dice, “este tipo de acciones reportan importantes beneficios a las empresas, sobre todo, a su imagen, que despierta la simpatía de los clientes ayudando a mejorar los resultados”6.
¿POR QUÉ AHORA SE LLEVAN A CABO ESTOS PROGRAMAS?

Las empresas en España han comenzado estos programas de acción social debido en gran parte al entorno económico-social en el que están inmersas. Han detectado que se ha producido un cambio en el entorno, en este caso la actitud cada vez más activa de los españoles ante los problemas sociales, y las compañías han reaccionado para aprovechar este cambio y definir parte de su estrategia empresarial teniéndolo en cuenta.


Concretamente, en los últimos años se ha vivido un auge espectacular de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs), y del subsiguiente interés que han despertado en el ciudadano por los problemas sociales. Se han creado muchas organizaciones que nos están acercando a la cruda realidad de muchos millones de personas: pobreza y enfermedades fundamentalmente.
Otro factor que hay que tener en cuenta para llegar a comprender el importante auge de los programas de acción social de las empresas en España es la actitud de los españoles ante los problemas sociales, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras.
Aunque nuestra sociedad se caracteriza por ser muy consumista, los españoles nos caracterizamos por prestar más atención que los ciudadanos de otros países a los problemas sociales, especialmente a los problemas que tienen lugar más allá de nuestras fronteras. Además, los medios de comunicación nos están acercando más a la cruenta realidad que viven los magrebíes que intentan introducirse en Europa en busca de una vida mejor, la hambruna en África, el uso de niños como fuerza de trabajo y enfermedades sin cura ni vacuna conocida.
Las empresas son conscientes de esta situación, y muchas de ellas intentan beneficiarse de esta actitud social a través de lo que se conoce como “Marketing con Causa”. De forma que muchas empresas se han convertido en patrocinadoras de ONGs, siendo colaboradoras suyas o mediando entre ellas y los ciudadanos.
Así, cuando un consumidor tiene que decidir entre diversos productos similares, es decir, que le satisfacen la misma necesidad, se ha comprobado que el consumidor tiende en gran medida a elegir aquél producto que con su compra va a ayudar a algún colectivo necesitado. De hecho, el apoyo a los proyectos sociales influye entre dos y tres veces más en las decisiones de compra que el apoyo a actividades culturales o deportivas. Nueve de cada diez españoles estaría dispuesto a pagar un precio más alto por un producto que destinara parte de su precio a un proyecto social, frente a siete que lo harían por un producto ecológico. En otras palabras, la responsabilidad social se está convirtiendo en otra variable del marketing-mix (entendiéndolo en su más amplio sentido), es otra razón de compra.
Es bueno para la sociedad en general que las empresas sean conscientes de los problemas sociales que existen y colaboren en la búsqueda de una solución, o ayuden a paliarlos. Pero en la mayoría de los casos, para las empresas esta ayuda es un medio y un fin: si ayudar a los necesitados no estuviera de moda ni fuera rentable, la mayoría de las compañías no invertirían en proyectos de acción social.
Decimos “invertir” porque la cantidad de dinero destinada a llevar a cabo la labor de responsabilidad social de la empresa, deba ser considerada como una inversión y no como un gasto, puesto que con posterioridad repercutirá en la cuenta de resultados de la empresa, al transformarse en un argumento más de venta. Tampoco hay que olvidar que estas “inversiones” o donaciones son deducibles del impuesto de sociedades, con lo cual, la cantidad real que se invierte en estos proyectos es mucho menor de la que en un principio parece.
En general, se pueden dividir los beneficios7 que obtiene la empresa en los beneficios externos y los beneficios internos. Los principales beneficios externos que genera para la empresa son.

  • mejora de la imagen de marca y de la reputación de la empresa;

  • atracción de cobertura de medios de comunicación;

  • mejora de la percepción de marca;

  • fidelización de clientes;

  • fortalecimiento e incremento de ventas.

Y en cuanto a los beneficios internos que genera, hay que mencionar los siguientes:



  • se convierte en parte de los valores de la empresa, de manera que sirve para diseñar la cultura corporativa;

  • mejora la gestión de los recursos humanos, atrae a buenos candidatos, incrementa la lealtad y la motivación y satisface una demanda real del personal;

  • mejora el entorno de trabajo e incrementa la productividad y la calidad;

  • reducción de costes operativos.

Pero no sólo se busca un incremento de los beneficios mediante un aumento de las ventas, sino que también hay otras razones que en muchas ocasiones no se plantean en primer lugar. De entre ellas la más significativa es la motivación del personal de la empresa, puesto que si los empleados están motivados, serán más eficientes. Y el hecho de trabajar para una empresa que se preocupa por la sociedad y sus problemas, y busca soluciones en la medida de sus posibilidades, es una forma de motivar a los empleados, sobre todo si ellos mismos están implicados en los programas de acción social que se llevan a cabo en la empresa.


Pero, en definitiva, ¿por qué ahora los empresarios se han hecho conscientes de su responsabilidad social?

Las respuestas, algunas apuntadas en apartados anteriores, conforman un amplio abanico que abarca desde "querer devolver a la sociedad lo que han recibido de ella"8 a ser considerada "una buena inversión, cuando se trata de crear una imagen solidaria de la marca"9.


Muchas empresas, mayoritariamente multinacionales, han creado un nuevo puesto "Director de Relaciones con la Comunidad". Desde ese cargo se pretende fomentar la acción social de la empresa, buscando en qué actividades colaborar, cuál va a ser su acogimiento por parte de empleados y clientes, y seleccionando aquéllas que tengan valor.
Sin embargo, para poder determinar si los programas de acción social que las empresas realizan son o no éticos, tenemos que acercarnos a la verdadera motivación que anima a las empresas a llevar a cabo estos proyectos, ya que permitirá dirimir si la acción social un fin o un medio y según su motivo será considerada como una acción ética o no.
Podemos ver en los ejemplos antes expuestos que se trata de un medio para lograr un mejor ambiente laboral, más motivante, lo cual redundará en una mejora de la productividad en el trabajo, y la creación de una imagen corporativa más cercana a la sociedad lo cual se traduce en un argumento más de marketing.
En definitiva, se puede decir, pues, que las empresas son éticas porque les es rentable ser ético. Consideramos que para que se pueda decir que son éticas, la bondad de sus propuestas debe recaer en la finalidad del proyecto en sí (paliar el hambre, disminuir los casos de ceguera, por ejemplo), pero nunca debe ser un medio para conseguir incrementar los beneficios lo máximo posible. En este sentido, creemos que la teoría clásica o kantiana10 es la correcta y aplicable a este problema, si los programas de acción social son o no éticos, y sólo si estos programas no son utilizados como argumento de venta, y no se explotan comercialmente, diremos que la empresa está actuando éticamente. En caso contrario, se está lucrando de una actitud social.

TENDENCIAS ACTUALES


Si bien a finales de la década de los noventa daba la sensación de que el hecho que de una empresa se comprometiera con la sociedad a través de la realización de determinadas actividades con la única finalidad de incrementar su nivel de ventas y lograr otros objetivos de marketing, como era mejorar la imagen de marca de la empresa, y por ello se decía que la responsabilidad social de las empresas se había convertido en una estrategia más del marketing de las mismas, en la actualidad el enfoque está cambiando hacia una interiorización de la responsabilidad social en el propio seno de las compañías.

El público objetivo y que debía ser conocedor de estas prácticas era el cliente, mientras que ahora se ha ampliado el concepto del mismo y se está reorientando hacia el inversor, los trabajadores de la empresa y demás stakeholders. Lo que está sucediendo es similar a lo acaecido anteriormente cuando en finanzas se decía que había que preocuparse por y proporcionar información a solamente los accionistas, y con posterioridad abrió el abanico hacia todos los stakeholders de la empresa.

En el caso de la responsabilidad social de la empresa, esto se materializa en diversas acciones que están cobrando más importancia últimamente, como es la calidad y la transparencia de la información que la empresa proporciona al exterior. También se intenta que esa transparencia y la base ética que sustenta los actos humanos deben formar parte fundamental en la manera de hacer negocios de las empresas.

De ahí se puede deducir que se está superando el concepto inicial de responsabilidad social de la empresa basado en cumplir la ley, respetar la ética y llevar a cabo actos y otras medidas filantrópicas, llegando a un concepto más amplio que se comienza denominar responsabilidad social corporativa11, que indica que hay que operar no solo de acuerdo con la ley y ateniéndose a ella, sino también hay que tener en cuenta otras expectativas, de todo orden, que la sociedad tiene de la empresa. Por ello12, es necesaria la involucración de la empresa en su conjunto a la hora de llevar a cabo un plan de responsabilidad social, ya que éste debe encuadrarse dentro del proceso de toma de decisiones de la empresa, de manera que sea algo fundamental y no accesorio, y debe plasmarse también en la definición tanto de la misión de la empresa como en la definición de sus valores y cultura empresarial. De ahí el carácter a largo plazo de la responsabilidad social de la empresa, en contraposición con la visión más cortoplacista de la concepción de la responsabilidad social como herramienta de marketing y no como parte fundamental de la empresa en toda su dimensión.

Como ejemplo de la importancia que está adquiriendo también a nivel bursátil, hay que mencionar la existencia de un índice internacional de empresas cotizadas en bolsa de entre las que se eligen aquéllas que cumplen una serie de condiciones que se suelen encuadrar bajo el epígrafe responsabilidad social, ya que se ha detectado que hay una respuesta en la cotización a la gestión más o menos responsable de las empresas, así como al grado de implicación económica, social y medioambiental de las mismas.

Se trata del índice Dow Jones Sustainability World (DJSI), creado el 8 de septiembre de 1999, formado por más de trescientas empresas de una veintena de países. Actualmente hay siete empresas españolas13 que están en dicho índice. Algunos de los aspectos14 que se tiene en consideración para decidir la pertenencia a este índice son los siguientes:



  • relación con los inversores;

  • planificación estratégica;

  • códigos de conducta;

  • dimensión medioambiental (reciclaje, aprovechamiento energético);

  • dimensión social;

  • cumplimiento de las exigencias derivadas de un buen gobierno corporativo.



LA RESPONSABILIDAD SOCIAL EUROPEA EN LA UNIÓN ECONÓMICA Y MONETARIA


La Comisión de las Comunidades Europeas realizó una comunicación el pasado dos de julio de 2002, denominada “la responsabilidad social de las empresas: una contribución al desarrollo sostenible”. Lo primero que hay que definir es qué entiende la Comisión por responsabilidad social: “la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores15”. Esta definición se aleja mucho de la concepción de responsabilidad social de Milton Friedman (la responsabilidad social de la empresa es maximizar sus beneficios) y que, tal y como se ha explicado al comienzo del presente artículo, ha servido de referencia de primer orden en este ámbito. Sin embargo, la acepción que presenta la Comisión se adecua a la realidad imperante tal y como se ha explicado en las páginas precedentes.

Estos planteamientos tienen sentido si se tiene en cuenta que la Comisión considera que el éxito empresarial no consiste únicamente en crear valor mediante la actividad normal de la empresa, sino que el éxito también se obtiene gracias a un comportamiento responsable. De ahí que se haya buscado tanto un consenso sobre qué se debe entender por responsabilidad social, y sobre la regulación de la misma.

Con respecto al primer punto, la necesidad de una regulación de la responsabilidad social, llama la atención la dispar respuesta a la encuesta que se realizó sobre dicho tema a diversos agentes económicos. Por una parte, las empresas enfatizan la voluntariedad de la misma, y llaman la atención sobre los efectos negativos que podría conllevar su regulación, ya que algunos de sus rasgos principales, como su carácter voluntario, creativo e innovador, se verían anulados. Por otra parte, el punto de vista de los sindicatos y demás organizaciones civiles consideran que la voluntariedad de las acciones relacionadas con la responsabilidad social es insuficiente y hay que regular estas acciones estableciendo unas normas que respeten la igualdad.

En relación al segundo punto, qué entiende la sociedad por responsabilidad social, se llegó a un consenso que queda plasmado en los siguientes aspectos:



  • la responsabilidad social es un comportamiento voluntario y las empresas consideran que les va a resultar beneficioso;

  • la responsabilidad social se vincula al concepto de desarrollo sostenible;

  • la responsabilidad social afecta a la gestión de la empresa.

Lo siguiente que se plantea la Comisión, es por qué es beneficioso asumir un mínimo de responsabilidad social. Se puede comprobar una coherencia entre lo apuntado al hablar de las tendencias actuales y lo que la Comisión comenta al respecto, y que desglosa en cuatro beneficios básicos:

  • les ayuda a plantearse nuevas responsabilidades a escala global, especialmente en los países en vías de desarrollo;

  • los consumidores suelen premiar a las empresas social y ecológicamente responsables;

  • los accionistas no se limitan a analizar los informes financieros, sino también la posición de la empresa en la sociedad y su capacidad para responder a la opinión pública;

  • las empresas se muestran más preocupadas por el conocimiento y la innovación, de manera que adquiere una mayor importancia el mantenimiento de una mano de obra competente y cualificada.

La Comisión también nos recuerda la cara menos amable de la responsabilidad social, que se sustenta en las amenazas y debilidades de las empresas en cuanto a la adopción de prácticas socialmente responsables. De entre todas ellas, destacan las siguientes:

  • todas las parte implicadas no definen igual el concepto de responsabilidad social de la empresa;

  • los recursos limitados de las PYME;

  • la falta de transparencia;

  • poco apoyo por parte de consumidores e inversores.

Todo esto hace que sea necesario que la propia Comisión proponga un marco de acción europeo que fomente la responsabilidad social de las empresas. Este marco de acción se plasma en la definición de una serie de medidas y acciones, de las que, a modo de ejemplo, se mencionarán las siguientes:

  • fomentar el intercambio de experiencias y buenas prácticas en materia de responsabilidad social entre las empresas;

  • creación de un foro multilateral europeo sobre la responsabilidad social de las empresas;

  • integración de la responsabilidad social de las empresas en todas las políticas de la Unión Económica y Monetaria.

Aunque ha sido la Comisión de las Comunidades Europeas el organismo europeo que más ha desarrollado el tema que nos ocupa, también hay que recordar a otros organismos que se han pronunciado al respecto. Por ejemplo, el Consejo, en la Resolución de 3 de diciembre de 2001, señaló que la responsabilidad social, además de contribuir a una mayor cohesión social y protección del medioambiente, va a mejorar la competitividad empresarial. Por último, mencionar que el propio Parlamento Europeo sugiere que las empresas incluyan en sus informes un balance de los resultados alcanzados tanto en el aspecto social y el medioambiental, como en relación con los derechos humanos.

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 Profesora Propia Adjunta del Departamento de Gestión Financiera de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Pontificia Comillas (ICAI - ICADE).

1 Se entiende por stakeholders todos aquellos colectivos que tienen algún tipo de interés en la empresa, por ejemplo los accionistas, los empleados, los proveedores y los clientes.

2 Investigación, desarrollo e innovación.

3 --- (1997): "La acción social está antes que satisfacer al accionistas", Diario Expansión, 5 de junio.

4 El “Club Médico de Familia” se creó a raíz del gran éxito alcanzado por la serie de televisión “Médico de Familia” que emitía la cadena Telecinco a finales de los años noventa.

5 Creemos que hay que llamar la atención por el porcentaje que se dona, pues es el mismo, un 0,7, que lo que reivindicaban las ONGs para que el gobierno donara ese porcentaje de los presupuestos a los países en vías de desarrollo y subdesarrollados a través de los programas que estas organizaciones llevan a cabo.

6 Ugalde, R. (2002).

7 Ramírez, J. P. (2002).

8 --- (1997): "La solidaridad no es anónima", Diario Expansión, 25 de julio.

9 --- (1997): "Marks & Spencer lanza las «100 horas de voluntariado»", Diario Expansión, 23 de julio.

10 La ética de Kant (1724 - 1804) es una de las teorías no consecuencialistas más influyentes. Se puede resumir en los siguientes puntos:

  1. el bien o el mal moral es algo intrínseco que no depende de los efectos, ni de las circunstancias, ni de la naturaleza humana;

  2. en cambio, depende la razón, del sentimiento del deber y de la buena intención.

Al mandato moral universal, racional y no condicionado Kant le denomina el imperativo categórico: "actúa de tal manera que tu conducta pueda ser elevada a ser una ley universal". Otra formulación de este imperativo es la siguiente: una acción es moral si el que la hace trata a los seres humanos como fines y no como medios.

Desde el punto de vista empresarial, la ética de Kant pone al hombre por encima de la eficiencia empresarial y subraya la importancia de actuar por principios y por buena intención.



11 Tal y como se verá en el apartado siguiente dedicado la concepción de la Responsabilidad Social de la Empresa por parte de la Unión Económica y Monetaria.

12 Expansión, 6 agosto 2002. La responsabilidad social de las empresas en la actual crisis. Juan Pablo Ramírez.

13 Se trata de las siguientes: BBVA, BSCH, Endesa, Ferrovial, Iberdrola, Inditex y Telefónica. Fuente: www.sustainability-indexes.com.

14 Expansión. A.P. 5 de septiembre de 2002. Endesa, Ferrovial e Inditex entran en el Dow Jones Social.

15 Comisión de las Comunidades Europeas. La responsabilidad social de las empresas: una contribución empresarial al desarrollo sostenible. 2 de julio de 2002.


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