Página principal

Atlas de la industrialización de España 1750-2000


Descargar 35.73 Kb.
Fecha de conversión18.07.2016
Tamaño35.73 Kb.


NOTA DE PRENSA


DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN

La Fundación BBVA presenta el “Atlas de la industrialización de España 1750-2000”


La industria española ha reducido en 20 puntos la brecha con los países más avanzados de Europa desde 1975


  • Francisco González:

    • La historia de la industrialización en España ha estado estrechamente vinculada a los grandes bancos que hoy integran el Grupo BBVA”

    • "Industria avanzada, ciencia, tecnología, innovación y servicios de alto valor añadido conforman las claves del desarrollo por el que apostamos los grupos financieros como BBVA"

  • La trayectoria del índice de la producción industrial española refleja una evolución alcista que ha llevado el producto industrial a multiplicarse por 120 en el curso de los 150 últimos años

  • La obra, que describe el proceso de industrialización español desde 1750 hasta 2000, ha contado con la participación de 34 especialistas de 14 universidades



26.01.2004.- Francisco González, presidente de la Fundación BBVA, y Gonzalo Pontón, consejero delegado de la prestigiosa Editorial Crítica, han presentado hoy el “Atlas de la industrialización en España 1750-2000”, una obra coeditada por ambas instituciones que explica e ilustra gráficamente el proceso que ha situado a España entre las economías más industrializadas del mundo. En el acto de presentación han intervenido, asimismo, Luis Ángel Rojo, ex gobernador del Banco de España, y Jordi Nadal, director del Atlas.

En la presentación de la obra, el presidente de la Fundación y de BBVA, Francisco González, recordó la importancia de la aportación de la iniciativa privada al proceso de industrialización y señaló que “la implantación de la industria en nuestro país, a la que contribuyó de manera significativa la iniciativa privada, supuso un cambio estructural sin precedentes en la economía y en la sociedad españolas".

"La historia de la industrialización en España -explicó- ha estado estrechamente vinculada a los grandes bancos (Bilbao, Vizcaya, Hipotecario, Caja Postal, Crédito Industrial, Crédito Local y Exterior de España) que hoy integran el Grupo BBVA”.

González destacó también el momento presente de la actividad industrial, y dijo que “industria avanzada, ciencia, tecnología, innovación y servicios de alto valor añadido conforman, en el inicio del siglo XXI, las claves del desarrollo por el que apostamos los grupos financieros y bancarios de dilatada trayectoria como BBVA".

"Hoy, como hace siglo y medio, nuestro Grupo permanece implicado y atento a las necesidades e innovaciones que emanan de nuestras empresas industriales, y al

desarrollo y la mejora de la sociedad española, con cuyas demandas y aspiraciones estamos comprometidos”, añadió.


Una obra de investigación

Desde las primeras fábricas catalanas o las manufacturas reales del período ilustrado, la industrialización avanzó en España con dificultades durante el siglo XIX para desarrollarse en la década de 1950 y consolidarse definitivamente a partir de 1975.



La transición política y la entrada en la Unión Europea han permitido que la industria española reduzca progresivamente en los últimos 25 años su distancia con las principales economías europeas, recortando casi un punto de diferencia por año hasta situarse a tan sólo 20 de los cuatro países más avanzados (Reino Unido, Francia, Alemania e Italia).

Un período histórico tan extenso sólo podía abordarse con el rigor necesario mediante la colaboración de reconocidos especialistas en cada una de las áreas y épocas analizadas. Este Atlas ha contado con la participación de 34 autores vinculados a 14 universidades diferentes, coordinados por Jordi Nadal, profesor emérito de la Universidad de Barcelona y pionero de la especialidad de historia industrial en nuestro país, y por los directores adjuntos de la obra, Carles Sudrià y Joseph Mª Benaul, catedrático y profesor adjunto de la misma universidad.

El “Atlas de la Industrialización de España , 1750-2000”, se articula en torno a una idea propia sobre el desarrollo industrial y económico del país en la época contemporánea y se sustenta sobre las siguientes premisas: las extensas raíces del proceso industrial, sus dificultades para triunfar plenamente, el destacado protagonismo de la iniciativa privada, la diferencia acumulada respecto a los países avanzados de Europa y el enorme mérito de haber reducido esa diferencia en los últimos 120 años a pesar del creciente ritmo de desarrollo en esos otros países.

Esta evolución discurre en las páginas del libro a través de más de 600 gráficos, tablas y mapas y de un texto explicativo, que se completa con un CD-ROM que recopila toda la información cuantitativa utilizada en la obra, con el objetivo de describir, cifrar, ponderar e ilustrar el esfuerzo industrializador realizado por los españoles a lo largo de los últimos doscientos años.

Evolución de la producción industrial

La trayectoria del índice de la producción industrial española refleja una evolución alcista que ha llevado el producto industrial a multiplicarse por 120 en el curso de los 150 últimos años, lo que da idea de la magnitud del cambio y de la escala que un proceso de industrialización finalmente consumado representa.

Esta trayectoria creciente atraviesa por fases muy diferenciadas (ver gráfico 1). El crecimiento irregular pero sostenido de casi un siglo se vio interrumpido por la crisis de los años treinta, y muy especialmente por la Guerra Civil y la política autárquica posterior. El cambio de esa política a partir de 1950 y el impulso de la proximidad con Europa hicieron posible un potente crecimiento industrial durante casi dos décadas. A partir de 1973, y a pesar de la ralentización de la economía internacional, se continuó creciendo a ritmos muy superiores a los de las principales economías europeas.
Gráfico 1. Índices de la Producción Industrial Española, 1842-2000 (1962=100)

NOTA. Datos de Albert Carreras y Leandro Prados de la Escosura


La industria ha sido hasta finales del siglo XX, el sector más dinámico de la economía española, globalmente poco dinámica durante la mayor parte de los últimos 150 o 160 años. Este éxito se hace especialmente manifiesto en el gráfico 2, que expresa la evolución del PIB industrial en relación con el agrario. La trayectoria es muy clara: estabilidad de 1850 a 1886; rápido aumento de 1887 a 1900, debido a la crisis agraria más que a méritos industriales propiamente dichos; nueva estabilidad, con altibajos, de 1901 a 1922, en que el progreso industrial corre en paralelo a un progreso agrario de nuevo cuño, es decir, acompañado de aumento de la productividad; claro ascenso durante la dictadura de Primo de Rivera; descenso igualmente claro en el período comprendido entre 1931 y 1952, el año en que el PIB industrial recupera definitivamente la ventaja en su competencia con el PIB agrícola; gran impulso en los años posteriores, con exigencia sin embargo de cambios sustanciales en la política económica de la época (Plan de Estabilización de 1959), antes de escalar la cima en los años del Desarrollo (1964-1974) y posteriores.
Gráfico 2. Producto industrial en relación con el agrario al coste de los factores,

1950-1997 (precios corrientes)





Ritmo de crecimiento acelerado

Pese a la ralentización de la economía mundial a partir de los años setenta, el efecto combinado de la transición política y la entrada en la Unión Europea han permitido que la industria española mantenga unos ritmos de crecimiento muy superiores a los de los principales países europeos. De esta manera, el producto industrial per cápita de España, que en 1975 se cifraba en un 60 por ciento de la media de los cuatro países más industrializados de Europa (Reino Unido, Francia, Alemania e Italia), ha experimentado un rápido crecimiento durante el período democrático, que le ha permitido recortar en 20 puntos su diferencial con estos países (ver gráfico 3). Este ascenso, más rápido que el de los países tomados como referencia, expresa al mismo tiempo el mérito y la necesidad de seguir avanzando en el progreso industrial de nuestro país.


Gráfico 3. Producto industrial per cápita de España en relación a la media de cuatro países europeos (Reino Unido, Alemania, Francia e Italia), 1950-1998



Distribución de la producción industrial

De entre los numerosos aspectos de la historia industrial española analizados por el Atlas, destaca el pormenorizado estudio de las tres últimas décadas del siglo XX, que contempla, entre otras cuestiones, la distribución sectorial y territorial del sector industrial español, o su contribución al empleo.

La distribución actual de la producción industrial es heredera de los contrastes acumulados durante más de un siglo de industrialización. Hasta 1975, se produjo una polarización de la actividad industrial en unas pocas regiones, que también registraron procesos asociados de intensa inmigración, urbanización y crecimiento del empleo y la renta.

La tendencia a la acentuación de los contrastes se ha detenido desde entonces, pero las diferencias siguen siendo muy grandes: las provincias de Barcelona y Madrid suman el 31 por ciento del valor añadido bruto (VAB) total, alcanzando el 43 por ciento junto con Valencia y Vizcaya.

No obstante, la evolución reciente muestra la más rápida expansión de los Ejes del Mediterráneo y del Ebro, junto a las provincias limítrofes (Burgos, Guadalajara) o que partían de valores más bajos (Salamanca, Cáceres).

Gráfico 4. VAB industrial. Variación entre 1981 y 1995 (%) y dimensión en 1995

(millones de ptas)




Esta disminución de los contrastes es resultado, entre otros factores, de políticas territoriales específicas que han adoptado medidas para facilitar y favorecer la creación de nuevas empresas y mejorar la estructura empresarial, potenciar el desarrollo endógeno de las regiones (factores y sectores productivos propios) y fomentar la innovación tecnológica. Por otra parte, en los dos últimos decenios se ha promovido la construcción de parques industriales de mayor calidad urbanística y ambiental, así como una mayor diversificación en su estructura interna que facilite una integración más armónica entre la industria y los servicios.

En síntesis, el mapa industrial español (expresado en el gráfico 5 en términos de peso del VAB manufacturero) está constituido por una serie de polos urbano-metropolitanos que concentran las funciones estratégicas, los sectores avanzados y el empleo más cualificado, junto con diversos ejes por los que se difunden todo tipo de actividades y empresas (Mediterráneo, Ebro, Galicia litoral, Valladolid-Burgos-Vitoria…), y un conjunto de enclaves aislados –rurales o urbanos– surgidos a partir de iniciativas y recursos locales, de inversiones externas o de ayudas públicas a la localización empresarial.
Gráfico 5. Participación del VAB manufacturero en el VAB total privado,1998 (%)


Si desea más información, puede ponerse en contacto con el Departamento de



Comunicación de la Fundación BBVA (915 376 615 y 944 874 479)



La base de datos está protegida por derechos de autor ©espanito.com 2016
enviar mensaje